Albahaca sibarita.

Tenía una maceta libre y unas semillas de albahaca.

En unos días, ha surgido una planta preciosa.

Requiere de agua, que la tierra este húmeda y no se encharque. En otros tiempos, la hubiese regado con el agua del grifo, pero ahora, con la sequía, hay pequeños hábitos que han cambiado para intentar consumir el mínimo posible.

Cada noche, dejo un vaso de agua en la mesilla de noche, por si acaso. Mi preferida es con gas y es @vichycatalan.

 La mayoría de los días, el vaso está lleno por la mañana. Antes, tiraba el agua. Ahora, la utilizo para regar.

Y, viendo el resultado, creo que a la albahaca le gusta el Vichy…

Ese Bar de la Esquina.

Ese entrañable lugar donde sirven el croissant y el cappuccino como a ti te gusta. O ese mini bocadillito de jamón y el zumo de naranja.

Ese Bar de la Esquina que puede no estar en una esquina..

Foto de Leohoho en Unsplash

Nada más entrar por la puerta, Jota buscaba con la mirada mi periódico  para que acompañara mi desayuno. Si tú hablabas, él hablaba. Pero si el día era de esos  perros, él te dejaba vivir en tu silencio.

Y siempre sonando música…

Muchos de nosotros tenemos Bares de la Esquina. Los barrios dónde hemos vivido o trabajado, nos han llevado a intimar a la hora del desayuno con unos seres humanos que, desde detrás de una barra,  nos ayudan afrontar el día con dignidad.

A cada traslado, y si tienes suerte  aparece un Bar de la Esquina. Un lugar agradable. Y si la suerte nos sigue sonriendo, es muy posible que los que allí habitan también sean agradables. Aunque vayamos cambiando de lugar,  siempre hay uno de esos establecimientos que pueden ser “Ese Bar de la Esquina”. Sea porque lo viviste en un espacio muy prolongado, o sea porque la experiencia fue corta pero intensa, hay una barra de un Bar de la Esquina a la que te encantaría volver.

Hace unos días, por casualidad, estuve por la zona y volví.

Mi Bar de La Esquina preferido ha cambiado para mejor. Hay más luz y otros cuadros. La historia del local ha ido creciendo y se ha atiborrado de cacharros que le dan más personalidad.

Como siempre, el último descubrimiento musical de Jota se escuchaba por los altavoces. Siempre atento a la música, sin tele (sólo para el fútbol, me comenta). Los dos somos más viejos pero nos hemos reconocido en los que fuimos hace veinte años.

Foto de Anastasiya Badun en Unsplash

En pocos minutos, hemos resumido mucha vida. Al final, todo bien. No he estado mucho tiempo en la barra pero la charla y el excelente café me han hecho salir con el espíritu más liviano.

Si puedes y tienes un Bar de la Esquina preferido del pasado, déjate caer un día. Es posible que las cosas no hayan cambiado (ojalá) y puedas vivir un encuentro afectuoso con los que fueron los responsables de tu desayuno durante tantos años.

Tiene efecto terapéutico.

 

Burbuja.

Foto de Kajetan Sumila en Unsplash

Me llevaron a la fuerza. Casi a rastras… Arréglate, sal, sonríe, vive…

Me asustaba el mundo.

Me daba miedo vivir y que, en cualquier momento, me cayera un meteorito encima.

Arréglate, sal, sonríe, vive.

Fue tal la insistencia que acabé cediendo. Una copa, un hacer ver que estoy mejor y volver, lo más rápidamente posible, al confort de mi casa, a mi burbuja particular pero acabé en el extraño tenderete de una pitonisa. Lo habían instalado en uno de los locales de moda de la ciudad. Recuerdo que entré de un empujón, recuerdo las risitas de mis amigos, recuerdo la presencia de aquella mujer de pelo blanco, recuerdo que me preguntó qué quería de la vida y…

Desperté dentro de una burbuja.

Menos mal que esta es grande y me deja respirar un poco. Nunca sé que burbuja me va a tocar…

 

Foto de Flynn Edwards en Unsplash

 

 

NB 1 : Decir que lo que más deseaba era” vivir dentro de una burbuja” fue una mala respuesta. Quedáis advertidos por si os encontráis con la pitonisa…

NB 2 : La probabilidad de que te caiga un meteorito encima es de 1 entre 250.000.

 

Foto de Alexander Dummer en Unsplash

Perder el oremus…

Hablo sin saber lo que digo. He verbalizado “perder el oremus” y al momento, he pensado: ¿»Oremus????»

Sé lo que significa  : si pierdo el oremus, pierdo el sentido (el norte?), me despisto…pero no sé nada del tema “oremus” . Investigando un poco, encuentro dos explicaciones posibles. Como parece obvio, es una de esas expresiones católicas que ha arraigado en el lenguaje popular. La invitación a la oración que hacía el sacerdote en el rito, eso es el “Oremus” ( Oremos, en la misa en latín). Y el feligrés, debía saber cual era la oración que tocaba recitar en esa parte de la misa. Si se despistaba ( por ejemplo, estar mirando las musarañas sin prestar atención a los tempos del ritual) y no sabía qué debía recitar, era que había perdido el “oremus”. Esta es la explicación lógica, pero me gusta más esta otra : al celebrar la misa, el cura se ayudaba de un misal. El libro llevaba en el borde exterior de las páginas iniciales de sus diferentes capítulos unas pestañas, que el cura podía agarrar con dos dedos y pasar de golpe un bloque entero de hojas cuando necesitaba ir de una sección a otra en diferentes momentos del rito. En algunas ocasiones adoptaba la posición de orante, con los brazos extendidos y las manos vueltas hacia arriba; era entonces cuando las pestañas se revelaban especialmente eficaces y le permitían, con un rápido movimiento, ir directamente a la página en la que estba la oración que tenía que leer.

Esas pestañitas recibían el nombre de «oremus», y si el cura perdía el oremus, no sabía cómo seguir y la misa podía verse interrumpida. ( De la misa la mitad, Salvador Alsius).

Así que cuando lo pierda ( el oremus), por lo menos, sabré lo que pierdo…

Foto de Jordan Madrid en Unsplash

El banco.

El día es nítido y la temperatura agradable. El mar absorbe la mirada y la lanza en dirección al infinito. Quieras o no quieras, el cerebro recibe el input y te envía una gran ola de calma. 

Estoy un rato mirándolo. Y, después, lo quiero fotografiar. Avanzando unos metros por el Camí de ronda, llego al mirador. 

El mejor banco está ocupado.  No importa. Tengo la foto y es algo más que la de un banco mirando el mar. 

Hay algo que no se ve en esta instantánea: el reencuentro, la alegría, la expectativa, la ilusión, las ganas y la juventud. Hay que añadir el sonido del mar, el olor a sal, la risas y el día brillante, como diciéndoles: “Hasta el infinito y más allá.”

Sigo el camino sonriendo. La alegría se contagia y, tal vez, también, la esperanza. 

En ese banco está el futuro…

Ni luna, ni luno.

Las nubes han tapado la luna llena.

No hay foto y ya no cumpliré con mi objetivo de una fotografía por cada luna llena del año.

Foto de <a href="http://Foto de Valery Sysoev en Unsplash

Pero es una buena noticia. Muy buena.

No veo la luna pero hay nubes cargadas de agua y llueve. Lo hace de manera constante y suave .

Desde aquí me parece oír a árboles , a arbustos , a plantas, a huertos y a flores cantando de alegría. Si no fuera por sus raíces creo que hasta bailarían.

N luna, ni luno, lluvia.

Por fin llueve por aquí, luna.

Foto de <a https:="" unsplash.com="" es="" href="http://Foto de Marc Zimmer en Unsplash

Paparazzi de petirrojos.

Nada, este año se ha dejado ver, pero no fotografiar.

En el momento que lo detectaba desde la ventana, era hacer el gesto -sutil-de coger la cámara y se largaba, volando como le toca. Bien alto y fuera de mi alcance.

Es joven. Empieza a colorear el plumaje, pero solo apunta tonos rojizos en la cola, hay que esperar que se haga mayor. Entonces, ya se habrá acostumbrado a la persona que hay tras la ventana con la cámara preparada para vulnerar su intimidad.

Paparazzi de petirrojos, la llaman.

Os presento a los aquenios.

La fresa es una deformación natural del tallo y, pertenece al grupo de las infrutescencias…

La parte carnosa y roja del exterior, con forma cónica, es lo que se llama “eterio”. El eterio , en realidad, es un contenedor. En su estructura, perfectamente agrupados, están los “aquenios” que son los verdaderos frutos de la planta…Sí, son esos puntos oscuros que sobresalen del eterio…

Además, descubro que el poder antioxidante de las fresas, no lo tienen los nutrientes de la pulpa. ¡Son los aquenios!  El dato concreto es : los aquenios aportan el 81% del total de antioxidantes que contiene la fresa.

Mis respetos a los aquenios.

Hoy no acaba febrero.

Hoy debería ser el último día del mes de febrero pero resulta que no.

Será mañana, día 29 .

Un día extra por acumulación de horas de trabajo en cuanto a la traslación de la tierra que dura 365 día y seis horas. Para compensarle las horas extras , cada cuatro años sumamos 24 horas.  Y así la traslación se queda tranquila y todo cuadra en el calendario gregoriano.

Foto de Zachary Keimig en Unsplash

Aunque sea por una compensación puramente matemática, el año bisiesto nos regala un día.

Es un obsequio de la traslación de la tierra y hay que aprovecharlo.

Aún quedan 24 horas y está abierto…

Foto de Wyron A en Unsplash

NB : Como curiosidad , hay unos 32.000 españoles que han nacido en esta fecha y unos cinco millones en todo el mundo. Por solidaridad : ¡Felicidades, bisiestos! que sólo os toca cada cuatro años.

Foto de Deva Williamson en Unsplash

Cacao y chocolate.

Poder disfrutar de un manjar que está rondando por aquí desde hace 2500 años, ya tiene su cosa. Sólo por eso, ya merece un respeto.

Foto de Pablo Merchán Montes en Unsplash

El cacao llamado criollo es el que bebía el Emperador Moctezuma. Es uno de los más escasos. Hay dos tipos más: el forastero  que es el más cultivado y el trinitario que es un cruce entre los dos anteriores.

El que se tomaba hace unos miles de años, nada tenía que ver con el nuestro.  Lo preparaban hirviendo en agua los granos de cacao molidos y los mezclaban con harina de maíz, lo aromatizaban con especias  y vainilla  y lo endulzaban con miel. El cacao, al natural, es amargo, así que en Europa, hasta que no se le hizo la customización pertinente, no triunfó.

Foto de Tetiana Bykovets en Unsplash

Al principio, era una bebida aristocrática y el motivo de su popularidad fueron las propiedades estimulantes y afrodisíacas que se le atribuyen. En Europa, se sustituyó  la miel por azúcar y se le ponía canela.

Pero no triunfa hasta el S.XIX  con  Lindt y Nestlé.

En 1840, el suizo Rudolf Lindt mezcla la manteca de cacao con la pasta de cacao, obteniendo un chocolate más dulce que es el que usamos actualmente y en 1875 el suizo Daniel Peter descubre un nuevo método de condensación de leche, que otro suizo, Henry Nestlé en 1905, aplica al chocolate.

Pero, ahora ya hablamos de chocolate y no simplemente de cacao.  El chocolate es una mezcla de cacao en polvo, manteca de cacao, azúcar y aromas. También se puede añadir leche, frutos secos, etc.   Esta mezcla , llamada chocolate,  debe contener al menos un  35% de cacao.

Foto de Pushpak Dsilva en Unsplash

Cacao y chocolate son diferentes . Uno es materia prima y el otro es una mezcla por lo que cada uno tiene sus propiedades nutricionales . En el caso del cacao, mucho más beneficiosas, ya que elimina las grasas , azúcares y otros ingredientes que se añaden en el chocolate.

Foto de Julia Zyablova en Unsplash

Cuanto más cacao, mejor…

Foto de blackieshoot en Unsplash

Foto de American Heritage Chocolate en Unsplash

Y lo dejamos aquí que estas fotos son prohibitivas. ; – )