Pito, pito, colorito…(Es la Asesina del Pollo…)

 

pito

 

Cuando llego a casa, aún estoy inquieta. Mátala, mátala, mátala

Mátala, joder.

Estoy en el piso del charcutero, el que tenemos al lado del Mercado. No hay nadie. Nadie más que yo y …La Asesina del Pollo. Ya no sé si soy yo misma, o es la voz que oigo desde dentro. ¿ Puede haber algo o alguien habitándome?…No me reconozco.

El piso es de los de antes. De esos de los 70, de tabiques finos como el papel… Oigo a mi vecino de arriba. Es odioso. Siempre haciendo ruido…Al principio, creía que movía los muebles, después descubrí que simplemente, pisaba fuerte y que nunca, jamás, se sacaba aquellos zapatos de suela dura. Ahora mismo lo estoy oyendo. Intento relajarme y concentrarme en lo importante pero los ruiditos continuos no me dejan hacerlo.

Así, ¿Cómo voy a conseguir hacerme Asesina en Serie? ¿Cómo voy a planificar lo de mi tercera víctima?…Esto me hace evocar a Saray. La mujer hecha moco que he dejado, tirada, en el pasillo C 45 del Mercado Municipal. Estaba desesperada. Su cuerpo se estremecía al ritmo de un llanto desgarrador. Mis nenes, mis nenes…La oía a mi espalda, lamentándose. Me ha maravillado mi indiferencia total. Ni siquiera he contestado a Puri, la pescadera, cuando me ha gritado: Muy bien hecho! Sí, Señor. Esa Saray es una zorra.  No he podido evitar sonreírle. A su lado, la Tere. Se está tirando a su marido hace ya quince años…

Saray. Finita. Suave….Fácil. En plena crisis de llanto, un rubor intenso ha cubierto su piel y se me ha antojado apetecible. Muy apetecible. Mi juego de cuchillos japoneses, parecen hechos a la medida de su piel…Y sus tendones, músculos y articulaciones…

Aún no he firmado los papeles del despido. La puedo llamar y…¡Me lo tengo que sacar de la cabeza! No puede ser Saray. Es demasiado obvio. Me pillarán. Incluso ese policía inepto podría ligar cabos.

Más taca taca taca crash pim pam. El vecino debe estar bailando claqué. No para….¿Y sí me lo cargo a él? Vive solo y no tiene familia ni amigos. Pueden pasar meses hasta que alguien se percate de su desaparición… Y le estaría bien merecido. ¡Ya son diez años de coñazo!… El vecino….Estoy pensando en rebanar a ese cabrón del piso de arriba y no sé, no me motivo. En cambio, visualizo a  Saray y me relamo…Pero, no. No  p-u-e-d-e  ser. No. No y no.

Necesito distraerme. Desconectar de La Asesina del Pollo y del vecino y su taca taca crash pim pam… Esta vez, tengo que afinar mucho…

Cojo el puñado de cartas que se han acumulado en estos días de ausencia. Las abro. Pulcramente. Deslizo mi abre-cartas de plata, muy afilado. Me encanta. Divido los papeles,  por tipo. Las facturas, los recibos del banco, la basura y lo oficial. Me demoro en una carta de los Servicios de Urbanismo. El Ayuntamiento, representado por un concejal muy, muy preocupado por la seguridad, ha aprobado un cambio en las normas de seguridad de las paradas del Mercado. Tras las inspecciones pertinentes, se me informa ( bueno, en realidad informan al charcutero) que tengo que modificar la licencia, hacer obras de adecuación y pagar los nuevos impuestos por la renovación. El montante económico me parece indecente. Me fijo en los conceptos y ,menos una medida referente al sistema anti-incendios, el resto de la  “nueva normativa” me parece simple parafernalia legal con un único objetivo: sí, el famoso “afán recaudatorio”.

Hago un par de llamadas y me entero que mucha gente en el Mercado ha pedido préstamos para hacer frente a las obras de adecuación a la nueva normativa. Hay un grupo numeroso que se ha unido para pedir un aplazamiento de pago…Me indigno. Yo no tengo más problema que la intensa  rabia que me da, pagar por la cara pero conozco a muchos de los afectados. Personas humildes, como mis padres,   que han sacado adelante un pequeño  negocio, que ya tienen que pagar mucho ( para después, recibir bien poco) y que se las ven y se las desean para capear estos tiempos de crisis…

¿Quién es ese concejal? Conecto mi ordenador y busco información. Amplio una foto de una de sus últimas visitas al Mercado. Fue en periodo electoral, claro… Hago zoom y su rostro se agiganta hasta ocupar toda la pantalla. Siento el tirón. Me olvido de Saray. Siento otro tirón y otro…Esa cara invita al cuchillo…

Ding Dong . Carrillón de campana, también de los años 70. El timbre me sobresalta. Cierro la foto del concejal y me dirijo hacia el recibidor. No me da tiempo a preguntar por la identidad del que me visita.

La puerta amortigua la voz que emerge del otro lado pero aun así me es familiar.

-. Soy el inspector Eusebio Flórez. Traigo noticias.

 

 

 

 

 

 

La Asesina del Pollo: Seda.

seda

Llegué a la finca, descargué a Paco y di de comer a los cerdos. Uno de ellos, casi se ahoga…Admito que noté que el rigor mortis se había desarrollado en plenitud porque observé como los gorrinos deglutían con una cierta dificultad pero no esperaba el pequeño “incidente”.

No me quedó más remedio que saltar a la porqueriza, agarrar al cerdo y hacerle una maniobra Heimlich, para que expulsara el trozo de Paco que se le había atascado. Cuando salí de allí, sucia y con aquel olor intenso adherido a mi piel, se me hizo evidente que todo mi plan pendía de un hilo…De un cerdo, para ser más precisa… Si uno de esos animales requería de asistencia veterinaria, seguro que se descubriría lo que habían estado comiendo…

No me la podía jugar de nuevo. Y menos con la tercera víctima…Así que era preciso investigar de qué forma podía deshacerme del próximo pollo. ¿Ácido? ¿Obras de emparedamiento en las porquerizas?… Además, tras el susto del control policial, me había quedado claro que era un riesgo desplazarme. Esta vez, mi objetivo debía ser cercano, por lo menos en lo que a kilómetros se refería…

Al psicólogo le tenía ganas. Muchas. Me había llamado un par de veces para “controlar mi evolución”… Si me preguntaba una vez más, por “la relación que tienes con tu madre y el odio profundo que sientes por tu padre”, era capaz de volver a Las Tuercas y ocuparme de él. Impulso. Ansia. Eso.

Y después estaba lo de Saray…Al volver, me había ocupado de todos los asuntos pendientes: el control y evolución del Imperio de las Paradas, una visita al inspector Eusebio Flórez para saber si se sabía algo del charcutero y…Saray.

Si algo tienen los Mercados es que todos nos conocemos. Y mucho…Y, claro, no había parada que no hubiera visto el vídeo del charcutero follando con Saray. De la frutería a la pescadería, pasando por los encurtidos…Sentía sus miradas, de compasión, de pena y algunas, de regocijo ante mi humillación.

Tenía que despedir a Saray. No lo había hecho. No había hecho nada de nada. Estuve muy ocupada, fingiendo mi depresión y estupor ante la desaparición de mi marido y planificando y ejecutando mi plan para ser Asesina en Serie. Sinceramente, Saray me importaba un pimiento pero…había un cierto código moral que debía preservar. Unas apariencias que mantener. Un marco de normalidad que era necesario para ocultar mi verdadera personalidad psicópata: No podía quedarme igual. Eso no estaba previsto en el ADN del ser humano : si había cuernos, había reacción.

Mujer, despecho y, de nuevo, la humillación. Pero esta vez, para resarcir…

Así que me presenté en la pollería y , con la cabeza muy alta y una voz indignada a la vez que entrecortada por el llanto, la despedí de forma fulminante. Vi que le temblaba la barbilla y me fijé en la fina piel del cuello. No pude evitarlo. Hasta ahora, me las había visto con pieles fuertes, de barba dura y mucho pelo. Esa piel suave, se me antojaba deliciosa. El cuchillo se deslizaría por allí, como si fuera mantequilla.

Saray, entonces, se puso a llorar. Desconsoladamente.

El Mercado se relamía ante la escena que interpretábamos. Yo, tiesa como un palo, pero con el corazón acelerado, pensando en trocear a Saray. Ella, abrazada a mis pies, con los ojos rojos e hinchados, la nariz llena de mocos,  parloteando sobre su hijo, la hipoteca y el tipo borracho que la había dejado colgada.

Me desconecté de su discurso. Piel blanca. Me deshice de ella. Seda. La dejé, agachada en el suelo pero…una idea empezaba a molestarme. Estaba ahí, insidiosa, picante, pesada…

Suavidad. Cuchillos.

Mátala, mátala, mátala…

Todo el Thriller ¿?, aquí.

The Listener & Cia

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“Presidente y CEO mundial de The Listener & Cia.”

Cada vez que lo digo , lo leo o lo oigo me parece que es un sueño…Y es que es verdad que siempre me han dicho que “sabía escuchar”.  Tienes razón : “escuchar” no es lo mismo que “oír”. Por eso no me gusta que nos llamen oyentes. Somos escuchadores.

Escuchamos. A mí, ya desde niño, me salía de forma natural : escuchaba con atención cualquier cosa que me dijeran. Pero no escuchaba así a lo loco, por escuchar. No, yo escuchaba con calidad. Me interesaba por la cuestión de fondo. Dejaba hablar pero sabía detenerme en el lugar correcto, preguntar e intervenir pocas veces. Sólo en las en ocasiones que no entendía aquello que escuchaba. Y es importante que esto lo tengas en cuenta : el escuchador , escucha e interviene poco . Lo menos posible, pero interviene. Es una forma de que el otro se sienta escuchado.

Es básico concentrarse en lo que se escucha. No es una tarea fácil. A veces, el mensaje está dictado al ritmo de la pasión, del amor y del desamor, de la tristeza, de la desesperanza e, incluso, de la locura pero, en todos los formatos posibles que puedas imaginar, todo ser humano precisa ser escuchado…Esa es nuestra gran baza.

Es tan simple como eso : escuchar. Sólo escuchar.

Así pues, tenemos un producto de primera clase : escuchamos y nuestros clientes son numerosos: cada vez hay más gente que necesita ser escuchada… Por eso, cada vez tenemos más locales “The Listener” repartidos por las principales ciudades del mundo. Los reconocerás dónde vayas : suelen ser bajos ,a pie de calle, luminosos, de unos 30 m2 en los que sólo hay dos butacones muy cómodos, una mesa de centro y una pequeña zona con una cafetera, tetera , agua y zumos. También me gusta que haya un jarrón de flores en la mesa o una planta. Por dar calidez. Mira, estas son unas fotos de los locales estandarte de nuestra firma. Son bonitos , ¿Eh? El departamento de prensa te las enviará en alta resolución, no te preocupes.

Nuestros precios son muy asequibles y  más, teniendo en cuenta que sales de allí como nuevo. No me gusta hablar de dinero pero ya que me lo preguntas te diré que tarifamos cada 5 minutos por 1 €. Si escuchan más de sesenta, nuestro escuchador  aplica el bonus con un descuento del 10%.

Sí, es cierto que tenemos problemas con algunos sectores profesionales : los psicólogos nos acusan de intrusismo profesional pero perderán la demanda que nos han interpuesto. Nosotros no curamos, ni tratamos. Sólo escuchamos.  Pasa lo mismo con la Iglesia Católica. Nosotros no somos Confesionarios Caros. Ni siquiera tenemos la prepotencia de “perdonar” como hacen ellos. Nosotros, sólo escuchamos, repito. Eso sí, tenemos unas normas muy estrictas que se asemejan al Secreto de Confesión: Lo que se dice y se escucha en The Listener , se queda en The Listener. La confidencialidad es absoluta.

Te agradezco la entrevista. Me encanta vuestra revista y es un honor para mí que hayáis elegido a The Listener como “La empresa revelación  del año “ pero…si no hay nada más , prefiero acabar aquí. No estoy acostumbrado a hablar tanto …

¿Ninguna pregunta, más? ¿Seguro?Vale. Ya hemos acabado, pues. Oye, y tú….Tú, ¿Me quieres explicar algo?…

Uf. Borra eso. Borra lo último, por favor. Deformación profesional.

Es que me sale solo…

thebest

NB al relato : Un estudio dice que oímos la mitad de lo que se dice, escuchamos a la mitad de lo que oímos, entendemos la mitad de lo que oímos, creemos  la mitad de lo que entendemos y recordamos sólo la mitad de lo que creemos…

 

Entra.

 

R3

(I)

Te camela con lo de la Terapia de Color. Te dice que esos rotuladores son inofensivos…Que te transportaran…

-Pinta, pinta. Colorea,…Dibuja lo que tú quieras…-Lo va repitiendo, de forma pausada con esa voz profunda que te induce a pintar, a colorear, a dibujar …-Pinta, pinta…

Te relajas.

Y dibujas. Y te sale un laberinto, lleno de círculos concéntricos…Y, ella, sigue repitiendo-Pinta, colorea…

R16

Y llega el momento y te transporta. Estás enfrascado. Sacando la lengua en un gesto de máxima concentración, con los codos apoyados en la mesa, la mano firme y el rotulador, húmedo, empapándolo todo de color.

Pinta, colorea,…Entra.-dice la extraña terapeuta -…entra.

¿Entra?

El cambio en el mantra te saca de tu ensimismamiento. ¿No era “Pinta, Colorea”?¿Por qué ha dicho “Entra”?…

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(II)

Todo es de un extraño color verde.

Hay pequeñas franjas de un color morado oscuro que me llevan hacia unos círculos concéntricos de muchos tonos. Me giro a la izquierda y veo más de esas franjas y de esos círculosy más allá, un desierto blanco. Me giro a la derecha y… lo mismo…

¿Dónde estoy?

Camino unos pasos, y me acerco a uno de los bordes. ¿Borde?

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A lo lejos, me parece divisar una indicación. Esto, debe ser un sueño. – reflexiono-Estaba yo, dibujando y pintando y me habré dormido y…¿Qué es eso?

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Entonces, reconozco los colores y las formas. “Pinta, colorea, dibuja lo que quieras”.

Estoy en mi cuadro…Quiero salir. Lo recorro , de arriba a abajo. Me paseo por todos los círculos. Sigo las franjas moradas. Me cuelgo del borde. Nada.

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Alzo la vista y la veo sonreír. No es terapeuta. Es una bruja … Una bruja mala y me ha encerrado en este cuadro. Noto que me mueve, me desplazo a trompicones de un lado a otro hasta que me vuelve a colocar en posición vertical. Entonces, me atrevo a mirar a mi alrededor. Veo los otros cuadros y… a los otros prisioneros. Un chico, sentado a la orilla de un río en un encantador paisaje campestre; una mujer en la puerta de una casa muy bonita, al lado de un árbol lleno de manzanas ;una joven sentada en una nube, en un cielo de un azul precioso…

La bruja,  se ríe.

Me pregunto por qué no presté más atención en mis clases de dibujo…Estoy encerrada , en una red de círculo concéntricos …

Además, este color verde que elegí, me empieza a molestar…

R8

Mercado Negro.

Parte1

PARTE I: The eye of the tiger

Nunca he hecho esto y estoy muy nerviosa. Tan, tan nerviosa que debo parar unos segundos en todo este proceso de “preparación” porque me está dando un ataque de pánico. Lo noto…

Me miro en el espejo, directamente a los ojos. Respiro con una gran inspiración y después, dejo que el aire salga, en una gran, gran exhalación. Vale.

Sé que mientras estoy en ello,  un pensamiento único debe trasladarse a esos ojos que estoy mirando y que me miran y que son los míos: “Puedo hacerlo”. Nunca he podido apuntillar “Soy la mejor”. Creo que mis ojos detectan mi mentira y, entonces, es peor. Lo dejo en un “Puedo hacerlo” que ya es mucho, porque si lo hago… Si lo hago, todo cambiará.

“Puedo hacerlo”

Parece que me tranquilizo un poco y esa ola angustiosa que me iba a invadir en unos segundos, ha sido reducida a “ola de marea baja en playa mediterránea”. Está ahí, va y viene pero… es pequeñita…

Sigo vistiéndome. Me iba a poner unos jeans. He pensado que sería una prenda que me haría pasar muy desapercibida por las calles que debía transitar, pero, al final, me he decido por un pantalón  “cargo”, en caqui militar (pero un poco más clarito), lleno de bolsillos. Los necesito para llevar las armas.

Sí, me he puesto un jersey de cuello cisne de color negro. No sé porque lo llaman cisne…Yo no parezco un cisne…Cuello vuelto estaría mejor pero este, no da la vuelta…Tampoco es que sea muy importante qué jersey me pongo pero he seguido como una estética universal que rige lo que voy a hacer. El jersey está cubierto por una chaqueta tejana. El cuello (cisne o casi vuelto) queda tapado por un gran foulard, de color negro también, que me puede ocultar medio rostro si es necesario… Podría haber cámaras u otros dispositivos de vigilancia.

Renuncio a mi maquillaje habitual y estoy tentada de marcarme dos rayas negras, en cada mejilla, para darme “fuerza guerrera”. Me estoy dando cuenta ahora mismo que esas manchas, son elementos de auto ayuda. Te dan un cierto poder escénico…pero, claro, eso es en las pelis. Si salgo a la calle con pintura de guerra, voy a llamar la atención más que otra cosa. Y eso, sería malo. Fatal.

Soooo! Quieto, pánico! Vete! 

Puedo hacerlo”

“Puedo hacerlo”

“Puedo hacerlo”

“Puedo hacerlo, joder”.

Qué malo es esto, por Dios! Estoy cada vez más aterrorizada. ¿Qué hago yo, una persona normal, metida en …? Mis ojos, de nuevo hablándome desde el espejo , me dicen : Es la única solución. Tienes que hacerlo. Puedes hacerlo. Me maravillo de su inteligencia…

Voy a por las botas . Son de piel marrón y en otros tiempos, me acompañaron en muchos paseos y por muchos senderos. Veo que aún queda un poco de barro viejo, incrustado en la plantilla de caucho de la suela. Por un momento, vislumbro algo. Es un instante. Un soplo de aire muy puro, el cielo azul , oigo el crujir de mis pasos y percibo un sentimiento de plenitud. Se va. Sólo ha sido un instante pero mi corazón se acelera. Se salta varios latidos que después, recupera a un ritmo muy rápido.

¿Podría volver a sentir eso que…? ¿Yo? Me pongo las botas. Cada estirón que doy a los cordones, podría estar coreografiado al ritmo de “The eye of the tiger”. Es una canción prehistórica pero …la oigo en mi cabeza. Cuando acabo el último lazo y me alzo, quiero emular esa sensación de poder y me vuelvo a mirar al espejo, esta vez intentando que mis ojos expresen peligro y desafío. No me parezco a Lara Croft pero me gustaría…La actitud, por eso,  es la misma.

“Puedo hacerlo”.

En la mesa de la cocina, ayer noche, preparé mi arsenal. Sabía que hoy,  estaría muy nerviosa para atinar en la elección: dos cuchillos medianos pero muy afilados( uno de carne, con sierra y otro que utilizo para pelar patatas), el sacacorchos tradicional que nunca uso porque ahora tengo uno de apertura electromagnética por onda radial, un bote de Reflex en spray ( en el colegio, una niña me rocío la cara con eso y creo que nuca podré olvidarlo) y una pequeña navaja Vitorinox, de esas suizas que todo el mundo tiene por su casa pero que no ha utilizado nunca…Y menos en estos tiempos…

Me parece mentira que en este siglo, mis armas sean tan rudimentarias pero…la población normal no tiene acceso a todas esas herramientas sofisticadas que el gobierno nos enseña de vez en cuando. ¿Para qué? Teóricamente, vivimos en una sociedad pacífica. Nadie tiene armas…Por lo menos, de las que matan…

Es por eso que he tenido que reutilizar mis antiguos artilugios de cocina. Ahora, con lo Robots Chef, no uso ninguna de esas cosas …y menos el Reflex. Está caducado desde hace veinte años. Ahora, te imprimen un analgésico en la epidermis, exactamente en la zona del dolor y éste desaparece en unos segundos. No me importa que el Reflex esté caducado, picará más. Seguro.

Una vez he comprobado que llevo todo lo necesario para un caso de fuerza mayor, me queda lo más importante…Las ideas.

Las ideas, son la nueva moneda de cambio. Ideas…Aún recuerdo cuando la moneda era una pieza metálica, con la cara del que fue el último Rey del país y las cosas eran más sencillas. Creo que nadie, en aquella época, podía haber imaginado que íbamos a acabar así…

Lo único que se puede vender, ahora, son ideas. El gobierno, los gobiernos, las extraen de los ciudadanos pero…quedan personas que por diferentes motivos, tienen ideas que no pueden ser abducidas y siguen , ahí, sin que nadie pueda tener acceso a ellas. Nadie sabe la causa de este bloqueo…En mi caso, un accidente de tráfico me dejó en un estado de coma profundo durante quince días, del que me desperté sin ninguna secuela aparente.

Un día al año, nos toca ir a la Sala de Extracción. Nos hacen un barrido cerebral y captan las nuevas ideas que puedan haber surgido. Las ves pasar por una pantalla gigante…Cuando acabó mi Extracción, tras el accidente, me di cuenta que había ideas que no habían sido desalojadas de mi cerebro.

Disimulé, mentí en el formulario y volví a casa con ellas.

Cada vez hay menos ideas. Son una mercancía valiosa…

Y yo tengo unas , que sé que valen. Voy a vender lo que sé sobre la utilización de la energía solar fotovoltaica. Es , a lo que me dedicado toda mi vida en el campo de la investigación y tengo unas “ideas” que jamás me atreví a publicar que son de gran importancia para el desarrollo de este tipo de energía, en un país como España, con los niveles más altos de insolación solar de toda Europa. ¿A nadie le parece raro que en Alemania, un país de insolación pobre, sea el primer país que genera y consume este tipo de energía? ¿Qué en estos tiempos tan avanzados, aún no tengamos acceso a este tipo de energía de forma libre y sin coste?

Sé que mis ideas no pueden caer en manos del gobierno, los gobiernos. Las bloquearán y no permitirán que el mercado de las eléctricas se vea en peligro. Estamos hablando de muchísimo poder…

Sé que debo hacerlo…

“Puedo hacerlo”

“Puedo hacerlo”

De camino al lavabo, me veo reflejada en el espejo de cuerpo entero. Parece que me vaya de excursión…Siempre que estoy nerviosa, me pasa esto. Tengo que ir al lavabo y descargar mi vejiga que, me lo pide cada cinco minutos…

Me lavo las manos y veo, de nuevo, mi rostro y mis ojos, allí en el espejo. Mi mirada está triste. Vacía. Siento que toda yo,  soy como una especie de robot que vive una vida… mecánica. Debo sentirme afortunada de percibir este vacío. Significa que aún queda una esperanza para mí…y voy a buscarla.

Guardo mi armamento en mis bolsillos. Las ideas, van conmigo…Siento un escalofrío al pensar en cómo me las van extraer. Sé que es indoloro pero …

Abro la nevera y doy un sorbo directamente de la botella de agua.  Ya estoy preparada para salir…

…………………………………………………………………………………………………………………………….

Si quieres continuar el relato , aquí lo tienes en PDF. Me ha salido más largo de lo habitual …

PDF MercadoNegro

NB 1 : Esta es la canción de marras.»Eye Of The Tiger» de Survivor. (BSO de Rocky)  Aviso  : es de las que se pegan y se van reptiendo machaconamente en tu cabeza ( por lo menos, a partir de una edad)

 

 

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Encontré aquella antigua máquina de escribir, arrinconada, en el almacén de la oficina. Su intenso color verde me fascinó…Me la llevé a casa.

Antes de continuar, debo confesar:

Estoy enganchada al Apalabrados, al Whatsapp y al Atrivialados.

Juego a todas horas. Juego en casa. Juego en el trabajo…

Vale. Ya lo he hecho. Confesado.

Así es como llegué al almacén… Trabajo en el departamento administrativo de una empresa de material médico. Soy una de las personas que se ocupa de la facturación. Lo hago en jornada partida de ocho horas menos…cuando me bajo al almacén para…jugar o para responder a los mensajes que me llegan.

Lo sé. Está mal.

Lo sé. Me he enganchado.

Lo sé. Esto debe acabar.

Coloqué la máquina en una mesa, al lado de una orquídea que compré de oferta en el Carrefour. (Sí, en el Carrefour: al lado de la panadería, hay una zona con cuatro plantitas.) Al principio, la máquina de escribir era un objeto de adorno. Su única función era ocupar aquel rinconcito, con ese toque verde vintage tan mono pero…ocurrió el gran apagón.

Ese día que todos recordamos, en el que la ciudad se quedó sin luz…Sin televisión. Sin red. Sin…ordenador, teléfono… Sin mi vida social ( y mi ocio) al completo…

Intenté leer a la luz de las velas. Intenté dormir. Lo intenté…

Repasé todos mis temas pendientes, conté ovejitas y dibujé mentalmente todas las sombras que dibujaba la luna por la ventana y en eso estaba, cuando un resplandor verde me llamó la atención. Era muy tenue. Nada estridente…Relajante. ¿De dónde procedía esa luz?

Me levanté de la cama y, como podéis imaginar por el color del destello, vi que lo que brillaba era la máquina de escribir. Me acerqué y me senté delante de ella. ¡Era muy bella! La acaricié con delicadeza y mi mano se deslizo por el carro. Entonces, se me ocurrió que podía escribir, sin necesidad de electricidad y…como no podía dormir…

Saqué los folios de la impresora , coloqué uno y lo fijé. Al mover la rueda, el sonido familiar me pareció música celestial.

Teclée una letra : la “A». Apareció ante mí. Aporreé las teclas sin ton ni son : dlshdoeyfeiowhjcnñdsjñlkjsñf. ¡Aquella vieja máquina escribía perfectamente!

Así que inspiré, expiré, extendí mis dedos y empecé a escribir…

Desde ese preciso instante,  no he podido parar…Tengo los dedos entumecidos, las piernas agarrotadas , la espalda ya casi rota , se me nubla la vista y… no veo la forma de dejar de escribir.

No puedo despegarme de las letras. Si me alejo, una fuerza brutal tira de mis manos y, estas, siguen escribiendo. A su libre albedrío. De vez en cuando, algo falla en el contenido y se dejan ir . Teclean : kjsghdhdflrhflerhelrifhldrjfklrjerjñrkj.

El caso es que no puedo parar. Tampoco puedo hablar. Esto es horrible.

No he ido a trabajar y los folios se amontonan a mi alrededor. Páginas y páginas…

Estoy encerrada en casa, esperando que alguien me eche de menos en el Whatsapp , en Apalabrados, en Atravialados, en Facebook o en Twitter y venga a ver qué pasa.

Me encontrarán escribiendo, sin parar,  en esta vieja máquina verde y… si leen alguna de estas hojas que estoy dejando por aquí, lo que leerán es esta historia. Es posible que haya empleado otras palabras ( no me sale nunca igual) pero será la misma historia. La misma, la misma, la misma, la misma.

Lshdpuedkjfgjfññdgfdkfjoiujdeoupojhpiyf.

Necesito ayuda. Esto empeora.

Es muy urgente.

Hdfghdfyioeryofhsldfjñxsdklllioduewpiìkmdhcjksdh…

 

 

 

Se acerca tormenta…

uno

Se acerca.

Tormenta.

De nuevo…

Esta vez, estaremos preparados. No nos sorprenderá como la primera vez…

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Ese día, el de la primera tormenta, me acordé de coger mi paraguas rojo. Mientras me tomaba el café matutino, oí el parte meteorológico, me asomé a la ventana de la cocina y observé unas nubes, lejanas, que avanzaban hacia mi posición.

Ese día, el de la primera tormenta, decidí ir caminando a trabajar. Las nubes, me sorprendieron esperando el autobús y yo, como todos los que estaban alrededor, me quedé extasiada, viendo los colores y las formas.

dos

Ese día, el de la primera tormenta, oímos un trueno, melódico y encantador. Después, unos finos hilos dorados empezaron a emerger de aquella amalgama de color y texturas y, a la vez, suaves copos dorados y azules y morados y rosas y verdes…Pero no colores cualquiera, no: azul celeste, añil y turquesa. Verde esmeralda y manzana. Rosa melocotón y pastel. Rojo intenso. Y muchos tonos de amarillo…

Ese día, el de la primera tormenta, casi todos abrimos nuestros paraguas, para resguardarnos de esa lluvia de color que aunque de efectos visuales maravillosos, se nos antojaba extraña. Casi todos…Todos  menos una chica joven que , extendió los brazos , se descalzó y alzó su rostro hacia el cielo.

paraguas1

Copos y gotas de lluvia multicolor , la fueron empapando, mientras ella bailaba y reía y nos animaba a hacer lo mismo. La nube pasó y dejamos de observar a la mujer que seguía riendo, encantada, mirando el cielo ya despejado y luminoso.

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Al día siguiente, el rostro de aquella muchacha, apareció en todos los informativos de todos los canales de televisión. Inundó las redes sociales. Fue portada de los periódicos de mayor tirada del país. ¡Aquella mujer era absolutamente feliz! Todo un descubrimiento : Una Persona Feliz. Los científicos que analizaron este caso inédito, concluyeron que su exposición a aquella tormenta tan especial, la había empapado de felicidad, pura y dura.

Hoy, hay una alerta a la población mundial de riesgo de tormenta.

Se acerca.

De nuevo.

Nos piden que no cojamos nuestros paraguas. Que nos descalcemos, que nos despojemos de nuestra ropa y salgamos a la calle.

Que extendamos los brazos en cruz y que alcemos el rostro hacia la lluvia de color.

Bailar , es opcional…

tormenta

NB del making of Yo me lo guiso y yo me lo como: Estos tres cuadritos ( son muy pequeñitos) , son fruto de una terapia anti -stress y el conveniente regalo de unos rotuladores de punta fina ( muy chulos) y estos bastidores, pequeñitos y rectangulares que me costaron 1€ en el chino…(En los chinos hay bastidores, informo.) Al acabarlos y colgarlos en la pared ( en casa, me dejan colgar todos mis cuadros ; – ) ), me inspiraron el texto.

Ordenando y recopilando.

Hace tiempo que lo quería hacer pero…Una cosa y la otra y la otra . Ya se sabe…

Una gripe devastadora de la que , de momento, he salido inmune, ha hecho estragos en casa ( con terapia de reposo y sueño) y yo he tenido la calma necesaria para : ordenar y recopilar.

He recopilado todos los relatos que se han escrito en este Blog Imperfecto ( unos 77) y he remodelado el menú de cabecera para que se pueda acceder a ellos, mediante link o en descarga en PDF.

77 Relatos, aquí ( y en el menú de cabecera) ; – )

mosaicorelatos

El estreno de Terciopelo Rojo crea expectación…

Quien ya lo ha leído, ha sucumbido a su poder…

t6

 

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12 Febrero a las 00:00…

Ya (casi) está aquí.

Precisión suiza.

Durante el pasado mes de Octubre, presenté un microrrelato en un Concurso convocado por Artgerust, un portal muy interesante dedicado a la publicación de libros con contenidos muy interactivos.

Esta vez, las bases marcaban lo siguiente :

Que tu texto tenga menos de 160 palabras y su temática gire en torno a la Novela Negra, desde los clásicos del género hasta la corriente más actual de Novela Negra Nórdica.

Se presentaron 868 micros, de los que dos han resultado ganadores ( muy buenos, por cierto) y otros 200 han sido seleccionados como finalistas para formar parte de una Antología que publicará Artgerust.

Y…¡Tachán! Estoy emocionada!! El micro «Precisión Suiza» está entre esos 200.

Aquí os lo dejo.Relato Finalista. ; – )

PRECISIÓN SUIZA

Limpió el bisturí y lo guardó. El cuerpo de la mujer, debidamente diseccionado, yacía en la cama, ubicado con exactitud en el centro. Antes de abandonar la suite, depositó el precioso reloj suizo, en el hueco de su garganta. Se la había abierto en canal…

El inspector Swatch llegó a la escena del crimen. El forense, ya le había confirmado que era otra víctima del Asesino Preciso. Era la décima y cumplía todos los requisitos: mujer de mediana edad, adinerada, sola y poseedora de un reloj suizo. Llevaba más de doce años persiguiendo al psicópata, sin éxito. No había ninguna pista…Nada.

Inspeccionó los cajones de la mesilla de noche y encontró unos papeles. Facturas, tickets y un manual de instrucciones. El dibujo de la portada le llamó la atención: era un reloj. Lo abrió y encontró una factura de una de las mejores joyerías de la ciudad. Se le desbocó el corazón.

 “Incorporación de micro-cámara en reloj Advance Suisse”.