Indecisión final.

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¿Qué modalidad le interesa? Si no lo tiene claro, tenemos en oferta un bono de sesenta cotidianas y dos trascendentales. A muy buen precio.

No, no hay posibilidad de devolución. El bono no lo permite pero piense que tiene dos años para gastarlo… ¿Las diferencias entre esta oferta y el Bono Premium? Sí, yo le explico. El Bono Premium cuesta casi el triple pero le proporciona tarifa plana en cotidianas y diez trascendentales.

¿Qué si se puede pagar a plazos? Pues me temo que no. Es un pago único.

Sí, puede contactar con nosotros a cualquier hora del día y hacer uso de su bono. No, no hay horarios, esa es una característica diferencial de nuestro servicio. Nunca se sabe cuándo uno va a tener que tomar una decisión. Sí, sirve tanto para las decisiones cotidianas como para las decisiones transcendentales.

En el contrato tiene una descripción de lo que consideramos trascendental y cotidiano. ¿Divorcio? Déjeme que lo consulte: sí, es de las catalogadas como decisiones trascendentales.

Sí, entiendo sus dudas. No somos baratos pero sí que le aseguro que somos la empresa de más calidad en el sector.

Piense que, si hubiese contratado nuestro bono “Decididor Profesional”, ya habría decido si esta es una compra adecuada o no para Ud. Le aseguro que hubiese obtenido un considerable ahorro de tiempo para invertir en su vida y la tranquilidad de haber decido bien. Esas son las ventajas de tener a otros que decidan por Ud.

¿Qué no se decide? De acuerdo, piénselo y lo llamo en dos o tres días…

 

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Los personajes me acosan. #SantJordi2019

Ya se han venido arriba. Venga a mandarme mensajitos de texto: Nos escribes y nos olvidas, Traidora, Viene uno nuevo y nos abandonas, … Y , así, todo el día…

Me veo obligada a revivirlos, aunque sea por un día, para que dejen de acosarme. Es por pura supervivencia… Sant Jordi, el día del libro, las rosas y las leyendas parece adecuado… No he sido demasiada exhaustiva. Hacer una lista de todos los personajes, lugares y cosas que han protagonizado mis relatos, es una tarea pendiente a la que me dedicaré el día que, por fin, haya acabado de ordenar mis armarios.

Hoy, me he centrado en las profesiones. Tenemos una escuchadora profesional, un esperador profesional, una especialista en Credos y Religiones, un custodiador de secretos, un fabricante de gafas que hacen ver el mundo de color de rosa, un comprador de palabras, una esparcidora de corazones, un caza-personas felices, un escritor fluorescente y un mercenario de ideas.En El Blog Imperfecto, también se han dejado ver asesinos. Algunos daban risa, lo admito. El asesino de las flores, el asesino literal, la asesina del pollo, el asesino de Íncipit, la asesina del cabrito y Pola Calíope, una de mis asesinas preferidas (junto con la del pollo). Todos ellos, presiden la cabecera y van recibiendo lectores. Por lo menos, están ahí, tranquilos…

Todos ellos habitan en este mundo imperfecto. Les agradezco su presencia y la vuestra, por hacerlos vivir cuando los leéis.Sin vosotros, estarían confinados en mi mente… Pobrecillos… ; – )

Feliç Sant Jordi!

 

 

 

 

Tengo un mueble zapatero que…

La próxima semana estaré de viaje. Me espera una ciudad que me fascina desde los tiempos de Ally McBeal

He rebuscado en mis viejos relatos sobre viajes y me he encontrado con un Objeto Sencillo de esos que hacen cosas raras. En esta ocasión, me encantaría tener uno a mano para llegar a Boston más rápido. ; – )

Nos leemos a la vuelta.

 

Tengo un mueble zapatero que…

Tengo fobia a volar. Me dan pánico los aviones. Nunca he conseguido entrar en uno: ni borracha, ni drogada, ni anestesiada. Ni siquiera con el avión en tierra firme durante las prácticas de mi terapia psicológica…

Soy un caso perdido. Jamás vuelo pero…viajo.

Viajo mucho y a muchos lugares. Países diferentes, diferentes ciudades.

El problema  es que debo mentir a mi familia y seres queridos. También a amigos y conocidos. A todos.

Pero…Tengo un plan.

Les diré que he superado mi miedo a volar gracias a la costosa terapia de grupo (que dejé hace un año) y que me lanzo a ver mundo, para aprovechar el tiempo perdido…

Es una mentira con algo de verdad, por lo que supongo que cuenta como mentira menor. La excusa de los cruceros no cuadra con los “tempos” que consumen mis viajes. Nadie se va a creer que me he ido a Clarence Town, en Las Bahamas, para ver el Dean’s Blue Hole en cinco días y en barco pero… Si digo que vuelo… Entonces , sí que puedo cuadrar mis nuevas rutas para descubrir las maravillas del planeta.

El Dean’s Blue Hole es el agujero azul más profundo del mundo y está en una playa preciosa y yo puedo estar allí en un momento… ¿Quién se lo perdería?

Eso vale una mentira, sea grande, sea pequeña.

Ya he preparado la maleta. No me he complicado mucho la vida: bikinis, pareos, camisetas, shorts,… ¡Me voy a Las Bahamas! Tengo preparados los zapatos. Esta vez he elegido unos Muxart de color blanco con estampado de colores. Son veraniegos y resistentes. En el zapato derecho he escrito “Origen: Barcelona” y en el izquierdo “Destino: Clarence Town/Long Island”. Estas son las palabras mágicas básicas. Después están las palabras funcionales como las que forman la dirección del hotel en el que me alojo durante mis viajes especiales.

Cuando me regalaron ese extraño zapatero redondo, pensé que no había visto nada más horroroso en mi vida pero, claro, los que sabían de mi obsesión por comprarme zapatos, supusieron que era un obsequio fantástico.

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Lo dejé en la habitación de invitados y me olvidé de él. El día en el que mis armarios ya estaban al límite de su capacidad, lo desenterré del olvido y lo coloqué en el vestidor. Mi última adquisición había  sido unos Twin de Camper , que tienen como característica diferencial tener estampados diferentes (pero complementarios) para cada pie. Me encantan esos Twin…

twins Inspirándome en ese modelo, una tarde de aburrimiento, me dediqué a pintar unas deportivas blancas, con un rotulador indeleble. Estaban castigadas por el uso y me pareció una idea divertida para aprovecharlas una temporada más. Me dio por dibujar un mapa que se extendía por el par de zapatos y consigné dos ciudades: Barcelona y Nueva York.

En Barcelona, vivo y  Nueva York era mi sueño incumplido ya que mi fobia a volar hacía imposible que pudiera conocer esa ciudad. Cuando me cansé de pintarrajear mis bambas, las coloqué en el zapatero circular y, en un acto reflejo, lo moví con la mano y lo hice rodar.

Al día siguiente, me puse mis deportivas customizadas y fue acabar de atarme los cordones y encontrarme sentada en un banco del Central Park.

Tras cerciorarme que aquello no era un sueño, sentí un miedo terrible: me encontraba en chándal, sin documentación ni dinero, en medio de una de las ciudades más grandes del mundo. Cuando fuí consciente de la situación en la que me encontraba, volví al banco en el que había aparecido y me senté, abatida, mirando al suelo…Entonces me fijé en las deportivas: Barcelona-Nueva York. ¿Y sí?… Paré a un par de corredores que hacían su circuito por el parque pidiéndoles un bolígrafo pero no tuve suerte hasta que pasó una chica con una gran mochila y pinta de estudiante. Creo que pensó que estaba loca cuando me vio garabatear en mis zapatos. Invertí el orden del Origen y el Destino que estaban escritos en mis pies y aparecí, de nuevo, en mi vestidor con el bolígrafo de la chica en la mano.

En el momento en que mi mente procesó lo que me había ocurrido, lancé un gritito de euforia. Y después, más grititos. Creo que también brinqué y bailé por el vestidor…  Y más grititos….Si mis sospechas eran ciertas… ¡Me podía transportar al lugar del mundo que yo quisiera!

Decidí hacer una prueba mucho más detallada y preparada con antelación.  Elegí Chicago. Siempre me había llamado la atención…

Reservé un hotel cercano y preparé una bolsa de mano con mi documentación, unos jeans, una camiseta y dólares.  En unas Nike viejas, escribí Origen y Destino pero consigné la dirección del hotel, como información adicional. Metí las Nike en el zapatero y lo hice rodar. Básicamente, reproduje todos los movimientos realizados en mi traslado a Nueva York. Me colgué la bolsa en el hombro y me até los cordones y… Just Do it!… me encontré en el vestíbulo del Hotel Millenium, preparada para registrarme y visitar la ciudad. Las fotos que hice , son uno de mis secretos mejor guardados, ya que nunca le he dicho a nadie lo que hago con el mueble zapatero…

Photo by Rye Jessen on Unsplash

Ya ha pasado un año y no he dejado de viajar. Mi familia empieza a sospechar. A veces, no puedo contenerme y hablo más de la cuenta: Los Moais de la Isla de Pascua, El Bosque de Piedra en China, la Gran Ola en Arizona… Y mira que me he reprimido y no he enseñado ni una foto…No me gusta mentir pero voy a hacerlo.

Descaradamente.

Esta noche, en una cena informal, vamos a celebrar que he superado mi fobia a volar. También les diré que me tomo un año sabático y que me voy a dedicar a viajar, cosa que es una verdad como un templo.

En mi vestidor, ya tengo una veintena de pares de zapatos, a la espera de que les otorgue un Origen y un Destino. He ido perfeccionando mi técnica y ya los decoro con motivos multicolores y elaborados. Me quedan preciosos. Y los guardo todos…Cada uno de esos pares, son el archivo de un viaje mágico.

Después de cenar, me pondré los Muxart y me iré a Las Bahamas. Gracias al cambio horario, llegaré al Hotel por la mañana y como me encanta bucear, lo primero que voy a hacer es una inmersión en el Dean’s Blue Hole.

Para el mes que viene, he pensado en visitar la Patagonia…O Mauricio…O…

Ya lo pensaré.

Origen y Destino.

Os dejo, que mis invitados llegan para la cena.

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Dean’s Blue Hole

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#Cuelgacorazones.

Un práctico colgador para dejar el corazón colgado y a salvo de emociones.

Sirve para tomar decisiones trascendentales.

Incorpora un manual de instrucciones muy breve, con una sola frase: “Usar con mucha moderación.”

Creo que no me lo voy a comprar…

No me lo puedo creer…

Primero, he oído aquel extraño aleteo. Raro, muy raro, teniendo en cuenta que estoy encerrada en un despacho minúsculo en el que no hay ventanas. Pero me ha pasado lo mismo que en las películas: cuando me giraba o levantaba la cabeza para mirar de donde procedía aquel sonido, el silencio era absoluto. A la que dirigía mi mirada a la pantalla del ordenador, ya estaba allí: flop, flop, flop

“Mira, es lunes y estás muy estresada” eso es lo que he pensado, dándome ánimos (algo que ya viene siendo habitual en los últimos tiempos) pero, entonces, cuando ya estaba más calmada y centrada en aquel listado de costes, me cae una plumita blanca en el teclado. Flip…

Como está feo eso de decir tacos, no voy a volver a reproducir el ¡Joder! que me ha salido del alma. ¿Qué hace un pajarito blanco en mi despacho? – me he preguntado en un tono infantil y estúpido. Incrédulo…Y con un poco de susto porque, inmediatamente me ha asaltado la idea de que fuera una paloma y yo, les tengo terror a esas aves…

Cuando me he atrevido a mirar hacia arriba, lo que he visto me ha dejado paralizada. Un niño, de ricitos rubios y mejillas sonrosadas, tirando a gordito (se le hacían esas arruguitas tan graciosas en las rodillas) y…con un par de alas, de plumas blancas, sobresaliendo de su espalda. Estaba sentado en el aparato de aire acondicionado, y agarrado a los conductos, como si fuera a caerse.

Tras procesar esta información, “niño gordo con alas, sentado en mi aparato de aire acondicionado”, he mirado al niño con atención y he observado que llevaba un arco en la mano y aunque no he visto ni una sola flecha, me ha parecido que podía ser peligroso. He decidido gritar con todas mis fuerzas, pero, cuando ya iba a dejar que el aire rasgara mis cuerdas vocales, el niño me ha hecho una señal con la mano, poniéndose un dedo en la boca. Y supongo que por el hecho de que es un “niño”, he cerrado la boca. ¡Una broma! ¡Claro! Yo que soy la anti San Valentín de la oficina, la que celebra el día de los No Enamorados desde que me dejó aquel impresentable, soy la víctima de una bromita del Día de Marras. ¿Una cámara oculta?

Cuando miro al nene, pienso que se han pasado tres pueblos. ¡Angelito! ¿Cómo se han atrevido a colocarlo ahí? ¿Y si se cae? Este último pensamiento me ha permitido salir del estado de estupor que he sentido al descubrir a un querubín ubicado en mi pared y me he dirigido hacia él, dispuesta a socorrerlo. ¡Qué bestias, por Dios! Estoy segura de que es culpa de Martínez, el capullo graciosillo de contabilidad.

Hola, cariño. No te asustes, te ayudaré a bajar de ahí.

No me toques, humana. Ni te atrevas. Soy Cupido, ¿Acaso no me has reconocido?– el niño me habla con autoridad y una cierta mala leche. Aunque es una monada me parece muy repelente pero no me doy por vencida. Es un niño-Venga, precioso. Vamos a bajar, que la broma ya se ha acabado.

Otro flop, flop, flop y el niño, gordito y sonrosado, se mueve torpemente, moviendo sus alas con dificultad. Le veo el culete y los rizos de su pelo y…una flecha clavada en su espalda. Da un giro y deja de hacer flop para hacer plof.

Cae en la mesa de mi despacho, boca abajo, en una posición antinatural que me da miedo. De repente, lo oigo. Esa vocecilla cabreada…

De verdad, estoy bien. No siento dolor. Esto se veía venir. Han sido los malditos recortes de presupuesto. Hace unos años, sólo nosotros podíamos salir a disparar flechas en un día como hoy, pero, el mundo ha cambiado y también los humanos. Se envían flechas amorosas, flores, corazones, mensajitos a través de las redes sociales y todas esas apps que crecen día a día… Y, claro, nos ha sustituido por plataformas digitales y algoritmos matemáticos y cada vez, menos dinero para Cupido y su ejército…

A estas alturas, estar hablando con un niño, con alas de ángel que dice ser Cupido y que está espachurrado en mi mesa, con una flecha clavada en su espalda, no me produce extrañeza. Tampoco que me esté hablando de recortes presupuestarios y revolución tecnológica. Charlo con él, como si tal cosa.

– Las flechas están caducadas y la penúltima que he disparado, ha realizado una trayectoria y ha acabado, clavada en mi espalda. Si me sacas la flecha, me desintegraré. Y ya está. Te dejaré en paz. Os dejaré en paz a todos…

–  En todas las pelis que he visto, sacar una flecha es lo último que se debe hacer. Desgarra la carne. No voy a hacer eso. – Últimamente, he visto un montón de series y no hay truco policial o de supervivencia en una batalla que no me sepa.

–  Confía en mí. Soy Cupido. ¿No me ves?

Miro sus rizos y ese culete gracioso. Es lo único que le veo, puesto así, boca abajo. No sé porque, pero le creo. Justo yo, la más escéptica con eso del Día de San Valentín…

–  Vale. Te la sacaré. Pero, aunque yo no crea en ti, si al final eres Cupido, te desintegras y desapareces me haces responsable de una cosa muy gorda. Matar a Cupido. Eso es serio.

–  No te preocupes. Me iré de aquí, a otro lugar que no conoces, pero… volveré. No tengas ninguna duda. No olvides que el amor, nunca muere. Y, mira, esto no deja de ser una acción de presión para que nos den más recursos. Venga, quítame la flecha que puede entrar alguien y encontrarme aquí con esta pinta.

–  Lo haré– Cojo la flecha y cuando me dispongo a tirar, oigo su vocecilla.

–  Ah! Una cosa más… Lo siento, pero, la última flecha que disparé… Espero que me perdones, humana.

Y oigo eso del “perdón” y me quedo perpleja.

Ya no hay flecha, ni niño muerto.

Creo que me voy a pedir una baja por estrés. Estoy mal, muy mal.

Llaman a la puerta. Veo que aún hay plumas blancas por la sala. Las recojo apresuradamente y le digo al que llama a mi puerta que puede pasar. Y ahí está Martínez, el de contabilidad, con cara de besugo y los ojos muy, muy brillantes. Sostiene un gran ramo de flores en su mano. Me lo entrega, junto con una postalita de un corazón ribeteado de blonda blanca. Horroroso, por cierto.

–  Siempre he querido decirte que me gustas y que me gustaría que fuéramos a tomar una copa, para conocernos mejor. O a cenar, si lo prefieres.

Me quedo muda. ¿Martínez? Vaya con el niño gordinflón con la flecha en la espalda.

Si lo llego a saber, no se la saco…¿Martííínez? No me lo puedo creer…

 

NB : Una versión nueva del Cupido’s Killer

Una onironauta en potencia ( que no lo es).

No news. Nada nuevo en el horizonte de mis sueños. Un par de veces, he registrado el mismo lugar isleño y encantador en el que me muevo pero los recuerdos fugaces de mis sueños,  no han sido nada relevantes.

No he vuelto a ser consciente de estar soñando en mi sueño…

Photo by John Westrock on Unsplash

Ya he acabado el libro y confirmo que tengo un regusto a pseudo-ciencia y detecto un excesivo optimismo en la capacidad del ser humano de controlar el mundo onírico. Nuestra neuronas son astutas, mucho más que nosotros, así que difícilmente dejaran que controlemos sus sistemas de borrado y orden…

Photo by Renee on Unsplash

Cierro mi apartado onironaútico de este blog hasta nuevo evento nocturno de despiste neuronal.

Photo by Javardh on Unsplash

NB 1 : Eso sí, mis registros de sueños me han dado una idea para un relato. ; – )

NB 2 :Una onironauta en potencia : (I); (II) (III); (IV);

 

 

Si hay que escoger uno, que sea el séptimo.

 “Estar en el séptimo cielo” (*)

 

séptimocielo

 Utilizamos esta frase para decir que estamos ausentes de la realidad a causa de la felicidad plena que nos envuelve.

Si alguna vez os dejan escoger el cielo al que ir, no dudéis. Directos al séptimo. Eso de “la felicidad plena que te envuelve” ( y debe ser en estado continuo) no tiene contra-argumento posible.

(*)Existen varias teorías sobre el origen de esta expresión, pero todo apunta a que se relaciona con la religión musulmana y se refiere al lugar al que Mahoma ascendió con su caballo Al Borak. Más teorías, aquí.

 

Cosecha.

Escogí el terreno con mucho cuidado. De todos los campos de la familia, sólo uno era idóneo para el cultivo. Estaba situado al norte de la finca y parecía tener la magia necesaria para que la siembra prosperara… Los días no parecían acabar nunca mientras quitaba la maleza y las malas hierbas y aireaba la tierra bajo un sol abrasador .Trabajé durante meses…

La noche en la que llegó el viento, todo estaba preparado.

Lo sembré, lo cuidé y hoy, he cosechado mi primera Tempestad.

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Notas de cata: Tormenta muy rápida e intensa. Con matices de truenos y trazos de rayos y relámpagos. Si se consume muy fría,  aporta toques de granizo.

Premoniciones y un bocadillo.

En la oficina me miran con temor. Se callan cuando entro en el despacho , me observan y retiran la mirada cuando yo les encaro visualmente…Nadie quiere hablar conmigo. Nadie me toca ni roza ninguno de mis objetos… Están asustados…

Sé que es difícil convivir con las premoniciones. Tenemos miedo de lo que desconocemos y queremos desconocer lo que nos da miedo…pero yo no puedo evitarlo.  Es incontrolable. Aparece ese mensaje en mi mente, en una forma verbal inconcreta pero comprensible o una imagen en forma de flash y, entonces, conozco ese algo que va a ocurrir en el futuro. Suele ser un tempo cercano. Apenas minutos, o segundos…. Es el tiempo que me da la premonición. Hay quién las tiene de sucesos que acaecerán unos meses después o semanas o días pero lo mío es más inmediato.

A lo que iba: esta mañana he tenido un episodio. Dicen los expertos que estas experiencias están dentro de la categoría de fenómenos Psi Gamma (no es por alardear, pero eso le da un caché a mis visiones.)

Estaba al teléfono, escuchando la musiquita de la llamada en espera del “Servicio de Atención Al Cliente” de la empresa de hosting en la que está alojada la web de la empresa. Lo había intentado en varias ocasiones y, por fin, me había decidido a aguantar la melodía repetitiva-tipo-hilo-musical-en-bucle el tiempo que fuera necesario ya que necesitaba realizar una consulta urgente. Con la oreja roja y cansada y el cuello rígido al sostener el teléfono con el idem y el hombro durante tantos minutos, he accionado el altavoz del aparato.  Un rato después de melodía repetitiva-tipo-hilo-musical-en-bucle , me ha apetecido comerme mi bocadillo Lo había retrasado, pensando en desayunar tras hacer “la llamada” pero, la eternidad se me hacía demasiado larga… He desenvuelto con cuidado mi pequeño bocadillo. No era un bocadillo cualquiera….

Era uno de esos que te apetecen especialmente. Uno de los que te van a alegrar la mañana. Nada de algo hecho con prisa con un queso bajo en calorías. Mi bocadillo era de jamón de jabugo. Del muy bueno. Una de esas compras capricho. Un regalo de 100 gr de Joselito, cortado muy fino ( casi transparente) que se había servido en la cena y del que habían sobrado unos preciados gramos que , en ese momento, formaban parte de mi excelente bocata. El pan, tostadito y de miga esponjosa. “Sucat de tomaquet”, con sus gotitas de aceite de oliva y la pizca ( casi simbólica) de sal… En fin, no hablamos de un bocadillo, estamos hablando de “ese bocadillo”.

Me lo he mirado con cariño ( y relamiéndome) pero , entonces, he tenido una premonición. Mis ojos vidriosos ( no sé si por el ansia del bocadillo o por el fenómeno Psi Gamma)  : “¿Oyes la música? Llevo más de diez minutos escuchando este li-li-li pero, estoy segura que cuando dé el primer mordisco a mi desayuno y lo tenga en la boca, incapacitándome totalmente para el intercambio verbal, entonces, una voz de persona me saludara y me preguntara que es lo que quiero “

Lentamente, he extendido el papel de aluminio sobre la mesa. Li-li-li . He desenvuelto el bocadillo y desplegado la porción de papel de cocina que me servía de servilleta. Li-li-li. Todo, todo, a cámara lenta. Li-li-li. Con la misma parsimonia, he cogido el bocadillo y he ejecutado un movimiento de arco hacia mi boca. Li-li-li. Con la máxima tranquilidad, le he dado un mordisco y he iniciado el primer segundo del acto de masticar y, entonces… “Hola , buenos días. Soy Iván. ¿En qué puedo atenderle?”.

Esto de las premoniciones es una lata aunque le voy cogiendo el tranquillo ( he conseguido no atragantarme ) pero a mis colegas de despacho,  les ha hecho mucha gracia la deglución ultra rápida mientras Iván, el del Servicio de Atención al Cliente se impacientaba ( encima!!) y han estado un rato riéndose de mis fenómenos Psi Gamma.

Entonces, he tenido otra premonición : se iba a ir la luz de la oficina. Y, de verdad, lo iba a comentar antes de que iniciaran la copia de seguridad en el servidor pero, mira, me he dicho : “Tanto reír, tanto reír de mis Psi Gamma …Pues, ahora, a reiniciar el sistema y a quedarse un ratito más”.

Con mis premoniciones, no se juega.

N.B : Estos gorros de bruja son Mermaiden Creations de California. Una tiene premoniciones, pero con estilo… ; – )

Lugar secreto.

 

 

camino

 

Nadie se para.

Nada se detiene.

No hay tiempo para pensar. Hay que sobrevivir y, eso, nos está consumiendo toda la energía.

Toda.

Tampoco quieren que paremos. Que nos sentemos un minuto, que preguntemos. Que hablemos, que dialoguemos, que tomemos nuestras propias decisiones…No quieren. No les interesa…Pero, lo peor, es que nos han prohibido reflexionar.

No se puede reflexionar. No se puede pensar…

Por eso, esto, es tan importante. Una revolución.

Y, cada día que pasa, se suman más rebeldes.

Gente que sabe dónde está este lugar secreto.

Que llegan, escondidos, furtivamente y se sientan…y piensan.

Una revolución…

 

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