Y con esto, finaliza mi monotema «Boston».


Ventanas.
Y tras cada una de ellas, personas, historias…


Y con esto, finaliza mi monotema «Boston».


Ventanas.
Y tras cada una de ellas, personas, historias…



La calle Acorn, en el barrio de Beacon Hill, es la más fotografiada de la ciudad de Boston.

En un entorno, de arquitectura victoriana, ladrillos rojos y preciosos maceteros exteriores , exquisitamente cuidados, los bostonianos te dicen que es la más fotografiada de Estados Unidos.

Data de 1820 y la calzada , de piedra original, tiene la medida exacta para el paso de dos vacas.
No podía no hacer la foto…. ; – )


Me pareció precioso. Una semana antes de la Maratón de Boston, aparecieron los narcisos amarillos: en las calles, en las tiendas, en las ventanas, en las escaleras… El amarillo , salpicaba la ciudad bajo el lema #BostonStrong


Desde el atentado, en 2013, los narcisos acompañan el recorrido de la Boston Marathon. Estas flores simbolizan la esperanza …

“A sign of Spring. A symbol of hope”
Boston , material para unos posts…









Boston es una ciudad agradable. Llena de mitos made in USA, como el Bar de Cheers, que me atraen de forma irremediable. Pero, sobre todo, un lugar habitado por gente amable.
Las personas, al final, son las que dan la experiencia de calidad …

La tristeza acostumbra a “asaltar”. Todos sabemos que en algún momento de la vida, se producirá ese asalto…La tristeza está adherida, como una segunda piel , a muchas situaciones vitales.
Pero hay otra, la de un día cualquiera. La del Patapam. La de no- sé-porqué ( o sí-lo-sé-pero-ahora-no-toca) .Esa tristeza, es especialista en “asaltar” :
Para prevenir un asalto, hemos de poner barreras. Hay que cerrar bien puertas y ventanas, poner rejas y alarmas. Si aun así, la tristeza consigue ejecutar el asalto, lo único que podemos hacer es…defendernos.
Como es muy impetuosa, hay que buscar armas efectivas que la obliguen a dejar de escalar nuestras murallas para hacerse con el castillo. Cada uno tiene su arma y mi arma es una cuchara de madera de boj, una sartén y unas cuantas verduritas. Y música ( en un volumen políticamente incorrecto, advierto.)
Para combatir el asalto, salteo… Pocho una cebolla, sofrío unas zanahorias y un calabacín, cortaditos en juliana. Después, unos champiñones troceados… Salteo y salteo durante el asalto…Sal y pimienta blanca ( la negra no le va). Recién molida, como la tristeza.
Voy haciendo las verduritas y las reservo mientras en una olla con sal, cuezo una deliciosa pasta italiana ( Rummo, fantástica pasta). La vigilo , no vaya a escaparse.
En un mortero , la esencia mediterránea : un ajito y perejil y un chorrito mínimo (sólo para que se deslice) de aceite de oliva virgen extra… Esperan su momento… Cada golpe de mazo es una bofetada a la tristeza asaltante.
Cuando quedan unos minutos ( tres como mínimo), todas las verduritas a la sartén. Unas tiritas de jamón de jabugo las acompañan. Toma cerdo, tristeza! Y, a veces, también unos piñones. Más munición contra el asalto…
La picadita de ajo se une a la fiesta y sólo con ese aceite ( que si no queda blando y oleoso) y, venga, a hacer saltar la zanahoria, la cebolla, el calabacín…Que se fusionen con el ajo y perejil, que se mezclen con el jamoncito y entre ellas. ¿Tristeza a mí? Mira que jolgorio que hay en esta sartén.
El aviso sonoro del horno, me informa que ya han pasado 9 minutos desde que la pasta empezó a hervir. No a borbotones, no. De manera constante que es como le gusta a esta pasta italiana.
Es el momento de escurrir. . Me guardo un poco de esa agua redentora (apenas una taza de café). La tristeza se va escapando por el desagüe. Este asalto lo gano yo. Seguro.
Llega el momento definitivo. Es ahora o nunca. Vuelco la pasta en la sartén y empiezo a remover, con mi cuchara de madera de boj. Esa tacita de agua se incorpora a mi asalto final y le da suavidad al conjunto.
Sigo removiendo de forma constante y suave apenas unos minutos… Salgo a mi pequeño y querido huerto y corto unas hojas de rúcula. Acaricio la albahaca con la mano y el aroma se expande…Hoy no. A esta tristeza le pega más el olor áspero y potente de esta hierba invasora.
Sirvo en los platos mi pasta con verduritas ( anti tristeza). Los decoro con las hojas de rúculay unas muescas de parmeggiano, sólo para dar el toque.
Mi plato es precioso y suculento.
Mi tristeza, también…
Limpio la cuchara y la dejo con los otros cachivaches de la cocina..
Sé que este asalto , lo he ganado yo.
NB : Añado un párrafo del Tratado de culinaria para mujeres tristes del escritor colombiano H é c t o r A b a d F a c i o l i n c e. Un libro muy especial y…diferente. Altamente recomendable.
Mi fórmula es confusa. He hallado que en mi arte pocas reglas se cumplen. Desconfía de mí, no cocines mis pócimas si te asalta la sombra de una duda. Pero lee este intento falaz de hechicería: el conjuro, sí sirve, no es más que su sonido: lo que cura es el aire que exhalan las palabras.

Elegí un lienzo de 60x60cm para reciclar. Cuadradito y no muy grande. Creo que lo pinté en las navidades del 2012. Se titulaba Happy Nadal y le pegué dos cucharas de madera y unos galets…
Tras pasar por mi mesa de trabajo, se ha convertido en un fondo de camuflaje a base de mezclar colores y pasar el rodillo. He conseguido eliminar el rastro rojo a la vista aunque sigue estando ahí debajo.Si lo descubren dentro de varios siglos y lo examinan, se van a volver locos

He encontrado una cuchara de madera y unas estrellas de unas manualidades infantiles y me ha salido esta “Cucharada”.

En realidad, quería titularlo “He vuelto” aunque también podría llamarse “Me lo he pasado en grande”. ; – )

Pero es, definitivamente: «Cucharada».

Tengo unas estanterías llenas de pinturas, aerosoles, barnices, pinceles, cajas con “cosas-para-pegar” y bastidores o lienzos usados… Son cuadros de otras épocas, anticuados, en los que algo salió mal o me cansé de verlos…Están allí, esperando una segunda oportunidad… Y llevan años esperando…
Justamente, estas últimas semanas, ha habido varias personas que me han preguntado: ¿Ya no pintas? La respuesta me ha dejado un poco inquieta: ¿Ya no pinto?
Siempre he sido una mala alumna de arte y nunca, había deseado pintar. Es más: todo lo referente a las artes plásticas me salía francamente mal. No sé cómo llegué a comprarme el caballete (que nunca utilizo, por cierto) ni el primer bastidor. Sí que recuerdo la risa de mi padre cuando vio mi primera obra que fue un verdadero churro pero, en su ejecución, descubrí lo agradable que era estar al sol, con las pinturas, el lienzo en blanco, la música…

Las flores que pintaba no parecían flores, ni los paisajes, paisajes…Ante mi nefasta progresión en todo lo referente al realismo, me pasé al arte abstracto. Era lo único en lo que podía evolucionar. Descubría las texturas, las pinturas de relieve, el látex, la arena para manualidades, los rodillos, las cucharas de madera y…una sensación de “todo vale”. No importaba que no tuviera ni idea. Pero, lo mejor, es que esos momentos de abstracción, con las manos manchadas de pintura, se convirtieron en una gran terapia anti-estrés. De equilibrio. Casi sanadora… Lo olvidé… Todo eso quedó agazapado, en algún lugar, entre esas estanterías llenas de pinturas.
Hace tiempo que quería ordenar ese rincón y ver el estado de las pinturas (algunas parecen bloques de cemento) así que me puse a ello. Fui seleccionando las pinturas y pinceles viables hasta que se produjo el corto-circuito y el ¿Por qué ya no pinto? se me activó en el córtex prefrontal con toda su intensidad.
Yo creo que mi viejo delantal de pintar fue el detonante.

Así que, bajo este sol primaveral, desplegué todo lo necesario para la acción pictórica. Y, sin quererlo, volví a aplicarme una dosis de Arte Terapia…
To be continued.

Mi cerdito es un juguete de hojalata. Nunca había tenido uno. Soy de la era del plástico…
Le das cuerda y camina con un paso atontado que te arranca una sonrisa.

Este juguete de hojalata ya es muy vintage en su concepto aunque se haya fabricado en pleno S. XXI. La producción de juguetes de hojalata fu desapareciendo paulatinamente ante la aparición del plástico. Todo se podía hacer con moldes y en cantidades masivas frente a un proceso artesanal, de corte y ensamblaje a mano…
Ahora, resurge la producción de estos “Tin Toy”. La mayoría de estos productos provienen de la India, donde tradicionalmente ha habido fabricantes de este tipo de juguetes.

En la caja , aparece impreso este texto: “ An attractive wind-up pig which will steal your heart white a cute face and a smart walk” y eso es exactamente lo que me pasó : me robó el corazón por su apariencia y su caminar inteligente…
; – )


Mi recuerdo de esta tienda está ligado a mi abuelo. Era un señor muy serio en apariencia que, misteriosamente, mutaba en un mago bromista que hacia las delicias de los niños de la familia.
Siempre, siempre, siempre, teníamos monedas de chocolate, envueltas en aquel papel dorado, detrás de la oreja que aparecían en su mano, por arte de magia. Y, también había desatado la furia de mi abuela (ella sí que era “recta”), poniendo levanta-platos en una mesa de domingo…

Recordaba la tienda como un lugar alucinante… Hace un tiempo, leí la noticia de su cierre y evoqué aquellos bellísimos recuerdos de mi infancia con una cierta tristeza… La tienda era una de las más emblemáticas del Gòtic, en la fabricación de gigantes y cabezudos y data de 1838.


Pero, este año, leí que un empresario de Girona, se había lanzado a su rescate. Y ahí está, resurgiendo…#Elingenioreviu
No pude evitar entrar y estar un ratito deambulando por el lugar. Y me compré un cerdito de hojalata que funciona a cuerda y nos hizo sonreír…


Es un espacio del planeta encantador que no podéis dejar de visitar si estáis en Barcelona…
Y volveré a por los levanta-platos. Seguro…

NB : Web «El ingenio» , aquí.

Niveles muy bajos. Bajísimos.
Es una desgracia para los ciudadanos de… ¿el mundo?
Según la RAE , en su tercera acepción de este sustantivo, nivel es “Grado de desarrollo o de progreso de una persona o de una cosa en relación con otras.” De los políticos, personas a las que cedemos nuestro voto para que gestionen nuestra vida en comunidad, ahora mismo sólo podemos decir que el nivel es muy bajo… Su “grado de desarrollo” es preocupante… Es más ¿Se han desarrollado?????
Tengo la sensación que soy una espectadora de una obra de teatro de humor negro: agresividad, insultos, discursos vacíos de propuestas (muy grave), gestos teatrales ridículos e inservibles, desinformación, opinadores (que no periodistas) dispuestos a confundirnos más, sistemas obsoletos, demasiado interés por el poder y poco interés por los ciudadanos y una extraña y preocupante animadversión a hablar. A dialogar. A escuchar, aunque lo que pensamos sea diametralmente contrario… ¿Qué sería de la humanidad sin esa habilidad? Es posible que aún viviéramos en la prehistoria, encerrados en nuestros territorios y enfrentados al resto de tribus…

Los domingos, compro prensa escrita de diferentes y opuestas corrientes ideológicas. Me dedico a comparar la información con la pretensión de entender qué pasa… Es una misión utópica. Imposible.
El nivel político es tan, tan bajo que da miedo…Y va por todos. Señores políticos: hay que prepararse, formarse, leer, reflexionar y bajar en la parada del mundo real para darse una vuelta por aquí…
NB1: Grande el Maestro Forges. Se le echa de menos…
NB2 : Este es un «quejío» en toda regla. Concepto acuñado por un buen amigo , autor de esta ilustración.
