El Plan Perfecto.

Un plan es una intención, un proyecto.

plan Mafalda

Cuando “haces planes” pones en marcha un número muy interesante de conexiones neuronales que se dedican a ubicarte en el espacio, a calcular tiempos, a visualizar el futuro…

Las planificaciones más placenteras son las de un viaje. En ese paso, disfrutas, de antemano, de la experiencia que proyectas ( o crees que sentirás) visitando esos nuevos lugares . Planificar es un placer.También hay un tipo de plan más sencillo, alejado de viajes, fin de semana o vacaciones…Más cotidiano. Por ejemplo: Tener una tarde libre de responsabilidades.

Cuando sabes que dispondrás de ese privilegiado tiempo sólo para ti, planificas con mucho entusiasmo. Son cosas sencillas (no grandes planes) : Comer en ese lugar al que nunca puedes ir porque sólo a ti te gusta el vegetariano, darte una vuelta por tus tiendas preferidas, ir a la pelu, un baño en la piscina…

No importa el plan . Las imágenes se suceden en tu cerebro, coordinadas y perfectamente sincronizadas. Te visualizas haciendo todas esas cosas sencillas que planificas… Es , o eso te parece , el Plan Perfecto.

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Pero… un Plan es Perfecto sólo cuando se cumple y… ¿Por qué suelen salir mejor las cosas que no planificas?…Este es uno de esos misterios al que espero que algún día alguien encuentre una respuesta. De momento sigue siendo,  eso, un misterio…

En estas última semanas, se me han desbaratado unos cuantos “Planes Perfectos-de-lo-cotidiano”. Una llamada problemática, una avería doméstica, una noticia inesperada… Cosas , también cotidianas, que han hecho saltar por los aires todos mis planes…

Y ayer, volvió a pasar. Planifiqué. Creí que tenía el “Plan Perfecto” pero este se desvaneció en unas cuantas de las acciones que formaban parte del propio plan y que tomaron direcciones no previstas.

Así que ahora estoy en busca de un plan que se cumpla.

No soy ambiciosa.

Un plan pequeñito. De una tarde o unas horas pero…que se cumpla.

Ese será, sin duda, el Plan Perfecto.

frase

 

#Cuelgacorazones.

Un práctico colgador para dejar el corazón colgado y a salvo de emociones.

Sirve para tomar decisiones trascendentales.

Incorpora un manual de instrucciones muy breve, con una sola frase: “Usar con mucha moderación.”

Creo que no me lo voy a comprar…

Empaquetar las cosas…

Siempre me ha llamado mucho la atención el packaging.

Hay ideas brillantes.

Otras ideas que, en su simplicidad, son más brillantes por su apuesta por la sostenibilidad. Es la dirección hacia la que debemos virar.

Papel de periódicos viejos y etiqueta en papel reciclado.

Y , finalmente, unas propuestas que… No sé. No las veo…

 

La luna asombra.

Mi contribución a las millones de fotos de la superluna de este mes. Es la más grande de este 2019 y se merecía el asombro

Buscando esta frase, me he encontrado con otra reflexión de Juan Ramón Jiménez.  Y será la quietud de la noche, la dignidad de la luna o como están las cosas (la verdad es que hice la foto, después de ver las noticias) que no he podido evitar copiarla aquí.

Lo que más indigna al charlatán es alguien silencioso y digno.

El baúl…

Finalmente, el Sr. Juez no me ha castigado por haberme quedado aquel paquete lleno de sentimientos encontrados… ¡No los robé! Simplemente, me los encontré pero, admito que me ha ido de poco… Si me llegan a investigar un poco más, si les hubiese dado por registrar mi casa…Hubiesen encontrado…cosas…

Junto al paquete de sentimientos encontrados, en una preciosa botella de cristal, tengo muchísimas lágrimas de cocodrilo. En otra, flotan las canas al aire que he ido recogiendo en estos últimos años.

En una caja de cartón, de un tamaño tan considerable que he tenido que dejarla en el trastero, tengo a la generación perdida. Yo la encontré y me la traje para casa. Tampoco es delito.

Lo único robado está en el baúl… Ese viejo y precioso baúl azul de mango macizo…

Prometo que devolveré todo lo que contiene. Robar no está bien, lo sé, y no quiero tener problemas… Tampoco quiero  una vida desordenada y ya no me cabe nada más en casa. Todo en su sitio y lo que no es mío , que retorne a su propietario…

Lo confieso : Tengo un baúl viejo lleno de caricias y besos robados.

Y voy a devolverlo…todo.

¿Ya es lunes????

Parece ser que sí…

Y aunque sea lunes, no hay que dejar de ser optimista…

Había estrellas…

Estas fotos tienen la etiqueta #sintrípode, cosa que ya ha pasado alguna vez en este blog. Fotografiar la luna sin ese maravilloso soporte y con un frío moderado, puede convertir la experiencia en algo sutilmente desagradable … Ya hacía unos días, que las nubes no me dejaban verla bien y la motivación hacia la foto era cero, pero esa noche, ocurrió algo. Nada espectacular ni importante: se fue la luz, dos veces, por un período de un par de minutos, en todo el vecindario.

En el primer corte, entre encontrar la linterna de verdad, encontrar la app de la linterna en el teléfono e ir a ver el cuadro de fusibles, la luz ya se había restablecido. A los quince minutos, volvió a irse… En esa ocasión, salí. El concepto “contaminación lumínica” se me presentó en todo su esplendor. Me impactó la negrura densa que absorbía todo. No se reconocían formas, ni siluetas. Tuve una sensación casi de solidez… Y entonces, levanté la mirada y me sorprendió una luna más definida, pero, sobre todo, las estrellas que había por doquier…

Fui a buscar la cámara para intentar (ilusa) captar algo de aquello que, teóricamente, está sobre mi cabeza, aunque no lo veo, pero, me demoré unos segundos más en su contemplación y cuando quise hacer una foto, la luz volvió, las farolas de la calle se encendieron, también las luces del vecindario y las estrellas desaparecieron. Creo que fui la única en casa que pronunció un -. Ohhh de disgusto. Con la prisa y #sintrípode, se me fue el zoom y esto es lo que salió.

Y, ya, en un ambiente lumínico normalizado, la luna se dejó fotografiar aunque batalló un ratito con mi pulso.

Y veáis lo que veáis en esta foto de fondo tan negro, doy fe que por ahí había un montón de estrellas…

Avanzadilla San Valentín.

No puedo ser menos y no unirme a la masa, con corazones, Cupidos y amor. Esto se acerca y nos van a invadir por todas partes.

 

Y yo, contribuyendo… ; – )

¿Qué hay que ser?

¿Qué hay que ser para desear una sanidad eficiente?

¿Qué hay que ser para querer una educación excelente?

¿Qué hay que ser para no tolerar una infancia indefensa?

¿Qué hay que ser para exigir un cuidado digno para nuestros mayores?

¿Qué hay que ser para querer la libertad de los presos políticos?

¿Qué hay que ser para desear el fin de los conflictos armados y del terrorismo?

¿Qué hay que ser para estar a favor de las políticas de preservación del planeta?

¿Qué hay que ser para exigir libertad de expresión?

¿Qué hay que ser para proclamar la igualdad sin importar raza, sexo ni credo?

¿Qué hay que ser para acoger a los que lo necesitan?

¿Qué hay que ser para luchar contra el hambre?

¿Qué hay que ser para querer un mundo mejor?

¿Hay que ser de derechas, de izquierdas, de centro? ¿Hay que ser nacionalista, soberanista, republicano, monárquico, lobista, activista,radical …?

¿Qué hay que ser?

NB : Repito post del 2017. Va pasando el tiempo y todo sigue igual de confuso…

Capas y capas…

Viene a ser una metáfora de la vida. Primero, un color alegre, que parece indestructible. Pasa el tiempo y el color toma ese matiz de “desvaído”. Ya no es violeta…Cambia el entorno y la historia, y donde antes había color, ahora se requieren­­ tonos más serios: Gris plomo, por ejemplo.

Pero la vida sigue y el gris, aunque sea compacto y riguroso, también se va diluyendo y deja ver lo que fue. Por muchas capas que haya, el tiempo las va descubriendo, una a una…

Lleva muchos años conmigo. Es un taburete auxiliar que me ha ido fenomenal: para la habitación violeta, para alcanzar las cajas más altas de las estanterías, para cortar el pelo en sesión de peluquería casera, para ubicar mi vaso de agua con gas con hielo y el libro al lado de la tumbona… Así que, le toca otra capa. Para seguir en mi vida, a base de capas… Esta va a ser de color azul …

El tiempo dirá …