La Carrera.

 

lacarrera

La carrera.

No es fácil conseguir una plaza para participar el La Carrera. No sólo tienes que estar en perfecta forma física y superar los exhaustivos reconocimientos médicos también tienes que conocer a alguien dentro de “la organización” que te permita el acceso.

Unas 500 personas van a presenciar La Carrera. Son las  personas más ricas del mundo y sus familiares. Cada año, desde el 2050 en que se celebra este evento deportivo, se inscriben más de 1.000 millones de personas de todas las nacionalidades del planeta.

Me sitúo en la zona de salida y miro a mis contrincantes: hombres y mujeres de todos los países. Nadie sonríe…

Estoy nervioso. Por megafonía se anuncia el tiempo de descuento. 3,2,1…A correr. Me cuesta situarme en el grupo de los diez primeros, pero llevo más de tres años entrenando para el día de hoy. Lo puedo conseguir.

Voy sorteando, con dificultad, los cuerpos sin vida que van convirtiendo la carrera en una carrera de obstáculos. Lo único importante era ser muy veloz y ágil. Los participantes esgrimen machetes, navajas, pistolas, ácido, cuerdas, piedras, sierras… Todo vale para llegar a la meta. Todo.

Casi tropiezo con un hombre al que se le están saliendo los intestinos. ¡Cuidado! Puedo resbalar…Uf ¡Ha ido de poco! Ya he avanzado hasta la quinta posición. Estoy viendo el final.

Mis pulmones están a punto de estallar pero creo que lo voy a conseguir. Algo me salpica en la cara. Es sangre. Han disparado a alguien en el grupo que viene por detrás… Estoy llegando. ¡Dios! ¡Creo que lo he conseguido!

El sudor me nubla la vista. Las piernas me flaquean. Esquivo el último cadáver y cruzo la línea de meta. Sano y salvo. No me lo puedo creer.

Oigo los aplausos enfebrecidos del público. Veo a mi mujer, llorando de emoción. He ganado una vivienda preciosa en la urbanización “La Carrera” y un trabajo digno para mantener a mi familia de por vida.

Soy el hombre más feliz de este mundo.

 

A mí también me ponen estética…

Imaginad que tenéis una bodega.

Es grande.

Ahí (se supone que podría estar localizada en el área de Broca),  al fresco y en la oscuridad  , se almacenan miles de…palabras.

Cuando hablamos y abrimos esa bodega para seleccionar la palabra que necesitamos,  activamos una búsqueda en una media de 30.000 palabras.  Y cuando hablamos,  accedemos a una media de 150 palabras por minuto.

Y lo hacemos de forma fluida, fácil, inconsciente y muy, muy  rápida. El cerebro recupera las palabras que las personas quieren expresar en menos de 200 milisegundos. Y cuando uno va deprisa…se equivoca.

lengua

Cada siete minutos ( una 1000 palabras pronunciadas), es posible que se produzca un error. O sea, que nos equivoquemos al coger la botella de la bodega o al ponerla encima de la mesa. Depende de si el error es de orden o semántico…

Estos errores “verbales” al hablar,  son los  “Laspus Linguae” (Resbalones del lenguaje) y hay de muchos tipos: de cambio , de anticipación , de repetición, sustitución , mezcla… También se llaman “spoonerismos” en honor al Reverendo William Augustus Spooner que cometía muchos . Este es un ejemplo :  en una ceremonia matrimonial  pronunció :  “Se besumbra acostar a la novia”

 

gallina

Lo curioso de estos Lapsus Linguae es que el receptor del mensaje, aun lidiando con palabras falsas o mal colocadas, lo entiende perfectamente. El análisis del contexto y toda la información que estamos procesando en la conversación, nos permite “entender”al que se ha ido a la bodega y ha vuelto con la botella equivocada. Nos la bebemos igual…

Este rollo sirve para acabar con lo que yo quería acabar.

Voy en un taxi . Lo conduce una mujer de unos 50 años, dicharachera y habladora (cuanto más produces, más posibilidades tienes de equivocarte). Me pregunta que ruta prefiero y ella me recomienda la de las redondas. Entiendo, a la perfección, que se refiere a las rotondas. En un cruce especialmente complicado, se da una situación crítica y la taxista le da con ímpetu al claxón, increpando al otro conductor y exclamando absolutamente indignada:

 

estetica

Y…lo entendí.

Le respondí : A mí también me ponen estética…

 

Los cicatrices.

Este es el ejercicio nº 6 del Taller. Consiste en escribir un relato en el que debe aparecer este extracto de»Valentía» de Richard Bausch.

«Cuando se hubieron marchado él volvió al dormitorio. Eva se había acostado en la cama. Él se sentó al otro lado, dándole la espalda. De pronto se sentía muy cansado y mareado.

¿Quieres contarme qué ha pasado? dijo ella.

¿Acaso te importa lo más mínimo? dijo él.

Gabriel, ya sabías que esto iba a pasar…

Él se puso en pie y se quitó la camisa. Notaba las quemaduras en los brazos. Le dolía todo. Entró en el baño y se lavó la cara. Luego se cepilló los dientes. En el dormitorio, Eva parecía muy quieta. Él apartó las mantas de su lado de la cama».

 

Photo by Matthijs Smit on Unsplash

Los cicatrices.

Eva se despidió y subió al dormitorio. Él la observó ascender las escaleras, indiferente, con un aire majestuoso, sin mirar atrás, sabiendo que era el fin.

Más de diez personas, ocupaban el salón de la casa. El orden que imperaba en aquel hogar se había visto alterado por la presencia humana y por el ruido.  Nada de eso interesaba a Eva. Es más, todo eso era lo que odiaba Eva. Para él, suponía todo lo contrario. La gente y la música formaban parte de su ser, de una forma profunda, imposible de aplacar. Había intentado cambiar por ella. Trabajo, estilo de vida, incluso su forma de vestir, pero a ella no le parecía suficiente. Los años de dosis acumuladas de formalidad lo habían llevado a un punto de saturación máxima. Sentía un impulso salvaje a punto de salir a la superficie.

Eva había estado seria durante toda la velada. La realidad de cada personalidad caía bajo su propio peso. Parecía contenerse para no colocar bien los cojines del sofá, llevar posa vasos para las latas de cervezas y vaciar los ceniceros humeantes. Había conseguido mantenerse inalterable, hasta que explicaron, detalladamente, en qué consistía el rito de iniciación. Su reacción de desagrado fue la única emoción visible en su rostro. Después, la mirada que dirigió a Gabriel había respondido a todas las preguntas. Ella, no quería que se uniera al grupo.  Y él, se había propuesto con toda su alma, rechazar aquella oferta y seguir con su vida tranquila con Eva.

A la hora acordada, aparecieron todos, preparados con todos los instrumentos y empezó a sonar la música.

No pudo pararlo. No quiso pararlo.

Cuando se hubieron marchado él volvió al dormitorio. Eva se había acostado en la cama. Él se sentó al otro lado, dándole la espalda. De pronto se sentía muy cansado y mareado.

― ¿Quieres contarme qué ha pasado? ―dijo ella.

― ¿Acaso te importa lo más mínimo? ―dijo él.

―Gabriel, ya sabías que esto iba a pasar…

Él se puso en pie y se quitó la camisa. Notaba las quemaduras en los brazos. Le dolía todo. Entró en el baño y se lavó la cara. Luego se cepilló los dientes. En el dormitorio, Eva parecía muy quieta. Él apartó las mantas de su lado de la cama.

— ¿Lo has hecho? – preguntó ella. Seguía inmóvil, pero se oía su respiración, más agitada de lo habitual.

Él se estiró a su lado e intentó acercar la manta, evitando el más mínimo roce con sus brazos quemados. El rito de iniciación había sido brutal: el juramento, la escarificación, la celebración. Demasiada música, demasiado hierba, demasiado alcohol.

–Si, Eva, lo he hecho. Soy del grupo. Sé que te da igual, que no quieres compartir esta locura, pero a mí me hace feliz.

–Te importa más la música que yo-susurró ella.

Él no le respondió. En silencio, extendió sus brazos cuidadosamente, y miró las marcas, hechas con un hierro candente, como los que se utilizan para marcar las vacas o las ovejas. En el brazo derecho, las baquetas de su batería. En el izquierdo, sólo dos palabras: Los Cicatrices.

Sí, Los Cicatrices, la banda de rock más famosa del país. Todos sus miembros llevaban un branding del instrumento y el nombre del grupo. Sus marcas decían que, ahora, él era el nuevo batería y …que había perdido a Eva. Todo en una misma noche.

-Quiero el divorcio, Gabriel-dijo ella.

-Yo quiero Rock and Roll-dijo él.

 

 

Los Otros Ejercicios :

1) Libertad

2) El Asimétrico Supremo

3) Hope

4) El viejo Santpere

5) El faro

 

El faro.

Sigo con mi curso de Relato Breve y con los ejercicios prácticos.

Este es el ejercicio número cinco, en el que debía cambiar el narrador de la historia. El relato base, por si tenéis curiosidad, es El faro de Juan José Arreola.

Ejercicio nº 5

Es una pena lo del faro. Lleva tantos años funcionando que me parece mentira que lo vayan a cerrar. Me sabe mal por Genaro y su familia, pero, sobre todo, por Genaro. Heredó el trabajo de farero de su padre y allí se fue a vivir con su joven esposa hace ya más de una década. Felices no se les veía, te diría que eran una pareja un tanto sombría hasta que apareció ese pariente lejano, que no tenía donde ir. Genaro y Amelia lo acogieron. No fue difícil percibir el cambio.

 

Cada semana les llevo las provisiones, por lo menos hasta que cierren el faro, así que los veo con frecuencia y pude observar, a medida que aquel hombre se instalaba, como Amelia fue recuperando la alegría. Ya se sabe, la soledad del faro no es para todos y, a ella, con la nueva compañía, le empezó a brillar la mirada.

 

Genaro sabe lo que pasa, pero es incapaz de asumirlo. El otro día, antes de pagarme, quiso que me sentara en la mesa dónde estaban acabando de comer. Mientras me servía un vaso de vino, explicó una anécdota de un cornudo. Era graciosa, pero, explicada por él, sabiendo lo que hay, se me antojó patética. Mientras se reía de forma estrepitosa y hacía gestos simulando tener cornamenta, Amelia estaba al borde del llanto y el pariente, lo miraba nervioso. Ella me dio pena, pero él, que quieres que te diga. Vive en casa de Genaro, con la mujer de Genaro y así seguirá hasta que cierren el faro.

 

A veces veo a Genaro por el pueblo. Dice que está de viaje de negocios y yo siempre le pregunto que qué negocios se trae entre manos un farero. Yo creo que les deja su espacio, que el faro es muy pequeño para tres, tú ya me entiendes. Suele comprar regalos que lleva a su familia. ¡A los dos! Se ha acostumbrado a eso y lo acepta. Y ellos, también. Parece que esa rutina extraña les va bien a todos. Genaro se pone voluntariamente la cornamenta y los otros, confundidos, no saben si hay que torear, aguantar, atacar o huir…

 

Es una pena que vayan a cerrar el faro. Perderé un buen cliente.

Y es una pena lo de Genaro.

 

Los Otros Ejercicios :

1) Libertad

2) El Asimétrico Supremo

3) Hope

4) El viejo Santpere

Ejercicio nº 4 : El viejo Santpere.

Viene de : Taller Virtual de Relato

A partir de una noticia, se debe crear un personaje .

Rescatan a un octogenario que buscaba setas en Santa Águeda

Un octogenario que había salido a buscar setas tuvo que ser rescatado ayer por la tarde por los bomberos del Consorcio Provincial después de sentirse agotado en una zona escarpada de las agujas de Santa Águeda, en el término municipal de Benicàssim.

El suceso se produjo alrededor de las 15.15 horas, cuando el teléfono de emergencias del 112 recibió el aviso del anciano que decía que se encontraba por la zona de Miravet en el Desert de les Palmes de Benicàssim y que estaba muy agotado, hasta el punto de que no podía caminar más.

El Consorcio de Bomberos de Castellón movilizó rápidamente una dotación del parque destinado en la Plana Alta con la finalidad de acudir en su auxilio.

A la llegada a la zona, tras indicarles Guardia Civil, los bomberos accedieron con una camilla de rescate de montaña hasta el lugar donde se encontraba, una zona de piedra de muy difícil acceso. Tras confirmar su estado de deshidratación, y que el rescate terrestre era muy complicado, la Unidad de Rescate de Montaña del Consorcio procedió a evacuarlo en helicóptero y fue trasladado hasta el Hospital General.

Photo by Robert Bye on Unsplash

El viejo SantPere

Hacerse viejo es una mierda y hacerse viejo bien, es una lotería. No hagáis caso de lo que os dicen. Y los bomberos, peor, que es un cuerpo muy maltratado…Por mucho que os vendan que es un momento vital de serenidad y lleno de sabiduría, la realidad es que la serenidad y la sabiduría no suelen estar sincronizados con la capacidad física y, muchas veces, tampoco con la mental.

Sí, sabes mucho, pero, las rodillas necesitan de prótesis, la sangre de anticoagulantes e insulina y la mayoría de los órganos lo que necesitan son menos años de uso acumulado …

Tiene su leche que, en este momento de mi vida, me tenga que replegar a las órdenes marciales de mi hija. ¡Mi hija! Ella es la que manda. Y sé que lo hace porque me quiere, pero me quiere sin entenderme. ¿Cómo que no puedo ir a buscar setas yo sólo? Además, estoy entrenado. Todo ha sido culpa de estos medicuchos…Y mira que parecía que la cosa iba bien. Ya me extrañaba a mí…

Decían que la operación de la cadera había sido un éxito y, la verdad, podía caminar sin apenas dolor. ¿Qué me habían dicho que no la cargara? Si. Pero ¿Para qué me sirve una cadera nueva si no es para ir al monte? Lo que no entiende mi hija, es que el día que me quiten lo de las setas, me van a matar en vida y, a mí, al Coronel Santpere, no lo mata nadie.  Nadie. ¿Estamos?

Lo que pasa es que ha cambiado el clima y la geografía. Después de los incendios del año pasado, hay menos árboles y la seta requiere de sombra así que debajo de Miravet, no había salido ni una. Por cierto, los compañeros de la Guardia Civil me han dicho que han pillado a los malnacidos que quemaron el bosque. Yo los ataría a los pocos árboles que quedan y los dejaría allí, hasta que se pudran…

Cuando he salido de casa, no he querido coger la mariconera que me ha dejado preparada mi hija con el móvil, agua y unas nueces, porque sabía que en el desvío de Les Palmes, había un riachuelo donde parar y refrescarse. Pero el riachuelo estaba seco. No podía desfallecer, rendirme era la última opción así que he continuado hacia Miravet. Al coronel Santpere no lo para nadie…

A la que he empezado a subir, he encontrado piedras y he notado que la cadera se quedaba rígida .No podía dar ni un paso… Maldito camino.Y ni una maldita seta a la vista.

Estaba muy fatigado y al sentarme en un tronco, he notado un bulto en el bolsillo de mi chaqueta. ¿Qué carajo hace aquí mi teléfono? Si yo lo he dejado en casa, en la mariconera. No me gusta estar controlado…La niña coronela, claro.

He descansado unos minutos y cuando he intentado volver a andar, he sabido que ese era el fin del Coronel Santpere. Lo ha sustituido el viejo Santpere…

He marcado el 112 y aquí estoy, en el Hospital, que, por cierto, no es el Hospital Militar al que deberían haberme llevado. No creo que lo de la cadera tenga arreglo, pero algo se me ocurrirá para subir, de nuevo, a Miravet. El tesón siempre tiene premio. De todas formas, algo bueno ha salido de esto. Cuando habéis llegado con el helicóptero de evacuación, he recordado los buenos tiempos y me he puesto de buen humor. Y mira que es difícil hacer sonreír al Coronel Santpere…

Os lo digo yo.

 

 

 

Hope.

Viene de : Taller Virtual de Relato

Ejercicio nº 3

Tal vez este sea el ejercicio que más me ha costado. Lo he tenido que re-escribir y corregir varias veces. Una de las cosas más importantes que estoy aprendiendo, es la necesidad de realizar esta tarea de revisión exhaustiva. Mi forma de escribir es impetuosa y cuando acabo, acabo. Si algo estoy entendeiendo es que , realmente, nunca se acaba definitivamente.

El ejercicio consiste en escribir un texto a partir de esta premisa : A Óscar lo despiden de su trabajo y con la indeminización decide comprarse un barco e irse a vivir a un pueblo costero. Se debe construir un relato ( y su conflicto) entre el momento del despido y el que empieza a navegar.

HOPE

Óscar había llamado a sus padres, emocionado.  Había estado a bordo de Hope, así había bautizado a su barco, y había salido para ver cómo se sentía navegando.

¡Paco! ¡Ya tiene el barco! Óscar se va a ir. ¿Qué vamos a hacer, por Dios?

Paco hace ya cinco minutos, que ha desconectado del discurso angustiado de su mujer. Lo peor es que sabe que ella tiene razón. Algo le está pasando a Óscar. No sabe qué es.

Hasta hace un año, todo transcurría con normalidad. Había días que Óscar parecía exaltado, hablando de “datos confidenciales” y “catástrofes inminentes” pero como siempre había sido muy activista, no le dieron más importancia. Había trabajado durante diez años en el Departamento de Ingeniería Hidráulica del CSIC y siempre lo habían tenido muy bien considerado hasta que empezaron esos ataques de pánico…

Con la indemnización por su despido, se había comprado un velero.

Paco se sorprendió cuando supo que su hijo había invertido la totalidad de su capital en lo que llamaba Proyecto Hope. Se había obsesionado con el velero, centrándose en todos los detalles:  desde la última tecnología para que la embarcación fuera ligera y resistente y pudiera superar las condiciones extremas del mar hasta el abastecimiento de electricidad gracias a la combinación de las energías solar, hidráulica y eólica. Llenó el barco de comida, ropa y un botiquín completo que incluía material quirúrgico. Les dijo que tenía espacio y provisiones para ocho personas y aunque la familia y los amigos le intentaban convencer de que no se fuera, él hacía todo lo contrario: intentar convencerlos a todos, de que esa era la única salida.

-Oscar se va. Se va. No hemos podido hacer nada. ¡Nada! Me siento impotente… Allí sólo, en el mar… ¿Qué vamos a hacer?

Paco oye murmurar a su mujer, pero se siente confuso y muy acalorado. Una ola de calor invade Europa. Es la más alta registrada en el último siglo. La sensación de ahogo es intensa. Hay muy poca gente por la calle. El gobierno emite comunicados de alerta de forma continuada: No salgan, beban mucha agua. Se prevé que la ola de calor durará una semana y después, todo volverá a la normalidad.  Por un momento, siente envidia de Óscar. Estaría, ahora mismo, surcando las refrescantes aguas del mar.

La despedida había sido dramática. Su hijo continuaba ofuscado y afirmaba que nada volvería a ser normal. Sus palabras se repetían sin cesar en su mente. Había algo que no sabía descifrar. Un chico tan sereno, racional, científico…

– Papá, Mamá, Hacedme caso. Os lo pido con todo mi corazón La contaminación ha alterado las corrientes marinas. El deshielo ha aumentado el nivel del mar a límites inimaginables. Hubiesen hecho falta dos siglos para llegar a este escenario, pero lo hemos conseguido en un tiempo récord. Va a pasar ahora: el mayor caos natural de la historia de la humanidad. Están engañando a la población ante una catástrofe inminente que ya es imparable. En un par de días, el agua anegará buena parte de las playas del Mediterráneo y se teme que muchas poblaciones costeras desaparecerán bajo el mar. Todos vosotros despareceréis bajo el mar. ¡Todos! Mamá, Papá. Por favor. Por favor. Confiad en mí.

Deja de pensar en todo aquello cuando unas extrañas sirenas invaden la ciudad. Enciende la televisión: en todas las cadenas lanzan el mismo mensaje de emergencia: Una gran pared de masa marina, avanza hacia nuestras costas. Rogamos a todos los ciudadanos que se agrupen en los edificios más altos y cercanos.

Paco mira hacia la ventana y ve como el mar avanzaba hacia él. En lo alto de uno de los picos que forman las olas, le paree ver una mancha blanca que se desliza con habilidad.

Cierra los ojos y desea que sea Hope.

 

Photo by Ahmed zayan on Unsplash

 

 

El Asimétrico Supremo.

Viene de : Taller Virtual de Relato

A partir de una frase, continuar el relato.

«1. Durante el tiempo que viví junto a mi madre nunca se me ocurrió que acomodar mis genitales en su presencia pudiera tener una repercusión mayor».

Siempre me reprendía por aquel gesto que consideraba indecente, aunque ella era conocedora del motivo. Nací con una asimetría testicular que se fue haciendo más evidente con mi desarrollo físico. Los médicos que visité confirmaron que era un problema anatómico y que no presentaba ninguna patología, pero el volumen del testículo izquierdo fue aumentando a un ritmo exponencial y hubo un momento que, por su tamaño, requería del constante gesto de acomodo.

Cuando mi madre enviudó, también perdió su fe cristiana. El sacrificio había sido demasiado grande en relación con lo que su Dios le aportaba. Empezó a transitar por otras iglesias y otros credos. Probó con Evangelistas, Testigos de Jehová, Budistas y diversas sectas y, entonces, conoció a la congregación de Los Asimétricos.

Era un grupo que promulgaba la paz y el amor en busca de su líder, El Asimétrico Supremo. Sus miembros eran personas de todo tipo y condición, aunque abundaban los que presentaban alguna asimetría. Mi madre se sintió querida en aquel grupo de almas que le ofrecían compañía y profundizó en sus creencias. Cuando leyó El Libro Asimétrico en las jornadas de iniciación, descubrió que líder que esperaban, era un hombre con el testículo izquierdo muy desarrollado. Las ilustraciones que acompañaban el texto la convencieron de que esa persona era su propio hijo. Desde la muerte de mi padre, no la había visto así. Estaba tan feliz que no pude negarle asistir a aquel acto jubiloso en el que exhibí mis genitales entre aplausos y desmayos nerviosos. A ella la proclamaron La Madre y yo asumí mis funciones como líder.

Soy El Asimétrico Supremo.

 

 

 

 

Taller virtual de relato.

Photo by Dan Dimmock on Unsplash
 Después de una investigación de los cursos y talleres virtuales que hay en la red,  elegí la propuesta de Hotel Kafka.

 

“Hotel Kafka es un espacio inclasificable en el que día a día se dan cita todo tipo de creadores que comparten sus inquietudes artísticas. Es un lugar en el que nadie vuelve a ser el que era antes de cruzar su puerta y en el que todo es una excusa para que cada huésped saque el máximo partido a su talento.”

Lo de “inclasificable” me convenció y me apunté al “Taller virtual de relato” para utilizarlo como : 1) terapia anti-todo-lo-tóxico y 2) despertador de mi afición por el relato que estaba en modo “siesta larga “.

Como terapia, me funciona de distractor cerebral. Hace el papel de la meditación o de los paseos por la playa: me lleva a un lugar dónde mi cerebro juega y se divierte. Cuando Ángela me propone un ejercicio, mi mente revolotea por ahí en muchos momentos del día. Después, tengo que escribirlo, leerlo, releerlo, corregir, repensarlo y toda mi energía se concentra, en plan oasis…

No quiero que suene a excusa (sobre todo si mi profe me lee) pero preveía que iba a ser una buena época para dedicarme a esto del Relato Breve, pero por esos imprevistos que te va regalando la vida, son unas semanas en las que mi tiempo es escaso. Aun así, el taller ha conseguido engancharme y, sobre todo, ha reactivado mis ganas de aprender a escribir bien, que buena falta me hace. El material de estudio, los ejemplos y los comentarios a los textos de Ángela, me están haciendo revisar mi forma de escribir y… ¡me lo estoy pasando genial!

 

 

Una historia en la que no pasa nada…

trigo2

 

 

Me siento en una vieja silla de madera, delante de la ventana. Mi vista se relaja: un campo de trigo y un cielo azul…Bellísimo pero muy aburrido… No pasa nada…

O poco… El viento mece el trigo. Los pajaritos revolotean, graciosamente ( lo admito) y picotean las espigas…Hay nubes…

Sólo veo dos. Dos nubes. Es curioso, parece que quieren acercarse la una a la otra.

nube1

Se levanta una brisa ligera que, poco a poco, será Tramontana. El viento hace de alcahueta y las nubes se unen…El amor…

nube2

Dejo de mirar las nubes. Hay un gran pájaro que vuela en círculos. A su alrededor, están los pajaritos del trigo. Y abajo, comiendo tranquilamente. Sube, sube y sube…Después, inicia un descenso, también dibujando círculos. De repente, inclina el cuerpo y desciende en picado a una velocidad vertiginosa. Se sumerge en el campo de trigo durante un instante y emerge con alguien más. Me sobresalta pensar que es uno de los pajaritos. Prefiero ratón de montaña. Vuelve a ascender…

pajarito

Me deja mal cuerpo tanta naturaleza en estado puro . Será sabia pero también es cruel. Vuelvo a mirar hacia las nubes amantes….Se han separado. No sé si fue la presión dela convivencia, el miedo al compromiso o este viento que las agita a su voluntad pero… se han escindido. Una, por eso, con más nube que la otra.

nube3

El siseo del trigo , el canto de los pájaros… Un ruido atronador. Una estela simétrica. Ahora, aparece un intruso en el cielo.

nube6

A la izquierda, veo un grupo de nubes singles que se desplazan rápidamente…Deben tener prisa …

nube4

 

He reducido el mundo a mi jardín y ahora veo la inmensidad de todo lo que existe.

José Ortega y Gasset

NB : No me quiero dejar esta en el tintero…También pasó por allí.

nube5

Viva el ASCII ; – )

 

El otro día, un amigo me preguntó por qué dejaba espacios entre los «emoticonos». Ya sabéis que si no los dejas, la combinación de punto-coma/guión/paréntesis ( ; – ) ) se convierte en un smiley tal que esto:

 

Los dos símbolos expresan una emoción ( la misma, es cierto) que enriquece el texto, dotándolo de intencionalidad. Si lo pensáis, el concepto , en sí mismo, habla  de nuestra incapacidad para expresar emociones utilizando las palabras ya que en según que ocasiones, sin el emoticono, el significado «objetivo» del texto puede variar sustancialmente.

Pueden evitar un malentendido, por ejemplo. No es lo mismo escribir : Tonto,  que escribir Tonto ;-).

Justamente fue por una interpretación literal de un mail que pretendía ser irónico en un foro de la Universidad de Carnegie Mellon ( Pittsburg, USA), por lo que que el investigador Scott Fahlman creó está combinación de carácteres ASCII para expresar cuando algo iba en broma : – ) o en serio : – (   . El segundo símbolo, más tarde se utilizó para expresar enfado o disgusto.  Este fue el origen de su utilización en la red .

Con el tiempo se fueran sofisticando y haciéndose más numerosos. Incluso hay una división en dos «escuelas» : el emoticono occidental ( el del Fahlman) que es para leer inclinado a la izquierda ; – ) y el emoticono oriental o kaomoji, no requiere de esta «inclinación» ya que se leen en horizontal ^_^   `_^

Pasados los años y con el auge de las mensajerías instantáneas, estos emoticonos evolucionaron hasta los formatos que hoy inundan nuestros textos en todos nuestros dispositivos…

Yo , muchas veces, no los utilizo y dejo el espacio de forma totalmente consciente como un tributo a la creatividad del que con tres cositas de nada ha podido traducir la alegría, el disgusto,el coqueteo…Si lo intentamos expresar con palabras, entenderemos la grandeza de esta pequeñez tipográfica.

Me fascina el hecho de que la combinación de signos de puntuación , pueda ser un signo universal ( lo entendemos todos) que expresa una emoción.

Dos puntos, un guión , un paréntesis y te estoy diciendo que estoy contenta, que sonrío. Una maravilla.

Así que permitidme que reivindique el emoticono en ASCII … ; – )

N.B : La ilustración inicial de este post es de la revista satírica Puck , publicación americana ( 1871-1918) que en 1881 , publicó «Typographical  Art». Se creía que esta era la primera aparición escrita de los emoticonos pero se encontró una cara-guiño, en un texto de un discurso del Presidente Lincoln , en 1862.