Derechos de autor del Árbol de Navidad.

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Derechos de autor (mundiales) del Árbol de Navidad.

El Dios Freyr (Frey) reclama sus derechos de autor . Lo del Árbol de Navidad es de su autoría y desde tiempos ancestrales. Se le debe una fortuna incalculable, la verdad. Frey presenta como pruebas concluyentes, todos los estudios que versan sobre el culto a su divinidad en la tradición escandinava.

Él, el Dios nórdico del sol naciente, de la lluvia y de la fertilidad, es el responsable de que tengamos un abeto en nuestra casa, lleno de bolitas y luces de colores.

 

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En épocas remotas, cuando los hombres guiaban las cuestiones más transcendentales de su existencia con la observación de la naturaleza y sus ciclos, ya se sabía de la importancia vital del sol.

En el solsticio de invierno, cuando las noches eran más largas , se creía que el sol se moría y se celebraban todo tipo de ritos y ofrendas ligados a la luz para ayudar al Astro Rey. Al mismo tiempo, era el momento de renovación. De la aparición del nuevo sol , el nuevo período que volvería a hacer más largos los días.

 

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El Dios Frey representaba ese nuevo sol y el 26 diciembre, el día de su nacimiento , se celebraban ritos en su honor. La leyenda dice que la gente se reunía ante un árbol de esos bosques nórdicos ( que representaba el universo) y prendían antorchas para llenarlo de luz. Ese fue el primer árbol de navidad de la historia…

Siglos después, en el año 723, llegaron los cristianos evangelizadores . Un sacerdote llamado Bonifacio vio que en esas tierras germanas se practicaban cultos paganos alrededor de un árbol y decidió “customizar” el diseño y cristianizarlo. En plan brutote, corto el árbol sagrado, y lo sustituyo por un pino que adornó con manzanas (representaban el pecado original) y velas ( luz de Cristo). No existían leyes de Patentes y Registro de Marcas y , por lo tanto, pudo apropiarse de la idea impunemente.

 

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Hoy en día, las manzanas han dado paso a las bolas de colores. Y las velas, a las guirnaldas de lucecitas… Montamos Belenes, cantamos villancicos y nos visitan Santa Claus y los Reyes Magos pero… La idea básica de decorar un árbol en diciembre, hacer ofrendas y fiestas a su alrededor ( o sea, la atmósfera navideña) es originaria del Dios Frey .

Y es por eso que reivindica sus Derechos de Autor.

Queda dicho.

NB1  : Mitología Nórdica. Freyr (Frey) poseía la Espada de la Victoria (que sabía moverse y luchar sola por los aires). Posee el jabalí de oro Gullinbursti , que tira de un carro tan deprisa como un caballo al galope, y cuyo resplandor ilumina la noche; también el barco Skíodbladnir y un caballo que ignora todos los obstáculos. Es el dios favorito de los elfos.

NB2  : Ese árbol pequeñito y desastrado de la primera imagen, es el árbol de navidad de Charlie Brown de los Peanuts.

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NB3 : Este , hecho  con perchas, no sé si  debería pagar los derechos al Dios Frey… No es un árbol…

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Conticinio, Concubio y Galicinio.

Plauto nació en el año 254 a. C.

Este señor fue soldado, viajó, fue comerciante, se arruinó y acabó escribiendo comedias que le hicieron muy popular en la Roma del S.III a. C.

De este autor, existe la primera constancia de la palabra conticinio.

Conticium parece ser el origen y se refiere, en el contexto de los campamentos militares que Plauto conocía muy bien, al momento de la noche, cuando todo sonido debía cesar.

Mucho más tarde, por el año 600 d. C., el arzobispo de Sevilla, San Isidoro, que además de clérigo era escritor, musicólogo, filósofo e historiador, define la palabra conticinio como una de las siete partes en las que se divide la noche.

ConticinioHora de la noche, en que todo está en silencio.                  

          

La palabra es curiosa y bonita por la atmósfera que recoge: noche y silencio. 

Pero debo admitir que, hay noches, en la ciudad, en el que es difícil encontrar el momento conticinio.

No hay paz, mientras pasan los camiones de recogida de basura y los coches y motos de los que, su concubio , se da más tarde de lo previsto.

El Concubio es la hora en que suelen recogerse las gentes a dormir, según San Isidoro de Sevilla.  Y el problema, en el S.XXII, es que, a algunos, el concubio les coincide con el galicinio.

Galicinio: Parte de la noche próxima al amanecer (de gallicinium, “canto del gallo”)

La palabra que más me gusta, por eso, es Conticinio…

Compra impulsiva.

 

-. Ya son suyas. Tiene que dejar la habitación libre antes del mediodía. Es la hora del cierre de la subasta.

No me lo creía. Era científicamente imposible pero… mi fuente era del todo fiable. Estaban en una habitación y había muchas… Era ir a verlas y si las quería, eran mías.

Era una ocasión única. Una compra irrepetible.

¿Serían blancas? ¿Grises, negras? ¿Llenas de lluvia, de granizo? ¿Con rayos y truenos? ¿Gordotas ¿ ¿Etéreas?

Compré el lote entero.

Abrí la puerta y me dispuse a contemplar mi gran adquisición.

Una preciosidad.

Algo único, sí…pero ahora tengo un montón de nubes que no se cómo sacar de aquí…

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El color amable.

Verde. 

Mezclado con cualquier otro color, el verde seguirá siendo verde. No pierde su esencia, tendrá tonalidades diferentes, pero siempre será verde.

Es uno de los pigmentos más antiguos que se conocen. Se extrae del mundo vegetal y ya fue empleado en la prehistoria.

He leído que es el color que mejor percibimos.

Podemos detectar más matices que en otros colores y observarlo de forma prolongada sin que nos moleste. Es más, es un color que serena la vista.

Un color amable que regala la naturaleza.

Ommmm…

La oferta.

Mi teléfono fijo suena sin parar. Estoy pensando en desconectarlo y decir a toda mi familia, amigos y contactos varios, que, a partir de ahora, me llamen al móvil, pero, cuando pienso en mi madre, que a sus ochenta años es el único número que almacena en su memoria, desisto en el acto de enmudecer el maldito teléfono. ¿Y si le pasa algo? ¿Y si quiere llamarme?

Al principio, contestaba a las llamadas: ¿Quiere mejorar su tarifa eléctrica? ¿La del gas? ¿La de telefonía? ¿Quiere agrupar todos sus seguros? ¿Qué hay del seguro de vida? ¿Y va a renunciar al sorteo de un jamón sólo por no responder nuestra encuesta?… Ahora, sólo levanto el auricular si conozco el número del que me llaman. No puedo absorber más ofertas comerciales, ni Black Friday ni Ciber Monday ni lo del jamón, pero… esa tarde, estaba distraída y pasaba por delante del teléfono en el momento en que sonaba y lo cogí. La voz del hombre que recitó mi nombre y apellidos, tal y como constan en el DNI, en vez de atemorizarme como en otras ocasiones, me sedujo. Sin quererlo, me oí responder “Sí, soy yo”

La voz profunda y sensual me anunció que tenía una oferta irresistible diseñada especialmente para mí. En vez de decir aquello de “Gracias, ya estoy cubierta de todo, todo” y colgar, le pedí que me explicara la oferta. ¿¿?? ¿Qué me estaba pasando?

El hombre hablaba, intercalando unas pausas misteriosas como para confirmar que estaba entendiendo el mensaje. Yo, a cada pausa, contestaba con un “Sí, sí”. Acabé dándole el email, al que me envió la propuesta. Me llegó un número de pin al móvil (que también se lo había dado) para firmar digitalmente el contrato y en menos de diez minutos, ya era usuaria del servicio de mensajería especial “WindWords”.

Nunca hubiese dicho que esa llamada iba a cambiar mi vida. Sí, estoy bien. Muy tranquila. Diría, también, que “feliz” pero es un adjetivo con el que no me atrevo nunca, pero…estoy casi feliz. ¡Sí!

Yo era una de esas personas con hipersensibilidad a las opiniones de los demás. Las palabras de algunos me dolían. O me preocupaban o no me dejaban dormir. Sé que hay gente que sabe ser inmune a los sermones, reprimendas, críticas y comentarios, pero yo, no. A mi me afectaban mucho. Un ejemplo: mi cuñada dejando ir (como quien no quiere la cosa) que era una mala hija por no tener a mi madre viviendo en casa. Y yo, sabiendo que está perfectamente y que quiere vivir sola porque puede y quiere, sentir esas palabras taladrándome todo el día: “Mala hija, mala hija…”.

Ahora, todo es diferente. Me dices, querida compañera de trabajo, que me ves más estropeada y qué si me pasa algo y no me obsesiono con “estoy mal y me ven mal, estoy mal y me ven mal”. Llamo a WindWords o contacto vía su app y, a los diez minutos (no me explico como pueden ir tan rápidos) aparece un mensajero en mi puerta. En sus manos, lleva un extraño recipiente que parece no pesar nada. Me da una hoja de un material liviano y escribo las palabras que me han fastidiado el día. Firmo el comprobante y se va. A los pocos minutos, siento una brisa ligera y ya no le doy la más mínima importancia a lo que me ha dicho este o el otro. Me importa un pimiento. Ni me acuerdo…

Una vez, le pregunté al mensajero, por el destino de esa urna volátil y me respondió con una sonrisa: “Lo único que debes saber es que las palabras se las lleva el viento”.

Cada vez que lo pienso, juraría que el mensajero tiene la misma voz poderosa que el tipo que me vendió la oferta…

 

Os voy a dar calabazas ( que son bayas anafrodisíacas).

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La calabaza ,de la familia de la Cucurbita , (en otros países : “zapallo” «auyama» o «ahuyama», «pipián maduro», «ayote») está de moda en estas fechas… Es la época de la recolección (septiembre, octubre y noviembre) y hay por doquier…

Una de las primeras cosas que me ha sorprendido de las calabazas es que son bayas…¿Bayas? Mis escasos conocimientos de botánica me hacen pensar en frutitos-pequeñitos- redonditos pero… ¿una calabaza?

Si, las calabazas, en la acepción original del término, son bayas con cáscara tan endurecida que no sólo permite la conservación del interior tierno por uno a más años, sino que también se puede utilizar vaciada con fines no alimenticios, como utensilios de cocina, en instrumentos musicales, artesanías, etc..

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La famosa Calabaza del Peregrino o Calabaza del agua, es una calabaza seca y ahuecada que mantiene el agua fresca y en condiciones óptimas…Es una baya multi-usos…

Y con un gran pasado, ( contando en siglos) :En tumbas egipcias se han encontrado ejemplares que datan de 3500 a 3300 a. de C., en entierros peruanos fechados aproximadamente en 3000 a. de C. y en cuevas de México de aproximadamente 7000 a. de C.

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Ahora que se acerca Halloween , la calabaza, además de proporcionarnos cremas deliciosas y confituras impresionantes, sirve como ornamento. La variedad de formas y colores y su superficie lisa y dura las hace perfectas para pintarlas y decorarlas…

La payesa dónde compro las verduras, me ha dado calabazas, literalmente. Tenía muchísimas calabazas ( podría escribir “muchísimas bayas “; – ) incluidas de las llamadas ornamentales…

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NB : Dar Calabazas .

En la Antigua Grecia, la calabaza se consideraba anafrodisíaca, por lo que darlas equivalía a apagar el fuego de la lujuria evitando así los escarceos amorosos.

Durante la Edad Media, el clero recomendaba utilizar pepitas de calabaza durante el rezo para alejar los pensamientos impuros y lascivos; incluso se pensaba que mascar sus pepitas contribuía a cumplir el voto de castidad. La expresión siguió tomando forma en tiempos de Cervantes, en los que significaba «desairar» o «no conceder a alguien lo que pide», incluso comenzaba a utilizarse en el contexto del noviazgo.

En algunas zonas rurales de Cataluña, cuando el pretendiente no era del lugar, se le invitaba a comer a casa de la chica: si le ofrecían fuego para el cigarro significaba que la familia aceptaba el noviazgo; si se le servía un plato de calabaza, quería decir que el mozo no era bien recibido y se tenía que marchar.” Wikipedia.

Estáis avisados…

Este reloj ya no marca las horas.

Este reloj ya no marca las horas.

Marca una hora que, supongo,  por casualidad, es una señal.

Es la parte superior de un reloj de pared de la marca Junghans, fábrica relojera alemana desde 1861. Su propietario le tenía un cariño especial porque estaba en la pared de la casa materna. Tiene más de 100 años, me decía siempre….

Y yo le tenía, le tengo,  un amor especial a su propietario, mi querido padrinet, Así que cuando lo encontré, ya roto , con las piezas dispersas , me lo guardé. Hace unos días, volvió a aparecer en una fase de orden y concierto del trastero. Lo limpié a fondo pero cuando iba a ir por la zona de la esfera me fijé en la hora que marcaba.

Es el momento en que nos dejó , durmiendo apaciblemente y , también, el momento a partir del cual, siempre estará aquí.

Así que sin saber si creo o no en las señales o en las casualidades , el reloj me da un buen rollo inmenso.

Tiene que estar conmigo.

Presidente de la Comunidad.

He conocido a una persona que se está dejando la piel como Presidente de su Comunidad de Vecinos. Dicen que es una especie en extinción pero hay algunos que aguantan . Resisten las reuniones , intentan dialogar, escuchan a todos ( incluso a quien no se lo merece o se excede) y, en definitiva, se preocupan para que el hábitat que comparten en zonas comunes y de uso privativo, sea lo más confortable posible.

El ”Presidente” me pregunta si tengo algún cuadro viejo, que no quiera , para el vestíbulo principal. Los va reponiendo de forma recurrente . “Es que alguien se los lleva”. Como es conciliador, no utiliza la palabra “robar”.

Tengo un bastidor que está hecho polvo. Lo iba a tirar porque ya está inservible pero se me ocurre que con un spray y unas letras , puedo hacer un cuadro para La Comunidad.

No creo que lo roben… ; – )

Viernes de fotos.

Los plátanos simpáticos.

Foto de Diane Alkier en Unsplash

Libertad de la cárcel del huevo

Foto de Daniel Jericó en Unsplash

El trío de la patata

 Foto de Franco Antonio Giovanella en Unsplash

Una Rana Gustavo en el sofá.

Foto de Marcela Rogante en Unsplash

Sin GPS

Foto de Eileen Pan en Unsplash

Hablando claro.

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-. No sé qué vamos a hacer con su caso. Me gustaría convocar una consulta interprofesional para intentar decidir cuál sería el mejor tratamiento para Ud.

-. Es que no puedo seguir mucho tiempo así. Se lo digo desde la desesperación, Doctor. He perdido a mi mujer, a la familia, a los amigos… Necesito poner remedio a esto… No quiero morir solo…No quiero vivir solo…

-. Tranquilícese. Seguro que encontramos la manera de oscurecerlo. Por lo menos, que no sea tan…

-. Perdone que le interrumpa. Mire Doctor, llevo meses viniendo a su consulta y no hemos conseguido nada. Me parece que no sabe qué me pasa, ni como curarme. Creo que está alargando esto innecesariamente. Supongo que le va bien ir facturando cada visita sin ningún avance ni cambio en mi estado. Yo ya tengo bastante. Voy a consultar a otro médico.

-. Por supuesto, es Ud libre de hacer lo que quiera. Y, sí, admito que no sé cómo hacer que Ud no hable claro. No sé me ocurre cómo oscurecer su discurso. Veo sus palabras de un color pálido, casi blanco…Son demasiado claras…

El hombre que hablaba claro, abandonó la consulta del eminente psiquiatra. Iría a visitar a otro profesional y mientras tanto, tendría la boca cerrada. Ese torrente de palabras claras, francas y carentes de adulación que salían por su boca, sólo le habían traído problemas.

El mundo no estaba preparado para que le hablaran claro