Estaba muy ocupada decidiendo mis inversiones. Por un lado, tenía a la viuda de un Rey de Arabia Saudí con un montón de dinero al que no que no podía acceder, si no la ayudaba inmediatamente con algo fácil de hacer.
Me tenía que decidir por la viuda o el Sr. Wong. Desde Hong Kong, Mr. Wong ya me hablaba de cifras concretas : 35.000.000 USD. Pero antes, debía transferirle 1000 USD -una minucia- para poder acceder a la cuenta bancaria millonaria.
Me sorprende seguir recibiendo este tipo de e-mails, después de haberme negado a colaborar con el príncipe nigeriano y el Dr. Osoijiakhena…
Y mientras yo navegaba en mis tribulaciones de como estos timos pueden seguir en funcionamiento ( si lo hacen es porque aún hay quién pica), otra flor ha caído de mi camelia y me lo he perdido…
NB1 : El scamming se deriva de la palabra inglesa scam, que se podría traducir como “estafa” o “timo”. La viuda y el Sr. Wong están en la lista de los múltiples y variados fraudes detectados en el mundo.
Twitter es una red social : millones de seres humanos conectados, leyendo, escribiendo y opinando sobre algo. En demasiadas ocasiones es una plaza favorable para la crítica descarnada e insultante. Otras veces, se dan casos de solidaridad y ayuda en cadena que te hacen recuperar la esperanza lo que dura en el #TrendingTopic.
Hay twitteros muy interesantes : de los que se puede aprender, de los que ofrecen información seria y de los que entretienen, pero hay un número inmenso de opinadores compulsivos. Si la fuente o el autor no es oficial, lo que lees es lo que otra persona piensa de una u otra cosa. Cualquier persona, cualquier opinión. Por ejemplo ( y me entristece recordarlo) lo que Miguel Bosé opina del #covid, las vacunas y el 5G.
Como opinar es libre y gratis , cuando entro en Twitter , activo un filtro súper selectivo para intentar no confundirme. Es por eso por lo que hace unos días, hice caso omiso a los avisos de detención del Papa Francisco y el apagón simultáneo en el Vaticano, Berlín y París, pero… lo de Ganímedes me dejó con la mosca tras la oreja. “Última Hora/NASA/ Se detecta señal de radio procedente de Ganímedes”.
«Ganímedes es la la luna helada más grande que tiene Júpiter. La sonda Juno la ha sobrevolado y ha encontrado señales de radio»
Pertenezco al grupo de humanos que sí que cree en la vida extraterrestre. Es más, me parece soberbio plantear que, en un marco de tal magnitud , que ni siquiera podemos entender, como es el Universo, pensemos que somos la única forma de vida viable. Eso sí, no creo que hayan venido nunca por aquí y si lo han hecho, han salido huyendo. Seguro. Pero que un día, se detecte o se comunique con una señal que no proceda de la tierra no me parece descartable. Para nada.
Después, ya vendría el relato de ciencia ficción : los seres de Ganímedes son buena gente extraterrestre, mucho más evolucionados mentalmente y nos van a dar las claves para salvar la humanidad. O no. Son depredadores de recursos del planeta que solo quieren nuestra energía, nuestra agua o nuestros cuerpos como stock de su despensa alimenticia. Lo de Ganímedes da mucho juego.
En seguida descubrí que lo que se detectó fue una «emisión de radio decamétrica” , producida por nuestras sondas y aparatitos. Para saber más, aquí.
Así que, durante unos minutos, vía Twitter, me ilusionó saber que había vida ahí fuera. Después, valoré la posibilidad que los Ganímedanos vinieran a salvarnos, después que no, que vinieran a comernos y en ese intervalo, ya supe lo de la radio decamétrica.
El Papa todo Ok y lo de los apagones, nada de nada.
Yo me alegro muchísimo de que se vaya Trump. No es por adhesión a una u otra ideología política. Me da igual que sea rojo o azul. Hay una incapacidad de liderazgo que se torna en un “anti-liderazgo” peligroso y violento. Perturbador. Ahí hay mucho material de estudio para las Ciencias de la Salud Mental, Sociología y Ciencias Políticas.
Me alegraría que se fueran todos los que asumen esas posiciones de confrontación y crispación en todos los países del mundo. También en el mío…
Las generaciones que vienen tienen mucho trabajo por delante porque la nuestra, ha fracasado en esto de la concordia y la conciliación. Les dejamos un planeta hecho unos zorros y un estilo político miserable y viciado en el que los que piensan diferente son incapaces de acordar ni siquiera en lo que están de acuerdo. Ni la grave situación de pandemia mundial ha cambiado las cosas.Triste.
Estos días, veía en televisión a los niños, felices, jugando con la nieve, y no podía evitar pensar : ¿Cómo disculparnos? ¿Cómo pedirles perdón por el futuro al que les enviamos?
El niño de cuatro años, enfundado en un mono de invierno, tapado con gorro, mascarilla y bufanda, riendo con esa energía infantil tan pura, le tira una bola de nieve al cámara, pero me impacta a mí, directamente en el corazón.
En este 2021, ha caído la primera flor de la camelia.
Lo ha hecho según los cánones de los expertos : no ha ido pétalo a pétalo, la flor ha caído entera. Me la he encontrado así, después de la lluvia. No he podido oír ese sonido que relatan los poetas japoneses, el “bo-to”, de la flor al caer…
Mientras tanto, ahí fuera, la pandemia va creciendo casi exponencialmente, en Estados Unidos asaltan el Capitolio y la nieve deja a medio país colapsado. Pero van vacunando. Bien.
Creo que voy a sentarme a mirar la camelia, esperando que caiga otra flor. Prefiero oír el “bo-to”, que las noticias.
El resumen de este año nos lleva a lugares comunes definidos en palabras como estas : irrealidad, confusión, miedo, ansiedad, tristeza, incertidumbre , soledad, pérdida, resignación…También nos unen otros espacios colectivos con palabras más bonitas : comunidad, solidaridad, civismo, responsabilidad, emoción, afecto, empatía y…vacuna. A principios de enero, nadie se imaginaba que “vacuna” sería sinónimo de “esperanza”…
Ojeando las entradas del blog, que tan terapéuticas fueron para mí en tiempos pandémicos , he revivido el temor con el que fui al garden a buscar perejil y me vine con una albahaca pequeñita. Iba más protegida que El Mandaloriano y mi rapidez en entrar y salir, fue asombrosa.
Los ratitos de riego, cuidados y extras que me dio la albahaca ( el aceite aromatizado, por ejemplo) me permitieron distraerme en el confinamiento.
En esos instantes, estaba solo yo y mi albahaca, en un marco mental mucho más allá del maldito virus .
Meses más tarde, planté un olivo. Dicho así, la fotografía desmerece, pero…es un olivo de verdad. Confieso, por eso, que es muchísimo más aburrido.
La albahaca me dio más juego, pero, finalmente, acabó su ciclo y fue sustituida en mi proceso de “planta terapéutica” por una camelia.
Y en eso estoy, con una planta que florece en invierno. De un color rosa intenso.
Así está ahora. Preciosa. Vitalista y esperanzadora.
Como espero que sea el año que viene para todos.
NB : Eso sí, a la que pueda, vuelvo a plantar albahaca…
Tiene algo de trascendental que la conjunción de Saturno y Júpiter, a la distancia que estarán , no se haya producido desde el año 1226.
Hace casi 800 años…¿Cómo debían ser las cosas por aquel entonces, en la Edad Media? En esa época, tendrían baja contaminación lumínica, eso seguro. Se iluminaban con fuego. Las noches, precisamente por el factor luz en invierno , eran noches desiertas en las que no se realizaba ninguna actividad. Como un confinamiento de los de ahora. No es la Edad Media la época a la que me gustaría viajar : la asocio a la suciedad, la peste, la pobreza. La esperanza de vida era de 30 años… No creo que estuvieran muy por la labor de salir de sus viviendas a observar la conjunción de Júpiter y Saturno…
En este 2020, nos molestará la luz de las farolas de la ciudad. No sólo la contaminación lumínica, también la polución nos fastidiará las vistas. Coincidiremos en noche desértica por los toques de queda, pero nuestra esperanza de vida está en 86 años ( mujeres)/80 años (hombres). También tenemos una pandemia entre manos, aunque ahora tenemos ciencia avanzada. No comprendo como aún hay quien duda de las vacunas. Para ir a preguntárselo a los habitantes de la Edad Media …
Dicen los astrónomos que se podrá ver una conjunción parecida en el 2080. Dentro de 60 años : ¿Cómo veremos la conjunción los terrícolas? ¿Qué daños le habremos hecho al planeta en seis décadas? ¿Habrá contaminación lumínica o la atmosférica nos habrá obligado a vivir resguardados del exterior? ¿Habrá agua potable para todos? ¿Otra/s pandemia/s? ¿Habremos aprendido algo y el mundo se estará reconvirtiendo en sostenible y alucinaremos viendo en el cielo lo preciosos que están Júpiter y Saturno, en conjunción?
El pasado mes de octubre me regalaron una camelia ( Camelia Japónica). Es un pequeño arbusto, también llamado Rosa de Invierno de Japón, con hojas perennes de color verde intenso y unas flores que funcionan al revés que las que yo conozco : florecen de invierno a primavera.
Me alegra tener flores en casa en este mes de diciembre …
Proceden de Asia y se introdujeron en España en el S.XVI y aquí, dónde mejor se aclimataron, fue en Galicia . Especialmente Pontevedra , un paraíso de las camelias.
De las muchas curiosidades que he encontrado sobre este precioso arbusto, hay dos que me han llamado la atención. El resto, me las reservo para contarlas al ritmo que vaya floreciendo este precioso arbusto durante este extraño invierno. Flores potenciales no le faltan…
Una de esas peculiaridades es que las camelias carecen de fragancia.
El olor, el color y la forma son los mecanismos más comunes que presentan las plantas para atraer a los polinizadores. En este caso, para favorecer la atracción se compensa con flores más vistosas y sugerentes, pero…no huelen.
Otra de esas curiosidades es el “bo-to”. Es la transcripción del sonido con el que los poetas japoneses describen la caída de los pétalos, pero, atención, no van cayendo poco a poco. Son solidarios los unos con los otros y se caen todos a la vez. Esta característica la podré experimentar en directo para corroborarla. La magnífica flor que estoy fotografiando debe caer entera y, si hay (mucha) suerte, estaré ahí para oír el “bo-to”.
Doy la bienvenida a la camelia que, aunque no sea fragante es preciosa y se ve que hace un ruidito monísimo cuando cae la flor.
Es el mantra que nos tendríamos que ir repitiendo estos días hasta que la vacuna sea una realidad para todos.
Convertirnos en la vacuna de forma temporal, conlleva asumir una serie de responsabilidades personales. La más difícil, es no poder reunirse con las personas que queremos (mucho) pero con las que no convivimos habitualmente.
Ponle la palabra que mejor defina tu amor : familia o allegado. No importa: cada uno sabe quiénes son sus seres queridos y por eso, porque nos queremos, tenemos que ser vacunas y aplazar los encuentros. Quererse, se puede hacer a distancia mientras esperamos el momento de la piel.
Yo soy la vacuna.
NB : Aplazar /De a- y plazo./1. tr. Retrasar el momento de realizar algo.
Es una de las tiendas más impresionantes que he visto nunca. No es tanto por su decoración si no por la amplitud de los espacios y la luz. Todo es muy blanco y brillante.
Cada pasillo está rotulado con el nombre del producto y, en sus estanterías, los viales se alinean con una precisión milimétrica. Me recuerdan a las botellitas de esencia de perfume.
Antes de elegir el pasillo, miembros del staff, te ayudan en el proceso, proporcionándote toda la información necesaria : efectividad proyectada, efectividad real, efectos secundarios, nivel de dolor del proceso, tiempo establecido de protección, parámetros de seguridad y precio. Aunque toda esta información es muy valiosa, lo que más convence al usuario es la experiencia de alguien cercano y los comentarios que se suceden en las redes :
-“ Pues la CureVac le ha sentado muy bien a la Mari”
-“Mi padre se puso la Sputnik-V y ha aprendido a hablar ruso a los 75 años!”
-“Yo soy más de Oxford. No sé. Tiene como más solera, ¿no?”
-“Apostad por nuestros científicos del CSIC. Kilómetro cero.”
Una vez hemos realizado nuestra elección, accedemos al pasillo y una voz nos indica el número de vial que debemos coger. Casi de forma inmediata, un brazo robótico lo reemplaza, de esta forma, la imagen es de una abundancia de viales que marea. Cuando tenemos el frasquito en la mano, la voz te da una nuevas coordenadas.
Llegas a la zona designada,una sala blanca y brillante también, y un profesional sanitario, coge el vial , lo introduce en una jeringuilla y te lo inyecta. Tras un reposo de aproximadamente 2 minutos, sales de la sala, te ponen un lazo de regalo en la cabeza y te dan un código QR que certifica que te has vacunado.
Todo es muy fácil. Limpio e indoloro, pero yo llevo viniendo aquí ya tres días consecutivos y aún no me he podido vacunar.
Y quiero, pero…es que no me decido. Demasiada información. Que, si la americana es mejor, que la otra aún no saben cuánto tiempo será efectiva , que esa es muy buena pero no hay datos científicos sólo comerciales, que la de allí duele mucho,…
Así que, aunque me tira mucho el CISC , mañana, lo decidiré al azar.