“Stay hungry, stay foolish”. En realidad, él hizo esta sentencia aún más famosa de lo que ya era o por lo menos, la ubicó en la actualidad ya que es el slogan de la última portada de “The Whole Earth Catalogue” una publicación, de la que se dice que es el precursor de Google pero en papel.
“Catálogo publicado bianualmente entre 1968 y 1972 -también ocasionalmente de 1972 a 1998- con carácter independiente y contracultural que pretendía ofrecer educación y acceso, a través de un listado de recursos y herramientas, a una visión crítica y ecológica de la Tierra y el futuro de la humanidad.”
El concepto siempre me ha parecido atractivo. Seguir hambriento y …alocado. Con ganas de aprender, de cambiar, de mejorar, de saber …Y con el ímpetu necesario para tirarse a la piscina y probar, intentar …
Es justamente lo contrario que hacen nuestros líderes políticos ( en España, ni te cuento, pero esto ya lo pongo a nivel estratosférico : El Mundo ). Han dado un nuevo sentido a la frase que deja de ser motivadora . Estos que mandan ,“hambre “no tienen. Y ganas de intentar, tampoco. Están inactivos, pasivos, a la espera…Cuando vienen Elecciones, se activan como robots, en busca de la fuente de energía …y ya está. Ni hungry, ni foolish.
Mientras esto ocurre, la dichosa frasecita ( ya empieza a no gustarme)toma otro sentido.
Estamos hambrientos…pero de verdad. Hay mucha gente pasándolo muy, muy mal . Y esto, puede hacer que , al final, nos volvamos locos. De alocados, nada. Locos perdidos.
Durante estos días, me he relacionado con muchas personas en mi entorno profesional, de distinta procedencia, de diferente edad, de ideologías políticas opuestas …La gente que pisa la calle, lo tiene claro. Se podrían hacer cosas pero…no se hace nada. Soluciones, ni una.
Stewart Brand , cuando dirigía la revista The Whole Earth Catalogue y Steve Jobs , cuando la hizo suya , querían transmitir una idea positiva. De pura acción.
Elecciones, votos, y patrañas son lo único que alimenta a nuestros políticos . No hay nada más. No hay acción pero, cuidado, están provocando reacción. De verdad, que empiecen a tener miedo…Esto se está complicando mucho y eso del “Stay hungry, stay foolish” va camino de convertirse en literal.
Cada x tiempo ( nunca sé cuando me va a pasar) escribo un algo ( son relatos que no llegan a ser novelas. Novelitas que parecen relatos largos, vamos)en una especie de ataque maníaco.
Ya expliqué este punto raro, álgido que me posee cuando escribí “Me estrello en sus brazos”. Bueno, pues ya estamos igual…
Esta vez, va a ser “Lo mío con George”, otra de esos “algo” que sólo pretenden hacer pasar un buen rato. Ligereza y sonrisas y siempre, siempre esa vertiente de literatura romántica en la que me encuentro muy cómoda …
Esto de “Lo mío con George” fue una idea alocada que se me ocurrió un día. Escribir sobre como el hombre más deseado del planeta, se enamora de una mujer …normal. Para ello, la única posibilidad era “aislarlos” y convertir a esa mujer en “la” mujer. La única. ¿La última de la tierra? ; – ) Así que decidí ubicarlos en el escenario de una gran Catástrofe natural que, básicamente es, que la tierra se parte en dos. Por el Meridiano de Greenwich…; – )
Además, está escrito de una forma que permite “personalizarlo”. Con un simple reemplazo automático en el Word, puedo hacer que la historia se convierta en “Lo mío con Brad” ( por ejemplo) y personalizar a la protagonista, para que sea el lector. Me pareció hasta gracioso para regalar …Ya os digo que fue una idea alocada…
Durante muchos meses, me acompañó una libreta ( menos cuando me la olvidaba, claro) y allí, iba escribiendo…ideas. Pasó mucho tiempo hasta que las ganas esas enfermizas de escribir me atacaron y , con todo enhebrado, empecé a coser. Coincidieron días de tiempos muertos de espera en los que escribir me distraía y un par de días de Rodríguez que me sirvieron para rematar la faena.
Después de varias lecturas y repasos, ya he llegado a ese punto en el que no puedo avanzar más. Está acabado…
Como siempre, debo agradecer a estas historias que me monto, que me capturen de la forma que lo hacen. Decir “pasárselo bien” es poco decir. Mientras estoy maníaca, escribir es delicioso…
Lo pongo a disposición del que quiera leerlo y, ya sabéis, si alguien lo quiere personalizado que me envíe un mail con su nombre y el de su ídolo del mundo mundial. ; – )
Es un sentimiento extraño, este del sacrificio de la lechuga. Por un lado, hay una pizca de orgullo ( por haber conseguido que la lechuga creciera y se desarrollara), otro poco de alegría ( por demostrar que sí he podido cultivar una lechuga) y una dosis de actitud vengativa ( ahora, sólo me la como yo) para castigar a los que no creyeron que mi huerto saldría adelante.
Pero está la cara B. El otro lado. El lado oscuro… En ese lugar, lo que sientes es tristeza ( poca, la verdad) por desbaratar el crecimiento de la lechuga ( la condeno a morir y a ser masticada y deglutida y….). También tiene un puntito de Gran Sacerdotisa, en el momento del sacrificio . Y, finalmente, preocupación por la estética huerteril ( sacar las frondosas lechugas deja espacios vacíos…).
Para este último inconveniente, tengo a mi tío, que tiene huerto y le han sobrado plantitas de judía tierna y, claro, cómo ahora soy conocida en la familia por m-i h-u-e-r-t-o, me las ha traído …
No he querido que este momento estelar de la lechuga, pasara desapercibido y he montado el “Cosecha Party”. Eso , claro, es mi percepción. Para la lechuga, ha sido su fiesta de despedida.
Para que viera que me importa ( una no se carga una lechuga sin sentimiento de culpabilidad), he creado un attrezzo especial con elementos de packaging de Mr. Wonderful. La lechuga se irá, pero lo hará con clase.
Ha quedado así.
El momento de la cosecha ha sido más duro de lo que me pensaba pero…rápido.
Un voluntario ( ahora, para cogerlas, sí ¿eh? )ha realizado el acto de “arrancamiento” de la tierra madre y me la ha entregado. La lechuga estaba fresquita. Primero, la he acunado con delicadeza pero, después, la he manoseado un poco para valorar la consistencia del cogollo. De primera categoría: denso, verde clarito y muy crujiente.
Disculpad si no presento a la lechuga en su versión “ Ensalada”. Es por respeto ( y porque no me ha dado tiempo de hacer la foto…)
Llega el tiempo de la judía , la nueva habitante del huerto.
En realidad, la judía va a ser la protagonista de “A Rey muerto, Rey puesto”. Se va la lechuga y llega la judía tierna…
NB : De las tomateras, ya hablaremos en otra ocasión. Estoy segura que me vigilan y me han intervenido la IP. Se están haciendo fuertes…
Advertencia : Post narcisista que habla de mi mini yo.
Mi mini-mí en el mundo blogosférico. Una imagen , mínima, que sea un yo. O un mí.
Si voy a tener un mini-yo con todas las de la ley que sea lo más mí que se pueda.
Bien, ¿Cómo creo que soy? ( pensad que hablamos de un mini-yo que , a partir de ahora, será Bypils por estos mundos del Blog Imperfecto. Tampoco es un examen a conciencia de mi personalidad. Para eso, aún no estoy preparada . ; – ) )
De repente, me enfrento a una divertida tarea : tengo que hacer un briefing de mí misma y definir el estilo y lo que quiero que exprese.
Lo primero es fácil. Identifico mi estilo Es desenfadado y con bandolera cruzada (porque siempre voy cargada de cosas). Con la descripción de la ropa que más me pongo y unas fotos ilustrativas, proveo a la artista del material necesario..
La artista…Por cierto, creo que aún no os he hablado de Mon .Ella es Mónica Custodio, ilustradora y diseñadora. Crea preciosos mini-yos y banners y guarda-secretos y camisetas y broches e ilustraciones… Es la línea de objetos ilustrados : Monnadas. Hace cosas cómo estas.
Mon, es la autora de mi mini yo y me caló al instante: “Quiero un mini mi simpático ( que tenga mi pelo, eso sí) y que vaya cargadito de libros.” Le confieso, que las palabras son mi perdición. No me olvido de mi alter-ego, el teléfono amarillo. Debe estar junto a mi mini-yo. Imprescindible. Ah! Y que sea mona. Guapísima. O sea, al estilo Mon.
Con todas estas piezas del puzzle, la artista interpreta. Une cosas, dibuja, crea mi mini-mí, lo viste ( le pone el bolso), unos ojos preciosos (y una boquita que no me la merezco), lo llena de libros y coloca mi teléfono que es ya tan mí , que forma parte indisoluble de mi mini yo .
Y lo hizo.
Y me encantó. Una monada, vamos ( y no lo digo porque yo sea la maxi-yo)
Ya sin más dilación, en un acto de mini – egocentrismo , os presento al mini-Bypils. Un mini mí. O mi mini yo.
Me siento rejuvenecida , así, tan mini… ; – )
NB : La estrella roja de la camiseta es publicidad subliminal ; – ) de mis novelitas románticas The Happy End.
Yo, he escogido a Don Rigoberto. El argumento de «Los Cuadernos de Don Rigoberto» se basa en una serie de cuadernos que escribe Rigoberto, un empleado de una compañía de seguros que se evade de la realidad cotidiana, plasmando sus fantasías sexuales y deseos en unos textos que le sirven para evadirse de la vida diaria. Está casado con Lucrecia …
Mi micro :
Mi matrimonio… Ya han pasado más de quince años y, esta, va a ser la primera vez que yo…Unas semanas antes de nuestra boda, él quiso hablar conmigo. Dijo que era un asunto serio que podía afectar a nuestra vida marital. Marital es una palabra tan tradicional como lo eran nuestros tempos, así que confieso que me asusté y que asistí a aquella cita con mil temores acechando mi mente. Impotencia, perversión… ¿Qué sería? Era un libro. Necesitaba leer los Cuadernos de Rigoberto, antes de cualquier práctica sexual. Y una vez excitado, me pedía que imitara a Lucrecia y le narrara mis escarceos con los cientos de amantes que inventamos. Nosotros, maritales profundos, nunca dejamos que aquello fueran más que fantasías.
Tantos años, releyendo aquellos textos. Tantos años, fabulando. Tantos años, siendo ella sin serlo….
Y, al final, su obsesión la he hecho mía y soy Lucrecia. Eso es lo que creo en este preciso momento en el que estoy ,de incógnito , en este hotel del centro, donde espero a un desconocido para , por fin, poder ser ella y cuando mi marido me pida que le narre , con todos los detalles , la…
Llaman a la puerta.
Bueno… Creo que, en realidad, he escogido a Lucrecia ; – )
A un siglo de la tragedia, el Titanic ( ¡Qué grande era, por Dios! ) sigue despertando fascinación. Estos días, estoy leyendo en la prensa todo lo que se sabe ( la vida de los pasajeros españoles, el menú del barco, la leyenda de la orquesta valiente…) que viene a ser lo mismo que se sabía pero con más años de análisis y recopilación de datos. He visto documentales y sub-películas ( «la peli» es la de James Cameron) y me he dejado llevar, de nuevo, por la historia del Titanic.
Tengo Titanictis.
Y no lo entiendo. Se me encoge el corazón cuando pienso en esas aguas heladas y en la gente que murió .Eso es lo peor de esta patología : hay fascinación o interés o curiosidad por un hecho trágico que se cobró más de 1500 vidas. La realidad se desdibuja y se hace leyenda y dejamos que nuestro cerebro filtre información y la obvie.
Este año, me han sorpendido cosas nuevas : El documental de National Geographic sobre el iceberg maldito y el libro de Morgan Robertson.
El documental resultó ser una fuente de inspiración. La Factoría FNAC ha convocado un concurso de Microrrelatos sobre el Titanic ( 150 palabras) y el mío, se ha centrado en el iceberg. Registré algunos datos y , mira, me salieron estas ciento cincuenta palabras:
Sí, soy el iceberg…
Mi linaje desciende de la costa oeste de Groenlandia y nací hace 15.000 años, en plena Edad de Piedra.
Tras liberarme de la gran pared de hielo que me cobijaba, recorrí más de 6.000 kilómetros, arrastrando mi tonelaje helado por el fondo marino y dejando que las olas esculpieran mis formas…
En aquella noche estrellada, hinchada de calma, yo estaba allí ubicado por la naturaleza, sereno, en mi mar glacial.
De repente, un fuerte impacto me desgarró. El monstruo de acero me hirió levemente, me moldeó de nuevo y me dejó, a la deriva, en compañía de 1.500 almas.
Con ellas, sigo navegando…
Lo de Morgan Robertson es muy, muy mosqueante. Me da hasta yuyu...
Y, además, le añade otro elemento de fascinación a la historia fascinante. Este señor, marinero y escritor, escribió un libro catorce años antes de la tragedia, en el que en un barco ( de casi las mismas medidas y tonelaje , número de pasajeros, número de botes, etc…), en el recorrido opuesto ( de USA a Europa) choca con un iceberg , casi, casi, en la misma localización geográfica que el Titanic ( a uno 600 Km de la Costa de Terranova) y se hunde¿ ?
Y… ¿Cómo se llamaba el barco? Titán!¿ ?
El Titán era un barco muy lujoso, con clases sociales diferenciadas y muy pocos botes salvavidas ( insuficientes para el pasaje, como en el Titanic) ¿ ?.
En el libro de Robertson «Futilidad», el barco se hunde de la misma forma, también en abril, también se considera insumergible y también… Hay tantos «también» que te hace pensar en si es una mera coincidencia ( pero muchas! ¿Tantas, tantas?) o…¿Qué?
¿Cómo se puede explicar esto con un poco de lógica y sentido común?
Ahí lo dejo…
Fascinante, es. ; – )
SINOPSIS (lacasadelibro.com): El Titanic se hundió hace 100 años. Publicamos ahora uno de esos curiosos libros que han atraído a muchos lectores a lo largo del siglo XX, ya que fue escrito catorce años antes del famoso naufragio y cuenta una historia prácticamente idéntica: un trasatlántico llamado titán se hunde en las aguas del océano Atlántico al chocar con un iceberg.El Titánic se parece de manera desconcertante al Titán que Robertson creóen la ficción: coinciden incluso en peso longitud y capacidad de pasajeros. También en que el Titán era un buque con exceso de lujos que llevaba una cantidad insuficiente de botes salvavidas. Algunos creen que se trata de una mera casualidad y otros que el autor escribió un libro premonitorio de lo que sucedería años después, lo que dota al texto de un claro interés histórico.Morgan Robertson fue un visionario, como Jules Verne, a quien sin duda nos recordará estilísticamente esta novela.Es una historia conocida: el barco más grande jamás construido, apodado el insumergible por sus propietarios británicos y la presa, choca con un iceberg. Debido a la falta de botes salvavidas, la mayor parte de los pasajeros perece en el Atlántico Norte. Una historia idéntica a la del Titán, salvo que este es un trasatlántico de ficción y que se creador publicó el libro catorce años antes del hundimientos del RMS Titanic.The Portland Press Herald
Los libros ya se está preparando para salir a la calle… El próximo 23 de Abril, las calles de Cataluña , se vestirán de libros y libros ( y de rosas y rosas). Aún con esta crisis matadora, los libreros tienen expectativas : parece que la metereología acompañará ( yo diría que se fían demasiado de los pronósticos) y que el día, al ser laborable, invitará más al paseo y la compra (el año en que cae en festivo, las cifras caen en picado).
Sea como sea, libros + flores siempre son una buena combinación. Tengo cierta curiosidad por ver qué pasa con los libros digitales en este Día del Libro, ya tan Siglo XXI . Hay que empezar a poner unas «e-«… Y aunque yo sea de las clásicas ( por algo he conocido y utilizado una cinta de radiocasette) empiezo a tener dudas y a zozobrar entre el papel y el iPad.
Poco a poco, voy cayendo en la lectura digital. Es como un virus silencioso…Se va amoldando, se va haciendo cómodo, se afianza…
A mí, cualquier día del año en el que me regalen un libro ( ahora, en cualquiera de sus formatos), es un día glorioso. El problema es que este año, quiero …tres. Es inevitable.
Víctor Amela, Ima Sanchís y Lluís Amiguet han recopilado las «Grandes Contras», o sea las entrevistas de contraportada que han ido publicando en La Vanguardia. Esta sección del periódico es …inspiradora. Hay muchas de esas «contras» que han quedado grababas en mi mente ( por lo menos, los rasgos más dominantes) y me han sido útiles en diferentes niveles : desde el emocional, al más práctico pasando por el lúdico y el de puro aprendizaje.
Como todo libro «de ahora» que se precie, también están en versión e-book y tienen subook trailer.
Ahora, deberé decidir si quiero pasar las paginitas de papel o deslizar los dedos por la pantalla.
Si me decido por el libro clásico, me voy a pedir un book-helper. Tal que así :
Pero…No sé. El e-book me permite acumular libros y libros sin ocupar espacio. Al final, voy a tener que hacer cosas como esta para ubicar tanto papel ; – )
Tengo unos días para decidirme : Digital o Papel, esa es la cuestión.
Respecto a la rosa, no hay dudas : natural. Fresca y fragante .
Al principio, ha sido un poco caótico ( y mojado). No soy anti- días- de -lluvia. Más bien, todo lo contrario. Me gusta esa luz gris y el olor a hierba fresca pero, claro, todo esto visto desde una , perspectiva ideal : ¿Desde una ventana? ¿Sin tener que chapotear por el asfalto, por ejemplo?
El inicio del día ha sido uno de esos Mr.Bean. Los tengo clasificados : Los Días Grrr!son malos, los Felices ya se identifican por sí solos ylos Mr. Bean, son días esencialmente torpes. En realidad, no es el día , soy yo pero…es mejor echarle la culpa al karma. ; – )
Hoy, por lo menos, era consciente de mi paraguas ( gracias al post del otro día) y sabía , debía, estaba obligada a sacarlo del maletero y dejar que se mojara un poco. La primera fase de la mañana ha sido la de las prisas. Cuando se inicia rápido, todo para confabulado para desbordarse. El paraguas, claro, en el maletero. De mi casa al coche, sin paraguas: el pelo, ya loco. Una vez llego al coche, me percato que las llaves que creía tener en el bolsillo –perfectamente-localizadas-para-abrir-rápido, son las de casa. Llueve. Vale. ¡Qué bien! Hacía falta.( Eso es lo que hoy , va diciendo todo el mundo ; – ) )Meto la mano en mi súper-bolso bandolera, king size, y empiezo a buscar al tacto. Las llaves, no están en el lugar habitual ( el bolsillito interior) y hoy, precisamente hoy, el bolso está lleno de cosas ajenas o poco habituales. Me mojo pero ya me empieza a dar igual…¿Sabéis esa posición, con la pierna a medio alzar, aguantando el bolso mientras rebuscas y te desesperas porque encuentras de todo menos las malditas-llaves-del-coche? Al final, en una solapa trasera ( que utilizo poco), noto una forma prometedora. Localizadas. Me saco el bolso por la cabeza y se me levanta la chaqueta. Abro el coche, tiro el bolso ( de malos modos, confieso) en el asiento del copiloto y observo, como el contenido se desparrama…profusamente. Confirmo que he olvidado cerrarlo.
Cuando llego a mi destino, ya más conformada y casi seca, aparco ( buena señal!) y voy a pagar al parquímetro ( conocida por “la máquina de pagar” ). Antes de esto, he recogido monedas y tickets que he colocado como he podido en el monedero (también desparramado) y ¡He cogido el paraguas! Al llegar a la máquina infernal, no he sé qué hacer con el paraguas. No lo puedo sostener ( ni en ese formato garra-axilar) y es tan grande , que molesta a los que pasan por mi lado, con paraguas de tamaño normal. Seleccionar las monedas, en aquel amasijo de tickets y papeles ha sido muy difícil. El paraguas, molestando. Dos personas a mi espalda, esperando su turno en la máquina… He cerrado el monstruo y lo he apoyado en la maquinita. Se ha caído. Lo he recogido. Mirada taladrante que notas en la nuca y encima, lloviendo.
Al final, lo he conseguido. A partir de ese momento, he sido consciente que mi paraguas sólo es apto para grandes avenidas. Mi paseo se ha convertido en un sano ejercicio de driblaje , acompañado por algún movimiento de paraguas ( tipo, lo-tiro-para-abajo-para-dejar-pasar) y como era de esperar, en uno de esas, he bajado el paraguas justo debajo de uno de esos chorritos de agua, ya con su caudal, que crean algunos balcones y terrazas…Ha habido un momento que ya me daba igual si me mojaba o no. Me era tan indiferente que he estado mis buenos diez minutos, paseando con el paraguas sin que lloviera, hecho del que me he percatado al ver que no había más paraguas que sortear y que la gente, paseaba ya, a cabeza descubierta…pero, claro, iba yo concentrada en no herir a nadie con el mío…
Los Mr.Bean se han ido sucediendo hasta el mediodía. Ahí, ya me he estabilizado y la cosa se ha normalizado.
Esto me ha hecho pensar en la célebre “Cantando bajo la lluvia”. Más que por su referencia evidente a la lluvia y a empaparse, por su poder de insuflar optimismo. Es una de las películas más utilizadas en terapia, por su contenido vital y positivo y que se alcanza su máxima expresión en la escena central , el famoso baile-chapoteo de Gene Kelly. ¿Qué nivel de felicidad debes alcanzar para andar( bailando) a través de una tormenta, con un paraguas cerrado y encantado de la vida? La lluvia se asocia a días grises y a la tristeza y, justamente, lo que hace el protagonista es actuar como si luciera un sol radiante, un símbolo de la felicidad… Si la ves, es inevitable que te contagies de ese optimismo bailarín. Transmite ese buen rollo, de forma muy potente… No creo que existan muchas personas que no hayan visto esta peli, pero es posible que no nos hayamos recreado en esta escena, sabiendo que podemos absorber parte de esa positividad. Es un buen anti – yuyu-de-bajón.
Curiosamente, esa no era su misión. La película se creó en base a las canciones disponibles para el musical (mandaban las canciones) y no fue hasta el último momento que no se planteó la escena de rodar , realmente, bajo la lluvia .En realidad era agua con una composición salina ( algunos dicen que leche) para que fuera más blanca y la cámara la captara mejor. Gene Kelly, la ensayó hasta la saciedad ( el tipo era muy perfeccionista) y consiguió rodarla en una sola toma ( esta “tontería” es…¡increíble!). La leyenda dice que el bailarín llegó al estudio con 40º de fiebre y debilitado pero que , aun así, clavó el bailecito pero…como no se oían suficiente sus zapatos ( recordad que estaba hecho polvo) fuera de cámara había dos bailarinas de claqué que reforzaban los pasos de Gene Kelly para que se oyeran más.
De momento, yo nunca he salido a “mojarme” bajo la lluvia, en un estado de felicidad total. No me ha pasado nunca (deberé trabajar en esa área; – ) ). Lo mío con la lluvia, viene a ser más de día Mr. Bean pero no pierdo la esperanza. Y si me pasa, me pienso marcar el bailecito tipo Gene Kelly.
Es un término que se utiliza en el campo de la fotografía. Tiene una vertiente de puro ocio artístico ( hacer fotos) pero es , también, una herramienta utilizada para estimular la creatividad.
Consiste en hacer 1 foto al día , durante un año…La originalidad con la que se trabaje el concepto, ya depende de cada uno. En Flickr, encontraréis muchísimos ejemplos de los proyectos 365. A mí, me gusta particularmente el del fotógrafo británico Ashton ( especialista en bodas!. Tiene unas fotos en su blog de su trabajo y es increíble) que decidió fotografiar su cara, los 365 días del año.
Este año, los seguidores de este tipo de proyectos, tendrán que cambiarle el nombre y llamarlo Proyecto 366, ya que se les ha colado este año de traspaso, con un día como el de hoy, 29 de Febrero ( que no se volverá a repetir hasta dentro de cuatro años!) pero que suma foto…
El compromiso del año enterito ha favorecido la aparición de los Proyecto 52 . Estos, se comprometen a una foto a la semana…Menos presión…creativa.
Esta técnica de los 365 ( cada 4 años : 366 ) y los 52, podrían ser extensibles a prácticamente cualquier cosa susceptible de ser compartida : una frase, un chiste, una actitud ,un post,…un cuento. Y , entonces, me encuentro con que ya hace mucho tiempo que hubo un escritor ( además , Nobel de Literatura en 1934) que decidió crear una obra con el título «Cuentos para un año».
Exactamente un proyecto 365 : 365 cuentos para ser leídos en orden aleatorio y libre. Uno para cada día del año.
Ese autor fue el dramaturgo, novelista y escritor de relatos, Luigi Pirandello. Es más conocido por sus obras de teatro , p.e. : Seis personajes en busca de autor. Leí algunos de estos cuentos ( recuerdo especialmente «La Vasija») y ya me pica el gusanillo de tener este libro en mis manos. Pirandello es un cuentista de alto nivel. De primera línea.
Lo curioso es que este libro no contiene relatos para los 365 días del año. El título no es correcto…Se quedaron en 241, ya que el año en que el escritor estaba poniendo en práctica su «Proyecto 365», murió de una neumonía… Aún así, el reto era increíble y llegar a escribir la cantidad que escribió ya es una pasada. Y, además, siempre alta calidad. Impresionante.
Esto de los Proyectos 365 ( o Proyecto 52, que es más asequible ; – )) se puede ver , también, desde otra perspectiva. Depende de nuestro estilo y filosofía de vida. Puedes tener un Proyecto 365 de «buenas obras» , o de sonrisas ( una, consciente, al día), o de retos ( Por ejemplo el famoso : Proyecto 365 SIN Coca Cola- me lo he inventado-), o de una palabra cariñosa, o de una canción o de una idea,o de una actitud ecológica…Una al día.
Y, es curioso, que cuando se convierte en «Proyecto 365» , lo dotas de realidad y de compromiso y se hace… Sólo es cuestión de elegir el tipo de Proyecto ( frase, actitud, reto, etc..), una libretita ( mejor si es agenda) y un boli ( podéis ver que no es necesario un smartphone, ni conexión wi-fi ) y venga. Una vez decides cuando empiezas, se cuentan los 365 días siguientes hasta la misma fecha del 2013.
N.B 1 : Atención : Si se empieza hoy, es proyecto 366. Hoy, es el límite .
N.B 2 : Voy a pensar en lo de la Coca Cola pero en modalidad Proyecto 52 semanas. ; – )
El «Aquí lo hicimos» daba mucho juego. Desde un apasionado encuentro sexual a un asesinato ( aún me dura lo de Stephen King) o algo tan tierno como la concepción de una nueva vida.
¿Qué hicimos aquí?, me pregunté. ¿En un sofá amarillo?…
Teodora trabajaba como restauradora en el Museo de Historia de la ciudad. Se había doctorado en la especialidad de “Objetos del Siglo XXI” y pasaba largas horas, restaurando los objetos que se encontraban en los yacimientos arqueológicos de las llamadas Urbanizaciones que poblaban ese siglo.
El último trabajo, del que estaba especialmente orgullosa, había sido la restauración completa de un primitivo teléfono llamado “iPhone” que había llamado la atención de sus superiores por su calidad y detalle.
No se sorprendió cuando la citaron en la planta de Dirección .Entró en el despacho preparada para recibir la felicitación de su jefe y salió de allí emocionada y feliz. Se habían superado sus expectativas y tras el halago y la palmadita en la espalda, había recibido el encargo más importante de su vida: restaurar el mueble más emblemático del Siglo XXI.
El sofá amarillo.
El sofá de la Revolución.
Ese sofá.
Acababa de desembalar la pieza y la estaba examinando con atención. Era un modelo Chester, diseñado a principios del Siglo XIX pero reeditado en los siglos XX y XXI. Poseía su característico relieve en capitoné y los brazos y el respaldo a la misma altura. Estaba fabricado en piel vacuna de un suave color amarillo. El cuero estaba muy gastado y requeriría de su máxima destreza para devolverle su apariencia original.
Tomó muestras y preparó el sofá para el escáner molecular. Cuando se imprimió el informe de la composición del armazón, vio que se había detectado un trozo de celulosa, entre los muelles del respaldo en la zona central.
¿Celulosa? ¿Papel? Con mucho cuidado, procedió a extraer el trozo de papel y lo protegió en atmósfera cero para evitar que se desintegrara al contactar con el oxígeno .
Era una carta. No era una de esas memorias USB o un disco DVD…!Había descubierto una carta de papel del siglo XXI!
Emocionada, conectó el tecno-lector y procedió a su lectura .
Aquí lo hicimos.
Aquí nació todo. Fue en este sofá. Este mismo.
Eran malos tiempos para todos. Muy malos.La pobreza alcanzó al 80 % de la población y los recursos y el poder estaba concentrado en unos pocos. No había forma de intervenir en sus decisiones .Nos habían vetado con sistemas burocráticos que no nos permitían participar. No existía el diálogo….y la pobreza seguía creciendo.
Empezamos a reunirnos en las calles. Centenares de personas desilusionadas , sin actividad laboral, intentando conseguir el mínimo para sobrevivir…Nos encontrábamos alrededor de los contenedores de basura o en los parques. Nos reconocíamos y hablábamos, como en una gran terapia de grupo.
Una mañana, en una de las calles que yo recorría buscando trabajo o alimento, apareció este sofá amarillo. De repente, me sentí muy cansado. Exhausto de la vida y…me senté. Cerré los ojos y deseé poder descansar unos minutos pero oí una voz amable que me saludaba. Un hombre se sentó a mi lado y empezamos a charlar. Era un hombre lleno de ideas. De posibles soluciones. Su conversación me encandiló y no me di cuenta que se habían unido dos personas más. Entre todos, nos dedicamos a dar la vuelta a todos los problemas del mundo, aportando nuestros puntos de vista diferentes e ideas, muchas ideas. Al día siguiente, el mismo grupo me esperaba en el sofá amarillo. Me senté y cuando lo hice, se inició otra apasionante sesión de diálogo. Más tarde, vimos que otras personas , se situaban a nuestro lado, transportando un sofá , esta vez de estampado floreado.
Había pasado un mes y la calle estaba ocupada por decenas de sofás que, cada mañana, recibían la visita de una multitud silenciosa que, cuando ocupaba su plaza, estallaba en una algarabía de voces, de gentes que compartían conocimiento, experiencias e ideas…Muchas ideas.
Fue lo que llamaron la “Revolución del sofá”.
Los sofás se propagaron por todas las calles, por todas las ciudades…Los había de rayas, de topos de flores y de todos los colores y formas. Siempre repletos, siempre activos. Y en su epicentro, este sofá amarillo.
Cuando la invasión de sofás, se contaba por miles, nos dimos cuenta que teníamos en nuestras manos algo importante : muchas ideas y la capacidad de dialogar así que hicimos que esos que controlaban nuestros destinos, se sentarán en ellos y escucharan todas esas ideas y que dialogaran con nosotros.
Ese fue el inicio de una nueva era. Un tiempo en el que se escucha a la multitud silenciosa y en el que se puede debatir y dialogar, para buscar el bien común.
Ruego al lector de estas letras, que promueva este mensaje.
No hay que olvidar, nunca, lo que significa este sofá.
Aquí lo hicimos.
Teodora se secó una lágrima que se había deslizado, silenciosamente, por su mejilla No era excesivamentee emocional pero no pudo evitar, acercarse al sofá y acariciar su respaldo de cuero agrietado.
Tenía en sus manos, el encargo de su vida: restaurar y promover.
Se puso el traje de protección y empezó a trabajar.
Actualmente, el sofá amarillo de “La Revolución del Sofá” del siglo XXI (excelentemente restaurado por la eminente doctora Teodora Comonuevo) y la carta de papel original del líder de la Revolución, forman parte de la exposición itinerante “No hay que olvidar” que visitará todas las ciudades del país.