NB : y estrellas, eso que no falte…
Ya sé que es duro pero…lo tenemos que hacer. No queda otro remedio.
Ya cuentan por miles las veces en las que nos hemos equivocado. Esta vez, no.
Lo da la tortura suena muy fuerte, lo sé. Espero que no tengamos que llegar a arrancarle los días, uno a uno pero…Ya se verá. Empezaremos en plan farol pero si no obtenemos ningún resultado, hay que actuar. Cruelmente, si es necesario.
No olvidéis que tiene mucha experiencia. Lo ha hecho, una vez y otra vez y nuestra única respuesta ,continúa siendo hacer ver que no pasa nada, hacer una listita de deseos y objetivos, ponernos unos gorritos de papel , comer doce uvas y beber hasta perder el sentido…del ridículo.
Lo tiene fácil. Nos pilla borrachos y de fiesta. Totalmente desprevenidos…
Hay que capturarlo antes e interrogarlo para ver qué intenciones tiene. Si viene a hacer daño, lo retenemos hasta que llegue el siguiente. Sólo podemos dejar pasar al que venga de buena voluntad. No hay más que hablar. Ya nos han jodido bastante.
¿Estáis preparados?
Nos quedan pocos días.
Hay que interceptar al 2014 y hacerle cantar. Si no nos dice que nos trae, le iremos arrancando horas, después días, semanas y si es necesario, los meses. Uno a uno.
Sólo lo dejaremos pasar si realmente viene Feliz…
Comando de Resistencia Del Año Nuevo.
En estos días de Navidad, estuve paseando por Barcelona con la misión de cazar estrellas.
Para alguien a quién le gustan las estrellas, la temporada navideña es magnífica. Lo del glotón entrando en una pastelería, pues lo mismo…
Vas híper-estimulado. Hay por doquier, mires dónde mires, así que el objetivo se complica porque hay que seleccionar qué estrellas cazas… Si no lo haces, es una tortura para los que te acompañan…; -)
En mi ruta, camino de Santa María del Mar para llegar a “El Xampanyet” ( uno de los mejores lugares para tomar un vermut y descansar de la caza de estrellas) me encontré con una zona de graffiti y…¡Sorpresa! Vi esto.
Me gusta el Arte Urbano y, sobre todo, del fascinante Banksy. Ese artista extraño que se mantiene en el anonimato y que combina su exposición pública y gratuita llena de mensajes anti sistema, con la venta de sus obras en el mercado del arte. Creo que es uno de los pocos artistas “de la calle” que ha dado ese salto hacia el aspecto más comercial, sin dejar de pintar reivindicando y simultaneándolo con sus viajes a ciudades del mundo o museos en los que deja su huella artística.
En Londres.
Por fin, en mi ciudad me he encontrado con algo que yo creí que era un Banksy. Eclipsó a las estrellas…
Pero tras una minuciosa investigación en la red, no he encontrado ninguna referencia a este graffiti. No he encontrado firma pero tampoco me ha quedado claro ( en mi investigación) si este artista firma ( a veces sí, a veces no). Además, los colores son muy vivos y el stencil mucho más definido que los Banksy a los que estoy acostumbrada aunque, supongo, que el efecto del paso del tiempo les da ese color pálido pero… No lo sé. Tiene imitadores…
Nadie me quita la gracia que me hizo encontrármelo pero hubiese preferido que hubiese una firma. Y si pusiera “Banksy” ,bien grande, mejor.
“Ande, ande,ande, la Marimorena, ande, ande, ande que es la Nochebuena “. La Marimorena iba andando, o la obligaban a andar mientras tanto hacia Belén iba “una burra, rin, rin, yo me remendaba , yo me remendé, yo me eché un remiendo, yo me lo quité, cargada de chocolate” , hecho que muchos han interpretado como un claro mensaje entre narcotraficantes ( en clave).
La Marimorena, andando. La burra, el remiendo y el chocolate dirigiéndose hacia el punto de encuentro y ¿Qué creéis que hacen los peces? : ¡Beben en el río!.¿Podrían beber en otro lugar?, ¿Es un botellón de peces?… “Y beben y vuelven a beber, los peces en el río por ver a Dios nacer.” Clarisimamente, los peces de este villancico están , cuando el susodicho acaba, o borrachos ( en el caso de que el agua les coloque) o a punto de reventar…
A todo esto, le sumas el efecto zambomba o el de la botella de Anís del Mono y su «ras-ras.ras» y el resultado final es devastador.
Lo que pasa es que ya nos hemos acostumbrado a este tipo de “ritual de festejo” y hemos aprendido estas consignas para siempre. Se han quedado grabadas a fuego… ¿A qué eres capaz de recordar (mínimo una estrofa )de cualquiera de los villancicos surrealistas que he mencionado anteriormente?…Y mira que lo del remiendo del “Hacia Belén va una burra” tiene su miga !…
Y en estas , las de los recuerdos, me ha venido una canción navideña de Coca Cola , de uno de sus anuncios de los 70 que , como las letras de estos villancicos, se ha quedado grabada en el apartado musical de mi cerebro para siempre.Es aquello de “Al mundo entero quiero dar, un mensaje de paz…” que aunque lo recuerdo como si fuera ayer, me da que ya es vintage.
Feliz Navidad!! Y, eso, a cantar sin pensar mucho en la letra… ; – )
NB : Origen de los villancicos : «En su origen (Edad Media), estas alegres canciones nada tenían que ver con la Navidad, religión o el nacimiento de Jesús, sino que se trataba de alegres composiciones que se cantaban en el mundo rural y cuyo fin era ir explicando los acontecimientos que habían sucedido en las villas (amores y desamores, fallecimientos y/o todo aquello que era de interés del pueblo). Por decirlo de un modo sencillo, eran un noticiero rural en forma de canción.Al ser cantado por los habitantes de las villas pasó a conocerse a estas composiciones como villancicos.
Miembros eclesiásticos vieron en este tipo de canción sencilla y pegadiza la forma perfecta para divulgar su mensaje evangelizador, por lo que empezaron a adaptarse numerosas coplas con motivos religiosos y, sobre todo, con sencillas cantinelas relacionadas con el nacimiento de Jesús y la Navidad.» (20minutos.es)
“Think out of the box», es una expresión habitual en los USA que se refiere a encontrar la solución a un problema de una manera creativa, sin seguir parámetros preestablecidos. Fuera de la caja.
“Out The box” también tiene el significado de “Listo para usarse”. O sea, sacar de la caja y que funcione ; – ). Y finalmente están los análisis de productos, en su fase “Out the box”. En el comercio On Line son especialmente importantes: describe lo que ocurre desde que el consumidor recibe su paquete hasta que lo abre y “descubre el producto”. En una tienda física, estás viendo toda esa manipulación final del producto, en cambio, en el E-Commerce, el primer impacto lo recibes cuando tienes el paquete en tus manos.
No hace falta hablar de la importancia del packaging. En el aspecto más casero del asunto, todos hemos vivido la experiencia de “abrir” un paquete exquisitamente envuelto y su aspecto contrario. Suponiendo que dentro hay el mismo objeto, recibiremos con más afectividad y efectividad el que tiene lazos muy bonitos y un papel precioso.
Yo me fijo mucho en el packaging. Me gusta mucho el packaging …Ahora, se vive un momento apasionante , de creatividad en términos de sostenibilidad que está produciendo cosas muy interesantes.
Esta introducción es para hablar del paquete que he recibido hoy de la tienda on line de la amiga Dolega “Nupaní Shop”. Es mi primer regalo de Navidad que llega gracias a la invitación de Yeste de escribir una “Tontá” cada día 11 del mes , a la benevolencia del jurado que distinguió mi “Tontá” y a la querida Dolega que brinda un detalle de su tienda para hacer más encantador este juego bloguero.
Primero, antes de hablar de ese paquete , dejarme que diga “Mil Gracias” y…. Yupiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!
Bien, he elegido un bolso Braccialini de increíble piel de Florencia. Es suave , suave. Parece hecho de crema…Con el detalle bloguero de Dolega y los precios de Nupaní, ha sido un regalazo.El paquete me llega en una caja “reciclada”. Se podía elegir esa opción en el envío y ya me pareció que Dolega cuida los detalles, ya que es una opción para aportar granito de arena en esto de la sostenibilidad.
Abro la caja ( en plan elefante en cacharrería. No soy fina abriendo paquetes) y me encuentro un papel suave marrón, cubriendo mi tesoro. Debajo ¡Sorpresa!
El bolso está envuelto en un bonito pareo de playa. En la carta, el equipo de Nupaní explica lo que es el Furoshiki : una técnica japonesa que utiliza un trozo de tela para envolver y transportar todo tipo de objetos, desde ropa y regalos hasta botellas de vidrio.
Simplemente, me ha encantado. Ha sido una experiencia “Out the box” muy placentera. Y es que este packaging es , además, “Think out the box”. Más creativo, imposible.
Y el bolso, precioso.
Listo para usar.
Las estrellas caen del cielo.
Lo decía Mari Trini en su canción ¿Por qué a mí, se me ha caído una estrella en el jardín? Pues mira que suerte. Las estrellas caen y a ella, le cayó en su jardín pero a mí, me ha caído una estrella en medio de salón…No ha roto mi tele ultra plana y ultra grande, de milagro…Se ha precipitado por una claraboya que conservé de la estructura original de la casa. Ha roto ese cristal que siempre está sucio (menos cuando llueve porque no hay forma de llegar a él) y se ha hundido entre cojines.
Hacía un minuto que yo estaba allí, estirada, viendo una comedia de amor. Cuando han interrumpido el momento clímax entre los protagonistas para una serie de siete minutos de publicidad, me he levantado del sofá para prepararme un chocolate caliente. Esa es mi perdición…o no. Esta vez, ha sido mi salvación.
Ni tiempo me ha dado a calentar la leche. Un gran estruendo, cristales rotos, polvareda…De la impresión, se me ha caído la taza al entrar en el salón.
¡Qué desastre! Miro el cielo a través de la claraboya rota. Es negro profundo. No hay ninguna estrella. ¿Será posible que la única estrella de esta noche , haya caído en medio de mi salón? Sí. Ha pasado. Mari Trini tenía razón.
Mírala. Ahí está, espachurrada en un sofá destruido…
Me acerco a la estrella que aún refulge levemente.
Es hermosa.
Me va a costar moverla y no sé dónde la voy a poner pero no puedo deshacerme de una estrella que me ha caído del cielo…
Algo me llama la atención. En el centro de su cuerpo estelar hay algo escrito. Leo: “Buena”.
Sonrío y me da un ataque de tos (aún hay mucho polvo y cascotes) y mientras me congestiono de tanto toser pienso, ¿Se puede ser más afortunado?
Tengo una buena estrella en mi salón…
NB : Revival. Mari Trini (Una estrella en mi jardín, 1982)
El huerto, ayer.
Y, al otro lado de la valla, mi vecino tiene un súper-limonero ( al que no hace ni caso, por cierto).
No sé si lo que quiere el limonero es llamar la atención pero…estos son sus limones.
Por si es la única calabaza limonera del mundo mundial ( fruto de una aventura entre un limón rumbero y una calabaza apasionada) dejo aquí este documento gráfico que lo atestigua…
Son clásicos de este blog. ; – )
Además del “Odio la Navidad”, el segundo post más visitado estos días es“Muérdago vs Acebo” (2010).
Ese post fue motivado por una equivocación mía . Confundí el uno con el otro…
Un test navideño básico :
¿De qué color es el muérdago?
¿De qué color es el acebo?
Uno de estos arbustos, está en peligro de extinción .
Sólo es posible comprarlo en viveros de plantaciones controladas. ¿Cuál es?
¿Y lo de darse un beso, si te pilla debajo del ramillete? ¿Muérdago o Acebo?
La solución, si alguien ha dudado, aquí.
Y ya que estoy de píldoras de reciclaje ( esto es un blog sostenible) os dejo una idea que ya publiqué en el pasado :
Ahora, tres propuestas para regalos que pueden ser una idea para lo que se nos avecina. Son tres ideas muy simples ( y anti crisis)pero que funcionan muy bien.
El regalo de los cinco sentidos ( gusto, vista, olfato, tacto y oído.Sin restricciones)
El regalo de la pasta (indispensable, que guste la pasta italiana)
El regalo del “ Viaje de las Cervezas del Mundo” ( indispensable, que guste la cerveza)
También es un éxito tradicional, la felicitación de Navidad de George Clooney. La he intentado actualizar a este año, pero he tenido algunos problemas…
Y, para acabar, este chiste que veo cada año y , cada año, me hace sonreír.
Odio la Navidad.
Cuando lo digo, la gente me mira con cara rara. ¿Cómo no puede gustarte la Navidad, hombre? Es un tiempo de amor y de paz, de regalos, comilonas, encuentros familiares… Y ya pueden venderme la idea más romántica y preciosa de la Navidad que a mí, no me afecta. Sigue sin gustarme.
La odio. Profundamente.
Lo del amor y la paz me produce escalofríos. Es como si el ser humano estuviera programado para amar y estar en paz y armonía esos días del año. Específicamente esos. El resto del año tiene como una especie de carta blanca para ser anodino (ni bueno, ni malo) o un verdadero hijo de puta. Perdonad que sea tan grosero pero no sé cómo expresalo con la contundencia que requiere.
Cuando estoy concentrado poniendo las luces, suelo crear historias de ciencia ficción que me ayuden a superar el frío y el tedio. Siempre me imagino que los extraterrestres que nos controlan (eso ya os lo explicaré otro día), nos han insertado una especie de temporizador con una serie de botoncitos. Se divierten jugando con nosotros y, en Navidad, nos colocan en el mode Xmas, para que se activen esas características navideñas del amor y la solidaridad.
El que me decía eso de la paz y el amor tiene a su madre internada en una residencia de ancianos a la que no va nunca. Eso sí, en Navidad come con ella.
Yo soy un tipo normal. Amo cada día del año a mi esposa y mi hijo y soy un ser pacífico.
Y…odio la Navidad.
Lo de los regalos me supera. La mayoría de veces son intercambio de obsequios medidos por su valor económico: Yo te regalo tu perfume favorito que me cuesta 60 euros y espero que tú te gastes lo mismo en el mío. La gente acude en manada a los centros comerciales y compra sin ilusión.Son pocos los que invierten su tiempo en regalar de verdad. Se limitan a fijar el dispendio y obvian todo lo que tiene de ritual : pensar en el destinatario, en sus gustos. Buscar lo que crees mejor, encontrarlo y hacer que te lo envuelvan con cariño ( el último regalo que me hizo mi cuñada tenía como envoltorio una bolsa del Carrefour … y eran unos calcetines negros y una bufanda de rayas horrorosa. Yo nunca llevo bufanda.). Es por eso que los días posteriores a las fiestas navideñas, las tiendas saben que tendrán un aluvión de devoluciones. Todo es consecuencia del no querer regalar y , por lo tanto, regalar mal.
No puedo evitar en pensar en todo esa superficialidad cuando el camión recorre las calles y, de madrugada, veo todas esas cajas y bolsas amontonándose en los containers de basura la ciudad. Eso sí, papel con papel, plástico con plástico…
A mí, las Navidades, lo que hacen es robarme el tiempo que le regalo, cada día, a mi hijo. Me hacen ir a controlar que todo está en orden y no puedo cumplir mi horario habitual.
Mi hijo es un precioso niño, gordito y sonrosado que viene de tierras heladas. Hasta los seis años vivió en un centro de adopción y, durante todo ese tiempo, no recibió muestras de afecto ni pudo jugar. Mi hijo no había jugado jamás. Así que, desde que vive en nuestro hogar que ahora es el suyo, le dedicó un tiempo sagrado por la tarde, antes de bañarlo y acostarlo, para jugar a aquello que más le apetezca. No le interesan los juguetes, lo que le gusta es fabricar castillos con cajas de zapatos e imaginar aventuras con los desgastados muñecos de plástico que le regalamos en su primer cumpleaños con nosotros y de los que no se ha desprendido en estos tres de convivencia. Así que lo único que me trae la maldita Navidad es alterar mi ritual sagrado del juego. Mi regalo diario a mi hijo.
¿Cómo no voy a odiar la Navidad?
Por si fuera poco, eso de los encuentros familiares y las comilonas es algo que ya sufro con regularidad en casi todos los momentos del año. Hay festejos para los cumpleaños, los bautizos, las bodas, un par de domingos al mes, en agosto cuando vamos al pueblo y al apartamento de la playa… Lo que me gustaría es que hubiera menos pero es imposible convencer a mi mujer…ni a mi madre, ni a mi cuñado que ya me está enviando mensajes para saber qué vamos a hacer para Fin de Año…En Navidad, la sociabilidad de nuestras familias se multiplica por mil y se convierte en una cadena de eventos alrededor de una mesa que casi se parece a La Grande Bouffe.
Sólo pensar en ello, me dan náuseas y tengo que tener cuidado con eso . Me paso todo el día arriba y abajo con el elevador…
Odio la Navidad.
Y aún más desde el apagón del 2018. Demasiadas Cumbres Internacionales sobre el cambio climático y poco trabajo efectivo para corregir nuestros excesos. Tras la crisis mundial que se inició en el 2009, llegaron los tiempos difíciles. Cuando en el 2016 por fin se vio la luz, se inició una etapa de nueva euforia consumista. Al mismo tiempo, el invierno empezó a ser más extremo y lo mismo pasó con el verano.
En Diciembre del 2018, todas las ciudades del mundo se engalanaron con millones de luces navideñas. Aunque eran portentos del bajo consumo, la tierra superpoblada, se llenó de bombillas de colores que anunciaban la alegría de los buenos tiempos que se avecinaban. Las temperaturas bajo cero hicieron que la población mundial pusiera en marcha sus aparatos de calefacción mientras la otra mitad de ese mundo, sofocado por el calor tropical, hacía lo propio con los de aire acondicionado.
No se sabe por qué, todo ocurrió en el mismo segundo pero lo único que se recuerda es aquel gran puuuufffffff y, después, la oscuridad total.
La tierra se apagó completamente. Era la Navidad del 2018.
A partir de ese momento, mi trabajo en el Departamento de Mantenimiento del Ayuntamiento de Barcelona, sufrió un cambio radical durante la Navidad. Las ciudades tuvieron que racionar el consumo de luz y, a la vez, requerían de iluminación navideña que motivara a los ciudadanos a salir a la calle, a saludarnos y a animarse. Eso de vivir en la penumbra, nos convirtió en seres malhumorados y ariscos…
Si antes me ocupaba de colocar los sesenta kilómetros de iluminación navideña en las 305 calles escogidas por el alcalde y, tras ese faenón, dejar que el susodicho apretara el botón del encendido ahora… Ahora, debíamos acudir diariamente a las 305 calles y encender los sesenta kilómetros de velas que iluminaban la ciudad. Eran velas especiales que duraban todo el mes y que debíamos encender y apagar en ciclos de veinticuatro horas.
Vuelta a las velas. Vuelta al encendido y apagado manual.
Odio la Navidad.
Y odio tener que irme a las 24:00 p.m. en el camión del Ayuntamiento para recorrer Barcelona, soplando las velas. Una a una.
Yo soy el tipo que las enciende y las apaga cada día.
¿Lo entiendes? ¿Entiendes por qué odio la Navidad?
Making Of : Este texto de ficción lo colgué en el 2010 y me inspiraron tres cosas distintas : 1) la de gente que odia la Navidad, 2) la noticia del encendido del alumbrado navideño en Barcelona y 3) las noticias sobre el cambio climático que llegaban de La Cumbre Internacional sobre el Cambio Climático en Cancún.
Curiosamente, cada año por estas fechas, esta es la entrada que recibe más visitas…