El sofá amarillo nº 3 : Prohibido el fútbol.

Está a punto de empezar. Se apretujan, alrededor del que tiene la pantalla táctil. Nadie quiere perderse ni un solo detalle.

Nos hemos reunido en una nave industrial abandonada. La descubrimos hace meses, solitaria y grande, muy grande… Eso es una ventaja para el Grupo que no para de crecer.

Cada vez, somos más.

Mi condición de pionero, me da acceso a una plaza reservada. No importa que seamos cientos. Yo siempre tengo mi lugar, en el viejo sofá amarillo. Ya estaba aquí cuando llegamos. Abandonado y solo. Ahora, los sofás tienen masajeador, regulador de temperatura, auriculares ergonómicos HiFi virtual, conexión a Internet, control por voz… Los últimos modelos, captan tu estado de ánimo y te suministran antidepresivos si es necesario ¿Quién querría ese viejo sofá?

Me suelo sentar en el centro. Soy el que sostiene la pantalla. Mi dispositivo conecta con gran rapidez y tiene una gran calidad de imagen tridimensional.

Lo que vamos a hacer está prohibido. Somos infractores y si los Vigilantes Gubernamentales nos encuentran, podemos tener problemas muy serios pero… nosotros nos consideramos “guardianes de las tradiciones” y vamos a llegar hasta el final. Hace ya cuatro siglos, se prohibió el fútbol en todo el planeta. No se puede jugar. Primero, fue el fútbol profesional pero, más tarde, ante el peligro de evolución, se vetó en las calles, en las escuelas…Desaparecieron las pelotas, los torneos, las peñas…

No fueron las únicas prohibiciones: afectaron a las/los top models, a los star-system del cine, a los divos,… Fueron medidas de urgencia ante un movimiento social mundial que empezó con artículo de prensa y acabó con la revolución del planeta. De repente, el mundo fue consciente que se podían pagar miles de millones de euros a una modelo o a un futbolista de élite, por un concepto tan banal como “un cuerpo perfecto” o “un cuerpo potente” pero que, esto no ocurría con las mentes “perfectas” o “potentes” de los investigadores que investigaban la cura del cáncer.

Era una sociedad desequilibrada que premiaba la superficialidad mientras el mundo se desmoronaba. Nadie, en estos tiempos, discute esta circunstancia pero esto ocurrió en un momento histórico, en el remoto Siglo XXI, y este es otro. Nuestro sistema de valores, ha priorizado el valor de los que hacen un bien común a la humanidad y eso, lo tenemos claro. Insertado en nuestro código genético. Ya hemos superado ese oscuro período patológico y lo único que queremos es recuperar el espíritu de la competición.

Es difícil evitar que un niño, fabrique una pelota con papel. Y que la haga rodar con los pies…

Es difícil, también, evitar que algo que está prohibido no nos atraiga irremediablemente. La rebeldía es lo único que no han sabido eliminar de nuestro complejo genoma humano.

Y nos atrae el fútbol prohibido. Irresistiblemente.

Somos infractores, igual que los dos Grupos de Resistencia que compiten entre ellos. Los Topos y Los Estrellados. Unos llevan topos en sus camisetas y los otros, estrellas. Hoy, van a jugar en un campo camuflado, retransmitiendo en directo con señal tridimensional pirata.

Espero que esta vez, no se tenga que interrumpir el partido por una redada de los Vigilantes Gubernamentales. La última vez, los topos nos quedamos sin nuestro mejor delantero. Aún está retenido…

Me siento en el viejo sofá amarillo y sintonizo la señal. Saco mi bufanda de topos de colores y me la coloco en el cuello. Mi osadía provoca muestras de respeto entre los que me rodean. Si vienen los Vigilantes, no habrá tiempo de esconder esa prueba pero debo arriesgarme. Por la Resistencia.

El partido está a punto de empezar.

¡Venga, Topos!

Oé, oé, oé, oéééé …

NB : Este «sofá amarillo», está inspirado en el excelente artículo de Angeles Caso en el dominical de La Vanguardia. El Cuerpo, Por Angeles Caso. No dejéis de leerlo.

Jo, Whitney : – (

He desafinado en un karaoke, más que cantando, gritando el  «I always love youuuu»; he bailado I’m every woman cuando se llevaban las hombreras y el escalado tipo Farrah de los Angeles de Charly ( en los casos más desafortunados, el estilo se quedó en «Vicky el Vikingo» ); siempre me ha maravillado la calidad de esta voz negra ( amo la música negra) que marcó algunos momentos de la BSO de mi vida.

Me ha sabido mal lo de Whitney. Supongo que la conexión afectiva que te da el cantar a grito pelao el I always , te marca para siempre… La triste noticia de su muerte me ha hecho rememorar algo que descubrí gracias a Whitney: un libro, una peli y una canción. Gran legado que debo agradecerle.

La peli , la conocí antes que el libro.Me gusto la una y el otro .

El libro : Esperando un respiro, Terry Mc Millan  . Terry McMillan (1951), aclamada por la crítica y considerada una notable representante de la nueva literatura afroamericana, es editora de la antología Breaking Ice: An Anthology of Contemporary African American Fiction (1990), y autora de cinco novelas: Mamá (1987), Ahí te quedas (1989), Esperando un respiro (1992), De cómo Stella recobró la marcha (1996) y Un día más y un dolar menos (2001; Seix Barral, 2002), y de los guiones de las versiones cinematográficas de estas dos últimas. Ha obtenido el Premio Essence a la Excelencia en literatura. Sus obras han batido records de permanencia históricos en las listas de los libros más vendidos del New York Times. De Esperando un respiro se han vendido cuatro millones de ejemplares sólo en Estados Unidos, y su paso por el cine, dirigida por Forrest Whitaker e interpretada por Whitney Houston, fue un acontecimiento de gran impacto popular. Vive en California.

Esperando un respiro trata de la amistad de Savannah, Robin, Bernie y Gloria, cuatro mujeres afroamericanas de hoy mismo. Que a nadie le importe su lugar de nacimiento ni su color de piel porque responden a cuatro estereotipos muy universales de la sociedad urbana de este fin de siglo: la ejecutiva soltera exigente en su profesión y en su vida privada; la ingenua desinhibida y promiscua a quien todos los tíos se la pegan; la mujer que se encuentra de repente abandonada por el marido, que se ha largado tras otra más joven; y la madre soltera que ha dedicado sus mejores años al hijo adolescente que ahora emprende el vuelo. No nos llamemos a engaño, en principio ésta es una novela escrita por una mujer sobre las mujeres, que se presentan inteligentes, activas, animosas, modernas, buenas hijas, con gran corazón y muy sinceras. Pero el talento de McMillan convierte esta divertidísima novela en una de las más interesantes que se hayan escrito últimamente sobre los hombres, pues son éstos una presencia obsesiva para las cuatro chicas de esta historia, que no conciben su vida si no es junto a un ser ideal: un hombre listo, tierno, bien situado, comprensivo, y bueno en la cama, o dicho con la franqueza que desborda cada página, un hombre que no crea que «una polla grande basta para hacer feliz a una mujer».Read more: http://www.juanmarin.net/?aid=442#ixzz1mNPGyL6Q

El libro es muy divertido y altamente recomendable.
Después de ver la película ( comedia 100% afroamericano style), me hice con la Banda Sonora y durante mucho tiempo ( es más, ahora cuando acabe de escribir este post, lo voy a coger de la estantería y lo voy a agregar a la Biblioteca del iTunes), una canción convivió conmigo , en estado » machacón» ( que quiere decir que la escuchas mucho hasta hacerte pesado), y que hoy he vuelto a escuchar.
Si me preguntaráis qué canción es , yo diría : es la de shup, shup, shup...pero su título es Exhale . Es el video-clip ( que ochentero, por Dios ; – ) de la peli que , imagino, volverán a pasar por TV.
Os dejo con mi «shup, shup, shup» .
Jo, Whitney …

 

 

Cupido’s Killer

No me lo puedo creer…

Primero, he oído aquel extraño aleteo. Raro,muy raro, teniendo en cuenta que estoy encerrada en un despacho minúsculo, en el que no hay ventanas. Pero me ha pasado lo mismo que en las películas : cuando me giraba o levantaba la cabeza para mirar de donde procedía aquel sonido, el silencio era absoluto. A la que dirigía mi mirada a la pantalla del ordenador, ya estaba allí: flop, flop, flop

“Mira, es lunes y estás muy estresada” eso es lo que he pensado, dándome ánimos a mí misma ( algo que ya viene siendo habitual en los últimos tiempos) pero, entonces, cuando ya estaba más calmada y centrada en aquel listado de costes, me cae una plumita blanca en el teclado.

Como está feo eso de decir tacos, no voy a volver a reproducir el ¡Joder! que me ha salido del alma. ¿Qué hace un pajarito blanco en mi despacho?– esto ya me lo he preguntado con un tono infantil y estúpido. Incrédulo…Y con un poco de susto porque , inmediatamente me ha asaltado la idea de que fuera una paloma y yo, les tengo terror a esas aves… Dejémoslo en un trauma infantil , que arrastro desde que mi abuelo me hacía poner, en medio de la Plaza Cataluña, con los brazos abiertos , llenas las manos de alpiste… Aquellos pájaros hambrientos, se lanzaban sobre mí. A lo bruto. Despiadadamente…Por lo menos, es así como yo lo recuerdo.

Cuando me he atrevido a mirar hacia arriba, lo que he visto me ha dejado paralizada. Un niño, de ricitos rubios y mejillas sonrosadas, tirando a gordito ( se le hacían esas arruguitas tan graciosas en las rodillas) y…con un par de alas, de plumas blancas, sobresaliendo de su espalda. Estaba sentado en el aparato de aire acondicionado, y agarrado a los conductos, como si fuera a caerse.

Tras procesar esta información, “ niño gordo con alas, sentado en mi aparato de aire acondicionado”,  he mirado al niño con atención, he observado que llevaba un arco en la mano y aunque no he visto ni una sola flecha, me ha parecido que podía ser peligroso. He decidido gritar con todas mis fuerzas pero, cuando ya iba a dejar que el aire rasgara mis cuerdas vocales, el niño me ha hecho una señal con la mano, poniéndose un dedo en la boca. Y supongo que por el hecho de que es un “niño” ,  he cerrado la boca. ¡Una broma! ¡Claro! Yo que soy la anti San Valentín de la oficina, la que celebra el día de los No Enamorados desde que me dejó aquel cabrón  , soy la víctima de una bromita del Día de Marras. ¿Una cámara oculta?

Cuando miro al nene, pienso que se han pasado tres pueblos. ¡Angelito!. ¿Cómo se han atrevido a colocarlo ahí? ¿Y si se cae?. Este último pensamiento me ha permitido salir del estado de estupor que he sentido , al descubrir a un querubín ubicado en mi pared, y me he dirigido hacia él, dispuesta a socorrerlo. ¡Qué bestias, por Dios!. Estoy segura que es culpa de Martínez , el capullo graciosillo  de contabilidad.

-Hola,  cariño. No te asustes, te ayudaré a bajar de ahí.

-No me toques, humana. Ni te atrevas. Soy Cupido, ¿Acaso no me has reconocido?

-Venga, precioso. Vamos a bajar,  que la broma ya se ha acabado.

-No puedo bajar. Estoy herido…Creo que me estoy muriendo.

-¿Herido? No me asustes. Voy a llamar al 061. No! a los Bomberos o …mejor a la Policía. Este Martínez ha ido demasiado lejos.

-No podrán hacer nada. Nadie puede hacer nada. Esto se acaba,lo noto.

-No digas tonterías. Dame la mano y yo…

Entonces, otro flop, flop, flop y el niño, gordito y sonrosado, se mueve torpemente, moviendo sus alas con dificultad. Le veo el culete y los rizos de su pelo y…una flecha clavada en su espalda.

Da un giro antinatural y deja de hacer flop para hacer plof.

Cae en la mesa de mi despacho, boca abajo, en una posición anti natural que me da miedo.

-No te preocupes por mí. Parece más de lo que es y supongo que a un ser humano le impacta más que a nosotros. Además, se les ocurrió darme esta forma de niño gordinflón que os deja arrobados.

-Pero…

-De verdad, estoy bien. Ha sido el maldito espíritu comercial, que me ha pillado desprevenido.

-¿El espíritu comercial, dices?- A estas alturas, estar hablando con un niño, con alas de ángel que dice ser Cupido y que está espachurrado en mi mesa, con una flecha clavada en su espalda, no me produce extrañeza. Charlo con él, como si tal cosa. Es raro, lo sé. Ya lo he dicho antes.

-Sí. Es un tipo que lleva una capa negra .Se me ha copiado el arma, el muy idiota.

-¡Eh! No digas palabrotas…er..niño.

-Lo reconocerás porque lleva bordados de diferentes anagramas en la capa : VISA, El Corte Inglés, el símbolo del dólar, vales regalo. Está patrocinado y le han proporcionado más recursos. Me ha pillado desprevenido.

–  Ya. Y… ¿Qué se supone que debo hacer yo con un niño- vi que me torcía el gesto-perdona, con un Cupido muerto en mi mesa?

–  Nada. Nadie me verá. Me sacas la flecha y me desintegraré. Ya está.

–  En todas las pelis que he visto, sacar una flecha es lo último que se debe hacer. Desgarra la carne. No voy a hacer eso.

–  Confía en mí. Soy Cupido. ¿No me ves?

Miro sus rizos y ese culete gracioso. Es lo único que le veo, puesto así, boca abajo. No sé porque, pero le creo. Justo yo, la más escéptica con eso del Día de San Valentín…

–  Vale. Te la sacaré. Pero…si te desintegras;  desapareces y me lo crea o no, se supone que eres Cupido. Es una gran responsabilidad.

–  Me iré de aquí, a otro lugar que no conoces pero… volveré. No tengas ninguna duda. No olvides que el amor, nunca muere. Venga, quítame la flecha que puede entrar alguien y encontrarme aquí, con esta pinta y derrotado por el malvado “Espíritu Comercial”.

–  Lo haré- Cojo la flecha y cuando me dispongo a tirar , oigo su vocecilla.

–  Ah! Una cosa más… Lo siento pero, la última flecha que disparé… Espero que me perdones, humana.

Y oigo eso del “perdón” y me quedo perpleja.

Ya no hay flecha, ni niño muerto.

Creo que me voy a pedir una baja por estrés. Estoy mal, muy mal.

Llaman a la puerta. Veo que aún hay plumas blancas por la sala. Las recojo apresuradamente y le digo al que llama a mi puerta que puede pasar.Y ahí está Martínez, el de contabilidad, con cara de besugo y los ojos muy, muy brillantes. Sostiene un gran ramo de flores en su mano . Me lo entrega, junto con una postalita de un corazón ribeteado de blonda blanca. Horrososo, por cierto.

–  Siempre he querido decirte que me gustas y que me gustaría que fuéramos a tomar una copa, para conocernos mejor. O a cenar, si lo prefieres.

Me quedo muda. Esto es peor que el niño gordinflón con la flecha en la espalda.

No me lo puedo creer…

Devolución.

-Hola, muy buenos días señorita. Vengo a hacer una devolución.

-Buenos días.Efectivamente, se encuentra en el Departamento de Devoluciones. Antes de empezar el procedimiento, permítame una pregunta: ¿Dónde nos ha conocido?.

-He visto su anuncio en la prensa…y en la televisión.

-De acuerdo. Dígame, ¿De cuantos años es la devolución?

-Lo he pensado muy bien…Devuelvo 20 años aproximadamente.

-20 años. Bien. Déjeme que le haga unas preguntas. Son obligatorias para hacer efectiva la devolución. Supongo que comprenderá que es una decisión muy trascendental cómo para dejarla en manos de un impulso. Nuestro test, tiene como objetivo determinar el grado de conciencia que tiene Ud. sobre las consecuencias de la devolución.

– ¿Consecuencias? Yo lo que quiero es volver a veinte años atrás. Nada más. Es muy simple.

– Como ya sabrá, nuestro sistema vital sólo permite una devolución por ser humano. Es una decisión irrevocable e irrepetible.

-Eso ya lo sé. Por eso vengo ahora. Ya he esperado mucho tiempo ¿no le parece?

-Eso depende de cada uno. Veo muchos casos diariamente y no hay un patrón común que defina cuando uno quiere devolver años de vida. Solemos tener sobredemanda de peticiones en los cumpleaños de “ceros” : Los 30, los 40, los 50 , los 60 … Algunos en los “cincos” , pero son menos. Son momentos en los que nos paramos a mirar nuestra vida y en, algunos casos, lo que vemos no satisface nuestras expectativas…pero eso suele ser una percepción pasajera. Cuando acabamos con el test y pasamos a la firma de condiciones (lo que ustedes llaman la letra pequeña del contrato), esta sensación se desvanece lo suficiente como para no seguir adelante con la devolución.

-Entiendo. Pero en mi caso, sé que quiero devolver 20 años. Hágame el test y veamos el resultado.

Unas horas después….

-Bien, los resultados de la prueba nos indican que Ud. quiere devolver veinte años de vida. Exactamente- corríjame si me equivoco- desearía volver a tener 25 años.

-Sí. Así es.

-Los datos cognitivos confirman que está plenamente seguro de su decisión. Sabiendo todo esto y tras asegurarnos que está en plena posesión de sus facultades mentales,  debo informarle de los siguientes aspectos que afectan al proceso de devolución. Son absolutamente confidenciales. Al entrar aquí, ha firmado un contrato de confidencialidad por lo que no podrá repetir estas palabras fuera de este recinto. ¿Lo entiende?

-Lo entiendo.

-Bien. Vamos allá:

1) La devolución es única. Sólo se puede realizar una vez en la vida.
2) Su traslación a veinte años en el pasado, no alterará esta dimensión pero,  una vez trasladado, no tendrá conciencia de esta vida.
3) No recordará nada de lo que ha vivido anteriormente. No acumulará conocimientos ni experiencias.
4) No podemos asegurar que su vida vaya a evolucionar de la misma forma. No sabemos si se encontrará en las mismas situaciones que le han llevado hasta su vida actual.
5) Los veinte años a los que renuncia, quedarán completamente borrados del disco duro del cosmos.

– Espere un momento… Eso significa ¿Qué no voy a coincidir con mis seres queridos? ¿Mi familia?

-Podría ser que sí, pero no se lo podemos asegurar. En su nueva etapa vital, puede tomar decisiones diferentes que afecten a la evolución de su vida, tal y como hoy la conoce.

-Eso no lo sabía…No podría vivir sin … No sé…Aun así, tengo una sensación de tristeza y de insatisfacción que me obliga a plantearme si vale la pena seguir así, con esta vida triste …. Y teniendo esta oportunidad…No sé. Ahora me ha hecho dudar.

-No se preocupe. Esto suele ocurrir frecuentemente .Cuando nuestros clientes conocen las características de la devolución, dudan  llevar hasta el final el proceso. Para estas ocasiones, en las que ha pasado el test pero no ha respondido positivamente a la “letra pequeña”, les ofrecemos la posibilidad de una conexión “revival” para que puedan decidir con seguridad.

-¿Está incluida en el precio?

-Por supuesto. Por favor, sígame a la sala de proyecciones.

Unas horas después…

-He visto mi vida pasar por delante de mis ojos. Les felicito, el sistema es impresionante.

-Y ¿Cómo se siente ahora?

-Ya no dudo. He visto todos los momentos. Los malos y los buenos. Y, le parecerá mentira, pero los malos han pasado por mi retina y me han emocionado pero… los buenos…Los buenos los he vuelto a sentir en mi piel. Las risas, los abrazos, las sonrisas, las reuniones, la familia, los amigos, el amor,…Tantas cosas buenas que no recordaba. No puedo deshacerme de ellas.

-Me alegra oír estas palabras. Justamente tengo lo que necesita. Una oferta irresistible, perfecta…No podrá decirme que no.

-¿Y entra en el precio?

-Pues, mire, no. El programa que yo le ofrezco es mucho más importante que la simple devolución. Es un coaching personalizado que le permitirá volver a sentir esas cosas maravillosas de la vida que ha olvidado. Todo sigue ahí, a su disposición pero está Ud. afectado de una ceguera hacia la positividad que le ha traído hasta aquí. Para devolver veinte años de su vida actual.

-¿Coaching? ¿Qué es coaching?

-Es una especie de “entrenador personal”. Le ayudará a recuperarse de esta crisis y, lo más importante, le enseñará a disfrutar de esta vida.

-¿Y funciona?

-Créame. Es lo único que funciona.

-De acuerdo. Me interesa. ¿Qué tengo que hacer?

-Tome este volante y diríjase al Departamento de Coaching. Está en la última planta del edificio. Le estarán esperando.

-Muchas gracias, señorita. Ha sido de gran ayuda.

-Gracias a Ud por contratar nuestros servicios.

Esperó a que el cliente cerrara la puerta para sacar un largo calzador del cajón. Era lo único que llegaba bien a su omoplato y le permitía rascarse a diestro y siniestro, hasta casi sentir dolor…No sabía quien había sido el iluminado que había decidido que el uniforme debía ocultar las alas…Todos los ángeles del departamento habían expresado sus quejas y no le extrañaría que cualquier día hubiera una rebelión y acudieran, todos, con las alas descubiertas. Había rumores y si se lo proponían, no diría que no… El picor era irresistible.
Recordó al hombre que acababa de salir. Matrimonio fallido, dos hijos a los que casi no veía, el paro y la enfermedad de los padres… Eran suficientes factores para que aquel pobre mortal no tuviera ilusión…Ilusión, ¡Tenía que llamarla! Descolgó el auricular y marcó la extensión del departamento de coaching :

-¡Ilu! Hola, querida, ¿Cómo estás?

– Muy bien. Todo sería perfecto si no fuera por este escozor que tengo en la espalda. Mis bellas alas están sufriendo mucho. Me está costando mantenerlas ocultas, la verdad.

-Creo que pronto habrá acciones al respecto. El Comité está hablando de iniciar alguna protesta visible para solucionar la situación.

-Fantástico. Me apunto a lo que sea. ¿Qué tal en Devoluciones?

-Una mañana tranquila, la verdad. Sólo hemos aceptado una devolución de cinco años.  Te llamo para decirte que te envío un cliente a recuperar la ilusión. Con la oferta de la devolución, ha picado el cebo y ha comprado el coaching. !Ya tenemos a otro para recuperar!

– No bato las alas, porque no puedo…Te dejo, ya ha llegado. Lo veo en el monitor…

Píldoras 0.

 

1) Así, sí. Hoy he hablado con una amiga que me ha dicho que estaba deseando llegar a su casa, para darse un baño relajante . Para mí, eso del baño relajante ( velas, espuma, copa de vino o cava y posición (cómoda) de tumbada-ingrávida) nunca me ha funcionado… No encuentro posición para la nuca . Si leo, mojo el libro. El agua, se enfría… Soy más de ducha… Pero, visto lo visto, creo que así, podría volver a probar.

2) Increíble Flamingo.

Primero, la foto.

Es increíble. Una obra de bodypainting de la artista alemana Gesine Marwedels. Curioseando en su web ( hay cosas muy chulas y otras…regulares), he leído esto : «¿Te quieres transformar en una obra de arte viva? ¿Estás buscando algo impactante para tu fiesta o evento? Ponte en contacto…» Y me he imaginado pintada de «flamenco», recibiendo a mis invitados para la cena de fin de año. Lo jodido, es tener que estar en esta pose mucho rato pero…mira, por impactar y ser una «obra de arte viva», una hace lo que sea… ; – ) Ya lo sabéis. Una forma de hacer vuestras fiestas inolvidables sin tener que comprar montañas de Ferrero Rocher.

3) Ya lo sabíamos. El «Photoshop in situ» de las fotos de decoración de interiores. No es sólo el retoque fotográfico. Como ya imaginábamos, entran en tu salón y te hacen un «saco esto que es feo, pongo esto otro allí y te lo dejo mono».

Así es como quedó la casa en el reportaje. Es de una cantante inglesa, creo.

Ahora, viene la foto de las cositas que han cambiado. La verdadera decoración es esta :

4) Solocomedia.com. Esto, me encanta.

Este es Angel Martín. Guionista, cómico, actor, presentador…Yo me convertí en adicta, viéndolo en el programa SLQH de La Sexta. Desapareció antes que el programa y nos dijo que se iba a cultivar lechugas…

La nota de prensa, la divulgaron el Día de Los Inocentes ( estrategia de marketing, claro) pero anuncian la creación de una web de humor :

Algunos de los cómicos más famosos del país como Ángel Martín, Alberto Casado, Rober Bodegas y Ricardo Castella se han unido para estrenar página web www.solocomedia.com.

  Todos los fans de este clan de humoristas están de enhorabuena porque podrán estar cada día y a cada hora sin parar de reír gracias a este portal. En él se albergarán ‘sketches’, parodias, fotos cómicas y videblogs producidos y protagonizados por ellos mismos.

   La nueva plataforma en la red surge de las «especiales mentes» de Ángel Martín, Alberto Casado, Rober Bodegas y Ricardo Castella, que vuelven a poner en común su talento para divertir a los espectadores. Ahora traspasan la televisión y aparecen en pantallas de ordenador, ‘tablets’ y ‘smartphones’.

Se agradece un poco de comedia, en estos tiempos … O no ?

5) Otro año , sin nieve. Por dónde yo voy, no hay nieve. Y si nieva en plan excepcional ,en «mis lugares», yo no estoy cuando pasa. La nieve me rehuye… Será por eso que uno de mis sueños es estar en un refugio ( sí, sí, con chimenea, velitas, mantas gustosas ,el silencio y el crujidito de los copos en el exterior…) y que una tormenta de nieve me deje aislada, sólo durante un par de días y con la despensa llena de manjares gourmet…Lo de George Clooney, ni pensarlo. Con mi marido, se convierte en una realidad potencial. Con George, ya se queda en sueño imposible. Los que viven inviernos de aislamiento y penurias por la nieve, me dicen que estoy como un jamón y envidian el clima mediterráneo en el que me muevo ( y es verdad que hoy, en Barcelona, estábamos a 15º C) pero a mí, no me quitas esa fantasía…

De momento, he encontrado este .gif . Esto, más la nieve del blog,  me quita un poco la ansiedad… ; – )

Bueno, vamos acabando ya, el 2011.Estas serán las últimas pildoritas de este año…pero el que viene, más. Esto es una amenaza. ; – )

 

 

 

 

 

Cuento de Navidad.

Leo en el blog de Mercedes Molinero :

Este cuento lo publico a petición de stellamantrana. Os pido a todos los que vais a leerlo que os unáis a este proyecto,”Cuento de Navidad”, publicando el vuestro, para deleite de todos los que formamos esta gran familia de blogueros. Felices Navidades para todos, os deseo con todo mi amor.

Me ha encantado la idea y me apunto ; – ). Este es mi Cuento de Navidad.

El matinal de Disney

Érase una vez, a mediados de los 70, en Barcelona…

Un grupo de niños esperaban emocionados la llamada del Doctor. Era el mismo que les aterrorizaba en las fechas de las vacunas, cuando los citaban en su consulta y se ponían en fila india, delante del Doctor , su silla y sus jeringuillas…

Cuando ya estaba cerca la noche de Reyes Magos, en mitad de las vacaciones escolares y ya súper excitados por haber pasado la Nochebuena, Navidad y San Esteban con vorágine de juegos, niños y regalos, llegaba la invitación del Doctor.

El día antes de la noche de Reyes, ese grupo de niños se iban al Cine Urgell , entregaban la carta mágica al Rey que tocara ( cada año era diferente) , recibían una bolsa llena de chuches y, con todas esas cosas maravillosas, entraban en el cine más grande que jamás habían visto y veían una película de Disney, en sesión matinal…El color intenso de los dibujos, Blancanieves cantando con los pajaritos …. Todo inmenso.

La entrega de la carta y esa sesión matinal eran el presagio de un fin de fiesta fabuloso. La cabalgata, cruzando Barcelona y pasando, casualmente, por delante del balcón de la consulta del Doctor. Los niños, de nuevo allí, mirando embobados, como pasaban las carrozas brillantes y luminosas. Más tarde, tras una cena nerviosa ya cada uno en su casa, intentaban dormir tras haber dejado el avituallamiento para los camellos y para los Reyes Magos…

Esa noche, y también como una tradición, el Doctor y su esposa y los padres de todos aquellos niños, se iban a cenar y desaparecían misteriosamente de las casas… Era algo que siempre se habían preguntado ¿Quién se querría ir a cenar fuera, la noche más mágica del año? pero lo que más preocupaba a aquel grupo de mocosos,  era la posibilidad que se encontrarán con los Reyes y se quedaran sin regalos…

Al día siguiente, respiraban aliviados al encontrar el salón plagado de juguetes….

La experiencia aún no había acabado. Había una comida y un roscón delicioso pero lo que más les interesaba a aquellos niños, era… “el intercambio”. En casa del Doctor, siempre había regalos de los Reyes para el grupo de niños, y lo mismo pasaba en las otras casas, así que el día se cerraba con la ruta, recogiendo otros paquetes llenos de juguetes soñados…

…………………………………………………………………………………………

Con el tiempo que ha pasado y habiendo conocido la realidad adulta, aún conservo “la sensación” mágica de esos tiempos… Debo agradecérselo al Doctor, que no es otro que mi padre. La sesión matinal era un regalo de unos laboratorios farmacéuticos que le agasajaban con las entradas y la performance de los Reyes Magos. En estos tiempos que corren, está mal visto que te “premien” por recetar un determinado medicamento. Es políticamente incorrecto aunque es una práctica totalmente frecuente. Aquella era una época de un cierto “exceso”: cestas espectaculares, invitaciones a congresos o cosas como estas sesiones matinales de cine navideño. Por lo que sé, las cosas han cambiado…un poco. Pero poco.

Otro aspecto de la realidad, totalmente oculto a la mirada de un niño, es la sensación de “plástico” que he tenido al ver las Cabalgatas …Esas gafas especiales que llevamos cuando somos pequeños son una maravilla…

Y lo de los regalos, los “intercambios”, las rutas…Eso, cuando eres adulto se puede convertir en una pesadilla. El “intercambio” se convierte, en muchos casos, en un “intercambio” puro y duro.

Y, Blancanieves y las Princesas Disney…

Tras esta descripción de la realidad, podéis pensar que le he quitado el valor a la experiencia de mi Cuento de Navidad pero, justamente, pretendo todo lo contrario.

Aun sabiendo todas estas cosas, ahora que soy mayor y peino canas, es tan fuerte la buena estrella de esas experiencias de mi niñez que me llenan, aún hoy, de una gran y fuerte (muy fuerte) energía positiva.

Es por eso que nuestra obligación de adultos es proporcionar esa vitamina para el alma a todos los niños que nos rodean, los nuestros y los que no. Es algo que se queda dentro y sale a la luz en algún momento de tu vida…

Por ejemplo, escribiendo mi Cuento de Navidad para seguir la iniciativa que propone Mercedes, nuestra pintora, viajera y gran transmisora de esa apreciada vitamina

Su cuento, se titula: Mi abuela Rosario.

 

 

 

La lámpara de flexo.

Mi relación con los «Objetos Sencillos» es un tanto peculiar.Por un lado, sé que no es posible que un mueble zapatero me haga dar la vuelta al mundo ,  que una nevera congele el tiempo , que una cafetera cante La Traviata o que un sofá se trague todo lo que se aposenta en él… Lo sé…

El pensamiento mágico —suponer que los objetos inanimados tienen sentimientos— es normal en un niño de cuatro años, pero no en un adulto , así que se supone que no debería sentir pena por una lámpara triste y abandonada.

Ni debería pensar que la lámpara me mira y me suplica…

Y por mucho que diga este tipo del final (que lo que da es miedo) , yo que he tirado una lámpara de flexo, sé lo que es. Ese inclinar la pantalla, hacia abajo, totalmente abatida… Cuesta mucho superarlo… Y es que les hemos creado un trauma a las pobres lámparas de flexo. ¿Os acordáis de la más famosa de las lámparas de flexo?

Acabo de saber que ha tenido un triste final. Con tanto saltito, mató a la pobre «i»…

Aviso : El final es muy duro.

Visto lo visto, antes de tirar la vieja lámpara de flexo, hablar con ella. Explicarle por qué lo vamos a hacer y que sepa que no es nada personal. Si aun funciona y sólo es una cuestión estética se le puede echar la culpa a este mundo consumista…

Siempre se puede encontrar a uno que le vea la gracia a la lámpara vieja. Se le llama «vintage» y listo. Si no hay posibilidad de recolocación, está claro que vamos a condenar a la lámpara al desmenuzamiento y posterior reciclaje.

Que así sea.

 

 

 

 

Diabólico.

Este es el texto que he presentado en el Taller de Escritura Colaborativa de Ciberlalia. El tema para esta semana ha sido «La palabra o la cosa » y a mí, me ha salido un texto retorcido y diabólico…

Es lo que tienen estas cosas…

Diabólico

La cosa está clara. Cuando aceptaste mi ayuda, y no digo una cosa por otra, lo que hiciste fue aceptar un contrato. Ahora, justo cuando vengo a reclamar, me dices que es injusto. Que deje correr las cosas… Lo siento. Ya no hay marcha atrás.

No puedo hacer otra cosa. Si aceptara tus ruegos y te liberara de tu compromiso ya no tendría credibilidad. Como quien no quiere la cosa, perdería infinidad de cosas y eso, créeme, no es cosa de risa. No olvides que soy un demonio.

No me obligues a decirte cuatro cosas. De verdad, no quiero que esto sea violento. Hagamos las cosas fáciles. Tú dame lo que me debes y, a otra cosa, mariposa. No me volverás a ver. Desapareceré con mis cuernos y mi tridente.

No lloriquees… No soporto que las cosas lleguen a estos extremos aunque, en el fondo, te entiendo. No es la cosa para menos… Lo que vengo a buscar, es una de las cosas más valiosas que posees. Comprendo que te resulte doloroso. Sería una cosa rara que lo aceptaras sin oponer una mínima resistencia.

Es lo que tiene la cosa. Es muy duro al final. Casi te habías olvidado de mí, y de repente, aparezco aquí. Con mi capa negra y todo ese azufre a mi alrededor. Debes disculparme. Ya sabes, las cosas de palacio van despacio pero… ya estoy aquí.

Ahora, debes cumplir.

Querías éxito. Querías dinero. Querías coches. Querías casas. Querías joyas… Querías…Querías cosas. A cambio de todas esas cosas, tú debías entregarme una cosa.

Una sola cosa.

Nadie dijo nunca que negociar con el diablo, fuera cosa fácil. Así están las cosas, hombre mortal.

En este mismo instante, hago efectivo nuestro contrato.

Tu palabra me pertenece.

 

Sólo para adultos.

Advertencia / Warning : Este texto NO lo pueden leer los niños.

“…Cerré los ojos con tanta fuerza que empecé a ver estrellitas de color blanco que chispeaban a mi alrededor. No me atrevía a respirar, por sí me oían.

Ellos no podían saber que estaba despierto…

Intenté estirar un poco la pierna, que había encogido en posición fetal, pero el leve roce de la sábana emitió un sonido que a mí se me hizo atronador. Fui incapaz de cambiar de postura. Mis manos se aferraban a la almohada que abrazaba en mis sueños, colocándola cerca de la boca para amortiguar el ruido de mi respiración agitada.

Oí un ruido. Un leve crujido…

No podían descubrirme…

Unos pasos se acercaban. Ya casi estaban llegando. Agucé el oído, intentando captar lo que me había parecido un susurro pero sólo pude escuchar el latido violento de mi corazón, a punto de estallar…

El pomo de la puerta giró lentamente. Mis ojos amenazaban con salirse de sus órbitas de tanta presión en los párpados, por mantenerlos cerrados. Los abrí y los volví a cerrar con la rapidez supersónica del que teme ser descubierto. Vi un haz de luz que se coló por la puerta entreabierta.

Ya estaban en mi habitación y yo estaba aterrorizado, intentando simular que dormía…

Por unos segundos, se me olvidó respirar. Más susurros, más ruidos…

¿Risitas?

Entonces, detecté la voz de mi madre, clara y diáfana: Enciende la linterna, así a oscuras, no podemos prepararlo todo. Y, acto seguido, mi padre responde: Shhhh! ¡Que se va a despertar!…Ya te dije que no era buena idea dejar los juguetes en su habitación. Mejor en el salón, como siempre. Y mi madre que le dice : ¿Sabes la ilusión que le hará encontrárselo todo aquí? Venga, acaba ya que al final nos va a oír.

Yo seguía inmóvil. La sorpresa me había dejado paralizado.

En un instante, ese concreto en el que mi cerebro había identificado la voz aflautada de mi madre, descubrí que los tres Reyes Magos de Oriente, eran mis padres. Ni Reyes, ni Magos, ni de Oriente.

Eran ellos.

Los padres.

Había reconocido otras señales: paquetes que se escondían en el armario y que yo descubría, alguna conversación con mis amigos que lo aseguraban y que yo no quise creer…

Cuando mi padre cerró de nuevo la puerta, fui capaz de abrir la luz durante unos segundos: había un montón de cajas de juguetes, dispuestas con esmero, entre caramelos y cosas de colores deliciosos…

Ya no pude dormir. Mi decepción fue mitigada, por el surtido de regalos que descubrí al amanecer del día siguiente.

Siguieron otras noches de Reyes Magos, felices, sí, pero ya nunca fueron lo mismo. Ese instante marcó una nueva etapa. Una, en la que ya no existían tres señores, uno blanco, uno rubio y otro negro, con largas barbas y ricas vestiduras, con poderes mágicos, que venían de Oriente, en sus camellos, siguiendo una estrella. Ya no tenía el mismo sentido dejar dulces y leche para los camellos que no llegarían, jamás, a mi casa. Ni era igual de excitante ir a ver la cabalgata de la ciudad para saludar a Sus Majestades. Ya sabía que eran actores con peluca…

En un instante, un trocito de mi condición de niño, se separó de mí y continuó su camino.

Y sé que es normal y que pasará algún día pero…no creo que sea buena idea dejar los juguetes en la habitación de los niños. Si tu hermana lo va a hacer con los suyos, allá ella. Yo, por si acaso, no me la jugaría…

Mejor en el salón. ¿No te parece?.”

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Para enriquecer el texto, no os perdáis este anuncio de los almacenes ingleses John Lewis.

N.B 1 : Y si por casualidad, algún niño ha leído este post ( Hola!), que sepas que todo es mentira. Es un relato de ficción ( no es verdad) para un Grupo de Escritura ( Ciberlalia) que ha propuesto como tema de la semana ( para escribir) : «Un instante en la vida de un niño»…. Y yo me he inventado esto… ; – )

 

Terapia TerratPack

En tiempos difíciles, se agradece enormemente una dosis de humor, puro y duro, directamente inyectado en vena, para que te llegue antes al alma y la desinflame de preocupaciones.

Me ha salido muy poético. La prosa real dice que es un ratito de reírte mucho y de olvidarte de que «la realidad está ahí fuera». A carcajada limpia.

Cuatro monologuistas y un escenario desnudo . Apenas un rótulo que anuncia el título del espectáculo. Al más puro estilo Rubianes : ellos solos y …sus circunstancias…¡Y qué circunstancias!. No sabría con cual quedarme: las de un Corbacho iluminado, un Berto brillante, una Morgade inteligentemente divertida y un Buenafuente , al más puro estilo Buenafuente.Increíble. Se les nota que disfrutan.

Son muchos los momentos del fin de semana , en los que hemos recordado retazos, frases aisladas del espectáculo que nos han hecho reír de nuevo. Es una de las cosas que más agradezco : los efectos secundarios que conllevan las risas del rememorar. Ya me estoy acordando de una, y no puedo evitar sonreír al recordar al cuarteto de marras. La pena es que no puedo compartirlo porque estaría haciendo un spoiler de algo que vale la pena disfrutar, en directo. Se van de gira a Palma de Mallorca, Madrid, Valencia y Barcelona. Lo aconsejo como terapia. ; – ). TerratPack.

Mis otros post sobre la risa:

Se me ha activado el córtex prefrontal

Advertencia: riesgo de contagio