#Encasa ( lo de la #MareaBlanca. )

En esta octava semana de confinamiento, yo aplaudo con una cierta indignación y rabia y sé que está mal hacerlo porque debe ser algo emotivo, pero cuando oyes a los que están en primera línea , soy consciente de que les faltan muchas cosas que nuestros aplausos, por preciosos que sean, no les proveen.

Ayer, lanzaron su mensaje vía Twitter con las etiquetas : #MareaBlancaCoronavirus  #NiHeroesNiMartires con su manifiesto.

Necesitan seguridad laboral y profesional, más recursos, más personal. “Cosas” que pueden activar nuestras instituciones si son capaces de actuar sin ninguna consigna política. La #MareaBlancaCoronavirus, no tiene afiliación. Sólo vocación.

También necesitan nuestra responsabilidad. Esa es la gran “cosa” que piden a los ciudadanos. A todos. Y también entiendo que los aplausos les suenen desafinados cuando ven lo que pasa en las calles. Porque, aunque parezca imposible en esta situación de emergencia, hay gente que es irresponsable.

Hay que compartirlo. Debemos conseguir todas esas cosas

NB : Mientras escribo esto, ya ha desaparecido de las Tendencias. La número 1 en España es #ConexionHonduras12

#Encasa ( lo de la Sanidad)

Además de ese aplauso diario y la emoción que siento cada vez que veo a todos esos equipos de personal de la Sanidad, todos , dejándose la piel por nosotros, no me queda más que invocar al recuerdo permanente.

Ojalá existiera un conjuro, una pócima mágica que sirviera para no olvidar, nunca,  lo que hoy está pasando. He oído dos veces, en diferentes momentos de mi vida, la frase “Estamos haciendo medicina de guerrilla”. Una fue, durante la crisis anterior, cuando se aplicaron los recortes en sanidad por las políticas de austeridad. Mi padre ya estaba enfermo y visitaba a los médicos en el Hospital de Sant Pau, el lugar donde ejerció como cirujano pediátrico . Lo hacía como paciente y como colega. Mi padre adoraba su hospital y siempre salía de las visitas, incrédulo, ante lo que sus amigos le narraban.

La crisis se superó, pero la Sanidad , no. Se quedó congelada en el modo de “guerrilla”.

En estos últimos días, ocho años después, he vuelto a oír la frase. ““Estamos haciendo medicina de guerrilla”.

Y sé que el hombre, es ese animal tonto e inepto que va tropezando con la misma piedra, varias veces en su vida y  en la historia, pero, esta vez, el golpe ha sido tan fuerte que nos duele muchísimo el pie. Y casi, no podemos caminar.

Cuando aplaudo, lo hago también por el recuerdo permanente, para no olvidar que , cuando esto acabe, urge revisar como distribuimos los recursos para que nuestro sistema de salud sea sólido, que nuestros médicos y personal sanitario estén bien renumerados, que haya más, que nuestras Universidades ( de las más prestigiosas en este campo) puedan formar e integrar a los nuevos profesionales, que nuestras estructuras no sean deficitarias en tecnología y material.

Seguro que estamos gastando en cosas innecesarias, en burocracia y en ineficacia.

No hay que olvidar cuando esto acabe.

 

 

El mono de trabajo.

Cada día desde el confinamiento, a las ocho de la tarde, aplaudo con mis vecinos a todos los profesionales del cuerpo médico, sanitarios, repartidores, cajeras, trabajadores sociales, cuidadores geriátricos… Ya es una de las actividades fijas de mi rutina de higiene mental.

En cada ocasión, me he emocionado. Y sé que,  cada día que les aplauda, me emocionaré.

Quedarme en casa, sin contacto social, es la única aportación que me piden. Algo que está al alcance de mis manos. Así que solo puedo seguir sus instrucciones y , con esas manos bien lavadas, aplaudir con todas mis fuerzas.

Cada día.

NB : Este es su mono de trabajo. Aunque no se les vean las alas…

 

¿Qué hay que ser?

¿Qué hay que ser para desear una sanidad eficiente?

¿Qué hay que ser para querer una educación excelente?

¿Qué hay que ser para no tolerar una infancia indefensa?

¿Qué hay que ser para exigir un cuidado digno para nuestros mayores?

¿Qué hay que ser para querer la libertad de los presos políticos?

¿Qué hay que ser para desear el fin de los conflictos armados y del terrorismo?

¿Qué hay que ser para estar a favor de las políticas de preservación del planeta?

¿Qué hay que ser para exigir libertad de expresión?

¿Qué hay que ser para proclamar la igualdad sin importar raza, sexo ni credo?

¿Qué hay que ser para acoger a los que lo necesitan?

¿Qué hay que ser para luchar contra el hambre?

¿Qué hay que ser para querer un mundo mejor?

¿Hay que ser de derechas, de izquierdas, de centro? ¿Hay que ser nacionalista, soberanista, republicano, monárquico, lobista, activista,radical …?

¿Qué hay que ser?

NB : Repito post del 2017. Va pasando el tiempo y todo sigue igual de confuso…

¿Qué hay que ser?

¿Qué hay que ser para desear una sanidad eficiente?

¿Qué hay que ser para querer una educación excelente?

¿Qué hay que ser para no tolerar una infancia indefensa?

¿Qué hay que ser para exigir un cuidado digno para nuestros mayores?

¿Qué hay que ser para querer la libertad de los presos políticos?

¿Qué hay que ser para desear el fin de los conflictos armados y del terrorismo?

¿Qué hay que ser para estar a favor de las políticas de preservación del planeta?

¿Qué hay que ser para exigir libertad de expresión?

¿Qué hay que ser para proclamar la igualdad sin importar raza, sexo ni credo?

¿Qué hay que ser para acoger a los que lo necesitan?

¿Qué hay que ser para luchar por un mundo mejor?

¿Hay que ser de derechas, de izquierdas, de centro? ¿Hay que ser nacionalista, soberanista, republicano, monárquico, lobista, activista, …?

¿Qué hay que ser?

NB : Hoy, post filosófico. Sorry. ; – )

Los «Tus».

Estás viendo una escena  como de una película:  los recortes en Sanidad, las listas de espera, las salas de Urgencias plagadas de camillas en stand-by  a la espera de una cama que no llega nunca, las enfermeras atareadas, los médicos estresados… Eres un observador más . Lo lees en la prensa, lo ves en las noticias pero… no hay ningún “tu” implicado.

Y, entonces, la mala fortuna hace que haya un “tu” de los tuyos, en medio de ese escenario , antes lejano: tu hijo, tu padre, tu madre, tu pareja, tú mismo… La distancia entre la realidad y la ficción se acorta, mengua, desaparece. Eso que era antes una entelequia se convierte en algo palpable.

Es posible que en esa camilla, en ese pasillo de Urgencias, el que esté sea un “tu”. Es posible que ese médico que ya no puede más ( y que va sobresaturado de guardias) te hable desde una distancia emocional casi inadmisible en tu estado de alarma por tu “tu”. Es posible que no entiendas porque tardan tanto las enfermeras , que tienen cientos, miles de “tus” de otros que atender ( a los que hacen lo mismo que a tu “tu” a cambio de un salario indigno!). Es posible que te irrites cuando descubras que se han eliminado las meriendas de los pacientes para ahorrar ( ya no hay yogurts ni zumos para merendar.) …

Es posible que te sientas impotente.

Y lo sabes ( la prensa habla cada día de los recortes en Sanidad) pero cuando lo vives en tus “tus” , se convierte en una buena torta en la cara ( lo que quería era poner “ hostia” y no torta) que te espabila de golpe y te hace ver lo que han conseguido los que nos han gobernado y, en teoría, velaban por mis “tus” y los “tus” de todo el mundo…Supongo que se darán cuenta del error y del desastre ocasionado cuando un “tu” de los suyos se vea en el escenario…aunque se dice , se rumorea que estos ya tienen su habitación individual firmada en el pacto ese que hacen con el diablo.

Decía que era posible que sintieras impotencia si tenías un “tu” implicado.

No es una posibilidad : lo vas a sentir, fuerte y claro.

Y mientras tanto, allí, en Urgencias, hay muchos “tus” de otros, esperando una cama…

(Y sin un puto zumo).

 

 

La desconexión.

Si alguna vez habéis vivido la experiencia de «Urgencias» en el Hospital ( espero que no y espero que os libreís) desde el lado más amable de la barrera que es el de» familiar- que -espera» y no del lado del que está jodido (que ese está en otra batalla) supongo que habreís sufrido lo que he bautizado como «la desconexión».

Consiste en el momento en que tu ser querido ( querídismo) desaparece tras una puerta en la que pone bien claro «Acceso Restringido. Sólo Personal Autorizado» y tú te quedas absolutamente aíslado de lo que ocurre tras aquellos cristales difuminados. No hablo de una intervención quirúrgica en la que hay un tiempo aproximado establecido, si no de esas actuaciones médicas que son una prueba tras otra y dependiendo de los resultados, más cosas , más pruebas o la mencionada intervención. Hay espacios de horas en las que no sabes nada,no tienes información y , tampoco, nadie que pueda ayudarte.

Tú no estás en tu mejor momento. Es posible que los nervios y la ansiedad te hagan vulnerable y diferente a como eres todos los días. Es posible que estés muy irritable pero sólo porque estás muy asustado. El alma tiembla y todo se viene abajo. Preguntas a esos paseantes que llevan bata blanca y un distintivo identificativo pero no consigues más que : ya lo llamarán , ya lo avisarán o un «no puede estar aquí». Hay mucha gente con problemas y los médicos, enfermeras y celadores van de culo. Eso, lo ves pero tu cerebro se niega a tener en cuenta esa información y te azuza para que busques respuestas.

Las enfermeras contestan al «preguntante» 1527 del día , de mala gana, frías y distanciadas de ese amasijo de nervios que » es el familiar que espera» y tú eres consciente que eres el 1527 y que esa chica , ya tiene el culo pelado de mirar indiferente y seguir con su trabajo ( que, de verdad, es mucho y mucho). !Tanto que hemos avanzado en medicina para tan poco que lo hemos hecho en la comunicación «sanitaria»!

Hay una profesión ( que no sé si existe pero sí sé que es necesaria) que podría crear puestos de trabajo y actuar de bálsamo en la compleja situación que vive «el familiar que espera». Una batería de personas, con la información básica de lo que le pasa al que esperas: «Le han hecho la prueba tal y lo suben a la planta tal», «Le han hecho tal y cual y no podrán verla hasta dentro de dos horas», … Sería el «Informador médico». El suficiente número de personas,asignadas a las familias, visibles en las zonas de espera y a las que se pueda acceder sin dificultades. Es más, su trabajo es proporcionar un ambiente lo más tranquilizador y «enriquecido» de información para hacer más fácil el trance.

Los médicos y enfermeras que lean esto se estarán muriendo de risa. Tras haber estado unas 12 horas en Urgencias y haber indagado lo que cobraban y las horas ( y guardias) que implicaba ese salario, sé que no se puede pedir más de lo que ya hacen. Y hablo, claro, generalizando y excluyendo según que prácticas privadas que pueden ser más lucrativas. Pero la realidad es que un MIR de primer año cobra una media de 14 € / hora de guardia. (estudio de salarios aquí). 14€???? Y yo, con la gran idea de introducir «informadores»…. Es necesario que arreglemos estas cuestiones : el personal sanitario en este país debe ser remunerado , como mínimo, al nivel europeo y, para ser justos, con bandas salariales acordes al trabajo que desempeñan. Muy motivado has de estar para estudiar 6 años de una carrera universitaria para cobrar 14 euritos la hora, la verdad.

También me da por pensar en la cantidad de dinero que se gastarán los partidos políticos en propaganda electoral ( vacía y chorras), en mítines multitudinarios,… O lo que se dejan y han dejado los gobiernos ( en este caso el de Catalunya) en  chorradas tipo las «embajadas» de Carod, …todo ese dinero …que es mío. Y yo, necesito informadores en los Hospitales ( hay que ser más empático con el que espera) y que los profesionales ( y ya me lanzo y digo que no sólo del sector sanitario , también en la enseñanza) estén mejor pagados. Ellos son los que educarán a nuestros niños del futuro, los que los sanarán, a ellos y a sus mayores … y  , si hubiese Comunicación, los que esperan , por fin, lo podrían hacer más confortados.

No hay que olvidar que , por desgracia y por la vida, te esperarán y esperaras …

N.B : Por cierto, tras la espera y la desconexión, todo ha salido bien.