En cada ocasión que la tele me proporciona el visionado del nuevo anuncio de Tomate Orlando ( spoiler : ya que lo voy a poner a parir, hagamos un poco de promo…) y veo a esa familia feliz , comiendo sus macarrones ( hervidos y tirando del pote de tomate directo al plato) y felices de que, ahora que hay un nuevo miembro de la familia, este también pueda disfrutar de ese plato de macarrones con el tetrabrick de salsa ( ahora hay una variedad con albahaca!) siento pena por todos ellos…
En mi familia (en su versión matriarcal) , el tomate frito, se ha frito en casa. En versión sofregit lento , de esos que llevan lo que tu quieras (cebollita, zanahoria, puerros, pimiento) , todo pochadito a fuego lento y después sofrito con tomate natural. Chup-chup. O la versión rápida, con unos ajitos y el tomate … Siempre «handmade» y siempre con productos naturales.
Solo he catado el tipo «Cuate, aquí hay tomate» con esa textura espesa y ese ligero sabor dulzón, en ocasiones obligadas : en una acampada , en una cena en un apartamento de un soltero malo, malo, malo … Pocas. Lo he visto en las cenas rápidas de alguna madre desesperada pero , en mi entorno, casi todos somos de sofrito natural. Así que cuando los veo, volcando la salsa en ese plato, pienso en que es un atentadoa nuestra riqueza gastronómica y en lo fácil que es hacer un sofritito para , por ejemplo, un arroz a la cubana. Mmmm.
A la familia del Tomate , los compadezco .¡Pobre niño, que ya de pequeñito tiene que tragarse esos macarrones!.
Otro anuncio que me ha activado mi característica de criticona ha sido el de «Tu rubia y yo Vegaverde.» Casi, casi, un anuncio vintage ( es de los 90) que sigue siendo igual de malo ahora que hace 20 años… Lo de rubia es por la cerveza, ya que este vino de baja graduación alcohólica, competía con la «rubia»…
En fin, una cena a base de macarrones con Tomate Orlando y Vegaverde y triunfas…

Vidas sesgadas, con bombas o disparos.
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¿Quieres ser manager regional? ¿Gerente? ¿Gestor de transferencias? ( por cierto, esto existe???’) Si quieres ser cualquiera de esas cosas, mira las ofertas de trabajo de Infojobs o de la prensa, pero no contestes al mail de westunion-trabajo.com que reza como este ( o parecido ) :
¿Una tradición vale una vida ?. Yo creo que no. Cuando hay heridos y una defunción en una manifestación festiva , hay que plantearse qué falla en esa fiesta... Como antitaurina, es un festejo con el que no simpatizo pero comprendo ( y respeto) el valor de las tradiciones …aunque también soy de las que opino que si la evolución , lo que aprendemos con el paso de los años y siglos, sirve para mejorar (optimizar) nuestros usos y costumbres, debemos aprovechar esa ventaja… Yo asistí a un San Fermín hace 20 años. Evidentemente, nada que ver con lo que veo hoy en la televisión. La globalización y los continuos paseos por el cielo en low cost han hecho que el San Fermín actual se convierta en un punto de ebullición de miles y miles de seres humanos que no tienen ni idea de lo que es correr un encierro.
Valeriano Campillos ( disculpa , Valeriano) me pareció un nombre literario. Pero no de autor, no. De personaje .
Te levantas una mañana y, tú, mujer libre, de repente, ya no vales nada.
Leo en La Vanguardia que La Liga para la Defensa del Patrimonio Natural (Depana) –
En California, una Asociación de Surfers, se dedicó a empaquetar ( con precio de venta) la basura que encontraban en las playas … Ejemplos de la multitud de iniciativas que intentan preservar al planeta de esta panda de guarros que van dejando huella…
Me sorprendió que Jordi Évole ( El Follonero) se metiera en camisa de once varas , entrevistando a Otegi . No tengo nada en contra de la izquierda abertzale pero si que estoy absolutamente enemistada con las personas que , en nombre de las ideas, se permiten NO condenar la violencia ( y por tanto, ningunear a todas esas personas que han sido asesinadas por los terroristas).
Sí. Ya me he contagiado. No me ha sorprendido ya que me suelo «contagiar» por el virus Brown, Falcones, Zafón, Follet, Gordon…y toda esa increíble lista de inventores de historias para evadir. Debo tener esa predisposición. Curiosamente, me he contagiado tarde del fenómeno Larsson … Hay varios motivos : 1) Trabajo de lectura acumulado, 2) certeza de que iba a engancharme, 3) plan estratégico para leerlas las tres «en línea» ( hoy me he acabado la primera; mi hermano me pasa la segunda que ha acabado de leer este fin de semana y después, será la tercera -que ya ha encargado -. Seguiditas… y, finalmente, 4) un cierto rechazo a la portada.
