#freeassange

No lo conozco. No tengo ni la más remota idea de si este hombre australiano ha podido cometer «delitos sexuales». Pero, sin conocerlo de nada, se me hace evidente que lo que está pasando con Julian Assange no tiene nada que ver con eso.

Tiene que ver con la libertad de expresión. Tiene que ver con «matar al mensajero». Tiene que ver con poner al descubierto las miserias del poder( global).

Ni una sola vez se ha oído una disculpa por la violación de los Derechos Humanos, por ejemplo. El único mensaje que nos llega es que la divulgación de esta  información es un atentado a la seguridad (global). No se niegan los hechos. Sólo hay aspavientos ante la magnitud de lo sucedido : hacer público lo que es Top Secret. ¡Qué barbaridad!.

Y resulta que los secretos son feos (también los hay  tontos como lo de los perfiles «pseudopsicológicos» de nuestros políticos) y evidencian que hay un espacio público limpio como una patena que esconde una trastienda de mugre y suciedad.Y lo peor de todo es que ya lo sabíamos o ya nos lo podíamos imaginar.  Tristemente, formamos parte de esa humanidad de Wikileaks.

El show a escala mundial, con esta confusión de términos y de proceder(¿lo han encarcelado por presuntos delitos sexuales o por ser Wikileaks? ) es intolerable en una sociedad del siglo XXI, libre.

La sensación de fraude y de que nos quieren tomar el pelo es total. ¿Qué han borrado tweets con el hashtag #freeassange? ¿Bloqueado webs de apoyo?. ¿Nadie les avisó que eso iba a reforzar la respuesta de la sociedad-www.?

Imparable.

#freeassange.


Odio la Navidad.

Odio la Navidad. Cuando lo digo, la gente me mira con cara rara. ¿Cómo no puede gustarte la Navidad, hombre?. Es un tiempo de amor y de paz, de regalos, comilonas, encuentros familiares… Y ya pueden venderme la idea más romántica y preciosa de la Navidad que a mí, no me afecta. Sigue sin gustarme.

La odio. Profundamente.

Lo del amor y la paz me produce escalofríos. Es como si el ser humano estuviera programado para amar y estar en paz y armonía esos días del año. Específicamente, esos. El resto del año tiene como una especie de carta blanca para ser anodino (ni bueno , ni malo) o un verdadero hijo de puta. Perdonad que sea tan grosero pero no sé cómo expresarlo con la contundencia que requiere. Cuando estoy concentrado poniendo las luces, suelo crear historias de ciencia ficción que me ayuden a superar el frío y el tedio. Siempre me imagino que los extraterrestres que nos controlan ( eso ya os lo explicaré otro día), nos han insertado una especie de temporizador con una serie de botoncitos. Se divierten jugando con nosotros y, en Navidad, nos colocan en el mode Xmas, para que se activen esas características navideñas del amor y la solidaridad.

El que me decía eso de la paz y amor tiene a su madre internada en una residencia de ancianos a la que no va nunca. Eso sí, en Navidad come con ella.

Yo soy un tipo normal . Amo cada día del año a mi esposa y mi hijo y soy un ser pacífico.

Y, odio la Navidad.

Lo de los regalos me supera. La mayoría de veces son intercambio de obsequios medidos por su valor económico: Yo te regalo tu perfume favorito que me cuesta 60 euros y espero que tu te gastes lo mismo en el mío. La gente acude en manada a los centros comerciales y compra sin ilusión. Sin querer hacer el regalo y eso es muy importante para que un regalo funcione. Son pocos los que invierten su tiempo en regalar . Se limitan a fijar el dispendio y obvian todo lo que tiene de ritual : pensar en el destinatario, en sus gustos. Buscar lo que crees mejor, encontrarlo y hacer que te lo envuelvan con cariño ( el último regalo que me hizo mi cuñada tenía como envoltorio una bolsa del Carrefour … y eran unos calcetines negros y una bufanda de rayas horrorosa. Yo nunca llevo bufanda.). Es por eso que los días posteriores a las fiestas navideñas, las tiendas saben que tendrán un aluvión de devoluciones. Todo es consecuencia del no querer regalar y , por lo tanto,regalar mal. No puedo evitar en pensar en todo esa superficialidad cunado el camión recorre las calles y, de madrugada, veo todas esas cajas y bolsas amontonándose en loscontainers de la ciudad. Eso sí, papel con papel, plástico con plástico…

A mí, las Navidades, lo que hacen es robarme el tiempo que le regalo, cada día, a mi hijo. Me hacen ir a controlar que todo está en orden y no puedo cumplir mi horario habitual.

Mi hijo es un precioso niño, gordito y sonrosado que viene de tierras heladas. Hasta los seis años vivió en un centro de adopción y, durante todo ese tiempo, no recibió muestras de afecto ni pudo jugar. Mi hijo no había jugado jamás. Así que, desde que vive en nuestro hogar que ahora es el suyo, le dedicó un tiempo sagrado por la tarde, antes de bañarlo y acostarlo, para jugar a aquello que más le apetezca.No le interesan los juguetes, lo que le gusta es fabricar castillos con cajas de zapatos e imaginar aventuras con los desgastados muñecos de plástico que le regalamos en su primer cumpleaños con nosotros y de los que no se ha desprendido en estos tres de convivencia. Así que lo único que me trae la maldita Navidad es alterar mi ritual sagrado del juego. Mi regalo diario a mi hijo.

¿Cómo no voy a odiar la Navidad?

Por si fuera poco, eso de los encuentros familiares y las comilonas es algo que ya sufro con regularidad en casi todos los momentos del año. Hay festejos para los cumpleaños, los bautizos, las bodas, un par de domingos al mes, en agosto cuando vamos al pueblo y al apartamento de la playa… Lo que me gustaría es que hubiera menos pero es imposible convencer a mi mujer…ni a mi madre, ni a mi cuñado que ya me está enviando mensajes para saber qué vamos a hacer para Fin de Año…En Navidad, la sociabilidad de nuestras familias se multiplica por mil y se convierte en una cadena de eventos alrededor de una mesa que casi se parece a La Grande Bouffe.

Sólo pensar en ello, me dan náuseas y tengo que tener cuidado con eso . Me paso todo el día arriba y abajo con el elevador…

Odio la Navidad.

Y aún más desde el apagón del 2018. Demasiadas Cumbres Internacionales sobre el cambio climático y poco trabajo efectivo para corregir nuestros excesos. Tras la crisis mundial que se inició en el 2009, llegaron los tiempos difíciles. Cuando en el 2016 por fin se vio la luz, se inició una etapa de nueva euforia consumista. Al mismo tiempo, el invierno empezó a ser más extremo y lo mismo pasó con el verano.

En Diciembre del 2018, todas las ciudades del mundo se engalanaron con millones de luces navideñas. Aunque eran portentos del bajo consumo, la tierra superpoblada, se llenó de bombillas de colores que anunciaban la alegría de los buenos tiempos que se avecinaban. Las temperaturas bajo cero hicieron que la población mundial pusiera en marcha sus aparatos de calefacción mientras la otra mitad de ese mundo, sofocado por el calor tropical, hacía lo propio con los de aire acondicionado.

No se sabe por qué, todo ocurrió en el mismo segundo pero lo único que se recuerda es aquel gran puuuufffffff y, después, la oscuridad total.

La tierra se apagó completamente. Era la Navidad del 2018.

A partir de ese momento, mi trabajo en el Departamento de Mantenimiento del Ayuntamiento de Barcelona, sufrió un cambio radical durante la época navideña. Las ciudades tuvieron que racionar el consumo de luz y, a la vez, requerían de la iluminación navideña que motivara a los ciudadanos a salir a la calle, a comprar y a animarse. Eso de vivir en la penumbra, nos convirtió en seres malhumorados y ariscos. Si antes me ocupaba de colocar los sesenta kilómetros de iluminación navideña en las 305 calles escogidas por el alcalde y, tras ese faenón, dejar que el susodicho apretara el botón del encendido ahora… Ahora , debíamos acudir diariamente a las 305 calles y encender los sesenta kilómetros de velas que iluminaban la ciudad. Eran velas especiales que duraban todo el mes y que debíamos encender y apagar en ciclos de veinticuatro horas.

Vuelta a las velas. Vuelta al encendido y apagado manual.

Odio la Navidad.

Y odio tener que irme a las 24:00 en el camión del Ayuntamiento para recorrer Barcelona, soplando las velas . Una a una.

Yo soy el tipo que las enciende y las apaga cada día. ¿Lo entiendes? ¿Entiendes por qué odio la Navidad?.

 

Making Of : Este texto lo colgué en megustaescribir.com y me inspiraron tres cosas distintas : 1) la de gente que odia la Navidad, 2) la noticia del alumbrado navideño en Barcelona y 3) las noticias sobre el cambio climático que llegan de Cancún. Se coge todo, se mezcla y sale esto…

Otros relatos: ( fabricadebestsellers.megustaescribir.com)

 

Venciendo a la Ley de Murphy.

«Si algo puede salir bien, saldrá bien».

El viernes 3 de diciembre, a las 19:00 horas, en el momento de máximo caos aéreo en el aeropuerto del Prat, nuestro avión despegaba? rumbo a Londres. Cualquiera de los cientos de miles de personas que se quedaron en tierra ese viernes fatídico , entenderán la magnitud de lo que acabo de escribir.

La facturación entre las 16:30 y las 17:00 horas, nuestro paso por el control de seguridad y la espera del embarque transcurrió con normalidad. Fueron los momentos iniciales del cierre del espacio aéreo y nos pilló en la frágil frontera de los «que entran». Viene a ser como cuando estas en una cola ( de lo que te quieras imaginar) y van dejando entrar grupos de personas pero siempre hay un sujeto en el que se «para» la entrada y se queda tras la valla hasta que le toque el siguiente turno. Nosotros fuimos, parece ser , de los últimos en volar en ese aeropuerto, ese día, esa tarde… Pasamos la valla, vamos.

Totalmente ajenos a nuestra buena suerte ( resulta que éramos afortunados sin saberlo), llegamos al aeropuerto de Gatwick. Ese aeropuerto había sido noticia en los informativos del día anterior: se cerró por el temporal de nieve que azotó Reino Unido ( sí, era ese que ni se veía de la nieve que había…). Así que mientras nuestra máxima preocupación era que el aeropuerto estuviera funcional,  a nuestras espaldas, cerraban el espacio aéreo de nuestro país  …

Vimos nieve, mucha y sentimos un frío de -7º  pero llegamos a Gatwick sin ningún problema.  Las llamadas telefónicas a nuestras familias para decir aquello de «hemos llegado bien» nos informaron de la situación excepcional que vivían los aeropuertos españoles. En ese momento, tras digerir la información, fuimos conscientes de nuestra buena suerte aunque, debo admitir, que sin acabar de entender muy bien que estaba pasando allí fuera. Tipo Expediente X.

En Gatwick, con un frío que Barcelona casi me ha parecido Santo Domingo, teníamos que llegar a Londres. El tren , cerrado. Los taxis, agotándose. Un amigo –bendito seas-londinense, nos envía un taxi . Llegamos al hotel, una hora y media después, sin más incidentes que el cierre de alguna carretera  que nos alargó la ruta.

Las noticias en la televisión y en la prensa española nos confirman que lo nuestro, casi que fue milagroso. En el Hotel, conocemos a una pareja con una niña y un bebé que no pueden volver a España ( es que es como increíble, de verdad). Nos da vergüenza ver los informativos internacionales, en los que se informa de cómo una huelga salvaje de 500 personas ha bloqueado un país. Leo los casos particulares ( lunas de miel truncadas, viajes para conocer a un nuevo nieto, …) y casi que me siento culpable de estar en Londres . Pero es que , todo salía bien… No podíamos luchar contra la buena suerte.

Hizo frío pero no tanto como se preveía. Llovió muy poco un día,por la tarde y al final de nuestra visita a la ciudad . El resto de días, tiempo seco para London… Hicimos todo lo que teníamos más o menos programado. Disfrutamos de una ciudad navideña y volvimos, sin incidentes, a Barcelona, tras un viaje muy plácido en el tren Gatwick express, una facturación rapidísima de maletas en el aeropuerto y un casi-que-no-tengo-de-comprar-un-agua antes de coger el vuelo de vuelta. Súmale unos días placenteros con amigos en una ciudad que siempre tiene algo que contarte y algo que aportar, como es Londres y la cosa te sale redonda.

Y, repito, unos vuelos de ida y vuelta inmaculados mientras los militares tomaban el control de los aeropuertos en España ( he querido ser un poco dramática, perdonad!). ¿Hemos o no vencido a la Ley de Murphy?

N.B1 : En catalán «estar llepat » quiere decir tener suerte. «Estar llepat per la gràcia divina» significa estra tocado por la suerte. Fue la frase del viaje, pronunciada por un familiar al saber que habíamos llegado a Londres. Así que ahora voy a comprar un número de Lotería , en honor a este viaje por si eso de estar llepat tiene efectos permanentes.


 

Más indicios : el anuncio de Coca Cola.

Los Papa Noeles andantes, los adornos, las luces, el amigo invisible, la lotería y, ahora, el anuncio de para estas navidades de Coca Cola. Es definitivo y esto no hay quien lo pare: La navidad está acechando, a la vuelta de la esquina.

El anuncio de este año mantiene la encantadora  ñoñez , marca de la casa, que tan bien funciona en esta season. Gusta, la verdad.

El spot, para la campaña global en más de noventa mercados, lo ha llevado a cabo la Agencia McCann Erikson Madrid. Se complementa con la creación de un Almacén de la Ilusión ( allí, las podemos intercambiar…las ilusiones)…Bonito.

Y, lo mejor: el making of .Lo podeís ver, aquí.

Ahora, a esperar las burbujas doradas de Freixenet

Ya mismo.

Y yo me pregunto, ¿No era ayer lo del Waka-Waka?…

El amigo invisible ya esta aquí…

Esta mañana, ya ha habido movilización al respecto. El amigo invisible ya está aquí y con él… todas sus puñetitas.

Primero, la pregunta de rigor ¿Participas?. Si no lo haces, pueden considerarte un bicho raro, un ser asocial, un soso… La mayoría de las personas, dicen «Sí» por inercia, por formar parte del grupo pero les chirría eso de tener que comprar un regalo. Y no por el coste ( los amigos invisibles suelen ser asequibles) sino por el hecho de lo que supone. Tampoco es que sea para morirse pero hay a quien se le hace un mundo : 1) pensar en el regalo y 2) comprarlo.

Una vez ya estás en el ajo te toca introducir la mano en la bolsa que contiene el resto de nombres y: ¡Ta-Chán!, descubres quién va a ser tu víctima.

Aquí pueden pasar varias cosas :

1) La persona a la que debes regalar es de tu círculo más próximo y te cae bien. En esta situación tienes más posibilidades de acertar ya que conoces al susodicho y deseas agradarle.

2)Si conociéndole, te cae mal, tienes posiblidades de meter el «dedo en la llaga» . el tono humorístico , dependerá de la buena o mala leche del que regala.Por ejemplo, una gran mano pintada de «blau-grana» si el otro es del Madrid…

3) La persona que te ha tocado es un rostro conocido pero nada más. No sabes que le puede gustar, si tiene pareja, hijos o le gusta el fútbol. Si quieres quedar un poco bien, indagas con disimulo. Si te da igual, vas a la tienda de los chinos y te inspiras…

En cualquier caso, todos se encuentran con la «obligación» de comprar un regalo y con el «derecho» de recibir otro.

La ilusión y las ganas de cada uno, se ve cuando los obsequios se depositan en la zona común y lo que más delata es el  envoltorio utilizado  y no me refiero a papel muy bonito… Un gran paquete de papel de periódico y cinta aislante, escondiéndo un pequeño pin, pueden ser igual de efectivo que los lazos multicolores. Lo importante, por eso, es lo que hay dentro y el éxito se mide , sobre todo, por las risas que genera cuando se descubre.

Ese momento, el de «la recepción» es otro de los momentos de tensión del Amigo Invisible. En nuestro caso, los regalos están en el centro y cada persona que abre uno, elige otro al azar ( tienen el nombre, claro) y lo entrega. Ese momento bajo los focos produce mucha inquietud a los menos expansivos. Y más, si lo que tienes en las manos, tras abrir el paquetito, es una peli porno de gasolinera…

Pero lo más importante del Amigo Invisible es que inicia el ciclo de los Festejos. Cuando en las empresas esto se pone en marcha, ya se huelen las vacaciones navideñas…Y ya (casi)están aquí.

Estos vídeos forman parte de una campaña publicitaria para MUJI de la Agencia de publicidad Carlitos y Patricia.

MUJI , una de mis lovemarks, es una empresa japonesa de artículos para el hogar, escritura, juegos ecológicos, cosmética, etc,..que tiene como filosofía ofrecer productos de altísima calidad sin marca y eliminando cualquier coste superficial  (p.e. packaging)para centrarlo en el producto.  De ahí su estética minimalista, sus bolsas kraft, sus cajas blancas sin apenas impresión. Productos escogidos y sencillamente bellos.

MUJI

 

 

1 dólar : 40 días de agua limpia.

Abrimos un grifo y, como por arte de magia, sale agua.

No pensamos en ella cuando nos duchamos, cocinamos o…regamos.

El día en que por una avería general, por ejemplo, te cortan el agua, se te hace visible su importancia.

No puedes ducharte, debes calcular el agua que queda en el depósito de tu WC, ¿Cómo hierves la verdura? y ¿Cómo friegas los plat0s?, ¿la ropa?… Y lo más usual es que el agua «de beber» la tengamos en botellitas que si no… ¿Qué beberíamos?…

Si por un momento, esa avería general se convirtiera en un estado permanente, si sólo tuviéramos agua para beber y ya no fuera potable, o no hubiera,…

Nosotros, abrimos un grifo y el agua fluye .

900 millones de personas, no tienen grifo que abrir. Ni agua que beber. De estos, la mitad son niños.

Otro dato del «agua» : la falta de agua potable es la segunda causa de muerte en niños menores de cinco años. Al día, mueren 4.200 niños por el agua…

¿Qué se nos ha escapado para que este sea un problema mortal?¿No somos capaces de repartir el agua entre todos? Agua. Sólo agua.

Entre las iniciativas que buscan solucionar este problema ( de la humanidad)  Unicef  USA ha desarrollado el Tap Project .

Miles de restaurantes se han sumado al proyecto. Cobran un dólar por un vaso de agua del grifo que , normalmente, ofrecen gratis a sus clientes.Con este dólar , UNICEF provee de agua limpia a un niño durante 40 días.

Una inciativa que se debería globalizar y extender a todos los países y restaurantes del mundo.

Agua, sólo agua.

Tap Project.

 

 

 

Batman no va a venir.

Antes de escribir este post, he pedido ayuda a Batman.

Ya se acercan las Elecciones «al Parlament de Catalunya» y los ciudadanos necesitamos de la intervención de algún superhéroe que ponga un poco de orden… Hasta que ayer no vimos a los candidatos (6) debatir sobre sus propuestas , no hemos tenido una sensación real de que la cosa , esta vez, iba en serio.

Demasiada tonteria, la verdad. Promesas de orgasmos a cambio de votos, jueguecitos de marcianitos infames, desnudos, toallas, …vídeos y spots chorras .

Lo que pasa es que este ejercicio de frivolidad es , más que ninguna otra cosa, una falta de respeto hacia la ciudadanía que realmente se preocupa y le preocupa cómo va el país.

Mañana martes, Mas y Montilla ( El President), celebrarán un cara a cara que también se ha orquestado al son del showbusiness y la tontería. Primero que sí, después que uno en catalán y otro en castellano, después que no y, al final, como dos niños en el patio de un colegio, acuerdan casi en directo, que se haga.

Yo mañana, veré el debate. Me interesa la parte seria de esta campaña , esa que parece no existir a no ser que se tengan en cuenta las vallas, banderolas y el spam en el buzón con toda la propaganda inútil ( ¿sabéis que existe una papelera especial para dicha propaganda?).Lo haré , sabiendo que no voy a oír nada nuevo pero, por lo menos, me sentiré menos idiota cuando vaya a votar…

Y Batman… pues lo dicho al inicio del post. Le interesa más el Barça-R.Madrid ( ha apostado en una porra de  superhéroes un 2-1, con mucho sufrimiento de los dos equipos…) pero lo de ayudarnos con nuestros políticos, como que no.

No viene.

Estamos solos.

 

 

 

 

 

 

 

El tamaño importa.

El viernes por la noche nos fuimos a cenar a un restaurante italiano. El que conocemos estaba cerrado por vacaciones así que nos decidimos a «poner a prueba» un nuevo local. Nunca se sabe : o la experiencia te abre a nuevas posiblidades o descubres otro lugar que tachar de la lista de preferidos y/o recomendables.

Cuando vamos por primera vez a un Restaurante, solemos observar los platos que van circulando hacia otras mesas , para poder calibrar y decidir mejor pero, esa noche, erámos de los primeros en llegar y , el resto de comensales, quedaban fuera de nuestra área visual…

Tampoco hay que investigar mucho en un italiano así que empezamos a leer la carta y a seleccionar dos tipos pastas y una pizza. Escogimos dos platos típicos ya que es una buena forma de poner a prueba al italiano en los fogones, siendo uno de ellos el aparentemente fácil aglio e olio que, de tan sencillo, sólo unos pocos saben tocarlo bien.

Mientras esperábamos , una pareja se sentó en una mesa muy cercana a la nuestra. A la hora de pedir , pidieron un plato de pasta y una pizza , ambos platos para compartir. A mí me cuesta hacer «eso» en un Restaurante. Y aún sabiendo que va a sobrar , seguro, me da un cierto apuro pedir un sólo plato para compartir ( dejando a un lado el tema económico : en caso de necesidad de ahorro, se comprende perfectamente).

Mi padre, por ejemplo, siempre lo hace. Vamos a un restaurante donde las raciones de paella dan para el doble de lo normal. Ahí, dónde comen dos comen cuatro… Es así y es verdad. Mi padre no entiende por qué hemos de pedir para todos cuando sabemos que van a quedar toneladas de arroz en la paellera. Lo encuentra estúpido. Y lo es…pero cuando el camarero nos pregunta : Tengo cuatro segundos, me falta uno y le decimos que de la paella van a comer dos, no dejo de sentirme un poquito incómoda. Aunque , cada vez más, voy haciendo lo que hace mi padre…

Volvemos al italiano y a la pareja que pide «un único » . Estoy pensando en lo de las raciones y en eso, llega el camarero y nos planta en la mesa nuestros platos de pasta. ¡Dios mío!. Eran dos baldes rebosantes de pasta, amontonada en piramidal y a lo ancho. ¡Había tanta, tanta!. Y veo que la pareja de al lado nos está mirando. Veo una cierta suficiencia en su mirada y compasión, también. Ellos ya sabían que esos monstruosos platos de pasta eran monstruosos…

¿Qué ocurre con los tamaños en la cocina? En la alta cocina creativa, a veces se exceden con el minimalismo y en la cocina tradicional, hay muchos cocineros «con complejo de madre» que se exceden en la cantidad. Los excesos, en cualquiera de sus modalidades, son contraproducentes.

Debo deciros que la pasta estaba muy buena…pero… nada más ver aquella bandeja repleta de fetuccini se me cerró el estómago. Si hubiese habido la mitad, me la hubiese comido con deleite. Ante el montón, se produjo el efecto contrario.

Para acabar de rematar, los camareros eran de los del tipo simpáticos y agradables y nos preguntaban muy a menudo, si todo estaba bien, si nos gustaba la pasta, si necesitábamos más parmeggiano. Al llegar al límite de mi resistencia gastronómica, me di cuenta que el plato seguía pareciendo lleno . Entonces hice lo de la «táctica del despiste» que consiste , en este caso, en amontonar el resto de pasta hacia uno de los lados del plato, comprimirla y dejar una área limpia que indique que allí falta algo. Lo que nos hemos comido.

La táctica no funcionó , ya que el camarero , al retirar el plato, me preguntó si no me había gustado e incluso ¡Si quería otra cosa!. Le dije que había comido mucho y que las raciones eran descomunales. Y , entonces, me confortó : Ya se lo decimos al cocinero pero ya sabes cómo son los italianos.

Pues el cocinero se equivoca: el exceso, «tira para atrás». Si volvemos ( la imagen del balde me persigue) , haremos lo del plato único para dos…

En cualquier caso, si el cocinero no puede controlar su mano y hace esas cantidades bestiales, puede hacer lo que hacen en el Restaurante Da Greco en Barcelona. El resto de la ración, lo distribuyen en pequeñas porciones y lo sirven en las mesas , para probar. En este Ristorante ( que lo es de verdad), Toni hace unas pastas tan increíbles que , probar otras , te hace querer volver y catarlas.

Y sus raciones son las justas.Perfectas…

Porque en esto de la cocina, el tamaño importa.

N. B : Los mejores aglio e olio que he probado , en Da Greco.

Da Greco Restaurante

Passeig Gràcia, 116

08008 Barcelona

932 18 65 50

 

 

 

 

Publicando un siglo después.

Mark Twain debe estar alucinando allí donde esté. Cien años después de su muerte, publican sus memorias … El primer alucine lo tendrá al comprobar que, realmente,han pasado 100 años ( que se dice rápido) desde que decidió que se escondieran sus relatos autobiográficos en una bóveda de la Universidad de Bekerley de California.

El segundo, que le hicieran caso y se esperaran un siglo ! para hacer públicas sus palabras. Parecer ser que vierte opiniones y críticas de cosas que, hace un siglo, podían escocer  pero que cien años después lo que se diga de Roosvelt, por ejemplo, pues  cómo que no tiene un efecto devastador en la opinión pública…Supongo que esa era la intención.

Además de escritor y humorista, Twain es el creador del «Marketing Editorial Histórico en diferido» que vendría a ser  «Como conseguir que tu obra sea una novedad un siglo después».

Ojalá lo esté viendo.Seguirá alucinando cuando nos vea con los iPad, leyendo sus libros mientras deslizamos las páginas por la pantalla. Y cuando descubra que 10 decenas de años después, aun conocemos a Tom Sawyer

Sea como sea, en pleno 2010 , Mark Twain publica sus memorias.

 

 

 

 

Guarda-momentos.

Hace un tiempo, escribía sobre la felicidad :

Ya ha quedado claro que como el concepto de felicidad es tan maleable, podemos asumir que la unión de microfeliciades diarias, también puede funcionar. En este “cursillo” de inducción al flow, he descubierto que lo que a mí me funciona es lo de los placeres sencillos, los estallidos de flow pequeñitos que se suceden durante el día y que al estar sometidos a tantos estímulos y al “sistema” se nos pasan de largo. Quise reflejar esta detección de esos momentos que contribuyen a “construir” la felicidad del día a día en el blog “One happy second” que pretendía ( no está muy activo en la blogosfera pero en la intimidad, lo sigo practicando)identificar un segundo feliz al día ( está en el blogroll). Es la propia identificación del momento feliz lo que lo hace real. Y lo que hace que lo volvamos a disfrutar , de nuevo.

También me construí un bol de buenos recuerdos para dar un  formato físico y visible a mi teoría del One Happy Second . Aprovechando su presencia constante en mi hogar, no permite que te olvides de tus buenos momentos, que los tienes.

Para construir el Bol de buenos recuerdos,solo debes comprar un gran bol de cristal transparente, libretita, post-it o papelitos, rotu y… ponerte a trabajar para recordar tus Happy Seconds.Lo puedes hacer en solitario o  en compañía, con una copa de vino …

Una vez los has recolectado, los escribes y los introduces en el bol. Cuando estés down o tengas un momento de esos malos, vas al bol y coges un papelito. Rememoras esa buena onda y, si hay suerte, la buena onda te impregna. Ya os digo que hay que ejercitarlo…

Hoy me he encontrado con esta agenda que el estudio StereoNoise hizo para el Ayuntamiento de Barcelona. El creador, Pep Torres, dice : «Al cabo de un año , uno puede recapacitar sobre cuantos instantes ha vivido que merecen la pena ser recordados».


Y, claro, me he sentido atraída irremediablemente por la «Agenda para Guardar Momentos», cual polilla hacia la luz…

Me recuerda, de nuevo, que debemos ser conscientes de los happy seconds de nuestra vida cotidiana y… ya me va bien que algo me lo recuerde de vez en cuando… Es tan fácil dejarlos ir!.

N. B : El invento, personalmente, me parece fantástico . Vale la pena ojear el Portfolio de este estudio de «inventos» y «creador de ruido» , un lugar que derrocha creatividad : stereonoise .