Imperfect Art : una exposición improbable.

En estos últimos meses he estado reciclando bastidores. La lluvia frenó en seco mi momento creativo: suelo pintar al aire libre. Aun así, poco a poco, he ido acumulando “obras”. Me da pudor llamarlo arte, pero me siento cómoda pensándolo como tal… en su versión más imperfecta.

Tiene un componente terapéutico brutal. Tanto, que a menudo recomiendo a mi gente algo muy simple: comprar un lienzo blanco, unas pinturas y dejarse llevar. Sirve para equilibrarse cuando hace falta, y también para divertirse. Llevo años haciéndolo y mis piezas imperfectas han acabado decorando hogares (sobre todo de gente que me quiere y no le queda otra), comercios e incluso una fábrica. Algunas han viajado, además, a otros países.

Por un momento, al ver los cuadros juntos, pensé en eso que cualquiera que pinta desea alguna vez: una exposición en una galería de arte.

Así que la he creado con IA: Imperfect Art Gallery.

En la primera sala está lo último: protagonismo de colores neutros, texturas orgánicas y elementos pegados al lienzo.

En la segunda sala hay un cuadro de gran formato que pinté hace años para una pared blanca enorme, en una casa que ya no existe. A diferencia de lo anterior, es mucho más colorista.

Y aquí está: mi exposición improbable. Una galería creada con IA para un arte que hago, sobre todo, por el placer de hacerlo. Imperfecto pero muy divertido.

Cuadrados.

El cuadrado va de serio: cuatro lados, cuatro esquinas, todo bajo control. “Así se hacen las cosas”, se repite. Cuadrado. Pero claro… por dentro se le cuelan ideas redondas. Pensamientos prohibidos. Ideas que no cuadran con su rigidez. Al principio son puntitos tímidos, como si estuvieran tanteando el terreno. Luego empiezan a crecer y a multiplicarse.

Se quedan ahí dentro. Son redondas. El cuadrado es un cuadrado y punto ( aunque sea redondo).

En un acto de valentía sin precedentes, este cuadrado ha confesado sus pensamientos prohibidos y resulta que , efectivamente, son ideas redondas.

Ojalá todas los cuadrados las dejaran salir y ocupar su espacio…

Necesitamos ideas redondas.

Parece.

 

Parece un cuadro. Un arcoíris.

Y son 2500 coches de juguete, en el suelo …

De David T. Waller

Un retrato en tonos ocres. ¿ A qué huele?

Hecho con los cercos de café que deja una taza…De Hong Yi (Shangai)

Bellas y extrañas medusas flotando en el mar…

Plástico y plástico… Basura que se mueve por debajo del mar. Lo llaman el «Gran Vertedero del Pacífico» y estiman que ya ocupa un 10% del Oceano Pacífico . El 80% de restos provienen de los continentes y el 20% restante, de los barcos. Mandy Baker, fotografía estas cosas que ella llama «Soup».

 

 

 

 

 

 

Ona de Formentera.

Este cuadro empezó como empiezan muchas cosas buenas: sin plan y con los restos de una pulsera de Formentera encima de la mesa. De esas que compras “porque sí” y luego te acompañan meses, para llevar la isla atada a la muñeca.

La miré y pensé: esto no es una pulsera, esto es una ola. Siempre me ha gustado mucho esta palabra en catalán : ona.

La pegué sobre un fondo blanco roto, limpio para que respirara. La pulsera dibujaría su propio trazo, su ona…

Ona de Formentera.

Magia útil.

Reyes Magos: haced magia útil. Cread una estación en el punto más solitario sobre la tierra y, la noche de Reyes, mandad allí a cualquier dirigente y su equipo, que gobierne para sí mismo y no pensando en la gente. Da igual país, ideología o bandera: billete de ida. Sin wifi, sin cámaras. Que el silencio les recuerde a quién deben servir. Y que vuelvan cuando lo entiendan (si lo entienden).

Tengo las coordenadas , por si os pueden ser útiles : Polo de Inaccesibilidad Antártico.

A todos los demás, Feliz Noche de Reyes.

Por un 2026 redondo.

Hay expresiones que son un brindis.
“Que salga redondo” es una de ellas.

Redondo empezó siendo una forma —lo circular— y con el tiempo se volvió algo más bonito: lo completo, lo bien logrado, lo que encaja. Sin aristas.

Para el 2026: no pido un año perfecto. Pido un año redondo. Con salud, con calma, con tiempo. Con momentos que cierren bien.

Y si algo se tuerce, que sepamos enderezarlo sin rompernos.
Feliz 2026. Que salga redondo.

Caos artístico vs. reel impecable

En pocos minutos, mi mesa de trabajo era un desastre. El lienzo recién empezado, la música sonando en mis cascos y yo encantada de la vida texturando. Pinturas y pasta de relieve, tarros con agua, pinceles de varias medidas… todo disperso. Mis manos, manchadas con los colores elegidos —mea culpa: odio los guantes— y pintura en la ropa, justo en la zona que el delantal no alcanza a cubrir.

Un cuadro, nunca mejor dicho.

En mitad de ese caos me vinieron a la cabeza los vídeos que me enseñan las redes. Esos reels de artistas de la pintura que muestran todo el proceso: talleres de revista, luz perfecta, plantas bonitas en las esquinas y ni una gota fuera de sitio. Ellos pintan sin acabar pareciendo una obra de arte abstracta llena de manchurrones. Terminan con elegancia, se limpian las manos, limpias, con un trapo igualmente inmaculado, y detrás se ve el cuadro perfecto. Ni rastro de plástico protector en el suelo; justo lo contrario que en mi caso, donde cubro todo lo que se pueda manchar… y aun así algo siempre se escapa.

Y entonces me pregunto: ¿es realmente la realidad frente a las redes? ¿O soy yo, que todavía tengo que aprender a pintar con más orden y concierto… o aceptar, simplemente, que mi proceso creativo es un pequeño y feliz caos?

Tesoro de boj.

Son cucharas de boj, talladas por manos temblorosas hace ya más de diez años. También conservo espátulas. Me hizo muchas y, aunque cada una que me regalaba era una ocasión única, uso unas para cocinar y otras las convertí en cuadros para rendir homenaje a esas manos que ya no están.

Este es un cuadro reciclado, sencillo y de un solo tono, pero con pequeños destellos: el brillo del tesoro que guarda.

Historia del cuadro triste.

Han hecho una “Interpretación Semiótica Visual Subjetiva” de uno de mis cuadros.

La semiótica visual es una rama de la semiología (semiótica) que trata sobre el estudio o interpretación de las imágenes, objetos e incluso gestos y expresiones corporales, para comprender o acoger una idea de lo que se está visualizando. Por ejemplo, un cuadro…

Alguien lo ve y me dice: “Esto ha nacido de la tristeza. El color lo dice todo. Estás triste…”.

Interpreta la imagen, canaliza toda la información y lo percibe así: triste…

En realidad, la cronología de la creación es otra:

  1. Se me rompió una pulsera que llevaba años conmigo; su valor era emocional y quise conservar las cuentas de cristal.

  2. Al ordenar el trastero descubrí un lienzo hecho polvo que podía reciclar y un espray de pintura de pizarra.

Al salir del trastero hacía un día espléndido. Todo se conectó de forma fluida: bastidor, pintura, cuentas de cristal, pegamento, sol. Me puse los cascos y… no hay semiótica para explicarlo.
Disfruté enormemente.

Piedras que vuelan.

Esta no es una idea original. Una amiga me envío un vídeo con unos cuadros muy bonitos y muy bien ejecutados con piedras de playa.

Ella sabe que me gusta pegar cosas en los bastidores. También que vivo cerca de la playa y acumulo piedras y cristales pulidos en botes de vidrio.

Me quedé prendada de la idea pero, por cosas de mudanza, no encontraba la caja con mis piedras.

Hasta el otro día.

Y no me pude resistir…

Arte abstracto, dirían los pájaros…