Píldoras de Sant Jordi y el Día del Libro.

j3Ya llega Sant Jordi. Y el Día del Libro… Rosas, libros, dragones…

Empezaremos por las rosas… Barcelona se viste de rosas y se perfuma de rosas… Es una de las fiestas más visuales de la ciudad… Es cierto que los puestos de rosas en las rotondas, con esos cubos de plástico y esa mesa plegable, le quitan parte de su encanto pero si paseamos por el centro de cualquier ciudad catalana,veremos rosas, muchas rosas… Para quien no pueda o no quiera o le apetezca hacer una rosa «artesana» aquí os dejo unas ideas:

La rosa gigante

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La roja tradicional

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Y ahora, libros.

Por libros, que no sea… En el formato que cada uno prefiera.

Lo importante es leer.

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Y como sirven también los libros digitales, en este día de  Sant Jordi, San Jorge y el Día del Libro en el Mundo , inauguro mi «Fábrica de Best-Sellers». Era un blog que tenía por ahí….(*) que he aprovechado para remodelar y colgar todas mis novelas, novelitas y relatos, para su descarga en PDF.

(*)Abro paréntesis ( cuando empecé en esto del Blog, tuve la tentación de darle a esa tecla de wordpress que dice «Crear otro blog», varias veces. Uno de esas veces , fue para crear «La Fábrica de Best-Sellers» ) Cierro paréntesis.

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La Fábrica de Best-Sellers

Otra de las píldoras , tiene que ver con leer… Leer eligiendo como continuar la historia…Leer, diferente y diferentes. Es «The Last Bee».

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Esto ocurrirá el próximo día 25 de Abril a las 20:00 horas ( hora española) y este Blog participa… : – )

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Uno de los dos letreritos quehe hecho por ser el gran «Día Del Libro».

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Un poco de la historia de Sant Jordi y recopilatorio de otros posts en este link : Jordi, Jorge , George

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Y el último… ; – )

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Feliz Día de Sant Jordi, de San Jorge y del Libro!!!

( y felicidades a los Jordis, Georginas & Jorges)

 

Las últimas en el planeta…

Ha sido un momento muy intenso. Uno de esos instantes en los que la emoción traspasa la piel y la remueve…

Las tenía en mis manos, manchadas de tierra…Su perfume era maravilloso. El color increíblemente brillante.  Sabía que podían ser únicas. Las últimas en el planeta…

Nada de lo que ocurría en nuestras vidas,  hacía presagiar este triste final. Nadie lo advirtió con la suficiente contundencia aunque todos, todos, sabíamos que podía ocurrir. Tampoco hicimos mucho caso a lo que sí sabíamos y seguimos consumiendo desaforadamente y entre lo que consumíamos, estaba la energía. En poco tiempo, las centrales nucleares pasaron de estar cuestionadas, a proliferar en muchos puntos del planeta. Cada vez éramos más y con más demanda energética.

Y, entonces, un día, uno cualquiera, la naturaleza se activó. Terremotos y tsunamis, recorrieron la corteza terrestre de norte a sur. Ciudades, grandes y pequeñas,  fueron totalmente destruidas y también,  las centrales nucleares. El material radioactivo contaminó el agua del planeta. En quince días, sólo la que provenía de la lluvia no era tóxica.

Las frutas y las verduras dejaron de existir menos en un lugar… Mi pequeño huerto urbano.

La escasa lluvia había permitido que dos zanahorias, sobrevivieran a esa hecatombe mundial. Lo tenía escondido de los humanos hambrientos que deambulaban por las calles. Sabía que tenía que cosechar las dos zanahorias, antes de que lo descubrieran…El peligro era inminente…

Hoy, por fin, ha llegado el día. Cuando he dejado de oír esos pasos que se arrastran por el asfalto, he salido al patio trasero.

Tengo, en mis manos temblorosas, las dos últimas zanahorias de la tierra…

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NB : Zanahoriacida : Hoy he cosechado dos zanahorias de mi huerto urbano. Admito que la cosecha  ha sido un momento emocionante, (porque me esperaba una zanahoria tamaño cacahuete y nos ha salido tipo morcilla. Eso ya es un logro. )

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Pero por mucha conexión emocional que tenga yo con las zanahorias, me las he comido. Dejadme que os diga que eran súper dulces. Buenísimas. Exquisitas y he pensado : como si fueran las últimas del planeta…

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Tener buena estrella.

 

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Las estrellas caen del cielo.

Lo decía Mari Trini en su canción ¿Por qué a mí, se me ha caído una estrella en el jardín? Pues mira que suerte. Las estrellas caen y a ella, le cayó en su jardín pero a mí, me ha caído una estrella en medio de salón…No ha roto mi tele ultra plana y ultra grande, de milagro…Se ha precipitado por una claraboya que conservé de la estructura original de la casa. Ha roto ese cristal que siempre está sucio (menos cuando llueve porque no hay forma de llegar a él) y se ha hundido entre cojines.

Hacía un minuto que yo estaba allí, estirada, viendo una comedia de amor. Cuando han interrumpido el momento clímax entre los protagonistas para una serie de siete minutos de publicidad,  me he levantado del sofá para prepararme un chocolate caliente. Esa es mi perdición…o no. Esta vez, ha sido mi salvación.

Ni tiempo me ha dado a calentar la leche. Un gran estruendo, cristales rotos, polvareda…De la impresión, se me ha caído la taza al entrar en el salón.

¡Qué desastre! Miro el cielo a través de la claraboya rota. Es negro profundo. No hay ninguna estrella. ¿Será posible que la única estrella de esta noche , haya caído en medio de mi salón? Sí. Ha pasado. Mari Trini tenía razón.

Mírala. Ahí está, espachurrada en un sofá destruido…

Me acerco a la estrella que aún refulge levemente.

Es hermosa.

Me va a costar moverla y no sé dónde la voy a poner pero no puedo deshacerme de una estrella que me ha caído del cielo…

Algo me llama la atención. En el centro de su cuerpo estelar hay algo escrito. Leo: “Buena”.

Sonrío y me da un ataque de tos (aún hay mucho polvo y cascotes) y mientras me congestiono de tanto toser pienso,  ¿Se puede ser más afortunado?

Tengo una buena estrella en mi salón…

 

NB : Revival. Mari Trini (Una estrella en mi jardín, 1982)

 

 

La gota que colmó el vaso.

Nunca se supo que pasó aquella tarde…No había tormenta, ni aguacero, ni rayos, ni truenos… Caía una lluvia suave pero incesante. Parecía no tener fin…

Se dice que lo que ocurrió fue culpa de una sola gota.

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Esa gota, con vocación de gota malaya, cayó sobre él y, entonces, la que había sido su “otra mitad”, lo abandonó, precipitándose al vacío.

Todo el mundo lo recuerda. Fue en el año 1911…

Desde ese día, la ventana blanca, está cerrada.

Ventana

Ahí vivía el hombre que abrió la ventana para oler la lluvia y murió por el impacto de un trozo de alféizar, que cayó del piso superior.

Ahí quedaron, la ventana cerrada para siempre y el alféizar enfermo de desamor.

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Y todo por una gota, esa que » colma el vaso» …

 

Primeros planos.

El pepino se reivindica. Está harto de bromitas haciendo referencia a su morfología, de los que dicen que repite, de esas personas extrañas que se los colocan encima de los ojos para hacer disminuir las bolsas y las arrugas (¿?)y encima, a rodajitas…Esta harto de todos esos seres humanos que dicen “Me importa un pepino” como si un pepino no fuera nada. Es un pepino.

Por eso, muestra su zarcillo, en una espiral perfecta y equilibrada. Armoniosa. Preciosa. Y lo oigo, reivindicándose…

 

pepino

Está en el descansillo. Casi entrando… No se atreve a llamar al timbre. No es su turno pero ha llegado con antelación y espera, pacientemente… Oigo su respiración agitada de viento y lluvia a través de esa puerta aún cerrada.

otoño

 Para que nos vamos a engañar:  los capullos, existen. Hay muchos y en muchos lugares del planeta. De diferentes tipos…No todos los capullos son iguales…Algunos son capullos muy grandes . Otros, más pequeños … Son los capullines. Hay de multitud de formas e innumerables colores.

Estos, son azules. Capullos azules.

capullos

“Fila India” . ¿India? ¿De los indios de la India? ¿De los indios de América? Los caracoles me han mirado, indignados. ¡Qué ignorante! Ha dicho el que encabezaba la fila india…He hecho la foto y , después, he buscado eso de la “Fila India” en la Wikipedia.

Su nombre obedece a que era la única forma de sendero que tenían los indígenas americanos para la época del descubrimiento de América.Los indígenas americanos seguían un procedimiento casi idéntico en todas partes: cuando un grupo familiar tenía que desplazarse a otro sitio, lo hacían en fila india, con una distribución jerárquica en dicha fila, siendo el varón de mayor importancia o experiencia el que iniciaba la marcha poniéndose al frente de la comitiva.

caracol

 

Si ve un hueco, lo aprovecha. Es rastrera y siempre está pendiente del lugar por dónde se puede meter… Ni te das cuenta. Al principio, todo es maravilloso: ¡Qué bonita es!. Mientras, al descuido, ella va haciendo…De forma lenta y sinuosa. Y abraza todo lo que encuentra, retorciéndose por los vacíos… Y los cubre…

“Señora”- me interrumpe el empleado del garden– “¿Me puede decir para qué clase de planta necesita el herbicida?

NB : Era una luz de jardín …

 invasion

 

Es muy coqueta pero sólo se viste de gala cuando llueve…Llámalo una manía, un tic o una simple cuestión de gustos pero…sólo lo hace con lluvia. Ella dice que es la única manera de cubrirse de diamantes…Y cuando llueve, se cubre. Se enfunda en un preciso vestido de diminutas gotas de lluvia. Brillantes. Todas son de diferentes tamaños y formas, pero siempre cristalinas…

 

lluvia

El balcón

Ahora lo entiendo todo. Este cabrón me ha asesinado… Estoy viendo mi cuerpo, desde arriba, como fuera de mí… Mi pobre cuello está retorcido y  veo esa extraña posición de las piernas que no sé ni describir

Esto es un homicidio con premeditación, alevosía y mala leche.

Claramente.

Cuando le expliqué que había recibido una herencia inesperada, observé un brillo extraño en su mirada…Dinero y pisos…Mi intuición me alertaba de que ahí había algo raro pero…Ciega…y enamorada.

De estar al borde del “Cese Total de la Convivencia” , pasó a decirme que era la mujer de su vida. Que ahora lo había visto. Que ahora, lo sabía…Ahora, sí, claro…Mentiroso.

De estar gorda y sebosa, pasé a ser una mujer de curvas apetecibles, que lo volvía loco…Cínico.

De estar harto de mí, paso a estar conmigo continuamente. Empalagoso.

Y yo piqué. Imbécil.

Un fin de semana romántico, en una casa de pueblo…

– “Sal al balcón, sal al balcón” – me repetía, pegado a mi oreja, llenándome de babas. Asqueroso.

Y voy yo y… salgo. Por respirar. Por creérmelo un poco. Ingenua.

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Esa piedra…

He infringido una de las normas más sagradas de mi trabajo. Sé que me despedirán o, aún peor, me querrán detener y silenciar…Es posible que acabe mis días en una Embajada cualquiera, encerrado o… de tránsito eterno en un aeropuerto de un país que no tenga acuerdo de extradición…

No sé qué pasará después de esto, pero creo que es mi deber alertar a la población.

En enero de este año, recibo una llamada del Smithsonian , informándome que “la piedra” , puede encontrarse en mis coordenadas. Soy uno de los agentes secretos que participa en la búsqueda de “la piedra” en la Tierra. Estamos diseminados por todos los lugares del mundo, cubriendo unos 10 Kilómetros cuadrados cada uno. Nos movemos por nuestra zona, analizando todos los restos pétreos que encontramos…

No hay piedra en este planeta que no esté censada y controlada…

Nuestro objetivo es encontrar “la piedra”.

Sí, esa piedra…

En una de mis incursiones en trabajo de campo, descubrí un yacimiento de piedras muy interesante que conformaba  los restos ruinosos de un castillo medieval. Siguiendo el protocolo habitual, extraje muestras y envié el informe con las pruebas gráficas a La Central.

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Han pasado ya siete meses en los que no he recibido noticias de mis superiores…hasta hoy.

Me han enviado un informe lleno de “Warnings” y  “Top secrets”  : una de las piedras que seleccioné, es… “la piedra”. Cuando me lo han notificado, un escalofrío ha recorrido mi espalda con una extraña mezcla de emoción y reverencia. He descubierto esa piedra…

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Nuestro trabajo es secreto y también, la existencia oficial de “la piedra “. No sabemos qué pasaría si la hiciéramos desaparecer o la modificáramos, ni que efecto tendría en el equilibrio del universo, si la elimináramos… Unos dicen que las cosas mejorarían-muchísimo- para el ser humano y otros, que si no existiera “la piedra”, nos veríamos incapacitados para aprender.

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Es un asunto polémico y delicado y la comunidad científica no se pone de acuerdo en lo que es más conveniente,  así que, de momento,  la orden, en caso de encontrarla,  es dejarla en el lugar en el que fue localizada pero con un micro-chip- especial –para- piedras que nos permita controlarla.

 Pero…sabiendo yo que es “ la piedra”, ¿Cómo puedo dejarla ahí, para qué cualquiera tropiece con ella… de nuevo? Y es que no estoy hablando de la piedra filosofal (esa no existe, es una leyenda urbana). El tema es más importante…Nivel de seguridad máximo…Esta piedra es esa con la que el ser humano tropieza más de dos veces (y tres , y cuatro…). La del refrán. Esa piedra…

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Es mi deber hacerla visible y que todo el que se tope con ella, sepa que es esa piedra. Es una alarma visual. Creo que es imposible que pase desapercibida para un ser humano. Se podrán evitar esos tropiezos reincidentes que pueden amargar la vida…

Así que, violando mi juramento de Official Stone Ranger, la he pintado de vistosos colores.

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…Lo sé.

Soy un héroe…

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NB 1 :Del Instituto Cervantes:

Proverbio :  “El hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra”

Ideas clave: Error – Torpeza – Reincidencia

Significado: El ser humano no siempre sabe discernir conforme a la razón y por esa causa no aprende de la experiencia y vuelve a equivocarse en una situación semejante.

Marcador de uso: Poco usado

NB 2 : Este es un DIY , para que la teja tuviera compañía… Me lo pedía constantemente…

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Tercera Víctima

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13-. Tercera Víctima

La invitación a café ha sido providencial.

No me ha dado tiempo a pensar demasiado pero, en este caso, prefiero sedarla casi hasta el coma y entonces…actuar.

No sé cómo puede reaccionar una mujer. Hasta ahora, sólo he matado a hombres y, claro, mi intuición femenina me dice que además de chillar como un cerdo degollado, se puede producir algún ataque físico con patadas, arañazos, mordiscos y tirones de pelo ( hasta arrancar los mechones de cuajo). No me puedo arriesgar…

Aprovecho un momento en el que ella se gira y vierto una ampollita en su café. En esa ampollita, hay un cóctel (molotov) de benzodiazepinas .

Por favor, tengo un hijo. Mi compañero se ha largado de casa y no tengo más que mi trabajo para sacar a mi nene adelante…Le prometo que seré la mejor pollera que haya tenido jamás. Quíteme las vacaciones…Lo que sea. Lo que sea, por favor. No me despida. Se lo ruego.

-Comprenderás, Saray, que no puedo dejar así lo que ha pasado en la Pollería. Cuando te abrías de piernas para el charcutero, tenías que haber pensado en las posibles consecuencias. Y mira que te digo, ¡Si por lo menos hubieses sido cuidadosa y lo hubieses hecho bien y no te hubieran pillado! Pero, no. Dejas que Pepita te grabe en vídeo. ¡Qué humillación me habéis hecho pasar!

-De verdad. Lo siento. Se lo ruego, escúcheme, por favor. Su marido me amenazó y yo, yo…yo necesito este trabajo. Lo más importante para mí es mi hijo y…

Toc.

La frente ha chocado contra la mesa cuando, por fin tras diez minutos de lloros y ruegos, se ha dormido. Ese “toc” seco y profundo me ha parecido música celestial. He visto cómo se iban cerrando sus párpados. Después, ha empezado a hablar más lentamente, más lentamente, más lentamente hasta caer, en picado, encima de la mesa de roble. Si no fuera porque va a morir y no le va a dar tiempo, seguro que se hubiese formado un chichón bien hermoso…

Muevo sus brazos. Los dejo caer, muertos, a ambos lados del cuerpo. Duerme como un tronco… Tengo que darme prisa. Como las otras veces… He dejado una bolsa escondida en la entrada, detrás de los buzones. Allí tengo el material.

Cuando vuelvo a la cocina, veo que ella sigue en la misma posición. Aunque no es muy alta, me cuesta moverla. Quiero que esté bien sentadita. Como los demás…Me parece más… estético…

Antes, por eso, va a morir asfixiada…

En mis ratos de soledad, he hecho una capucha, que tiene varias capas de plástico del que no transpira y está forradita con una funda monísima de ganchillo.  La base es una máscara de sado, a la que le he tapado ojos y boca.

Se me da muy bien el ganchillo o crochet ( que es como lo llama ahora). En el Mercado, son famosos los tapetitos con los que decoraba la parada de la Pollería . Y…no hay que preocuparse por las huellas. Mi ADN no está en esta lana.  La capucha está limpia: me pongo guantes para tejer y compro los hilos en mercadillos para que no me puedan seguir la pista.

Tiene un cómodo cierre inferior, que cubre totalmente la cabeza e impide el  suministro de oxígeno. Puesta mi capuchita de crochet, no corre el aire…

Sé que, cuando empiece a faltarle el oxígeno, moverá los pies, las manos, se arqueará, obligando a sus pulmones a abrirse para captar una brizna de aire y finalmente, se pondrá rígida para después desfallecer y fallecer. Es un momento especialmente hermoso.

Ya fiambre, la colocaré bien sentadita .

Mira que bien le queda… Se lo merece. ¿Así que me ibas a despedir, Pollera? ¿Qué? ¿Por qué no me despides ahora, zorra?

No sé qué se cree la tía esta. ¡Sí todo el mundo sabe que sus tetas son postizas y que era una cornuda casi desde el primer mes de matrimonio ¡ Y es que el charcutero era un verdadero gilipollas. Un tirano. Uno de esos tipos que se cree que todo se puede comprar con dinero. No me dio tiempo a desplumarlo. Me folló, me metió en este lío y despareció. Un hijo de puta. ¿Y esta? Esta tipa no me da ninguna pena. Me dejó tirada, en el Mercado. Ni apelando a mi hijo, la vi compadecerse de mí.

Asquerosa.

La oigo murmurar. El plástico amortigua su voz.

Ya se está muriendo…

Esta mañana, ella y su actitud prepotente,  la han metido en la boca del lobo… ¡Ja! Despedirme a mí, a la Saray. Pero, ¿De qué vas, señorona? ¿Eh?

Uy! Mira como mueve el pecho. Quiere respirar y no puede. ¡Qué ritmo, oye! Arriba, abajo, arriba , abajo…

El primer asesinato lo cometí a los quince años.  Fue el tercer padrastro que tuve. Tenía las manos muy largas y era un impresentable.  Mi madre hizo la primera fundita. El muerto se quedó con los ojos abiertos y a mí me daba yuyu, así que mi mamá ideó la capucha, para no verle la cara mientras nos ocupábamos de hacer desaparecer el cuerpo. Al final, nos fuimos nosotras. Cambiamos de identidad y de ciudad y dejamos al cabrón ese, sentado a la cabeza de la mesa del comedor, con su capucha de ganchillo y el hedor de la muerte. Fue la noticia del año en nuestro barrio.

El segundo, ha sido hace poco. Un mes, más o menos. El borracho que vivía conmigo. Nadie lo ha echado de menos sólo sus clientes habituales. Además de vago, trapicheaba con drogas de diseño. La ampollita que he vertido en el café de la pollera, son restos de la última partida que tuvo en casa. Utilicé una con él…Ya  no me servía de nada.Es más, me molestaba,  así que le hice una capuchita de ganchillo. Como además de borracho, iba todo el día fumado, la suya estaba decorada con la bandera rastra y una silueta de Bob Marley. Me gusta estar atenta a los detalles… Lo dejé en un lugar en el que , algún día, espero, lo encuentren…O no. Me da igual. Lo que es una pena es que la fundita de ganchillo no vea la luz. Me quedó preciosa…

He esperado que se fuera ese Poli que va haciendo preguntas por el Mercado. Desde el hueco de la escalera he oído que se iba a Benidorm…Cuando él vuelva, yo ya estaré muy lejos de aquí. En Marruecos, por ejemplo. Otro nombre, otra vida. Ya lo empecé a preparar cuando me cargué al borracho.

Seguro que esta tía tiene pasta, joyas y cositas interesantes por aquí… Voy a mirar .No, espera, que ya le dan los espasmos…

Arriba, abajo, arriba, abajo…Abajo, abajo.

Ya está.

Fulminada.

Miro a la pollera, desmadejada , encima de la mesa…Mmm…Esta capucha no es tan personalizada como yo hubiera querido.. Es rosa y es bonita pero si me hubiese dado tiempo, hubiese dibujado una pata de pollo pero… Todo esto se ha precipitado esta mañana, con su visita…

¿Despedirme? ¿A mí? ¡Ja!

Ya está. La he dejado colocadita.

He encontrado dinero y unas joyas preciosas. Y una bolsa del Carrefour con un vestidito negro, unos Louboutin, unas gafas Chanel y  una peluca que me ha encantado.  Es una melena frondosa con mechas californianas. Me lo pongo todo. Es perfecto, nadie me reconocerá al salir de aquí.

También me llevo un Diario que había en el cajón secreto de su mesita de noche. Un Diario manuscrito…Es extraño, lo he ojeado rápidamente y he visto que trata de una Asesina en Serie. ¿No es curioso? Me lo llevo para leerlo más detenidamente. Dice que si matas a tres o más personas, dejando un intervalo de como mínimo un mes entre asesinatos, eres un Asesino en Serie.

Saco las cuentas. Tengo a tres y he dejado pasar el tiempo reglamentario…¡Sí! La pollera es la Tercera Víctima de… ¿Cómo podría llamarme? ¿La Asesina de La Capucha  de Ganchillo? ¿De crochet, por modernizarlo? No sé. Tengo que pensarlo…

¡Qué ilusión! Ya verás cuando se lo diga a mi madre…

¡Soy una Asesina en Serie! …

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NB : Este es el capítulo final de “La Asesina del Pollo”. La pobre pollera nos ha dejado,  sin poder hacer realidad su sueño… No sé qué hará el Inspector Flórez cuando vuelva de Benidorm y se encuentre todo este lío y si perseguirá  ( o no ) a “La Asesina de la Capucha de Ganchillo” que ya viaja rumbo a Marruecos con su madre, su hijo y otra identidad…

Gracias,  a todos,  por seguir este Thriller ¿?.

En PDF para descarga, aquí.

«¿Con azúcar?» ,pregunta La Asesina del Pollo…

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Al despedir al Inspector Flórez ( no me acostumbro a llamarlo Eusebio) he sentido un escalofrío. Me ha recorrido la columna vertebral. Toda. Desde la coronilla hasta la punta de los pies…Hacía tiempo que no sentía este tipo de escalofrío. No es como el que me invade antes de hundir y deslizar el cuchillo por el cuello del pollo de turno. No, este lo identifico con el miedo pero…sin llegar a serlo…Es un miedo mínimo, que se asoma y me saca la lengua pero es pequeño e insignificante.

Me da escalofríos pero no lo temo demasiado…

El pequeño hombrecillo que cree que es Inspector de Policía, no encontrará nada en Benidorm que lo vincule a mí. Para ser una Asesina en Serie de provecho he estado estudiando. Además de analizar el trabajo de otros colegas, me he dado un atracón de CSI, The Following, Dexter y un poco de The Sopranos (la mafia, siempre te da alguna idea).

¿Alguien piensa que me presenté en el bar que estaba Paco, con mi aspecto habitual? Pues, no. Mi aspecto estaba lo suficientemente modificado para que Paco pensará que con los años había cambiado de estilo y figura  pero cualquier observador externo, al describirme, no hubiese visto a la mujer que en realidad soy…Además de las prótesis de silicona , estratégicamente situadas, que me hacían más curvas de las que tengo , llevaba peluca y gafas falsas. Me cambié en el lavabo de una gasolinera de carretera (que no tenía cámaras de seguridad) y después, repetí la operación. Volví  a Las Tuercas, con mi sencillo vestido de verano, zapatos planos, sin apenas maquillaje y mi media melena, negro azul, al viento…

La pollera depredadora, era una mujer de melena color castaño con mechas californianas y muy, muy voluptuosa… Eso me recuerda que debo deshacerme de la peluca y las gafas…Y el vestido…Pienso en coger el coche y llevarme “las pruebas” lejos de aquí. Lo tiraré todo en uno de esos contenedores de ropa de segunda mano…

Lo meto todo en una de esas bolsas ecológicas  del Carrefour y me preparo para salir. Me estoy poniendo los zapatos cuando suena el timbre de la puerta. De nuevo.

Miró mi reloj y me angustió. Hace apenas veinte minutos que el Inspector Flórez se ha ido de aquí. ¿Se habrá dejado algo? ¿Querrá preguntarme alguna cosa antes de irse a Benidorm? Mierda! La bolsa está al lado de la puerta. La peluca canta cual almeja. Debo sacarla de ahí, antes de abrir.

Vuelven a llamar.

Meto la bolsa, a presión, en un armario pequeño que hay en el recibidor. Esta vez, no se ha anunciado. ¿No debería haber dicho “Soy el Inspector Flórez, otra vez”? Abro la tapa de la mirilla y observo. Sólo veo una puntita de pelo de una cabeza. La persona que está llamando a mi puerta ( suena el timbre de nuevo) es bajita pero…creo que el pelo es de un tono más claro que el del Policía pero no estoy segura…

No están los tiempos para arriesgarse…Se puede colar un Asesino en Serie en tu casa, sin que te des ni cuenta…

-¿Quién es?-pregunto con voz firme y desafiante.

Soy Saray. Ábrame la puerta, por favor– dice sollozando.

Un tirón. Ese tirón.

Abro.

Dejo pasar a Saray. Es muy bajita. No lleva sus tacones habituales. Veo que lleva la misma ropa que esta mañana, cuando he visitado la Pollería y la he despedido. Sus ojos están hinchados de tanto llorar. También su nariz. La verdad es que, por un momento, me da pena pero…me llama la atención su cuello. ¡Qué cuello, por Dios!  Observo como late el pulso en esa superficie nívea y, a los pocos segundos, ya estoy fantaseando con rebanárselo. En finas y uniformes lonchitas…

Me ruega que no la despida. Me explica que se vio obligada a follar con el charcutero porque este la amenazó con despedirla. Me pide perdón. Me suplica el perdón. Más ruegos. Más desesperación…

Me cansa un poco, la verdad. Mi mente se ha disociado de mi afectividad y de mi cuerpo. Va por libre y está maquinando, a toda marcha, como matar a Saray. ¡La tercera víctima! ¡Por fin! ¡Y en casa!

Mi cerebro está emocionadísimo…¿Y estrenar los cuchillos japoneses?

Le pregunto si alguien sabe que ha venido a verme. Me responde que no. Que tras mi visita al Mercado, la otra dependienta la ha hecho recoger sus cosas. Ha deambulado por el parque, sin rumbo. Llorando sin parar. Se ha quedado dormida en un banco hasta que ha decidido venir a mi casa para pedirme su readmisión. Aún no ha llamado a su madre ( que cuida a su nene) . Nadie sabe que la han despedido y…además, se ha dejado el teléfono móvil en la Pollería.-

Pasa a la cocina. Tomamos un café y hablamos– le digo.

Saray se sienta ante la mesa. Se retuerce las manos. Está muy nerviosa. Me encanta y sé que eso es malo. Templanza, templanza, templanza

Templanza de Asesina en Serie pero… La Asesina del Pollo está tomando el control.

Mientras preparo el café, no puedo evitar mirar fijamente lo que hay a la espalda de Saray… Está en una estantería… Un bello soporte de caoba rosa pálido  con mi set de cuchillos japoneses de acero al carbono, forjados artesanalmente.

-¿Con azúcar?- le pregunto, sonriendo…

Llámeme Eusebio… (La Asesina del Pollo)

 

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El anuncio, en la voz rasposa del Policía, me permite prepararme. Agradezco que la puerta aún esté cerrada, como una muralla entre nosotros dos, porque cuando he oído:” -. Soy el inspector Eusebio Flórez. Traigo noticias”, mi corazón se ha desbocado, me ha dado un tic en el ojo y creo, sólo creo, que mi cara ha dibujado una mueca grotesca.

Hago un rápido examen del entorno. Todo está bien. Aún voy vestida con el traje de viuda serena con el que me he presentado en la Pollería para despedir a Saray. Es un traje chaqueta, entallado,  de color negro . Al llegar a casa, me he sacado la americana, y me he quedado con la fina blusa de seda color marfil que llevaba debajo. Es adecuado. Me desabrocho un par de botones. Atisbo mi precioso sujetador de encaje, color visón…

Inspiro, expiro y abro la puerta.

Mi rostro permanece sereno pero mis ojos, entrecerrados, denotan tristeza. Están rojos y brillantes. Como hartos de llorar. Rebosando el lloro…Antes de abrir, me he frotado las manos con el espray de pimienta que me compré en un viaje a Estados Unidos y me he pasado la mano por la cara… Truquito de Asesina en Serie…

–       Inspector Flórez- le digo tendiéndole la mano, flácida y sin fuerza.- Pase, por favor.

Eusebio Flórez entra y se desliza en mi casa. Al pasar por mi lado, lo miro desde arriba. El Inspector es bastante más bajo que yo. Su nariz llega a la altura de mi cuello, más o menos. Pienso que eso lo puede incomodar y me doy cuenta que llevo mis tacones, esos que me hacen sentir poderosa. No. No. No me debe ver “poderosa”.

Lo conduzco al salón y me disculpo. : He llegado hace poco y no me ha dado tiempo de sacarme estos zapatos, Inspector. Los tacones me están matando. ¿Me disculpa un momento?– Mientras me pongo mis zapatillas, las del pom pom rosa ridículo que me regaló el charcutero, hago una revisión mental de lo que hay en el salón. La correspondencia, el abre-cartas… Nada es peligroso.

Inspector Flórez- le digo al entrar , de nuevo, en el salón.

Llámeme Eusebio, por favor.

– Eusebio.Espero que me traiga buenas noticias. Estoy muy necesitada de buenas noticias. ¿Han encontrado a mi marido? ¿Está bien? ¿Dónde está? Hay un montón de cosas de las que se ocupaba y estoy perdida sin él. Dígame, ¿Está bien, verdad? ¿Verdad?

Mientras vertía mi torrente de preguntas sobre él, me he ido acercando. Eusebio Flórez, se ha levantado de la butaca en la que me esperaba y ha quedado, ya nivelado por las zapatillas, a la altura de mi canalillo.  Ahora, con los ojos brillantes y mis preguntas desesperadas, casi estoy violando su nariz. Se remueve incómodo y da un paso para atrás. Yo, uno para delante. Espero expectante a que vuelva a alejarse. Eso no sería buena señal. Tendría que descartar todas mis armas de mujer pero…no se retrae. Me coge por los hombros, alza la cabeza para mirarme a los ojos y me dice que me tranquilice.

Siéntese, por favor.- Creo que está un poco alterado. Sólo un poco, por eso. Me siento y me tapo el rostro con las manos y dejo caer mi cabeza hacia delante. Sé que la visión de mi escote, cuando levante mi mirada, será perfecta.- Lo primero, ¿Cómo se encuentra? Hoy he hablado con su médico para saber si podría recibirme. Ya me entiende, por lo de su estado mental. En fin, tenía que hacerle unas preguntas. Sé que duele. Ya me ha dicho que está muy frágil. Lo siento. De verdad pero… debo hacer mi trabajo.

Menos mal que tenía el rostro tapado cuando me ha dicho que había hablado con mi médico. ¡Mi médico! El único que sabía de mi internamiento en Las Tuercas…

-¿Se acuerda de María Chumba?

­¿María Chumba?– Finjo prestarle atención. ¡Claro que sé quién es María Chumba! La Mari, la mujer de Paco. Me hago la tonta- ¿Chumba?

-Sí, María Chumba. La Mari. La mujer de Paco Conselo, el que había sido director de la oficina bancaria de la Calle Cervantes.

-Ah! La Mari. Claro que me acuerdo de ella pero…¿Qué tiene que ver con mi marido? No me irá a decir que está con La Mari. No me lo creo. No me lo puedo creer. ¿La Mari?- Ahora hago ver que estoy desconcertada. Esta expresión me sale muy bien, por cierto.

-No, su marido no está con María Chumba. Siento decirle que no lo hemos encontrado pero…- hace una pausa que yo sé que es para darle teatralidad al asunto-…tenemos una pista.

-¿Una pista? ¿Qué pista, Inspector Flórez?-Siento un miedo terrible. ¿Este tío me va a pillar a las primeras de cambio? ¿Sin ser Asesina en serie?. Mis ojos detectan el abre-cartas de plata, afilado. No sé por qué pienso en eso ahora…

-Ya le he dicho que me puede llamar Eusebio. Sí, tenemos una pista y creo que buena…-Se acerca a mí – María Chumba ha denunciado la desaparición de su marido. Hace ya cuatro días que no sabe nada de él.

-¿Paco? ¿Paco ha desaparecido? ¿Y que tiene eso que ver con mi marido? Espere! ¿Están juntos? ¿Se han ido a algún sitio juntos?- No le dejo responder. Yo sé dónde están Paco y el Charcutero. En este momento, ya procesados y defecados por los cerdos pero… debo actuar y hacer de mujer desquiciada, atormentada por la ausencia de su marido y esperando, desesperada, su vuelta. Sigo el rollo, en plan poseída- Paco, Paco. Como no pensé en él. ¡Sí! Se iban de juerga juntos. Eran amigos desde el Instituto.- Eusebio  Flórez me interrumpe. Percibo que su paciencia se está agotando pero también observo que su mirada se dirige a la puntilla de mi sujetador…No está todo perdido.

-No, no. Ya le he dicho que no hemos localizado a su marido. Paco Conselo había recibido llamadas de su marido, unos días antes de su desaparición. Tenemos los registros del móvil y la copia de los mensajes que le dejó .Realmente, son amenazas. Y muy duras, la verdad. En uno de ellos, le dice que lo va a matar y se lo va dar de comer a los cerdos. El Sr. Conselo fue a Comisaria a poner una denuncia pero, al final, desistió. Hemos descubierto que su marido invirtió una gran cantidad de dinero en Preferentes. Ya sabrá lo que ha pasado con eso. Ni un duro. Una estafa. Entonces, desaparece su marido y también Paco Conselo.¿ Sabía algo de las Preferentes? ¿De las amenazas?

– No! Me he enterado ahora, arreglando papeles. Estas cosas las llevaba mi marido y…Paco… No, hace mucho tiempo que no sabía nada de él. Ni le había oído comentar nada a mi esposo…Creo que no lo puedo ayudar. –No sé por qué pero esto no me gusta nada. Hay algo en su tono de voz que me pone en alerta- Y…¿Ud cree que estas desapariciones están relacionadas?-

-No sé qué creer. Todo son hipótesis. Y tengo otra. Otra diferentes y…es aún más descabellada pero no por eso debo obviarla. Es…Saray.

-¿Saray?-

-Su pareja , también ha desaparecido.

Me sorprendo y no tengo que disimular que me sorprendo porque me sorprendo de verdad. ¿Saray? Rememoro la escena de hace pocas horas, en el Mercado. Saray llorando, gritando que el borracho ese la había abandonado. Se lo comento al Inspector. No omito nada, sé que a estas horas,  lo que ha ocurrido en la Pollería es vox populi en todo el barrio.

Cuando uno “abandona”, no se deja en casa el móvil, la cartera, el DNI, el dinero y …las drogas. La madre del chico nos ha llamado esta mañana. Está muy preocupada. Le iba a prestar dinero y no ha ido a recogerlo. Demasiadas desapariciones de gente del barrio, ¿No le parece?

Me gustaría decirle lo que de verdad me parece. Me parece que ese tipo, el novio de Saray, estará durmiendo la mona, en cualquier antro de mala muerte. También le diría que me parece que me van a salir unos jamones muy especiales esta temporada y que estaré encantada de regalarle uno por Navidad. Le diría que me parece un tipo bajito y tonto.

-Me parece que es muy raro, Eusebio. Y, mire, todo esto me  está empezando a dar miedo. Mucho miedo- Sollozo y vuelvo a tapar mi rostro con las manos. Aún hay restos del espray de pimienta . La blusa se me abre un poco más. Me dejo abrazar por el Inspector Eusebio Flórez que, muy galantemente, me consuela .

-Tranquila, mujer. Ya verá como todo se arreglará. Encontraremos a su marido. Sabremos qué es lo que ha pasado. No lo dude. Confíe en el Cuerpo de Policía.– Oigo la palabra “Cuerpo” y casi me atraganto de la risa. Me abandono en sus brazos. Me quedo como desmayada, para que tenga que sostenerme más fuerte.

Eusebio Flórez no es un hombre demasiado cortés y como ya había previsto, me vuelve a dejar en mi posición inicial. La buena noticia es que se ha demorado más de lo que es “cortésmente” correcto.

Se dirige hacia la puerta, no sin antes mirar las cartas que tengo encima de la mesa. Le explico que he estado fuera y que estoy organizando el correo. Cuando ve el montoncito de cartas del Ayuntamiento exclama: ¡No vea la que ha liado ese Concejalillo! Tenemos cada día a los propietarios de las Paradas del Mercado, intentado denunciarlo.

Ya en el descansillo, me da la mano y se despide.

-Estaré unos días fuera. Si necesita algo, llame a mi Ayudante.

-¿Dónde se va, Eusebio?

-A Benidorm. Allí es dónde viven María Chumba y Paco Conselo. Voy a pasar calor, mucho calor aunque…Supongo que Ud. lo sabe bien. Ya me ha dicho su médico que ha estado allí unos días…