La Bicicleta.

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No escaparas.

Oí su voz estridente a mi espalda y corrí más, más y más… Sólo tenía que llegar al punto en el que me habían dejado el vehículo para la huida. La calle estaba muy oscura y era estrecha. Oía mi respiración, oía sus resuellos.

Entonces, a lo lejos, me pareció ver la ventana con el enrejado de hierro …Llegué a la bicicleta con el ímpetu de la carrera. Vi que era de carretera. No el tipo holandés, con el cuadro bajo. No. Ni siquiera era uno de esos modelos urbanos de alquiler. No. Era una bicicleta de carretera, de las de verdad.

Visualicé lo que iba a pasar antes de que sucediera. Mil veces me había caído al no conseguir que mi pierna pasara por encima del puto cuadro triangular. Alcé la pierna, topé con aquella pieza tubular, pasé por encima y poco a poco, como a cámara lenta, fui cayendo hacia el suelo con la bicicleta entre las piernas.

Te tengo.

Lo miré a los ojos. Nunca pensé que tendría ese aspecto ni que al final me atraparía. El plan para escapar del destino había fallado estrepitosamente. Había estado a punto, pero… la bicicleta era de carretera…

Foto de Anárion Photo

 

Rojo

He encontrado una vieja carpeta con un texto que escribí en 1990.  : Rojo .

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El protagonista de ROJO se llamaba Eusebio.

El hombre, habitante de un pequeño pueblo, tenía una debilidad cromática. Todo lo que le rodeaba era rojo…. Vestía de rojo, su casa era roja, los objetos ( tazas, botas de vino, vasos, etc.) también rojos.

Vivía de crear tallas de madera que pintaba de rojo, sólo bebía vino tinto , comía alimentos “rojos” y no se pudo casar nunca porque quería que su futura esposa vistiera de rojo el día de la boda… Aún con esta debilidad por el color rojo (“Roja es la sangre, rojo el corazón. ¿Qué hay más importante que el rojo color? Rojo es el amor, roja es el alma. ¿Aún dudas que el color rojo no tiene importancia?” Tela la frasecita que puse en boca del protagonista), Eusebio era feliz. Nadie en el pueblo lo marginaba o lo trataba diferente por esa manía con el rojo. Al contrario, era una persona  muy querida por sus vecinos…

El relato, de 11 páginas mecanografiadas, sigue con la llegada al pueblo de un nuevo médico tras la jubilación de su predecesor.  Y ahí llega el Doctor Juan Blanco ;- )… Se queda maravillado con la supuesta patología (“La monomanía cromática” ) de Eusebio y lo convierte en su sujeto de estudio. Lo somete a mil pruebas y , a medida que las va realizando, Eusebio,  extenuado va perdiendo vigor… Se va marchitando.

El clímax del relato es la escena en la que Eusebio Rojo es observado como un conejillo de indias en un congreso médico. El Doctor Juan Blanco ya ha conseguido la fama al etiquetar y describir esta nueva patología y aun viendo que el pobre Eusebio está cada vez peor, sigue utilizándolo.

El pueblo entero, vestido de rojo, irrumpe en la sala de la ponencia y rescata al pobre hombre. Evidentemente,  a las pocas semanas de retomar su vida, vuelve a ser el Eusebio de siempre.

El relato acaba así:

El Doctor Juan Blanco se instaló en un confortable piso de la ciudad. Su vida había cambiado : entrevistas en la radio, publicaciones en las mejores revistas científicas, conferencias en la Universidad… Incluso estaba preparando la publicación de su primer libro…

Llegó a su piso muy entrada la noche. Sacó las llaves de su gabardina blanca. Ante sus ojos, apareció un gran salón: paredes blancas, sofá blanco, cuadros blancos, chimenea blanca…

Se sentó en su sillón blanco de piel y se sirvió , en un vaso blanco, un poco de leche fresca.

Recordaba las palabras de su mujer. ”Qué manía tienes con lo blanco! No paro de limpiar” Ni tan siquiera el día de su entierro se había puesto una corbata negra…

Sumido en sus recuerdos, el Doctor Juan Blanco se introdujo en las blancas sábanas de su cama blanca y se quedó profundamente dormido…

Pues bien, este relato fue ampliamente analizado por un escritor profesional ( muy amigo de Cela y al que le debo haber conocido al Premio Nobel). Su opinión me hizo comprar,inmediatamente,  el María Moliner e intentar  aprender a escribir . Junto con el relato, he encontrado su carta ya muy maltrecha ( se ha quedado pegada en la carpetita de plástico en la que ha estado guardada 26 años) y no puedo evitar reproducir lo que aún se lee…

Pura nostalgia…

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Chubasquero amarillo, botas azules.

Aviso Urgente: Se busca mujer de mediana edad, ataviada con un chubasquero amarillo y unas botas de agua de color azul.

Zona Puerto.

Paciente del Centro Psiquiátrico Luces.

Telef….

Donde yo vivo, llueve muy poco. Tan , tan poquito que no es necesario tener unas botas de agua . Esta se evapora, rápidamente y tamiza la tierra pero no la encharca…Nunca , jamás, he necesitado unas botas de agua así que considero un fenómeno inexplicable , la irresistible atracción que sentí por esas , las de color turquesa… Me sorprendí a mi misma, babeando delante del escaparate de aquella tienda de prendas de segunda mano. Vintage, me corregiría mi hermana…

Cuando entré, decidida a probármelas, un chubasquero de un color amarillo estridente captó mi atención. Era de mi talla y me lo puse, mientras me calzaba las botas de agua. La imagen que me devolvió el espejo del probador, era impagable. Estaba a medio camino entre un pescador y un payaso… Ridícula en esta tierra seca… No obstante sentí que me daba igual y que tenía que adquirir ambas piezas. Lo hice. Es más, salí de la tienda “vintage” con ellas puestas…

De camino a casa, me encontré con una vecina especialmente odiosa, conocida por saber todo de todos y de todo y criticar a destajo a esos todos. Me inspeccionó, observándome de arriba abajo y con voz despectiva me preguntó por qué llevaba un chubasquero. Sin dar tiempo a articular mi respuesta del cerebro a la boca, me oí decir : Por qué me da la gana, señora. La vecina, tiesa como el palo de una escoba, me respondió que me quedaba horrible y que hacia el ridículo, en un día tan radiante. Y me pasó lo mismo. Mi voz se activó y dije : Me da igual lo que tú creas, vecina cotilla. Seguí caminando, haciendo un extraño chof –chof con mis botas de agua y un suave frus-frus con mi chubasquero. Deseé llegar a casa y , como por arte de magia, me encontré a las puertas de mi edificio…

En el rellano de mi casa, me estaba esperando mi hermana. Por la postura defensiva, supe que su visita era problemática. Me acerqué a ella y me lanzó su discursito habitual sobre asuntos domésticos. Su voz me llegaba lejana. Sentía como todo lo que me decía, me resbalaba literalmente…A su inquisitoria pregunta ¿Me estás escuchando? , mi voz renovada la invitó a irse y le confirmó que lo que me estaba diciendo no me importaba ni lo más mínimo. Un pimiento, para ser más exactos.

Ya en casa, recibí varias llamadas telefónicas. Mi ex, mi ex suegra, mi jefe…Quejas, reproches o amenazas…A todos, les indiqué que no tenía ningún interés en lo que me decían. Cada vez que colgaba el teléfono, me invadía un estado de suprema satisfacción.

Me percaté que durante todo este tiempo, no me había sacado el chubasquero…Acaricié el plástico rígido y brillante y pensé que sería una buena prenda para los lluviosos Highlands Escoceses, por ejemplo. Siempre había deseado ir allí. Y, claro, fue abrir los ojos y estar en el centro de un paisaje verde profundo, con unos acantilados preciosos y una lluvia densa que resbalaba por el cuerpo, enfundado en el chubasquero amarillo.

Empecé a andar, sin saber muy bien qué hacer a continuación cuando mi mirada se demoró en mis chorreantes botas de agua…Pensé que en casa, estaría seca y calentita… Y allí aparecí.

Tarde unas horas en darme cuenta … Lo que me ocurría era tan, tan prodigioso que me parecía imposible. ¿Me estaría volviendo loca? Decidí confirmar mis sospechas: Mi ex. Un ser odioso. Sus palabras me irritaban. Todas. Un simple “Hola”. Lo llamé y provoqué su ira. Como era de esperar, su respuesta fue desmesurada y…odiosa . Lo que siempre me dejaba hecha un ovillo, un mar de lágrimas con ataque de ansiedad incipiente, se convirtió en indiferencia. Lo que me decía aquel tipo me traía al pairo.

La segunda prueba fue más divertida . Me imaginé en Nueva York, París y Tokio y…allí estuve.

Así que, finalmente, me di cuenta que el chubasquero me protegía emocionalmente .Lo positivo, lo seguía percibiendo con la misma intensidad pero lo negativo… resbalaba , literalmente. Y, después, estaban las botas. En realidad, un artefacto mágico para tele-transportarse por el mundo…El único inconveniente era que en el lugar al que me trasladaba, siempre, siempre estaba lloviendo pero tampoco era para ponerle pegas al invento.

Hice de mi chubasquero amarillo y mis botas de agua azules, mi uniforme de vida. Sólo me lo sacaba para dormir…

Al final, consiguieron internarme en este lugar. Al llegar , me vistieron con un horrible camisón de hospital pero, tras una semana simulando ataques de pánico, he conseguido que mi terapeuta acceda a realizar las sesiones con las prendas puestas. Cree que estaré más tranquila y relajada.

Se acerca la hora. Oigo a la enfermera . Abre la puerta y deja mi chubasquero y mis botas a los pies de la cama.”En 10 minutos, tienes la sesión con el doctor”. Cierra la puerta.

Ahora , sólo tengo que escoger un destino.

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NB : Este relato lo publiqué en el 2012. Aún están buscando a la mujer del chubasquero amarillo y las botas azules… Si la veis por ahí, no la delatéis…

De 94.000, nefelibata…

María se eleva. Por fin.

Nadie la creía pero…ahí está, caminando entre las nubes…

 

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Decían los especialistas que estaba en las últimas, que ya no vivía en este mundo… “En las nubes”, allí es dónde ubicaban su conciencia y allí es desde donde nos saluda…

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Esquiva la estela de un avión, se pasea por el cielo y entonces, la vemos acercándose a la luna… Ríe. Se ríe de los que estamos abajo, mirándola.

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Aterriza suavemente en el suelo ante la mirada atónita de los presentes. ¿Veis cómo se puede vivir en las nubes?

 

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NB :  El  Diccionario de la Lengua Española contiene 93.111 palabras ( última edición). Dicen que utilizamos una media de 2.000 al día y suelen ser las mismas. Es más, si curioseamos las páginas de un diccionario actual, nos encontraremos con muchas, muchas palabras de las que desconocemos el significado. Una de mis desconocidas es/era “nefelibata”.

Según la RAE : Formación culta del gr. νεφέλη nephélē ‘nube’ y -βάτης -bátēs ‘que anda’, y este der. de βαίνειν baínein ‘andar1‘.

  1. Dicho de una persona: Soñadora, que no se apercibe de la realidad
  2. En inglés: cloud-walker. ; – )

El cabrito.

Advertencia: Relato escrito bajo la influencia de “La Asesina del Pollo”. A veces, me pasa…

cabrito

He invitado a comer a mi madre. Invitarla, por eso, es dejar que ella, gran cocinera, se ocupe de la cocina. El lugar de la invitación-  físicamente– es mi casa pero las viandas, siempre las pone ella… Es mejor no planificar y dejarla hacer. La llamo y ella ya se monta el menú…

Hoy , por eso, es distinto . El segundo plato está  bajo mi control…El primero y acompañamiento, es de ella: Que te bajo un Vichyssoise recién hecho, la escarola ya limpia y lista para aliñar. Un mortero lleno de all i oli (de ese casero, espeso, hecho a mano) y el flan de coco …

Yo me ocupo del cabrito. Está haciéndose, en el horno. La piel debe quedar crujiente y la carne tierna. De tanto en tanto, lo pincelo con aceite de oliva extra virgen… La verdad es que huele muy bien…

Suena el timbre de la puerta. Mi madre entra con sus bolsas y sus manjares. Ya tengo la mesa puesta. La he decorado con un precioso ramo de flores silvestres en el centro…No es para menos. Hoy estamos de celebración.

El cabrito ya está casi listo.

Se llamaba Antonio… Ahora, ya sólo quedan sus malditos deltoides en este mundo… Y se están dorando, lentamente…

Lo que más me costó es desmembrar el cuerpo y quedarme con lo más tierno y que me cupiera en el horno que no es muy grande, la verdad…Hace dos días, quemé el resto en la barbacoa…

Mi madre abre el horno y me mira a los ojos. Sonríe.

Al fin eres libre, me dice.

Sirvo el cava y brindamos.

El cabrito ya está listo…

 

 

Si os apetece escribir…

Si os apetece escribir…

Aquí tenéis dos ideas:

10.000 palabras

VI Concurso de Relatos de SttoryBox: Máximo 10.000 palabras. Se debe iniciar con una de las frases propuestas…

Captura

200 palabras

Colaboración con NarrArte, una propuesta de M.Floser. A partir de una foto, un relato de 200 palabras. Cada mes, se publican los relatos en el espacio NarrArte . Es muy interesante observar como el ser humano puede ser tan creativo y tan diferente, a partir del mismo estímulo…

La foto para este mes de Anarión Photo es esta.

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Cuajado de rosas…

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La noticia apareció de repente:  “A la Casa Batlló, le han brotado rosas” .

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La gente salió a la calle, en masa, para observar aquel extraño suceso. Todos querían ver el bello edificio cuajado de rosas…

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No había pasado ni una hora cuando se supo que había más fachadas a las que les estaban creciendo flores … La mayoría eran rosas, pero también aparecieron margaritas, violetas, tulipanes, claveles…

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A los dos días, las flores invadieron las calles.Una semana más tarde, la epidemia floral se había propagado por todo el planeta…

Micros de fotos…

Son fotos que he ido guardando en una carpeta de nombre «Blog». Hoy, han despertado…

terapia

-. He hecho unas fotos de unas vacas multicolores colgadas de una pared. ¡Ah! Y también había mariposas gigantes…

-. Debes volver a terapia.

caracol

Ni la proporción áurea lo salvó de ese horrible suceso. Primero, el relleno de su cuerpo con barro que, al secarse, formó una masa compacta que invadió su interior. Después, quedó expuesto en la tierra, esperando ser triturado por una pisada…

arbusto

Unos ven un arbusto.

Otros, los pajaritos.

cazaoportunidades

Quiso cazar unas oportunidades al vuelo.

Compró un caza-oportunidades y lo colgó.

Siempre estaba vacío…

atajo

Y siguiendo aquel intrincado camino de puntos, por fin alcanzó la estrella…

Feliz viernes!

 

 

 

 

Hoy, duermes en el sofá.

NB : La gripe me convierte en un ser cruel…. ; -)

 

–       Hoy, vas a dormir en el sofá.

–       ¡Mujer! ¡Mira que eres exagerada! Por unas copas de más con los amigos, me montas un pollo. No lo entiendo, llevábamos juntos quince años y ya sabes como soy.

–       Hueles a perfume. Y no es el mío.

–       Ya te he dicho que en el Bar,  estaba Manoli, la ex de Pepe . Admito que ha sido muy efusiva pero ya sabes, besos y abrazos…Nada…Me ha dado recuerdos para ti.

–       Ya, ya. ¿Tú te crees que yo soy tonta? ¡Qué Manoli ni que niño muerto! Esta noche, duermes en el sofá, capullo.

–       ¿Qué me has llamado? ¿Capullo? ¿C-a-p-u-ll-o?

–       Me has oído perfectamente. Estoy harta. Tú lo has dicho: ¡Quince años! Y, sí, te he llamado c-a-p-u-ll-o.

Lo siguiente que veo son las sábanas, una manta y las almohadas que impactan violentamente en mi cara. ¡Encima, me tengo que hacer la cama! Este sofá amarillo es muy incómodo. Nunca he conseguido echarme una siesta en él: la piel cruje y es resbaladiza .Y me va pequeño…Mañana, me voy a levantar con el cuello rígido y esa migraña que lo acompaña. No debería permitirle a esta arpía que me trate así. Vale, estoy un poco contentillo y vale… he sobado a la Manoli pero tampoco es para tanto…¡Joder!, No hay forma de acertar con la postura.

(…)

No podré dormir mientras el capullo está en el sofá. Estoy nerviosa y no quiero ser consciente de nada.

Tomar esta decisión ha sido muy duro. Y drástico, lo sé,  pero es que no puedo más… Y con Jeremy, con él todo es fácil. Me he enamorado locamente y no puedo soportar al energúmeno que duerme en el sofá amarillo. Todo en él me irrita: los calcetines de rayas, el vello de la espalda, el pijama que se le descuelga en la raja del trasero, su forma de llamarme “nena”, las palmaditas que se da en la barriga cuando acabamos de hacer el amor… Me repugna. Jeremy es joven y es…perfecto.

Pronto, todo habrá acabado. Voy a tomarme unos somníferos para no oír nada y no saber nada. Dejo el teléfono de última generación que Jeremy me ha regalado, en la mesilla de noche. Ya, da igual. Mañana, empieza mi nueva vida…

 (…)

¡Lo que faltaba!…Ahora la oigo roncar. Seguro que se ha comido un par de pastillas y está durmiendo como un lirón en nuestra cama king size…No puedo moverme sin que las sábanas resbalen…Ya me empieza a doler la espalda…Si me meto en la cama, ni se entera. Seguro. Podría levantarme antes de “su hora” y volver al sofá…Pero ¿Por qué narices tengo que estar yo en el sofá? Ella cree que me chupo el dedo pero sé que se está viendo con otro. En pocos días, tendré las pruebas y entonces, veremos quien es el capullo aquí. Me he tenido que morder la lengua cuando ha sacado el tema de la Manoli pero… Es mejor, hacerlo tarde y bien. Bruja…Creo que no me meteré en la cama con ella. No podría soportarlo pero… ¿Y si la paso al sofá? No se va a enterar de nada. Cuando toma esas pastillas, se queda inconsciente. ¡Si lo sabré yo!

Es una buena lección: que se despierte, mañana, en el puto sofá amarillo. Me gusta la idea. Me encanta.

Lo voy a hacer.

Bruja.

(…)

¡Ya está! ¡Qué sorpresa se va a llevar, cuando abra los ojos! ¿Qué se había creído esta mujer? Seguro que esta noche, voy a dormir como un tronco…

(…)

A las 6 a.m., un extraño silbido se ha introducido en mis sueños. No lo he reconocido y he intentado seguir durmiendo pero a las 6:03 a.m., la misma melodía ha interrumpido mi duerme vela. No sabía la procedencia de aquel sonido, hasta que un nuevo aviso, ha movido algo en la mesilla. Un iPhone, último modelo, brillaba en la oscuridad.

Un mensaje de Jere. La bruja tiene un teléfono para comunicarse con su amante… ¡Será…!  Me ha invadido la rabia y he querido ir a despertar a mi mujer, la que me está poniendo los cuernos, para preguntarle quién es Jere pero antes, he leído el mensaje:

“Ya está hecho.”

¿Hecho? ¿El qué?

Con el iPhone en la mano, he salido de la habitación y  me he acercado al sofá. El primer impacto me ha dejado anonadado: rojo. Todo era rojo.

El bulto sin forma, oculto bajo las sábanas, debe ser ella. La sangre ha empapado la gruesa manta…Las gotas se deslizan hacia el suelo, resbalando por la piel del sofá amarillo.

La ventana está abierta.

El iPhone suena en mi mano. Otro mensaje. Lo miro horrorizado.

“Tendrás que tirar el sofá amarillo. ; – )”

Lo suelto como si ardiera.

Tengo que llamar a la policía.

Fugaz.

Lo que fui, ya lo he olvidado…

Fulgurante, preciosa, brillante, esplendorosa…pero… caí…

estrellafugaz1

Creí que esa sería mi condena hasta que me capturaron.

Me agujerearon y, después, me colgaron.

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Dicen que fui una estrella fugaz que cayó en la tierra, pero, yo, ya lo he olvidado…