El vaso de agua (II) : solo contiene H2O


Tenemos entre manos un compuesto de dos átomos de hidrógeno unidos a un átomo de oxígeno, todo ello contenido en un recipiente hecho de sílice (dióxido de silicio, SiO₂), soda (carbonato de sodio, Na₂CO₃) y caliza (carbonato de calcio, CaCO₃) y para hacerlo más brillante y transparente , se convierte en cristal añadiéndole algún tipo de óxido metálico (como bario, potasio o zinc y nunca plomo).

Hidrógeno, oxígeno, sílice, soda, caliza y óxidos metálicos. Un vaso de agua : el hecho objetivo, su visión más científica.

El agua es , siempre, H2O

Nuestro vaso de agua somos nosotros.

Es transparente pero puede cambiar de color según nuestra forma de afrontar la vida. Muchas veces, lo único que cambia el estado del agua es nuestra actitud .

Los días en que el sorbo es amargo,la vida se convertirá en gris y tempestuosa y nos parecerá que nos vamos a ahogar en ese vaso pero, al día siguiente ( si todo va bien), le vas a dar otro sorbo al vaso y la vida va a seguir.

Sí o sí.

El vaso de agua (I)

“El vaso de agua” se ha utilizado para muchas metáforas.

La de si ves el vaso medio lleno o medio vacío, según tu tendencia al optimismo o al pesimismo.

El vaso de las frases hechas : “Ahogarse en un vaso de agua” o “Crear una tormenta en un vaso de agua” que se refieren a la capacidad que tenemos los seres humanos de fabricarnos grandes problemas de cosas simples que, aparentemente ( y sólo aparentemente) no lo son.

Las que más me gustan, por eso, son las de tipo “Es como un vaso de agua en el desierto” y “Un vaso de agua no se le niega a nadie, ni a tu peor enemigo” porque son positivas : hablan de la esperanza y de la compasión.

En este Blog Imperfecto, el vaso de agua es una metáfora de la vida.

Y un recordatorio, de que hay que disfrutar cada sorbo…

Ilustrados.

Tres ilustraciones que dicen mucho, sin una palabra, del mundo actual.

Tiene posibilidades:

Política actual.

El karma.

Visto en X.

Las guerras tienen víctimas en todos los bandos. 

A los de las medallas , siempre les va bien…

Visto en X.

La IA es inteligente. ¿Y nosotros?

De Asier.

Asier Sanz

Compro prisa.

 

serious running businessman and big white clock in dark room

-¿Tienes prisa?- Más que una pregunta es una constatación de un hecho. Yo estoy sentado, tranquila y serenamente, en mi sofá amarillo mientras él, me habla desde la cima de su altura, paseándose casi como un péndulo. Aquí, allí, aquí, allí… Tiene prisa.

-Sí, mucha.

Yo no tengo prisa. Estiro mis piernas y las relajo encima de los  cojines. Dejo que mi espalda se amolde suavemente al respaldo del sofá. Cuando ya estoy en una posición agradable, me quedo unos segundos suspendido en la nada, deleitándome con el paisaje que me ofrece la naturaleza desde mi ventana…Eso sí que es un  privilegio. Observó ese campo de trigo, aún muy verde, que la brisa mueve y ondula como si fuera un mar. Casi puedo oír el susurro delicado que te arrulla como la más exquisita de las nanas…Lo único que me resulta molesto, es este tipo con prisa…

No me voy a sentar en este sofá, ni voy a perder el tiempo tomando un café contigo. Te repito que tengo mucha prisa.

-Cuando dices “mucha” ¿De cuanta hablamos?– Le dejo que calcule una cifra. Normalmente, la transacción se realiza de esta forma: ellos me dicen cuanta tienen y yo le pongo un precio. Si interesa, bien. Si no… no pasa nada. Hay mucha oferta.

Se me antoja un buen momento para hacerme una infusión relajante. Creo que voy a probar el té de frambuesa que me trajeron de Nepal. Me lo tomaré, sorbo a sorbo, dejando que el calor inunde mi cuerpo y el sabor de las fresas silvestres me conforte. Las nubes cambian de forma y se deslizan por el cielo, empujadas por un suave viento que esparce el aroma de este verano ya moribundo. Me apetece abrir las ventanas…

Yo creo que un par de kilos.– me responde  el hombre que tiene prisa– ¿Te van bien? Necesito el dinero y, de verdad, me tengo que ir ya.

No es mucha, pero con eso puedo pasar-Calculo cual sería el precio justo según los índices de cotización de la prisa en el mercado. Le digo la cifra y el asiente, moviendo enérgicamente la cabeza,  y me doy cuenta que estoy comprando prisa de una gran calidad. La necesito para cuando viajo a la ciudad o cuando me convocan para reuniones de negocios. Desgraciadamente, yo nunca he tenido prisa y, por eso, me veo obligado a comprarla.

Cuando estoy cerrando el gran tarro de cristal en el que he guardado la prisa recién adquirida, oigo como hierve el agua de la tetera. Me dirijo al hombre que acaba de venderme su prisa y le invito a probar el té de frambuesas del Nepal.

Nos sentamos los dos.  Estamos cómodos y relajados y nuestra mirada se pierde en el baile del trigo y en las montañas que se adivinan en la lejanía. El contraste cromático es de una delicadeza exiquisita: las pequeñas cimas se recortan contra un cielo de un azul turquesa casi imposible que se une a la franja del verde, fresco y chispeante…

Este té está delicioso-me dice mi proveedor de prisa.

Le agradezco el comentario y doy otro sorbo. Las fresas silvestres estallan en mi paladar y lo acarician.

Sí. Está delicioso…

Estupidez humana.

He desenrollado una alfombra de yute que tenía guardada y las esquinas han quedado levantadas. Para evitar el tropiezo seguro, he ido a buscar cosas pesadas para ponerlas encima de las zonas rebeldes durante unas horas para aplanar la fibra. 

Cuando necesito algo que pese, voy a buscar mi bala de cañón.

Y es que tengo esta bola de hierro, que pesa más de 2 Kg y que cayó en la casa de mi familia, según decían los más mayores, durante la Guerra Carlista. No sé cuál porque, a falta de una, hubo tres guerras carlistas en diferentes períodos de 1833 a 1876.

Estas balas de hierro, a veces se ponían al rojo vivo para causar más destrozo. Hoy, estas bolas pesadas se han sustituido por armamento sofisticado. Las guerras continúan y las vemos en directo, igual que las muertes que conllevan.

Hace casi 200 años, eran estas balas de cañón, ahora son drones de última generación. 

Todo cambia, pero nada cambia.

Es la estupidez humana que se va haciendo más profunda y…sofisticada.

NB : La herramienta de IA de WordPress me sugiere estos títulos :

Bolas de cañón de la Guerra Carlista: Un legado familiar pesado

Este título destaca el peso histórico y familiar de las bolas de cañón, atrayendo a lectores interesados en historias familiares y reliquias históricas.

La evolución de la devastación: De las balas de cañón a los drones

Este título resalta la evolución tecnológica en la historia bélica, atrayendo a lectores interesados en la historia militar y los avances tecnológicos.

El legado de las balas de hierro: Reflexiones sobre el cambio y la continuidad

Este título resalta el contraste entre el pasado y el presente, atrayendo a lectores interesados en reflexiones sobre la evolución de la guerra y la sociedad.

Limonero sabio.

He dudado entre dos variades de limones: el Interdonato y el Amalfitano sfusato. Finalmente, creo que es el que proviene de la costa de Amalfi por su tamaño y sus características.  

La corteza es gruesa y protege su interior por lo que es muy rico en aceites esenciales. Con este tipo de limón se elabora el típico licor de la zona, el limoncello.

Muy diferentes pero bonitos y aromáticos. Viven todos juntos, en el mismo árbol y sin ningún problema.

Un alegato a la diversidad . Hay que aprender del limonero…

Tiritas.

Ya se me ha vuelto a caer. Ahí la veo, a mis pies.

Me pasa cada mañana y empieza a ser crónico.

Me despierto más o menos contenta ( eso depende del número de horas que he dormido y la calidad de esas horas), me preparo con un café con leche increíble que me espabila con el aroma y abro la puerta de casa para dirigirme al buzón.

Si todo ha ido bien (últimamente, los del reparto van un poco locos) tengo la prensa matinal, calentita o fresquita (depende de la estación). Mientras realizo todo este proceso matinal, aún no se me ha caído…

Me siento en la mesa de la cocina.. El olor a papel y tinta me reconforta…Si analizo la secuencia de acciones, puedo constatar que aún no se me ha caído.

Entonces, llega el momento. Me detengo en la portada .

Ya me está bajando hacia el estómago cuando llego a la sección de Internacional.  Las fotos de unos niños . Guerra. Guerras. Un bombardeo. Escudos humanos. Niños. Niños.

Siento como se desliza por mis piernas y llega a mis pies .

Siento que se me escapa…

Hace ese ¡Plof! atenuado y la veo.

Ahora mismo, no tengo alma. Se me ha caído a los pies…

Me agacho y la recojo.

Debo recordar comprar más tiritas aunque sé que no sirven de nada. Somos muchos , la mayoría, a los que se nos ha caído el alma a los pies pero parece que no nos ven. O no nos quieren ver.

Mientras tanto, la empresa que vende las tiritas se está haciendo de oro…

¿Te hubieses parado?

Joshua Bell, un virtuoso del violín. Una de las figuras de este tiempo en música clásica. No es un cualquiera en lo suyo este Joshua…En el Boston Symphony Hall agota las entradas a 100 euros la butaca. Dicen de él que sabe ejecutar con maestría las obras más complejas de Bach.

Un fuera de serie.

Joshua Bell participó en un experimento social ( Washington Post ) acerca de la percepción. ¿Percibimos la belleza? ¿ La reconocemos en un contexto inesperado? ¿Nos detenemos a apreciarla? Lo situaron en una estación de metro , en Washington, con jeans y una gorra de beisbol . También tenía su platito ( que era la funda de su Stradivarius de 1713) para recoger los donativos o limosnas.

Atacó la  Partita número 2 en Re menor de Johann Sebastian Bach (  es considerada la cima del repertorio para violín solo, dado que cubre todos los aspectos de la técnica violinística conocidos en la época de Bach, siendo una de las piezas más difíciles compuestas para ese instrumento. Se incluye habitualmente como pieza obligatoria en las competiciones de violín de todo el mundo.Wikipedia dixit ) y esperó reacciones. De cada 1000 pasajeros, se había previsto que unas 35 personas se pararían a escuchar al virtuoso, absortas por la belleza de la música. Un centenar, le darían dinero ( se estimaba unos 150 dólares).

Así que Joshua Bell interpretó , igual que lo haría en un concierto de alto nivel , lo más difícil de Bach. No sólo era música, en el metro se pretendía mostrar la máxima expresión del virtuosismo. Belleza total, aunque no te apasione la música clásica.

El resultado final fue : 6 personas se detuvieron a escucharlo y recaudó 32 dólares…Bell y Bach pasaron desapercibidos. Practicamente nadie,  percibió la belleza del momento.

La conclusión es más triste aún : no sólo no la descubrieron …Se la perdieron…¿Cuantas veces pasará eso al día? No hace falta un virtuoso. Hay belleza en casi todos los lugares del mundo pero…¿La vemos? ¿La percibimos?

¿Te hubieses parado?…

 

 

 

 

El símbolo de Gerald Holtom.

A este extraño jardín, lo llamé flores marcianas. Lo he encontrado, escondido en un cajón. Es un bastidor muy pequeñito, con un fondo de pintura de pizarra negra y unas flores blancas. Algunas de ellas, son el símbolo de la paz que todos conocemos. 

Este símbolo no es muy antiguo (de la década de 1950) y su autor, el diseñador Gerald Holtom, no lo registró así que es utilizado libremente en multitud de manifestaciones a favor de la convivencia y el pacifismo. En su momento, fue creado como logotipo de la Campaña Británica para el Desarme Nuclear (NCD).

Y, desgraciadamente, como sigue habiendo guerras y armas nucleares en manos de gente a todas luces incompetente, antes y hoy, seguimos utilizando símbolo de Gerald Holtom para manifestarnos en contra de la guerra. De las guerras. De todas. 

«et”, “y” o “&” .

Fue un caligrafista el que unió las letras “e” y “t” (et), conjunción latina que significa “y” y creó el monograma “&”.

Aunque relacionemos este símbolo con la lengua inglesa, su origen se remonta al siglo I d.C. y se empleaba en cualquier lengua en alfabeto latino. Era una forma de abreviar las palabras. Dicen que su creador fue Tirón, un esclavo de Cicerón que debía transcribir los discursos del senador e ideo un sistema para ir más rápido. Fue la proto-taquigrafía. 

Tirón juntó en un solo trazo la “e “y la “t” para no levantar el puño de la mesa. Le iba la vida.

En español escrito, no es tan utilizado porque la conjunción copulativa que representa la “y”, no precisa de abreviación.

Sea como sea, es un signo de unión. Aglutina.

Parece que, en los últimos tiempos, en nuestra civilización, nos falta un poco de “et”, “y” o “&” …