El “Critico-porque-sí”.

 

En mi inventario de especies para mi “Human(zoo)lógico” particular, hay los siguientes especímenes analizados :

El Vampiro de Energía

El Yoísta-Cactus

El Esponja

El Sabelotodo Plus

El Ojos Que No Ven

Hoy añado un espécimen más para el Human(zoo)lógico de este Blog : el  Critico-porque-sí.

El crítico-porque-sí es un ser humano que critica sin ningún objetivo. No hablo de la constructiva o de la del que te quiere. Esta es la crítica que no es por tu bien, no es para ayudarte, no sirve para nada. No construye. La cosa empieza con un “yo-no-te-lo-quería-decir-pero” o “me-sabe mal-pero” y continua con una crítica concreta que recae en ti y/o tu entorno más cercano.

La crítica-esa-tonta no es útil. No aporta soluciones. No cambia tu vida. Lo único que hace es importunarte.

Y es que una crítica, importuna. Irrita. Fastidia. Te deja mal. Sí que es verdad que hay grados y grados. Que depende del tema que toca la crítica en cuestión y depende, también, del nivel de credibilidad y de respeto que le damos al que la hace, pero…en mayor o medida, no hay persona a la que una crítica no le afecte…Aunque sólo sea por unos segundos…

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Estudios clínicos sobre el efecto de la crítica en nuestro cerebro, nos dicen que efectivamente, recordamos con mayor detalle y lucidez los momentos desagradables que los felices. La misión de nuestro cerebro, es que nos adaptemos a los cambios para sobrevivir y evolucionar así que las sensaciones desagradables se interpretan como una amenaza a la que hay que combatir y nuestro complejo sistema mental las analiza con más profundidad que las situaciones de éxito para salir victorioso. Por eso son más permanentes en nuestro recuerdo, alta tecnología cerebral. El objetivo final es que, como especie, estemos preparados para superarlas…

En cambio, los éxitos o elogios se procesan en un pim-pam. La proporción de buenas sensaciones que debemos tener para compensar una mala sensación es de cinco. Cinco buenas para neutralizar una mala…

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Y mira que complejo es el ser humano que aunque nos importe un bledo el que opine y lo que opine, la crítica-esa-tonta se queda zumbando en la cabeza…Es una amenaza…

Y como se necesitan cinco elogios para compensar, lo mejor es que cuando veáis venir al critico-porque-sí, salgáis corriendo. Es una conducta de supervivencia, de base evolutiva, necesaria para perpetuar la especie…

critica

NB : Según un estudio de la Universidad de Stanford, la mayoría de personas sólo pueden procesar una crítica a la vez. Podemos estar dispuestos a ser criticados, pero no procesamos bien varias críticas ya que nuestro cerebro se concentra en analizarlas una a una.

 

 

Párate.

 

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Una de las frases que me acompañará toda la vida, es la que pronunció un eminente catedrático en clase de Neurología : “El cerebro es tonto”.

A veces, me lo recuerdo para poder ejercer control sobre él y que no me la juegue con las emociones aunque, como típico ser humano que soy, pocas veces lo consigo. Mi cerebro será tonto pero… ¡Es de un rebelde!

Sí que es verdad que hay mecanismos básicos que no sabemos potenciar y que nos permitirían dirigirlo (un poco) aprovechando ese matiz de tontería. Una de esos mecanismos es el “Párate”.

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Me gustaría explicarlo con un Párate que me ocurrió ayer. Estaba preparando una mesa en el jardín para una cena de cumpleaños. Aunque hacía menos calor que en noches anteriores, los mosquitos me estuvieron dando la lata durante todo el proceso, así que encendí una espiral insecticida. Cuando soplé sobre el extremo en llama y quedó la brasa, el aroma peculiar del humo que genera me envolvió y me llevó a otro lugar y a otra época. Ese recuerdo olfativo se activó en un instante y, de la misma forma, desapareció y fue sustituido por aquello en lo que el cerebro estaba tramando ( poner las velitas, preparar la ensalada, el cava en la nevera, etc,.etc.).

La segunda vez que me llegó el aroma, me obligué a parar. No es cuestión de embelesarse durante un cuarto de hora, es sólo ese tempo más allá del instante. Unos instantes de más en los que me quise acordar y me acordé… Las cenas estivales, acabado el colegio. La playa sustituyendo a la ciudad. Mi padre encendiendo la espiral. Ver la tele en la terraza , estirados en las tumbonas, hasta más tarde de lo políticamente correcto…

Y entonces, mi cerebro tonto se contagió de mi momento “Párate” y me llenó de paz.

Tengo que acordarme de parar más…

El yoísta y la personalidad cactus.

 

Nota: Esta es una de las entradas más leídas en este Blog durante los últimos cuatro años…

 

Yoísmo/ Egoísmo: (…)Etimológicamente viene de ego [yo] e ismo [práctica], por lo tanto significa la práctica de ser yo (…) Wikipedia, dixit.

Yo ( ja!) añadiría :  “la práctica de ser yo, sobre todas las personas, situaciones y cosas”.

El yoísta , suele ser egoísta , egocéntrico y narcisista. Son características bastante comunes en esta patología pero la que se impone es la “ausencia-total-de-empatía”.No es capaz de ponerse en el lugar del otro , simplemente lo usurpa y lo convierte en :

Yo, más.

Yo, peor.

Si le hablas de un mal momento ( p.e. : una enfermedad ), el yoísta no sólo no te dejará explicar tu vivencia( que es , muchas veces, vaciar, desahogarte, consolarte..)si no que te relatará ( con todo tipo de detalles) las suyas o de los suyos que, evidentemente, son peores , más dramáticas o más interesantes que las tuyas.

Nunca podrás decir que sufres. El yoísta sufre, más.

No se te ocurra quejarte de tu suerte . El yoísta siempre estará peor que tú.

Yo, también.

El yoísta del también no es más dramático o peor que “lo tuyo” ( aunque se dan casos mixtos en los que se mezcla, el “más” y el “peor” con el “también“) :por ejemplo , relatas un viaje reciente, acabas de llegar y estás expansivo. El yoísta te corta , el también ha visitado esa ciudad o, también se lo pasó genial en otra, que te recomienda fervientemente.Esto ocurre en cualquier tema de conversación que se produzca.

La mayoría de las veces, no se da cuenta de que lo es. Es posible que lo reconociese, objetivamente,  si lo grabáramos y después, le hiciéramos escuchar su propia voz , a la vez que contabilizamos las veces que dice “yo” o se refiere a sí mismo. Aún así, no lo probeís. Ser yoísta es un grave defecto de la personalidad que , pocas veces , es reconocido. Es más, el yoísta tiene tendencia a convertirse en mártir.

La falta de empatía y su inmersión en su ombligo, los convierten en personalidad cactus. Te acercas una vez y te pincha con su yoísmo pero piensas ” es mi amigo”, “es mi suegra”… Te acercas una segunda vez y el cactus te vuelve a pinchar. ¿No te estoy explicando que he ido a urgencias, con mi padre y un infarto? ¿Qué más me da que a tí te trataran fatal cuando fuíste, tú, a urgencias, hace cinco años, por áquel terrible dolor en la cadera que no te dejaba vivir y que te dolía más que a ningún ser humano de este planeta? .

Llega la tercera ocasión y el “yoísta” está preparado para pinchar de nuevo. No olvidéis que es un cactus. Es entonces cuando se activa nuestro modo “No pain”, “No dolor” y decidimos que vamos a esquivar la espinita.  Te alejas del cactus y no te pinchas más.

Lo mejor es huír del yoísta y dejarlo con su yo.

Ya se las apañarán ellos dos…

Imagen : http://soyunyuyo.com/tag/cactus/

Human(zoo)lógico: El sabelotodo Plus

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En otros posts, he definido diferentes tipos de humanos , en base a su relación con la energía y como la transforman:

1) El vampiro de energía : Aborben la energía positiva de sus congéneres. Te dejan mal.

2) El yoísta -cactus : El “yo, peor” o el “yo, también” que te llega a pinchar, cual cactus.

3) El esponja: Absorben la energía negativa de sus congéneres. Te deja bien, los dejas mal.

El último, por mártir heroico y por su vocación de terapeuta, es al único que al que voy a dejar fuera de la nueva combinación explosiva : vampiro de energía+yoísta+cactus+¡Tachán Tachán!!!! : El sabelotodo.

 

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¿Qué no sabrás tú que él no sepa , tras haber ido y vuelto varias veces de no sé donde ? , ¿Qué dirás tú que él no contradiga, afine, matice o sentencie , tras haber dejado claro que ha ido y vuelto de ese lugar al que dice que nosotros estamos yendo?…

Este tipo de personalidad  no funciona en modo “monólogo”. Me explico : cuando ya estás cansado de todo lo que sabe, de todo lo que absorbe y de todo lo que “también y más”, decides conectarte a la función monólogo : escuchas ( aparentando o no interés) y dejas que el tiempo pase y eso se acabe …

El sabelotodo plus requiere de feedback. Sólo funciona cuando el otro interactúa y le da pié. Su idea básica es demostrar que sabe más y las idas y venidas del “cuando tu has ido, yo he ido y he vuelto”, también son más. Por lo tanto, sólo hay una salida posible : NO contactar( o lo menos que se pueda) con el sabelotodo plus. Y si no hay más remedio, asumir el papel de ignorante por un ratito: No hablar. No intervenir. Situarse en la opción “sonrisa vegetativa” y nunca, nunca, mirar a los ojos del sabelotodo plus. Un gesto de las cejas , es suficiente estímulo para que se crezca.

 

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Ya tenemos otro especímen para mi zoo de personalidades humanas… Esto me ha recordado un símil muy bueno ( del que no sé el origen) de las tipologías de personalidades que asisten a una reunión y su correspondencia con el mundo animal. ¡Es que el sabelotodo plus me ha recordado al mono!.

Es una metáfora de gran utilidad para aquellos que deben manejar grupos y un clásico de las dinámicas . Nunca lo he olvidado y , la verdad, lo he utilizado y lo sigo utilizando cuando estoy inmersa en alguna actividad grupal. Identificar a los animales que asisten a una reunión de vecinos ( por ejemplo), puede ser de gran ayuda para el Presidente de la comunidad. Y lo mismo para una charla entre amigos o una reunión de trabajo…De gran versatilidad.

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Ahí va ( por si os es de utilidad):

TIPOLOGÍA DE PARTICIPANTES EN UNA REUNIÓN:

En toda reunión oratoria encontraremos diferentes tipos de participantes: habrán personas alegres, complacientes, burlonas, conflictivas y hasta indiferentes. Debemos conocer las acciones que suelen realizar cada una de estas personas y la manera de tratarlos para salir airosos de cualquier lance oratorio. A continuación, describiremos “zoológicamente” los diferentes tipos de público que solemos hallar en una reunión oratoria.

1° PERRO (AGRESIVO):

Es el participante que “muerde”, que ataca, que ve al orador como a un enemigo al que hay que vencer. Si el orador demuestra superioridad y tacto, en su trato con él, el “perro agresivo” se replega y no lo vuelve a atacar. Suele subordinarse ante quien considera superior. Si uno se enfrasca en una discusión con él, se estará creando un enemigo peligroso.

Acciones que realiza:

• Frases agresivas
• Quiere ridiculizar al orador.
• Crea atmósfera negativa en la reunión.

Como tratarlo:

• No tomar sus ataques como algo personal.
• Recordarle los acuerdos pactados.
• Preguntarle soluciones concretas.
• No luchar con él, elevar y/o respetar su ego personal

 

2° CABALLO (POSITIVO).

Es el participante educado, con él se puede iniciar un debate serio y alturado. Es una persona que tiene conocimientos básicos sobre la materia que se expone y que quiere incrementarlo a través de su condición de oyente y por medio de preguntas correctamente formuladas para absolver sus dudas. Si ve que el orador domina el tema le hará preguntas, si ve que no lo domina no lo molestara.

Acciones que realiza:

• Asiente positivamente.
• Es educado.
• Preguntas y respuestas concretas.
• Es constructivo.

Como tratarlo:

• Pedir su ayuda.
• Protegerlo de sus atacantes.
• Agradecer sus acciones.
• No encargarle trabajos sin importancia.

3° MONO (SABELOTODO):

Es un participante muy peculiar, quiere demostrar que “todo lo sabe”, incluso se atreve a dar recomendaciones al expositor. El “mono” interviene en toda oportunidad que se le presenta -sólo para lucirse- interrumpiendo muchas veces, la exposición del orador. Suele hacer preguntas y dar respuestas que nada tienen que ver con el tema central. Es un exhibicionista irreprimible.

Acciones que realiza:

• “Lo sabe todo”.
• Parece que aprende
• Preguntas y respuestas intrascendentes.
• Le encanta lucirse.

Como tratarlo:

• Ser concreto.
• Preguntar detalles.
• Establecer reglas claras.
• No darle mucho papel protagónico

4° RANA (EL PARLANCHIN):

Es el participante que tiene predilección por intervenir en todo momento, no por el hecho de contribuir con sus ideas u opiniones sino por el solo hecho de escuchar su voz; le gusta hablar todo el rato. Si bien la “rana” no representa un peligro para el orador, si resulta un peligro para la reunión propiamente dicha pues interfiere con el tiempo o cronograma establecido.

Acciones que realiza:

• Le gusta oírse.
• No respeta el tiempo establecido.
• Interviene a cada momento.
• Aburre a los otros participantes.

Como tratarlo:

• Establecer reglas para las intervenciones.
• Nombrar un controlador del tiempo
• Interrumpirle tajantemente.
• Poner un reloj en la habitación

5° CIERVO (TIMIDO):

Es el participante tímido y muchas veces callado. Intelectualmente es bueno, sabe bastante pero no tiene el valor suficiente para exponer sus ideas o puntos de vista. Este participante es colaborador pero hay que motivarlo para que intervenga o participe. Hay que protegerlo de los “perros” y otros “animales” que pueden yugular sus iniciativas o contribuciones.

Acciones que realiza:

• Evita las miradas directas.
• Se mantiene quieto y pasivo.
• Reacciona con vergüenza.
• Actúa a la defensiva

Como tratarlo:

• Hacerle preguntas fáciles.
• Protegerlo.
• Integrarlo.
• Darle seguridad.
• Que intervenga con papeletas de preguntas.

6° PUERCO ESPIN (OPONENTE):

Es un participante que durante las exposiciones se mantiene a la ofensiva; preparándose para reaccionar ante cualquier ataque. No participa por iniciativa propia, pero si se ve forzado a hacerlo, lo hace de manera rápida y con mucha seriedad (a veces con cólera). Cuando se le integra al grupo y se le demuestra que no correrá peligro se torna colaborador y constructivo.

Acciones que realiza:

• Comportamiento defensivo; ataca si se ve amenazado.
• Se mantiene cerrado como una ostra.
• Se cierra más si uno se dirige directamente a él.
• No colabora voluntariamente.

Como tratarlo:

• Integrarlo por medio de dinámicas de grupo
• Usarlo como “arma” y hacerlo nuestro aliado.
• Hacerlo partícipe del éxito grupal.
• No minimizar su participación, puede ser tímido.

7° HIPOPÓTAMO (PASIVO):

Es un participante que no representa problema serio para el expositor; no ataca pero tampoco colabora. Ojo, esto no significa que pueda ser fácilmente maniobrable o persuadido a través de nuestra exposición. Es una persona muy observadora y poco motivada a exteriorizar sus ideas. A él hay que acercarse sin muchos rodeos, preguntándole directamente. Puede ser un buen aliado.

Acciones que realiza:

• Quieto
• Pasivo
• Observador

Como tratarlo:

• Acercamiento directo
• Hacerle preguntas abiertas
• Usarlo como “soporte” o apoyo
• “Despertarlo”: cambiar de voz sin atacarlo.

8° JIRAFA (VIP):

Es el participante “exclusivo” (VIP). Es conocedor de la importancia que reviste su persona merced a sus conocimientos, personalidad o cargo. Suele ser una persona con sólidos conocimientos y muy segura de sí misma. Le gusta dar sus puntos de vista y poner orden cuando ve que una reunión cae en el anarquismo. Hay que tratarlo con deferencia y potenciar sus intervenciones como colaborador.

Acciones que realiza:

• Ordenador.
• Superior.
• Suele criticar.
• Demuestra su posición.

Como tratarlo:

• Integrarlo y conducirlo.
• Hacer contacto previo y posterior con él.
• Hacer que emplee su experiencia y hacerle preguntas.
• Tratarlo como un VIP (Importante).

9° ZORRO (ASTUTO):

Es el participante astuto, el “vivo”, al que le gusta escuchar y preguntar con mucha atención la exposición del orador para descubrir sus debilidades y contradicciones. Luego que ha reunido toda la información necesaria se dedica a atacarlo sin compasión. Hay que evitar caer en su juego, lo que es más, hay que atacarlo con sus propias armas.

Acciones que realiza:

• Realiza constantes preguntas.
• No da información.
• Recolecta información.
• Evita dar opiniones personales para que no lo ataquen.

Como tratarlo:

• Referirse a los acuerdos establecidos.
• Darle la “vuelta” a lo que exponga.
• Solicitar su opinión para comprometerlo.
• Usar sus habilidades en su contra.

10° TIGRE (NEGATIVO):

Es uno de los participantes más peligrosos, a diferencia del “perro” que ataca por atacar, el tigre es más selectivo sólo ataca a los que están a su nivel académico y/o personal. Suele ser una persona arrogante, segura de si misma pero imbuido de un negativismo casi congénito. La mejor forma de tratarlo es haciéndole constantes preguntas y si se equivoca cuidar de no ofenderlo. Pese a su peligrosidad puede ser “domado”

Acciones que realiza:

• Es arrogante.
• Demuestra elegancia.
• Suele ser negativo.
• Pone a la defensiva al orador.

Como tratarlo:

• Hacerle preguntas, antes que él las haga.
• No aceptar sus recursos oratorios.
• Descubrirle sus “trampitas” o provocaciones.
• Evitar que haga muchas intervenciones.

 

 

 

Vampiros de energía.

Tienen una capacidad asombrosa de absorber toda la energía positiva que hay en los seres humanos que los rodean. Solo la buena. Tienen el morro fino.

Se esconden detrás de múltiples formas de vida: mártir, sabelotodo, prepotente, tirano, amable confidente,… No importa cuál sea su vestido: ellos se comen toda tu smile hasta morderte el alma.

También hay grados: del 1 al 10 (siendo el grado máximo, casi de peligro mortal). Los más insaciables, desde que abren la boca y dicen hola hasta que la cierran (si es que eso es posible) van dejándote gris, gris marengo y negro hasta que la oscuridad y el mal rollo acaban con tu pobre reserva de optimismo.

La mayoría de las veces no eres consciente de su poder hasta que has sido sometido a unas tres sesiones de vampirización. En la primera, aun crees que esa persona es pesada, o cotilla, o un poco chula o (pobrecilla!) tan preocupada por las enfermedades y miserias de los demás, o tonta, o confusa ( ¿No se puede ser tan malo intencionadamente, no?) o,… Da lo mismo. No asocias tu bajón a la interacción con el vampiro de energía. La segunda vez que lo sufres, ya empiezas a intuir que hay un claro efecto de causa-efecto. La tercera, la famosa “vencida”, ya sabes que si te cruzas con el vampiro debes alejarte (lo máximo que puedas) por qué, de lo contrario, llegarás a casa triste y melancólico. Sin encontrar la gracias a los placeres sencillos de la vida. Con ese aura turbia y gris, sin brillo. La sonrisa, aparcada en los trasteros de tu día…

El vampiro de energía pasa olímpicamente de la atmósfera que genera. Una vez se ha alimentado, busca una nueva víctima. Eres historia hasta que te vuelvas a cruzar en su camino. Entonces, se lanzará a la yugular y atacará de nuevo.

Una sonrisa y un Hasta Luego. O Hasta nunca. O Voy al baño”. O Tengo una llamada… La cosa es no dejarlos entrar….

Hay que hacerlo con valentía (y sin olvidar la sonrisa que viene a ser como lo de la estaca en el corazón).La energía positiva no tiene precio.

No la regales.

 

Arte, terapia y pop…

 

Os presento a mi ansiedad. Es tumultuosa y desordenada. Intensa y colorista…Hasta alegre, me diréis.

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Afortunado el que no vive un episodio de ansiedad en su vida. O varios. O muchos… Desgraciadamente, este tipo de patologías (incluimos depresión y angustia) son lo que se llama “La epidemia del S.XXI” y cada vez se libran menos individuos de que el cerebro se rearme y active su sistema de defensa y nos provoque respuestas poco adecuadas…Desde la opresión en el pecho, el estrangulamiento de estómago, el aceleramiento del corazón, la sensación de ahogo hasta la ola expansiva de tristeza que nace en la punta de los pies y alcanza tu cabeza, que activa las lágrimas y que aniquila la ilusión.

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El que lo ha sentido, lo reconoce…

En realidad, nuestro cerebro nos está engañando…No diré que sea porque él quiere pero, algo en toda esa información interconectada que se reorganiza constantemente, falla en algún momento del proceso y reinterpreta mal. Muy mal. Es el momento de  administrar una dosis de Terapia de Rotuladores.

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Este pequeño bastidor de título “Pop” es un ejemplo de la Terapia con Rotuladores que tan bien me está funcionando últimamente. Este sistema terapéutico ( como muchos otros basados en el arte) parte de una premisa muy básica: Distraer al cerebro. Focalizarlo en una acción compleja (como es la creación artística) e impregnarlo de colores (para engañarlo).

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En realidad, hay formas y formas de distraer y engañar al cerebro: hay quien se pone unas deportivas y se va a correr, otros aporrean una batería o hacen pastelitos y cupcakes, ganchillo o costura, o desmontan una motocicleta antigua y la vuelven a montar, pero esta terapia que yo os presento, es fácil de ejecutar, en cualquier lugar, llueva o nieve y tengas o no tengas levadura y cobertura de chocolate…

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Se inicia el episodio de stress, ansiedad  angustia o tristeza. Cada uno sabe reconocer los síntomas…

1)     Nos sentamos en un lugar bien iluminado con el material terapéutico a nuestro alcance. Este material consta de : bastidor / lienzo ( se aconseja de tamaños pequeños. Ejemplo: Pop es de 10X 30 cm)) y rotuladores de punta fina y punta normal de muchos, muchos colores ( la amplitud cromática, también es fundamental).

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2)     No es necesario saber dibujar. Hay que enfrentarse al lienzo en blanco, con la multitud (bestial) de colores con el objetivo de cubrir la máxima superficie de tonos distintos. Se puede delimitar o no, cada espacio y cada color.

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3)     Es importante saber que, el resultado de este momento artístico –especial-, va a quedar plasmado en ese lienzo. El resultado va a ser una fotografía de tu ansiedad…

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Por un lado, vas a hacer que tu cerebro se tenga que poner en marcha ( y concentrarse y distraerse) para conseguir ese “creación” y además, lo vas a someter a una sesión de engaño planificado, ya que vas a dotar de color a esa …angustia.

El resultado suele ser tan vitalista que las neuronas se tienen que volver a reorganizar  para codificar la …fuerza colorista que desprende esa fotografía.

rotusMientras estás en ello, el mundo se reduce a qué rotulador elegirás. Y, allí dentro, al cerebro lo vas despistando, poco a poco, a golpe de color para que deje de jugar…

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Teoría de la Vasija.

Hoy me he encontrado a una compañera de la Facultad. Diecisiete años ( ya?) sin verla y nos hemos tropezado por casualidad, en plena Plaça del Pi de Barcelona. Nos ha dado tiempo de tomar un café y ponernos al día : de aquellos años de estudiantes a los de ahora, ya adultas casi añejas… Me habla de la profesión ( en eso ha triunfado) y de su vida ( me dice que en eso, la cosa ha ido peor). Lo que destaca de su discurso es el amargo trance de su separación matrimonial, aliviado por la existencia de una niña de once años maravillosa. Es una de esas situaciones , tristemente tan comunes, de las que todos conocemos en nuestro entorno ( o nos afecta en propias carnes o a las carnes más cercanas) y sabemos, que cada una es diferente y particular. A veces, ocurren cosas terribles que ponen fin a una relación pero, otras, simplemente se produce un desgaste o incompatibilidad natural que lleva a la separación. Hablamos de este tipo de rupturas, las más suaves ( si alguna se puede considerar así) y que ella me ha explicado más o menos así .

Teoría de las Vasijas.

1) En la Alfarería.

Te enamoras y te unes a otra persona.Crees conocerla lo suficiente o, por lo menos, lo necesario para iniciar un proyecto en común.  En esta fase, es cómo si hubiésemos ido a una alfarería y hubiésemos encontrado una vasija complementaria a la nuestra. Los ángulos, bordes, aristas, asas y curvas encajan perfectamente las con las otras.

2) Modelando la arcilla.

El tiempo pasa y va actuando en la forma de la vasija. El viento, el aire y la lluvia la van moldeando , de nuevo. En la vida, nos pasan cosas como la muerte de un ser querido, la situación laboral , la insatisfacción, la falta de objetivos comunes, etc, etc, que van haciendo que nuestra vasija adquiera una morfología distinta.

A partir de este momento, pueden ocurrir dos cosas :

a) que las formas sigan encajando ( aunque en algún momento haya que limar, pulir o recortar) .

b) que se configuren formas que no encajan entre sí.  En este segundo caso, es cuando tenemos la sensación de que estamos con una persona desconocida. No reconocemos aquella vasija como aquella que encontramos en la alfarería.  No hay una razón para que no encaje lo que debería encajar : los elementos han moldeado formas de vidas incompatibles . Antes lo eran y, ahora, no. Hay que desunirlas.

3) Vasijas de mil formas y colores.

Cuando pasa el dolor de este desencaje , cada uno con su tempo y su umbral y diferente en cada individuo, volvemos a ser conscientes de la forma de nuestra vasija y nos incorporamos de nuevo a la vida… Y es posible que en el camino, volvamos a entrar en una alfarería y encontremos otra vasija complementaria que se adapte a la nuestra… O no…

Las vidas se recomponen. Como el barro, se moldean y vuelven a resurgir. Es posible que con un asa menos o una fisura en uno de los costados pero … de nuevo en la alfarería.

Este es un caso con final feliz. La niña no ha vivido un proceso angustioso. Las vasijas han intentado no chocar y asumir que las formas ya no eran compatibles y han tenido mucho cuidado en no alterar el delicado modelado infantil.

“Por repetición”, me ha dicho ella. Igual que los niños ven las misma película de dibujos animados de forma repetitiva para “aprender” el argumento (por repetición) y disfrutar anticipando las escenas aprendidas, la convivencia con padres separados debe ser equilibrada “por repetición”. O sea, siempre. Cada una de las veces . Cada unos de los días.  No hay que fallar ni en una sola de las ocasiones.

Me ha gustado saber que ha encontrado una preciosa pieza de terracota oscura, que parece hecha por encargo, para ella. Para su vasija.

Hemos acabado el café y nos hemos despedido. Antes de irme le he pedido que me  regalara esta “teoría” que , ahora,  publico en mi blog. La he querido compartir porque me ha parecido optimista y con un leve toque de esperanza para aquellas piezas rotas que nos hacen creer que no hay forma de arreglar la vasija.

Con el tiempo, se arregla.

 

 

 

 

 

 

 

La Teoría del Elefante y la Sabana.

“Seis hindúes sabios, inclinados al estudio, quisieron saber qué era un elefante. Como eran ciegos, decidieron hacerlo mediante el tacto. El primero en llegar junto al elefante, chocó contra su ancho y duro lomo y dijo: «Ya veo, es como una pared». El segundo, palpando el colmillo, gritó: «Esto es tan agudo, redondo y liso que el elefante es como una lanza». El tercero tocó la trompa retorcida y gritó: «¡Dios me libre! El elefante es como una serpiente». El cuarto extendió su mano hasta la rodilla, palpó en torno y dijo: «Está claro, el elefante, es como un árbol». El quinto, que casualmente tocó una oreja, exclamó: «Aún el más ciego de los hombres se daría cuenta de que el elefante es como un abanico». El sexto, quien tocó la oscilante cola acotó: «El elefante es muy parecido a una soga». Y así, los sabios discutían largo y tendido, cada uno excesivamente terco y violento en su propia opinión y, aunque parcialmente en lo cierto, estaban todos equivocados.”

“Parábola de los Seis Sabios Ciegos y el Elefante”.
Atribuida a Rumi, sufí persa del s. XIII.

 

Esta leyenda desarrolla la idea de que nadie está en posesión de una única verdad verdadera , es necesario ver “el todo” de una situación o un problema y no quedarmos en los puntos de vista únicos o propios. La verdad verdadera la conforma la unión de todos esos aspectos individuales: cada uno aportará su visión y , juntos, ya son el gran elefante.

La Fábula habla del relativismo y ha sido muchas veces utilizada cuando se reflexiona sobre las religiones y la verdad única que cada una proclama.

Pero cómo la Fábula da para mucho más,la vamos a situar en un contexto de edad y experiencia vital (  a veces, la edad cronológica no es representativa de la experiencia vital) para convertirla en la Fábula del Elefante y la Sabana.

Para hacerla resumida : cuando empiezas a vivir la vida, tu capacidad de resolución de problemas está centrada en los aspectos únicos del elefante.En la juventud, unos nos fijamos en esa pata enorme,otros en la piel rugosa, o en las orejas o en la trompa . A medida que te vas haciendo mayor ( con la velocidad de crucero que te haya tocado en la vida), vas siendo capaz de ver que aquella cola o pezuña forma parte de algo más grande. Y tu misma madurez, te ayuda a dar un paso atrás y otro, y otro, hasta que casi vislumbras el elefante .

El día que eres capaz de alejarte tanto como para ver el elefante en todo su esplendor, crees que ya has aprendido , que ya sabes pero… es entonces cuando te das cuenta que más allá del elefante esta la sabana.

El elefante es una cosa más, allí ,en la gran sabana…Y si la ves, la sabana,  es ahí cuando ya eres un máster de la vida. Un senior graduado con honores.

Es por eso que hay que escuchar con atención a los que ya saben que más allá , hay más  . La mayoría de “hechos” que suceden en una vida son como “clásicos” atemporales. No cambian nunca en su esencia aunque tengan diferentes envoltorios: las grandes decisiones, el dolor, la pérdida, la felicidad, el amor,…Ojalá lo pudiéramos ver en perspectiva desde el principio pero lo que ocurre es que no estamos programados para saber ver el elefante. Lo adquirimos a fuerza de crecer y cuando por fin vemos la sabana ( si lo conseguimos),queremos que los que aun están enfrascados en la pata del elefante sepan que hay más, pero estos …no hacen ni caso.Suena a eso de “ley de vida” , ¿verdad?.

Pero aunque haya “Leyes de Vida” inamovibles, si que podrían entrenarnos para que fuera más asequible pasar por ellas.Desde pequeños deberían inculcarnos  trucos para ir tirando por la vida . En la escuela, habría una asignatura que nos enseñaría a ser felices y para conseguirlo, nos deberían dar herramientas para intentar dominar los sucesos vitales que nos van a intentar desequilibrar. Como por ejemplo, saber ver el elefante entero. Es posible que, sensibilizados desde nuestra más tierna infancia con el concepto, estaríamos más atentos a los que saben- y han visto- que aún hay más….

N.B : La teoría del Elefante y la Sabana la inspira una conversación en una mesa vecina, de un Restaurante en el Alt Empordà de seis comensales de pelo blanco. Más que cotillear ( que sí, lo es) lo que hice es “escuchar” . Me dí cuenta que los seis, ya habían visto la sabana…

 

 

 

Human(zoo)lógico.

En otros posts, he definido diferentes tipos de humanos , en base a su relación con la energía y como la transforman:

1) El vampiro de energía : Aborben la energía positiva de sus congéneres. Te dejan mal.

2) El yoísta -cactus : El “yo, peor” o el “yo, también” que te llega a pinchar, cual cactus.

3) El esponja: Absorben la energía negativa de sus congéneres. Te deja bien, los dejas mal.

El último, por mártir heroico y por su vocación de terapeuta, es al único que al que voy a dejar fuera de la nueva combinación explosiva : vampiro de energía+yoísta+cactus+¡Tachán Tachán!!!! : sabelotodo: ¿Qué no sabrás tú que él no sepa , tras haber ido y vuelto varias veces de no sé donde ? , ¿Qué dirás tú que él no contradiga, afine, matice o sentencie , tras haber dejado claro que ha ido y vuelto de ese lugar al que dice que nosotros estamos yendo?…

La suerte es que este tipo de personalidad  no funciona en modo “monólogo”. Me explico : cuando ya estás cansado de todo lo que sabe, de todo lo que absorbe y de todo lo que “también y más”, decides conectarte a la función monólogo : escuchas ( aparentando o no interés) y dejas que el tiempo pase y eso se acabe … El sabelotodo plus requiere de feedback. Sólo funciona cuando el otro interactúa y le da pié. Su idea básica es demostrar que sabe más y las ideas y venidas del “cuando tu has ido, yo he ido y he vuelto”. Por lo tanto, sólo hay una salida posible : NO ver ( o lo menos que se pueda) al sabelotodo plus. Y si no hay más remedio, asumir el papel de ignorante por un ratito . No hablar. No intervenir. Situarse en la opción “sonrisa vegetativa” y nunca, nunca, mirar a los ojos del sabelotodo plus. Un gesto de las cejas , es suficiente estímulo para que se crezca.

Ya tenemos otro especímen para mi zoo de personalidades humanas… Esto me ha recordado un símil muy bueno ( del que no sé el origen) de las tipologías de personalidades que asisten a una reunión y su correspondencia con el mundo animal. ¡Es que el sabelotodo plus me ha recordado al mono!.

Es una metáfora de gran utilidad para aquellos que deben manejar grupos y un clásico de las dinámicas . Nunca lo he olvidado y , la verdad, lo he utilizado y lo sigo utilizando cuando estoy inmersa en alguna actividad grupal. Identificar a los animales que asisten a una reunión de vecinos ( por ejemplo), puede ser de gran ayuda para el Presidente de la comunidad. Y lo mismo para una charla entre amigos o una reunión de trabajo…De gran versatilidad.

Ahí va :

TIPOLOGÍA DE PARTICIPANTES EN UNA REUNIÓN:

En toda reunión oratoria encontraremos diferentes tipos de participantes: habrán personas alegres, complacientes, burlonas, conflictivas y hasta indiferentes. Debemos conocer las acciones que suelen realizar cada una de estas personas y la manera de tratarlos para salir airosos de cualquier lance oratorio. A continuación, describiremos “zoológicamente” los diferentes tipos de público que solemos hallar en una reunión oratoria.

1° PERRO (AGRESIVO):

Es el participante que “muerde”, que ataca, que ve al orador como a un enemigo al que hay que vencer. Si el orador demuestra superioridad y tacto, en su trato con él, el “perro agresivo” se replega y no lo vuelve a atacar. Suele subordinarse ante quien considera superior. Si uno se enfrasca en una discusión con él, se estará creando un enemigo peligroso.

Acciones que realiza:

• Frases agresivas
• Quiere ridiculizar al orador.
• Crea atmósfera negativa en la reunión.

Como tratarlo:

• No tomar sus ataques como algo personal.
• Recordarle los acuerdos pactados.
• Preguntarle soluciones concretas.
• No luchar con él, elevar y/o respetar su ego personal

2° CABALLO (POSITIVO).

Es el participante educado, con él se puede iniciar un debate serio y alturado. Es una persona que tiene conocimientos básicos sobre la materia que se expone y que quiere incrementarlo a través de su condición de oyente y por medio de preguntas correctamente formuladas para absolver sus dudas. Si ve que el orador domina el tema le hará preguntas, si ve que no lo domina no lo molestara.

Acciones que realiza:

• Asiente positivamente.
• Es educado.
• Preguntas y respuestas concretas.
• Es constructivo.

Como tratarlo:

• Pedir su ayuda.
• Protegerlo de sus atacantes.
• Agradecer sus acciones.
• No encargarle trabajos sin importancia.

3° MONO (SABELOTODO):

Es un participante muy peculiar, quiere demostrar que “todo lo sabe”, incluso se atreve a dar recomendaciones al expositor. El “mono” interviene en toda oportunidad que se le presenta -sólo para lucirse- interrumpiendo muchas veces, la exposición del orador. Suele hacer preguntas y dar respuestas que nada tienen que ver con el tema central. Es un exhibicionista irreprimible.

Acciones que realiza:

• “Lo sabe todo”.
• Parece que aprende
• Preguntas y respuestas intrascendentes.
• Le encanta lucirse.

Como tratarlo:

• Ser concreto.
• Preguntar detalles.
• Establecer reglas claras.
• No darle mucho papel protagónico

4° RANA (EL PARLANCHIN):

Es el participante que tiene predilección por intervenir en todo momento, no por el hecho de contribuir con sus ideas u opiniones sino por el solo hecho de escuchar su voz; le gusta hablar todo el rato. Si bien la “rana” no representa un peligro para el orador, si resulta un peligro para la reunión propiamente dicha pues interfiere con el tiempo o cronograma establecido.

Acciones que realiza:

• Le gusta oírse.
• No respeta el tiempo establecido.
• Interviene a cada momento.
• Aburre a los otros participantes.

Como tratarlo:

• Establecer reglas para las intervenciones.
• Nombrar un controlador del tiempo
• Interrumpirle tajantemente.
• Poner un reloj en la habitación

5° CIERVO (TIMIDO):

Es el participante tímido y muchas veces callado. Intelectualmente es bueno, sabe bastante pero no tiene el valor suficiente para exponer sus ideas o puntos de vista. Este participante es colaborador pero hay que motivarlo para que intervenga o participe. Hay que protegerlo de los “perros” y otros “animales” que pueden yugular sus iniciativas o contribuciones.

Acciones que realiza:

• Evita las miradas directas.
• Se mantiene quieto y pasivo.
• Reacciona con vergüenza.
• Actúa a la defensiva

Como tratarlo:

• Hacerle preguntas fáciles.
• Protegerlo.
• Integrarlo.
• Darle seguridad.
• Que intervenga con papeletas de preguntas.

6° PUERCO ESPIN (OPONENTE):

Es un participante que durante las exposiciones se mantiene a la ofensiva; preparándose para reaccionar ante cualquier ataque. No participa por iniciativa propia, pero si se ve forzado a hacerlo, lo hace de manera rápida y con mucha seriedad (a veces con cólera). Cuando se le integra al grupo y se le demuestra que no correrá peligro se torna colaborador y constructivo.

Acciones que realiza:

• Comportamiento defensivo; ataca si se ve amenazado.
• Se mantiene cerrado como una ostra.
• Se cierra más si uno se dirige directamente a él.
• No colabora voluntariamente.

Como tratarlo:

• Integrarlo por medio de dinámicas de grupo
• Usarlo como “arma” y hacerlo nuestro aliado.
• Hacerlo partícipe del éxito grupal.
• No minimizar su participación, puede ser tímido.

7° HIPOPÓTAMO (PASIVO):

Es un participante que no representa problema serio para el expositor; no ataca pero tampoco colabora. Ojo, esto no significa que pueda ser fácilmente maniobrable o persuadido a través de nuestra exposición. Es una persona muy observadora y poco motivada a exteriorizar sus ideas. A él hay que acercarse sin muchos rodeos, preguntándole directamente. Puede ser un buen aliado.

Acciones que realiza:

• Quieto
• Pasivo
• Observador

Como tratarlo:

• Acercamiento directo
• Hacerle preguntas abiertas
• Usarlo como “soporte” o apoyo
• “Despertarlo”: cambiar de voz sin atacarlo.

8° JIRAFA (VIP):

Es el participante “exclusivo” (VIP). Es conocedor de la importancia que reviste su persona merced a sus conocimientos, personalidad o cargo. Suele ser una persona con sólidos conocimientos y muy segura de sí misma. Le gusta dar sus puntos de vista y poner orden cuando ve que una reunión cae en el anarquismo. Hay que tratarlo con deferencia y potenciar sus intervenciones como colaborador.

Acciones que realiza:

• Ordenador.
• Superior.
• Suele criticar.
• Demuestra su posición.

Como tratarlo:

• Integrarlo y conducirlo.
• Hacer contacto previo y posterior con él.
• Hacer que emplee su experiencia y hacerle preguntas.
• Tratarlo como un VIP (Importante).

9° ZORRO (ASTUTO):

Es el participante astuto, el “vivo”, al que le gusta escuchar y preguntar con mucha atención la exposición del orador para descubrir sus debilidades y contradicciones. Luego que ha reunido toda la información necesaria se dedica a atacarlo sin compasión. Hay que evitar caer en su juego, lo que es más, hay que atacarlo con sus propias armas.

Acciones que realiza:

• Realiza constantes preguntas.
• No da información.
• Recolecta información.
• Evita dar opiniones personales para que no lo ataquen.

Como tratarlo:

• Referirse a los acuerdos establecidos.
• Darle la “vuelta” a lo que exponga.
• Solicitar su opinión para comprometerlo.
• Usar sus habilidades en su contra.

10° TIGRE (NEGATIVO):

Es uno de los participantes más peligrosos, a diferencia del “perro” que ataca por atacar, el tigre es más selectivo sólo ataca a los que están a su nivel académico y/o personal. Suele ser una persona arrogante, segura de si misma pero imbuido de un negativismo casi congénito. La mejor forma de tratarlo es haciéndole constantes preguntas y si se equivoca cuidar de no ofenderlo. Pese a su peligrosidad puede ser “domado”

Acciones que realiza:

• Es arrogante.
• Demuestra elegancia.
• Suele ser negativo.
• Pone a la defensiva al orador.

Como tratarlo:

• Hacerle preguntas, antes que él las haga.
• No aceptar sus recursos oratorios.
• Descubrirle sus “trampitas” o provocaciones.
• Evitar que haga muchas intervenciones.

El yoísta y la personalidad cactus.

Yoísmo/ Egoísmo: (…)Etimológicamente viene de ego [yo] e ismo [práctica], por lo tanto significa la práctica de ser yo (…) Wikipedia, dixit.

Yo ( ja!) añadiría :  “la práctica de ser yo, sobre todas las personas, situaciones y cosas”.

El yoísta , suele ser egoísta , egocéntrico y narcisista. Son características bastante comunes en esta patología pero la que se impone es la “ausencia-total-de-empatía”.No es capaz de ponerse en el lugar del otro , simplemente lo usurpa y lo convierte en :

Yo, más.

Yo, peor.

Si le hablas de un mal momento ( p.e. : una enfermedad ), el yoísta no sólo no te dejará explicar tu vivencia( que es , muchas veces, vaciar, desahogarte, consolarte..)si no que te relatará ( con todo tipo de detalles) las suyas o de los suyos que, evidentemente, son peores , más dramáticas o más interesantes que las tuyas.

Nunca podrás decir que sufres. El yoísta sufre, más.

No se te ocurra quejarte de tu suerte . El yoísta siempre estará peor que tú.

Yo, también.

El yoísta del también no es más dramático o peor que “lo tuyo” ( aunque se dan casos mixtos en los que se mezcla, el “más” y el “peor” con el “también“) :por ejemplo , relatas un viaje reciente, acabas de llegar y estás expansivo. El yoísta te corta , el también ha visitado esa ciudad o, también se lo pasó genial en otra, que te recomienda fervientemente. Esto ocurre en cualquier tema de conversación que se produzca.

La mayoría de las veces, no se da cuenta de que lo es. Es posible que lo reconociese, objetivamente,  si lo grabáramos y después, le hiciéramos escuchar su propia voz , a la vez que contabilizamos las veces que dice “yo” o se refiere a sí mismo. Aún así, no lo probeís. Ser yoísta es un grave defecto de la personalidad que , pocas veces , es reconocido. Es más, el yoísta tiene tendencia a convertirse en mártir.

La falta de empatía y su inmersión en su ombligo, los convierten en personalidad cactus. Te acercas una vez y te pincha con su yoísmo pero piensas ” es mi amigo”, “es mi suegra”… Te acercas una segunda vez y el cactus te vuelve a pinchar. ¿No te estoy explicando que he ido a urgencias, con mi padre y un infarto? ¿Qué más me da que a tí te trataran fatal cuando fuíste, tú, a urgencias, hace cinco años, por áquel terrible dolor en la cadera que no te dejaba vivir y que te dolía más que a ningún ser humano de este planeta? .

Llega la tercera ocasión y el “yoísta” está preparado para pinchar de nuevo. No olvidéis que es un cactus. Es entonces cuando se activa nuestro modo “No pain”, “No dolor” y decidimos que vamos a esquivar la espinita.  Te alejas del cactus y no te pinchas más.

Lo mejor es huír del yoísta y dejarlo con su yo.

Ya se las apañarán ellos dos…

Imagen : http://soyunyuyo.com/tag/cactus/