Gastroruptura.

Lo miré fijamente y pensé que lo mejor era no meterse en un berenjenal.  Me había costado un huevo decirle que ya no lo quería y aprovechar para darle calabazas pero ,a él, parecía importarle un rábano.

Al principio, pensé que sería” llegar-soltar el rollo-llorar-despedirse” pero ¿No querías arroz?, Pues toma dos tazas.  No sólo no había sido rápido…Había sido difícil. ¡Y pensar que creía que aquello iba a ser pan comido!…No había tenido en cuenta que él se podía poner de mala uva cuando le dijera que no era su media naranja  y eso era, exactamente,  lo que había pasado.: la había fulminado con la mirada de “me importa un pimiento” y  , acto seguido, la había mandado a freír espárragos…

¡Era un bombón!

Y es que  cuando lo veía, así, enfadado, era cuando más le gustaba. ¡Estaba como un queso!. Un poco de esa mala leche le iba bien a ese carácter de trozo de pan… Era uno de esos hombres que se ponían como un tomate cuando le pedías peras al olmo… Debía olvidar todas esas cosas y centrarse en cortar el bacalao. Era un yogurín, sí, muy majo pero… ella necesitaba a alguién que se ganara los garbanzos,  que le sacara las castañas del fuego…

No había vuelta atrás. Ya era demasiado tiempo de vivir de la sopa boba, de dejar que se le pasara el arroz mientrás él no era más que un bollicao. Siempre preocupada porque ella era del año de la pera y él, no… Era el momento de llamar al pan , pan y al vino,vino

Las cosas claras y el chocolate espeso. Lo miré por última vez y le dije : Nos van a dar las uvas aquí y no hay nada más que hablar. Se ha descubierto el pastel y no voy a dejar que me la des con queso.Lo tuyo son mucho ruido y pocas nueces y esto debe acabar.

No lo entiendo. Yo te quiero un huevo, me dijo él pero yo no me dejé engañar. Seré muchas cosas, pero no soy un melón.

Me levanté y lo dejé temblando en el sofá. No eres más que un espárrago viejo, me gritó.

Qué te den morcillas- le respondí dando un portazo mientras , a lo lejos, oí que decía : ¡Y un jamón!.

Así que si me preguntas si volvería con él, no sabría que responderte.Si algo he aprendido es a no decir nunca “de este agua no beberé”.

 

3 pensamientos en “Gastroruptura.

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  2. A mi entender, un ejercicio como este tiene dos aspectos a considerar: lo gracioso que sea, y la extensión que consiga alcanzar.

    He sonreído durante todo el texto, y ha durado mucho más de lo que esperaba, así que ya te lo he dicho todo.

    Bueno, casi todo: me ha recordado una de las primeras cosas que escribí, titulada “antropofagia viril”, en donde hablaba de los sabores de las mujeres (cómo son las mujeres saladas, dulces, ácidas y amargas, con casos particulares como las agridulces).

    Saludos.

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