El Thriller de los huevos (II)

Mis problemas en la cocina vienen de lejos. Ya hace un tiempo, unos huevos se proclamaron en guerra contra mi persona , recibieron refuerzos de un pan de kilo y me acorralaron en una habitación… Tras esta experiencia traumática y sin más incidentes , supuse (erróneamente) que ya había puesto fin a mi problema pero…no ha sido así.

Debía haberme extrañado por la ausencia de sonidos. Los ruiditos… Esa vibración tenue de la nevera, el termostato de la cafetera cuando regula la temperatura, …Nada. Y me pareció escuchar esa sinfonía de rutinas cuando fui a abrir la puerta de la cocina pero, al entrar… Stop. Aquel profundo silencio… Tuve la misma sensación que en esa circunstancia en la que cuando tu entras en un lugar, la gente se calla…pero necesitaba mi café con leche de la mañana. El que me despierta del todo…

Abrí la nevera para coger la leche y me pareció ver algo extraño en el tetrabrik.  Los huevos enamorados que se habían instalado en la nevera , tras la rebelión, seguían coqueteando. No había tenido fuerzas para tirarlos a la basura , junto con el resto de huevos y pensé que podían tener algo que ver pero seguían a lo suyo. Sin hacerme caso.

Una sombra redonda y oscura se movió por mi retaguardia y percibí por el rabillo del ojo que era una galleta que se estaba precipitando al vacío desde la nevera al suelo. Se hizo migas, con mi consiguiente disgusto ( no hay nada peor que tener que realizar actividades antes de mi café!). Recogí las miguitas, mientras oía unos débiles gemidos de dolor…

La etiqueta de la leche era extraña. ¿Estaría caducada? No quise tener problemas y abrí un nuevo tetrabrik, casi sin mirar.

Me preparé mi café con leche y me lo tomé con un suspiro de alivio. La cafeína se iba integrando en mis fluidos corporales, camino hacia el cerebro con el fin de despertarme del todo. Ese día, además, me estaba poniendo de buen humor. Muy buen humor…

Mientras sorbía y paladeaba, leía la prensa del día y en eso estaba cuando oí una voz profunda : Oye, guapa, ¿Te apetece ver algo increíble?. Del susto, solté el vaso y me levanté como impulsada por un resorte, buscando por la cocina al propietario de la voz varonil. Canela fina, chata. Venga, atrévete. Busqué y busqué, pero no había nadie en mi cocina. Ni en mi casa.

Te lo voy a enseñar…todo. Y después de esa frase, una carcajada… Ya con la espumadera en la mano y preparada para lo que fuera, abrí la nevera y le pregunté a los huevos enamorados ¿Sabéis de qué va esto? Y el huevo, apiadándose de mí , me dijo: Es tu vaso . Es un exhibicionista. Ayer, ya se lo hizo a mi huevo y, la verdad, fue muy desagradable. Yo de ti, lo tiraría a la basura.

Supe que era un nuevo episodio de mis Thrillers de Cocina.

Miré hacia la mesa y lo vi.

Un escalofrío me recorrió la columna vertebral : se había puesto un tanga de lunares…

Sigo encadenada…

En un post de hace unos días, os hablaba del Concurso de Microrrelatos  ( Relatos En cadena) que promueve la Cadena Ser y la Escuela de Escritores.

100 palabras y una frase de salida ( la última del microrrelato ganador)… Estamos en la Semana 3. Cada domingo, a las 12 a:m, se acaba el plazo semanal y llevo tres semanas en las que a las 11:30 aprox, yo envío mi microrrelato. La primera semana, lo publiqué en este blog ( y no pueden estar publicados digitalmente con anterioridad!) , el de la segunda, es el que os presento ahora y el tercero, es el que he enviado esta mañana, que voy a dejar libre de pecado , según las bases del Concurso . Os lo presentaré la próxima semana… ; – )

La cosa ha ido así :

Semana 1 . Frase de partida: “La noche es una estrella en tu cucharilla”.

Mi microrrelato fue LA BRUJA.

“La noche es una estrella en tu cucharilla” me dijo .

Dos meses de romance apasionado y ella, desde el principio, diciéndome que era una bruja… Mi diminuto cuerpo está agotado. Cada brazada es un esfuerzo colosal. De vez en cuando, me atraganto con ese líquido oscuro y dulce .

Me tiendo , con los brazos en cruz y floto , mirando al cielo. Y entonces veo los granos de azúcar, adheridos a la cucharilla, brillando con intensidad.

Oigo a la bruja : “A mí nadie me abandona. Serás un ser insignificante y te ahogarás en una taza de café.”

El ganador fue :

Autor:Sara Barbera Sánchez

Reflejo

La noche es una estrella en tu cucharilla, la que atrapas cada noche en su reflejo metálico. La observas titilar hasta que el sueño te vence y caes sobre la almohada, agotada. Yo, alertado por el sonido de la cuchara al caer al suelo, me acerco sigiloso para arroparte. Te beso en la frente, aflojo la cadena de tu tobillo y te susurro al oído que, cuando aprendas a quererme, tú y yo podremos pasear juntos bajo ese cielo estrellado.

Semana 2 .Frase de partida :  Tú y yo podremos pasear juntos bajo ese cielo estrellado.

Mi microrrelato fue : ROMEO Y JULIETA

Tú y yo podremos pasear juntos bajo ese cielo estrellado.

Me lo susurrabas , abrazándome , mientras el azúcar se desmoronaba en mi sangre y la somnolencia daba paso a la inconsciencia y, de allí, a la muerte.

Entonces, te vi, abrazándome. Comprendí que ya estaba en ese lugar , exiliado de un cuerpo y convertido en un alma y que debía esperarte… para pasear bajo las estrellas que ya nos pertenecían.

Elegiste la combinación química más rápida. Un vaso de agua.

Te tendiste a mi lado, abrazándome . Te esperé, con mis brazos abiertos, para abrazarte al llegar …

Aquí estás y te abrazo.

Y el ganador fue :

Autor:Alberto Corujo Corteguera

Principio de incertidumbre

—Tú y yo podremos pasear juntos bajo ese cielo estrellado.
Todos los días, a la misma hora, Carlos hace su llamada, pronuncia una frase romántica y recibe una réplica exacta:
—Son las doce horas, un minuto y quince segundos.
Todos los días menos hoy. Hoy, por primera vez, le ha respondido el silencio. Carlos se pregunta si no habrá marcado un número equivocado.
—Podríamos ir mañana —escucha decir al fin. Es ella, la misma voz sensual de siempre.
Carlos siente que el tiempo se detiene, y cuenta hasta diez antes de contestar:
—Son las doce horas, un minuto y quince segundos.

La frase de partida de la Semana 3 ha sido : Son las doce horas , un minuto y quince segundos.
El título del microrrelato que he enviado, hoy , a las 11:51 ha sido : FELIZ AÑO NUEVO, QUERIDA. ; – )
Encadenada, sigo.

 

Encadenada al microrrelato.

Via facebook ( increíble, porque es la herramienta que menos utilizo y a la que he entrado para responder a «solicitudes de amistad»), descubro el Concurso de Relatos Encadenados que convoca la Escuela de Escritores y la Cadena SER.

Una frase de partida y cien palabras para configurar un microrrelato… Un reto de esos que me escuecen ( y me tientan).

Hasta hoy domingo a las 12:00 hay tiempo para la primera fase. Dura toda la temporada…

La frase de inicio de esta Edición 2011-2012 es :

«La noche es una estrella en tu cucharilla».

Mi microrrelato es este :

«LA BRUJA»

“La noche es una estrella en tu cucharilla” me dijo .

Dos meses de romance apasionado y ella, desde el principio, diciéndome que era una bruja… Mi diminuto cuerpo está agotado. Cada brazada es un esfuerzo colosal. De vez en cuando, me atraganto con ese líquido oscuro y dulce .

Me tiendo , con los brazos en cruz y floto , mirando al cielo. Y entonces veo los granos de azúcar, adheridos a la cucharilla, brillando con intensidad.

Oigo a la bruja : “A mí nadie me abandona. Serás un ser insignificante y te ahogarás en una taza de café.”

Si alguien se anima :

http://www.escueladeescritores.com/concurso-cadena-ser

La primera vez.

Making Of

Esta semana he escogido el tema para el Grupo de Escritura de Soopbook.

El lema propuesto es : «La primera vez».  Lo decidí pidiendo a una persona que lo eligiera por mí, para poder trabajar el texto bajo las mismas condiciones que los demás. El tema me pareció muy sugerente y flexible . Para dar juego, vamos.

Inexplicablemente, cuando hablamos de «la primera vez» , pensamos ( en la primera vez que hicimos el amor. Digo , inexplicable, porque hay tantas primeras veces de tantas cosas que me parece alucinante que si pones esta frase en Google, los resultados que aparezcan sean todos respecto a este tema. Pero hay un no-se-qué inevitable que te lleva ahí, lo admito. Esta «primera vez» quedaba descartada de mis ideas de relato más que nada por su obviedad . Yo tiro hacia los giros peligrosos. Durante estos días, he estado pensando en «las primeras veces» ( sobre todo cuando estoy en la bici elíptica , cosa que agradezco porque me enajena ; – )  ), buscando un punto de inicio: desde la primera vez que asesinas hasta la primera vez total , que es el nacimiento… Primeras veces por aquí, primeras veces por allá. Pero lo de «nacer» me provocaba un «crick-crick» ( esa es mi señal interna para seguir con una idea) y de «nacer» a «morir» hay un paso ¿no?.

El texto que he presentado esta semana bajo el lema La primera vez se titula «Sala Re» y es más siniestro de lo que me esperaba cuando pensaba en «las primeras veces» …

Ha salido así.

SALA RE

–          ¿Es su primera vez?

–          ¿Mi primera vez? ¿De qué?- miré a mi alrededor y vi que estaba en una gran sala de espera. A derecha e izquierda se ubicaban filas de mullidas sillas blancas, configurando un pasillo que se perdía en el infinito.  Al inicio de la fila había una pequeña mesa también blanca, a modo de recepción y tras la mesa, estaba sentada la mujer que me hablaba.

–          Veo que es la primera vez. No se preocupe, esto es muy sencillo: se sienta en una de las plazas vacías y espera que lo llamen para entrar en la “Sala Re”.– me sonrió dulcemente y por un momento, creí que estaba viendo a mi vieja profesora de Literatura- Si lo desea, puede hacerlo en la silla número 22. Está libre.

Dirigí mi mirada hacia la numeración de las sillas y me sobresalté al comprobar que en la número 23 estaba sentada mi vecina, la anciana señora que vivía en la quinta planta del edificio.

–          Oiga, pero..¿Dónde estoy exactamente?-le pregunté a mi profesora , ya seguro que era ella .

–          Bueno, no me gusta decirlo así, de sopetón, pero … ¿no te acuerdas de nada, hijo?. Le respondí negativamente y la animé a continuar .- Errr, te diría que          ” has traspasado y que estas en tránsito para pasar por la “Sala Re” pero , viendo que estás tan confuso, mejor te lo digo directamente : hace dos minutos y treinta y cuatro segundos que has fallecido. Te has muerto, vamos.

–          No.

–          Sí, Sí- Me señaló un lugar a mi espalda con la mano y se removió en su silla con impaciencia- Y te agradecería que ocuparas tu plaza en la silla número 22… Me estás formando una cola larguísima, querido.

Me dirigí a la silla nº 22 y me senté. Estaba asustado. Aterrorizado …pero, a la vez, me embargaba un sentimiento de certeza: estaba en el lugar correcto, en el que tenía que estar. Aún me estaba reponiendo de la noticia de mi muerte cuando mi vecina, sentada en la silla nº 23, se giró hacia mí.

–          Quería decirte cuanto lo siento. No sé qué pudo pasar , algo se aflojó y …! Mira que desgracia!. ¿Te dolió mucho?.¡Pobrecillo!. De verdad que lo siento.

–          ¿Usted sabe lo que me ha pasado?- le pregunté . Por fin , alguien que me diría qué hacía allí, en aquel pasillo blanco e infinito.

–          ¿No lo sabes?. ¡Uy!¡Qué apuro tener que explicártelo yo!. Como cada mañana, salí a regar mis macetas de geranios. Cuando llegué a la tercera, esa tan bonita con los barquitos pintados a mano, y empecé a regar, oí un crujido y vi como la ,maceta se precipitaba hacia la calle… Y justo en ese momento, salías tú por el portal de casa.

–          ¿Me está diciendo que he muerto porque se me ha caído una maceta de geranios en la cabeza?

–          Sí. Y no sabes cuánto lo siento.

Fue en ese mismo instante cuando me di cuenta que , realmente, estaba muerto. La extraña ausencia de sentimientos era una de las señales más evidentes. Dejé de tener miedo.

Estaba muerto. Vale .

Y siguiendo una secuencia lógica,  mi vecina también lo debía estar. Estaba sentada en la silla número 23…

–          No se preocupe, no ha sido culpa suya. A veces las cosas pasan pero… ¿y usted? ¿Qué está haciendo aquí, hablando conmigo?…¿Está muerta?

–          Calla, calla. ¡Qué humor tienes! – me respondió, riéndose a carcajadas- ¿Cómo voy a estar? ¡Pues muerta, claro! . Uno se muere cuando se cae desde el quinto piso a la calle. Me asomé a ver qué había pasado y te ví, allí en el suelo, todo espachurradito y con la maceta hecha añicos encima de tu cara y al inclinarme un poco más, me caí detrás del geranio. Me han dicho que quedé muy bien porque me hiciste de colchoneta…pero …me dio un paro cardíaco mientras me precipitaba al vacío y ya me estrellé” traspasada”

–          Vaya, lo siento. Yo no me acuerdo de nada. ¿Y qué es eso de la “Sala Re”?. En la entrada no me han explicado nada.

–          ¿Es tu primera vez?.

–          Supongo que sí- contesté ya un poco harto de que me preguntaran si era la primera vez que me moría.

–          Pues mejor que veas tú mismo lo que pasa. Si nadie te lo ha explicado y no te acuerdas de nada, es que debe ser así.

Iba a responderle pero una voz con matices celestiales, pronunció  mi nombre por megafonía : Era mi turno . Me despedí de mi vecina que me deseó suerte y me dirigí hacia la puerta de la Sala . Como era de esperar, también era blanca pero tenía un rótulo en azul celeste con la palabra “RE”. La abrí y , de repente, la oscuridad de absorbió.

La atmósfera cambió y la ingravidez tomó el control de mi cuerpo. Por un momento, pensé que me había tocado el infierno pero, entonces, mis oídos detectaron un sonido que me reconfortó. Tum, Tum, Tum… Estaba oyendo el latido de un corazón …Dejé que mi cuerpo flotara y se adaptara al espacio. Era un lugar pequeño y húmedo, caliente y abrigado. Armonioso. Tum, Tum, tum…  Los latidos se empezaron a acelerar y la cómoda cueva en la que habitaba empezó a menguar por momentos. Lo hacía a intervalos: se contraía y se dilataba, se contraría y se dilataba. Sentí que me iba deslizando por un túnel estrecho y a cada contracción, mi cuerpo se propulsionaba hacia adelante, hacia…

Sólo hubiese faltado oír la voz del médico, anunciando a los padres el nacimiento de un niño hermoso y sano, para haber culminado aquel sueño pero, gracias a Dios, me desperté.

¿Qué había sido eso? ¿Una pesadilla?… ¡Había parecido tan real!… Mi propia muerte, mi reencarnación  con parto incluido…

Me levanté de la cama y me preparé un café. Sentía la extraña inquietud que me había dejado aquella experiencia  y, sobre todo, una sensación de advertencia . La alarma que parecía sonar en mi mente era tan intensa que decidí ir a trabajar en coche. Si aquel había sido un sueño premonitorio, mejor tomar medidas preventivas …

Cuando circulaba por la calzada, por delante del portal de mi casa, oí un estruendo que me sobresaltó. Una maceta de geranios , pintada con barquitos de colores, se había estrellado contra el suelo. Sonreí inmensamente aliviado y me felicité por haber hecho caso a mi intuición .

Para ser mi primera vez en esto de los sueños premonitorios, había sabido actuar con calma e inteligencia… Silbando, me puse en marcha de nuevo, cuando vi  a mi vecina asomándose al balcón, mirando su maceta hecha añicos.

¡No¡, ¡No¡

Un segundo impacto me dejó helado. Delante de mis ojos , aquella simpática señora del quinto, yacía en una posición imposible,  en la acera, cerca de los  geranios destrozados…

Mi sentimiento de culpa es inmenso…Y ya sólo me salva de la locura pensar que estará, sentada en la Silla nº 22, esperando su paso a la “Sala Re”.

 

N.B : Foto «Esencia de Geranios» de Groc (fotógrafo de Barcelona)

Soopbookeando, again.

Ya estoy en la Semana4 del Grupo de Escritura de Soopbook.

El texto que presenté bajo el lema «Tocando fondo», resultó ganador (compartido con Sherezade y su color Negro) y , por lo tanto, nos tocó a las dos elegir tema. Sherezade eligió : Aquellas Canciones y yo La Palabra Oculta.

Fue una experiencia muy grata y emocionante. Sigo pensando que es un buen ejercicio de aprendizaje el que, cada semana, escribas o leas sobre lo que los miembros del grupo «crean» a partir de un tema. Puede ser un poema, un microrelato, un guión…Es fascinante ver como cada uno plantea su punto de vista, lo diferentes que son todos y la creatividad que desborda de cada uno.

Es una herramienta fantástica para aquellos que aman escribir, leer y compartir.

Esta semana, la cuarta, sigo participando en la lista de «escritores». He presentado mi texto bajo el lema Aquellas Canciones.

Aquí lo dejo…también.

El increíble caso de Apola Calíope.

Lo llamaron a las siete de la mañana.
Cecilio Ceres había sido encontrado muerto en su despacho y reclamaban su presencia en el lugar del suceso.
El Profesor Cecilio Ceres era un reconocido musicólogo, famoso conferenciante internacional, e investigador de renombre. El hombre había muerto, tapándose las orejas, con un gesto de terror en el rostro. Lo habían encontrado arrodillado, delante de un diván freudiano… Nada hacía pensar que la muerte no fuera por causas naturales pero, la notoriedad del personaje y las extrañas circunstancias, habían activado el código rojo en la Brigada de Homicidios.
Seren examinó concienzudamente la escena del crimen. Su nombre completo, Serindipity García, describía a la perfección su habilidad. Era un experto en hallazgos afortunados que ayudaban a resolver los casos.
Revisó todo papel que encontró, mientras su mente procesaba datos fortuitos .Fue entonces cuando un nombre se hizo evidente: Pola. Se repetía con asiduidad en las entradas de la agenda del profesor.
Oyó el click familiar en su cabeza, que le indicaba que había encontrado una pista y se concentró en Pola. Encontró un abultado expediente, con las transcripciones de entrevistas, fotografías de Pola, Cd’s de diferentes estilos musicales y un pequeño cuaderno en el que el profesor estaba escribiendo un ensayo : El poder de la música : aquellas canciones.
Apola Calíope ( alias Pola), 32 años. Mujer. Licenciada en Bellas Artes.
Acudió a la consulta, diciendo que había canciones que la dominaban y la obligaban a hacer cosas. El profesor, había subrayado la frase : las canciones me poseen. Tras derivarla a un psiquiatra amigo, la paciente volvió a visitarlo con un diagnóstico de normalidad y una efusiva recomendación de su colega para que prestara atención al caso.
El primer día de sesión ,Pola le explicó al profesor que si escuchaba Love is in the air, se enamoraba de quien ella eligiera , en sentido bidireccional. Lo hacía “conectándose” con la canción. ¿Love is in the air?
A Seren le impactó aquella mujer y su extraña locura e, incluso, sintió compasión por la muchacha de ojos castaños y tristes pero… la investigación de Celestino Ceres y sus primeras conclusiones le dejaron estupefacto: el profesor explicaba detalladamente los factores neurológicos que podían favorecer esa extraña transmisión de energía y describía varias pruebas empíricas en las que Pola, con Love is in the air, consiguió actuar de Cupido de forma dirigida. La comprobación de más de 25 enamoramientos intencionados, confirmaron que Pola era especial.
El problema, según consignaba el erudito, residía en que Pola no sabía que canciones la poseían, cuales activaban sus poderes especiales y, tampoco, en qué consistían esos poderes. Love is in the air, había sido un hallazgo fortuito y sólo se había producido otra posesión con You are the sunshine of my life , canción que hacía que Pola brillara y repartiera luz. El profesor describía profusamente el “estado de paz” que se sentía si se estaba cerca de Pola cuando irradiaba la luz… En este punto de la lectura, Seren ya empezaba a sospechar que el eminente Profesor Celestino Ceres estaba tan loco como la tal Pola. ¿Qué una canción te posee ¿ ¿Qué tontería era esa?
¿Amor?, ¿Luz?, ¿Paz?…
Estuvo a punto de abandonar el expediente pero la curiosidad pudo con él y se llevó toda la documentación a su casa para continuar con la investigación.
El profesor , con una fe absoluta hacia Pola, ideó un sistema para identificar las canciones que funcionaban y las que no. Durante meses, escucharon canciones.
Miles, millones de canciones.
No hicieron grandes avances y sólo consiguieron identificar que con Think, Pola podía desparecer , si conectaba justo en el momento en el que la canción atacaba el estribillo del Freedom.
¿Desaparecer?
Se hizo de día y se preparó para asistir a la reunión de la Brigada, cuando sintió el click serendípico : “Rolling Stones”. En la última entrada del ensayo del profesor describía una sesión con canciones del grupo para la siguiente sesión con Pola. No había fecha consignada y no sabía si se había producido, pero pensó en comprobar unos detalles…
Pasó por la consulta del profesor y pidió la cinta de vídeo de seguridad del edificio. Después, entró en la sala donde se hacían las sesiones y miró el anticuado reproductor de CD’s. La funda que había sobre el aparato, era de uno de los trabajos de los Rolling : Let it Bleed. La pista en la que se había parado era la número 7, por lo que supuso que era la número 6 la última canción que habían escuchado entera. Miró la carátula del CD y apuntó el título: Midnight Rambler.
Ya en su despacho, visionó la cinta y vio la figura de Pola adentrándose en el ascensor. La hora de entrada de la mujer y la supuesta hora de la muerte del profesor parecían coincidir. Tecleó en su ordenador el título de la canción de los Rolling y descubrió que explicaba la historia de un asesino, el estrangulador de Boston…
Y entonces… casi pudo ver a Pola, estirándose en el diván y colocándose los auriculares. Al profesor pasando las canciones, con el mando a distancia, mientras ella negaba con la cabeza y, finalmente, el cambio en la rigidez de su cuerpo cuando Midnight Rambler empezó a sonar, la mirada brillante y febril, aquella extraña sonrisa en la cara de Pola… El profesor Cecilio Ceres, muriéndose mientras la canción le iba taladrando el cerebro y a Pola la poseía la canción y la conectaba con la muerte.
Era ella. Se lo decía el click.
La detención fue rápida y limpia. Interrogó a Pola para saber cómo había asesinado al profesor, pero la chica se limitó a decirle que las canciones la poseían y que ella no sabía ni qué canción lo haría ni que es lo que pasaría si encontraban una con la que conectara. Lloró por el profesor y confesó que había sido ella la culpable de su muerte. Le pidió que la ayudara, le rogó que buscara a alguien que pudiera solucionar su problema pero Seren, tras obtener la confesión le dijo que intentaría interceder para que la internaran en un centro psiquiátrico. Fue ese el momento en que Pola pareció rehacerse . Dejó de llorar y su mirada se endureció y le preguntó, directamente, si Seren la creía. Y , él, incapaz de mentir ante el escrutinio de esos ojos , le dijo la verdad : Pola, creo que no estás bien. Las canciones no pueden poseerte. Necesitas ayuda.
Fue la última vez que vio a Pola.
Tras acabar el informe y el papeleo, Seren se dirigía hacia los calabozos para hablar con ella antes de ser llevada ante el juez , cuando oyó a uno de los Agentes comentar que “había dejado que la chica de los ojos marrones se quedará el iPod”.
Click.
¿Pola con acceso a las canciones?
Corrió hacia la celda.
El iPod estaba en el suelo y allí no había nadie.
Nadie.
Tembló al recoger el reproductor de mp3 y se estremeció al ponerse los auriculares: la potente voz de Aretha Franklin cantando Think, reverberó en sus oídos.
Freedom.
…………………………………………..

Think

B.S.O El caso de Apola Calíope
http://open.spotify.com/user/bypils/playlist/0JRUIXSh2GSioTpY5kIbrU

La almohada.

Los que duermen sin ella, no entenderán la importancia del gesto que hice al donarla. Por el bien de la humanidad, me dije. Y , claro, el concepto de humanidad es tan trascendente que no hubiese podido dormir ( con almohada o sin almohada) durante el resto de mi vida si no hubiese compartido los dones de la mía…

Curiosamente, ahora que ya no la tengo,  empiezo a sospechar que la cabeza que se apoya , también es importante en la ecuación pero… dejad que os explique un poco esto de la almohada.

Mi vida estaba anclada en una cierta normalidad, hasta que descubrí a mi mujer ( siete años de feliz matrimonio!), refocilándose en mi cama, con un tipo alto y moreno. No quiero entrar en detalles y es mejor que no lo haga pero si que quiero incidir en uno en concreto . Cuando abrí la puerta del dormitorio conyugal (había dado la vuelta del camino del trabajo para ir a buscar mi móvil, olvidado en casa, cargándose en la mesilla de noche. Más típico, imposible), la imagen que vi y que quedó grabada en mi cerebro , a cámara lenta, fue la de las manos morenas de aquel hombre, sosteniendo mi almohada e iniciando la acción de “te la coloco bajo el trasero para alzarte las caderas”… Mi mujer, mi almohada, …mis cuernos.

Nos separamos (tampoco entraré en detalles) e inicié mi solitaria vida actual en un pequeño apartamento que pude comprar con la mitad de la venta de la casa común. No quise ninguno de los muebles, ni cuadros, floreros o floripondios que me recordarán a la traidora. Sólo incauté mi colección de música, mis libros, mis utensilios de cocina de calidad chef ( espero que el tipo alto y moreno sepa cocinar como yo) y objetos sencillos que eran míos y tenían un valor especial para mí : dos juegos de toallas bordadas por mi madre, con mis iniciales ( nunca le había gustado mi ex mujer y se había negado a bordar las suyas), una camiseta del Barça firmada por Ronaldinho y una bola de nieve que compré en Nueva York, en un viaje con mis amigos antes de liarme con la traidora.

Adquirí mis nuevos muebles en IKEA y me dediqué a abrir las cajas que se habían quedado apiladas tras la mudanza. Coloqué los libros, los CD, la bola de nieve… Abrí la última caja y saqué la camiseta, las toallas ( ¡Qué lista era mi madre!) y… allí estaba , aplastada contra el fondo de la caja, la asquerosa almohada que había sido mía , antes de la traición.

Puedo entender que mi ex la pusiera allí sin mala intención… Casi me lo creo. Soy de ese tipo de ser humano que si no tiene la almohada precisa, justa y exacta, duerme mal, se despierta con terribles dolores de cuello o… directamente no duerme. Y me había costado mucho encontrar “La Almohada Perfecta”… ¡Tantas pruebas, tantas almohadas! Pillow, no pillow;  con forma cervical, alargada o en forma de cuadrante, de consistencia baja, media, intensa o dura; de plumas o de látex; aromatizada, ecológica…

Tras muchas noches sin descansar bien había encontrado “La Almohada Perfecta”  y esa era la que el tipo alto y moreno había utilizado para…en fin, prefiero no conjurar esa imagen. Estoy casi curado. Casi…

Con guantes de látex, le hice una autopsia a La Almohada Perfecta con todo el dolor de mi corazón pero… no pude evitar sentirme extrañamente liberado cuando el cuchillo jamonero rasgaba las última porciones de  plumas y jirones de tela… Me cargué la almohada…

 

Así que volví a empezar la búsqueda. El modelo de la tristemente desaparecida almohada, estaba descatalogado y probé otros similares pero nada. Fui a todas las tiendas especializadas que hay en mi ciudad, compré por Internet…Nada.

Un sábado al salir de casa de mi madre ( me había llamado sólo para decirme que había hecho cocido) había decidido ir a la mía paseando ya que  las lorzas de cerdo que mi madre ponía al puchero se balanceaban en mi estómago.

Al llegar al final de la calle, vi el escaparate de la Colchonería Martínez, del Señor Martínez de toda la vida, con un gran letrero de “Se traspasa. Se liquidan existencias”. El Sr. Martínez estaba en la puerta y me saludó al reconocerme. El barrio ha cambiado, la gente ha cambiado. Todos van a El Corte Inglés a comprar sus colchones y sus almohadas. Y si no, eso de Lo Monaco los convence… me decía el Sr. Martínez meneando la cabeza. Fue decir almohada y despertarse mi ansia : ¿Tiene almohadas en la tienda?

Así fue como salí de allí con una almohada que ya no se fabrica, que el Sr. Martínez guardaba como si fuera un tesoro y que me regalo con una reverencia y una ceremonia que me hizo sentir un poco violento… Más que una almohada parecía que me estaba regalando El Santo Grial, sea lo que sea eso…

Mientras me alejaba, el Sr. Martínez me gritó: Y no te olvides de consultar todo con la almohada– y ya no sé si lo que siguió fue una risita siniestra o encantadora.

Nuestra primera vez fue mágica. Aquella almohada y yo nos entendimos a la perfección y pude descansar bien por primera vez en mucho tiempo. No era dura , ni blanda. Ni muy alargada ni muy cuadrada…Perfecta. Una vez en mi poder, lo de la almohada dejó de preocuparme hasta que me encontré al Sr, Martínez en el portal de casa de mis padres. Era domingo y había caído una paella marinera de quitar el hipo. Mi padre había sido generoso con el cava y no sólo me sentía lleno, también un poco mareado.

El hombre me saludó y me preguntó si me encontraba bien . Le contesté lo habitual, intentando hablar con naturalidad y sin balbucear ( que era lo que hice, claro). Entonces, me guiñó el ojo y me dijo : ¿Ya has consultado con la almohada?.Le respondí que la almohada, bien, gracias pero él insistió : Veo que aún no le has consultado nada, chaval. Consulta, consulta. Se alejó con aquella risita siniestra o encantadora. No lo sé. Ese momento está un poco borroso en mi mente…

Llegué a casa y mi cuerpo me rogó una siestecita. No, más que una siestecita : una siestaza. De las de “con pijama y en la cama”. Le concedí su deseo y me hundí en mi colchón ergonómico apoyando mi cabeza en la almohada.

No pude evitar que se me escaparan unas risitas: Consulta, consulta– recordé la voz del Sr.Martínez. Aún riéndome (ese cava era excelente), me incorporé, miré la almohada y le dije : A ver, quiero consultar una cosa con mi almohada…¿Qué te puedo consultar, chata?…Mmmm.¡Ya lo sé! Mañana pasan la porra de la empresa para el partido Barça-Madrid.¿Qué resultado elijo, almohadita?… Sí, sé que suena ridículo pero estaba chisposo y me salió así…

A la mañana siguiente, debajo de la almohada había una notita blanca : “3-2” ¿Miedo? No, no sentí miedo. La cosa era tan , tan estúpida que no quise analizar de dónde había salido aquella notita. Sólo sé que aposté por el 3-2 y gané 800 euros que me hicieron bastante feliz…Ya sobrio, la noche siguiente decidí consultar a mi almohada, un problema técnico que teníamos con una reproducción vectorial de un nisomágrafo de partículas ( olvidé comentaros que soy ingeniero) y, a la mañana siguiente, en vez de una notita había dos folios tamaño Din A-4 con una profusa descripción de los errores de cálculo que habíamos cometido y su corrección… Me temblaban las manos cuando acabé de leer el contenido de aquellas páginas. No hace falta que os diga que conseguimos hacer funcionar el nisomágrafo sin problemas…

Ese día, al salir del trabajo, fui a ver al Sr. Martínez. La tienda ya estaba cerrada y nadie sabía a dónde había ido con el dinero del traspaso. Al llegar a casa, me dediqué a observar la almohada con interés científico. La toqué, la palpé, la escaneé …Nada la hacía diferente de una almohada normal…Y era tan suave…Y tan perfecta. ¿Qué mal había en tener una almohada con la que consultar tus problemas?.

Mi vida ha sido un éxito continuo desde entonces. Todas las decisiones que había tomado, gracias a consultar con la almohada, me han llevado por un camino de gratificaciones, de victorias , de placer… Tengo una pareja estable ( estamos embarazados!), amigos de verdad, he ascendido en el trabajo, me he comprado una casita en el campo…Esta vez , mi madre sí que ha bordado las iniciales de mi mujer en las toallas de turno y… todo es maravilloso. No sé que más le puedo pedir a la vida.

En cambio, en España las cosas cada vez van peor: crisis, desempleo, crisis y crisis

En uno de esos momentos de autocomplacencia y ante esta plenitud vital que me embargaba, yo que siempre he sido generoso, me dije : Con lo mal que va el país ¿Por qué no donar mi almohada al gobierno?.  ¿Qué mejor lugar que debajo de la cabeza del que toma las decisiones?.

No fue fácil llegar hasta él . No fue fácil convencerlo pero tuve un golpe de suerte cuando vino a inaugurar el nuevo nisomágrafo de la Universidad donde trabajo.

Me comentó que tenía dolores en las cervicales ( el nisomágrafo, entre otras cosas iba a servir para eso) y yo le hablé de la almohada…Le dije que la probará. Una vez. Fuera por mi autoridad en el campo científico ( gracias a la almohada) o por lo convincente de mi discurso que el Presidente aceptó que los servicios de seguridad analizaran la almohada y si no había nada raro, iba a dormir con ella. Yo le recordé : Y consulte, consulte.

Fue uno de los momentos más dolorosos de mi vida pero sentía que debía hacerlo. Me separé de la almohada…por el bien del país.

Un mes más tarde, me llegó un mensaje del Gabinete de Gobierno. El Presidente estaba encantado con la almohada de la Colchonería del Sr. Martínez. Al final de la nota el mismo Presidente había escrito de su puño y letra : Y consulto, consulto…

Ahora estoy empezando a sospechar que cometí un grave error. Algo está fallando en su funcionamiento. Ha sido “ Consultar a la almohada” y  están pasando cosas como bajar las pensiones o limitar la velocidad a 110Km/hora para ahorrar combustible… El paro sigue subiendo y el gobierno subvenciona el cambio de neumáticos antiguos por los ecológicos…¿Alguna medida para fomentar el empleo,? No. Lo de los neumáticos.  Nada. La almohada está fallando…y la cosa puede ir a peor…

Ya íbamos mal pero ahora, por mi culpa, consultando a la almohada, esto se está poniendo raro…

Si alguien conoce al Sr. Martínez ( se fue a un viaje del Inserso y no ha regresado), o lo ha visto últimamente, ruego se pongan en contacto conmigo. Él es el único que puede tener la información para desactivar el modo “Consultar con la almohada” de la susodicha almohada.

Sr. Martínez, si lee estas líneas : soy el hijo de la Pruden. El que le compró la almohada. Necesito ponerme en contacto con Ud. Es muy urgente.

 

N. B: Este relato forma parte de un «proyecto» de libro 2.0, con el nombre «Objetos sencillos que tienes en casa». De momento, existen 4 capítulos : un lápiz, un sofá, un tenedor y un cuchillo y una almohada…

http://objetosencillos.soopbook.com/

Dirección IP

No lo llames “viaje astral”. Utiliza cualquier otro nombre, etiquétalo cómo quieras pero nada de desdoblamientos y planos astrales… Yo sólo me duermo y antes de hacerlo, me concentro en el lugar al que quiero viajar y cuando se me cierran los ojos, ya estoy allí. Pensarás que, simplemente, recuerdo mis sueños y que, de alguna forma inexplicable, puedo programarlos pero, aunque hay una parte de verdad en eso, no es «eso»…

(…)

 

Relato : Dirección IP

en La Fábrica.

Gastroruptura.

Lo miré fijamente y pensé que lo mejor era no meterse en un berenjenal.  Me había costado un huevo decirle que ya no lo quería y aprovechar para darle calabazas pero ,a él, parecía importarle un rábano.

Al principio, pensé que sería» llegar-soltar el rollo-llorar-despedirse» pero ¿No querías arroz?, Pues toma dos tazas.  No sólo no había sido rápido…Había sido difícil. ¡Y pensar que creía que aquello iba a ser pan comido!…No había tenido en cuenta que él se podía poner de mala uva cuando le dijera que no era su media naranja  y eso era, exactamente,  lo que había pasado.: la había fulminado con la mirada de «me importa un pimiento» y  , acto seguido, la había mandado a freír espárragos…

¡Era un bombón!

Y es que  cuando lo veía, así, enfadado, era cuando más le gustaba. ¡Estaba como un queso!. Un poco de esa mala leche le iba bien a ese carácter de trozo de pan… Era uno de esos hombres que se ponían como un tomate cuando le pedías peras al olmo… Debía olvidar todas esas cosas y centrarse en cortar el bacalao. Era un yogurín, sí, muy majo pero… ella necesitaba a alguién que se ganara los garbanzos,  que le sacara las castañas del fuego…

No había vuelta atrás. Ya era demasiado tiempo de vivir de la sopa boba, de dejar que se le pasara el arroz mientrás él no era más que un bollicao. Siempre preocupada porque ella era del año de la pera y él, no… Era el momento de llamar al pan , pan y al vino,vino

Las cosas claras y el chocolate espeso. Lo miré por última vez y le dije : Nos van a dar las uvas aquí y no hay nada más que hablar. Se ha descubierto el pastel y no voy a dejar que me la des con queso.Lo tuyo son mucho ruido y pocas nueces y esto debe acabar.

No lo entiendo. Yo te quiero un huevo, me dijo él pero yo no me dejé engañar. Seré muchas cosas, pero no soy un melón.

Me levanté y lo dejé temblando en el sofá. No eres más que un espárrago viejo, me gritó.

Qué te den morcillas- le respondí dando un portazo mientras , a lo lejos, oí que decía : ¡Y un jamón!.

Así que si me preguntas si volvería con él, no sabría que responderte.Si algo he aprendido es a no decir nunca «de este agua no beberé».

 

La pizza.

Mmmm! Me encanta la pizza…

Si has probado la verdadera pizza italiana,  entenderás que es muy difícil rozar el cielo con las pizzas «comerciales».

Pero mira si me gusta  que, incluso, alguna vez , caigo en una llamada para que me la traigan a domicilio. Pero, bueno, son simples apuntes de lo que es una verdadera pizza.

Tengo un amigo que tiene una especialidad en lo de la pizza artesana hecha en casa : se supera con la de ricotta, albaca y tomatitos cherry… Se puede tomar como una indirecta si es el caso…

Pizza . ¿Quien me iba a decir que iba a ser una fuente de inspiración para un relato corto?.

Mi musa… ¿Una pizza?…

Pues va a ser que sí.

Si lo queréis leer, hacer click aquí.

 

 

 

El Almacén.

Nuevo relato corto en «La Fábrica».

El Almacén.