Pala de trasiego de cereales (abstracta).

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pala. f. Herramienta formada por una lámina de madera o hierro, rectangular o redondeada, adaptada a un mango

La que veréis, tiene unos 100 años. Fue rescatada de una casa en ruinas, en un pueblo abandonado en el Pirineo de Huesca. Formaba parte de un tesoro : había otra pala y una forca.

Las palas eran utilizadas para el trasiego de cereales. La casa había tenido campos de trigo en otra época. Una de las palas estaba rota. La recogí a pedazos…Durante mucho tiempo ha estado arrinconada ( en su destrozo). Hace unos días, pegué todos los trozos aunque no puede disimular muchas de las uniones .Como estaba bastante tocada, pensé en pintarla con pintura ChalkpaintSi la recuperaba, la podría colgar en una pared blanca…

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No sé si esta pala centenaria, tras su reconstrucción y tuneado, se puede colgar en algún sitio pero sí que puedo decir que soy la primera persona que tiene una pala de trasiego de cereales, abstracta.

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NB : Detalle .

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Tirar la casa por la ventana.

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La tele acababa de estrellarse contra el patio de luces creando un extraño mosaico con las astillas del  cabezal de la cama. Odiaba aquel cabezal, “tapizado con flores a lo Marta Stewart” .

Sacó toda la ropa que tenía en el armario,

Abrió la ventana y lo dejó caer todo. El jersey rosa que tenía la mancha de lejía, planeó graciosamente hasta caer en la cabeza de una mujer que pasaba por allí.

-.Tenga cuidado, oiga! – Gritó alzando la cabeza- Al final, vamos a tener un disgusto. ¡Qué hace tirando las cosas por la ventana, hombre!– Se quedó mirando el jersey rosa y con disimulo, se lo guardó en el bolso.

Cuando llegó la ambulancia, ya no quedaba nada en el salón, ni en la cocina, ni en el dormitorio.

Lo cogieron entre dos enfermeros. Tenía la adrenalina por los cielos y era incapaz de generar más sonido que un extraño hipido. Había entrado en estado de shock eufórico.

Cuando se le pasara, les diría que le había tocado la Lotería. Más de cien millones de euros. Por la mañana, había ingresado el dinero en el banco. Después, al llegar a casa, la  había tirado toda por la ventana…

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Figura en la ventana. Salvador Dalí, 1925. Una ventana magistral.

Tirar la casa por la ventana

Curiosamente, si esto hubiera ocurrido allá por el año 1763 en España, nadie hubiera llamado a los servicios de emergencia. Al pasar por esa calle, hubiesen sabido que aquel tipo le había tocado la Lotería Nacional. Los favorecidos por la suerte,  tomaron la costumbre de tirar por la ventana todos sus viejos enseres: ropa, muebles, libros, adornos. Se hacía para marcar el comienzo de una nueva vida, en la que no quedaban rastros de la anterior. La pobreza se descartaba y dejaba paso a un período de prosperidad.

En lugares como Nápoles, Sicilia y Calabria, se sigue manteniendo esta costumbre durante la noche de fin de año. Se cree que al arrojar objetos como platos, vasos o muebles en desuso, se liberan de todo lo malo que les pudo suceder en el año que termina. Es por eso que en los sitios donde se lleva a cabo esta práctica, deben vaciar las calles previamente y establecer un horario fijo para arrojar los muebles, sobre todo para que los  transeúntes sepan en que momento salir de sus casas, sin temor a ser alcanzados por un sofá o un candelabro. Estáis avisados.

Compro prisa.

 

serious running businessman and big white clock in dark room

-¿Tienes prisa?- Más que una pregunta es una constatación de un hecho. Yo estoy sentado, tranquila y serenamente, en mi sofá amarillo mientras él, me habla desde la cima de su altura, paseándose casi como un péndulo. Aquí, allí, aquí, allí… Tiene prisa.

-Sí, mucha.

Yo no tengo prisa. Estiro mis piernas y las relajo encima de los  cojines. Dejo que mi espalda se amolde suavemente al respaldo del sofá. Cuando ya estoy en una posición agradable, me quedo unos segundos suspendido en la nada, deleitándome con el paisaje que me ofrece la naturaleza desde mi ventana…Eso sí que es un  privilegio. Observó ese campo de trigo, aún muy verde, que la brisa mueve y ondula como si fuera un mar. Casi puedo oír el susurro delicado que te arrulla como la más exquisita de las nanas…Lo único que me resulta molesto, es este tipo con prisa…

No me voy a sentar en este sofá, ni voy a perder el tiempo tomando un café contigo. Te repito que tengo mucha prisa.

-Cuando dices “mucha” ¿De cuanta hablamos?– Le dejo que calcule una cifra. Normalmente, la transacción se realiza de esta forma: ellos me dicen cuanta tienen y yo le pongo un precio. Si interesa, bien. Si no… no pasa nada. Hay mucha oferta.

Se me antoja un buen momento para hacerme una infusión relajante. Creo que voy a probar el té de frambuesa que me trajeron de Nepal. Me lo tomaré, sorbo a sorbo, dejando que el calor inunde mi cuerpo y el sabor de las fresas silvestres me conforte. Las nubes cambian de forma y se deslizan por el cielo, empujadas por un suave viento que esparce el aroma de este verano ya moribundo. Me apetece abrir las ventanas…

Yo creo que un par de kilos.– me responde  el hombre que tiene prisa– ¿Te van bien? Necesito el dinero y, de verdad, me tengo que ir ya.

No es mucha, pero con eso puedo pasar-Calculo cual sería el precio justo según los índices de cotización de la prisa en el mercado. Le digo la cifra y el asiente, moviendo enérgicamente la cabeza,  y me doy cuenta que estoy comprando prisa de una gran calidad. La necesito para cuando viajo a la ciudad o cuando me convocan para reuniones de negocios. Desgraciadamente, yo nunca he tenido prisa y, por eso, me veo obligado a comprarla.

Cuando estoy cerrando el gran tarro de cristal en el que he guardado la prisa recién adquirida, oigo como hierve el agua de la tetera. Me dirijo al hombre que acaba de venderme su prisa y le invito a probar el té de frambuesas del Nepal.

Nos sentamos los dos.  Estamos cómodos y relajados y nuestra mirada se pierde en el baile del trigo y en las montañas que se adivinan en la lejanía. El contraste cromático es de una delicadeza exiquisita: las pequeñas cimas se recortan contra un cielo de un azul turquesa casi imposible que se une a la franja del verde, fresco y chispeante…

Este té está delicioso-me dice mi proveedor de prisa.

Le agradezco el comentario y doy otro sorbo. Las fresas silvestres estallan en mi paladar y lo acarician.

Sí. Está delicioso…

Dormirse en los laureles…

Según la RAE, dormirse en los laureles es “descuidarse o abandonarse en la actividad emprendida, confiando en los éxitos que ha logrado”.

Todos entendemos la expresión y sabemos que el famoso laurel hace referencia esa corona que reconocía los logros en la época del Imperio Romano. ¿Por qué una corona de laurel? ¿Por qué no de oro, plata, brillantes…? ¿Laurel?

En pleno siglo XXI, estamos utilizando una expresión cuyo origen remonta al año 8 a.c. Aparece en el relato de Ovidio, “La metamorfosis”.

La mitología griega explica que Dafne, una ninfa de los árboles, se vio obligada a escapar de Apolo. ¿Por qué? Eros, disparó una flecha de oro hacia Apolo y otra de plomo hacia Dafne. La flecha de oro hizo que uno, Apolo, se enamorara perdidamente. La otra, la pobre Dafne, atacada por el plomo, sintió repulsa absoluta por Apolo. 

Y ahí los tienes, él persiguiéndola, ella huyendo.

Desesperada, y a punto de ser alcanzada por el Apolo enamorado, le pidió a su padre, elDios Ladón, que la ayudara y al Dios no se le ocurre otra cosa que convertirla en un laurel. Un árbol…

Fotos Apolo y Dafne escultura realizada por Bernini entre los años 1622 y 1625.

Galería Borghese (Roma) de Mateus Campos Felipe en Unsplash

Apolo, que seguía enamorado de Dafne, prometió reverenciar el laurel de por vida y hacer que sus ramas coronaran las cabezas de sus héroes. La corona de laurel se convirtió en la máxima distinción que se podía otorgar.

Ya tenemos el porqué de las coronas de laurel. La expresión “Dormirse en los laureles” fue evolucionando. Las coronas dejaron de ser vegetales y pasaron a ser de metales preciosos, a veces, del valor suficiente para vivir una vida, por lo que ya no hacía falta seguir buscando el éxito. Poco a poco, la expresión se fue negativizando hasta llegar a lo que es hoy: confiarse en los éxitos pasados y dejar de esforzarse…

 El Beso de Klimt. 

Pero, a partir de ahora, cuando oiga esa frase de “Dormirse en los laureles” yo me acordaré de la pobre Dafne. De una mujer convertida en árbol. La piel, corteza. El pelo, hojas y los brazos, ramas… Y, también, de su padre, el Dios Ladón, al que se le podía haber ocurrido otra cosa.

Eso sí, el laurel es preciso. Que conste.

Nota : En la literatura más reciente se ha interpretado este lienzo, el Beso de Klimt,  como una representación simbólica del momento en que Apolo besa a la ninfa Dafne que se está convirtiendo en laurel.

Cosas del verano.

Ducharse al aire libre es uno de los placeres del verano. 

Recuerdo a mi abuelo, inventándose una ducha con un tablón de madera y una manguera sujeta con cuerdas. A los niños de ciudad y balcón, nos alucinaba ducharnos cerca del huerto, entre los árboles…

Foto de Ultimate Safaris Namibia en Unsplash

Foto de Roberto Nickson en Unsplash

Foto de By Pils en Unsplash

Fue una gran idea para tenernos controlados. La ducha-manguera nos impedía tomar el mando de la manguera y regar todo lo que pillábamos: plantas , animales , personas y cosas.

Una maravilla…

Foto de Phil Goodwin en Unsplash

Tienes cara de helecho…

Esta es una idea muy original  (que si uno tiene tiempo) puede recrear para regalar…Una planta que tiene la característica de crecer de un careto.

La idea es del estudio de diseño y publicidad Good de Kazajistán que experimenta con la síntesis de imágenes en objetos de uso cotidiano.

En este caso, con un sencillo sistema de «fusión» adapta los rostros a la planta que, se convierte en una parte más de la anatomía facial, consiguiendo un resultado que puede ser divertido o elegante…

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La impresión de imágenes en objetos cotidianos se convierte en un juego para estos creativos , decididos a sacar el máximo partido a la facilidad que tenemos , hoy en día, para tratar e imprimir fotos en los más variados formatos y calidades .

Y,  para finalizar,  las instrucciones por si alguien se anima a experimentar con las macetas de caras.

N.B : Es una buena idea para decorar una mesa de cumpleaños con la cara del homenajeado en la maceta y buscando un efecto loco con la planta . El helecho pinta bien…

Cucurucho.

Año 1904: puesto de helados de Arnold Fornachou en la Exposición Universal de San Luis. Los helados se servían con platos, pero Arnold tuvo tanta demanda que se le acabaron. Cuenta la leyenda que en el puesto de al lado, el panadero Ernest Hamwi de origen sirio, hacia zalabias (galleta persas delgadas y espolvoreadas con azúcar) y no vendía demasiadas. Cuando vio que al otro se le acaban los platos, le ofreció una zalabia enrollada en forma de cono para que sirviera el helado en el interior. 

Foto de Heather Barnes en Unsplash

Fue un éxito.

Foto de Kenta Kikuchi en Unsplash

Ernest patentó su cono, pero parece que la idea ya existía en un libro de cocina francés. Otras fuentes afirman que en 1910 el cucurucho apareció oficialmente en Italia, en una exhibición en Turín, gracias a Giovanni Torre de Liguria, el inventor del cono de oblea dulce.

Foto de Mae Mu en Unsplash

En muchos países se llama “cono”. Nosotros utilizamos la palabra que proviene de la italiana cucuruccio.

Se nota que es verano…

No pises la hierba…

Haz con ella un cuadro, por ejemplo.

Es lo que ha hecho Stan Herd.

Ha pintado, con hierba, el cuadro de Van Gogh “Olivos”, en la tierra de Minneapolis.

O Jenn Maine, que se ha inventado una tipografía con hierba  y va dejando mensajes por ahí…

La artista francesa Estelle Chrétien, lo que ha hecho es dar unas puntadas.

Y , ya se acaba este “No pises la hierba” , con el proyecto World Tree.

Del artista húngaro Krisztián Balogh.

De un simple ficus a Cherrapunjee…

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Esto es un ficus elastica, también se le llama Planta del Caucho, de la Goma o Gomero. Cuando una rama se quiebra o se poda, exuda una savia lechosa de textura de látex, que, transformada por procesos industriales se convierte en caucho.

El objetivo de este látex es proteger la planta del “ataque” de posibles depredadores ya que esta sustancia es tóxica e irritativa. Además, le sirve para cicatrizar rápidamente, el lugar en el que ha sido herida… En cualquier caso, es un arma de protección de la naturaleza. Lo del caucho, ya es cosa de la humanidad…

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El ficus elastica ha estado presente en mi vida desde la infancia. Siempre me ha llamado la atención, como esa vaina rojiza contiene esas preciosas hojas, enrolladas a la perfección, a la espera de su despliegue máximo… Estas gruesas hojas, actúan como un purificador de aire, absorbiendo toxinas aerotransportadas. Precisamente, que no produzca flores de colores llamativos es por una co-adaptación evolutiva. Sólo polinizan las llamadas avispas del higo y, estas son las únicas que detectan estas vainas. Si fueran flores multicolores, atraerían a otros polinizadores y no les conviene por el tema de la supervivencia mutua…

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Hay muchos ficus “ornamentales” en la zona de la costa mediterránea. Está tan adaptado al entorno que yo pensaba que era autóctono, pero…no. Viene de la India y el sur de Indonesia y no fue hasta 1887 que no apareció en España.

Al noreste de la India, hay una zona llamada Cherrapunjee (una de las regiones más húmedas de la tierra) donde los nativos utilizan las raíces y ramas del ficus elastica para construir puentes…

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Concretamente en Meghalaya hay puentes que han sido utilizados, diariamente, durante más de 500 años. Y es que se ve que las raíces y ramas, aún se hacen más fuertes con el paso del tiempo.

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Un destino para tener en cuenta en nuestra agenda de futuros viajes…

¿Vamos?

Imaginación al poder.

Imaginación al poder. Y viene de lejos… de los sumerios.

Esta gente, en la antigua Mesopotamia ,  sin problemas de contaminación lumínica ni atmosférica, alzaba la vista y veían cientos, miles de estrellas. Identificaron formas concretas y les pusieron nombre. Por ejemplo, la constelación de Acuario. 

 

 

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Los sumerios, que investigaban al cielo, miraron para arriba y vieron-claramente-la forma de un hombre que vierte agua. Le pusieron el nombre de Acuario, en honor a su dios An, que derrama el agua de la inmortalidad sobre la Tierra. Más tarde, Ptolomeo, la reconoce como una de las 88 constelaciones de la astronomía moderna. Eso fue en el Siglo II.

Yo necesito la Sky Guide para ver a ese señor, con la jarra de agua ( lo de verter inmortalidad ya lo dejo a gusto de cada uno) Primero, porque no veo un cielo estrellado. Demasiada luz y demasiada polución. Pero si estuviera en un lugar del Pirineo de Huesca ( en el que si que estarán viendo esas estrellas) estoy segura que tampoco vería “ El agua que fluye”.

Aquí, Piscis.

 

Así que considero un magnífico ejercicio de “Imaginación al poder” lo que hicieron los sumerios al ver al tipo vertiendo el agua, o a los peces de Piscis.

Ya no te digo Capricornio :  la cabra ( con cola de pez)…

 

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Debo tener un filtro natural anti-constelaciones…