Cola de pavo.

Caminando por la naturaleza, me encuentro este hongo, en un tocón de un árbol ya desaparecido.

Prácticamente cubre los restos del tronco. Su forma y color llama la atención. Es el llamado Trametes versicolor o Cola de Pavo, un hongo saprófito. 

“Saprófito” no suena muy bien. 

Es un término biológico que se utiliza para describir organismos que se nutren descomponiendo materia orgánica muerta. Lo dicho, suena mal, pero funciona bien. Está ayudando a reciclar nutrientes y facilitando la degradación de la materia orgánica que si no sería basura acumulada. Como la que generamos nosotros y vamos dejando en los contenedores.  Su función está encajada con precisión en el ciclo natural, que es de una perfección absoluta. Está nutriéndose de la madera inservible…

Además, forma parte del botiquín de recursos naturales que el ecosistema pone a nuestra disposición. Resulta que este hongo, contiene compuestos bioactivos, como polisacáridos (PSK) y péptidos polisacáridos proteoglicanos (PSP) con una gran variedad de beneficios para la salud, incluyendo propiedades antioxidantes y antiinflamatorias.  Se utiliza en la medicina tradicional de algunas culturas (China, Japón) y se está investigado su potencial en tratamientos médicos ya que estimula el sistema inmunológico.

O sea, vas caminando por el bosque y te encuentras este hongo que no solo está limpiando su entorno y proporcionando nutrientes si no que, además, se puede convertir en un remedio curativo y beneficioso para la salud.

Será saprófito pero tiene todo el derecho a presumir como un pavo real..

Tiritas.

Ya se me ha vuelto a caer. Ahí la veo, a mis pies.

Me pasa cada mañana y empieza a ser crónico.

Me despierto más o menos contenta ( eso depende del número de horas que he dormido y la calidad de esas horas), me preparo con un café con leche increíble que me espabila con el aroma y abro la puerta de casa para dirigirme al buzón.

Si todo ha ido bien (últimamente, los del reparto van un poco locos) tengo la prensa matinal, calentita o fresquita (depende de la estación). Mientras realizo todo este proceso matinal, aún no se me ha caído…

Me siento en la mesa de la cocina.. El olor a papel y tinta me reconforta…Si analizo la secuencia de acciones, puedo constatar que aún no se me ha caído.

Entonces, llega el momento. Me detengo en la portada .

Ya me está bajando hacia el estómago cuando llego a la sección de Internacional.  Las fotos de unos niños . Guerra. Guerras. Un bombardeo. Escudos humanos. Niños. Niños.

Siento como se desliza por mis piernas y llega a mis pies .

Siento que se me escapa…

Hace ese ¡Plof! atenuado y la veo.

Ahora mismo, no tengo alma. Se me ha caído a los pies…

Me agacho y la recojo.

Debo recordar comprar más tiritas aunque sé que no sirven de nada. Somos muchos , la mayoría, a los que se nos ha caído el alma a los pies pero parece que no nos ven. O no nos quieren ver.

Mientras tanto, la empresa que vende las tiritas se está haciendo de oro…

Sal de albahaca.

La albahaca sibarita ha llegado a los 15 cm aproximadamente. Es el momento de realizar una poda de hojas… Si no se poda, la planta se hace más alta, florece más rápido y pierde más capacidad de regenerarse. En realidad, es su ciclo natural: crecer, florecer, producir semillas y reproducirse pero, en este caso, con intervención humana y tijeras de podar en ristre, quiero que la planta se ensanche, no florezca y produzca más hojas.

Para mis sofritos de tomate para la pasta, la cojo fresca… ¿Qué hacer con la albahaca que he podado? Lo más habitual es lavar y secar bien las hojas cosechadas y congelarlas. También se puede aromatizar aceite, pero, esta vez, me he decidido por la sal. 

Sal de albahaca. Se mezclan las hojas (siempre limpias y secas) con sal gorda y se tritura todo. Lo extendemos encima de una lámina de papel de horno y la dejamos secar a 150º durante 5 minutos. Pasado este tiempo, la removemos y le damos otro toque, misma temperatura, mismo tiempo. Después se deja enfriar y tenemos el condimento preparado.

Lo hemos probado en un tomate abierto con una pizca de sal de albahaca y aceite.

La cata ha sido todo un éxito…

Justicia Poética.

 

Hace un tiempo, recibí un mail con un bello poema de Víctor Hugo, el escritor del romanticismo francés del Siglo XIX. Lo guardé, por aquello de que algún día lo podría utilizar para el blog …

Aquí tenéis un fragmento del poema «Te Deseo”:

Te deseo primero que ames,
y que, amando, también seas amado.
Y que, de no ser así, seas breve en olvidar
y que después de olvidar, no guardes rencores.
Deseo, pues, que no sea así, pero que, si es,
sepas ser sin desesperar.
.
Te deseo también que tengas amigos,
y que, incluso malos e inconsecuentes
sean valientes y fieles, y que por lo menos
haya uno en quien confiar sin dudar.
.
Y porque la vida es así,
te deseo también que tengas enemigos.
Ni muchos ni pocos, en la medida exacta,
para que, algunas veces, te cuestiones
tus propias certezas. Y que, entre ellos,
haya por lo menos uno que sea justo,
para que no te sientas demasiado seguro. (…)

Si tecleáis en Google, «Te Deseo Víctor Hugo», encontraréis multitud de entradas reproduciendo este poema. Pues NO es de Víctor Hugo. Su autor es Sérgio Jockyman, poeta y periodista brasileño.

Este es uno de los tantos poemas apócrifos (la autoría se atribuye a alguien que no es su autor) que circulan por Internet. Otro: «Queda Prohibido».

Queda prohibido llorar sin aprender
levantarme un día sin saber qué hacer,
tener miedo a mis recuerdos
sentirme solo alguna vez.
Queda prohibido no sonreír a los problemas,
no luchar por lo que quiero,
abandonarlo todo por tener miedo,
no convertir en realidad mis sueños. (…)

Podría ser de Pablo Neruda, pero es de un joven poeta vasco que lo publicó en el 2001. Hay que reivindicarlo: Alfredo Cuervo Barrero escribió el poema «Queda Prohibido».

No queda ahí la cosa: El «Instantes» de Borges es de Nadine Strain; «La Marioneta » de García Márquez es de Johnny Welch, El «Quien muere» de Neruda es de Martha Madeiros… Por haber «Apócrifos”, hay hasta Evangelios…

Hoy, reivindicando la verdadera autoría de estos poemas, me he tomado la justicia por mi mano. Justicia poética…

 

Un oasis.

Hay que poner un poco de humor para crear un oasis…

Ojalá esto se haga realidad. Tendríamos menos problemas.

También son parte de este oasis, estos carteles muy, muy simples pero que consiguen una sonrisa.

Respuesta de unos vecinos a los que se les han estrellado varios coches en su casa. Más efectivo que una señal de 30 Km /h…

Las apariencias engañan…

Y, finalmente, dos de ese tipo de chiste para reflexionar…

 

 

 

 

 

 

 

Estelas.

En el cielo siempre hay cosas que fotografiar: los pájaros, el azul sólido o el gris plomizo, las nubes en sus múltiples e inagotables formatos y cambios, los atardeceres, las puestas de sol, la luna y todas sus fases, … Lo natural.

Pero, al mirar hacia allí arriba, también te encuentras estas estelas. Lo artificial.

Son las estelas no sostenibles. Las que contaminan el cielo. 

También, las de la hipocresía: esas que me alarman cuando las veo, pero en las que ni pienso cuando soy yo la que va en el avión. 

Hoy, podemos volar sin restricciones y somos especialistas en el exceso, así que vamos a tope.

Estela va , estela viene.

Lo artificial imponiéndose a lo natural…

Cantando bajo la lluvia, literalmente.

Foto de Saffu en Unsplash

Por fin, un día de una lluvia copiosa y constante.  Era muy esperado, pero no estaba preparada. Ya hace un tiempo que perdí la fe en las previsiones meteorológicas. Tanto, que ni siquiera tengo controlados los paraguas de mi casa, que, por desuso y vejez, están en condiciones deplorables, de las que solo he sido consciente, en este día de lluvia inmejorable. El único “abrible”, el más feo, por supuesto.

Así que, con el paraguas psicodélico y capucha, por si acaso, he decidido salir caminando. Total, mi destino era cercano. La ida ha sido fluida. Me gustaba ver llover, sentir el olor a lluvia. ¡Por fin! 

Foto de Gage Walker en Unsplash

La vuelta, ha sido cantando bajo la lluvia. Literalmente. Porque ha empezado a llover con más fuerza, pero he estimado que quedaba poca distancia. No me ha importado, meter mis pies en el agua, porque ha llovido tanto que las calles no podían absorber la lluvia y parecía caminar en un charco continuo. Ha llovido tanto que, con capucha y paraguas, he llegado a casa totalmente empapada. 

Ha llovido tanto que, el sonido de la lluvia ha hecho que no oyera bien por los auriculares, que subiera el volumen y que me viniera arriba cantando alguna de las canciones de mi playlist, cosa que me ha hecho ver mi vecino mientras abría la puerta, sosteniendo el paraguas psicodélico y como si me hubiesen echado varios cubos de agua encima.

Ha llovido tanto que solo me ha faltado bailar bajo la lluvia.

Cantar, ya lo he hecho.; -)

Empático o Ecpático pero amable.

“Cómo ser empáticos” sería una buena asignatura obligatoria en nuestro aprendizaje de mínimos. Yo soy de las que creen que la empatía es una gran herramienta para gestionar las relaciones humanas o, por lo menos, para intentarlo.

También es posible que, en algunas ocasiones, sea mejor ser ecpático, pero suelen ser las menos y en contextos de personalidades tóxicas. Nos sirve como un chubasquero para no dejar que la emotividad ajena nos arrastre a nosotros también.  

Todos los máximos son negativos, pero, puestos a ir desbordados de algo, mejor que sea de empatía que de ecpatía. 

Y más hoy.

Y, si puede ser, tanto si somos empáticos como ecpáticos, seamos más amables. 

Cuanto más amables, más felices. Todos.

Está comprobado.

Foto de Clay Banks en Unsplash

Empatía: capacidad de identificarse con algo o alguien. Nos conecta con los demás. 

Ecpatía: nos hace excluir de manera voluntaria los sentimientos que nos llegan de otras personas y que no son beneficiosos para nuestro bienestar.

Real Academia de la Lengua Española

Colección de flores.

La más colorida es la menos fragante.

Geranio

El perfume de esta es totalmente reconocible. Casi universal.

Lavanda

Estas flores son la base de muchos pefumes, sobre todos los veraniegos. De cada uno de ellas, nace una fruta especialmente cítrica.

Azahar limonero o flor de limón

Planta aromática. Es la que más olía mientras la manipulaba para la foto. Las flores son diminutas. Se utiliza en muchos platos de la comida mediterránea.

Tomillo

Son las flores de una verdura rica en vitamina C y hierro. Te la puedes encontrar en ensaladas , pasta y pizza.

Rúcula

Colección de flores.

La cuarta luna.

Esta vez, sí.

La tercera se me resistió, pero esta noche, he podido contemplar y fotografiar, la luna rosa.

Es tan blanca como siempre, pero debe su nombre a una planta nativa de América del Norte llamada musgo rosa o Phlox subulata que florece por estas fechas. Luna y naturaleza siempre conectadas.

Photo de Perry Merrity II en Unsplash

Por aquí abajo, luna rosa, todo está igual o peor que cuando salieron las otras tres. El ser humano sigue manifestando su estupidez, en pleno esplendor. Brilla más que tú. Espero que en la quinta, la luna de las flores, te pueda dar mejores noticias.