1 de Agosto.

Es hora de hacer una pausa, recargar energías y volver con más historias que contar.  Os deseo un feliz verano a los que estáis en este lado del mundo y un feliz invierno a los que me leéis desde el … Sigue leyendo

El americano.

Os dejo una novela corta para las vacaciones. Una mezcla de arte románico, de historia, de misterio, de amor, de pueblos pequeños y de la #Españavaciada.

Tiene hasta un Indiana Jones… ; – )

Basada en hechos reales y con un protagonista que no me abandona : el Inspector Eusebio Flórez ( el agudo policía de la novela Incipits )que ahora lo tengo jubilado y aburrido en su pueblo natal…

Me encantó escribirla y espero, deseo que. al osado lector que se atreva a dedicarle su tiempo de lectura, le encante leerla.

Para descarga en PDF, aquí.

Esa cigarra que canta junto mi ventana…

El canto de las cigarras es un sonido asociado al estío. Es el tiempo del calor y del sol y, para muchos, el período de vacaciones. Es una melodía que evoca verano…

Cric Cric Cric Cric. 

Ese cric cric lo tengo metido en la cabeza porque una de esas cigarras veraniegas ha decido instalarse en algún lugar, muy cerca (mucho) de la ventana de mi habitación. Las noches son muy calurosas estos últimos días y hace dos, tengo a la cigarra, canta que canta, sin parar. Para unos escasos segundos, antes de empezar de nuevo : Cric Cric Cric Cric. Hasta el infinito y más allá.

Cric Cric Cric Cric. 

No se parecen en nada a los que nos vendieron en la fábula de “La cigarra y la hormiga”. Es así, aunque hay más de 3000 especies diferentes.

Foto de Jody Confer en Unsplash

Yo creo que esa cigarra es de las que superan los 86 Hz. He leído que las que emiten estos sonidos son los machos. Tienen de dos semanas a un mes de vida adulta y durante ese período, deben atraer a las hembras con su cric cric característico. Teniendo en cuenta que pasan hasta quince años bajo tierra hasta que emergen a la superficie, creo que debo tener compasión con la que me ha tocado de vecina.

Foto de Bill Nino en Unsplash

Ni cerrando la ventana dejo de oírlo y por la insistencia y la duración, yo diría que este espécimen lo tiene mal. 

Se va a quedar soltero y yo , con mucho sueño atrasado por su culpa.

NB: El Cric Cric Cric me acompaña mientras escribo esto…

Pala de trasiego de cereales (abstracta).

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pala. f. Herramienta formada por una lámina de madera o hierro, rectangular o redondeada, adaptada a un mango

La que veréis, tiene unos 100 años. Fue rescatada de una casa en ruinas, en un pueblo abandonado en el Pirineo de Huesca. Formaba parte de un tesoro : había otra pala y una forca.

Las palas eran utilizadas para el trasiego de cereales. La casa había tenido campos de trigo en otra época. Una de las palas estaba rota. La recogí a pedazos…Durante mucho tiempo ha estado arrinconada ( en su destrozo). Hace unos días, pegué todos los trozos aunque no puede disimular muchas de las uniones .Como estaba bastante tocada, pensé en pintarla con pintura ChalkpaintSi la recuperaba, la podría colgar en una pared blanca…

cicatrices

palabastracta

No sé si esta pala centenaria, tras su reconstrucción y tuneado, se puede colgar en algún sitio pero sí que puedo decir que soy la primera persona que tiene una pala de trasiego de cereales, abstracta.

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NB : Detalle .

estrella

Ilustrados.

Tres ilustraciones que dicen mucho, sin una palabra, del mundo actual.

Tiene posibilidades:

Política actual.

El karma.

Visto en X.

Las guerras tienen víctimas en todos los bandos. 

A los de las medallas , siempre les va bien…

Visto en X.

La IA es inteligente. ¿Y nosotros?

De Asier.

Asier Sanz

Fenómenos Transitorios Lunares .

Por fin, he podido fotografiar la luna llena. Llevaba dos meses de vacío…

Esta de julio es la luna de ciervo, ya que, según los nativos americanos, es la época en la que a los ciervos jóvenes les creces nuevas astas. En Europa, también es la luna de heno, porque es la época de cosecha del heno.  Nos sirven los dos nombres: tenemos heno y una población de más de 500.000 ejemplares de ciervos…

Me he acercado al cráter Platón. Tiene el récord de TLP’s registrados. 

Los Transient Lunar Phenomena o Fenómenos Transitorios Lunares me tiene fascinada. Son fenómenos sin una explicación corroborada, que pasan a veces, por eso lo de “transitorios”. En concreto, son luces o destellos luminosos que se han observado desde 1687. Duran horas y pueden ser provocados por gases, restos de meteoritos o reflejos en el basalto. Sea como sea, aparecen esas lucecillas, a veces en forma de triángulo, a veces rojizas, otras veces destellos blancos…

En julio de 1968 la NASA publicó el reporte técnico R-277, titulado Chronological Catalog of Reported Lunar Events1. El mismo consta de una cronología de todos los fenómenos lunares registrados hasta la fecha de publicación.

No creo que mi cámara tenga suficiente zoom para pillarlos…

Tirar la casa por la ventana.

ventana

La tele acababa de estrellarse contra el patio de luces creando un extraño mosaico con las astillas del  cabezal de la cama. Odiaba aquel cabezal, “tapizado con flores a lo Marta Stewart” .

Sacó toda la ropa que tenía en el armario,

Abrió la ventana y lo dejó caer todo. El jersey rosa que tenía la mancha de lejía, planeó graciosamente hasta caer en la cabeza de una mujer que pasaba por allí.

-.Tenga cuidado, oiga! – Gritó alzando la cabeza- Al final, vamos a tener un disgusto. ¡Qué hace tirando las cosas por la ventana, hombre!– Se quedó mirando el jersey rosa y con disimulo, se lo guardó en el bolso.

Cuando llegó la ambulancia, ya no quedaba nada en el salón, ni en la cocina, ni en el dormitorio.

Lo cogieron entre dos enfermeros. Tenía la adrenalina por los cielos y era incapaz de generar más sonido que un extraño hipido. Había entrado en estado de shock eufórico.

Cuando se le pasara, les diría que le había tocado la Lotería. Más de cien millones de euros. Por la mañana, había ingresado el dinero en el banco. Después, al llegar a casa, la  había tirado toda por la ventana…

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Figura en la ventana. Salvador Dalí, 1925. Una ventana magistral.

Tirar la casa por la ventana

Curiosamente, si esto hubiera ocurrido allá por el año 1763 en España, nadie hubiera llamado a los servicios de emergencia. Al pasar por esa calle, hubiesen sabido que aquel tipo le había tocado la Lotería Nacional. Los favorecidos por la suerte,  tomaron la costumbre de tirar por la ventana todos sus viejos enseres: ropa, muebles, libros, adornos. Se hacía para marcar el comienzo de una nueva vida, en la que no quedaban rastros de la anterior. La pobreza se descartaba y dejaba paso a un período de prosperidad.

En lugares como Nápoles, Sicilia y Calabria, se sigue manteniendo esta costumbre durante la noche de fin de año. Se cree que al arrojar objetos como platos, vasos o muebles en desuso, se liberan de todo lo malo que les pudo suceder en el año que termina. Es por eso que en los sitios donde se lleva a cabo esta práctica, deben vaciar las calles previamente y establecer un horario fijo para arrojar los muebles, sobre todo para que los  transeúntes sepan en que momento salir de sus casas, sin temor a ser alcanzados por un sofá o un candelabro. Estáis avisados.

Compro prisa.

 

serious running businessman and big white clock in dark room

-¿Tienes prisa?- Más que una pregunta es una constatación de un hecho. Yo estoy sentado, tranquila y serenamente, en mi sofá amarillo mientras él, me habla desde la cima de su altura, paseándose casi como un péndulo. Aquí, allí, aquí, allí… Tiene prisa.

-Sí, mucha.

Yo no tengo prisa. Estiro mis piernas y las relajo encima de los  cojines. Dejo que mi espalda se amolde suavemente al respaldo del sofá. Cuando ya estoy en una posición agradable, me quedo unos segundos suspendido en la nada, deleitándome con el paisaje que me ofrece la naturaleza desde mi ventana…Eso sí que es un  privilegio. Observó ese campo de trigo, aún muy verde, que la brisa mueve y ondula como si fuera un mar. Casi puedo oír el susurro delicado que te arrulla como la más exquisita de las nanas…Lo único que me resulta molesto, es este tipo con prisa…

No me voy a sentar en este sofá, ni voy a perder el tiempo tomando un café contigo. Te repito que tengo mucha prisa.

-Cuando dices “mucha” ¿De cuanta hablamos?– Le dejo que calcule una cifra. Normalmente, la transacción se realiza de esta forma: ellos me dicen cuanta tienen y yo le pongo un precio. Si interesa, bien. Si no… no pasa nada. Hay mucha oferta.

Se me antoja un buen momento para hacerme una infusión relajante. Creo que voy a probar el té de frambuesa que me trajeron de Nepal. Me lo tomaré, sorbo a sorbo, dejando que el calor inunde mi cuerpo y el sabor de las fresas silvestres me conforte. Las nubes cambian de forma y se deslizan por el cielo, empujadas por un suave viento que esparce el aroma de este verano ya moribundo. Me apetece abrir las ventanas…

Yo creo que un par de kilos.– me responde  el hombre que tiene prisa– ¿Te van bien? Necesito el dinero y, de verdad, me tengo que ir ya.

No es mucha, pero con eso puedo pasar-Calculo cual sería el precio justo según los índices de cotización de la prisa en el mercado. Le digo la cifra y el asiente, moviendo enérgicamente la cabeza,  y me doy cuenta que estoy comprando prisa de una gran calidad. La necesito para cuando viajo a la ciudad o cuando me convocan para reuniones de negocios. Desgraciadamente, yo nunca he tenido prisa y, por eso, me veo obligado a comprarla.

Cuando estoy cerrando el gran tarro de cristal en el que he guardado la prisa recién adquirida, oigo como hierve el agua de la tetera. Me dirijo al hombre que acaba de venderme su prisa y le invito a probar el té de frambuesas del Nepal.

Nos sentamos los dos.  Estamos cómodos y relajados y nuestra mirada se pierde en el baile del trigo y en las montañas que se adivinan en la lejanía. El contraste cromático es de una delicadeza exiquisita: las pequeñas cimas se recortan contra un cielo de un azul turquesa casi imposible que se une a la franja del verde, fresco y chispeante…

Este té está delicioso-me dice mi proveedor de prisa.

Le agradezco el comentario y doy otro sorbo. Las fresas silvestres estallan en mi paladar y lo acarician.

Sí. Está delicioso…

Dormirse en los laureles…

Según la RAE, dormirse en los laureles es “descuidarse o abandonarse en la actividad emprendida, confiando en los éxitos que ha logrado”.

Todos entendemos la expresión y sabemos que el famoso laurel hace referencia esa corona que reconocía los logros en la época del Imperio Romano. ¿Por qué una corona de laurel? ¿Por qué no de oro, plata, brillantes…? ¿Laurel?

En pleno siglo XXI, estamos utilizando una expresión cuyo origen remonta al año 8 a.c. Aparece en el relato de Ovidio, “La metamorfosis”.

La mitología griega explica que Dafne, una ninfa de los árboles, se vio obligada a escapar de Apolo. ¿Por qué? Eros, disparó una flecha de oro hacia Apolo y otra de plomo hacia Dafne. La flecha de oro hizo que uno, Apolo, se enamorara perdidamente. La otra, la pobre Dafne, atacada por el plomo, sintió repulsa absoluta por Apolo. 

Y ahí los tienes, él persiguiéndola, ella huyendo.

Desesperada, y a punto de ser alcanzada por el Apolo enamorado, le pidió a su padre, elDios Ladón, que la ayudara y al Dios no se le ocurre otra cosa que convertirla en un laurel. Un árbol…

Fotos Apolo y Dafne escultura realizada por Bernini entre los años 1622 y 1625.

Galería Borghese (Roma) de Mateus Campos Felipe en Unsplash

Apolo, que seguía enamorado de Dafne, prometió reverenciar el laurel de por vida y hacer que sus ramas coronaran las cabezas de sus héroes. La corona de laurel se convirtió en la máxima distinción que se podía otorgar.

Ya tenemos el porqué de las coronas de laurel. La expresión “Dormirse en los laureles” fue evolucionando. Las coronas dejaron de ser vegetales y pasaron a ser de metales preciosos, a veces, del valor suficiente para vivir una vida, por lo que ya no hacía falta seguir buscando el éxito. Poco a poco, la expresión se fue negativizando hasta llegar a lo que es hoy: confiarse en los éxitos pasados y dejar de esforzarse…

 El Beso de Klimt. 

Pero, a partir de ahora, cuando oiga esa frase de “Dormirse en los laureles” yo me acordaré de la pobre Dafne. De una mujer convertida en árbol. La piel, corteza. El pelo, hojas y los brazos, ramas… Y, también, de su padre, el Dios Ladón, al que se le podía haber ocurrido otra cosa.

Eso sí, el laurel es preciso. Que conste.

Nota : En la literatura más reciente se ha interpretado este lienzo, el Beso de Klimt,  como una representación simbólica del momento en que Apolo besa a la ninfa Dafne que se está convirtiendo en laurel.