Poinsettia’s Killer.

Me he enterado que la Poinsettiaes de origen azteca y que su nombre , cuetlaxochitl, significa «la flor mortal que fallece y se marchita como todo lo que es puro».  Aunque sea un renegar de su origen, me alegro que se quede en «Flor de Pascua» porque es muy difícil pronunciar cuetlaxochitl.

Foto de Charlotte Cowell en Unsplash

El diplomático Joel Robert Poinsett, embajador de Estados Unidos en México de 1825 a 1829, conoció la también llamada Flor de Nochebuena cuando una Navidad,  visitó  la Iglesia de Santa Prisca, engalanada con las flores . Poinsett ayudó a difundir la planta, enviando ejemplares a varios de sus amigos horticultores y a muchos jardines botánicos de Estados Unidos y Europa.

Foto de Jessica Fadel en Unsplash

Lo que más me ha llamado la atención,  es que el significado de la palabra azteca: «flor que se marchita».

Foto de Charlotte Cowell en Unsplash

Nunca más me sentiré culpable cuando se me muera la Poinsettia.

Era su destino , pensaré. Y es que este año, voy a batir mi record de Poinsettia’s Killer. No llevan ni una semana, y ya se me están cayendo un montón de hojas y tienen pinta de desanimadas. En fin, como su nombre indica, simplemente siguen su camino…

Píldoras navideñas.

Personalmente, creo que aún hay tiempo para la Navidad, pero, no sé qué pasa, que hay como un acelerador de días, escondido en alguna parte, que hará que no me dé cuenta y ya esté aquí.

Para una buena adaptación, ahí va una dosis de fotos navideñas.

Foto de erin mckenna en Unsplash

Foto de Mel Poole en Unsplash

Fotos de Annie Spratt en Unsplash

Foto de Kier in Sight Archives en Unsplash

El abridor.

Hace tiempo que tenía pendiente un día de orden y concierto en la cocina. Sacar todo de los cajones, limpiar, seleccionar y ordenar.

Al fondo de un cajón, encuentro un viejo abridor. Es uno de esos objetos sencillos y viejos que siempre me resisto a tirar. Tiene forma de fruta o hortaliza, porque nunca he sabido que era esa figura de madera. La parte metálica funciona como un reloj suizo de precisión. Hay abridores que se deben reposicionar o con los que cuesta encajar la pestañita en la chapa, pero este no. Se adapta a la perfección y a la primera.

Su ubicación original era junto a la nevera, en una estantería, para que la operación de “coger botella-abrir botella” fuera fácil y ergonómica. A su lado, había un recipiente de latón dónde se tiraban las chapas.

Este abridor con forma desconocida pero amable, lo han tocado muchos amigos.

Ha estado en muchas celebraciones, de las importantes y de las que solo son por reunirse sin motivo alguno. Ha funcionado en verano e invierno. Con cerveza, cola, naranjada, limonadas, agua con gas, bitter y todo lo que se dejara abrir.

No he podido incluirlo en la selección de utensilios que no utilizo para tirarlo porque, es verdad, hace tiempo que fue remplazado por un abridor-imán que está en la puerta de la nevera, pero su uso continuado año tras año, le da la categoría de abridor legendario de la familia.

Lo dejo en la vieja estantería. Por la tarde, con la cocina ordenada y la satisfacción de haber cumplido con mi objetivo a lo Marie Kondo, decido tomarme un agua con gas, con mucho hielo. Veo el viejo abridor, y en vez de utilizar el que está en la puerta de la nevera, abro la botella con él. 

Al oír el chasquido del gas que se escapa, como si de un conjuro se tratara, se abre un mundo ante mis ojos. Son comidas, cenas, conversaciones, fiestas, momentos familiares…Desfilan ante mis ojos, un sinfín de escenas preciosas por la gente que hay en ellas. Cuando suelto el abridor, todo desparece. Me queda una sensación de paz inmensa. También de alegría. 

Cojo otra botella y la abro. Se suceden más momentos felices y agradables que configuran mi vida. Y sigo abriendo todo lo que hay en la nevera, asombrada por la cantidad de cosas que había olvidado y, también fascinada, porque la mayoría de las veces, las cosas más maravillosas son muy simples: conversaciones agradables, emocionantes y divertidas, abrazos, juegos, risas, bailoteos…

No puedo desprenderme del abridor con forma de hortaliza desconocida. Está en la estantería, en el lugar que le corresponde al lado de la nevera y cuando tengo algún momento de bajón, allí me voy y abro mi mente a los momentos felices olvidados.

Bola o piedra.

Era un día normal, de los de rutina. Aquel hombre agradecía ese devenir sin cambios. Los cambios podían proporcionar alegrías pero, también, sustos y él había conocido más de lo segundo que de lo primero así que el famoso “No news,good news” era su slogan preferido.

Pero, aquel día iba a ser de todo menos rutinario. En la mesa de su anodino despacho, se encontró un pisapapeles en forma de bola de cristal. El hombre preguntó a todo el que encontró en la oficina, pero nadie sabía de quien era aquel objeto. La luz incidía en el centro e irradiaba rayos luminosos que lo hacían todo más bonito así que decidió dejar el pisapapeles y devolverlo a su propietario en caso de que alguien lo reclamara.

Después de comer el menú en el restaurante de siempre, el hombre volvió a su despacho. Para su sorpresa, al lado de la bola de cristal, había una piedra de color marrón. También podía ser un pisapapeles– pensó. Volvió a preguntar al personal de su planta, pero nadie sabía de quien era aquella piedra. No era muy bonita, pero, al suponer que también tendría un dueño, la dejó encima de una columna de papeles que siempre volaban al abrir la ventana.

Por la tarde, ya casi a la hora de fichar, se fue al tablón de anuncios. Había impreso un folio, notificando donde estaban esos pisapapeles, por si alguien los buscaba. Entonces, se percató del silencio, anormal en aquel horario. No había nadie. Estaba solo. El hombre miró su reloj y después, aquella sala vacía. Algo le llamó la atención: una luz brillaba en su despacho.

Alguien había colocado la bola de cristal y la piedra marrón en el centro de la mesa. También había una nota caligrafiada.

Puedes elegir uno de estos dos objetos: la bola de cristal que adivina el futuro o la piedra,esa con la que van tropezando los seres humanos a lo largo de la historia”.

Abrió la puerta para mirar si había alguien gastándole una broma, pero la oficina seguía vacía. Sin sonido, sin una brizna de aire en movimiento. Parecía que el tiempo se había detenido. Y sin saber por qué, el hombre creyó que la bola era mágica y la piedra era la famosa piedra, así que tenía que elegir entre ver el futuro o no volver a equivocarse.

Se fue con uno de los objetos dentro de su maletín y al salir, vio a todo el personal del departamento, trabajando, casi a punto de finalizar su jornada. 

Al cabo de una hora, el hombre feliz con su rutina se dirigió al aeropuerto.

Antes de la detención, los testigos confirmaron que el hombre estaba muy eufórico, un poco fuera de sí. Vociferaba, pero casi no se le entendía, que tenía la solución para no volver a cometer los errores que la historia nos enseña que no debemos repetir, que si el fin de los conflictos, que la paz mundial, bla, bla, bla. Lo peor fue cuando sacó una piedra de su maleta y quiso entrar en el edificio con ella en la mano, en alto. Al intentar reducirlo, la piedra impactó contra la colosal escultura de Poseidón que decoraba el vestíbulo.

Mientras el detenido esperaba la tramitación de la extradición a su país, se le hizo un examen psiquiátrico para valorar su grado de peligrosidad. 

El hombre explicó que tenía que elegir entre ver el futuro o no equivocarse nunca más pero que, por una vez en su vida, decidió no seguir las normas y no quedarse solo con una opción.

Miró la bola de cristal y vio el futuro. Después, aún conmocionado por la visión, cogió la piedra y se fue, directamente, al aeropuerto.

Su destino era la 405 E 45th St. de la ciudad de New York, la sede de la ONU, Organización de las Naciones Unidas.

Quería que tuvieran la piedra…

NB 1 : “El hombre es el animal que tropieza dos veces en la misma Piedra” del historiador griego Polibio.

NB 2 : Significado: El ser humano no siempre sabe discernir conforme a la razón y por esa causa no aprende de la experiencia y vuelve a equivocarse en una situación semejante. (Centro Virtual Cervantes)

Mente cuadrada.

Cabeza cuadrada, según la RAE, se refiere a una persona metódica y demasiado obstinada.

En cambio, no he encontrado en la Real Academia, la expresión Mente cuadrada que es el título de este cuadroY aunque no esté recogido oficialmenteexiste un significado asociado que casi todos reconocemos: alguien poco flexible, con unas ideas o comportamientos rígidos que es difícil cambiar. Tener la mente cuadrada, no es malo en sí mismo. Lo que lo hace un rasgo negativo es el marco cuadrado en el que se ancla esa mente. Si se es una mente cuadrada en lo referente a la ecología y a la sostenibilidad, es un atributo positivo. Si, en cambio, por poner un ejemplo, la mente cuadrada no acepta la diversidad de pueblos y razas y solo es buena opción su pueblo y su raza, es un atributo negativo. Desgraciadamente, cuando nos referimos a mentes cuadradas que no cuadriculadas, no nos referimos a lo bueno. 

Si algo vas aprendiendo, de la naturaleza, del ser humano y de la vida en general es que hay cambios. Muchos, pocos, buenos, malos, pero nos enfrentamos a situaciones nuevas en contextos nuevos que solo podemos superar si nos adaptamos, cambiando al más puro estilo Darwiniano y ahí, de nada sirve ser cuadrado. 

Esto es un cuadrado compuesto por círculos.

Evolución. 

Recolectando estrellas.

En cajones, joyeros, cajas.

Estrellas que han formado parte de una pulsera, o de un adorno navideño, o de un colgante.

De tamaños y materiales diferentes : nácar, madera, cartón y plata.

Voy recolectando estrellas y seguiré haciéndolo porque necesito más. Las suficientes para crear mi propia constelación.

La llamaré Non Perfect.

Con las gafas puestas…

Nadie sabía qué tenían aquellas gafas. Sí, eran especiales. Hechas a mano y de diseño atrevido con montura de madera de boj. Los cristales, tintados con una fórmula secreta, eran de un tenue tono rosado… Tras la aparición de una foto en Instagram de una It Girl, en la que la chica posaba con las gafas y los morritos fruncidos ( y esa V de victoria con los dedos que ponen siempre), el fabricante de las gafas se vio desbordado de pedidos.

Y mira que él iba haciendo. Sin prisa, pero sin pausa. Unas 5 gafas al día…No necesitaba más para que su pequeña tienda, en el Eixample de Barcelona, sobreviviera en estos tiempos de marcas fastuosas y macro tiendas tipo templo…

Durante mucho tiempo sólo algunos sabían lo que podían hacer aquellas gafas. Ahora, por culpa de la influencer, era de domino mundial. Aquel objeto, a caballo entre el diseño vanguardista y un producto artesano, te hacían ver la belleza de la vida … No el típico cuento del “color de rosa”. No. Era algo más exquisito, más trascendental…

conlasgafaspuestas

Cuando te ponías aquellas gafas, el cielo se veía más azul, casi comestible y te conducía, irresistiblemente, a inspirar profundamente y a sonreír. Con las gafas puestas, te sentías agradecido de estar vivo, sintiéndolo como un inmenso privilegio y no como un derecho adquirido. De repente, por tu lado pasaba un niño de la mano de su madre y te miraba y te sonreía y esa sonrisa, con las gafas puestas, se convertía en un regalo maravilloso. La mariposa de mil colores que se posaba en la rama de un árbol en plena calle la veías con un zoom milagroso, con las gafas puestas…Cualquier pequeño detalle del entorno, lo más simple, se convertía en una dosis de belleza exquisita…

Con las gafas puestas…

Como en las grandes historias, los dueños de una multinacional con tropecientas mil tiendas de gafas repartidas por el mundo visitaron al artesano. “Queremos la fórmula”- le dijeron “Le pagaremos lo que quiera” pero el creador de las gafas no sabía de qué le hablaban. Él había mostrado al mundo como hacía sus gafas, que productos utilizaba en todo el proceso, proporciones exactas y metodologías, pero… sólo sus manos producían la alquimia mágica para que las gafas te mostraran la vida en todo su esplendor… La pequeña tiendecita se llenó de gente, la venta on -line crecía sin parar… Unos señores, vestidos con un traje negro, no dejaban ni a sol ni asombra al pobre artesano…

Un día, la tienda amaneció cerrada, con un letrerito pequeño en la puerta: Vacaciones Indefinidas. Nadie supo decir cuando se había ido ni a dónde… Dejó unos paquetes con gafas de regalo para sus vecinos y sus amigos del barrio y nunca más se supo…

Pienso en ello mientras escribo este post. Entra la brisa por la ventana y veo los árboles, meciéndose al ritmo cadencioso de este viento suave. El verde es muy intenso y oigo a las hojas, bailando… ¡Oh! Un pajarito se posa en una rama…El canto es precioso y también, esos toques rojizos de las plumas de sus alas…

Dicen que te lo puedes encontrar en mercadillos, de los de artesanía, en pueblecitos pequeños de aquí y de allá…Aún hay gente que puede comprar las gafas y con ellas puestas, tener el privilegio de “ver” la vida…

Los hombres de negro, lo siguen buscando… Si alguien lo encuentra que no lo delate. Es más, que no dude ni un segundo en comprar una de esas gafas…

Yo ya tengo las mías…

NB :Gafas de Woodys Barcelona.

NB 2 : 2023 : Hay tanta violencia, maldad, crispación e ira en este mundo que, si alguien encuentra al artesano, le pida que haga millones y millones de gafas. Se necesitan más que nunca.

Píldoras.

Lo que se puede hacer con una palabra, retocando una letra…

Cuando he visto estas esculturas, he pensado que ya hay una o dos generaciones que jamás han visto un teléfono de estos, ni sus cables rizados…Me hago mayor. Lo sé.

 

 

Una diminuta pero luminosa flor, pintada en una pared. De Paul Harflee.

El momento oportuno.

¿Cuántas veces hemos buscado el momento oportuno?

En primer lugar, el “momento”: Porción de tiempo muy breve.

Y el adjetivo, su cualidad, “oportuno”: Que sucede o se realiza en unas circunstancias o un momento buenos para producir el efecto deseado.

O sea, en una porción de tiempo muy breve sucederá algo bueno que producirá un efecto X que ya hemos previsto y que queremos que sea ese. A nadie se le escapa que disponemos de un lapso temporal demasiado pequeño para tener el tiempo y espacio necesarios para decidir si es o no oportuno lo que sea que vamos a hacer o decir. Es por eso que los “momentos oportunos” escasean. Es más, corren por ahí muchos momentos que creemos oportunos y se convierten en momentos a secas porque no producen el efecto deseado o lo que es peor, producen el efecto contrario al deseado…

Lo que escasea, se encarece. Lo que escasea, se desea más.

Y así me encontraba yo, buscando de forma desesperada el momento oportuno.

momentos 1

Cuando abrí la puerta y me encontré con el anciano con una maleta, me sorprendí. Esperaba un vendedor de momentos oportunos más ejecutivo. No sé. Con traje y corbata…

El hombre me habló deprisa: Sólo tengo un momento para Ud. Ya sabe, el tiempo es muy caro. Le hice pasar al salón. Se sentó en el sofá y apoyó con mucha delicadeza la vieja maleta de madera en la mesita de centro. La abrió con cuidado y pude ver que contenía unos frascos de cristal repletos de algo líquido, de muchos colores diferentes.

Con una voz serena, me explicó que cada frasco contenía un momento oportuno y que eran los únicos que le quedaban. Los momentos oportunos tenían que reposar un mínimo dos años en bodega y sólo se podían recolectar en las noches de luna llena que coincidieran con el equinoccio de la estación… La complicación hacia que la serie de momentos disponibles tuviera unos precios elevados. Muy elevados.

Ahora mismo le puedo ofrecer el momento oportuno para pedir una hipoteca, para cambiar de trabajo, para un divorcio o separación, para formar una familia, para decir que sí, para decir que no y para morir.

momentos 2

En esa lista estaba el que yo quería. El que necesitaba. ¿Cuál sería? ¿El azul? ¿El rosa?

 -Sólo yo se lo puedo administrar en la dosis correcta. – Continuo el anciano– Una equivocación en el gramaje lo convertiría en un “momento letal”. Emitió una risita que se me antojo siniestra, pero…lo quería.  Quería mi momento oportuno para…

El hombre se desmayó.. Mis reflejos no fueron lo suficientemente rápidos y la cabeza del anciano impactó contra la maleta. Los frascos salieron disparados y se estrellaron contra el suelo, fragmentándose y dejando perder los momentos que contenían.

Me acerqué y lo toqué con un dedo. Con cuidado de no moverlo. Nada.

Le grité. Después, me atreví a zarandearlo. y finalmente, llamé a Emergencias.

Unos días más tarde, me llamaron del Hospital.

-. Este era el único teléfono que había en su móvil. No tiene familia y nadie ha reclamado sus cosas. Las trajeron de la habitación que había alquilado. Es una vieja maleta de madera con muestras de colorantes y llevan un post-it con su número.

Tengo todos los momentos oportunos en mis manos pero no sé como va esto.

¿Alguien sabe como identificar un momento oportuno?

Botella, pintura de pizarra y flores escasas.

La botella de un brandy añejo, de cristal y un formato bonito. Lleva años acumulando polvo en el trastero, pero hoy, la he visto. Al lado, los restos de la pintura de pizarra rosa palo y verde pistacho que utilicé para un cuadro infantil. O tiro la botella o la pinto.

La pinto.

Ahora voy a por el contenido.

No hay demasiado color en mis plantas. 

Un rosal que está floreciendo. Muy pequeñito y de rosas también pequeñitas. No huelen. Echo de menos las rosas aromáticas…

Tres ramas de lavanda con su flor violeta. El resto del arbusto es verde plateado. Le aporta un rastro de aroma. 

También hay Eugenia. Arbusto de valla, pero con colores verdes y amarillos que me sirven para que el ramo coja cuerpo.

La menta está en la parte inferior. Dos ramitas diminutas pero que llenan de perfume el ramo. Lo mueves aquí y allá para ver dónde queda mejor, y dejas el rastro de esta menta dulce y fresca. Es lo más pequeño y menos vistoso, pero lo que le da el toque definitivo. Esencial.

Ramo mini para el final del verano.