Esta vez, las letras de madera me han servido para hacer un Love partido.
Porque no sé qué pasa en el mundo que el amor se ha roto y está por ahí, en fragmentos que se deben unir. Ojalá solo fueran dos trozos, pero parece que se ha fragmentado en nanopartículas.
Tengo un “Lo” y un “Ve” y los voy a colgar juntos.
Una mañana fui de compras a un súper y en la entrada, había un expositor con muchos artículos para hacer tus DIY. Antes que la fruta y la verdura, cargué en el carrito: letras de madera, dos cajas, un cactus de cartón y pegamento. En casa tengo pintura de pizarra …
La figura del cactus siempre me ha gustado. Una planta de tipo suculenta, que almacena agua en sus tallos y necesita poca para sobrevivir. Es de climas extremos y poco amables. Se dice que los cactus tienen espinas para defenderse de los depredadores, pero no son solo un arma de protección. Su principal cometido es ayudar a la planta a soportar temperaturas extremas) de hasta 60 ºC). Son hojas modificadas para retener el agua.
Tiene mala fama. Yo la he utilizado en este blog como metáfora de las personalidades tóxicas. Todos habréis oído frases del tipo: “Amar a quien no te ama, es como abrazar un cactus” “Cuanto más lo abraces, más te dolerá” pero hemos sido injustos con los cactus.
Le atribuimos el mal abrazo cuando no deberíamos abrazarlo, ni sentarnos encima, ¿no? La lógica es abrumadora. Y en cambio, olvidamos que simboliza la resistencia y que, aun estando en el desierto, florece y cuando lo hace sus flores son preciosas.
Dice la leyenda que el mejor momento para cortarse el pelo es justo ahora, en cuarto creciente. No hay ninguna evidencia científica, eso ya os lo avanzo, pero hay voces que postulan que, si el magnetismo del satélite influye en las mareas, en las cosechas, en el comportamiento humano y animal, etc. ¿Por qué no en el crecimiento del pelo?
Por casualidad, he ido a la peluquería en cuarto creciente así que le he preguntado a mi peluquera sobre esta cuestión. Me confirma que hay gente que sigue las fases lunares a rajatabla para cortar y sanear el cabello. “No he notado nada diferente, pero si así están más contentos, daño no hace”. Añade, para ampliar mis pesquisas, “que tanto se lo piden en cuarto creciente como en luna llena.” Mi peluquera y yo estamos en el bando de los incrédulos.
Al cabo de un rato, una chica le ha enseñado en el móvil una foto del peinado que quería hacerse. Ha mirado la foto, ha mirado a la chica. “Igual no te va a quedar. Tienes el pelo más fino y no conseguiremos ese volumen si no es trabajándolo mucho”. La chica insiste. Cree que le quedará muy bien. Recuerdo aquel letrero que vi una vez “Esto es una peluquería y aquí no hacemos milagros”.
Es más fácil seguir el rollo lunar que intentar replicar el peinado de la foto. En eso, también hemos estado de acuerdo…
Unsplashes una plataforma donde podéis encontrar fotos increíbles. La mayoría de ellas son de uso libre.
Yo me adhería en el 2016 y voy subiendo fotos a mi perfil. En este tiempo, 871.665 seres humanos las han visualizado y 6388 se han atrevido a descargarlas.
En estos últimos meses, las fotos más visualizadas son las de Baby Yoda (Din Grogu).
Sí . No se entiende. Es feo, pero, a la vez, es monísimo…
Chapuzones, barbacoa, bebidas refrescantes y comida en el porche.
Los mosquitos dando la turra, el cielo azul, el sol resplandeciente.
Un fin de semana fantástico que tiene dos lecturas. La bonita. La del placer de disfrutar de un ambiente veraniego y la vida en el exterior.
La otra lectura, es la alarmante. La real. Ya estamos en octubre.
Hay algún post en este blog que habla de octubre. Del jersey de lana que tejía mi abuela para estrenar el día 12, día de mi santo. Del fresquito. Del cambio de color de las hojas de los árboles. Pasados los años, nos hemos sorprendido con la buganvilla en flor, los plataneros verdes y vigorosos, la manga corta, la temperatura primaveral en otoño.
Ayer, una maravillosa ducha al aire libre que ya no toca.
Es octubre, cuando lo del jersey de lana de mi infancia…
Sublime Rain Experience, lo llaman. Estoy en uno de los pocos lugares en el mundo en los aún llueve, de vez en cuando, pero llueve. Es un lugar secreto al que solo puedes acceder si alguien te ha recomendado y después de cumplimentar un sinfín de cuestionarios y superar entrevistas personales. En el resto del planeta, predomina el clima desértico y, si llueve por un milagro inexplicable, lo hace mal y furioso, inundando y arrasando ciudades y campos así que la Sublime Rain Experience es un tesoro de valor incalculable.
La tecnología no ha podido ayudarnos a frenar el cambio climático, pero sí que puede predecir con exactitud, cuando lloverá en esta parcela de tierra. Me llamaron hace una semana y aquí estoy, esperando la lluvia.
“Siéntese en la mecedora junto la ventana y espere.”
A los pocos minutos, lo oigo. Ese chasquido suave de las gotas, un suave viento que refresca el ambiente, el aroma de la tierra húmeda, la hierba mojada, los árboles alegres… Cierro los ojos. Escucho el sonido, inspiro el perfume. Es maravilloso.
Me acerco a la ventana y miro.
Lloro, es mi lluvia. Ya me avisaron que podía pasar.
Ha durado diez minutos y ha salido el sol. Ahora el paisaje es verde intenso y fragante.
No he encontrado quién/qué fue el primero en utilizar el lema “In art we trust”. Se utiliza mucho en el mundo del arte en general.
Es una adaptación «artística» del lema de la nación americana: In God we trust. “En 1864, durante la Guerra Civil americana, el Congreso de los Estados Unidos aprobó la inclusión de la leyenda In God We Trust en las monedas de dólar. En 1956 el Congreso convirtió ese texto en el lema de la nación americana.”
Lo vi, en una puerta de esas que yo veo bonitas, en la Nit De L’Art, en Palma, Mallorca.
La foto contiene la puerta, el lema, una intervención de arte callejero (a la izquierda, el astronauta de Memeco) y plantas que siempre aportan belleza. Lo que sí que podrían plantearse las autoridades competentes o empresas responsables de las instalaciones eléctricas de la ciudad, es arreglar ese laberinto de cables. Muy artístico, no es.