La primera vez.

Making Of

Esta semana he escogido el tema para el Grupo de Escritura de Soopbook.

El lema propuesto es : “La primera vez”.  Lo decidí pidiendo a una persona que lo eligiera por mí, para poder trabajar el texto bajo las mismas condiciones que los demás. El tema me pareció muy sugerente y flexible . Para dar juego, vamos.

Inexplicablemente, cuando hablamos de “la primera vez” , pensamos ( en la primera vez que hicimos el amor. Digo , inexplicable, porque hay tantas primeras veces de tantas cosas que me parece alucinante que si pones esta frase en Google, los resultados que aparezcan sean todos respecto a este tema. Pero hay un no-se-qué inevitable que te lleva ahí, lo admito. Esta “primera vez” quedaba descartada de mis ideas de relato más que nada por su obviedad . Yo tiro hacia los giros peligrosos. Durante estos días, he estado pensando en “las primeras veces” ( sobre todo cuando estoy en la bici elíptica , cosa que agradezco porque me enajena ; – )  ), buscando un punto de inicio: desde la primera vez que asesinas hasta la primera vez total , que es el nacimiento… Primeras veces por aquí, primeras veces por allá. Pero lo de “nacer” me provocaba un “crick-crick” ( esa es mi señal interna para seguir con una idea) y de “nacer” a “morir” hay un paso ¿no?.

El texto que he presentado esta semana bajo el lema La primera vez se titula “Sala Re” y es más siniestro de lo que me esperaba cuando pensaba en “las primeras veces” …

Ha salido así.

SALA RE

–          ¿Es su primera vez?

–          ¿Mi primera vez? ¿De qué?- miré a mi alrededor y vi que estaba en una gran sala de espera. A derecha e izquierda se ubicaban filas de mullidas sillas blancas, configurando un pasillo que se perdía en el infinito.  Al inicio de la fila había una pequeña mesa también blanca, a modo de recepción y tras la mesa, estaba sentada la mujer que me hablaba.

–          Veo que es la primera vez. No se preocupe, esto es muy sencillo: se sienta en una de las plazas vacías y espera que lo llamen para entrar en la “Sala Re”.– me sonrió dulcemente y por un momento, creí que estaba viendo a mi vieja profesora de Literatura- Si lo desea, puede hacerlo en la silla número 22. Está libre.

Dirigí mi mirada hacia la numeración de las sillas y me sobresalté al comprobar que en la número 23 estaba sentada mi vecina, la anciana señora que vivía en la quinta planta del edificio.

–          Oiga, pero..¿Dónde estoy exactamente?-le pregunté a mi profesora , ya seguro que era ella .

–          Bueno, no me gusta decirlo así, de sopetón, pero … ¿no te acuerdas de nada, hijo?. Le respondí negativamente y la animé a continuar .- Errr, te diría que          ” has traspasado y que estas en tránsito para pasar por la “Sala Re” pero , viendo que estás tan confuso, mejor te lo digo directamente : hace dos minutos y treinta y cuatro segundos que has fallecido. Te has muerto, vamos.

–          No.

–          Sí, Sí- Me señaló un lugar a mi espalda con la mano y se removió en su silla con impaciencia- Y te agradecería que ocuparas tu plaza en la silla número 22… Me estás formando una cola larguísima, querido.

Me dirigí a la silla nº 22 y me senté. Estaba asustado. Aterrorizado …pero, a la vez, me embargaba un sentimiento de certeza: estaba en el lugar correcto, en el que tenía que estar. Aún me estaba reponiendo de la noticia de mi muerte cuando mi vecina, sentada en la silla nº 23, se giró hacia mí.

–          Quería decirte cuanto lo siento. No sé qué pudo pasar , algo se aflojó y …! Mira que desgracia!. ¿Te dolió mucho?.¡Pobrecillo!. De verdad que lo siento.

–          ¿Usted sabe lo que me ha pasado?- le pregunté . Por fin , alguien que me diría qué hacía allí, en aquel pasillo blanco e infinito.

–          ¿No lo sabes?. ¡Uy!¡Qué apuro tener que explicártelo yo!. Como cada mañana, salí a regar mis macetas de geranios. Cuando llegué a la tercera, esa tan bonita con los barquitos pintados a mano, y empecé a regar, oí un crujido y vi como la ,maceta se precipitaba hacia la calle… Y justo en ese momento, salías tú por el portal de casa.

–          ¿Me está diciendo que he muerto porque se me ha caído una maceta de geranios en la cabeza?

–          Sí. Y no sabes cuánto lo siento.

Fue en ese mismo instante cuando me di cuenta que , realmente, estaba muerto. La extraña ausencia de sentimientos era una de las señales más evidentes. Dejé de tener miedo.

Estaba muerto. Vale .

Y siguiendo una secuencia lógica,  mi vecina también lo debía estar. Estaba sentada en la silla número 23…

–          No se preocupe, no ha sido culpa suya. A veces las cosas pasan pero… ¿y usted? ¿Qué está haciendo aquí, hablando conmigo?…¿Está muerta?

–          Calla, calla. ¡Qué humor tienes! – me respondió, riéndose a carcajadas- ¿Cómo voy a estar? ¡Pues muerta, claro! . Uno se muere cuando se cae desde el quinto piso a la calle. Me asomé a ver qué había pasado y te ví, allí en el suelo, todo espachurradito y con la maceta hecha añicos encima de tu cara y al inclinarme un poco más, me caí detrás del geranio. Me han dicho que quedé muy bien porque me hiciste de colchoneta…pero …me dio un paro cardíaco mientras me precipitaba al vacío y ya me estrellé” traspasada”

–          Vaya, lo siento. Yo no me acuerdo de nada. ¿Y qué es eso de la “Sala Re”?. En la entrada no me han explicado nada.

–          ¿Es tu primera vez?.

–          Supongo que sí- contesté ya un poco harto de que me preguntaran si era la primera vez que me moría.

–          Pues mejor que veas tú mismo lo que pasa. Si nadie te lo ha explicado y no te acuerdas de nada, es que debe ser así.

Iba a responderle pero una voz con matices celestiales, pronunció  mi nombre por megafonía : Era mi turno . Me despedí de mi vecina que me deseó suerte y me dirigí hacia la puerta de la Sala . Como era de esperar, también era blanca pero tenía un rótulo en azul celeste con la palabra “RE”. La abrí y , de repente, la oscuridad de absorbió.

La atmósfera cambió y la ingravidez tomó el control de mi cuerpo. Por un momento, pensé que me había tocado el infierno pero, entonces, mis oídos detectaron un sonido que me reconfortó. Tum, Tum, Tum… Estaba oyendo el latido de un corazón …Dejé que mi cuerpo flotara y se adaptara al espacio. Era un lugar pequeño y húmedo, caliente y abrigado. Armonioso. Tum, Tum, tum…  Los latidos se empezaron a acelerar y la cómoda cueva en la que habitaba empezó a menguar por momentos. Lo hacía a intervalos: se contraía y se dilataba, se contraría y se dilataba. Sentí que me iba deslizando por un túnel estrecho y a cada contracción, mi cuerpo se propulsionaba hacia adelante, hacia…

Sólo hubiese faltado oír la voz del médico, anunciando a los padres el nacimiento de un niño hermoso y sano, para haber culminado aquel sueño pero, gracias a Dios, me desperté.

¿Qué había sido eso? ¿Una pesadilla?… ¡Había parecido tan real!… Mi propia muerte, mi reencarnación  con parto incluido…

Me levanté de la cama y me preparé un café. Sentía la extraña inquietud que me había dejado aquella experiencia  y, sobre todo, una sensación de advertencia . La alarma que parecía sonar en mi mente era tan intensa que decidí ir a trabajar en coche. Si aquel había sido un sueño premonitorio, mejor tomar medidas preventivas …

Cuando circulaba por la calzada, por delante del portal de mi casa, oí un estruendo que me sobresaltó. Una maceta de geranios , pintada con barquitos de colores, se había estrellado contra el suelo. Sonreí inmensamente aliviado y me felicité por haber hecho caso a mi intuición .

Para ser mi primera vez en esto de los sueños premonitorios, había sabido actuar con calma e inteligencia… Silbando, me puse en marcha de nuevo, cuando vi  a mi vecina asomándose al balcón, mirando su maceta hecha añicos.

¡No¡, ¡No¡

Un segundo impacto me dejó helado. Delante de mis ojos , aquella simpática señora del quinto, yacía en una posición imposible,  en la acera, cerca de los  geranios destrozados…

Mi sentimiento de culpa es inmenso…Y ya sólo me salva de la locura pensar que estará, sentada en la Silla nº 22, esperando su paso a la “Sala Re”.

 

N.B : Foto “Esencia de Geranios” de Groc (fotógrafo de Barcelona)

11 pensamientos en “La primera vez.

  1. Pues ‘la primera vez’ que he leído este relato, me ha encantado. Consigues a menudo que se me ponga una sonrisa bastante tontorrona en la cara mientras leo.

    Que no se preocupe el protagonista: ¡No se puede estar en todo!

    Saludos.

  2. Cuando he empezado a leer el post, con eso de “la primera vez”, es una frase que me decía una querida amiga, cuando le decía… pues no sé, una contractura de espalda que nunca antes me había dado.. y me decían que llega un momento en que tiene uno muchas “primeras veces”.
    El relato del sueño premonitorio, es imaginativo y magnificamente dibujando.
    Pobres geranios, quedan como los “asesinos involuntarios”.

    Un beso :)

    • Hola Inspiración,
      Y lo bonitos que son los geranios…Primero pensé en Hortensias ( que me gustan más) pero el geranio le daba un toque más rústico a la vecina.
      Un beso.

  3. Tienes una gran imaginación.
    La primera de vez que uno se muere es la primera y la última, ja,ja,aj.
    Pobre vecina la de los geranios, y él, vaya sueño premonitorio, ja,ja,ja
    Chao
    Ana

  4. Pingback: Esperando… | Non Perfect. El blog imperfecto.

Puedes leer, puedes escribir , puedes hacer lo que quieras...

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .