Ese Bar de la Esquina.

Ese entrañable lugar donde sirven el croissant y el cappuccino como a ti te gusta. O ese mini bocadillito de jamón y el zumo de naranja.

Ese Bar de la Esquina que puede no estar en una esquina..

Foto de Leohoho en Unsplash

Nada más entrar por la puerta, Jota buscaba con la mirada mi periódico  para que acompañara mi desayuno. Si tú hablabas, él hablaba. Pero si el día era de esos  perros, él te dejaba vivir en tu silencio.

Y siempre sonando música…

Muchos de nosotros tenemos Bares de la Esquina. Los barrios dónde hemos vivido o trabajado, nos han llevado a intimar a la hora del desayuno con unos seres humanos que, desde detrás de una barra,  nos ayudan afrontar el día con dignidad.

A cada traslado, y si tienes suerte  aparece un Bar de la Esquina. Un lugar agradable. Y si la suerte nos sigue sonriendo, es muy posible que los que allí habitan también sean agradables. Aunque vayamos cambiando de lugar,  siempre hay uno de esos establecimientos que pueden ser “Ese Bar de la Esquina”. Sea porque lo viviste en un espacio muy prolongado, o sea porque la experiencia fue corta pero intensa, hay una barra de un Bar de la Esquina a la que te encantaría volver.

Hace unos días, por casualidad, estuve por la zona y volví.

Mi Bar de La Esquina preferido ha cambiado para mejor. Hay más luz y otros cuadros. La historia del local ha ido creciendo y se ha atiborrado de cacharros que le dan más personalidad.

Como siempre, el último descubrimiento musical de Jota se escuchaba por los altavoces. Siempre atento a la música, sin tele (sólo para el fútbol, me comenta). Los dos somos más viejos pero nos hemos reconocido en los que fuimos hace veinte años.

Foto de Anastasiya Badun en Unsplash

En pocos minutos, hemos resumido mucha vida. Al final, todo bien. No he estado mucho tiempo en la barra pero la charla y el excelente café me han hecho salir con el espíritu más liviano.

Si puedes y tienes un Bar de la Esquina preferido del pasado, déjate caer un día. Es posible que las cosas no hayan cambiado (ojalá) y puedas vivir un encuentro afectuoso con los que fueron los responsables de tu desayuno durante tantos años.

Tiene efecto terapéutico.

 

El banco.

El día es nítido y la temperatura agradable. El mar absorbe la mirada y la lanza en dirección al infinito. Quieras o no quieras, el cerebro recibe el input y te envía una gran ola de calma. 

Estoy un rato mirándolo. Y, después, lo quiero fotografiar. Avanzando unos metros por el Camí de ronda, llego al mirador. 

El mejor banco está ocupado.  No importa. Tengo la foto y es algo más que la de un banco mirando el mar. 

Hay algo que no se ve en esta instantánea: el reencuentro, la alegría, la expectativa, la ilusión, las ganas y la juventud. Hay que añadir el sonido del mar, el olor a sal, la risas y el día brillante, como diciéndoles: “Hasta el infinito y más allá.”

Sigo el camino sonriendo. La alegría se contagia y, tal vez, también, la esperanza. 

En ese banco está el futuro…

Ni luna, ni luno.

Las nubes han tapado la luna llena.

No hay foto y ya no cumpliré con mi objetivo de una fotografía por cada luna llena del año.

Foto de <a href="http://Foto de Valery Sysoev en Unsplash

Pero es una buena noticia. Muy buena.

No veo la luna pero hay nubes cargadas de agua y llueve. Lo hace de manera constante y suave .

Desde aquí me parece oír a árboles , a arbustos , a plantas, a huertos y a flores cantando de alegría. Si no fuera por sus raíces creo que hasta bailarían.

N luna, ni luno, lluvia.

Por fin llueve por aquí, luna.

Foto de <a https:="" unsplash.com="" es="" href="http://Foto de Marc Zimmer en Unsplash

Un puntito minúsculo.

¿Sabes cuando estás preocupado por una o muchas cosas que te parecen importantísimas y, entonces, pasa algo que sí que es importante de verdad y te das cuenta de lo minúsculas e insignificantes que eran esas cosas que te quitaban el sueño?

Foto de la NASA/ESA de la sonda Cassini, en 2013, en misión de exploración a Saturno.

A 1440 millones de Km de distancia, se tomó esta instantánea. La tierra es ese puntito minúsculo.

Y aquí estamos, poniendo todo de nuestra parte para que el puntito sea aún más insignificante.

Las fotos que no quiero hacer.

He hecho muchas fotos de estos rincones verdes.

Cuando los veo, aunque ya sean viejos conocidos de décadas, siempre encuentro algo que cambia, algo diferente que me hace volver a fotografiarlos. Tonalidades, texturas, luces y sombras, …

Pero al mirar el campo esta vez, he pensado en esas lluvias que no llegan o que si llegan son escasas. Y que todo ese verde oxigenante, se irá secando y pasará a tonos ocres y marrones.

Esas fotos son las que no quiero hacer.

Un ramo bonito.

Es bonito cuando lo recibes. Es bonito cuando las pasas a un jarrón o, en mi caso, a una cubitera de zinc. Es bonito cuando lo ves, al pasar por delante de la mesa.

Es bonito el ir adecuándolo, sacando las flores que se marchitan antes. Es bonito cuando se va haciendo más pequeño. Hasta es bonito cuando desaparece, vuelve a la tierra y se recicla.

Qué bonito es el cariño.

El secreto de la araña.

Me gustó como la luz, jugaba con esta pieza. Formaba parte de un móvil que estaba colgado en un árbol… El sol lo hacía brillar . Llamaba la atención y… justamente, pasaba yo por ahí con mi cámara…

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Hice varias fotos y, finalmente, me acerqué. Vi que el móvil estaba un poco deteriorado por los efectos de la lluvia (escasa, ahora) y el viento y observé, también, que tenía unos finos hilos de una tela de araña. Recuerdo que pensé que estropearía la belleza de esa flor radiante pero, al editar la foto, lo que más me ha gustó fue  la definición de esos hilos de naturaleza orgánica que son de seda…

Son hilos de seguridad para los desplazamientos de la araña que ,supongo, vive en ese árbol.  Parecen muy frágiles, pero no lo son. Todo lo contrario, esto que veis es un prodigio tecnológico: son las fibras más resistentes conocidas hoy en día. Están realizadas con un material de gran resistencia mecánica que se asemeja al acero y , a la vez ( cosa que no suele darse simultáneamente) tiene una gran capacidad de deformación:  se puede estirar hasta 10 veces su longitud.

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La arañas del planeta se niegan colaborar y decir como hacen la tela , es por eso que estos finos hilos que se perciben en la foto,  están intentando ser  recreados en muchos  laboratorios y Universidades en el mundo…Ahí  es nada…

NB1 : El  diámetro de los hilos oscila entre 2 y 3 mm (aproximadamente una décima parte de un cabello humano)

Detrás del Carnaval.

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Chirigotas de Cádiz

Es decir “Carnaval” y todos pensamos en disfraces y fiesta. Seguro que alguna vez os habéis disfrazado y habéis asistido a una fiesta de Carnaval . En mi caso, hasta que no fui a la Universidad, no conocí la verdadera dimensión del Carnaval como tradición popular y como agente socializador .Lo mío se había limitado a las fiestas del colegio, con los amigos…

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                                                                                   Sitges

En mi periodo universitario, conocí a una persona que vivía el Carnaval de otra forma. Su pertenencia a Sitges ( una bellísima localidad de la Costa del Garraf), le otorgaba un interés por esta celebración que , casi es genética en la población . Era uno de nuestros destinos preferidos para estudiar

Se daba la circunstancia que la madre de mi amiga, era una de las costureras oficiales de la Sociedad Recreativa del Retiro . En el Carnaval de Sitges, hay dos “grandes “asociaciones rivales : El Retiro y el Casino Prado y otras más pequeñas, unas 50,  que son independientes . Todas ellas ( con categorías infantiles y de adultos) se preparan a conciencia para el evento.

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Rua de la Disbauxa, Sitges

Siempre que llegábamos a su casa , nos recibía un caos de ropa brillante, lentejuelas, plumas y todo tipo de abalorios. Gente que iba y venía, pruebas de tallas… Con los meses, aquello iba tomado forma y aparecían esas composiciones textiles brillantes, siempre especializadas en un tema ( El  Oeste, Las Goyescas…)  que después lucían les colles en la rua por el pueblo…

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Carrera de Llits, Sitges

Hubo un año que participé en una de esas colles.Se confeccionaron disfraces para unas 30 personas bajo el lema “Flower Power”. Durante meses, nos reunimos para prepararlo todo : diseño de la ropa, música, coreografías, etc, etc. Era una mínima expresión de lo que hacen las grandes colles, que salen con sus músicos, carrozas, etc…

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Murga de Sta.Cruz de Tenerife

Cualquiera de los Carnavales más conocidos en España ( Santa Cruz de Tenerife, Cádiz, etc.) se nos muestran , esplendorosos, en las fechas de la celebración pero,  lo que hay detrás , tiene un encanto arrebatador, aún más bonito que lo que se ve a simple vista.

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Carnaval de Cádiz

Desde fuera, nos parece algo bello o no, nos gustará más o menos pero no somos capaces de percibir lo que hay detrás…

Hay una organización lúdica y un compromiso previo que hace que te impliques en todo el proceso. Hay esfuerzo y trabajo. Hay colaboración y complicidad. Hay un objetivo, una ilusión común al final del camino que convierte el Carnaval, en algo más. Y es un algo muy especial…

¡Feliz Carnaval!

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El acuerdo.

 

Plim, plam, plim, plim, plim…

Llueve suavemente…Es muy relajante…Tengo las ventanas abiertas para oír ese repicar rítmico que, ahora, parece acelerar…Si, llueve más rápido…

Un aire purificador, tenue también, acompaña esta noche lluviosa…Estoy encantada…

Una conversación interrumpe el ritmo pausado que me acompaña:un hombre se muestra encantado por la lluvia de esta noche. Dice algo de sus tomates…Una voz de mujer que responde “Déjate de tantas monsergas y ayúdame a sacar la ropa del tendedero”.Oigo el sisear de las telas, que son sacudidas con ímpetu, e,imagino, que dobladas con el mismo brío.

Un sonido deslizante: una ventana que se cierra…Silencio….

La lluvia vuelve a elegir un ritmo más pausado…Pienso que , ahora mismo, se está muy bien en este trocito del planeta.

 Plim, plam, plim, plim…

Una voz. Alguien maldiciendo…»Toda la mañana tratando los muebles de teca y ahora llueve. ¡Joder!»

Imposible llegar a un acuerdo…Ni siquiera en la bondad relajante de esta lluvia nocturna …Es lo que hay…

Plim, plam, plim, plim, plam…

 

NB : Este post lo publiqué hace 7 años. Me lo inspiró la lluvia. En emergencia por sequía extrema en este 2024, os aseguro que nadie se quejaría de la lluvia. Al revés. Sería una celebración en la que todos estaríamos de acuerdo…

Ni Wasas ni Wasos.

Imaginad uno de esos conflictos que se dan en una comunidad de vecinos. En este caso, uno de los más habituales: la temida fuga de agua. 

Sois los perjudicados: estáis en los bajos del edificio y el agua, viene de arriba. Encima de nuestras cabezas, hay varios pisos en los que hay que intervenir para ver de dónde viene el manantial. Va a ser una molestia para todos, pero el bajante defectuoso es comunitario, así que hay que colaborar. Parece lógico, fácil, ¿a qué sí? A nadie le gusta que vayan a picar paredes en su casa, pero es lo que hay. Es algo temporal, cuando se solucione, todo va a volver a la normalidad. No tiene más. Puro pragmatismo.

En un giro de guion insospechado, el Administrador de Fincas, notifica que un vecino impide la entrada a su casa para dicha reparación.

Foto de Kelly Sikkema en Unsplash

Al minuto uno de la recepción de la notificación por mail, el chat de WhatsApp de la comunidad se llena de comentarios: sorprendidos, enfadados, amenazadores. Las soluciones que se aportan son ninguna. Miento, solo hay una: denunciar a nivel municipal y si no, a juicio. WhatsApp aquí y allá. Venga.

Imaginad que el piso afectado es el de vuestra madre que no entiende nada de lo que pasa porque mantiene una relación cordial con todos los vecinos. Es muy mayor y no está para “Wasas ni Wasos”(literal). Ella es más de hablar. Me pregunta si he hablado con los vecinos opositores, los demonios de la escalera y no. Yo no he hablado y empiezo a dudar que alguien lo haya hecho. 

Hablamos de hablar. 

Hablar.

Foto de Volodymyr Hryshchenko en Unsplash

Comparad la fuerza de la información de los mails o los mensajes, redactados con más o menos fortuna, con una conversación. 

Y aún hay un nivel más: dejar el teléfono y hablar cara a cara, en plan antropológico: como miembros de la tribu que se reconocen al mirarse a los ojos y , oye, hasta pueden llegar a empatizar. ¡Qué cosa!

Y al hablar, las piezas se van poniendo en su sitio y el rompecabezas va encajando. Nadie es perfecto, errores y malentendidos, nadie es culpable y nadie es inocente, pero, la comunicación verbal permite poner en su sitio algunos signos de puntuación o frases que pueden ser interpretables. Todo se entiende mejor.

Podéis imaginar un final conciliador porque así ha sido. Ha habido colaboración, se está reparando la fuga y…el chat vecinal está en silencio. 

Y para acabar, imaginad: si esto pasa en una pequeña comunidad, como irá la cosa en otros niveles de “organización”. Una ciudad, una comunidad autónoma, un país, un continente, un planeta…

Mejor, no lo imaginéis…

 

Foto de Brett Jordan en Unsplash