La Lista de la Compra.

 

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De vez en cuando, leo los documentos que hay en la e-Biblioteca. Sé que está mal : lo hago en horas en las que debería estar trabajando y mi trabajo, no es precisamente leer. Yo me ocupo del mantenimiento de la red y suelo estar por aquí , a horas intempestivas. Básicamente, no hago nada.

Todo lo hacen los bio-ordenadores inteligentes pero tras los últimos sucesos acaecidos, siempre hay un ser humano cerca de la máquina. Serán bio-súper-inteligentes pero estos ordenadores dependen de una fuente de energía ( dicen que pronto, serán autónomos pero aún no) y si se vuelven locos, no hay nada como desconectarlos de la red eléctrica general-total. Desenchufarlos, vamos.

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Yo no lo he tenido que hacer nunca. Mis niños se portan bien y no han eliminado datos, ni propagado virus, ni intercambiado ficheros,  ni difundido información confidencial. Es por eso que se me pasan las horas largas y tediosas, interminables.  Todos los leds se mantienen, día a día, de color verde y eso indica que yo no tengo nada que hacer. Rojo o naranja, . Verde, no.

En la e-Biblioteca nunca hay nadie. Los millones de Tablets que se cargan en las estanterías contienen , a su vez, millones de textos y relatos de la gente que vivió en la tierra hace más de 200 años. Al principio, lo que me hizo curiosear fue el aspecto arcaico de aquellos dispositivos de lectura digital. Nada que ver con las versiones de  la actual Realidad Real.  Más que leer, ahora entramos en el libro …

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Investigando el funcionamiento de los aparatitos, descubrí los relatos de mis antepasados. Me he pasado muchas noches, leyendo todas esas descripciones del siglo XXI. Por lo que tienen de primitivo,  me tenía que haber divertido con esas conductas pintorescas pero lo que realmente he sentido al leer esos documentos es envidia.

En esos tiempos, el mar no estaba contaminado y se bañaban en él. Disfrutaban de cuatro estaciones y no de dos, como ahora. La primavera les permitía tener flores de colores y prados verdes y el otoño, los colores ocres, la hojarasca y las castañas. Podían comer de lo que cultivaban en la tierra. Los alimentos no se producían en los laboratorios y tenían sabores, aromas y texturas diferentes.

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Leyendo toda esa información, me he imaginado un mundo con más color, más auténtico y los he envidiado. Ellos disfrutaron de los recursos naturales. Yo sólo puedo acercarme al mar, como máximo a 20 metros de distancia y con una mascarilla…

Aunque lo de la gestión de las emociones, lo prefiero como está, la verdad. Me gusta este siglo y las tardes de shopping-feelings.

Todo es más fácil.

Sentimientos en lata, envasados al vacío y listos para consumir.

Eso me recuerda que cuando acabe esta guardia, me voy de compras. Mañana vienen a cenar los padres de mi pareja que poseen una gran capacidad verbal. Más bien, verborreíca. No se callan ni un segundo. Necesitaré comprar unas dosis de Silencio.

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No debo olvidar apuntarlo en mi lista: Empatía, Energía positiva, Calidad , Humor y Silencio.

Que no se me olvide el Silencio…

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Venta On Line de Paciencia, Reflexión , Felicidad, Paz interior… Aquí : FLOWmarket.com

NB :  FLOWmarket es una iniciativa del FLOWinstitute danés, y para concienciar a los compradores de sus hábitos de consumo, de sus efectos sobre la sociedad, la naturaleza y el mundo en el que vivimos. Su objetivo es animarnos a consumir de forma sostenible y hacernos ver las necesidades de futuro. Para ello ponen a nuestra disposición diferentes productos envasados con una estética muy particular. Entre los objetos que venden podemos encontrar empatía, buenas vibraciones, silencio, aire limpio, pausas o amor incondicional entre otros…Eso sí, no esperéis encontrar nada en los frascos porque están vacíos. Con los beneficios obtenidos con la venta de la “nada” envasada, se financian proyectos de innovación en envases biodegradables y reciclables.

Esperadores Profesionales Ltd.


Los Esperadores Profesionales son un grupo organizado de personas especiales que se dedica a «esperar» profesionalmente. He dedicado muchas horas de investigación y he movido contactos importantes para poder conocer a uno de ellos. Es muy difícil acceder al grupo si no tienes una recomendación personal, pero finalmente, y como –favor- de- un- favor- por- otro- favor- de- un- amigo- de- un- amigo- de- mi- primo, el Esperador Profesional me ha visitado esta mañana.

He abierto la puerta a un hombre de unos treinta y cinco años, con aspecto cuidado pero anodino. Podría ser un vecino o cualquiera de las personas con las que me tropiezo en el autobús. Me esperaba algo más espectacular. No sé, un tipo con una capa roja y un escudo con las letras «EP» bordadas en el centro y, sí, confieso que en mis fabulaciones, he pensado que volaría, pero… el hombrecillo era normal. Totalmente normal. La única característica remarcable era la extraña mochila que colgaba de su espalda.

–Hola, soy el Esperador Profesional. ¿Es usted Bypils? –me saludó, tendiéndome la mano.

–Hola, Esperador. Sí, yo soy Bypils y lo estaba esperando. ¿Quiere pasar? –lo invité a sentarse en el sofá. –Siéntese, por favor.

Con un movimiento fluido, el hombre sacó la mochila del hombro, la agitó en sentido vertical y vi cómo se desplegaba, automáticamente, una confortable silla que plantó en el centro de mi salón. Ante mi mirada sorprendida, me explicó que los Esperadores Profesionales tienen su propia silla reglamentaria y que solo pueden esperar en ellas. Acto seguido, se sentó y me preguntó con una voz serena y paciente:

–¿Qué es lo que está esperando?

–Bueno, la verdad es que nada en concreto –le respondí–. Estoy documentándome para una novela sobre un escritor que no tenía historias sobre las que escribir, y he descubierto que hay un servicio de «espera» de… inspiración.

Se levantó de su silla reglamentaria y volvió a plegarla:

–Lo siento. Yo soy un Esperador Físico y usted necesita un Esperador Espiritual.

–¿Espiritual? –Mi frustración debe haber sido tan palpable que el hombre se compadeció de mí. Dedicó unos minutos a explicarme cómo funcionan los Esperadores Profesionales.

«Para ser un Esperador Profesional, se deben cumplir tres requisitos:

1) Disponer de todo el tiempo del mundo.
2) Poseer un gran autocontrol sobre las emociones y las sensaciones.
3) Tener una paciencia infinita para asumir la desesperación.

Al igual que en otras profesiones, a los candidatos se les somete a exámenes exhaustivos para verificar estas características imprescindibles y, si son confirmadas, se expide un certificado de ‘Personalidad Apta Para Esperador’ (PAPE).

Con la obtención del PAPE, se pasa a la segunda fase. En este período, el Esperador elige su especialización. Se puede optar a dos tipos de ‘espera’: 1) la física y 2) la espiritual.

Los que eligen la tipología física son entrenados para esperar a alguien en un lugar concreto, para esperar un mensaje (email, teléfono, correo) o para formar parte de una cola. Saben controlar las fases de la espera de una forma magistral. Superan la leve irritación de los largos tiempos de inmovilidad y controlan que esta crezca hasta convertirse en desesperación cuando los tiempos de espera se alargan considerablemente.

Los servicios del Esperador Profesional Físico son muy solicitados por aquellos a los que la espera los paraliza y bloquea cualquier tipo de actividad. Estos profesionales evitan que los que no posean sus habilidades se desesperen esperando. Se les requiere para conciertos y citas con Organismos Oficiales. Hay quien los deja delante de su dispositivo, de su buzón, en una sala… para que esperen la recepción de un mensaje, una citación judicial, el resultado de un examen o la recepción de una carta de una editorial con la respuesta al envío de un manuscrito… Ellos esperan y permiten que el cliente pueda seguir adelante con su vida, sin paralizarla por tener que esperar.

El Esperador Profesional Espiritual tiene una misión más compleja. Si se elige esta especialización, es necesario pasar por un segundo examen que confirme que se tienen habilidades de detección espirituales. El que espera la inspiración o el amor debe saber detectar el momento exacto en el que llega para comunicárselo a su cliente. No se sabe qué es lo que les confiere esta habilidad, pero son capaces de avisar al cliente del momento concreto en que llegará lo que esperan, para que puedan situarse en el lugar correcto y esperarlo sin desesperarse.

–¿Pero de verdad saben cuándo llega la inspiración o el amor? –estoy tan asombrada que no me salen las palabras.

El Esperador Profesional Físico, armado de paciencia, me respondió que sí y continuó con su disertación:

«En estos momentos solo hay tres Esperadores Espirituales en activo. Hay muy pocas personas en el planeta que puedan detectar que se acerca el amor de tu vida, por ejemplo. O la inspiración. O la felicidad… O la muerte.

De estos tres, solo hay uno libre en estos momentos. Si quieres contratar al que está libre, debes darte prisa. Corre el rumor de que una actriz de Hollywood que lleva esperando muchos años al amor de su vida le quiere hacer una oferta.

Se marchó a toda prisa. Taylor Swift está en la ciudad y le llueven las ofertas para esperar en la cola de entrada al Auditorio, pero… me dejó el e-mail del Esperador Profesional Espiritual disponible.

Y, mira, aunque yo misma me dé cuenta de que todo esto no es normal, tenía mucha curiosidad por saber qué hacía exactamente y qué cobraba un Esperador Profesional Espiritual, así que le envié un e-mail.

Desgraciadamente, la actriz famosa se me ha adelantado.


Dormirse en los laureles…

Según la RAE, dormirse en los laureles es “descuidarse o abandonarse en la actividad emprendida, confiando en los éxitos que ha logrado”.

Todos entendemos la expresión y sabemos que el famoso laurel hace referencia esa corona que reconocía los logros en la época del Imperio Romano. ¿Por qué una corona de laurel? ¿Por qué no de oro, plata, brillantes…? ¿Laurel?

En pleno siglo XXI, estamos utilizando una expresión cuyo origen remonta al año 8 a.c. Aparece en el relato de Ovidio, “La metamorfosis”.

La mitología griega explica que Dafne, una ninfa de los árboles, se vio obligada a escapar de Apolo. ¿Por qué? Eros, disparó una flecha de oro hacia Apolo y otra de plomo hacia Dafne. La flecha de oro hizo que uno, Apolo, se enamorara perdidamente. La otra, la pobre Dafne, atacada por el plomo, sintió repulsa absoluta por Apolo. 

Y ahí los tienes, él persiguiéndola, ella huyendo.

Desesperada, y a punto de ser alcanzada por el Apolo enamorado, le pidió a su padre, elDios Ladón, que la ayudara y al Dios no se le ocurre otra cosa que convertirla en un laurel. Un árbol…

Fotos Apolo y Dafne escultura realizada por Bernini entre los años 1622 y 1625.

Galería Borghese (Roma) de Mateus Campos Felipe en Unsplash

Apolo, que seguía enamorado de Dafne, prometió reverenciar el laurel de por vida y hacer que sus ramas coronaran las cabezas de sus héroes. La corona de laurel se convirtió en la máxima distinción que se podía otorgar.

Ya tenemos el porqué de las coronas de laurel. La expresión “Dormirse en los laureles” fue evolucionando. Las coronas dejaron de ser vegetales y pasaron a ser de metales preciosos, a veces, del valor suficiente para vivir una vida, por lo que ya no hacía falta seguir buscando el éxito. Poco a poco, la expresión se fue negativizando hasta llegar a lo que es hoy: confiarse en los éxitos pasados y dejar de esforzarse…

 El Beso de Klimt. 

Pero, a partir de ahora, cuando oiga esa frase de “Dormirse en los laureles” yo me acordaré de la pobre Dafne. De una mujer convertida en árbol. La piel, corteza. El pelo, hojas y los brazos, ramas… Y, también, de su padre, el Dios Ladón, al que se le podía haber ocurrido otra cosa.

Eso sí, el laurel es preciso. Que conste.

Nota : En la literatura más reciente se ha interpretado este lienzo, el Beso de Klimt,  como una representación simbólica del momento en que Apolo besa a la ninfa Dafne que se está convirtiendo en laurel.

El lápiz maldito de Pepita Pérez.

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Ha pasado un mes. Sólo treinta días desde que compré este lápiz con goma incorporada. De esos de toda la vida pero de color negro. Si hubiese sabido todo lo que me depararía el destino por un maldito lápiz no me hubiese detenido en aquella extraña tienda. Ni hubiese entrado. No habría visto a esa mujer, arrugada y casi ciega que había recitado un extraño verso cuando me tendió el lápiz. No hubiesen desaparecido tantas personas…

Y lo más curioso es que ni necesitaba ni quería un lápiz.

Estoy a punto de acabar con esta locura.

Debo borrar mi nombre de esta hoja arrugada: ”Pepita Pérez”. Me he recreado y lo he escrito con una delicada caligrafía .Ahora, sólo tengo que pasar la goma por encima, suavemente…

Descubrí que podía hacer desparecer a cualquier persona de la que conociera su nombre. Sólo tenía que escribirlo para después, borrarlo con aquella puntita de goma que corona el lápiz. Sí, sí, de esos de toda la vida pero de color negro. El ser humano escogido, se desintegraba, dejando una desagradable estela de olor a chamuscado. Rápido y eficaz.

He perdido la cuenta de cuantos he borrado.Muchos. Demasiados e inocentes pero ahora puedo pararlo.

Debo pararlo.

Pepita Pér…

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Esta es una adaptación del texto «Soul Eraser» , reducido a 200 palabras para un Certamen de Microrrelatos .

Premios literarios.

En estos últimos tiempos, me he presentado a varios certámenes literarios. Recibo el boletín de escritores.org y si hay algún relato o proyecto que se ajusta a alguno de los premios, lo presento. 

También me ha servido de catalizador. He leído las bases de muchas de estas convocatorias y, a veces, el tema al que se tiene que hacer referencia me activa para escribir algo nuevo.

Escojo solo los que permiten presentación on line. Imprimir, encuadernar y certificar el sobre del manuscrito me parece de otra época.

Foto de hannah grace en Unsplash

Una vez le das al enviar, allí va tu proyecto que suele estar escrito con ilusión y esperanza de éxito, pero, en muchas ocasiones, no sabes si está perdido en el mundo digital. Encuentro que los organizadores son poco empáticos con los concursantes. Cuando envías el relato, el cuento o la novela por mail, no te responden ni con un acuse de recibo. Solo sabes que tu gran obra ha llegado a destino si es por Certificado Digital, que suele ser en premios de Administraciones Públicas, tipo Ayuntamientos, etc. De seis certámenes a los que me he presentado, solo uno ha respondido con un mensaje de” Recibido.” Que los responsables le den una vuelta al tema igual que al tema del papel.

Dicho esto, escribir para estos eventos es altamente gratificante. Se pasa por un proceso realmente placentero en toda la ejecución. Mientras piensas, organizas, construyes y destruyes la trama. Decides los nombres de los personajes y los imaginas. Investigas sobre temas de referencia, lees y relees…

Si os gusta escribir y tenéis curiosidad, solo tenéis que entrar en escritores.org y dejar que una de las propuestas os haga crick-crick.

Y … a disfrutar escribiendo. 

Palabras que no tenemos.

 

Print De Anjana Iyer’s “Found in Translation”

En casi todos los idiomas, hay palabras que no tienen traducción. En español , tenemos que recurrir a una frase para explicar lo que es «quedarte en blanco al saludar o presentar a alguien y no acordarte del nombre». En escocés, es «tartle«.

Rascarse la cabeza en actitud pensativa Pana Po’o ( hawaiano).

Sentirse cómodo, en un lugar acogedor, rodeado de amigos Hyggelig (danés).

Pasar los dedos suavemente por el pelo cafune (portugués).

Estela/reflejo de la luna en el agua. mangata (sueco).

Chiste tan malo y explicado tan mal que lo único que puedes hacer es reírte. Jayus( indonesio).

De la misma forma, en otros idiomas, no pueden traducir del español palabras como Friolero y Sobremesa.

Sobremesa me gusta especialmente…

sobremesa De Matpia

 

 

La Secta de los Lectores del Mundo.

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La Secta de Lectores del Mundo está constituida , oficialmente, por todos los seres humanos del mundo que leen como actividad lúdica.

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En su último comunicado, advierten del inicio de una activa estrategia de captación de miembros para su Organización.

Si quieres participar en sus planes mundiales de contagio masivo de lectura, regala un libro a una de esas personas de tu entorno que no leen nunca o casi nunca. Hay libertad de elección de autor y obra.

Fecha de la acción de guerrilla : 23 /04/2024( Día Internacional del Libro)

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NB1 : Las fotos son de una acción de las Bibliotecas Públicas de Bélgica en la Semana Internacional del libro de hace unos años. Este lector gigante apareció en Amberes y estuvo una semana leyendo sin parar. Provisto de wifi, durante ese tiempo, regaló 15 libros de descarga gratuita a todo el que se quiso pasar por allí y descargárselos….

 

 

Burbuja.

Foto de Kajetan Sumila en Unsplash

Me llevaron a la fuerza. Casi a rastras… Arréglate, sal, sonríe, vive…

Me asustaba el mundo.

Me daba miedo vivir y que, en cualquier momento, me cayera un meteorito encima.

Arréglate, sal, sonríe, vive.

Fue tal la insistencia que acabé cediendo. Una copa, un hacer ver que estoy mejor y volver, lo más rápidamente posible, al confort de mi casa, a mi burbuja particular pero acabé en el extraño tenderete de una pitonisa. Lo habían instalado en uno de los locales de moda de la ciudad. Recuerdo que entré de un empujón, recuerdo las risitas de mis amigos, recuerdo la presencia de aquella mujer de pelo blanco, recuerdo que me preguntó qué quería de la vida y…

Desperté dentro de una burbuja.

Menos mal que esta es grande y me deja respirar un poco. Nunca sé que burbuja me va a tocar…

 

Foto de Flynn Edwards en Unsplash

 

 

NB 1 : Decir que lo que más deseaba era” vivir dentro de una burbuja” fue una mala respuesta. Quedáis advertidos por si os encontráis con la pitonisa…

NB 2 : La probabilidad de que te caiga un meteorito encima es de 1 entre 250.000.

 

Foto de Alexander Dummer en Unsplash

Perder el oremus…

Hablo sin saber lo que digo. He verbalizado “perder el oremus” y al momento, he pensado: ¿»Oremus????»

Sé lo que significa  : si pierdo el oremus, pierdo el sentido (el norte?), me despisto…pero no sé nada del tema “oremus” . Investigando un poco, encuentro dos explicaciones posibles. Como parece obvio, es una de esas expresiones católicas que ha arraigado en el lenguaje popular. La invitación a la oración que hacía el sacerdote en el rito, eso es el “Oremus” ( Oremos, en la misa en latín). Y el feligrés, debía saber cual era la oración que tocaba recitar en esa parte de la misa. Si se despistaba ( por ejemplo, estar mirando las musarañas sin prestar atención a los tempos del ritual) y no sabía qué debía recitar, era que había perdido el “oremus”. Esta es la explicación lógica, pero me gusta más esta otra : al celebrar la misa, el cura se ayudaba de un misal. El libro llevaba en el borde exterior de las páginas iniciales de sus diferentes capítulos unas pestañas, que el cura podía agarrar con dos dedos y pasar de golpe un bloque entero de hojas cuando necesitaba ir de una sección a otra en diferentes momentos del rito. En algunas ocasiones adoptaba la posición de orante, con los brazos extendidos y las manos vueltas hacia arriba; era entonces cuando las pestañas se revelaban especialmente eficaces y le permitían, con un rápido movimiento, ir directamente a la página en la que estba la oración que tenía que leer.

Esas pestañitas recibían el nombre de «oremus», y si el cura perdía el oremus, no sabía cómo seguir y la misa podía verse interrumpida. ( De la misa la mitad, Salvador Alsius).

Así que cuando lo pierda ( el oremus), por lo menos, sabré lo que pierdo…

Foto de Jordan Madrid en Unsplash