SuperTom

 

María de los Ángeles , enfermera psiquiátrica titulada , suspiró… No era un suspiro de alivio, era uno de esos que reflejan el cansancio de la jornada… Había aprovechado sus diez minutos de descanso para degustar una taza de té y aliviar la pesadez de sus piernas. Había pensado en sentarse en la mullida butaca de la Sala de Personal y tomarse la infusión calentita pero no lo había conseguido. Estaba de pie, frente a la ventana, admirando los fabulosos jardines del Hospital Psiquiátrico Marvel. Bellas extensiones de hierba recién cortada, parterres aquí y allá llenos de caléndulas, rosas , violetas y orquídeas. Arbolitos, bancos y mesas. Un estanque lleno de peces de colores y un pequeño cenador, perfecto para las sesiones de lectura…Un jardín hermoso …

María de los Ángeles, enfermera psiquiátrica titulada, hacía un año que trabajaba en el Hospital Psiquiátrico Marvel . Tras haber pasado por varias instituciones públicas, la plaza en aquel centro privado le había sonado a música celestial.  Y no se había equivocado.

Las instalaciones eran dignas de un hotel de lujo y los pacientes eran tratados como huéspedes especiales. Las personas que elegían el Marvel, lo hacían de forma voluntaria . El Hospital, sólo aceptaba casos de autointernamiento. No sabía lo que podían pagar aquellas personas por las estancias indefinidas para tratar sus trastornos mentales pero lo que María de los Ángeles sí sabía es que su sueldo era fenomenal.

La habían destinado al área llamada “Slow”. Tenía varios pacientes a su cargo, todos ellos afectados por patologías mentales diversas pero en ningún caso peligrosos o problemáticos. Básicamente, se encargaba de dosificar adecuadamente la medicación de cada uno, coordinar a los equipos de aseo e higiene ( aunque los pacientes eran autónomos) y programar las actividades de terapia y ocio.

Uno de los internos de su unidad era Tom. El fantástico y maravilloso Tom que en ese mismo instante estaba paseando por el jardín… Arquitecto, atractivo, atento. Era un triple A. Estaba imponente con aquella ropa deportiva que le indicaba que era la hora del deporte. Tom lo hacía por libre. Sabía trabajar sus músculos y era un gran corredor. Ahora, lo veía acelerar el paso para acabar iniciando una suave carrera al trote , en dirección a los rosales…

Tom se paró en seco. Miró en todas direcciones, cerciorándose de que nadie lo observaba. A unos pasos de la línea de rosas, había construido una pequeña cavidad, en la que escondía su tesoro. Abrió la trampilla disimulada por la hierba y cogió una bolsa.

Primero, sacó un slip de color rojo. Tom se colocó el calzoncillo ceñido, encima de sus mallas para correr.

Se rasgó la camiseta blanca que llevaba y quedó expuesto con una especie de body pegado a su piel, también de intenso color rojo. En el centro, rodeado con un círculo, se leía SuperTom.

Después, desplegó una capa que estaba confeccionada con una tela brillante de color verde, con el borde festoneado por un ribete de lentejuelas rojas y se la ajustó al cuello. La cogió con ambas manos y la movió, en un gesto parecido al de un torero, para colocársela correctamente.

Un antifaz y una extraña capucha que cubría su cabello oscuro, completaba el disfraz.

-SuperTom al rescate de la humanidad!

Los vigilantes que circundaban el jardín, lo vigilaban de cerca. Mientras estuviera en la zona de las flores, no había peligro .Ya se había escapado alguna vez y se había subido a la copa de un roble centenario y enorme, para tirarse desde el punto más alto. Estaba convencido que, como muchos superhéroes, podía volar.

¡Qué pena de hombre!- se dijo María de los Ángeles, mientras daba un sorbo a su taza de té. Oyó abrirse la puerta y saludó a María Antonia, una de sus compañeras.

María Antonia se sentó en la butaca con un café y el periódico del día.

-¿Te has enterado? Han aparecido casas nuevas en la zona de los terremotos y otras, completamente restauradas…En una noche. ¡Es increíble! ¿Me estás escuchando María de los Ángeles?

Perdona, estaba distraída. SuperTom está en su hora de delirio …  ¡Eso de las casas , parece un milagro! He oído en la radio que debe ser una brigada que sólo trabaja por la noche…¿Qué tal el día?

-Un poco movidito. Me han asignado un Síndrome de Stendhal y un París. Oye, ¿Qué tal una cena este fin de semana? He hablado con Mari Trini y está libre. ¿Te apuntas?

(…)

A medianoche, Tom se despertó. Desperezó su cuerpo atlético y se asomó a la ventana. No había luna llena y eso era bueno. Menos preocupaciones . Más fácil ocultarse. Salió de su habitación, completamente desnudo para ir a la zona de refrigerios. Siempre había una sala con diferentes alimentos a la disposición de los internos que él sólo frecuentaba por la noche. Nadie se atrevía a increparle, intimidados por su desnudez . Había tenido en cuenta que todo eran mujeres y que él , era un hombre muy atractivo.

En uno de los armarios de la Sala, Tom había fabricado un doble fondo en el que se escondía su ropa de trabajo. Abrió una compuerta secreta y apareció un pequeño ordenador que leyó su iris. Un zumbido electrónico le indicó que la identificación había sido correcta y el armario se abrió, iluminando la sala con la luz blanca de su interior.

Tom tecleó el código de desbloqueo y observó como unos brazos articulados exponían su traje de superhéroe. Era de una aleación de titanio y microtucesita y le permitía ser inmune a las balas, los golpes, el fuego y las descargas eléctricas. Además, con él, podía volar.

Se ajustó las muñequeras con los procesadores inteligentes integrados y marco la función de detección de la misión. Inmediatamente, aparecieron unas coordenadas geográficas.

Se ajustó la máscara y se colocó las gafas de ultra-visión-súper-fina.

Se encaramó a la ventana de la Sala de Refrigerios y con sus brazos y la fuerza potenciadora de la microtucesita, separó los barrotes de protección. No debía olvidar colocarlos en su posición original a la vuelta de la misión.

Saltó al vacío y a los pocos segundos, se activó el sistema de propulsión . Tom puso rumbo a la zona del desastre. Tenía unas horas para reconstruir las viviendas destruidas y volver al Hospital Psiquiátrico Marvel.

Su anterior vida, como arquitecto y superhéroe, casi lo destruye. Nadie podía saber que él era SuperTom y casi, casi, lo habían descubierto. Un día, le habían hablado del Marvel y una idea tomó forma en su mente.

Trastorno por estrés. Arquitecto desquiciado.

El mejor escondite. La mejor tapadera del mundo.

-SuperTom al rescate de la humanidad!- gritó en la noche, disfrutando del vuelo, mientras su cuerpo se deslizaba veloz, entre las nubes…

(…)

María de los Ángeles, estaba mirando el cielo. Estaba acalorada. Aún no se había repuesto de la impresión : ¡Qué hombre!. Le habían dicho que Tom se levantaba desnudo a comer algo por la noche, pero no era lo mismo verlo que oírlo. ¡Cuando se lo explicara a María Antonia y Mari Trini!.

Y entonces, una estela brillante cruzó el firmamento…

-¡Una estrella fugaz!-exclamó María de los Ángeles, enfermera psiquiátrica titulada.

Hoy he ido a una librería…

libreriaHoy he tenido un “momentazo – libros”. Día de recados y movimiento por la ciudad. Además de temas ,llamémoslos burocráticos, voy buscando un libro para regalar mañana. No lo encuentro en los lugares de paso…A media mañana, recalo en un centro comercial multi tiendas. Paro en mi ir y venir y me tomo un café en un bar y, de paso, le pregunto a la chica de la barra si en ese centro comercial hay alguna librería. Entonces ella me pregunta:

-¿Librería? ¿Dónde venden libros?

Me he quedado un poco traspuesta. “Sí, que vendan libros me iría bien” respondo con una sonrisa. La chica no era tan básica como pretende la frase porque me ha aclarado:  Es que aquí al lado hay una papelería, con cosas de bolis y eso…Era muy joven así que es posible que no haya visto muchas librerías, si no es en el FNAC, El Corte Inglés o la sección libros (que los hay) del Carrefour…

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Yo misma, hace ya mucho tiempo que no piso una librería…Ni la del FNAC…Hoy he sido plenamente consciente de mi cambio de hábitos en cuanto al soporte de lectura. Por mucho que ame los libros (de papel), ya me he pasado (casi totalmente) al mundo digital…Se acabaron aquellas estanterías llenas de libros. Ya no tengo arrepentimiento. Yo y mi tablet estamos en zona de confort……El papel es un 1%. Un último recurso por si …

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Pero… un regalo es un regalo y en este caso, debe ser papel. Así que he ido a una vieja (aunque nueva) librería, de las de antes. Con librero, al que le preguntas y con el que interaccionas en aquel laberinto de títulos.

Esta librería sobrevive por una operación inmobiliaria de las de la burbuja: tiran un edificio abajo para hacer uno nuevo. Al librero, le hacen una permuta: local nuevo en el mismo lugar + pasta. No mucho, me dice, pero lo suficiente para no tener gastos de estructura y poder vivir, bajo mínimos, con lo que se vende… Y es poco… Me habla de un descenso de ventas del 70%. Ops!

Hasta mi hija se baja los libros de Internet, me dice indignado.

Me da cierta vergüenza. Me confieso una pirata mixta. Hay cosas que sí y cosas que no…y sabiendo que no debería…me lo ponen delante de las narices, a mí, una lectora compulsiva, por ejemplo, en epublibre.org y no puedo resistirme

Hablo un rato con el pobre librero. Expío mi sentimiento de culpa por aquello de los derechos de autor y compro tres libros.

Salgo de la librería con una sensación de haber visitado la  historia. De antigüedad. De cambios sustanciales. De asumir que sólo los autores muy, muy consagrados podrán vivir de escribir… Y que las editoriales tradicionales deben replantear sus esquemas de trabajo. Urgentemente. Peligra ese negocio de costes de materia prima, de elaboración del producto y de distribución. Y peligra el concepto de “derechos de autor”.

A la vez, este nuevo escenario es más masivo. En el entorno digital proliferan miles, millones de autores que pueden tener una  visibilidad que no tendrían en el canal tradicional y , claro, hay tanto talento suelto por ahí con el que toparse sólo con un click…

Vienen tiempos emocionantes, de mucho vértigo, de muchos cambios. De mucho amor al arte y “por amor al arte”. No sé si se podrá encauzar esta marea  con pedagogía (y precios bajos) pero hay un mar ahí fuera, al que difícilmente le podrán poner puertas…

Salgo con mis libros, envueltos para regalo, en una bolsa que me guardaré de recuerdo…

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Felicidades a todos los padres, Josés, Josefinas, Pepes , Pepas , Joseps , Josebas y Pepas.!

La Billy de IKEA 2.0.

Es un signo que la estantería Billy de IKEA ( un clásico dónde los haya junto con la mesa Lack), se haya adaptado en cuanto a diseño, para que sea útil ante “el fin del libro impreso”.

” (…) La cadena sueca de muebles Ikea parece tener claro que la digitalización de los libros es, ya, un paso sin posibilidad de marcha atrás. Por ello, están a punto de estrenar una nueva versión de su clásica estantería Billy, pero esta vez destinada a almacenar todo tipo de objetos, pero sin espacio para los libros en papel.

Tal y como informa The Economist, la nueva biblioteca contará con estanterías mucho más ajustadas para mostrar “adornos” y, en este sentido, vendrá protegida con puertas de cristal ya que el mueble está concebido para guardar únicamente elementos decorativos.(…) Fuente : La Vanguardia

Los lectores ( los compulsivos, ya no te digo nada) acumulamos un montón de libros que por sus características , ocupan un espacio físico en nuestro hábitat. Yo adoro los libros pero , admito, que a lo que se cotiza el metro cuadrado en mi ciudad, tengo un espacio importante dedicado a su almacenamiento… Hace un tiempo, confesé mis cada vez más frecuentes lecturas en el iPad y que soy consciente que no son más, por la escasa disposición de títulos ( también actuales!) a la venta en español .

Por mucho que adore ” el libro nuevo”, cuando se convierte en “libro viejo” pasa a ser algo con volumen y que requiere su espacio ( que empiezo a no tener…). El día que haya pocos libros físicos ( aunque no queramos admitirlo, llegará), se habrá solucionado el tema de las estanterías, las cajas y armarios llenos de papel.

El fino perfil de un lector de iBooks contendrá cientos y cientos de títulos y, así, por fin, habrá espacio en la Billy  para poner todos esos recuerdos de bodas, bautizos y comuniones que todos, todos, recibimos con agradecimiento pero que no sabemos dónde poner. O esos regalos tipo jarrón-figurita  que nos llegan sin quererlo…No habrá excusa…

Pensé que con las teles utraplanas se había acabado lo de la figura de la gitana con bata de cola pero unos listos, le pusieron un adaptador. Ahora, las estanterías quedan libres de libros y con espacio para la figurita de barro de dos palomas con un corazón sobre sus cabezitas…

Sabes que te digo, mejor me quedo como estoy. Los de IKEA, no saben dónde se meten.Que dejen la Billy como está, por favor…