#Encasa (lo del tinte.)

Tinte para el pelo. Tinte para tapar las canas. Ese tinte.

En un post anterior, os comenté como mi madre se ha iniciado en el arte de la videollamada, pero…no estaba preparada para verse en un primer plano, sin maquillar y con las canas cubriendo el tono de color que cuidaba, yendo una vez al mes a la peluquería en tiempos pre-pandemia.

Por mi parte, he decido dejar mi pelo con libertad de expresión durante el confinamiento.

Esta semana, ya tocaba visita a la Farmacia y mi madre, me pidió un tinte bueno…Para ella, significa que el color tenga los tonos castaños con matices dorados que le pone su peluquera…

En la Farmacia : no hay nadie y puedo mirar la carta de colores con tranquilidad . La farmacéutica, que también es amiga, me recomienda el 6,0.  Yo le digo que es para mi madre y hasta a mí me parece la típica excusa de “Tengo una amiga/o que necesita” . Finalmente, me decido por el 7,7. “Tienes suerte, no sé qué ha pasado esta semana que han volado todos los tintes. Agotados. Es como el nuevo papel higiénico. ”

Y dicho esto, me he dado vuelta y también he cogido la última caja del 6,0.

Mi madre, ya luce un color de pelo bastante acertado , el 7,7 parece gustarle.

Mis canas son libres y están creciendo a un ritmo exponencial que me tiene sorprendida. Y, según como, hasta me gustan. Iré viendo la evolución.

Pero…ahí está guardada mi caja del 6.0…

En la peluquería no se hacen milagros…

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De una peluquería puedes salir de varias formas : 1) contenta, 2) insegura positiva, 3) insegura negativa y, finalmente ,  4) cabreada.

1) Contenta : te han cortado el pelo con un estilo diferente. Te encanta. No puedes negar, cuando te miras al espejo, que te queda bien. Viene a ser el efecto del día del “guapo subido” pero trasladado a tu cabeza.

2) Insegura positiva : No lo acabas de ver claro. Te tocas el pelo y lo nota tan diferente que te asusta un poco. Pero percibes que te irás acostumbrando y que te va a gustar. No te ves tan mal aunque no acabas de verte bien…

3) Insegura negativa : Como en el tipo 2), no lo ves claro. Intuyes que la has cagado pero no mucho. Te empiezas a consolar con lo de “ya crecerá”. Se convierte en un mantra, hasta que te adaptas.

4) Cabreo monumental : Mira que le dijiste que no muy corto de la nuca. Le enseñaste la foto que llevabas como muestra ( Meg Ryan), le insististe en que no querías mechas pero… te hicieron dudar. Te convencieron o los convenciste tú a ellos ( “Lo quiero e-x-a-c-t-a-m-e-n-t-e como esta foto” (exiges). La cosa es que has salido de allí con tu pelo transformado. Te ves en un escaparate y te horrorizas. Llegas a casa y maldices al peluquero/a que te ha dejado la cabeza modelo Mafalda. Finalmente, pasas tu propio proceso de duelo interno hasta que el pelo vuelve a crecer ( por qué siempre lo acaba haciendo) y aprendes que nunca más utilizarás el sistema”como-esta-foto”.

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Lo que todas sabemos es que por muy contenta, insegura o cabreada que estés tras la experiencia pelu, la prueba definitiva que confirmará nuestro estado de ánimo peluquil es el famoso “Día Después”. A partir de ahora, lo llamaremos “Día D”.

Mafalda despeinada

El Día D empieza con como es tu peinado al despertar : aquellas puntas tan bien situadas por el profesional, ahora se ven disparadas hacia todos los lugares del universo, el gran volumen por capas se ha convertido en una losa uniforme a ambos lados de tu cara, el color o las mechas que se veían tan bonitas por la tarde, parecen estridentes y rojas?…

Da igual.  Si eras del tipo de salida 1), 2) o 3): acabas de pasar directamente a la 4) cabreo monumental. También puede ocurrir lo contrario : tu pelo, despeinado por tu pelea con las almohadas, cae salvaje por tus hombros y se ve perfecto. Sigues con el guapo subido. Felicidades, o eras del tipo de salida de la pelu 1) o eras del 2) “Insegura positiva” y no te habías equivocado.

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El Día D finaliza después de que te hayas duchado, lavado el pelo ( y dejando atrás esa fantástica textura peluquería) y peinado (tú solita) como sueles hacer cada día. Ahí es donde verdaderamente veremos si la cosa ha ido bien o debemos esperar a que crezca de nuevo para recuperar nuestra cabeza buena.

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Sea como sea, hay que admitir que el peluquero/a NO tiene la culpa. El 99% de las veces, nos dejamos llevar por lo de la foto voluntariamente y de forma masiva. O  hay enganche al peróxido ( eso, las rubias) o…lo que le estamos pidiendo al peluquero/a es, ni más ni menos que un milagro… ; – )

superadas14np32NB : Hoy he ido a una nueva  pelu… He salido de allí en modo 2) : Insegura positiva. A ver mañana… ; – )

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Tortura en la peluquería.

Fijaros bien en este gorrito… Es de plástico y tiene unos “mini” agujeritos. Con la ayuda de algo “punzante” ( p.e , un ganchillo), se extraen finos mechones de pelo que pasan por esos pequeños orificios. Esas son las pequeñas porciones de cabello que, una vez coloreadas, se extenderán por el resto de la melena “”como pinceladas de luz”… El dolor irritante que produce la extracción del mechoncito bien vale que las dichosa mechas queden cual obra de arte de brillo radiante …

Gracias a la evolución de la especie , en las peluquerías,  ya hay otros sistemas que permiten pasar el tema del color con menos penurias y una mejor pinta ( no hay peor imagen que la de tus pelos, tipo erizo, saliendo de esa cosa de plástico que se te pegue a la cabeza… Una preciosidad) pero … hay muchos profesionales amantes de lo clásico que siguen torturando con el gorro de mechas. Es más, si las quieres finas y difuminadas, ya puedes ir pensando que te van a poner el gorrito…

Mi experiencia “mechas del verano” ha sido un desastre: con gorrito y un resultado de “cabreo monumental” ( esta es una de las formas que puedes adoptar al salir de la pelu. Más, aquí.). ¿No dije : “igual que el año pasado”?, ¿No insistí : “me gusta muy natural, que apenas se noten”?, ¿Qué se había fumado la peluquera?…

Soy poseedora de una extraña lluvia de colores anaranjados, cubriendo la parte superior de mi cabeza en líneas rectas y definídismas. El lado izquierdo con profusión de puntos de luz ( naranjas?) aquí y allá mientras que el derecho, se ha quedado casi que como estaba… Con este sol radiante que estos días luce en Barcelona, mis mechas brillan con intensidad…He visto a otras víctimas de la mecha que, muchas, habrán hecho eso de forma voluntaria y estarán encantadas de la vida. Me he querido acostumbrar a un look diferente…Lo he valorado…pero… estás son las últimas horas de vida de mis mechas ( yo digo naranja, la peluquera dice cobre).

Ya tengo en mi poder un Farmatint del color de mi pelo para deshacer el entuerto. Y escribo este post porque me he sentido gilipollas : tras pasar por el gorrito y la factura abultada( de salón de peluquería guay) me veo con unos guantes y esparciéndome un mejunje oscuro ( sin amoníaco)por la cabeza.

Y, lo peor, aún me estoy preguntando : ¿Qué parte de” natural y tenue” no entendió la peluquera? , ¿El naranja ( aplicado sobre castaño oscuro) es un color tenue? , ¿Por qué lo llaman “cobre” si es “naranja”? y , lo más importante , ¿Por qué no han abolido , definitivamente, el infame “gorro de mechas” ?…