Soopbookeando, again.

Ya estoy en la Semana4 del Grupo de Escritura de Soopbook.

El texto que presenté bajo el lema “Tocando fondo”, resultó ganador (compartido con Sherezade y su color Negro) y , por lo tanto, nos tocó a las dos elegir tema. Sherezade eligió : Aquellas Canciones y yo La Palabra Oculta.

Fue una experiencia muy grata y emocionante. Sigo pensando que es un buen ejercicio de aprendizaje el que, cada semana, escribas o leas sobre lo que los miembros del grupo “crean” a partir de un tema. Puede ser un poema, un microrelato, un guión…Es fascinante ver como cada uno plantea su punto de vista, lo diferentes que son todos y la creatividad que desborda de cada uno.

Es una herramienta fantástica para aquellos que aman escribir, leer y compartir.

Esta semana, la cuarta, sigo participando en la lista de “escritores”. He presentado mi texto bajo el lema Aquellas Canciones.

Aquí lo dejo…también.

El increíble caso de Apola Calíope.

Lo llamaron a las siete de la mañana.
Cecilio Ceres había sido encontrado muerto en su despacho y reclamaban su presencia en el lugar del suceso.
El Profesor Cecilio Ceres era un reconocido musicólogo, famoso conferenciante internacional, e investigador de renombre. El hombre había muerto, tapándose las orejas, con un gesto de terror en el rostro. Lo habían encontrado arrodillado, delante de un diván freudiano… Nada hacía pensar que la muerte no fuera por causas naturales pero, la notoriedad del personaje y las extrañas circunstancias, habían activado el código rojo en la Brigada de Homicidios.
Seren examinó concienzudamente la escena del crimen. Su nombre completo, Serindipity García, describía a la perfección su habilidad. Era un experto en hallazgos afortunados que ayudaban a resolver los casos.
Revisó todo papel que encontró, mientras su mente procesaba datos fortuitos .Fue entonces cuando un nombre se hizo evidente: Pola. Se repetía con asiduidad en las entradas de la agenda del profesor.
Oyó el click familiar en su cabeza, que le indicaba que había encontrado una pista y se concentró en Pola. Encontró un abultado expediente, con las transcripciones de entrevistas, fotografías de Pola, Cd’s de diferentes estilos musicales y un pequeño cuaderno en el que el profesor estaba escribiendo un ensayo : El poder de la música : aquellas canciones.
Apola Calíope ( alias Pola), 32 años. Mujer. Licenciada en Bellas Artes.
Acudió a la consulta, diciendo que había canciones que la dominaban y la obligaban a hacer cosas. El profesor, había subrayado la frase : las canciones me poseen. Tras derivarla a un psiquiatra amigo, la paciente volvió a visitarlo con un diagnóstico de normalidad y una efusiva recomendación de su colega para que prestara atención al caso.
El primer día de sesión ,Pola le explicó al profesor que si escuchaba Love is in the air, se enamoraba de quien ella eligiera , en sentido bidireccional. Lo hacía “conectándose” con la canción. ¿Love is in the air?
A Seren le impactó aquella mujer y su extraña locura e, incluso, sintió compasión por la muchacha de ojos castaños y tristes pero… la investigación de Celestino Ceres y sus primeras conclusiones le dejaron estupefacto: el profesor explicaba detalladamente los factores neurológicos que podían favorecer esa extraña transmisión de energía y describía varias pruebas empíricas en las que Pola, con Love is in the air, consiguió actuar de Cupido de forma dirigida. La comprobación de más de 25 enamoramientos intencionados, confirmaron que Pola era especial.
El problema, según consignaba el erudito, residía en que Pola no sabía que canciones la poseían, cuales activaban sus poderes especiales y, tampoco, en qué consistían esos poderes. Love is in the air, había sido un hallazgo fortuito y sólo se había producido otra posesión con You are the sunshine of my life , canción que hacía que Pola brillara y repartiera luz. El profesor describía profusamente el “estado de paz” que se sentía si se estaba cerca de Pola cuando irradiaba la luz… En este punto de la lectura, Seren ya empezaba a sospechar que el eminente Profesor Celestino Ceres estaba tan loco como la tal Pola. ¿Qué una canción te posee ¿ ¿Qué tontería era esa?
¿Amor?, ¿Luz?, ¿Paz?…
Estuvo a punto de abandonar el expediente pero la curiosidad pudo con él y se llevó toda la documentación a su casa para continuar con la investigación.
El profesor , con una fe absoluta hacia Pola, ideó un sistema para identificar las canciones que funcionaban y las que no. Durante meses, escucharon canciones.
Miles, millones de canciones.
No hicieron grandes avances y sólo consiguieron identificar que con Think, Pola podía desparecer , si conectaba justo en el momento en el que la canción atacaba el estribillo del Freedom.
¿Desaparecer?
Se hizo de día y se preparó para asistir a la reunión de la Brigada, cuando sintió el click serendípico : “Rolling Stones”. En la última entrada del ensayo del profesor describía una sesión con canciones del grupo para la siguiente sesión con Pola. No había fecha consignada y no sabía si se había producido, pero pensó en comprobar unos detalles…
Pasó por la consulta del profesor y pidió la cinta de vídeo de seguridad del edificio. Después, entró en la sala donde se hacían las sesiones y miró el anticuado reproductor de CD’s. La funda que había sobre el aparato, era de uno de los trabajos de los Rolling : Let it Bleed. La pista en la que se había parado era la número 7, por lo que supuso que era la número 6 la última canción que habían escuchado entera. Miró la carátula del CD y apuntó el título: Midnight Rambler.
Ya en su despacho, visionó la cinta y vio la figura de Pola adentrándose en el ascensor. La hora de entrada de la mujer y la supuesta hora de la muerte del profesor parecían coincidir. Tecleó en su ordenador el título de la canción de los Rolling y descubrió que explicaba la historia de un asesino, el estrangulador de Boston…
Y entonces… casi pudo ver a Pola, estirándose en el diván y colocándose los auriculares. Al profesor pasando las canciones, con el mando a distancia, mientras ella negaba con la cabeza y, finalmente, el cambio en la rigidez de su cuerpo cuando Midnight Rambler empezó a sonar, la mirada brillante y febril, aquella extraña sonrisa en la cara de Pola… El profesor Cecilio Ceres, muriéndose mientras la canción le iba taladrando el cerebro y a Pola la poseía la canción y la conectaba con la muerte.
Era ella. Se lo decía el click.
La detención fue rápida y limpia. Interrogó a Pola para saber cómo había asesinado al profesor, pero la chica se limitó a decirle que las canciones la poseían y que ella no sabía ni qué canción lo haría ni que es lo que pasaría si encontraban una con la que conectara. Lloró por el profesor y confesó que había sido ella la culpable de su muerte. Le pidió que la ayudara, le rogó que buscara a alguien que pudiera solucionar su problema pero Seren, tras obtener la confesión le dijo que intentaría interceder para que la internaran en un centro psiquiátrico. Fue ese el momento en que Pola pareció rehacerse . Dejó de llorar y su mirada se endureció y le preguntó, directamente, si Seren la creía. Y , él, incapaz de mentir ante el escrutinio de esos ojos , le dijo la verdad : Pola, creo que no estás bien. Las canciones no pueden poseerte. Necesitas ayuda.
Fue la última vez que vio a Pola.
Tras acabar el informe y el papeleo, Seren se dirigía hacia los calabozos para hablar con ella antes de ser llevada ante el juez , cuando oyó a uno de los Agentes comentar que “había dejado que la chica de los ojos marrones se quedará el iPod”.
Click.
¿Pola con acceso a las canciones?
Corrió hacia la celda.
El iPod estaba en el suelo y allí no había nadie.
Nadie.
Tembló al recoger el reproductor de mp3 y se estremeció al ponerse los auriculares: la potente voz de Aretha Franklin cantando Think, reverberó en sus oídos.
Freedom.
…………………………………………..

Think

B.S.O El caso de Apola Calíope
http://open.spotify.com/user/bypils/playlist/0JRUIXSh2GSioTpY5kIbrU

Escritor/a novel, perdido, ingenuo e imperfecto.

Me presento : soy un autor novel ( aunque no tonto) que ha escrito una novela . Como yo, he encontrado muchos internautas “escritores noveles” por la red, interesándose por los múltiples caminos ( que ¡Atención!, NO llegan a Roma) que se pueden seguir para publicar su obra. La ruta es difícil y muy escarpada. Hay muros que escalar que , de tan altos, son imposibles de salvar. La mayoría acaban exhaustos, más perdidos que al principio y con la inevitable misión de guardar aquellos 300 folios , perfectamente encuadernados , en un cajón , en un rincón.

Lo primero que hacemos todos , es sentirnos inmensamente orgullosos de haber parido ese compendio de frases bien hilvanadas y palabras acertadas. Por muy bodrio que sea, todos tenemos una convicción interna de que aquello está bien escrito, bien construido, bien enfocado, … en definitiva, está b-i-e-n. Con el tema caliente y la primera impresión entre manos ( y es que aunque debamos ahorrar papel, tinta, etc…, tenemos la necesidad de convertir en una realidad física ese .doc!), decidimos que es hora que el mundo entero disfrute de dicha maravilla…

La primera idea , una vez sometida la obra a la opinión de nuestro entorno, es enviar el impoluto manuscrito a un número determinado de editoriales, seleccionadas según el estilo del trabajo ( histórica, autoayuda, suspense, chic-lit ,…. ). Al principio, estamos envalentonados. La familia y amigos nos han dicho : ¡Olé! y nosotros nos lo hemos creído. Así que llevamos nuestro preciado manuscrito ( totalmente falso ya que es un .pdf en una memoria USB) a una copistería y encargamos cinco ejemplares, encanutillados y con portada transparente. Nos afanamos en incluir una preciosa carta en un hermoso sobre y tras comprobar que todo está perfecto, lo enviamos por correo certificado a las editoriales elegidas (necesaria la pérdida de unas horas para el Registro de Propiedad Intelectual, por si las moscas…)

Si llega alguna notícia, estás de suerte. Aunque eso, al principio, no lo sabes. Estás en una fase en la que aún hay esperanza. La mayoría de editoriales no se dignan a contestar así que cuando alguna lo hace ( que pocas, pero las hay), te sientes agradecido aunque te estén diciendo que no interesa. Es en este momento, cuando actúa un recurso natural de supervivencia: recordar las veces que El Mago más famoso de la historia fue rechazado como historia o como la catedral más bella de Barcelona, no encontraba hueco en ningun lugar …

Volver a fotocopiar y encuadernar ya se empieza a hacer cuesta arriba. Tiendes a moverte via e-mail , enviando archivos comprimidos con la totalidad de la novela, aunque te insistan que quieren leer las primeras diez páginas … ¿L-a-s p-r-i-m-e-r-a-s d-i-e-z p-á-g-i-n-a-s??? ¿ Cómo van a valorar la magnitud de lo escrito en esos insignificantes folios?-te preguntas.Después, te indignas y ya más tarde, te sumes en el mayor de los desconciertos…

Las noticias, ni buenas ni malas, no llegan y la vida real se impone. Trasiego, ir de aquí a allà, sobrevivir al día a día .. La obra se arrincona. Se olvida momentáneamente hasta que un día, hay un estímulo externo que hace que la desempolves. Te la relees y piensas, una vez más, que merece la pena volver a intentarlo.

En esta fase, igual te da por la autoedición ( cuidadín , que no es oro todo lo que reluce) o por la publicación en Internet. O sigues enviando el texto a nuevas editoriales ( ¡Esta vez, Sí!!!-piensas). O la presentas a un Premio Literario ( tema que merece entrada propia en el blog.).

Lo importante es que tú, escritor novel, no te rindes. (Y te vuelves a acordar de la Rowling o Falcones…).

Yo he hecho este camino varias veces y supongo que lo seguiré andando pero, ahora, he entrado en otra fase. Tal vez sea la hora de mi verdad. Yo tengo un claro complejo narcisista , un ego muy subido, una falta de abuela importante o lo que sea que me haga desvirtuar la realidad pero… he leído varias veces mi novela y creo que es buena. No en un sentido puramente literario pero sí en cuanto a su primordial objetivo: hacer pasar un buen rato. Evadir.

Disfrute tanto escribiéndola que, en sí misma, la novela ya ha cumplido su objetivo : hacer feliz a un ser humano. Los que la han leído ( algunos de forma voluntaria y otros, claramente chantajeados-y me refiero a emocionalmente-) me han dado informe óptimos pero, claro, ellos son de los míos…Así que he escogido una agencia literaria seria y he contratado un Informe de Lectura Profesional. O sease, van a destripar mi texto de ficción y me van a decir lo que hay.

Después de todo el tiempo ( cuatro años?) que llevo en esto, ya no me considero ni novel, ni perdido , ni ingenuo. Sí que sé que soy escritora e imperfecta. La condición de escritor se consigue al escribir así que nadie podrá decir que no lo somos. Todos aquellos que hemos escrito una novela, somos escritores.

Ahora, yo estoy a la espera de saber si buena , mala o regular…

To be continued