Fin de la vida útil, programada.

Este post empieza cuando mi impresora se empeña en no imprimir…

Ya estamos con lo de la Obsolescencia Programada , claro. Sigo recordando ese documental … Sé todo lo que va a pasar…

Y es que el documental “Obsolescencia programada” te deja de piedra. Empiezas, siguiendo la estela de un informático al que se le estropea una impresora.  Viajas al mundo del diseño de “la vida útil” del producto y descubres que la impresora está bloqueada, para que no funcione, para que se muera después de un tiempo de uso programado y deje de ser un bien útil. Nos envían directos a comprar otra…

La cosa no queda ahí, también te llevan a Ghana y allí ves lo que pasa con todos estos residuos de nuestra sociedad de consumo. Utilizamos a los países pobres como grandes vertederos de escombros…tecnológicos.

Me he acordado de la nevera de mi abuela. Una cosa monísima (ahora sería retro) que acabamos tirando por el deterioro de la laca exterior pero que funcionaba como una máquina de precisión. Ahora me doy cuenta que era una reliquia … Un objeto útil, diseñado para durar lo máximo posible.

O esa bombilla que está en Livermore’s (California) y que lleva 115 años ¿?encendida ininterrumpidamente ( antes de que los fabricantes de bombillas se dieran cuenta que si las fabricaban así, no harían negocio)…

Está en una pequeña estación de bomberos y desde hace un tiempo, se puede ver la bombilla encendida, en directo, gracias a las webcam. En la web, ironizan con este dato: ya han cambiado 3 cámaras que se han estropeado en este tiempo...

Y, por cierto, solo consume cuatro vatios…

Estamos en un sistema incompresible e insostenible  que se nos está yendo de las manos.nEs más, es posible que tenga el fin de “su vida útil” perfectamente programado.

Y , sí,  me voy a comprar una impresora nueva … : – (

 

 Links 

Documental “Comprar, Tirar, Comprar” (Obsolescencia Programada)

Bombilla Centenaria : Livermore’s Centennial Light Live Cam

 

 

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Este es el séptimo ejercicio del Curso .

Debes escribir un relato de un máximo de 600 palabras que termine con la siguiente frase:

Y se murió.

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-. Recibimos un listado con el número de serie. No hay un criterio definido. Los números se generan de forma aleatoria con un sistema de algoritmos que nadie conoce.

-. ¿Y quién creo ese algoritmo?

-. Yo no sé quién o qué lo creó. Yo inserto el número de serie en el óvulo fecundado. Nada más.

-. Una última pregunta, por favor. Yo tengo 40 años, ¿me puede decir cuál es mi número de serie?

-. Está totalmente prohibido. Me juego este puesto de trabajo en el que estoy integrado desde la eternidad y sin derecho a ninguna compensación si me despiden.

Se oyó un chasquido. La imagen de aquella silueta negra, que parecía un hombre, desapareció de la pantalla.

Silvia cerró los ojos. Había visto aquella grabación más de mil veces. Estaba agotada. Cuando empezó su investigación sobre la Obsolescencia Programada, no pensó que llegaría tan lejos. Desde el principio, se había mostrado incrédula y su objetivo prioritario era desmontar aquel rumor mundial que circulaba por la red: los seres humanos ya vienen programados con una fecha de defunción.

La creación de aparatos con fecha de caducidad programada era un hecho constatado, pero… ¿En seres humanos? Eso era imposible…

Pensó en Alex. Cuando le conoció, algo profundo despertó en ella y se enamoró de él.  Sabía que era un error involucrarse emocionalmente con una de sus fuentes directas y más fiables, pero fue incapaz de controlar sus emociones.

Silvia había contactado con él, ya que era una de las personas que más ruido mediático estaba haciendo con el tema de la “Obsolescencia Programada” en seres humanos. Tras detectarle una lesión cerebral, Alex tuvo que realizarse unas pruebas en una máquina de resonancia magnética de última generación de “Disgregación molecular”. Cuando le dieron el alta médica, repasó todas las piezas del informe del neurólogo y, en una de las disgregaciones moleculares, pudo ver un número de serie insertado en el esfenoides.

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La imagen era difusa y desapareció con el tiempo, pero él memorizó la cifra. Después, tirando del hilo, llegó a la Deep Web y, de ahí, a la entrevista con el holograma con apariencia humana que ella acababa de visionar una vez más.

Según los médicos, Alex sufría delirio paranoide producido por su lesión. Su única misión, era averiguar quién o qué creaba esos hipotéticos algoritmos para poder modificar el suyo y salvar su vida. Era una locura.

La secuencia de números indicaba una fecha y una hora: 31 de julio de 2019 a las 19:55.

Si sobrepasaba aquella fecha, Alex podía tener una opción de curación. La Silvia más racional, se autoconvencía que así sería, pero… la que estaba enamorada de Álex, no podía evitar sentir miedo.

Miró su reloj y decidió que ya era hora de volver a casa.

Era el día que marcaba aquella extraña cifra. Alex le había insistido que fuera a trabajar y continuara investigando hasta el último minuto. Él también lo haría.

Cuando abrió la puerta, tuvo una extraña sensación. Alex estaba sentado en el sofá, con una copa en las manos. Había otra esperándola en la mesa.

-. No hemos llegado a tiempo. Hoy es 31 de julio del 2019 y son las 17:00. Me quedan dos hora y cincuenta y cinco minutos. Aprovechémoslas.

Silvia le dijo, como hacía siempre, que no iba a pasar nada a las 19:55. Lo abrazó y le hizo el amor con urgencia, fusionándose, sin querer, con la atmósfera de despedida. Después, más relajados, brindaron y saborearon el vino que guardaban para una ocasión especial.

Alex había activado el cronómetro de su teléfono.

Silvia no podía dejar de mirarlo, angustiada.

Él le cogió la mano.

19:55.

El teléfono empezó a emitir aquel terrible sonido de alarma.

Álex sonrió.

Y se murió.

 

 

Obsolescencia : 22011977.17052019.42

Tiempo de lectura : 3 minutos

-. ¿Y con qué criterio colocan los interruptores On/Off?

-. Recibimos un listado con el número de serie. No hay un criterio definido.

-. Entonces, ¿Quién decide que sean 15, 30, 60 o 80 años?

-. Nadie. Los números se generan de forma aleatoria con un sistema de algoritmos que nadie conoce.

-. ¿Y quién creo ese algoritmo?

-. Querido ser humano, eso os lo estáis preguntando desde el principio de los tiempos. Los habéis llamado dioses. A veces son muchos, uno para cada cuestión (guerra, amor, fertilidad, fortuna…). Otras veces, sólo hay uno. Pero no uno para todos, uno y único diferenciado por cada grupo. También, hay quien habla de alienígenas u otras culturas más avanzadas de otros planetas. O del destino. O del karma. Yo no sé quién o qué es el origen. Yo sólo inserto el número de serie en el óvulo fecundado…Y no puedo decirle nada más. Lo siento

-. Una última pregunta, por favor. Yo tengo 40 años, ¿me puede decir cuál es mi número de serie?

-. Puedo, pero no lo haré. Está totalmente prohibido. Me juego este puesto de trabajo en el que estoy integrado desde la eternidad y sin derecho a ninguna compensación si me despiden. Es más, por este tipo de infracción, se activa directamente el modo Off. Me tengo que ir. Está conversación puede comprometerme y puedo tener muchos problemas.

Oigo un chasquido y después, un crujido. La imagen de aquella silueta negra, que me ha parecido un hombre, pero puede no serlo, desaparece de mi campo visual.

Soy periodista. Cuando empecé mi investigación sobre la Obsolescencia Programada, no pensé que las cosas me llevarían hasta aquí. Creamos aparatos con fecha de caducidad programada, pero… ¿En seres humanos? Eso era imposible…

Tras detectarme una lesión cerebral, que me obligó a pasar varias veces por esa máquina de resonancia magnética de última generación que llaman “Disgregación molecular”, empecé a creer en esa posibilidad.  Cuando me dieron el alta médica, repasé todas las piezas del informe del neurólogo sin entender nada, pero, en una de las disgregaciones moleculares, pude ver un número de serie insertado en el esfenoides. La imagen era difusa y desapareció con el tiempo, pero memoricé la cifra. Después, tirando del hilo, llegué a la Deep Web y, de ahí, a la entrevista con el holograma raro que hablaba como yo.

Mi Obsolescencia Programada me da poco margen, así que me dedicaré a divulgar lo que he descubierto a ver si alguien me ayuda y se puede llegar a dónde sea que se crean los algoritmos.

Tengo dos años…

NB : Culpad de este relato a mi última inmersión “Stephen King” .  ; – )