Esta es una de esas cosas que no se puede comprar. De esas que las que se dice que su valor trasciende el económico y va más allá. Tanto, que la cuantificación es imposible.
Esas cosas existen. Las hay. Y suelen estar muy cerca de nosotros…Hay quien las disfruta con el respeto y el mimo extremo que merecen. Hay otros que no se dan cuenta que han tenido esos tesoros inmensos, hasta que dejan de tenerlos.
No hace falta que sean joyas, ni objetos costosos. Puede ser un simple plato de lentejas, de esas que cocina tu madre o…una botellita de Pacharán.
Un pacharán inmaduro que llegó a mis manos con una misión. El Maestro del Pacharán me dijo :”Durante tres meses, cada semana, balanceas la botella para que se muevan las endrinas” Y así lo he hecho. He seguido las órdenes de forma minuciosa y…ya tengo pacharán.
Iba en una botellita de vidrio de agua con gas y me ha parecido que se merecía algo más…especial. Como el propio Pacharán.
Tenía una botella en casa. Y los rotuladores permanentes y…yo con los rotus, me pierdo…Lo sé, lo sé…
Así que este Pacharán (muy) casero ,ya está preparado para su presentación oficial entre amigos.
Fotos (explicadas) : Son unas fotos que hice para Fin de Año ( este detalle de estrellas, decoraba la mesa). Son de corcho y purpurina y están ensartadas en un palo de pinchito. Le quita glamour, lo sé, pero hay que explicarlo. ; – )
…un día como hoy, fue mi cumpleaños y escribí este post. Era para todos los que cumplían años el mismo día que yo…Lo he actualizado.
Además en ese momento, me impresionó pensar que yo era del S.XX, o sea, del siglo pasado. Ahora, ya lo llevo bien.
Lo titulé : Si hoy es tu cumpleaños.
Ordenando unos cajones, he encontrado una caja de cintas de radiocassette. Unas originales de Joan Manel Serrat y Luis Eduardo Aute y otras grabadas en cinta virgen… Recuerdo el afán de grabar de la radio sin interrupciones publicitarias o la voz de locutor anunciando el título de la siguiente. ¡Qué rabia daba eso!..
Una de esas cintas me ha llamado especialmente la atención : en boli negro y con las letras marcadas , como queriendo asegurarme de que aquello no se iba a borrar jamás, la palabra “Reunited” (Peaches & Herb).
En ese mismo instante, me ha llegado la melodía que mi cerebro ha buscado en sus archivos de hace 20 años (supongo que especialmente cortés ya que sabe que es mi cumpleaños) y tras oírla en mi cabeza, he querido tener ese remembering más físico y he buscado la canción en youtube. Ya NO hay ningún reproductor de cintas en casa…
Además de escuchar la canción, he leído la letra en español ( cursi a más no poder , mejor en mi inglés nulo de la época que hacia que lo que oía “me sonara” bien) y… –¿Cómo me podía gustar tanto esta canción?-…y, entonces,he recibido un atisbo de reconocimiento de esa época que me ha hecho sonreír entre momentos de otros tiempos…Esa es la magia de la canción.Los recuerdos que contiene.
Eran tiempos en los que llevaba mis cintas , grabadas de la radio, en el coche. Muchas y desordenadas. Cuando se enganchaban, las volvíamos a «rebobinar» con un boli. Nuestras cámaras de fotos funcionaban con carretes… ¿Recordáis la ilusión del abrir el sobre con las fotos en papel? Aquello de preguntar ¿Han salido las 36?. El teléfono estaba en un lugar fijo de la casa . La tele era gordota y había 2 canales. Un miembro de la familia era el que se levantaba a cambiar de canal , manualmente. Las latas de refrescos nos parecían “exóticas”. Se fumaba en todos los lados ( hospitales, escuelas, universidades, cines…). Nos poníamos hombreras con velcro. El casco, por ciudad, no era obligatorio. Había chiringuitos y bares de copas en primera línea de mar. NO había tanta mole de apartamentos en primera línea de mar. En verano, una avioneta de Nivea, surcaba los cielos y tiraba pelotas azules a la playa. Conocimos a Michael Jackson en su versión afroamericana ( la mejor) y pensábamos que llegar hasta aquí era…muy lejos.
(Mientras escribo esto, oigo el «Reunited» y me voy poniendo noña. Se va a notar,advierto.)
Y, como quien no quiere la cosa, ya estamos aquí. En el muy lejos. Agregando cosas nuevas y perdiendo otras muy queridas. Generando nuevos recuerdos y buscando en los más viejos, aquellos momentos en los que atisbamos la felicidad. Y es que esto va de ir «atisbando». Un poco de aquí, un poco de allá , en dosis grandes o tan micros que casi ni la notamos…, pero …siempre atisbando la felicidad…Nunca sabe uno cuando se va a dar de narices con ella…
Y es que hay muchas cosas en la vida que duelen con intensidad y van ocurriendo , elevándose en niveles de dolor, que te hacen pensar que nada te puede doler más que eso pero, también es cierto que hay más niveles de felicidad de los que nos podamos imaginar. Si de algo me ha servido llegar al muy lejos es saber que puedes creer que eres feliz y que ocurra algo que te haga aumentar , aún más, esa extraña felicidad incontable. ¿Pero qué te voy a contar yo, si hoy es tu cumpleaños y has reconocido esa cinta?
Para que el viaje al más lejos sea exitoso, debe tender al maximo desequilibrio entre dolor y felicidad ( estando la felicidad elevada al infinito y multiplicada por diez).
Ese es el objetivo para este nuevo año que emprendo, hoy, en el planeta tierra. Desequilibrar .Al máximo.
Si hoy es tu cumpleaños y estás leyendo esto, te deseo los mismo. Feliz Cumpleaños!
Lo mío con el all i oli ( alioli, ajolio , ajoaceite,…)es una relación de amor y odio. Hablo de la versión que está ligada con huevo. El original es una emulsión de ajo y aceite que cuesta lo suyo.Los puristas llaman mahonesa con ajo a lo que yo llamo all i oli…
Tengo una madre que hace un all i oli extraoficial de esos que quitan el hipo. A mano, con mucha paciencia… Le sale una crema texturada, que ni es muy espesa ni muy clara, con un sabor a ajo correcto , con la proporción exacta de aceite…En fin, un lujo …
Yo me he dado por vencida. Incluso concentrada a tope en la tarea, hay un momento que aquello se me licua y se convierte en una pasta no apta para el consumo humano ( y , además, con todo el despilfarro de aceite que eso supone). Estoy incapacitada para hacer all i oli, a lo handmade…Lo he asumido…
Hace un par de años, una amiga me dio una receta ( infalible) para hacer el all i oli o mahonesa con el minpimer. Se elimina completamente el ritual pero… la textura se asemeja ( aunque no es exacta) y si utilizas la proporción correcta de aceite ( sacrilegio si es de girasol!) , ajos y huevo , te sale una salsa excelente. El secreto básico e imprescindible es no mover el brazo triturador , en ningún caso. Sólo cuando ya ha cuajado, lo haces suavemente para acabar de ligarlo todo. Requiere, también, su dosis de paciencia y de credulidad. Debes creerte que NO debes mover el brazo. Esto es , como he dicho antes, básico total. Con esta técnica consigo muy buenos resultados y ya no me estreso con el mortero…
Es curioso que necesite un artilugio para hacerlo cuando el origen del all i oli se remonta a los tiempos de los íberos. Se sabe que en Valencia, Alicante, Murcia y Albacete ya lo consumían…En fin, en esto de la capacidad humana para hacer all i oli yo no he evolucionado en positivo…
La cosa es que hoy he estado en una Feria dedicada al aceite y me he encontrado a un señor que vendía un mortero especial para hacer el all i oli con un …taladro.Lo he visto hacer en directo (sólo ajo y aceite) y lo he probado, untadito en pan de pueblo. Espectacular.
Tengo un recipiente similar en casa, así que al llegar, he localizado la Black and Decker. Esto mío con el all i oli, aún no ha acabado…
Hay un portal , exclusivamente de relatos, en el que cuelgo todos los textos que voy publicando en el blog. Tusrelatos.com
Es una iniciativa que me gusta mucho. Los relatos están cuantificados en minutos y puedes leer cosas muy buenas, adaptando tus necesidades al tiempo de que dispones.
Ya en el mes de diciembre, seleccionaron los micro relatos “Micro-hechos” como “Relato del mes” en la categoría de breve ( 2 minutos de lectura). Y este mes, me sorprendo con el “Aislados en la Nieve”, también seleccionado.
En este portal puedes comentar y valorar otros relatos pero no está pensado para interactuar. Quería agradecer esta distinción, las lecturas, los comentarios y no se me ha ocurrido mejor forma que hacerlo con un relato.
Relato del mes
No puedo ocultar la gran satisfacción que me embarga… ¡Relato del Mes! Recibo valoraciones y amables comentarios de los lectores. ¡Tengo lectores! Estoy tan emocionada por el éxito de “Aislados en la nieve” que me he venido arriba y no puedo dejar de pensar en repetir la experiencia.
Para que me pudiera salir un relato de ese calibre, necesitaría poder escribir en una atmosfera de silencio rotundo. Ahora mismo, llevo unos auriculares ergonómicos que tapan completamente mis orejas y estoy escuchando música clásica. Sólo puedo intentar escribir con este tipo de música. El resto, la tarareo, me fijo en las letras, las canto, me despistan… El volumen del iPod está al máximo permitido para que mis tímpanos no sufran demasiado pero, aun así, lo oigo.
Es un sonido continuo. Grave. Monótono. Jodidamente eterno. Se me mete en la cabeza y cobra protagonismo. Lo oigo sobre, por encima, tapando, interfiriendo en la Tocata y Fuga de Bach.
Ese ladrido. Ese perro. Ese vecino.
Ahora, se me sobrepone el llanto de un bebé. El bebé de mi vecina. La compadezco. Recién llegada del hospital con su retoño…Me la he encontrado en el rellano, ojerosa, desesperada. Cuando el niño por fin se duerme, el perro empieza su concierto ininterrumpido. Y hemos comentado que no es culpa del perro… Cuando su amo se va, se siente sólo, apresado en esa terraza desvencijada y…se queja. Con toda su alma.
Mi vecina lo ha grabado con su iPhone y se lo ha mostrado al dueño del animal pero… cuando él llega a casa, el perro deja de ladrar y argumenta que no puede hacer nada, que será un ratito, que lo siente mucho, que no hay solución…
¿Qué no hay solución?
Yo tengo la solución. Mataré dos pájaros de un tiro, nunca mejor dicho…
Además del silencio, para escribir necesito una motivación y, lo más importante, haber vivido la experiencia. No soy capaz de inventarme nada. Mi imaginación es prácticamente nula…Y quiero, deseo, necesito, otro de esos “Relatos del Mes”.
Con la pensión de viudedad y lo bien arregladita que me dejo mi Pepe, tengo todo el tiempo del mundo para…motivarme y experimentar. Tendré a mi disposición, los ingredientes mágicos que requiero para escribir: el tiempo, el silencio y algo que contar.
En estos días de Navidad, estuve paseando por Barcelona con la misión de cazar estrellas.
Para alguien a quién le gustan las estrellas, la temporada navideña es magnífica. Lo del glotón entrando en una pastelería, pues lo mismo…
Vas híper-estimulado. Hay por doquier, mires dónde mires, así que el objetivo se complica porque hay que seleccionar qué estrellas cazas… Si no lo haces, es una tortura para los que te acompañan…; -)
En mi ruta, camino de Santa María del Mar para llegar a “El Xampanyet” ( uno de los mejores lugares para tomar un vermut y descansar de la caza de estrellas) me encontré con una zona de graffiti y…¡Sorpresa! Vi esto.
Me gusta el Arte Urbano y, sobre todo, del fascinanteBanksy.Ese artista extraño que se mantiene en el anonimato y que combina su exposición pública y gratuita llena de mensajes anti sistema, con la venta de sus obras en el mercado del arte. Creo que es uno de los pocos artistas “de la calle” que ha dado ese salto hacia el aspecto más comercial, sin dejar de pintar reivindicando y simultaneándolo con sus viajes a ciudades del mundo o museos en los que deja su huella artística.
En Londres.
Por fin, en mi ciudad me he encontrado con algo que yo creí que era un Banksy. Eclipsó a las estrellas…
Pero tras una minuciosa investigación en la red, no he encontrado ninguna referencia a este graffiti. No he encontrado firma pero tampoco me ha quedado claro ( en mi investigación) si este artista firma ( a veces sí, a veces no). Además, los colores son muy vivos y el stencil mucho más definido que los Banksy a los que estoy acostumbrada aunque, supongo, que el efecto del paso del tiempo les da ese color pálido pero… No lo sé. Tiene imitadores…
Nadie me quita la gracia que me hizo encontrármelo pero hubiese preferido que hubiese una firma. Y si pusiera “Banksy” ,bien grande, mejor.
“Ande, ande,ande, la Marimorena, ande, ande, ande que es la Nochebuena “. La Marimorena iba andando, o la obligaban a andar mientras tanto hacia Belén iba “una burra, rin, rin, yo me remendaba , yo me remendé, yo me eché un remiendo, yo me lo quité, cargada de chocolate” , hecho que muchos han interpretado como un claro mensaje entre narcotraficantes ( en clave).
La Marimorena, andando. La burra, el remiendo y el chocolate dirigiéndose hacia el punto de encuentro y ¿Qué creéis que hacen los peces? : ¡Beben en el río!.¿Podrían beber en otro lugar?, ¿Es un botellón de peces?… “Y beben y vuelven a beber, los peces en el río por ver a Dios nacer.” Clarisimamente, los peces de este villancico están , cuando el susodicho acaba, o borrachos ( en el caso de que el agua les coloque) o a punto de reventar…
A todo esto, le sumas el efecto zambomba o el de la botella de Anís del Mono y su «ras-ras.ras» y el resultado final es devastador.
Lo que pasa es que ya nos hemos acostumbrado a este tipo de “ritual de festejo” y hemos aprendido estas consignas para siempre. Se han quedado grabadas a fuego… ¿A qué eres capaz de recordar (mínimo una estrofa )de cualquiera de los villancicos surrealistas que he mencionado anteriormente?…Y mira que lo del remiendo del “Hacia Belén va una burra” tiene su miga !…
Y en estas , las de los recuerdos, me ha venido una canción navideña de Coca Cola , de uno de sus anuncios de los 70 que , como las letras de estos villancicos, se ha quedado grabada en el apartado musical de mi cerebro para siempre.Es aquello de “Al mundo entero quiero dar, un mensaje de paz…” que aunque lo recuerdo como si fuera ayer, me da que ya es vintage.
Feliz Navidad!! Y, eso, a cantar sin pensar mucho en la letra… ; – )
NB : Origen de los villancicos : «En su origen (Edad Media), estas alegres canciones nada tenían que ver con la Navidad, religión o el nacimiento de Jesús, sino que se trataba de alegres composiciones que se cantaban en el mundo rural y cuyo fin era ir explicando los acontecimientos que habían sucedido en las villas (amores y desamores, fallecimientos y/o todo aquello que era de interés del pueblo). Por decirlo de un modo sencillo, eran un noticiero rural en forma de canción.Al ser cantado por los habitantes de las villas pasó a conocerse a estas composiciones como villancicos.
Miembros eclesiásticos vieron en este tipo de canción sencilla y pegadiza la forma perfecta para divulgar su mensaje evangelizador, por lo que empezaron a adaptarse numerosas coplas con motivos religiosos y, sobre todo, con sencillas cantinelas relacionadas con el nacimiento de Jesús y la Navidad.» (20minutos.es)
Estoy en un Banco. Yo sólo quería pagar un impuesto…La cola, interminable. El amable cajero, desbordado. Digo amable, porque era un tipo amable. Muy torpe (eso sí) pero muy, muy amable.
Cuando me llega el turno, se oye el timbre del teléfono (de nuevo, porque llevaba un ratito sonando). Intenta realizar mi gestión mientras intenta, también, coger el teléfono que tiene un cable muy largo, que se había enroscado. Lo ha intentado desenroscar. Tosecitas. Miradas clavadas en mi nuca. Yo hago un cambio de peso, de una pierna a otra y hago ese gestito de tamborileo con los dedos, encima del mostrador… Ha atendido la llamada y “como todos los compañeros están reunidos” (allí no había nadie) le ha dicho a su interlocutor que le tomaba nota del número. Ha cogido un folio. Se le ha caído el folio. A todo esto, ya no era capaz de ir haciendo lo mío.
Una vez ya ha tenido el papel ubicado, coge un bolígrafo. No funciona el bolígrafo. Me sonríe, en plan empático. “Cuando lo necesitas, no hay un boli a mano que vaya bien”. Miro el reloj. Ya me empiezo a impacientar. Me va a romper la planificación y lo llevo todo muy, muy medido. A todo esto, se oye una voz lejana, desde el auricular: “¿Oiga?”. Finalmente, apunta el teléfono ( se lo ha hecho repetir tres veces) y sigue con lo mío. El lector de código de barras, tampoco funciona. Me dice que es normal. Nunca funcionan. ¿? Teclea los cien mil numeritos y pasa el impuesto por una impresora que se atasca…En este punto me he dicho: Soy yo. Estropeo las máquinas…Finalmente, consigo mi copia con el justificante de pago que me la entrega con una frase triunfal : “Bueno, esto ya está. ¿Alguna cosa más?”
Después, visito una Charcutería recién estrenada (me han chivado que tienen un jamón ibérico exquisito). Hay cuatro personas atendiendo. La siguiente soy yo, pero todos los presentes están inmersos en conversaciones “amables” ¿Y cómo está tu hija? Bla, bla, bla. Bolsa en mano y los clientes y dependientes, departiendo (tranquilamente). Yo, esperando. Cuando me toca, tengo que esperar que acaben de cortar salami en la máquina. “Es que acabamos de abrir y sólo tenemos una máquina”. La chica, en una extraña posición, con la mano alzada con la pieza de jamón, me pregunta si quiero algo más. Decido probar la longaniza de payés ( es difícil encontrar una buena y artesana) y la chica se gira para coger una pieza, justo cuando su compañero con el trozo de salami, hace lo mismo… Salami y jamón, volando por los cielos y cayendo, gracias a Dios, dentro de la vitrina. Soy yo, ahora lo tengo claro…Tras la recomposición de la escena ( risas y bromitas que han ralentizado el proceso), empieza a cortar el jamón. Le digo que muy fino. No me parece muy fino. Me dice que aún no le ha cogido el truco a la cortadora. Empieza a regularla y entramos en un bucle : Ya no se puede poner más fino. Le pregunta a una compañera. La compañera re-regula la cortadora. Es fino pero no muy fino pero ya le digo que da igual…Sé que la máquina no va a funcionar en modo “muy fino”…
Salgo con el jamón y la longaniza, ya sabiendo que me han roto la agenda. He malgastado mi tiempo. Se me ha escapado entre llamadas de teléfono, cables enrollados, bolis que no van, impresoras que se atascan, charcuteras y charcuteros que lanzan jamones, cortadoras que no cortan fino… Me irrito. Ahora, tendré que ir muy deprisa.
Al llegar al coche, veo otro coche, en perpendicular, bloqueándome el paso, con las luces intermitentes de emergencia. Se supone que van a ser unos minutos… Se me hacen eternos. ¿Han sido cinco, diez? No lo sé. Más de lo previsto. Soy yo. Hoy provoco torpeza y retrasos…
Estoy a punto de abrir el paquete de jamón para evitar ponerme a tocar el claxon como una posesa, cuando veo correr hacia el coche a un chico joven. En mi interior, lo insulto (un poco). Abre la puerta trasera. Corre, de nuevo, hacia la calle y de un portal, sale una anciana, caminando trabajosamente, apoyada en dos muletas…
Llega la época de los calçots y , en casa, ya hemos inaugurado la temporada.
Me encanta observar las reacciones de los que los prueban por primera vez y se encuentran ante el reto de comer unas cebollas , aparentemente grilladas ( pero, en realidad “calzadas”), quemadas a fuego vivo…Untaditas en la salsa especial…
Te han de gustar las cebollas. Es básico.
La salsa se asemeja al romesco y hay muchas variantes ( yo hago la de mi familia) pero en todas, la almendra es el componente principal. Te han de gustar las almendras como mínimo…
Con los básicos cumplidos, ya sólo falta seguir las reglas del juego. Tiznarte las manos, pelando la cebolla, untándola en la salsa con los dedos. Muy básico, también. Y si fuera moderna, os diría que es “Una experiencia orgánica”.
Al rito, sólo le falta el porrón tiznado de ceniza, pasando de mano en mano.
De momento , no he conocido a nadie al que no le gusten los calçots. Por lo menos, con «mi salsa»… Tampoco he conocido a nadie (miento! una chica de manicura impoluta que sólo los probó con guantes)que no disfrute con la puesta en escena.