Vespa y Seiscientos.

Post para acabar el periplo romano.

Cada día, veíamos a un pintor, concentrado, con todo su material expuesto en una escalera de un portal de camino a la Fontana Di Trevi.  Pintaba lentamente, ajeno a la marabunta humana que pasaba por su lado. Una de las veces, esperé un rato a su lado, mientras hacían cola para comprar un helado. Pude ver cómo iba completando una de las láminas, con trazo seguro y de esos que salen fácil. Dada mi incapacidad para el dibujo y la pintura, envidié sanamente ese don. También que sonreía a cualquiera que le interpelaba o miraba como pintaba… como yo.

Le compré una lámina. El tema de incluir Vespa o Seiscientos, en el paisaje turístico, no es demasiado original, pero yo le puedo dotar de un análisis semiótico artístico-emocional imbatible: la pintura representa el recuerdo del viaje a Roma y la de ese extraordinario y humilde pintor.

La Vespa (una modelo Primavera y otra con faro Mortadelo) me traslada a mi juventud. Esa moto me llevó a muchos sitios a los que volvería.

Y, finalmente, el Seiscientos. Ese coche encantador, que fue el primero que tuvo mi madre. Arranque de palanca y muchos viajes con “parada técnica” porque el coche se recalentaba y salía humo por el radiador. También volvería allí…

NB: No le pregunté al pintor por su nombre. No caí en ese momento así que publico su firma para que quede constancia de la autoría. 

La gaviota.

Esta casa está en el barrio de Prati, en Roma, en la orilla derecha del río Tíber. 

Está decorada con pinturas de pájaros en los frisos. 

Y coronada por golondrinas. 

El amor por las aves se hace tan evidente en su fachada, que he estado varios días, pensando que la gaviota que estaba posada en el techo era una escultura. La veía siempre. Inmóvil. En la misma posición.

Me gusta el edificio y los detalles que lo hacen peculiar, así que decido hacer las fotos.

Y entonces, le hago zoom a la gaviota.

Parece que se mueve. Y lo hace. Y como si supiera que la estoy fotografiando, alza el vuelo.

No era una escultura…

Via Margutta.

Via Margutta es una calle pequeña, con galerías de arte y tiendas de antigüedades.

Allí vivieron Federico Fellini, Puccini, Anna Magnani o Picasso. 

Al número 110 esta calle, llegó Pablo Ruiz Picasso en 1917 e instaló el estudio donde pintaría los decorados del ballet ‘Parade’. 

En el número 51, vivía Joe Bradley en la ficción.  Gregory Peck fue quien le dio vida y enamoró a Audrey Hepburn en la película ‘Vacaciones en Roma’. Y en la La Fontana delle Arti en 1953, la actriz se refrescaba en las pausas del rodaje. 

Es paralela a la Via del Babuino, la calle que va de la Piazza del Popolo a la Piazza di Spagna.

Artistas y arte.

Queridos Reyes Majos…

Primero, los consideras magos. Sabes que vienen del lejano Oriente, en sus camellos, cargaditos de todas esas cosas que deseas como por arte de magia… Más tarde, los conviertes en majos. Son majetes y agradables.

A mí, me gustaría que fueran magos. Pero de verdad.

Y es que los Reyes Magos, no eran magos. Tampoco Reyes. Eran sabios.

La probabilidad más alta es que fueran astrólogos. Los que han estudiado el tema con profundidad, ni siquiera de ponen de acuerdo en el número: 2, 3, 5, 12. Y no iban solos, unos dicen que llevaban ejércitos y otros que a sus criados y ayudantes. La estrella que seguían, podía ser el Cometa Halley. Hay quien mantiene que Kepler, en 1606, afirmó que pudo nacer de la conjunción triple de dos planeta, Saturno y Júpiter, en la constelación de Piscis.. Y, según lo que dice Mateo en el Evangelio, llegaron dos años después del nacimiento , así que lo del pesebre, tampoco.

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Así que, de Magos, nada. Cuando ya eres mayor, pasan a Majos. Porque es que son majos…

Les dan a los niños de nuestro mundo un acceso a otro mundo, fantástico y mágico. Desgraciadamente, la magia tiene fecha de caducidad y es por eso, que es tan importante disfrutar de ella, cuando y cuanto se pueda.

Y por si acaso me equivoco y resulta que todo es verdad y que fueron tres Reyes Mágicos , voy a escribir mi carta. Total, no cuesta nada.Eso sí, la empezaré con «Queridos Reyes Majos:»

Sé que no les importará…

Foto de Annie Spratt en Unsplash

Thriller floriográfico.

Flora observó aquel extraño ramo que acababan de entregarle en mano: suaves adelfas blancas y el azul intenso del acónito.

La composición era muy bella pero, a simple vista, no sabía descifrar el mensaje de tan precioso regalo. Esta vez, él se había superado. El ramo iba acompañado de una caja dorada en la que descubrió unas apetitosas galletas “Hechas con los pétalos de estas flores. ”decía la nota.

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Al principio, le hizo mucha gracia eso de la floriografía. Un medio de comunicación, un lenguaje secreto …con flores. Flora se quedaba embelesada con las disertaciones sobre flores . A él, lo conoció en una presentación de la reedición del libro de 1819 de Charlotte de la Tour “El lenguaje de las flores” , un libro que recogía el código de significados de la época victoriana. En esos tiempos, se utilizaban las composiciones florales para expresar sentimientos .

Después de aquella tarde en la que se descubrieron el uno al otro, fueron muchos los ramos y muchas, las flores recibidas y descifradas:

Amarilis: «Espléndida belleza»

Clavel Rojo: «Mi pobre corazón»

Rosa Arrepollada:»Vengo como Embajador del Amor»

Rosa Blanca: «Soy digno de vos»

Rosa Amarilla: «Estoy celoso

Violeta Azul: «Seré fiel»

Y… Si! Rosas Rojas : “Amor apasionado”

Los mensajes se sucedían y Flora sentía que su amor por el floríografo, florecía cada día…

Se había quedado prendada de aquel último ramo, pero también de las galletas. ¡Qué delicia! No podía evitar comer, una tras otra, deleitándose en cada mordisco.

Sintió que su corazón se aceleraba. ¡Ay!¡El amor! Se aceleró más y un poco más, más y más y más y… se paró.

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El Inspector Florencio Floríndez observó la escena del crimen.

Encontraron a Flora, desvanecida en la cocina. Fue demasiado tarde. A su alrededor, se arremolinaban unas flores rosas y azules, como si Flora las hubiese querido coger en el último momento, arrastrándolas consigo, hacia el suelo.

En su mano, una caja de galletas. Ya vacía, claro.

El inspector Florencio Floríndez suspiró, derrotado.  Abrió la bolsa de pruebas y recogió las muestras de las flores venenosas…

El Asesino de las Flores había actuado de nuevo.

NB : Adelfa y Acónito. Las hojas ,ricas en sustancias digitálicas,  provocan arritmias y taquicardias. Información de las 10 flores más venenosas, aquí.

Mantén la calma y sigue adelante.

Esta es una reproducción de un poster motivacional que diseñó pero, finalmente, no publicó el Ministerio de Información Británico en el año 1939, al inicio de la II Guerra Mundial.

Redescubierto en el 2000 y habiendo pasado los perceptivos 50 años que liberan a la «obra» de los derechos de reproducción, ha sido utilizado en ropa, decoración, etc. En esta web, de original nombre keepcalmandcarryon, podeís ver la máxima gama de customización del slogan que los británicos crearon para que la población civil, ante la amenaza de guerra, mantuviera la calma…

Foto de Marc Pell en Unsplash

Hoy, día de los Santos Inocentes, busco la inocentada en la prensa. Nunca la encuentro pero siempre la busco… Y, además, desde que vivimos en la era de las Fake News ( que son como inocentadas continuas ), es muy complicado detectarlas.

Al acabar el periódico, me he dado cuenta que me gustaría que la mayoría de las noticias que he leído sean mentira. Que los conflictos , las guerras y las injusticias, la crispación, la incapacidad de dialogar, … que todas esas cosas fueran cosa de la inocentada. O una gran Fake New.

Pero, no. Es la realidad .

Así que necesito algo motivacional, aunque sea de 1939 y del Ministerio de Información Británico.

Mantendremos la calma y Seguiremos adelante .

Y añado un deseo :  Hacia un futuro mejor construido por todos.

El acebo es el rojo… #FelizNavidad

Cada año tengo que refrescar mis conocimientos navideños y asegurarme que el muérdago es el de los frutos blancos y el acebo, el de los frutos rojos.

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El muérdago es el que se lleva el premio a la antigüedad ya que lo incorpora la tradición celta y, también, es el adorno “romántico” por excelencia. El Dios Balder es el responsable de lo del beso, cuando estás debajo …

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En cambio, el acebo es el responsable de la tendencia decorativa de la Navidad desde la Edad Media.

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Precisamente para eliminar los rastros de los cultos “paganos”, cambiaron el muérdago, blanco (y celta), por el acebo, rojo…

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Y con esta acción, el rojo y el verde se convirtieron en los colores principales de esta época del año.

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El verdadero gurú de la decoración navideña es el tipo que, en el siglo V, se decidió por el acebo (rojo!)…

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Os deseo unas Felices Fiestas decoradas con los colores del acebo y muchos , muchos besos bajo el muérdago…

Pobre abeto.

Me regalan un mini abeto navideño. Al principio, creo que es de plástico porque está completamente recubierto de nieve artificial (esa que se hace con poliestireno, que es otro tipo de plástico) pero, al tocarlo, descubro que es un abeto natural. 

Se han pasado con el poliestireno y aquello parece una nube de algodón que tapa y asfixia al árbol. Me he pasado un buen rato desenganchando esa nieve de mentira que tan mal conjunta con esta Barcelona de temperaturas casi primaverales. Lo he hecho con cuidado porque me iba llevando pinaza y ramitas que, sorprendentemente, olían a pino. Aún ha quedado algún rastro del plástico persistente.

Finalmente, lo he trasplantado a una maceta que decoré hace años y que estaba olvidada en el trastero. El título de esta maceta y de un cuadro que la acompañaba era “Flores Marcianas”. Le pega, la verdad, porque ese pobre abeto tenía una pinta un poco marciana…

Coronas navideñas con thriller.

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Cuando llegué a Wichita Falls , la que está en Texas y todo el mundo confunde con la Wichita de Arkansas, pensé que se iniciaba uno de los mejores períodos de mi vida. Una nueva ciudad y tranquilidad. No conocía a nadie y eso me confortaba.

Estaba allí, en Wichita Falls, huyendo de la gente…

Durante muchos meses, pude resistirme a la insistente y fraternal vida comunitaria que mis vecinos potenciaban, con un exceso de entusiasmo. Yo, el extraño y huraño nuevo habitante de Wichita Falls en el barrio de Seymour, decía “no” a las barbacoas vecinales, a las celebraciones de los “Días De » , incluidos el del Pancake y el del Cowboy True , pero ha llegado la Navidad y se han vuelto locos.

Foto de LuAnn Hunt en Unsplash

Primero, me recomendaron adornar mi casa con luces. Dije “No”.

Después, me invitaron a un ponche colectivo para informar a los vecinos de los actos navideños. Dije “No”. A partir de ese “No” las cosas empezaron a torcerse. Me miraban con desprecio, me señalaban y cuchicheaban…

El día del encendido oficial del árbol de Navidad de la calle Seymour, cerré puertas y ventanas y me atrincheré en casa. Ya habían empezado los ataques hostiles: un viejo cowboy me escupió en la cara, una mujer me dio una colleja cuando salía del Starbucks y en mi fachada ,  habían aparecido unas pintadas : “Traidor” y “Aquí vive el Grinch”…

Foto de Michal Pechardo en Unsplash

Pero el error definitivo, el que me ha puesto en esta situación, lo cometí hace un par de días, cuando el Comité de Festejos del Área de Seymour de Wichita Falls, vino a visitarme para comunicarme que en 48 horas, todos los vecinos iban a poner en sus puertas las coronas navideñas para el Concurso Anual de Coronas Navideñas de Seymour . Esperaban, por mi bien, que yo participara en tan tradicional evento. “Todas las puertas de la calle Seymour de Wichita Falls tienen su corona en Navidad. Nunca ha quedado una puerta vacía. Nunca jamás.”

Ni me planteé poner la corona. Dije “No”.

Mi puerta, vacía.

Foto de Jez Timms en Unsplash

Han pasado los dos días y las  puertas de toda la calle Seymour, ya están decoradas y preparadas para el Concurso que se celebra hoy. Por lo menos eso creía yo, pero acabo de asomarme a la ventana y he visto que todos los vecinos están fuera, apostados alrededor de mi puerta vacía y sin corona. Llevan antorchas y van vestidos de forma extraña: túnicas rojas y gorros que, si la vista no me engaña, tienen una borla blanca en su cima. Cantan, todos juntos, con  una voz grave y susurrada , un villancico que pone los pelos de punta. Creo que es “Noche de Paz”…

Se han callado. No se oye nada. Están inmóviles, delante de mi puerta…

Uno de ellos, se adelanta .Lleva algo en la mano. Veo como desliza un sobre por debajo de la puerta .Mira hacia la ventana desde donde lo espío y veo que sus ojos son rojos, también.

Sé que debo leer el mensaje . Sé que debo abrir ese sobre pero estoy aterrorizado.

Reacciono cuando comprendo que no se van a mover. Han empezado a cantar de nuevo. Cuando leo la nota, tengo la certeza que si no cuelgo una Corona de Navidad en la puerta, voy a morir.

Frenético, busco cosas con las que poder hacer mi corona. Un maldito DIY de esos….Alambre, me tiemblan las manos. Tengo que controlarme…¿Qué pongo? ¿Qué? Se me acaba el tiempo.

Están golpeando la puerta. Me quedan unos minutos.

Entro en la cocina . Abro la nevera. Nada. Me voy a la despensa y veo los ajos. Tengo una oportunidad…

 ajos

  Final alternativo :

 Entro en la cocina . Abro la nevera y , ahí, en el cajón verdulero veo las guindillas…

 guindilla

NB : El anillo o corona de Navidad, tiene su origen en el norte de Europa. El círculo significa la eternidad y el curso ininterrumpido de las estaciones. El uso de ramas de árboles de hoja perenne, significa la persistencia de la vida en medio del duro invierno.

Poinsettia’s Killer.

Me he enterado que la Poinsettiaes de origen azteca y que su nombre , cuetlaxochitl, significa «la flor mortal que fallece y se marchita como todo lo que es puro».  Aunque sea un renegar de su origen, me alegro que se quede en «Flor de Pascua» porque es muy difícil pronunciar cuetlaxochitl.

Foto de Charlotte Cowell en Unsplash

El diplomático Joel Robert Poinsett, embajador de Estados Unidos en México de 1825 a 1829, conoció la también llamada Flor de Nochebuena cuando una Navidad,  visitó  la Iglesia de Santa Prisca, engalanada con las flores . Poinsett ayudó a difundir la planta, enviando ejemplares a varios de sus amigos horticultores y a muchos jardines botánicos de Estados Unidos y Europa.

Foto de Jessica Fadel en Unsplash

Lo que más me ha llamado la atención,  es que el significado de la palabra azteca: «flor que se marchita».

Foto de Charlotte Cowell en Unsplash

Nunca más me sentiré culpable cuando se me muera la Poinsettia.

Era su destino , pensaré. Y es que este año, voy a batir mi record de Poinsettia’s Killer. No llevan ni una semana, y ya se me están cayendo un montón de hojas y tienen pinta de desanimadas. En fin, como su nombre indica, simplemente siguen su camino…