Humor o humorismo (del latín: humor, -ōris) es definido como el modo de presentar, enjuiciar o comentar la realidad, resaltando el lado cómico, risueño o ridículo de las cosas.
El viernes es un buen día para hacerlo…





Humor o humorismo (del latín: humor, -ōris) es definido como el modo de presentar, enjuiciar o comentar la realidad, resaltando el lado cómico, risueño o ridículo de las cosas.
El viernes es un buen día para hacerlo…





Ahí va.!
De la argentina María Emilia Cicoria (Mariasemilla). Simplicidad muy efectiva.



El ilustrador danés, HuskMitNavn, en 3D, alta tecnología.



Y el ilustrador chileno, Inges Bizama Toledo (Ingesman), que fabrica, con lo simple , una sonrisa.



Pobre ladrillo. Lo odié durante las reformas: ladrillos, ruido, polvo.

Pero, al final, empecé a mirarlo de otro modo. Esos agujeros ordenados son muy estéticos, aunque sea un ladrillo… Busqué por qué están ahí: aligeran y ahorran material, permiten una cocción más uniforme, crean cámaras de aire que aíslan y, además, dan agarre y resistencia.
Cuando por fin terminó la obra, me enseñaron los que habían sobrado. Al verlos, amontonados y olvidados, decidí llevarme uno como recuerdo, como celebración de que ya se había acabado el ruido y el polvo.

Lo pinté, le pegué una pieza circular y coloqué ramas de plantas aromáticas en sus huecos. Ahora es un secadero natural de romero, tomillo, lavanda y menta.

Un homenaje al ladrillo: empezamos mal, hemos acabado bien…
Como cada año, El Blog Imperfecto se va de vacaciones. Quiere hacer fotos, leer, pintar o no hacer nada, que también está bien.

Me dice el blog que desea que, en septiembre, por algún suceso cósmico o místico, el mundo esté mejor. No le he dicho que la magia no existe, para que se vaya tranquilo. Pero yo también quiero lo mismo.

Así que, esperando el milagro, os deseamos unas felices vacaciones.
Nos leemos a la vuelta.

Este es un juego para activar las neuronas.
Las pistas son palabras que, juntas, forman el título de cada imagen que veréis a continuación.
corazón · lengua · tinta · lluvia · trapo · dudas · piedra · mar · ríos · pies · ideas · plomo






El último acertijo.

No voy a poner la solución… ; – )
Artísticamente, esta “obra” no vale nada. Una madera vieja, unas letras de cartón y una estrella metálica. Es verdad que, antes, se ha tenido que limpiar la madera y darle un barniz incoloro que aún perdura en el ambiente, pero… no mucho más.
Afectivamente, esta “obra” vale mucho. El trozo de madera es de un pueblo del Pirineo. De una casa en ruinas… El que me la hizo ver y recoger (yo buscaba algo plano para pegar las piedras que había recogido) ya no está entre nosotros. Así que la madera es, ahora, un objeto único, porque lleva impregnado ese recuerdo.
La estrella me la encontré en Formentera. A alguien se le cayó de un collar, un pareo o un capazo con abalorios. La tenía en la caja de “Cosas para pegar”, junto a las letras de cartón.
El proceso de creación me ha producido un estado de experiencia óptima, una de esas microfelicidades que describe Mihaly Csikszentmihalyi en su libro Flow.
Para mí, es un mantra.
Flow.
Hay que fluir.
Compré una botella (o garrafa) de aceite de oliva virgen extra. Cuando se acabó el aceite, quise aprovechar el envase de vidrio con el detalle de mimbre en la base.

Nada complicado: spray de pintura de pizarra y un rotulador negro. Una vez conseguí un color crema uniforme, empecé con los puntos que, por cierto, siempre me salen mal alineados, pero me relajan.

Anverso: parte principal de una cosa, material o inmaterial.
En este caso, el anverso es la parte de mi botella de aceite que considero “principal”. No hay duda: la de los puntos, la que tiene muchos.


Reverso: parte opuesta al frente de una cosa.
La cosa es, pues, la botella decorada con muchos puntos; y la parte opuesta, su versión minimalista, con pocos.


Podría deciros que, en plena elaboración artística, se me ocurrió que podía tener un objeto con dos decoraciones. Según el día y el ánimo, puedo mostrar una cara u otra. Pero la realidad es que, en plena faena, se me acabó la tinta del rotulador…
Varios son los factores que me hacen alucinar en colores cuando veo a una gallina que se comporta como… un perro.

El primero es mi condición de urbanita. Entiendo el concepto «mascota» desde esa perspectiva de ciudad. Poco amplia, te diría… Las mascotas suelen ser perros, gatos, periquitos y cosas así, pero… ¿una gallina?
El segundo factor es que mis referentes (familiares y culturales) no incluyen gallinas como mascotas, pero hace unos días conocí a Petunia, una gallina «doméstica».
Cuando llegamos a la casa donde vive, su dueña abrió la puerta y la gallina Petunia vino a hacerle fiestas y mimos de alegría mientras se dejaba acariciar —cerraba los ojos, flipando—. Petunia vive en la masía de un pueblo adonde vamos a comprar verduras y miel. Su dueña es una pagesa extrovertida que te hace entrar en su casa para coger papel de periódico, bolsas o cajas donde colocar la compra. La gallina entró, se subió a un butacón en la cocina y se acomodó. «Es su lugar preferido», me decía la mujer mientras preparaba el pedido.

Le pregunté por ese comportamiento doméstico y nos explicó que, de pollita, su nieto se prendó de ella. La cuidó de forma individual y la gallina se acostumbró a los usos y costumbres de los humanos. Además, pone huevos…
Supongo que hay que ser abierto y aceptar a la gallina como animal de compañía.
NB : mientras lees este post, la gallina Petunia estará tan ricamente, sentada en su butaca…
…
Esto de @ovilalano
“Para el Día del Orgullo, he creado una espiral infinita de ovillos de colores del arcoíris, cada uno sin cortar, sin dividir, sin esconder su centro. Porque están enteros, incluso cuando el mundo quiere reducirlos a hilos sueltos.

Cada ovillo representa una identidad. Algunos brillan, otros son mates. Hay lanas suaves, otras ásperas. Algodones, acrílicos, fibras mezcladas. Porque el Orgullo no es una bandera perfecta: es una madeja de diferencias que elige mostrarse sin pedir permiso.
En otra pieza, los colores se apilan verticalmente, sin tensión, sin disimulo. Rojo, naranja, amarillo, verde, azul, violeta. Uno encima del otro, con el peso justo. Sin aplastar.”

“La libertad de amar a quien quieras no necesita permiso, solo espacio para entrelazarse”

El verano astronómico empieza mañana, 21 de junio.
Nos queda un día de primavera…
A las 22:42 de mañana comenzará el solsticio de verano, el momento en que el eje de la Tierra está más inclinado hacia el Sol en el hemisferio norte.
Será en ese instante, en ese momento exacto. Y… adiós, primavera.

Le he pedido a la IA que me diseñe un ritual inventado para el último día de primavera.
Al atardecer del último día de primavera, toma una rama de romero o de laurel.
Sumérgela en un cuenco de agua.
Piensa en:
Lo ha llamado “Bautizo de la luz” y me ha preguntado si quería que inventara una leyenda para el ritual. Le he dicho que sí.

Dicen los viejos pescadores, los pastores de montaña y los campesinos de los olivares que la última tarde de primavera es la más pura del año. El sol, al llegar a su trono más alto, derrama su luz más limpia sobre la tierra.
Si en ese instante tomas una rama viva —de laurel, de romero o de cualquier planta fuerte— y la sumerges en agua clara, atrapas un reflejo de esa luz sagrada.
Las gotas que caen después al suelo bendicen las cosechas, protegen los hogares y preparan el alma para el fuego del verano.
A ese sencillo rito lo llaman El Bautizo de la Luz, y quienes lo practican aseguran que la buena fortuna les acompaña hasta el próximo solsticio.

Yo, por si acaso, lo haría. Y si puede ser, a las 22:42. Estos algoritmos van a gobernar el mundo, y mejor estar a buenas: que vean que les hicimos caso…