Luna y Júpiter

He ido realizando el seguimiento de la luna hasta que se ha llenado…

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Estos días , en los que ha hecho más frío del habitual, he tenido menos paciencia en lo de la fotografía lunática. Mi naturaleza mediterránea, esa que anhela la nieve pero después castañea los dientes al mínimo descenso de las temperaturas, no me ha permitido recrearme en la luna.

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No sé como pero… se ha enterado y esta luna llena ha venido vengativa, con muchas nubes que no me han dejado hacer un zoom en condiciones pero…He visto un puntito brillante, ahí al lado.

Pequeñito. Insignificante. ¿Será una estrella? Con la aplicación del iPhone SkyGuide he descubierto que ese puntito, pequeñito e insignificante era Júpiter.

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He hecho una foto a Júpiter.

Un planeta gaseoso, en el que nada puede aterrizar. Que el día dura 10 horas y no hay tiempo para nada. Que tiene cuatro lunas y hasta sesenta secundarias( ya no sé yo si podría con tanta foto). En una de las principales, de nombre Europa, se sabe que hay un océano congelado. La NASA planea enviar una misión a Europa ya que se sospecha que podría haber alguna forma de vida. Seis años es lo que se tarda en llegar a Júpiter.

Todo es probable en esta vida, así que lo que he fotografiado en esta noche muy, muy pero que muy fría, es una luna con nubes y un planeta con posible vida extraterrestre. ; – )

Lo que más me ha sorprendido es saber que en ese puntito pequeñito e insignificante, que brillaba al lado de la luna, cabrían unas 1.300 Tierras.

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Retiro lo de”insignificante”…

lunallena23 de Febrero 2015

Jardins de Menorca.

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Pequeñas ramas de madera que el mar depositó en una playa de Menorca…

Unas manos las recogen y me las entregan: ¿Se puede hacer algo con esto? Quién me lo dice, tiene mis cuadros expuestos en su casa. Sin ningún pudor y…sabe que me gusta enganchar cosas en los cuadros.

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Pero me gusta que esas “cosas” cuenten “cosas” y estas ramas tienen un significado especial para quien me las da. Son su tesoro .Condensan largas tardes de playa en su paraíso menorquín…

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Y en mi caja de “cosas para enganchar en los cuadros», encuentro unas pequeñas estrellas de mar que guardé , junto con otras “cosas para enganchar en los cuadros”. Por fin, han encontrado su lugar ( en un cuadro).

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“Jardins de Menorca”.

Muy apropiado para estos fríos días de invierno…

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NB : Espero que te guste, Bíbi ;- ).

Palomas.

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La verdad, nunca me han gustado las palomas…Más concretamente: en mi infancia les tenía terror y ahora, me dan igual ( menos cuando se cagan-corrosivamente- en mi coche o en mi persona, que entonces las odio directamente). Es verdad que su presencia masiva en las ciudades, conlleva suciedad y , dicen que la transmisión de algunas enfermedades. No sé si será cierto pero… Palomas hay , en casi todas las ciudades, y muchas…

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De pequeña, mi abuelo era de esos abuelos que te llevaba a la Plaça Catalunya de Barcelona , compraba alpiste y te hacia poner allí en medio, con los brazos en cruz a rebosar de alimento en las palmas… Acostumbradas a que los humanos hagamos eso en esa plaza, las palomas llegaban por decenas… Me aterrorizaba…

Este fin de semana detecté a esta pareja…Mira que nunca les hago caso pero me hizo gracia todo el cortejo, los mimos y el baile que fue muy vistoso, por cierto. Y, mira, me ha dado por conocer un poco más a las palomas

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De momento, sé que ya llevan suficiente tiempo en este planeta para determinar que son listas y se han adaptado con enorme facilidad al entorno. La paloma bravía apareció sobre la Tierra hace 25 millones de años y, desde que fue domesticada por los egipcios, no ha dejado de estar con nosotros.

He sabido que esta pareja de palomas que fotografíe haciéndose mimitos, están destinadas a vivir juntas hasta que la muerte las separe. Son monógamas y suelen tener pareja estable. Este afecto ( casi genético) por el nido (palomar), las crías y la pareja, pueden ser una de las claves para otra de sus características más notables: la orientación.

Tienen un gran sentido de la orientación y son capaces de recorrer grandes distancias, siguiendo una ruta concreta. De ahí lo de las “palomas mensajeras” desde la Antigüedad. No se sabe a ciencia cierta qué es lo que les da esta habilidad. Dicen que su pico contiene magnetita que lo convierte en una especie de brújula que percibe el campo magnético terrestre que junto con los rastros de olor y la posición del Sol , la hacen un GPS viviente. Sea como sea, es rápida y certera. Hace poco, en UK, quisieron demostrar que en una zona rural concreta, tardaba menos una paloma mensajera en llevar un USB de un pueblo a otro que lo que tardaban en descargarse el vídeo que contenía el USB por banda ancha…La paloma llegó antes…

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Nunca las pillarás . Para volar llegan a procesar la información visual tres veces más rápido que los hombres. Tienen los ojos a los lados de la cabeza lo que les permite una visión de hasta 340º. Pueden esperar hasta el último segundo para salir huyendo ante una situación de peligro .

Son el símbolo de la paz. Los antepasados de estas palomas, llevaron a Noé la ramita de olivo… Fascinante.

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Se prestan a los trucos de magia ( la variedad tórtola turca es la que suele salir de las chisteras) por su gran docilidad. También vuelan en bodas y comuniones. Hasta el Papa, lanza palomas blancas desde el balcón papal de la Plaza San Pedro…

Y, ahora, vale, me caen un poco mejor pero… Lo de la Plaça Catalunya…Eso…Eso no lo he superado…

empatíaFotografía de Ñírre

paloma1Chiste de Montt

Tengo tres cebollas ( o casi).

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El huerto está en fase invernal. Se copió el comportamiento de los osos (no hay que dejar que el huerto vea documentales de animales de la 2) y decidió entrar en modo hibernación…

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Cuando lo veía por las mañanas, con su pobre albahaca moribunda y el perejil ( superviviente nato) me daba pena … Así que , hace un mes, planté  berros , rúcula y cebollas. Unas diez. En mi huerto, una decena de cualquier cosa ( y de tamaño normal y no para jíbaros) es ya un éxito rotundo. O sea, cosecha abundante…

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Desde ese día, cada mañana al ir a recoger el periódico, me miraba el huerto, esperanzada con mi plantación invernal…La primera señal ( una cebolla!) me hizo ser optimista pero han pasado tres semanas y parece que sólo hay tres cebollas que se han atrevido a asomar su rabillo verde y, espero, crecer hasta un tamaño comestible , allí, en las profundas entrañas de la tierra…; – )

De momento, hay tres proyectos… Multitud!

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La almohada.

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Los que duermen sin ella, no entenderán la importancia del gesto que hice al donarla. Por el bien de la humanidad, me dije. Y , claro, el concepto de humanidad es tan trascendente que no hubiese podido dormir ( con almohada o sin almohada) durante el resto de mi vida si no hubiese compartido los dones de la mía…

Curiosamente, ahora que ya no la tengo,  empiezo a sospechar que la cabeza que se apoya , también es importante en la ecuación pero… dejad que os explique un poco esto de la almohada.

 

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Mi vida estaba anclada en una cierta normalidad, hasta que descubrí a mi mujer ( siete años de feliz matrimonio!), refocilándose en mi cama, con un tipo alto y moreno. No quiero entrar en detalles y es mejor que no lo haga pero si que quiero incidir en uno en concreto . Cuando abrí la puerta del dormitorio conyugal (había dado la vuelta del camino del trabajo para ir a buscar mi móvil, olvidado en casa, cargándose en la mesilla de noche. Más típico, imposible), la imagen que vi y que quedó grabada en mi cerebro , a cámara lenta, fue la de las manos morenas de aquel hombre, sosteniendo mi almohada e iniciando la acción de “te la coloco bajo el trasero para alzarte las caderas”… Mi mujer, mi almohada, …mis cuernos.

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Nos separamos (tampoco entraré en detalles) e inicié mi solitaria vida actual en un pequeño apartamento que pude comprar con la mitad de la venta de la casa común. No quise ninguno de los muebles, ni cuadros, floreros o floripondios que me recordarán a la traidora. Sólo incauté mi colección de música, mis libros, mis utensilios de cocina de calidad chef ( espero que el tipo alto y moreno sepa cocinar como yo) y objetos sencillos que eran míos y tenían un valor especial para mí : dos juegos de toallas bordadas por mi madre, con mis iniciales ( nunca le había gustado mi ex mujer y se había negado a bordar las suyas), una camiseta del Barça firmada por Ronaldinho y una bola de nieve que compré en Nueva York, en un viaje con mis amigos antes de liarme con la traidora.

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Adquirí mis nuevos muebles en IKEA y me dediqué a abrir las cajas que se habían quedado apiladas tras la mudanza. Coloqué los libros, los CD, la bola de nieve… Abrí la última caja y saqué la camiseta, las toallas ( ¡Qué lista era mi madre!) y… allí estaba , aplastada contra el fondo de la caja, la asquerosa almohada que había sido mía , antes de la traición.

Puedo entender que mi ex la pusiera allí sin mala intención… Casi me lo creo. Soy de ese tipo de ser humano que si no tiene la almohada precisa, justa y exacta, duerme mal, se despierta con terribles dolores de cuello o… directamente no duerme. Y me había costado mucho encontrar “La Almohada Perfecta”… ¡Tantas pruebas, tantas almohadas! Pillow, no pillow;  con forma cervical, alargada o en forma de cuadrante, de consistencia baja, media, intensa o dura; de plumas o de látex; aromatizada, ecológica…

Tras muchas noches sin descansar bien había encontrado “La Almohada Perfecta”  y esa era la que el tipo alto y moreno había utilizado para…en fin, prefiero no conjurar esa imagen. Estoy casi curado. Casi…

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Con guantes de látex, le hice una autopsia a La Almohada Perfecta con todo el dolor de mi corazón pero… no pude evitar sentirme extrañamente liberado cuando el cuchillo jamonero rasgaba las última porciones de  plumas y jirones de tela… Me cargué la almohada…

Así que volví a empezar la búsqueda. El modelo de la tristemente desaparecida almohada, estaba descatalogado y probé otros similares pero nada. Fui a todas las tiendas especializadas que hay en mi ciudad, compré por Internet…Nada.

Un sábado al salir de casa de mi madre ( me había llamado sólo para decirme que había hecho cocido) había decidido ir a la mía paseando ya que  las lorzas de cerdo que mi madre ponía al puchero se balanceaban en mi estómago.

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Al llegar al final de la calle, vi el escaparate de la Colchonería Martínez, del Señor Martínez de toda la vida, con un gran letrero de “Se traspasa. Se liquidan existencias”. El Sr. Martínez estaba en la puerta y me saludó al reconocerme. El barrio ha cambiado, la gente ha cambiado. Todos van a El Corte Inglés a comprar sus colchones y sus almohadas. Y si no, eso de Lo Monaco los convence… me decía el Sr. Martínez meneando la cabeza. Fue decir almohada y despertarse mi ansia : ¿Tiene almohadas en la tienda?

Así fue como salí de allí con una almohada que ya no se fabrica, que el Sr. Martínez guardaba como si fuera un tesoro y que me regalo con una reverencia y una ceremonia que me hizo sentir un poco violento… Más que una almohada parecía que me estaba regalando El Santo Grial, sea lo que sea eso…

Mientras me alejaba, el Sr. Martínez me gritó: Y no te olvides de consultar todo con la almohada– y ya no sé si lo que siguió fue una risita siniestra o encantadora.

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Nuestra primera vez fue mágica. Aquella almohada y yo nos entendimos a la perfección y pude descansar bien por primera vez en mucho tiempo. No era dura , ni blanda. Ni muy alargada ni muy cuadrada…Perfecta. Una vez en mi poder, lo de la almohada dejó de preocuparme hasta que me encontré al Sr, Martínez en el portal de casa de mis padres. Era domingo y había caído una paella marinera de quitar el hipo. Mi padre había sido generoso con el cava y no sólo me sentía lleno, también un poco mareado.

El hombre me saludó y me preguntó si me encontraba bien . Le contesté lo habitual, intentando hablar con naturalidad y sin balbucear ( que era lo que hice, claro). Entonces, me guiñó el ojo y me dijo : ¿Ya has consultado con la almohada?.Le respondí que la almohada, bien, gracias pero él insistió : Veo que aún no le has consultado nada, chaval. Consulta, consulta. Se alejó con aquella risita siniestra o encantadora. No lo sé. Ese momento está un poco borroso en mi mente…

Llegué a casa y mi cuerpo me rogó una siestecita. No, más que una siestecita : una siestaza. De las de “con pijama y en la cama”. Le concedí su deseo y me hundí en mi colchón ergonómico apoyando mi cabeza en la almohada.

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No pude evitar que se me escaparan unas risitas: Consulta, consulta– recordé la voz del Sr.Martínez. Aún riéndome (ese cava era excelente), me incorporé, miré la almohada y le dije : A ver, quiero consultar una cosa con mi almohada…¿Qué te puedo consultar, chata?…Mmmm.¡Ya lo sé! Mañana pasan la porra de la empresa para el partido Barça-Madrid.¿Qué resultado elijo, almohadita?… Sí, sé que suena ridículo pero estaba chisposo y me salió así…

A la mañana siguiente, debajo de la almohada había una notita blanca : “3-2” ¿Miedo? No, no sentí miedo. La cosa era tan , tan estúpida que no quise analizar de dónde había salido aquella notita. Sólo sé que aposté por el 3-2 y gané 800 euros que me hicieron bastante feliz…Ya sobrio, la noche siguiente decidí consultar a mi almohada, un problema técnico que teníamos con una reproducción vectorial de un nisomágrafo de partículas ( olvidé comentaros que soy ingeniero) y, a la mañana siguiente, en vez de una notita había dos folios tamaño Din A-4 con una profusa descripción de los errores de cálculo que habíamos cometido y su corrección… Me temblaban las manos cuando acabé de leer el contenido de aquellas páginas. No hace falta que os diga que conseguimos hacer funcionar el nisomágrafo sin problemas…

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Ese día, al salir del trabajo, fui a ver al Sr. Martínez. La tienda ya estaba cerrada y nadie sabía a dónde había ido con el dinero del traspaso. Al llegar a casa, me dediqué a observar la almohada con interés científico. La toqué, la palpé, la escaneé …Nada la hacía diferente de una almohada normal…Y era tan suave…Y tan perfecta. ¿Qué mal había en tener una almohada con la que consultar tus problemas?.

Mi vida ha sido un éxito continuo desde entonces. Todas las decisiones que había tomado, gracias a consultar con la almohada, me han llevado por un camino de gratificaciones, de victorias , de placer… Tengo una pareja estable ( estamos embarazados!), amigos de verdad, he ascendido en el trabajo, me he comprado una casita en el campo…Esta vez , mi madre sí que ha bordado las iniciales de mi mujer en las toallas de turno y… todo es maravilloso. No sé que más le puedo pedir a la vida.

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En cambio, en España las cosas cada vez van peor: crisis, desempleo, crisis y crisis

En uno de esos momentos de autocomplacencia y ante esta plenitud vital que me embargaba, yo que siempre he sido generoso, me dije : Con lo mal que va el país ¿Por qué no donar mi almohada al gobierno?.  ¿Qué mejor lugar que debajo de la cabeza del que toma las decisiones?.

No fue fácil llegar hasta él . No fue fácil convencerlo pero tuve un golpe de suerte cuando vino a inaugurar el nuevo nisomágrafo de la Universidad donde trabajo.

Me comentó que tenía dolores en las cervicales ( el nisomágrafo, entre otras cosas iba a servir para eso) y yo le hablé de la almohada…Le dije que la probará. Una vez. Fuera por mi autoridad en el campo científico ( gracias a la almohada) o por lo convincente de mi discurso que el Presidente aceptó que los servicios de seguridad analizaran la almohada y si no había nada raro, iba a dormir con ella. Yo le recordé : Y consulte, consulte.

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Fue uno de los momentos más dolorosos de mi vida pero sentía que debía hacerlo. Me separé de la almohada…por el bien del país.

Un mes más tarde, me llegó un mensaje del Gabinete de Gobierno. El Presidente estaba encantado con la almohada de la Colchonería del Sr. Martínez. Al final de la nota el mismo Presidente había escrito de su puño y letra : Y consulto, consulto…

Ahora estoy empezando a sospechar que cometí un grave error. Algo está fallando en su funcionamiento. Ha sido “ Consultar a la almohada” y  están pasando cosas como bajar las pensiones o limitar la velocidad a 110Km/hora para ahorrar combustible… El paro sigue subiendo y el gobierno subvenciona el cambio de neumáticos antiguos por los ecológicos…¿Alguna medida para fomentar el empleo,? No. Lo de los neumáticos.  Nada. La almohada está fallando…y la cosa puede ir a peor…

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Ya íbamos mal pero ahora, por mi culpa, consultando a la almohada, esto se está poniendo raro…

Si alguien conoce al Sr. Martínez ( se fue a un viaje del Inserso y no ha regresado), o lo ha visto últimamente, ruego se pongan en contacto conmigo. Él es el único que puede tener la información para desactivar el modo “Consultar con la almohada” de la susodicha almohada.

Sr. Martínez, si lee estas líneas : soy el hijo de la Pruden. El que le compró la almohada. Necesito ponerme en contacto con Ud. Es muy urgente.

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NB1 : Este relato lo escribí en el 2011. Cuatro años después, seguimos igual. : – ( Este «objeto» forma parte de «Objetos sencillos que tienes en casa»

NB 2 : Y ya que estamos, a mí, la almohada que me iría bien sería esta…

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La Caja de las Palabras (5)

(viene de aquí)

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Pasaron las semanas e intenté olvidar el incidente de la Adivina Palín pero…

Una noche, estaba cenando con un amigo “especial”, al que me interesaba conocer en profundidad, cuando se produjo el primer incidente. Pronuncié la palabra “sometemos” en un contexto de charla política. La verdad es que la conversación me estaba irritando un poco. No sabía de las ínfulas conservadoras de mi amigo y la sorpresa y la decepción me habían llevado a un estado de…enfado.

Fue pronunciarla y el pobre hombre se encontró las manos atadas a la espalda y la cara incrustada en el plato. Después, cuando lo desaté y pudo alzar la mirada, me explicó que había sentido una extraña fuerza que le empujaba la nuca hacia abajo… Yo pensé que estaba loco. Él pensó lo mismo de mí. Tardó dos minutos en recoger sus cosas y largarse.

El siguiente incidente se produjo con la palabra “rallar” y , desgraciadamente, mi cuñada se ralló un dedo ( sin querer, por supuesto) al querer servir queso para la pasta. En Urgencias no entendían como no había parado de “rallarse” el dedo, al saltar las primeras briznas de carne… ¡Qué asco, por Dios!

En ambos casos, hablaban de fuerzas misteriosas que obligaban a hacer algo… Después vino “ata”, “arañará”, “rajar” y…”oso”.

No es que estuviera obsesionada con la Maldición de Palín, pero me resultaba inquietante que pasaran todas esas cosas extrañas en mi entorno así que me dediqué a escribir las descripciones de los incidentes para buscar elementos comunes hasta que una noche de insomnio, descubrí la respuesta.

Eran las palabras.
Eran los Palíndromos.

Observé, también que tenía que estar en un estado negativo: enfadada, o irritada o triste… O sea, mal. En ese estado, cualquier palabra Palíndroma que pronunciara o escribiera, se convertía en un “algo” maligno. Hice la prueba con “oso” y mi piso quedó destrozado…

Intenté hacer partícipes de mi teoría a mis familiares, a mis amigos, a los compañeros del trabajo… Me trataban como si estuviera loca… Yo seguí investigando y me di cuenta que sólo podía utilizar tres palabras al día. La cuarta, ya no tenía efecto… Serían cosas de la maldición…

Nadie me creyó y acabé aquí, en el hospital Psiquiátrico Luz Azul…

No hay pruebas que me incriminen de la brutal agresión a la enfermera. Es más, lo que se grabó en las cámaras, me exculpa completamente pero aun así, me han aislado de los demás pacientes y me han encerrado en una habitación de paredes acolchadas como las que salen en las películas. Gracias a Dios, no me han puesto la camisa de fuerza…

Me tienen miedo…

La Caja de las Palabras (4)

 

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Una figura de negro, encorvada y sentada tras una mesa plegable con un mantelito negro con estrellas plateadas. Lo típico. Esa era la Adivina Palín…Observaba a los demás con atención. Me recordó a un ave rapaz, buscando una presa…

En su recorrido visual de acecho, sus ojos velados por las cataratas se quedaron fijos en los míos. Me estremecí. Ahora me doy cuenta que ese escalofrío que recorrió mi cuerpo desde los pies hasta la punta de mi flequillo, era una señal. Una advertencia a la que hice caso omiso…

Me hizo un gesto con la mano para que me acercara. Ese fue el principio de todo…Tras pagar cuatro euros, me senté frente a ella. Pude comprobar que era muy anciana y que aquellos ojos, que me habían atemorizado, estaban ciegos. Me tomó de las manos e inmediatamente, antes de que pudiera sentir el contacto de sus dedos huesudos, las retiró como si hubiera sentido una descarga eléctrica.

-. No, no, no– me susurró inquieta- ¿Quién eres?

 -. Soy Ana Sotos- recuerdo que en ese momento pensé que lo más inteligente era dejar allí a la señora y marcharme pero…no me levanté de la mesa.

-. Estás maldita. Sal de aquí.– empujó la mesa plegable con violencia. Yo estaba atónita. ¿Maldita? ¿Maldita, yo? ¿Cómo una señora con un aspecto siniestro, que se dice adivina, podía decirme que estaba maldita y quedarse tan tranquila? Aquello me irritó.

-. ¿Cómo que “maldita”, señora?– le pregunté alzando la voz. –Oiga, le he pagado la tarifa. Me tiene que contestar- frase que finalicé cogiéndole las manos, en el que gesto que ella había iniciado antes de echarme de aquella manera tan extraña.  Cuando contactaron nuestros dedos, sentí la fuerza de un rayo entrando en mi cerebro y oí a la anciana, jadeante: “Suéltame, monstruo! Que la maldición de Palíndro caiga sobre ti!

 Me fui como alma que lleva el diablo. Me reuní con mis amigas en la pista de baile, deseando irme de allí lo antes posible, pero se lo tomaron como una anécdota graciosa del fin de semana. Mientras tanto, la vieja ya más calmada, seguía mirándome desde su ceguera. Me vigiló toda la noche…

Cuando llegue al hotel, busqué en mi iPad “La maldición de Palíndro” pero no encontré nada. Lo que más se acercaba a esa palabra era “Palíndromo”, el nombre del pueblo aunque tenía otro significado: Un palíndromo (del griego palin dromein, volver a ir hacia atrás) es una palabra, número o frase que se lee igual hacia adelante que hacia atrás…

Ojo.

 

La Caja de las Palabras (3)

( viene de aquí)

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No tardaron en llegar. Yo lo oía todo. Como las otras veces…

Primero, los gritos horrorizados de las enfermeras y los pacientes. Después, las corredizas por los pasillos y finalmente, aquellos pasos firmes.

Levanté la vista y vi a los dos guardias de seguridad plantados ante mí. El resto de la tarde, me mantuvieron aislada en una habitación del hospital mientras la policía examinaba la escena del crimen. Revisaron las cintas de vídeo de todas las dependencias y vieron lo que allí pasó y, aun así, no se lo creían. Mi psiquiatra no estaba de guardia y tardaron mucho en contactar con él. Durante más de tres horas, me estuvieron interrogando.

 -. A ver, Ana, ¿No has entrado para nada en la habitación?

 -. No, yo sólo he abierto la puerta para mirar. Me he asustado y he vuelto a la sala de espera. Yo ya le advertí que mis palabras son peligrosas. ¿No lo han visto? ¿No han visto lo que hacen?

 Y es que en la cinta, han visto a una mujer sola en una habitación. Una cuerda que se movía sin nadie que lo hiciera y la ataba. Unos arañazos que aparecían en su cuerpo espontáneamente y, finalmente, la hoja afilada que flotaba-¡Flotaba! ¡Por Dios!- y la rajaba de arriba abajo.

-. Las imágenes se pueden retocar. No sabemos si esa cinta es la original.

Me pidieron que les demostrara lo que hacían mis palabras peligrosas…No pude. Ya había constatado por mis experiencias anteriores que sólo puedo utilizar tres palabras por día. Se lo dije a los agentes y les invité a visitarme al día siguiente. Por cómo se miraron, supe que no me creían. Desesperada, les quise explicar cómo me había pasado esto. Que yo era la víctima inocente de una maldición.

Todo empezó hace unos meses, en la Fiesta Mayor de Palíndromo, un pueblecito en medio de la montaña. Había ido de fin de semana con unas amigas. El sábado por la noche, la fiesta estaba en su máximo apogeo. Una orquesta ocupaba el escenario principal y la gente del pueblo bailaba animadamente. En una esquina de la plaza, había una atracción de una adivina: La Adivina Palín.

Jodida vieja…

La Caja de las Palabras (2)

En Sttorybox me han dejado continuar la historia. Tengo tres likes ( espontáneos) más el de Alberto ( Desafectos) que vale por mil .Gracias!! ; – )

La verdad es que ya no voy a poder dejar la historia. Ya me posee…

La Caja de las Palabras (2)

(viene de aquí…)

story1La enfermera se aleja. En una mano, lleva una bolsa de plástico con todos mis objetos personales. En la otra, sostiene la pequeña caja de cartón con las palabras que he escrito “Ata” y “Arañará”. No cree que esas palabras sean peligrosas. Ella piensa que es un actividad más de una terapia cognitivo-conductual…Como todos…

Pero esas palabras, aparentemente inofensivas, provocan…cosas. Cosas palpables, constatables. Con consecuencias…

¿Y qué no ven con sus propios ojos que esas cosas ocurren de verdad? No lo entiendo. No entiendo nada. Busco mi pequeña libreta en la que he apuntado todas las palabras que sé que pueden provocar los incidentes. Son más de 1900… Me palpo un bolsillo imaginario que ese pijama hospitalario no tiene y me doy cuenta que mi libretita está en la bolsa de los “Objetos personales”.

Inicio una persecución desesperada. ¡Oiga! ¡Oiga, enfermera! Ella se da la vuelta con una expresión de fastidio. Le explico que me he dejado mi preciosa agenda de palabras y me contesta que no puedo tener acceso a ninguna de mis pertenencias. Le insisto. Sigue caminando. Le ruego, sollozo pero ella me aparta de su camino con un empujón. ¿De qué va? Y, entonces, me irrita. Me cabrea muchísimo y…

Perdone, pero me he dejado una palabra peligrosa. ¿Puedo escribirla antes de que se vaya?

 Me tiende la caja, el papel y el boli de mala manera. Vale.

Escribo: “Rajar”.

La enfermera sigue su camino. Abre la puerta de un despacho y desparece.

Me voy a esperar aquí, cerca de esa puerta. No suelen transcurrir más de unos minutos antes de que eso empiece.

Oigo un gritito. Es de sorpresa. Un siseo. Ahora, el grito es de terror.

No me atrevo a mirar pero…No me hace falta. Sé que estará atada. Murmullos desesperados. Seguro que el “Ata” afecta también a su boca en forma de mordaza. Ahora, el sonido estridente e irritante de algo que rasca la puerta : “Arañará”.

La curiosidad me puede. Abro la puerta y veo a la enfermera atada y amordazada, en una silla. Su uniforme, destrozado. Su cuerpo lleno de arañazos profundos. Delante, la caja con mis palabras prohibidas…

Y, entonces, de la nada, aparece una hoja punzante y afilada. Brilla en su camino hacia el cuello de la enfermera. Allí se hunde y con un chasquido, se desliza hasta su pelvis.

“Rajar”.

 Cierro la puerta y desando mis pasos. Me siento en la sala de espera en la que me había dejado la enfermera y espero. Alguien vendrá a por mí…

Empiezo una historia, en una caja de historias…

Me he inscrito en SttoryBox. Así se define : “Sttorybox es una comunidad literaria en la que autores y lectores interactúan desde el comienzo de cada historia .”
Va más o menos así : tienes un espacio limitado (una caja) para el texto que inicia tu historia. Si consigue 3 «Me gusta» de los lectores, puedes continuarla.

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( En esta comunidad soy un Minion ; – )

Me ha parecido una propuesta muy interesante y un reto , así que he empezado una historia…

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 La caja de las Palabras (1)

 Me ha dado una caja para poner mis palabras…

Primero, me ha pedido que me sacara toda mi ropa y me ha dado este extraño uniforme… ¿O es un pijama? No lo sé. Aún estoy muy confusa…Después, las joyas y los objetos personales. No llevaba demasiado conmigo, todo lo “personal” había desaparecido en el incidente con el oso. La enfermera ha recogido mis escasos bienes y me ha dado una caja.

-. Ponga aquí todas sus palabras peligrosas.

 ¿Todas? Esta mujer no sabe lo que dice. Y no sabe a lo que se enfrenta si pronuncio o escribo cualquiera de esas palabras. Ellos, todos, creen que estoy loca . Lo sé. ¿Qué ponga las palabras en la caja? ¿Cómo voy a poner palabras en una caja? ¿Eh?

-. ¿Y cómo las voy a poner ahí, si no las escribo?

 -. Escríbalas.

 -. ¿Sabe lo que me está pidiendo, verdad?

-.Por supuesto. Las palabras peligrosas, por favor. Dese prisa.

 Miro la caja. Dentro hay unos folios y un bolígrafo Bic , de esos de toda la vida, con capuchón azul.

-. Mire, esto es muy arriesgado- le insisto en el tema- No me gustaría tener ninguna responsabilidad si…-Me interrumpe. Está nerviosa, lo noto.

 -.Vale, vale. Déjese de charlas y, por favor, ponga aquí todas sus palabras peligrosas.

Supongo que es el protocolo médico que le han indicado para mi caso y entiendo que no tenga en consideración mis palabras. Cree que estoy zumbada..

Tengo un poco de prisa. Hay otros pacientes esperando. ¿Hace el favor de poner aquí, en esta caja, sus palabras peligrosas?- Definitivamente, esta tía es una estúpida. Hay formas de decir las cosas. Hay muchas palabras que escoger y ya que esto va de palabras, voy a poner una en la caja. Sólo una. Se merece que le den una lección.

Cojo una de las hojas en blanco y el boli. Escribo: “Ata”Arañará” y no escribo “Rajar” porque sé que, en el fondo, es normal que no me crea… NI a mí, ni a mis palabras peligrosas…

Dejo la hoja en la caja y se la entrego.

Y espero.

Espero pacientemente. Sin que los nervios que circulan, en todos los sentidos, en el interior de mi estómago se hagan evidentes.

Espero.

Espero que lea esas dos palabras que están en mi caja…

 

(To be continued …Espero…)