…algunas fotos…

Quiso cazar unas oportunidades al vuelo.
Compró un caza-oportunidades y lo colgó.
Siempre estaba vacío…
…algunas fotos…

Quiso cazar unas oportunidades al vuelo.
Compró un caza-oportunidades y lo colgó.
Siempre estaba vacío…
Los Teleñecos/The Muppets
Mmmm! ¡Qué buenos recuerdos! … En esta semana Despacito Week, me he reencontrado con estos personajes y, sobre todo, con una canción que siempre me hace sonreír.
La palabra «Muppet» hace referencia a un tipo de títere /marioneta que , a diferencia de las de los ventrílocuos, mueve las extremidades inferiores. El titiritero normalmente sujeta la marioneta por encima de su cabeza o frente a su cuerpo, con una mano opera la cabeza y la boca y con la otra las manos y brazos, ya sea con dos alambres rígidos o con brazos en forma de guantes. «The Muppets» es el nombre de la compañía de este tipo de marionetas, que fue creada por Jim Henson y en las que unió las palabras Marionette y Puppet. En España, Los Teleñecos llegaron en los 70. Se llamaron así porque eran muñecos que salían en la tele…
Se llamen como se llamen estas marionetas descaradas , tienen algo especial que te hace sonreír. Te instalan en un estado de buen rollo. Te alegran un ratito o un instante pero nadie es inmune a sus monigotadas.
¿O no…?
N.B1 : (*) Maná Maná ba dibi dibi. Esta es mi transcripción fonética.He descubierto que la cantamos diferente. De «At Tibi Tibi » a «Pa Tipi Tipi» pero la gracia es que la podríamos cantar en cualquier idioma. ; – ) Su autor es el italiano Piero Umiliani. La escribió en 1976.
La letra es esta:
Mahna mahna
(ba dee bedebe)
mahna mahna
(ba debe dee)
mahna mahna
(ba dee bedebe badebe badebe dee dee de-de de-de-de)
(repeats)
Mah mama na mahna mah namwomp mwomp
ma mo mo mana mo
mahna mahna
(ba dee bedebe)
mahna mahna
(ba debe dee)
mahna mahna!
(ba dee bedebe bedebe badebe debe de-de de-de-de)
(long pause)
…mahna mahna?
NB2 : Advertencia tardía. La melodía se queda en la cabeza…Maná, maná…
Ella está ahí. Como siempre.
Solo cambiamos nosotros y nuestras circusntancias…

Este es el séptimo ejercicio del Curso .
Debes escribir un relato de un máximo de 600 palabras que termine con la siguiente frase:
Y se murió.
Photo by Florian Klauer on Unsplash
310720191955
-. Recibimos un listado con el número de serie. No hay un criterio definido. Los números se generan de forma aleatoria con un sistema de algoritmos que nadie conoce.
-. ¿Y quién creo ese algoritmo?
-. Yo no sé quién o qué lo creó. Yo inserto el número de serie en el óvulo fecundado. Nada más.
-. Una última pregunta, por favor. Yo tengo 40 años, ¿me puede decir cuál es mi número de serie?
-. Está totalmente prohibido. Me juego este puesto de trabajo en el que estoy integrado desde la eternidad y sin derecho a ninguna compensación si me despiden.
Se oyó un chasquido. La imagen de aquella silueta negra, que parecía un hombre, desapareció de la pantalla.
Silvia cerró los ojos. Había visto aquella grabación más de mil veces. Estaba agotada. Cuando empezó su investigación sobre la Obsolescencia Programada, no pensó que llegaría tan lejos. Desde el principio, se había mostrado incrédula y su objetivo prioritario era desmontar aquel rumor mundial que circulaba por la red: los seres humanos ya vienen programados con una fecha de defunción.
La creación de aparatos con fecha de caducidad programada era un hecho constatado, pero… ¿En seres humanos? Eso era imposible…
Pensó en Alex. Cuando le conoció, algo profundo despertó en ella y se enamoró de él. Sabía que era un error involucrarse emocionalmente con una de sus fuentes directas y más fiables, pero fue incapaz de controlar sus emociones.
Silvia había contactado con él, ya que era una de las personas que más ruido mediático estaba haciendo con el tema de la “Obsolescencia Programada” en seres humanos. Tras detectarle una lesión cerebral, Alex tuvo que realizarse unas pruebas en una máquina de resonancia magnética de última generación de “Disgregación molecular”. Cuando le dieron el alta médica, repasó todas las piezas del informe del neurólogo y, en una de las disgregaciones moleculares, pudo ver un número de serie insertado en el esfenoides.
310720191955
La imagen era difusa y desapareció con el tiempo, pero él memorizó la cifra. Después, tirando del hilo, llegó a la Deep Web y, de ahí, a la entrevista con el holograma con apariencia humana que ella acababa de visionar una vez más.
Según los médicos, Alex sufría delirio paranoide producido por su lesión. Su única misión, era averiguar quién o qué creaba esos hipotéticos algoritmos para poder modificar el suyo y salvar su vida. Era una locura.
La secuencia de números indicaba una fecha y una hora: 31 de julio de 2019 a las 19:55.
Si sobrepasaba aquella fecha, Alex podía tener una opción de curación. La Silvia más racional, se autoconvencía que así sería, pero… la que estaba enamorada de Álex, no podía evitar sentir miedo.
Miró su reloj y decidió que ya era hora de volver a casa.
Era el día que marcaba aquella extraña cifra. Alex le había insistido que fuera a trabajar y continuara investigando hasta el último minuto. Él también lo haría.
Cuando abrió la puerta, tuvo una extraña sensación. Alex estaba sentado en el sofá, con una copa en las manos. Había otra esperándola en la mesa.
-. No hemos llegado a tiempo. Hoy es 31 de julio del 2019 y son las 17:00. Me quedan dos hora y cincuenta y cinco minutos. Aprovechémoslas.
Silvia le dijo, como hacía siempre, que no iba a pasar nada a las 19:55. Lo abrazó y le hizo el amor con urgencia, fusionándose, sin querer, con la atmósfera de despedida. Después, más relajados, brindaron y saborearon el vino que guardaban para una ocasión especial.
Alex había activado el cronómetro de su teléfono.
Silvia no podía dejar de mirarlo, angustiada.
Él le cogió la mano.
19:55.
El teléfono empezó a emitir aquel terrible sonido de alarma.
Álex sonrió.
Y se murió.
Aunque sea lo primero que pienses al ver estos jabones…


Design: Ahhaproject
Estos, además de deliciosos, ecológicos. De Holland & Barrett’s.


Tradicionales pero igual de apetitosos.



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Este es el ejercicio nº 6 del Taller. Consiste en escribir un relato en el que debe aparecer este extracto de»Valentía» de Richard Bausch.
«Cuando se hubieron marchado él volvió al dormitorio. Eva se había acostado en la cama. Él se sentó al otro lado, dándole la espalda. De pronto se sentía muy cansado y mareado.
―¿Quieres contarme qué ha pasado? ―dijo ella.
―¿Acaso te importa lo más mínimo? ―dijo él.
―Gabriel, ya sabías que esto iba a pasar…
Él se puso en pie y se quitó la camisa. Notaba las quemaduras en los brazos. Le dolía todo. Entró en el baño y se lavó la cara. Luego se cepilló los dientes. En el dormitorio, Eva parecía muy quieta. Él apartó las mantas de su lado de la cama».

Photo by Matthijs Smit on Unsplash
Los cicatrices.
Eva se despidió y subió al dormitorio. Él la observó ascender las escaleras, indiferente, con un aire majestuoso, sin mirar atrás, sabiendo que era el fin.
Más de diez personas, ocupaban el salón de la casa. El orden que imperaba en aquel hogar se había visto alterado por la presencia humana y por el ruido. Nada de eso interesaba a Eva. Es más, todo eso era lo que odiaba Eva. Para él, suponía todo lo contrario. La gente y la música formaban parte de su ser, de una forma profunda, imposible de aplacar. Había intentado cambiar por ella. Trabajo, estilo de vida, incluso su forma de vestir, pero a ella no le parecía suficiente. Los años de dosis acumuladas de formalidad lo habían llevado a un punto de saturación máxima. Sentía un impulso salvaje a punto de salir a la superficie.
Eva había estado seria durante toda la velada. La realidad de cada personalidad caía bajo su propio peso. Parecía contenerse para no colocar bien los cojines del sofá, llevar posa vasos para las latas de cervezas y vaciar los ceniceros humeantes. Había conseguido mantenerse inalterable, hasta que explicaron, detalladamente, en qué consistía el rito de iniciación. Su reacción de desagrado fue la única emoción visible en su rostro. Después, la mirada que dirigió a Gabriel había respondido a todas las preguntas. Ella, no quería que se uniera al grupo. Y él, se había propuesto con toda su alma, rechazar aquella oferta y seguir con su vida tranquila con Eva.
A la hora acordada, aparecieron todos, preparados con todos los instrumentos y empezó a sonar la música.
No pudo pararlo. No quiso pararlo.
Cuando se hubieron marchado él volvió al dormitorio. Eva se había acostado en la cama. Él se sentó al otro lado, dándole la espalda. De pronto se sentía muy cansado y mareado.
― ¿Quieres contarme qué ha pasado? ―dijo ella.
― ¿Acaso te importa lo más mínimo? ―dijo él.
―Gabriel, ya sabías que esto iba a pasar…
Él se puso en pie y se quitó la camisa. Notaba las quemaduras en los brazos. Le dolía todo. Entró en el baño y se lavó la cara. Luego se cepilló los dientes. En el dormitorio, Eva parecía muy quieta. Él apartó las mantas de su lado de la cama.
— ¿Lo has hecho? – preguntó ella. Seguía inmóvil, pero se oía su respiración, más agitada de lo habitual.
Él se estiró a su lado e intentó acercar la manta, evitando el más mínimo roce con sus brazos quemados. El rito de iniciación había sido brutal: el juramento, la escarificación, la celebración. Demasiada música, demasiado hierba, demasiado alcohol.
–Si, Eva, lo he hecho. Soy del grupo. Sé que te da igual, que no quieres compartir esta locura, pero a mí me hace feliz.
–Te importa más la música que yo-susurró ella.
Él no le respondió. En silencio, extendió sus brazos cuidadosamente, y miró las marcas, hechas con un hierro candente, como los que se utilizan para marcar las vacas o las ovejas. En el brazo derecho, las baquetas de su batería. En el izquierdo, sólo dos palabras: Los Cicatrices.
Sí, Los Cicatrices, la banda de rock más famosa del país. Todos sus miembros llevaban un branding del instrumento y el nombre del grupo. Sus marcas decían que, ahora, él era el nuevo batería y …que había perdido a Eva. Todo en una misma noche.
-Quiero el divorcio, Gabriel-dijo ella.
-Yo quiero Rock and Roll-dijo él.

Los Otros Ejercicios :
Sigo con mi curso de Relato Breve y con los ejercicios prácticos.
Este es el ejercicio número cinco, en el que debía cambiar el narrador de la historia. El relato base, por si tenéis curiosidad, es El faro de Juan José Arreola.

Ejercicio nº 5
Es una pena lo del faro. Lleva tantos años funcionando que me parece mentira que lo vayan a cerrar. Me sabe mal por Genaro y su familia, pero, sobre todo, por Genaro. Heredó el trabajo de farero de su padre y allí se fue a vivir con su joven esposa hace ya más de una década. Felices no se les veía, te diría que eran una pareja un tanto sombría hasta que apareció ese pariente lejano, que no tenía donde ir. Genaro y Amelia lo acogieron. No fue difícil percibir el cambio.
Cada semana les llevo las provisiones, por lo menos hasta que cierren el faro, así que los veo con frecuencia y pude observar, a medida que aquel hombre se instalaba, como Amelia fue recuperando la alegría. Ya se sabe, la soledad del faro no es para todos y, a ella, con la nueva compañía, le empezó a brillar la mirada.
Genaro sabe lo que pasa, pero es incapaz de asumirlo. El otro día, antes de pagarme, quiso que me sentara en la mesa dónde estaban acabando de comer. Mientras me servía un vaso de vino, explicó una anécdota de un cornudo. Era graciosa, pero, explicada por él, sabiendo lo que hay, se me antojó patética. Mientras se reía de forma estrepitosa y hacía gestos simulando tener cornamenta, Amelia estaba al borde del llanto y el pariente, lo miraba nervioso. Ella me dio pena, pero él, que quieres que te diga. Vive en casa de Genaro, con la mujer de Genaro y así seguirá hasta que cierren el faro.
A veces veo a Genaro por el pueblo. Dice que está de viaje de negocios y yo siempre le pregunto que qué negocios se trae entre manos un farero. Yo creo que les deja su espacio, que el faro es muy pequeño para tres, tú ya me entiendes. Suele comprar regalos que lleva a su familia. ¡A los dos! Se ha acostumbrado a eso y lo acepta. Y ellos, también. Parece que esa rutina extraña les va bien a todos. Genaro se pone voluntariamente la cornamenta y los otros, confundidos, no saben si hay que torear, aguantar, atacar o huir…
Es una pena que vayan a cerrar el faro. Perderé un buen cliente.
Y es una pena lo de Genaro.
Los Otros Ejercicios :
Como siempre, preciosa.

Y las nubes…

Obra de arte natural para disfrute de la humanidad.

“El término ‘perseverancia’ procede, etimológicamente, de la palabra latina perseverantia que significa constancia, tesón o firmeza. Se considera que alguien es perseverante cuando insiste con decisión en el cumplimiento de unos objetivos, muchas veces impuestos por uno mismo. “
Es un concepto profundo para aplicarlo a algo tan trivial como lo de la colchoneta, pero…
Por una vez, no hice caso a las previsiones meteorológicas. Confiar en su fiabilidad, me ha hecho planificar y replanificar muchas cosas durante estas vacaciones.

Así que, aún sabiendo que los días venían nubosos y con lluvia, al ver una colchoneta muy simple y con descuento de fin de temporada, me dije: última oportunidad.

Sin los problemas de diseño en V plegable y por su tamaño más reducido no costó inflarla. Eso sí, en una mañana gris. Apetecía poco usarla… Parecía que, por una vez, los pronósticos meteorológicos iban a ser acertados. Un Murphy en toda regla, vamos.
Pero, no.
Salió el sol.
Me pasé media hora, meciéndome suavemente, observando el cielo azul, las nubes y los pajaritos. Sin zozobra, ni zambullidas sorpresa.
Perseverancia. ; – )
Lo de la colchoneta ha sido un desastre…parcial.
El error esencial ha sido la elección del modelo. Un extraño “dos piezas” que se podía convertir en sillón o colchoneta al uso.

El diseño hace que haya una zona, en el centro, en la que no hay área inflable. Como era de esperar, esa es la zona en la que aterrizas cuando intentas estirarte y la misma que se dobla, con efecto “V”, dejándote en medio, en la susodicha posición: en “V”.
En alguno de los intentos, aguantando la colchoneta a cuatro manos, uno conseguía estirarse, pero, al intentar subir hacia la zona del reposa cuellos, se volvía inestable.
La colchoneta me ha expulsado de su territorio. Tenía vida propia … Revolcones continuos y continuos intentos de dominarla.
El desastre es parcial porque esta extraña pelea con el artefacto flotante, me transportó a momentos veraniegos ( y muy felices) de mi infancia.
Nada como tragar un poco de agua de piscina para recordar la niñez…