De la suma de los restos de los ramos de fin de año y de mi cumpleaños, ha salido un mini ramo que ahí está, a mediados de febrero, recordándome cosas bonitas.
Lo más bonito, por eso, es que lo bonito no son las flores…

Trilogía de un paseo por el bosque. (III) Fin.
Lo tercero es la hoja. No estaba en el bosque.
Es una hoja que se movía en el aire, por la Tramuntana, en el quicio de mi puerta. Entró en mi casa y ni siquiera el robot aspirador pudo con ella. Se quedó debajo de la alfombra.
Se merecía el tercer bastidor.
Esta es la Trilogía de “Un paseo por el bosque”: una corteza de árbol, una rama y una hoja…
Y los paseos.
Trilogía de un paseo por el bosque. (II)
Lo segundo es el bosque.
El segundo día de paseo, ya iba decidida a recolectar algo. Hacía sol y el camino estaba precioso.
Se filtraba la luz entre los árboles y se podían observar muchas tonalidades de verde, pero yo iba mirando aquí y allá, arriba y abajo y me fijé en esta corteza.

Planita, liviana, perfecta.
Trilogía de un paseo por el bosque. (I)

Lo primero es el paseo.
Una caminata por el bosque en un día frío y húmedo. Precisamente, lo resbaladizo del terreno me obligaba a mirar, con frecuencia, hacia el suelo. Llevaba una mochila ligera así que cuando vi la rama, me la guardé.
Además de tener posibilidad de pegarla a un bastidor, la disposición de los nudos permitía que fuera un colgador de joyas (anillos, pulseras,). Mi gran idea era encontrar más, para utilizar en el bastidor más grande pero no encontré ninguna parecida, así que es una rama única y le ha tocado bastidor pequeño.
Con la hoja…


Cuando entro en una floristería, ya mejora mi estado de ánimo. La mezcla de aromas, los colores dispersos aquí y allá… Me encanta ver como montan los ramos, manipulando las flores, eligiendo papel y accesorios. Por eso, soy más de la floristería pequeña, en la que los detalles son la firma personal del autor.
Como Constance Spry (Derby, 1886 – Cranbourne, 1960)

En 1927 recibió el encargo de decorar la perfumería Atkinson, en Londres, en la famosa calle Old Bond Street. Y en vez de utilizar solo flores como era lo usual en los años 20, diseñó unos arreglos con bayas, musgo, hojas y, por supuesto, flores. Dicen que se tuvo que cortar el tráfico de la calle, porque la gente se congregaba delante del escaparate de Atkinson.

Esta semana me han regalado un ramo de rosas y coles.

Estoy segura de que es uno de esos ramos que hubiesen recibido la aprobación de Constance. Su tendencia y visión del arreglo floral sigue vigente en el 2022 porque lo que es bonito, nunca pasa de moda.
NB : Conocida por todos los que se dedican profesionalmente a las flores, hay una rosa que lleva su nombre, en su honor.
La preciosa rosa Constance Spry.

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Esto es Brassica oleracea , conocida como romanesco. Una variedad verde de coliflor que viene de Italia. Cuando la vi por primera vez, pensé que era un brócoli que se había pasado de tiempo o había florecido por no cosecharlo.

También que podía ser un híbrido alienígena por esa estética tan perfecta, pero, no. Presenta geometría fractal en su estructura. La cantidad de inflorescencias que compone el romanesco es un número Fibonacci. El misterio de las matemáticas en la naturaleza ya me llamó la atención y, hace años, escribí este post “Belleza matemática o el misterio de Fibonacci”.

Pues el romanesco tiene esa belleza matemática.
Además, con apenas 8 minutos de cocción con agua, una pizca de sal y un chorrito de aceite de oliva, es una verdura suave, cremosa y de sabor excepcional.
A partir de hoy, muy fan de la coliflor bonita.


Cuando entro en una floristería, ya mejora mi estado de ánimo. La mezcla de aromas, los colores dispersos aquí y allá… Me encanta ver como montan los ramos, manipulando las flores, eligiendo papel y accesorios. Por eso, soy más de la floristería pequeña, en la que los detalles son la firma personal del autor.
Como Constance Spry (Derby, 1886 – Cranbourne, 1960)

En 1927 recibió el encargo de decorar la perfumería Atkinson, en Londres, en la famosa calle Old Bond Street. Y en vez de utilizar solo flores como era lo usual en los años 20, diseñó unos arreglos con bayas, musgo, hojas y, por supuesto, flores. Dicen que se tuvo que cortar el tráfico de la calle, porque la gente se congregaba delante del escaparate de Atkinson.

Esta semana me han regalado un ramo de rosas y coles.

Estoy segura de que es uno de esos ramos que hubiesen recibido la aprobación de Constance. Su tendencia y visión del arreglo floral sigue vigente en el 2022 porque lo que es bonito, nunca pasa de moda.
NB : Conocida por todos los que se dedican profesionalmente a las flores, hay una rosa que lleva su nombre, en su honor.
La preciosa rosa Constance Spry.

Acabar y empezar el año en buena compañía.
Que la compañía tenga ya muchos años de compañía y los que vendrán.
Y, flores.

Flores de colores alegres, intensos y vibrantes.

Como un presagio, sutilmente perfumado, del futuro que ya está ahí.
Y si no es una señal “mística floral “del destino, me conformo con su belleza, pero creo que tiene toda la pinta de un buen presagio…
Tengo un amigo, jardinero aficionado, que, cuando viene a casa , me trae una planta e inspecciona las que tengo.
Este año, ha llegado de visita pero sin la plantita de rigor. No solo eso, le he enseñado los incipientes capullos de la camelia y los ha mirado sin interés. “Total, no creo que lleguemos a verlas”. Acostumbrada a sus pésimas predicciones durante la pandemia, no le hago ni caso. Es un conspiracionista -pesimista pero en un nivel bajo. Lo puedes atrapar y desviarlo de sus teorías con facilidad.
Me preocupa que ya no demuestre esa pasión por los arbustos y las flores pero se ha instalado en un estado de absoluta certeza con dos opciones : Opción A) Guerra Nuclear y/o Opción B) Meteorito. Se le pasará , espero. No creo que pueda vivir sin regar sus plantas.
Cuando se va , aprovecho para leer la prensa del día : Estados Unidos recomienda a sus ciudadanos abandonar Rusia. Putin amenaza con armas nucleares. Empiezan las revueltas populares en la propia Rusia y en Irán. En el ámbito científico, están intentando enviar un cohete a la luna, y con todo lo que ha mejorado la tecnología en cinco décadas, no hay manera de qué despegue. Hay interés por volver allí. Una misión de la NASA ha enviado una sonda-artefacto a impactar contra un meteorito para ver si pueden desviarlo en el caso, hipotético, que pudiera ocurrir en el futuro. Vale.
Miro mi camelia. Ya empieza el ciclo que anuncia esas preciosas flores que aparecen en invierno. Por primera vez, me pregunto si las veré. Si estarán. Pero la incertidumbre se me pasa rápido. Desgraciadamente, hay factores incontrolables para un simple humano como yo. No puedo hacer nada para evitar que un loco la líe con bombas nucleares y si viene el meteorito, ya me dirás. Combustionaremos juntas, la camelia y yo.
Así que me voy a regarla y a cuidarla. Y le haré fotos que enviaré a mi amigo jardinero pesimista.
Tengo confianza en estos capullos…