El cabrito.

Advertencia: Relato escrito bajo la influencia de “La Asesina del Pollo”. A veces, me pasa…

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He invitado a comer a mi madre. Invitarla, por eso, es dejar que ella, gran cocinera, se ocupe de la cocina. El lugar de la invitación-  físicamente– es mi casa pero las viandas, siempre las pone ella… Es mejor no planificar y dejarla hacer. La llamo y ella ya se monta el menú…

Hoy , por eso, es distinto . El segundo plato está  bajo mi control…El primero y acompañamiento, es de ella: Que te bajo un Vichyssoise recién hecho, la escarola ya limpia y lista para aliñar. Un mortero lleno de all i oli (de ese casero, espeso, hecho a mano) y el flan de coco …

Yo me ocupo del cabrito. Está haciéndose, en el horno. La piel debe quedar crujiente y la carne tierna. De tanto en tanto, lo pincelo con aceite de oliva extra virgen… La verdad es que huele muy bien…

Suena el timbre de la puerta. Mi madre entra con sus bolsas y sus manjares. Ya tengo la mesa puesta. La he decorado con un precioso ramo de flores silvestres en el centro…No es para menos. Hoy estamos de celebración.

El cabrito ya está casi listo.

Se llamaba Antonio… Ahora, ya sólo quedan sus malditos deltoides en este mundo… Y se están dorando, lentamente…

Lo que más me costó es desmembrar el cuerpo y quedarme con lo más tierno y que me cupiera en el horno que no es muy grande, la verdad…Hace dos días, quemé el resto en la barbacoa…

Mi madre abre el horno y me mira a los ojos. Sonríe.

Al fin eres libre, me dice.

Sirvo el cava y brindamos.

El cabrito ya está listo…

 

 

Cuajado de rosas…

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La noticia apareció de repente:  “A la Casa Batlló, le han brotado rosas” .

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La gente salió a la calle, en masa, para observar aquel extraño suceso. Todos querían ver el bello edificio cuajado de rosas…

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No había pasado ni una hora cuando se supo que había más fachadas a las que les estaban creciendo flores … La mayoría eran rosas, pero también aparecieron margaritas, violetas, tulipanes, claveles…

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A los dos días, las flores invadieron las calles.Una semana más tarde, la epidemia floral se había propagado por todo el planeta…

Los dragones comen rosas…

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El mundo dice que estoy loco. Oigo como murmuran y como me llaman El  Profesor Chiflado. Se apartan del andén cuando yo me acerco y me observan con curiosidad. ..Como si fuera un bicho raro…¡Qué digan lo que quieran! Estoy eufórico.  Creo que he localizado el lugar exacto donde Jordi  mató al Dragón y creo que si inicio mis excavaciones  rápidamente, en pocos días puedo haber encontrado restos de la que iba a ser la última rosa del mundo…

Me licencié en Paleozoología y me especialicé en Dragones. Fui el primero de mi promoción, así que supongo que sorprende,  verme en esta estación, en el andén de esta parada de metro de la Línea Roja, haciendo un agujero en el suelo…

Llevo muchos meses, viniendo aquí, justo en estas coordenadas. Unas veces con pico o pala, otros con un martillo y un punzón… Tengo que darme prisa…Pronto avisarán a los de seguridad o la policía y volverán a tapar el hueco…

He descubierto que los Dragones eran vegetarianos. No comían seres humanos, sólo los carbonizaban. Su dieta se componía de plantas de todos los tipos. Es más, el alimento preferido de los Dragones eran… ¡Las rosas!

Jordi no cortó la rosa que nació de la sangre del Dragón. La historia, no fue así…La princesa le pidió que salvara la única rosa que quedaba en el Reino….Sólo había una. El Dragón se había zampado todas las flores de la zona….  El aguerrido guerrero, combatió con el Dragón, que se relamía de expectación, seguro de hincarle el diente a la rosa y…lo abatió. Es cierto, por eso, que la sangre del bicho roció la tierra que rodeaba a la flor y esta, con el rico abono orgánico, aún creció con más ímpetu. Y de ella, nacieron otras y otras y otras y otras… Hasta el día de hoy…

No puedo esperar más. Ahora, no hay mucha gente pero en un par de horas, esto se llenará . Esta vez, no puedo fallar… Vengo equipado con un martillo neumático que he robado de una obra abandonada . Debo encontrar el esqueleto del Dragón y un antiguo semillero fosilizado, en el que estarán esas últimas semillas que ,a la vez , fueron las primeras…

Sí, me propongo encontrar el lugar en el que Jordi, Jorge, Gorka  salvó la última rosa del Reino…

La Rue del Percebe (+ Up )

Las nubes han desaparecido y el cielo está de un azul que casi es mórbido. Dan ganas de darle un mordisco… Decido que es un buen día para sacar el polvo del sillón de mimbre, airear los cojines y sentarme a leer en mi minúscula porción de jardín.

Vivo en la casa de mi abuela. La heredé y la olvidé hasta… la crisis. Es curioso como mi crisis coincide con la crisis. Son tiempos, pues, de crisis total. La mía, se resume en un divorcio fulminante .Uno de esos en los que yo no me había enterado de que las cosas estaban en …crisis y cuando lo supe, ya era una petición de separación en toda regla, formal y con abogados de por medio. A mi incredulidad y estado de shock emocional, se le debía sumar que el nuevo amor del cabrón de mi ex, no era otra que mi amiga Lola. La buena de Lola, sí. Esa.

En un plis-plas, me vi sin mi amor, sin mis amigos, sin mi vida y…sin mi casa. La crisis, esta vez no la mía, la del país) nos obligó a poner el piso en el que vivíamos a la venta a un precio que jamás habíamos imaginado por ridículo. Conseguimos pagar la hipoteca restante y punto. Ni un duro …Ah! Y encima, con la sensación de que la venta, había sido un milagro…

Sin nada más que una mochila cargada a mis espaldas , con una depresión de caballo, me trasladé a la casa de la abuela. Me fui de la ciudad, a un pueblo a unos 40 kilómetros que había sido urbanizado casi en su totalidad…menos la parcela de mi abuela. Se negó a vender su casita vieja , con sus 70 metros de jardín . Eran tiempos en los que las cifras que le ofrecían daban vértigo, pero ella , que no. En unos años, se vio rodeada de bloques de pisos. Eso sí, muy modernos y con piscina. Bonicos, decía la abuela.

Ahora, con la crisis, ningún promotor o constructor quiere esta parcela.

Aún no me he acostumbrado a vivir aquí. Ni a vivir sola. Es posible que me deba acostumbrar a vivir, en general pero…se me hace un mundo. Salgo lo justo , para ir al trabajo ( que aún conservo aunque haya estado de baja por depresión demasiado, demasiado tiempo) y después ,me encierro . En la casa de la abuela…

Hoy, estoy animada y tras las tormentas de esta última semana, ha amanecido uno de esos días radiantes , de luz clara y temperatura agradable. Seguro que ha habido otros días como éste, pero mi tristeza me ha incapacitado para detectarlos. Hoy, lo veo. Es un avance.

Salgo al jardín y me siento amenazada por los edificios que me rodean. En los laterales de mi parcela, se alzan dos paredes de hormigón gris. No veo ventanas, sólo cemento. Y en la parte frontal hay un bloque con sus terrazas encaradas hacia mi jardín que me hacen sentir observada. No veo a nadie pero tengo la sensación de que estoy expuesta.

La abuela, siempre actuaba como si allí no hubiese cambiado nada, y seguía regando sus rosales y cuidando su pequeño jardín…Decido fingir que estoy en un paraíso de aromas fragantes y tonos coloridos. Mientras hiervo el agua para mi té de canela, preparo el sillón de mimbre.

No diría que me siento feliz pero si un poco mejor que hace unos meses… Me acomodo y acaricio la portada del libro. Doy un sorbito a la infusión, mientras alzo la vista y me quedo como encantada, mirando el bloque de pisos, con sus terrazas…

En el 3º A vive una mujer de mediana edad. Yo también estoy en esa franja pero…soy más moderna. Su ropa es gris y sosa. Falditas a media rodilla y blusas de mercadillo, de estampados insulsos. La he visto un par de veces, en el mercado. Siempre me saluda educadamente. En estos momentos, la veo en su terraza, con los rulos puestos y una bata rosa holgada (apostaría que es guatiné) . Esta tendiendo la ropa en un tendedero plegable que , después, esconde en un armario…Desaparece y oigo el sonido amortiguado de la aspiradora… Pienso en que hoy, día festivo, de sol radiante, aquella pobre ama de casa está trajinando en sus labores domésticas, sin tiempo parar…Vuelve a salir y tiende otra tanda de ropa.

Intento concentrarme en la lectura pero, la actividad de la vecina del 3ºA y los ruiditos que eso implica me distraen. Ahora, me llega una voz atenuada. ¿Una conversación? Miro, de nuevo, hacia el edificio. La vecina del 3ºA ha desaparecido y a la que oigo es a otra mujer. Está en un piso muy alto, yo diría que el Ático. Su terraza, ocupa toda la extensión del bloque. Su piso equivale al A, B y C, juntos…Está apoyada en la baranda decorada con terracota y plantas tipo cactus, con su preciosa melena larga y escalada, de color rubio intenso, expuesta al sol y una camiseta de tirantes que marca una preciosa figura. También he coincidido un par de veces con ella en la tienda de licores y vinos. Voy allí cuando me invitan a alguna cena .Ahora, cada vez son menos. Los amigos toman partido y parece que, de momento, no me escogen a mí pero, a los pocos que si me invitan ,me gusta obsequiarles con un buen vino.El tendero me explicó que la chica despampanante, tiene una reserva mensual de una caja de Champagne. Del francés y del caro. Debe estar hablando con su novio. O con sus amigas, para salir por ahí. Siempre va muy arreglada y con una actitud de…resolución. Cuando la veo, me siento andrajosa…Un piso precioso, coche, pareja, amigos, vida social…Encima, es guapísima. Creo que se está riendo…No me extraña.

Se da cuenta que la miro-creo- y se mueve por la amplia terraza hasta que ya no la veo y sólo oigo el rumor de su voz. Veo a la señora del 3ºA que sale a la terraza. Toca las prendas (supongo que es la prueba de tacto para ver si están secas) y vuelve a entrar en su piso. Aún lleva los rulos.

Quiero leer , de verdad, pero cuando ya he dado el último sorbito a mi té y me dispongo a abrir por la página que he marcado, veo a otro de los vecinos del bloque. ¡Eh! Es el hombre guapo… Creo que vive en el 2ª B con su mujer y dos niños. Es un hombre guapísimo y, a todas luces, encantador. Lo veo, con el coche, cuando lleva a sus hijos al colegio ( los niños también son una monada) . Alquilé una plaza de párquing en el edificio. Su mujer, también es…perfecta. Los ves ,a los cuatro, y sientes envidia de eso de “la familia ideal”. Si me lo cruzo, me quedo tan alterada por su belleza que bajo la vista y no saludo por no tartamudear. Está fumando, en la terraza…Su torso está desnudo y le adivino la tableta de chocolate. Wow! Me mira. O eso creo desde esta distancia. ¡Qué vergüenza! Pensará que soy una cotilla…

Empiezo a leer, esta vez de verdad y me enajeno. Me olvido de los vecinos. Me olvido de mi vida. Me olvido de la pinta que debo tener, en este rectángulo de césped, rodeada por edificios por los cuatro costados, en este viejo sillón de mimbre…Me he puesto la pamela:  me resguarda y me da la privacidad que necesito…

(…)

2ºB

No debería fumar-piensa Mario, mientras se apoya en la baranda de la terraza pero…Es una de esas ocasiones…Los niños se han ido a pasar la Semana Santa con los abuelos y, por fin, María y él se han podido quedar a solas, de verdad. Han hablado. Mucho. Desde el nacimiento de Pol, ahora ya hace tres años, han dejado prácticamente de ser amantes. Son una familia. Se quieren. Son amigos pero…no hacen el amor…

María siempre está cansada. Pendiente de los niños, siempre. La terapeuta le ha dicho que debe repartir sus afectos, que la sobreprotección es mala para los niños y que ha dejado a su pareja, en un segundo plano. Y, hoy, tras un desayuno romántico, Mario le ha hecho el amor con desesperación. Se siente satisfecho. Es el primer paso.

Las cosas se arreglarán-piensa esperanzado mientras da la última calada. Observa a la mujer que vive en la casa de enfrente. Se ha quedado aislada, entre los edificios de nueva construcción. Mario piensa que es una persona extraña y prepotente. Nunca lo saluda. Se encuentran en el párquing y ella, pasa por su lado, altiva, sin dedicarle ni un educado “Buenos Días”…

María se está duchando. Ya ha cumplido y ve que Mario está contento. No puede dejar de pensar si su suegra le habrá dado la medicación homeopática a Pol o si Mario Jr, estará bien…Estas últimas semanas, ha vuelto a mojar la cama…

Ático

Silvia se pasea por la terraza con un ataque de ansiedad. La llamada no ha sido la esperada. Ni la prevista…Vive en un ático precioso, tiene un coche precioso, un pelo precioso y un amor imposible que ni es precioso ni es nada… Ha caído en el estereotipo : es la “otra”. La amante de un hombre casado. El sexo del poderoso. O eso es lo que creen los demás, lo sabe. Ella está enamorada , profundamente, de un hombre que está comprometido con otra mujer, que es padre de familia y …su jefe. Por él ha renunciado a la maternidad. A sus amigos. A su familia. Tiene cosas, muchas cosas. Incluso ha comprado nuevas amistades pero…no lo tiene a él. Le dice que ya no quiere a su mujer, que algún día se lo dirá.

Silvia sabe toda la verdad. Es rubia de bote y no es tonta. Es consciente que las excusas de los hijos y , ahora, de la enfermedad de su mujer son eso, excusas. Él nunca va a elegirla a ella. Y aun sabiendo que es así, no puede evitar sentirse enamorada y dejarse engañar. No va a venir. Es Semana Santa y tiene que estar con sus hijos. Ella le ha respondido que no pasa nada, que lo entiende y se ha reído de sus gracias aunque el corazón se le hacía añicos y lo único que deseaba era tirar el iPhone por la terraza de su ático y verlo estrellarse contra el suelo…

Por un momento, se recrea en la mujer que está leyendo en la casa de enfrente. Se la ha encontrado en la Bodega, donde ella encarga el champagne que él toma, sólo esa marca y bien frío, casi frappé…

Nunca ha entendido porqué esa gente, no ha vendido la parcela…Para vivir, así, entre cemento, mejor le hubiera ido con un piso con una macro-terraza pero…Se la ve a gusto con esa pamela horrible y su tacita de té. Da la sensación que está en paz consigo misma, en ese sillón antiguo, leyendo tranquilamente.  Es afortunada, no tiene que luchar por el amor, no compite con otra mujer y pierde…Silvia entra en su ático de diseño y se sirve una copa de champagne. Es muy pronto, lo sabe. Sabe que no debería beber tanto pero… está muy frío, casi frappé…

3ºA

Lucía está nerviosa. Pero son de esos nervios buenos. De los de la expectativa, de los del mariposeo en el estómago… Se ha despertado bien tempranito para poner la casa a tono. La casa y a ella, en toda su magnitud. Hoy….Hoy ha invitado a Pepe a comer. En su casa…y eso significa muchas cosas…

A sus cincuenta años y tras varias relaciones fracasadas, la solterona Lucía, se ha enamorado perdidamente. Hasta las trancas. Como una niña. Y lo mejor de todo esto es que es correspondida. Total e inequívocamente correspondida…Es más, Pepe le ha dicho que la quiere. Y es verdad.

Hoy, todo lo hace silbando y cantando. Pasa el aspirador y comprueba que el salón esté perfecto. Ya ha preparado la mesa, con vistas a la piscina. Se ha duchado y ha aprovechado para depilarse. Lo ha hecho con mimo y cuidado. Su piel , ahora, esta suave y huele a perfume. Se ha embadurnado con crema hidratante , de esas que llaman Body Lotion, de la marca de su perfume favorito y está encantada con el leve rastro de fragancia que provoca al caminar. Se ha puesto unos rulos para que el pelo le quede con un poco de volumen y está preparando el sofrito de una paellita para chuparse los dedos. Lleva su bata rosa que ya ha visto mejores tiempos pero es perfecta para cocinar . Se cambiará de ropa en el último momento.

Ha hecho una lavadora con toda su ropa interior decente. La de algodón, blanca y  sencilla, la ha dejado en el cajón. Todas esas puntillas y encajes, llevan años sin usarse y Lucía , que aún no ha decidido que juego de bragas y sujetador se va a poner, ha decidido lavarlo todo. Para que se impregnen del olor de suavizante… Cree que le dará tiempo a que se sequen todas las piezas, hoy hace un día radiante y el sol calienta lo suyo… Ve que la mujer de la casa de enfrente ha salido a leer, a su jardincito. Le emociona pensar que es una rebelde que no ha querido dejarse comprar por las constructoras…Le gusta el jardincito y le envidia las rosas. Está pensando en plantar unos rosales en macetas, en la terraza…Se la ha encontrado en el mercado y se han saludado amablemente. La oyó hablar con la frutera de las tartas de manzana que hacía su abuela y se quedó con las ganas de pedirle la receta. Hacer repostería y pasteles, es su perdición. Cuando Pepe cate el pastel de tres chocolates que le ha preparado, está segura que caerá a sus pies. Bueno, ya ha caído…Hoy, lo van a rematar.

Siente las mariposas, que ya son miles, en danza por la tripa y bajando hacia zonas menos nobles. Comprueba que a las bragas de encaje aún les queda un poquito y se adentra en su piso. Cambia las sábanas de su cama y se dirige a la cocina. El sofrito huele de maravilla…

NB : Up es una película de Disney/Pixar. De mis favoritas. ; – )

 

 

 

Hoy, duermes en el sofá.

NB : La gripe me convierte en un ser cruel…. ; -)

 

–       Hoy, vas a dormir en el sofá.

–       ¡Mujer! ¡Mira que eres exagerada! Por unas copas de más con los amigos, me montas un pollo. No lo entiendo, llevábamos juntos quince años y ya sabes como soy.

–       Hueles a perfume. Y no es el mío.

–       Ya te he dicho que en el Bar,  estaba Manoli, la ex de Pepe . Admito que ha sido muy efusiva pero ya sabes, besos y abrazos…Nada…Me ha dado recuerdos para ti.

–       Ya, ya. ¿Tú te crees que yo soy tonta? ¡Qué Manoli ni que niño muerto! Esta noche, duermes en el sofá, capullo.

–       ¿Qué me has llamado? ¿Capullo? ¿C-a-p-u-ll-o?

–       Me has oído perfectamente. Estoy harta. Tú lo has dicho: ¡Quince años! Y, sí, te he llamado c-a-p-u-ll-o.

Lo siguiente que veo son las sábanas, una manta y las almohadas que impactan violentamente en mi cara. ¡Encima, me tengo que hacer la cama! Este sofá amarillo es muy incómodo. Nunca he conseguido echarme una siesta en él: la piel cruje y es resbaladiza .Y me va pequeño…Mañana, me voy a levantar con el cuello rígido y esa migraña que lo acompaña. No debería permitirle a esta arpía que me trate así. Vale, estoy un poco contentillo y vale… he sobado a la Manoli pero tampoco es para tanto…¡Joder!, No hay forma de acertar con la postura.

(…)

No podré dormir mientras el capullo está en el sofá. Estoy nerviosa y no quiero ser consciente de nada.

Tomar esta decisión ha sido muy duro. Y drástico, lo sé,  pero es que no puedo más… Y con Jeremy, con él todo es fácil. Me he enamorado locamente y no puedo soportar al energúmeno que duerme en el sofá amarillo. Todo en él me irrita: los calcetines de rayas, el vello de la espalda, el pijama que se le descuelga en la raja del trasero, su forma de llamarme “nena”, las palmaditas que se da en la barriga cuando acabamos de hacer el amor… Me repugna. Jeremy es joven y es…perfecto.

Pronto, todo habrá acabado. Voy a tomarme unos somníferos para no oír nada y no saber nada. Dejo el teléfono de última generación que Jeremy me ha regalado, en la mesilla de noche. Ya, da igual. Mañana, empieza mi nueva vida…

 (…)

¡Lo que faltaba!…Ahora la oigo roncar. Seguro que se ha comido un par de pastillas y está durmiendo como un lirón en nuestra cama king size…No puedo moverme sin que las sábanas resbalen…Ya me empieza a doler la espalda…Si me meto en la cama, ni se entera. Seguro. Podría levantarme antes de “su hora” y volver al sofá…Pero ¿Por qué narices tengo que estar yo en el sofá? Ella cree que me chupo el dedo pero sé que se está viendo con otro. En pocos días, tendré las pruebas y entonces, veremos quien es el capullo aquí. Me he tenido que morder la lengua cuando ha sacado el tema de la Manoli pero… Es mejor, hacerlo tarde y bien. Bruja…Creo que no me meteré en la cama con ella. No podría soportarlo pero… ¿Y si la paso al sofá? No se va a enterar de nada. Cuando toma esas pastillas, se queda inconsciente. ¡Si lo sabré yo!

Es una buena lección: que se despierte, mañana, en el puto sofá amarillo. Me gusta la idea. Me encanta.

Lo voy a hacer.

Bruja.

(…)

¡Ya está! ¡Qué sorpresa se va a llevar, cuando abra los ojos! ¿Qué se había creído esta mujer? Seguro que esta noche, voy a dormir como un tronco…

(…)

A las 6 a.m., un extraño silbido se ha introducido en mis sueños. No lo he reconocido y he intentado seguir durmiendo pero a las 6:03 a.m., la misma melodía ha interrumpido mi duerme vela. No sabía la procedencia de aquel sonido, hasta que un nuevo aviso, ha movido algo en la mesilla. Un iPhone, último modelo, brillaba en la oscuridad.

Un mensaje de Jere. La bruja tiene un teléfono para comunicarse con su amante… ¡Será…!  Me ha invadido la rabia y he querido ir a despertar a mi mujer, la que me está poniendo los cuernos, para preguntarle quién es Jere pero antes, he leído el mensaje:

“Ya está hecho.”

¿Hecho? ¿El qué?

Con el iPhone en la mano, he salido de la habitación y  me he acercado al sofá. El primer impacto me ha dejado anonadado: rojo. Todo era rojo.

El bulto sin forma, oculto bajo las sábanas, debe ser ella. La sangre ha empapado la gruesa manta…Las gotas se deslizan hacia el suelo, resbalando por la piel del sofá amarillo.

La ventana está abierta.

El iPhone suena en mi mano. Otro mensaje. Lo miro horrorizado.

“Tendrás que tirar el sofá amarillo. ; – )”

Lo suelto como si ardiera.

Tengo que llamar a la policía.

Fugaz.

Lo que fui, ya lo he olvidado…

Fulgurante, preciosa, brillante, esplendorosa…pero… caí…

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Creí que esa sería mi condena hasta que me capturaron.

Me agujerearon y, después, me colgaron.

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Dicen que fui una estrella fugaz que cayó en la tierra, pero, yo, ya lo he olvidado…

 

Sala de Personajes No Publicados.

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¡Joder! ¡Qué golpe!

Me levanté de la silla y me masajeé los riñones. También me dolía el culo. El coxis, para ser más exactos… ¿Qué había pasado?: estaba tranquilamente en mi casa, escribiendo, cuando una fuerza desconocida (y mucho me temo que sobrenatural) me succionó. Sentí que volaba a través de un túnel de luz y aterrizaba , violentamente, en el suelo de una sala…extraña.

Al recordar el “Túnel de luz”? pensé : “ El f-a-m-o-s-o túnel.” ¡Estaba muerto!

Pero no. No lo estaba…

Observé la sala en la que había aparecido como por arte de magia…Sillones confortables, mesas y sillas como si de una cafetería se tratase. Al fondo, una barra que me atraía como un imán. A medida que me iba acercando veía la fruta fresca, chocolate, bombones, croissants y galletas que olían como si estuvieran recién horneadas. Cogí una y, efectivamente, aún estaba caliente…Localicé una cafetera automática que me hizo un cappuccino delicioso en menos de 30 segundos… Aún estaba paladeándolo cuando entró una chica muy sonriente.

-. ¡Hola! ¿Eres nuevo, ¿no? Nunca te había visto por aquí. Soy Feli. ¿y tú?

Me sorprendió el tono cantarín de su voz y me atraganté al intentar contestar.

Err…Me llamo James, James Müller.

-. ¿Acabas de llegar?

-. Sí y…No sé dónde estoy…

Tranquilo, es normal. Nos ha pasado a todos.

¿A …todos? ¿Quiénes sois?

-. Somos los personajes no publicados. Aquí es donde nos envían, mientras el autor piensa que hacer con nosotros.

– ¿Me estás diciendo que yo soy un personaje de… ¿de qué?

-Mira, lo pone en tu ficha. Léelo aquí. – Me señaló una pulsera que colgaba de mi muñeca. No me había dado cuenta que la llevaba. – ¿Qué pone?

Protagonista principal. Novela “La increíble historia de un escritor sin historias” de Bypils. Inicio Noviembre del 2015. Inconclusa. En estos momentos en estado Inactivo.- Lo leí como sin creérmelo. Es más, aún hoy me cuesta creérmelo…

Uf! “Inactivo”. Eso significa que, de momento, te vas a quedar aquí por un tiempo. Yo de ti, me pondría cómodo. Igual te sacan un día, o dos, pero volverás…

Ya han pasado quince días desde que tuve esta conversación con Feli. Ella es la protagonista de un relato corto que se ha quedado en un cajón sin terminar. Es una mujer absolutamente feliz . Tan perfectamente feliz que el gobierno la ha secuestrado para analizar qué es lo que la hace diferente del resto de seres humanos adultos. Me comenta que en los últimos párrafos que había escrito el autor, estaban a punto de hacerle una biopsia de cerebro así que estaba encantada de estar en la Sala de los Personajes no Publicados. Es un placer estar con ella. Envidio su permanente estado de felicidad…

También me he hecho amigo del protagonista de una novela romántica que se vio confinado aquí el día al que la autora la abandonó su pareja. Es un hombre guapísimo y muy educado, pero con un punto salvaje, según su ficha . Feli dice que es el típico “chico-malo” que no lo es. Se llama Fabio y pudo ser el famoso Grey. Una pena que se le adelantaran…

Pero no todo es tan fantástico por aquí. También hay un tipo muy grande, de nariz torcida que es un personaje secundario de una novela de terror. El problema es que el autor murió antes de acabarla y nunca se llegó a publicar y el tal Teodoro Meat, se pasea por aquí, alardeando de que es capaz de descuartizar un cuerpo humano a cuartos, en menos de una hora. Va ataviado con un horrible delantal de cuero, manchado de sangre…Es un personaje – estereotipo, pero de los malos…

Feli me dice que, en esta Sala, los personajes no están activos así que Teodoro no puede hacerme nada, pero, aún así, me asusta.

La verdad, prefiero volver a la novela. No sé si la autora esta, Bypils creo que se llama, se dignará a continuar con su historia, pero, me temo, que empieza a ser una cuestión de vida o muerte.

Diga lo que diga Feli, ese tal Teodoro Meat me mira muy intensamente…

 

NB : James Muller es el pobre escritor que protagoniza la novela que inicié con el NaWriMo2015…Muy pesado…

Tímidos.

Es tímido. ¡Qué se le va a hacer!

Intenta esconderse cuando me atisba abriendo la puerta. Se pone de un color rojo intenso cuando acerco mi mano para alcanzarlo. Si lo rodeo con mis dedos y me lo llevo a la boca, me parece escuchar un gemido… No sé si es de disgusto o de placer…

Es tan vergonzoso y me cuesta tanto pillarlo que nunca sé di debo cogerlo o no. Tampoco se lo quiero hacer pasar mal pero, claro, sirve para lo que sirve y si lo tengo que usar, lo uso. Punto. No me dejo dominar.

Cuando lo tengo en mis manos y lo acerco a mis labios siempre espero que me diga algo pero, no. No habla. Sólo se mueve, para alejarse de mi sed voraz.

Sólo lo utilizo cuando no tengo otro a mano. Es mi último recurso y parece que él lo sabe. Mis amigas, las que lo saben, me dicen que lo trato como a un objeto pero es que eso es lo que es, un simple objeto. Aunque… yo nunca lo tiraría.

Ese es un problema que tengo: me cuesta deshacerme de las cosas a las que tengo cariño… Y este, me lo pasó una amiga a la que adoro. Esta actitud amorosa hace que mis armarios estén llenos. De todos los colores y formas, de diferentes tamaños…

Hace unos días, lo encontré acompañado. Me ha alegrado que tuviera pareja. Ya me va bien que sean dos. A veces, necesito dos a la vez…Por ejemplo, esta noche que tengo una cena romántica que espero que prospere en algo menos romántico… ¿Os dije que tengo una sed voraz?

He abierto la puerta del armario y los he oído cuchichear. Inmediatamente, he percibido el sonido del frus-frus que hace la cerámica al deslizarse por la madera . Han encontrado un hueco detrás de las tazas de café de rayitas negras y blancas que les habrá parecido un buen escondite y allí se han quedado, esperando despistarme.

No lo han conseguido y haciendo caso omiso de sus protestas, los he puesto en la mesa junto con el resto de la vajilla y la cubertería. Estaban indignadísimos.

Mi amiga, la que me regaló el vaso de cristal rojo, me ha comentado que sería una buena idea que le explicara a mi psiquiatra que poseo dos vasos tímidos que huyen y se esconden de mí para que no beba en ellos. Que los veo deslizarse, estantería arriba, estantería abajo. Que se quejan cuando los uso, que mis vasos rojos… viven.

Lo hice. Fui a terapia y fui sincera con mi psiquiatra.

Ante su total incredulidad, le reté a venir a casa e intentar coger uno de los vasos. Era un tipo muy guapo y esa visita “terapéutica” se convirtió en una cita en toda regla.

Vino a cenar. Pobrecillo…

Yo ya tenía la mesa preparada a excepción de los dichosos vasos. Abrió el armario y los vasos empezaron a escabullirse. Se puso muy nervioso y cuando, por fin, alcanzó a uno de ellos, el vaso profirió un grito de furia.

Algo pasó. No sé qué exactamente pero, la mano de mi psiquiatra se volvió de un color rojo, cómo el del vaso, y le empezó a escocer… y a quemar. Se fue de mi piso, como alma que lleva el diablo (aunque más que el diablo fue un vaso) y tras recibir la llamada de anulación de todas mis citas de terapia, nunca más he sabido de él.

No he vuelto al psiquiatra. No estoy loca. Son los vasos los que lo están y no sé si hay psiquiatras de vasos así que prefiero dejar el tema como está.

No es nada grave. Lo que pasa es que son tan tímidos, que sólo dejan que sea yo la que los toque…

vaso copia

NB : Y agradecida tengo que estar que hay vasos peores. ; – )

vasoloco

 

Si yo tuviera una escoba…

El mundo de la escoba ha evolucionado mucho… Por lo menos, en lo que se refiere a su diseño exterior y ornamental porque en lo de la funcionalidad, sigue siendo lo mismo : un palo y un haz de esparto, de plástico o de partículas electromagnéticas X27.

Dicen que la primera estaba hecha de un tronco y ramas y que un iluminado, descubrió que con un movimiento de vaivén, conseguía arrastrar hojarasca y otras cosas…

Aunque me he dejado tentar por la eléctrica, con aspirador incorporado, siempre he tenido una escoba de las de siempre en mi armario de la limpieza. Esta de la que os hablo, es una escoba nueva. Tras una de esas tormentas que convierte en un barrizal la terraza de mi casa, dejé mi escoba típica ya para el arrastre… Era necesario reponerla, así que en un acto de compra impulsiva adquirí una moderna escoba con estampado “print” de leopardo.

La escoba era, cuanto menos, divertida…La dejé en el armario, colgada en la pared, hasta ese día en el que el carpintero vino a reparar unas molduritas y se fue, dejándome las molduritas preciosas y un montón de serrín en el suelo…Decidí barrer lo gordo, en vez de aspirar y así, como quien no quiere la cosa, me puse a la labor con mi escoba de leopardo.

escoba

Me dio por canturrear mientras estaba a lo mío, cuando noté una extraña vibración en las manos. Dejé de cantar y de barrer y sostuve la escoba con atención… El palo vibraba…La solté, por si las moscas, y la dejé hacer en el suelo, donde se desplomó con su estampado print, tiesa y quietecita… Al recogerla de nuevo, la examiné con atención, buscando algún compartimento para pilas o una batería, no fuera a ser que funcionara por vibración para favorecer el movimiento de…escobar. El palo parecía hermético y nada alteraba aquella superficie pulida. No había compartimientos, ni ranuras, ni pestañas, …nada.

El serrín seguía amontonadito en el suelo así que seguí barriendo pero…aquella escoba de leopardo, inició de nuevo su vibración… No la solté. Todo lo contrario, la apreté con fuerza entre mis manos y entonces, sentí que las ondas llegaban al haz de esparto y empezaba a ondularse. En unos segundos, la escoba cobró vida.

La energía ondulante se transmitió por mis manos hacía todo mi cuerpo y me invadió una extraña excitación. Sin saber por qué, me pareció de lo más indicado, abrir las piernas y colocarme la escoba entre ellas. En ese momento, las vibraciones aumentaron a la vez que mi sonrojo…Confieso que lo primero que pensé ( si mi estado exaltado me permitía pensar algo) es que me había comprado una escoba-consolador y que el concepto “barrer” iba a adquirir otro significado. Me hubiese gustado que aquel artefacto se hubiese convertido en un gran juguete sexual. No hubiese estado nada mal pero…no. La naturaleza de aquel acto era otra.

Cuando me aposenté , a horcajadas, un algo invisible se amoldó a mi cuerpo . De no se sabe dónde, una estructura incorpórea tomó la forma de un sillín de motocicleta. Me encontraba cómodamente sentada , a la vez que la vibración se había convertido en un débil ronroneo…¿O un rugido?.

En ese momento, la decepción ante mi experiencia sexual frustrada con la escoba, fue sustituida por la expectación. Mi cuerpo se inclinó hacia el palo , atraído por una fuerza magnética invisible y me vi en posición Harry Potter. Lo único que me hacía diferente es que en vez de volar, mis pies estaban firmemente plantados a ambos lados de la escoba. – ¿Y qué?, pensé- ¿Qué debe pasar ahora?… Nadie me veía, estaba sola en una habitación vacía, recién pintada y con sus molduras restauradas…¿Por qué no intentar levantar los pies, a ver si me sostenía…en el aire?

Nadie vio como levantaba un pie, después el otro y después…aterrizaba con mi trasero en aquel suelo lleno de serrín.

La escoba no volaba.

Me levanté, sacudí mis pantalones negros del polvillo y me centré en recuperar la cordura, olvidar mi momento idiota y acabar con mis tareas de limpieza…Llevaba unos minutos barriendo cuando, la escoba volvió a vibrar. Y yo… me volví a montar en ella. Había algo, que no identificaba, que me atraía hacia el artilugio. De forma irremediable…

Volvió a materializarse aquel sillín ergonómico y allí estaba de nuevo : montada en la escoba leopardo , que rugía…

Moviéndome torpemente, sin levantar los pies del suelo, llegué hasta la puerta de casa y salí a la calle.

Vivo en una zona alejada de la ciudad y la avenida estaba desierta.

La escoba me obligó a encararme hacia la carretera. Acaricié el palo y aquello pareció acelerarse. De repente, mis extremidades inferiores dejaron de obedecerme y se convirtieron en parte de aquella estructura incorpórea. Empecé a correr, con la escoba entre las piernas, dando unas zancadas felinas, cada vez más amplias, cada vez más rápidas…

En unos minutos, había recorrido más de cincuenta kilómetros, llegando al pueblo vecino… Parada en la Calle Mayor, con la escoba y mi expresión de estupefacción, los vecinos me miraban con extrañeza. Me di cuenta que tenía el rostro lleno de insectos que se habían estrellado en mi cara, en mi carrera veloz con la escoba. Para que nadie viera mi “vuelta a casa”, me puse la escoba en el hombro y me dirigí a la entrada del pueblo. Una vez allí, volví a sentarme en la escoba , acaricié con más fuerza el palo y en menos de un par de minutos, estaba en delante de mi puerta .

La aceleración había sido infernal pero la adrenalina y la sensación de velocidad “mágica” me tenían en un estado de excitación total. Examiné mi cara en el espejo y me la lavé .¡Cuantos mosquitos!. La ropa que llevaba, se había desgarrado y los flecos de mi camisa y mis pantalones me daban un aspecto ridículo pero…¡Tenía una escoba que me permitía recorrer distancias kilométricas en segundos!…

Investigué en Internet y descubrí que había otros en mi misma situación. No todas las escobas del fabricante tenían esta característica pero, algunas, sí. Los elegidos habían formado un grupo de Escobards en el que se proveía de información a los novatos. Siguiendo sus instrucciones ,me compré un mono de motorista y un casco con print de leopardo y estudié las posibilidades de mi escoba.

escobardsAhora soy la propietaria de la empresa de Transporte Exprés “Pirula”. La más rápida del sector… Las cosas me van muy bien y, además, viajo muchísimo ( tengo la intención de no dejarme ningún lugar del planeta por conocer).

En estos últimos tiempos, he trabado una relación amistosa-pero-más con un Escobard print jirafa . Se puede desplazar, en vertical, a la altura que quiera y está trabajando , recopilando datos, en importantes investigaciones de fenómenos meteorológicos. Gracias a él, he mantenido más contacto con la Comunidad de Escobards ( cuando nos cruzamos por esos mundos, nos hacemos el saludo de la V,s) .

Los últimos mensajes del Grupo de Facebook alertan sobre un nuevo modelo de Escoba que los fabricantes pretenden sacar al mercado en los próximos meses. No sabemos qué propiedades poseerá pero…

Nos hemos propuesto alertar de esta circunstancia y a mí me ha tocado la misión de difusión .

Ahí va:

Atención : a partir del mes que viene, se van a comercializar escobas con estampado de vaca. Si las de leopardo son veloces y las de jirafa, van como cohetes…¿Cómo serán las propiedades mágicas del print vaca?…

Meditad vuestra decisión de compra. Ante la incertidumbre y hasta que no tengamos más datos, recomendamos no adquirirlas.

 Pasadlo a los que estén en riesgo de comprar una escoba el próximo mes.

 Más info : escobards@yahoo.com

Razones para dejar de leer. (Sant Jordi 2015)

Día del Libro

Día de Leer…

Según un estudio del CIS (2014)  : El 35% de los encuestados no lee “casi nunca” o directamente “nunca”. El  65% lee al menos “alguna vez al trimestre” y  el 29,3%  lo hace “todos o casi todos los días”.

(Relato presentado al Concurso de SttoryBox)

razones3

Lee y conducirás, no leas y serás conducido.

Santa Teresa de Jesús

Estoy temblando. Se me mueven tanto las manos que no sé si podré acabar de escribir este mensaje…Este teclado es muy rudimentario y me cuesta pulsar los caracteres, las letras… ¡Letras! Si alguien me encontrara escribiendo, me condenarían al vaciado inmediato y definitivo.

Los oigo. Ya se están acercando. Debo actuar rápidamente.

Escribir este texto supone uno de los mayores delitos que un hombre puede cometer en este Tiempo pero asumo el riesgo y escribo mientras los pasos de mis represores se escuchan en las calles colindantes.

Tengo que darme prisa.

Mis palabras quedarán aquí registradas para ser leídas. Es nuestra única esperanza…

La razón por la que debo dejar de leer es que no quiero morir. Ni quiero que mueran los que forman mi Clan, uno de los más antiguos Grupos de Resistencia del 23. Este número se refiere al siglo en el que vivimos… Ya hace dos centurias que dejamos de escribirlos con números romanos. Ahora, en este mundo, hay otras cosas que ya no hacemos. En estos tiempos, el mar está contaminado y no nos bañamos en él. Por motivos de salud, sólo está permitido acercarse a un máximo de 20 metros de distancia y con una mascarilla especial.

Tampoco leemos.

Leer es un delito. Está penado con el cese de la vida semiótica y si existe reincidencia, con la muerte.

Tampoco escribimos.

Sin lectores, ¿para qué escribir? Estamos dominados por los símbolos. Concreciones visuales en formatos gráficos. Lo de “Una imagen vale mil palabras” elevado al infinito.

Nos comunicamos con símbolos que mostramos en un ordenador biológico insertado en nuestras manos. Enviamos una señal desde nuestro cerebro y recreamos pantallas de plasma suspendidas en el aire en las que se reflejan nuestros signos…pero ni una sola palabra.

Están prohibidas…

Después del gran apagón, a finales del 21, la Tierra se quedó sin fuentes de energía. Por lo menos, las que se conocían. En los momentos más críticos de la supervivencia, se quemaron todas las existencias de papel. Todo el papel. Todos los libros. El planeta se quedó sin celulosa….

Mientras esto ocurría, la población mundial se esforzaba en comunicarse, utilizando otros medios. Empezaron con los emoticonos y acabamos con los símbolos.

Este nuevo estilo de comunicación se fue imponiendo, simplificando al máximo, la utilización del lenguaje, tanto en su faceta escrita como en la verbal. La gente ya no hablaba. Elevaba sus palmas y dejaba brotar de sus manos una pantalla en la que se concentraba toda la expresión. Se creó un lenguaje universal y común a toda la especie. Por fin, en toda la historia de la humanidad, se consiguió unificar nuestro sistema de comunicación en todo el planeta. Sin distinción de naciones y lenguas. Y poco a poco, se dejó de escribir…

En ese Tiempo, ya en los inicios del 22, personas lectoras y escritoras de muchos lugares del mundo, se unieron en lo que se llamó “Grupos de Resistencia”, con la misión de preservar la palabra escrita.

Yo formo parte de uno de ellos.

Creo que los Guardianes del Símbolo ya han asaltado el edificio contiguo. Sé que me están buscando. No oigo gritos pero sí sus pasos. No oigo ninguna palabra pero, de refilón, veo los destellos rojos de nuestros ordenadores biónicos. Es el símbolo del miedo.

Para evitar que los Grupos de Resistencia actuemos, los Guardianes del Símbolo han sido especialmente crueles con los lectores apresados. La mayoría han sido vaciados o asesinados.

Es importante que conozcas a lo que te enfrentas. Si todo sigue igual que en el día en el que escribo estas letras, Séptimo día del mes 4 del Tiempo del 23, estás en peligro sólo por leer estas palabras.

Los Grupos de Resistencia siempre hemos creído que la Autoridad Total aprovechó la crisis energética, para eliminar la presencia de las palabras.

Aldous 1, el primer líder de nuestro Tiempo, creía que la libre expresión del ser humano a través de las letras, había sido la causa de las revueltas sociales del 21 y lo que llevó al mundo al caos total. En concreto, una modalidad de la escritura llamada tweet. ¿Quién podía imaginar que una frase de 140 caracteres, compartida con el mundo, acabaría con el orden establecido? Para nuestros dirigentes, la figura del mal se concretaba en la de un pajarito azul, llamado Twitter. Era eso lo que enseñaban en las clases de Deshumanización a los niños de estos tiempos del 23: Twitter era el diablo y escribir y/o leer, lo que sea y como sea, es un delito muy grave. El más grave de todos…

Toda expresión escrita quedó eliminada del planeta.

En el papel, en las redes,…en la vida.

Por eso, estamos a punto de dar un paso muy importante. Trascendental. Sabemos que podemos volver a hacer que la gente lea y escriba. Hemos encontrado los últimos papeles escritos que existían en la Tierra y los vamos a blindar para que las próximas generaciones en Los Tiempos que Vendrán, las tengan a su disposición. Millones de palabras que esperaran a ser liberadas para la gloria de la especie humana.

Recuerdo como si fuera ayer, el día que encontré los papeles escritos. Sí, fui yo, el mismo que tiene el gran privilegio de escribir esta crónica prohibida…

Hice unas perforaciones en el espacio de ocio de nuestro hábitat para poder ubicar un contenedor de gelatina para los niños (en tiempos pasados, lo llamaban piscina). Enterrado, a más de 25 metros de profundidad, encontré un artefacto de una piel orgánica repugnante.

Nosotros, en El Tiempo del 23, no utilizamos pieles de seres vivos para ningún tipo de ornamento, prenda de vestir u objeto pero sabíamos que era habitual en Los Otros Tiempos. Descubrí que aquella estructura de piel de animal se llamaba “maletín”.

Actuaba como contenedor de un extraño objeto de cartón, que se abría cómo un abanico y un ordenador que podía estar en nuestro Centro de Historia de la Humanidad por su antigüedad. Lo llamé “La Manzana” porque tenía el símbolo de esta fruta extinguida, grabado en la parte exterior.

Dentro del objeto-abanico, que era de celulosa dura, había papeles. P-a-p-e-l-e-s.

¡Papel!.

La emoción que me recorrió el cuerpo al descubrir los papeles, fue tan inmensa que no conozco palabra que la pueda definir. Los papeles estaban plegados y ordenados en el extraño abanico. Reconocí un orden alfabético y me dediqué a leer, ¡leer!, todo lo que allí había.

Unos términos me eran desconocidos “Hipoteca” o “TAE” pero pude entender que eran transacciones comerciales. Había papeles de nombre “Factura” con el consumo de energía eléctrica o el consumo de agua. Recuerdo lo difícil de entender el concepto de pagar por el agua, un bien común, que no es de nadie y que nadie puede vender…por lo menos en El Tiempo del 23…Disfruté con aquellas “Declaraciones de la Renta” y “Escrituras” … Durante muchas noches, acudía a mi escondite y leía , leía, leía… La adrenalina fluía por mis venas y no podía dejar de leer, aunque me estuviera jugando la vida.

Pero no fueron los papeles lo que hizo peligrar mi existencia… Fue “La Manzana”… Era una pantalla rígida, plana con un símbolo de la fruta en la parte posterior. Tuve que investigar cuál era su nombre, ya que el aspecto era desconocido para mí. La fruta se había agotado en el planeta. Descubrí que la palabra era “Manzana” y me pareció preciosa: sonaba bien y era bonita de escribir. Ese fue el nombre que puse a la reliquia que tenía en mis manos.

El aparato, muy rudimentario, se denominaba iPad y cuando conseguí ponerlo en funcionamiento, descubrí que en su interior se almacenaban miles de libros electrónicos.

Miles de historias, de relatos, de ensayos! Millones de palabras…

Llevo varios meses escondido, leyendo todo lo que contiene “La Manzana”. He descubierto que en el mundo del 21, la gente se agrupaba y convocaba unos eventos llamados #Concursos dónde unos escribían libremente y otros, leían de igual manera. Y comentaban lo que leían y escribían…¡No me imagino un Mundo más Feliz! He leído que en el remoto 2014, un 63% de la población de esta zona se declaraba “lectora habitual”. Estos porcentajes se consideraban bajos… ¡Qué ironía! ¡Si hubiesen sabido que dentro de doscientos años leer y escribir iba a estar prohibido!

Los oigo de nuevo. Están muy cerca…Debo darme prisa.

En este tiempo, nos gobierna Aldous 6 y, para desgracia de los Grupos de Resistencia, es uno de los líderes más sanguinarios que se han conocido en La Nueva Historia de Símbolo. Los asesinatos están creciendo de forma alarmante y el vaciado semiótico se está realizando de forma masiva. El vaciado es el peor de los castigos para los lectores rebeldes: vacían nuestros cerebros del significado de las palabras. De todas y cada una de ellas…

Mi gente está sufriendo y debo cesar en la lucha para preservar sus vidas… y sus palabras.

Saben que tengo “La Manzana” y quieren destruirla. No lo puedo permitir. Es la esperanza. La posibilidad de un futuro pleno. La voy a esconder, con la piel del animal y una caja biónica de nuestro siglo, para que nada le afecte. Volverá a estar debajo del Contenedor de Gelatina de los niños. No creo que busquen en ese lugar. Los Guardianes sienten repulsión por los niños…Les entregaré los papeles. Me cuesta desprenderme de las facturas, los recibos y todos esos documentos que se pueden leer pero será un sacrificio necesario para desviar la atención de “La Manzana”.

Estoy seguro que alguien, algún día, encontrará esta reliquia y sus miles de libros y liberará su contenido para toda la humanidad.

En “La Manzana”, entre todas esas palabras, estará este mensaje del Grupo de Resistencia del 23 :

Hoy, vamos a dejar de leer.

Para vivir.

Para custodiar las palabras.

Si alguien está leyendo esto, habremos conseguido nuestro objetivo.

Que así sea.

 

Bernardo Marx

Líder del Grupo de Resistencia

Séptimo día del mes 4, en El Tiempo del 23.