Despegazapatos.

Es la noticia de esta semana: ola de calor extremo.

Hay mal humor…

Es muy costoso caminar por la calle. Al principio, ideamos formas para refrescarnos.

Pero , tras varias semanas, hemos empezado a vestir diferente a todos los veranos de nuestra vida.

La buena noticia es que he encontrado trabajo . Por fin.

No había muchos candidatos que se presentaran a la oferta por las condiciones laborales pero yo aguanto bien el calor.

Voy recogiendo los zapatos que se han quedado pegados en el asfalto…

NB: Para compensar el post.

Bautizo de la luz.

El verano astronómico empieza mañana, 21 de junio.

Nos queda un día de primavera…

A las 22:42 de mañana comenzará el solsticio de verano, el momento en que el eje de la Tierra está más inclinado hacia el Sol en el hemisferio norte.

Será en ese instante, en ese momento exacto. Y… adiós, primavera.

Le he pedido a la IA que me diseñe un ritual inventado para el último día de primavera.

Al atardecer del último día de primavera, toma una rama de romero o de laurel.
Sumérgela en un cuenco de agua.
Piensa en:

  1. Algo que agradeces.
  2. Algo que dejas atrás.
  3. Algo que deseas para el verano.
  4. Salpica unas gotas al suelo y guarda la rama como amuleto estival.

Lo ha llamado “Bautizo de la luz” y me ha preguntado si quería que inventara una leyenda para el ritual. Le he dicho que sí.


Dicen los viejos pescadores, los pastores de montaña y los campesinos de los olivares que la última tarde de primavera es la más pura del año. El sol, al llegar a su trono más alto, derrama su luz más limpia sobre la tierra.
Si en ese instante tomas una rama viva —de laurel, de romero o de cualquier planta fuerte— y la sumerges en agua clara, atrapas un reflejo de esa luz sagrada.
Las gotas que caen después al suelo bendicen las cosechas, protegen los hogares y preparan el alma para el fuego del verano.
A ese sencillo rito lo llaman El Bautizo de la Luz, y quienes lo practican aseguran que la buena fortuna les acompaña hasta el próximo solsticio.


Yo, por si acaso, lo haría. Y si puede ser, a las 22:42. Estos algoritmos van a gobernar el mundo, y mejor estar a buenas: que vean que les hicimos caso…

Con la termorregulación loca…

Nuestro cuerpo es un ingenioso artefacto capaz de hacer cosas maravillosas, pero… algo está fallando en el tema de la termorregulación, o homeostasis.

La termorregulación, o homeostasis, es la capacidad que tiene nuestro organismo para regular su temperatura. El objetivo del sistema es mantener el cuerpo entre 35 y 37 °C. A esta temperatura, el cerebro se encuentra en su zona de confort y puede controlar las funciones metabólicas fundamentales.

Si detecta que nuestra piel está por encima de ese rango, se activan los sistemas de “refrigeración”: sudamos, nos ponemos rojos (vasodilatación periférica: los capilares y vasos sanguíneos se ensanchan hacia la zona más externa del organismo para liberar el calor) y nos ralentizamos para consumir menos energía…

Debemos cooperar para ayudar a nuestro “sistema de refrigeración”: buscamos la sombra, el agua fresca, los baños refrescantes…
Sobrellevándolo.

Y así estamos estos días, con la termorregulación loca…

NB : Que las imágenes sirvan de respiro…

Por buscar una explicación…

A todo lo que pasa en el planeta.

Desde lo más cruel a lo más grotesco.

Es un juego cósmico y somos el tablero.

Y ellos, van pasando pantallas.

Cualquier otra explicación, da miedo…

Incomparable.

Esta foto está generada por IA

Es muy aproximada a la que le he mostrado, la de verdad.

Pero mientras yo fotografiaba este olivo precioso, oía el canto de los pájaros , sentía el viento suave y olía a hierba y flores ya que acababa de llover…

Nada puede mejorar la inteligencia natural…

La piedra

La piedra está harta. Décadas, siglos, milenios viendo cómo la humanidad tropieza con ella una y otra vez.

Tropezamos. Siempre con la misma piedra. Le hemos puesto nombres: ideología, religión, patria, mercado, orgullo, algoritmo. A veces la pintamos de colores y la llamamos bandera.


Podríamos aprender. Podríamos esquivarla. Pero preferimos tropezar con estilo, grabarlo en TikTok y culpar al suelo.

La piedra no se mueve.

Nosotros tampoco.

Ha decidido camuflarse , a ver si hay suerte…

Volar.

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Hay momentos en los que deseo volar. Me da igual si es con un par de alas que emerjan de mi espalda de forma indolora o con una capa como la de los súper héroes.

También podría ser, por qué sí : simplemente extendiendo los brazos y estirando el tronco y las piernas.

Hay quien lo consigue, sólo cerrando los ojos…

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La huida, por eso, debe ser por el aire. Surcando cielos azules, atravesando nubes algodonosas o guiándose por el fulgor de las estrellas. Me llevaría música…

Si pudiera volar, emprendería un viaje. Escogería un desierto, blanco, de sal. Uno de los más grandes del mundo.

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En ese desierto, después de haber llovido, la cuenca acogerá una fina capa de agua y por un tiempo, nacerá un lago superficial de aguas cristalinas que reflejará el cielo y parecerá el cielo.

Sera el mayor espejo natural que se divisará desde el espacio.

Y es que esta ruta que uno emprende, requiere de un espejo. Un lugar dónde pararse y mirarse, de verdad.

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Después, el clima árido evaporará el agua y se precipitará la sal que dará lugar a un gran desierto blanco y enorme.

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Estos son viajes que sirven para volver. El camino que se emprende tiene como único objetivo recalar, de nuevo, en el lugar del que vienes, en el que habitas.

Y, vuelves, sin olvidar ese espejo en el que te miraste.

Y sin olvidar lo que viste en él.

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Fotos de Takaki Watanabe

NB : Imágenes del Salar de Uyuni en Bolivia. Es uno de los lugares más evocadores y misteriosos del planeta, el salar más grande del mundo con 12.106 kilómetros cuadrados de extensión. Esta gran concentración de sal está situada al suroeste de Bolivia, se formó por la evaporación de antiguos mares que bañaban el continente americano en épocas remotas. Está conformado por aproximadamente 11 capas de sal, cuyo espesor varía entre los 2 y 10 metros. Adicionalmente este Salar se constituye en una de las mayores reservas de litio del mundo y está situado a una altura de 3700 m.s.n.m.

 

Surrealismo.

Nunca antes había estado en esta situación. Mi labor como investigador de campo ha sido elogiada por mis superiores y respetada por mis competidores. Soy uno de los genios más destacados del sector.

Las misiones en las que he participado han sido arriesgadas. En muchas ocasiones, mi vida ha estado en peligro. Por eso no entiendo cómo, después de las condecoraciones, los aplausos y la admiración, ahora estoy encerrado en el Centro de Reordenamiento Cerebral.

Desde que el planeta perdió la memoria—histórica, cultural, moral… toda—he viajado a ciudades abandonadas para documentar su estado y evaluar la posible reubicación de la población. Hace años que vivimos bajo tierra, desde que las radiaciones solares se volvieron mortales. Pero ahora sabemos que el sol se ha estabilizado y podemos volver a plantearnos la vida en el exterior.

Aunque nadie recuerda el pasado, conservamos conocimientos básicos. Un compendio de conceptos que hemos reaprendido.

Documenté un hecho imposible: vi un buzo. Un buzo en una ventana.

El conocimiento básico es claro: buzo significa agua, no ventanas ni aire. Pero sé lo que vi. Estoy seguro de que el buzo estaba en la ventana.

Ahora estoy aquí, injustamente retenido por desordenamiento cerebral.

Y aún no les he dicho lo del huevo que piensa…

Detalle de la fachada del Museu Teatre Dalí (Figueres)

Esa famosa serie distópica es hoy.

Tiempos sombríos y extraños.

Parecen irreales, como si viéramos capítulos de una serie de éxito, con grandes efectos especiales. Una de esas distópicas, repleta de tópicos recurrentes:

Ocurren cosas que, al principio, parecen insignificantes.


Los protagonistas se acostumbran a guerras y cadáveres, incluso de niños.

El planeta sigue consumiéndose sin que nadie logre detener su degradación.


Locos y payasos llegan al poder. La gente observa, pasiva, consciente de que debe actuar como sociedad, como humanidad, pero no lo hace. No sabe cómo. Solo mira. Incrédula.

Anuncian que un meteorito se acerca a la Tierra con cierta probabilidad de impacto.


La probabilidad aumenta.

Mientras siguen en sus guerras , carecen de tecnología para evitar la colisión, como hizo Bruce Willis, en Armageddon.


El meteorito impacta.


La humanidad se extingue.

El planeta renace. Surge otra humanidad, teóricamente más consciente y feliz.

Me viene a la cabeza el dicho: La realidad supera la ficción. Y así estamos. Los eventos reales pueden resultar más sorprendentes, inverosímiles o impactantes que cualquier historia imaginada.

De nuevo, recurro al querido Bruce . Necesitamos un giro de guion urgente y contundente, como en El sexto sentido, para que esta temporada de nuestra serie tenga un final verdaderamente bueno. Bueno para todos.

Ojalá.

Si hoy es tu cumpleaños…

Has dado otra vuelta al Sol a 107,000 km por hora y ni te has enterado.

Has recorrido 940 millones de kilómetros por el espacio sin escalas.

Has visto otro ciclo de estaciones completo, aunque ya no se parezcan a las de antes.

Has celebrado 12 lunas llenas que han estado ahí , aunque no las hayas visto todas.

Han existido 365 amaneceres y atardeceres, aunque es posible que solo te hayas deleitado con unos pocos.

Has respirado el oxígeno de millones de árboles durante un año más. Un gran privilegio en un mundo , en el que cada vez hay menos árboles.

Ya tienes experiencia en el viaje así que no desperdicies un atardecer,  una noche de luna llena o un paseo por el bosque o la playa.

Hoy empieza otra vuelta.

Feliz viaje.