Abrir la puerta.

Hace un tiempo que me dio por hacer fotos de puertas. La culpa la tiene esta puerta azul. Con ella empezó todo…

pazulTras esta puerta, llegaron otras puertas.

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Y hablando del Rey de Roma, (que ya sabéis por dónde asoma) estas son las de este año.

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Acabo con esta viñeta de Mafalda. Un clásico ( con puerta).

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La piedra que ríe.

Estas son piedras de río… Tras la piedra ostionera del mar, este es el botín de “Montaña”.

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Tenía en casa un trozo de madera, que he pintado con pintura de pizarra “Ocre Antiguo”. Las piedras de río están barnizadas. Estaba en eso, pintando las piedras, cuando me he dado cuenta que la que escogí por sus dos orificios casi simétricos, me estaba sonriendo.

¿O se estaba riendo?

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Si hago un ejercicio de empatía con la piedra, no es para menos…No les debe parecer muy normal a las piedras, que un ser humano las pinté, las pegué a un trozo de madera y las cuelgue en una pared de su casa…

Entiendo que se ría y mucho…

Urbanita (con cámara de fotos) en el pueblo.

Una de las cosas que más me delatan como urbanita , es lo de las fotos.

Después de varios años de entrenamiento, he conseguido llevar la ropa adecuada. A mi poca experiencia en pueblos, le sumabas mi naturaleza mediterránea y me podías encontrar con lino y sandalias en el Pirineo…; – ).

Ahora bien, es verdad que salgo de casa con la cámara colgada al cuello y flipando, cada año, con lo que ven mis ojos…En eso no he cambiado. Esta vez, además, llevaba dos cámaras. En plan guiri. Los más veteranos, aún se preguntan por qué fotografío al asno ( o cualquier animal que me sorprende que no sea perro o gato). ¿Por qué?… ¿Un asno? ¿?

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¿Por qué me da por hacer fotos a cualquier botijo, maceta o puerta que se me ponga por delante, aunque la puerta sea tan vieja…?

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El día de la lluvia de Gemínidas, hice caso a los que saben y esperé a que escampara la tormenta. A las dos de la madrugada, vi un espectáculo maravilloso que no voy a olvidar…Cuando lo relaté al día siguiente, los nativos me contestaron que , en verano, allí es habitual ver estrellas fugaces y aquella bóveda celeste, preñada de puntos luminosos que parecía absorberte , también. Casi cada noche.

Así que cuando me preguntan ¿Qué le veo a ese banco (en el que no se sienta nadie porque el de la puerta del horno es mucho más fresco)?, yo les respondo que son unos privilegiados porque están acostumbrados a esa belleza…

Y no necesitan fotografiarla.

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La piedra ostionera de Formentera.

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He encontrado una piedra ostionera en Formentera. Las piedras me llaman hace tiempo y suelo buscar “piedras” en la playa. Tengo unos límites de peso y tamaño que no suelo sobrepasar . Siempre pienso en cómo pintarlas o cómo pegarlas a un bastidor o a un trozo de madera…Esta vez, esta piedra se encontró con mi pie, en las aguas de Formentera. La piedra ostionera me dio de pleno, así que fui a por ella, en plan venganza…

Cuando la saqué del agua, vi que estaba formada por restos de conchas marinas. Pensé que tenía que haber pasado muchos años allí abajo para conseguir esa consistencia. Me pareció más (muy) brillante, con el reflejo del mar, así que me la llevé.

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Un gaditano me informó que mi tesoro era una piedra ostionera. Es un tipo de roca que aparece constituida por un conglomerado de areniscas y restos de animales marinos fosilizados (conchas y cáscara de diferentes moluscos, fundamentalmente) y que se obtiene de cantera a cielo abierto en la propia costa. Es característica de Cádiz y se utiliza para la construcción desde la Edad Media. Las murallas de la ciudad, están hechas de este tipo de piedra.

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Así que tengo una piedra ostionera de Formentera que voy a barnizar para que se quede en casa, en calidad de invitada…

NB : Es ostionera porque en estas piedras se adivinan las conchas del Ostión que es un tipo de ostra (Crassostrea angulata ) muy apreciada en Cádiz.

Luna Azul ( que viene)

Hoy, hay que mirar al cielo. Esta noche, veremos la luna llena, llena. Esta que veis en la foto, está al 99%…Le queda nada.

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La luna de mañana es la “luna azul” y aunque tendrá las tonalidades habituales, tiene este precioso nombre por una adaptación fonética del término medieval “belewe moon” a “blue moon”. En realidad, significa que es la segunda luna llena en el mismo mes ( la anterior fue el 2 de julio).

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Belewe significa traidor y se llamaba traidora a la pobre luna porque al aparecer dos veces llena, en período de Cuaresma, se tenía que prolongar el ayuno cuaresmal y eso no gustaba…

En este blog , sí que es azul. ; – )

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Les dedico este post.

 

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Sigo con la luna y sus cosas.

Hace unos días, se cumplieron 46 años desde que la tripulación de la nave Apolo XI puso un pie en la Luna. Pero antes que ellos, otros seres vivos orbitaron el satélite.

Yo creía que había sido Laika, en el Sputnik . Eso es lo que hubiese contestado en una partida de Trivial y…hubiese perdido el quesito.

La nave soviética Zond 5 consiguió, un año antes, llevar escarabajos, moscas, plantas diversas y… dos tortugas. Se eligieron estos animales por su bajo consumo de oxígeno y su capacidad para sobrevivir varios días sin alimentos.

Y sí, sobrevivieron al viaje y las radiaciones y llegaron vivas . Es más, dicen que cuando recogieron la cápsula de reentrada en el Océano Índico, vivieron momentos tensos porque los técnicos oían ruido en el interior. Eran las tortugas, deseando salir de allí…

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Las dos tortugas lunares murieron, en la tierra, a causa de una autopsia científica,   en aras de la investigación y el desarrollo… humano.

Les dedico este post.

 

NB : Las protagonistas, Septiembre del 68.

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Píldoras de la luna.

Inspiración lunar.

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Street Art (lunar)

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Una lámpara.

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Luna – Operación Bikini

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Luna de papel

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Mi foto de la luna de ayer…

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Mirando el cielo y pasa un cohete…

En estos momentos de crecimiento, cuando aún parece una sonrisa colgada del revés, es cuando más me gusta hacer fotos de la luna. Pero lleva un par de días…escapándose.

Detrás de un muro, baja y delante de un arbusto, difuminada por los cables de los postes …Y si no, venga nubes y desaparición súbita.

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Mientras la buscaba con mi App SkyGuide, han aparecido dos mensajes.

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Por encima de mi cabeza, invisibles a mi vista ( pero no para mi App), sobrevuelan unos cohetes. ¿Cohetes? ¡Cohetes! Primero el cohete ruso Cosmos 1378 y, después, el japonés H-IIA

El cohete es el único vehículo con suficiente potencia que ha permitido al ser humano salir de la Tierra para explorar el espacio. Los hay tripulados y que no. Y por ahí arriba, aunque nos lo veamos, van orbitando cohetes, satélites… Leo que en 50 años de exploración espacial ha habido más de 5000 lanzamientos y se han puesto en órbita 6.000 satélites ( creo que hay unos 800 operativos). Cuando dejan de funcionar , se quedan por ahí, vagando. Basura espacial.

Es lo que tiene el ser humano. El puntito egoísta.

Reciclamos pero…para adentro.

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Párate.

 

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Una de las frases que me acompañará toda la vida, es la que pronunció un eminente catedrático en clase de Neurología : “El cerebro es tonto”.

A veces, me lo recuerdo para poder ejercer control sobre él y que no me la juegue con las emociones aunque, como típico ser humano que soy, pocas veces lo consigo. Mi cerebro será tonto pero… ¡Es de un rebelde!

Sí que es verdad que hay mecanismos básicos que no sabemos potenciar y que nos permitirían dirigirlo (un poco) aprovechando ese matiz de tontería. Una de esos mecanismos es el “Párate”.

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Me gustaría explicarlo con un Párate que me ocurrió ayer. Estaba preparando una mesa en el jardín para una cena de cumpleaños. Aunque hacía menos calor que en noches anteriores, los mosquitos me estuvieron dando la lata durante todo el proceso, así que encendí una espiral insecticida. Cuando soplé sobre el extremo en llama y quedó la brasa, el aroma peculiar del humo que genera me envolvió y me llevó a otro lugar y a otra época. Ese recuerdo olfativo se activó en un instante y, de la misma forma, desapareció y fue sustituido por aquello en lo que el cerebro estaba tramando ( poner las velitas, preparar la ensalada, el cava en la nevera, etc,.etc.).

La segunda vez que me llegó el aroma, me obligué a parar. No es cuestión de embelesarse durante un cuarto de hora, es sólo ese tempo más allá del instante. Unos instantes de más en los que me quise acordar y me acordé… Las cenas estivales, acabado el colegio. La playa sustituyendo a la ciudad. Mi padre encendiendo la espiral. Ver la tele en la terraza , estirados en las tumbonas, hasta más tarde de lo políticamente correcto…

Y entonces, mi cerebro tonto se contagió de mi momento “Párate” y me llenó de paz.

Tengo que acordarme de parar más…

SuperTom

 

María de los Ángeles , enfermera psiquiátrica titulada , suspiró… No era un suspiro de alivio, era uno de esos que reflejan el cansancio de la jornada… Había aprovechado sus diez minutos de descanso para degustar una taza de té y aliviar la pesadez de sus piernas. Había pensado en sentarse en la mullida butaca de la Sala de Personal y tomarse la infusión calentita pero no lo había conseguido. Estaba de pie, frente a la ventana, admirando los fabulosos jardines del Hospital Psiquiátrico Marvel. Bellas extensiones de hierba recién cortada, parterres aquí y allá llenos de caléndulas, rosas , violetas y orquídeas. Arbolitos, bancos y mesas. Un estanque lleno de peces de colores y un pequeño cenador, perfecto para las sesiones de lectura…Un jardín hermoso …

María de los Ángeles, enfermera psiquiátrica titulada, hacía un año que trabajaba en el Hospital Psiquiátrico Marvel . Tras haber pasado por varias instituciones públicas, la plaza en aquel centro privado le había sonado a música celestial.  Y no se había equivocado.

Las instalaciones eran dignas de un hotel de lujo y los pacientes eran tratados como huéspedes especiales. Las personas que elegían el Marvel, lo hacían de forma voluntaria . El Hospital, sólo aceptaba casos de autointernamiento. No sabía lo que podían pagar aquellas personas por las estancias indefinidas para tratar sus trastornos mentales pero lo que María de los Ángeles sí sabía es que su sueldo era fenomenal.

La habían destinado al área llamada “Slow”. Tenía varios pacientes a su cargo, todos ellos afectados por patologías mentales diversas pero en ningún caso peligrosos o problemáticos. Básicamente, se encargaba de dosificar adecuadamente la medicación de cada uno, coordinar a los equipos de aseo e higiene ( aunque los pacientes eran autónomos) y programar las actividades de terapia y ocio.

Uno de los internos de su unidad era Tom. El fantástico y maravilloso Tom que en ese mismo instante estaba paseando por el jardín… Arquitecto, atractivo, atento. Era un triple A. Estaba imponente con aquella ropa deportiva que le indicaba que era la hora del deporte. Tom lo hacía por libre. Sabía trabajar sus músculos y era un gran corredor. Ahora, lo veía acelerar el paso para acabar iniciando una suave carrera al trote , en dirección a los rosales…

Tom se paró en seco. Miró en todas direcciones, cerciorándose de que nadie lo observaba. A unos pasos de la línea de rosas, había construido una pequeña cavidad, en la que escondía su tesoro. Abrió la trampilla disimulada por la hierba y cogió una bolsa.

Primero, sacó un slip de color rojo. Tom se colocó el calzoncillo ceñido, encima de sus mallas para correr.

Se rasgó la camiseta blanca que llevaba y quedó expuesto con una especie de body pegado a su piel, también de intenso color rojo. En el centro, rodeado con un círculo, se leía SuperTom.

Después, desplegó una capa que estaba confeccionada con una tela brillante de color verde, con el borde festoneado por un ribete de lentejuelas rojas y se la ajustó al cuello. La cogió con ambas manos y la movió, en un gesto parecido al de un torero, para colocársela correctamente.

Un antifaz y una extraña capucha que cubría su cabello oscuro, completaba el disfraz.

-SuperTom al rescate de la humanidad!

Los vigilantes que circundaban el jardín, lo vigilaban de cerca. Mientras estuviera en la zona de las flores, no había peligro .Ya se había escapado alguna vez y se había subido a la copa de un roble centenario y enorme, para tirarse desde el punto más alto. Estaba convencido que, como muchos superhéroes, podía volar.

¡Qué pena de hombre!- se dijo María de los Ángeles, mientras daba un sorbo a su taza de té. Oyó abrirse la puerta y saludó a María Antonia, una de sus compañeras.

María Antonia se sentó en la butaca con un café y el periódico del día.

-¿Te has enterado? Han aparecido casas nuevas en la zona de los terremotos y otras, completamente restauradas…En una noche. ¡Es increíble! ¿Me estás escuchando María de los Ángeles?

Perdona, estaba distraída. SuperTom está en su hora de delirio …  ¡Eso de las casas , parece un milagro! He oído en la radio que debe ser una brigada que sólo trabaja por la noche…¿Qué tal el día?

-Un poco movidito. Me han asignado un Síndrome de Stendhal y un París. Oye, ¿Qué tal una cena este fin de semana? He hablado con Mari Trini y está libre. ¿Te apuntas?

(…)

A medianoche, Tom se despertó. Desperezó su cuerpo atlético y se asomó a la ventana. No había luna llena y eso era bueno. Menos preocupaciones . Más fácil ocultarse. Salió de su habitación, completamente desnudo para ir a la zona de refrigerios. Siempre había una sala con diferentes alimentos a la disposición de los internos que él sólo frecuentaba por la noche. Nadie se atrevía a increparle, intimidados por su desnudez . Había tenido en cuenta que todo eran mujeres y que él , era un hombre muy atractivo.

En uno de los armarios de la Sala, Tom había fabricado un doble fondo en el que se escondía su ropa de trabajo. Abrió una compuerta secreta y apareció un pequeño ordenador que leyó su iris. Un zumbido electrónico le indicó que la identificación había sido correcta y el armario se abrió, iluminando la sala con la luz blanca de su interior.

Tom tecleó el código de desbloqueo y observó como unos brazos articulados exponían su traje de superhéroe. Era de una aleación de titanio y microtucesita y le permitía ser inmune a las balas, los golpes, el fuego y las descargas eléctricas. Además, con él, podía volar.

Se ajustó las muñequeras con los procesadores inteligentes integrados y marco la función de detección de la misión. Inmediatamente, aparecieron unas coordenadas geográficas.

Se ajustó la máscara y se colocó las gafas de ultra-visión-súper-fina.

Se encaramó a la ventana de la Sala de Refrigerios y con sus brazos y la fuerza potenciadora de la microtucesita, separó los barrotes de protección. No debía olvidar colocarlos en su posición original a la vuelta de la misión.

Saltó al vacío y a los pocos segundos, se activó el sistema de propulsión . Tom puso rumbo a la zona del desastre. Tenía unas horas para reconstruir las viviendas destruidas y volver al Hospital Psiquiátrico Marvel.

Su anterior vida, como arquitecto y superhéroe, casi lo destruye. Nadie podía saber que él era SuperTom y casi, casi, lo habían descubierto. Un día, le habían hablado del Marvel y una idea tomó forma en su mente.

Trastorno por estrés. Arquitecto desquiciado.

El mejor escondite. La mejor tapadera del mundo.

-SuperTom al rescate de la humanidad!- gritó en la noche, disfrutando del vuelo, mientras su cuerpo se deslizaba veloz, entre las nubes…

(…)

María de los Ángeles, estaba mirando el cielo. Estaba acalorada. Aún no se había repuesto de la impresión : ¡Qué hombre!. Le habían dicho que Tom se levantaba desnudo a comer algo por la noche, pero no era lo mismo verlo que oírlo. ¡Cuando se lo explicara a María Antonia y Mari Trini!.

Y entonces, una estela brillante cruzó el firmamento…

-¡Una estrella fugaz!-exclamó María de los Ángeles, enfermera psiquiátrica titulada.