Conticinio, Concubio y Galicinio.

Plauto nació en el año 254 a. C.

Este señor fue soldado, viajó, fue comerciante, se arruinó y acabó escribiendo comedias que le hicieron muy popular en la Roma del S.III a. C.

De este autor, existe la primera constancia de la palabra conticinio.

Conticium parece ser el origen y se refiere, en el contexto de los campamentos militares que Plauto conocía muy bien, al momento de la noche, cuando todo sonido debía cesar.

Mucho más tarde, por el año 600 d. C., el arzobispo de Sevilla, San Isidoro, que además de clérigo era escritor, musicólogo, filósofo e historiador, define la palabra conticinio como una de las siete partes en las que se divide la noche.

ConticinioHora de la noche, en que todo está en silencio.                  

          

La palabra es curiosa y bonita por la atmósfera que recoge: noche y silencio. 

Pero debo admitir que, hay noches, en la ciudad, en el que es difícil encontrar el momento conticinio.

No hay paz, mientras pasan los camiones de recogida de basura y los coches y motos de los que, su concubio , se da más tarde de lo previsto.

El Concubio es la hora en que suelen recogerse las gentes a dormir, según San Isidoro de Sevilla.  Y el problema, en el S.XXII, es que, a algunos, el concubio les coincide con el galicinio.

Galicinio: Parte de la noche próxima al amanecer (de gallicinium, “canto del gallo”)

La palabra que más me gusta, por eso, es Conticinio…

Píldoras #Xmas22

Esto ya está aquí. En cuatro semanas, Navidad…

Aquí va una de píldoras temáticas.

Fotos encantadoras…

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Navidad en la playa.

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Se pueden pintar abetos de navidad efímeros, en la arena…

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Una forma muy original de decorar el árbol de navidad :  con fotos de los momentos “estelares “ del año.

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Con ramas.

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Con palabras.

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Para dibujar.

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Al revés.

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Este árbol, boca abajo, es un tipo de imagen que utilicé para mi post “Odio la Navidad” (que, por cierto, es uno de los más leídos en esas fechas. Cada Navidad, hay un montón de gente buscando en la red, la frase “Odio la Navidad” ). Descubrí que este árbol se anuncia en la categoría de “árboles para espacios pequeños”. Al estar al revés, la base más ancha ocupa el techo y puedes tener tu árbol. Sí, es lógico pero es raro…

Y finalmente, mi duendecillo de este año.

Señal para prepararnos para la acción…

El hongo estético.

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Estas manchas en las hojas de la hiedra son un hongo.

Se llama Alternaria Alternata.

a5Al mirar esos círculos concéntricos y los colores verdes y amarillos me han parecido bonitos.

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Por no llamarlo bonito ( al hongo) me he decidido por estético.

Es un hongo estético…

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Rectificar.

Errar es humano, perdonar es divino, rectificar es de sabios”. Alexander Pope

La palabra “rectificar” es bonita. Lleva implícito el concepto de asumir el error y la acción de corregir la imperfección de algo ya hecho. 

Es muy simple: Hago algo, digo algo, escribo algo y me equivoco. Detecto el error, escucho a los que me dicen que hay un error y compruebo que hay un error. En consecuencia, rectifico, corrijo, modifico y reparo.

A la vista está que sabios hay pocos y son pocos, pues, los que saben aceptar, enmendar y reposicionarse. 

¿Te imaginas que, desde pequeño, nos enseñaran a saber rectificar?

El mundo tendría a más sabios dispuesto a mejorarlo.

Foto de Brett Jordan en Unsplash

Puertas al mar.

Mientras estoy esperando en la cola, pienso en este sin sentido: 2,90€ el litro de agua. Se anuncia que la semana que viene, subirá el precio. ¡Madre Mía! 

Hace unos años, se diseñó un coche que utilizaba el agua como combustible. Dicen los rumores que ya hacía mucho tiempo que ese tipo de vehículo era viable pero que las fuerzas económicas basadas en lo fósil lo habían hecho desparecer. Unos científicos valientes e imparables lo consiguieron. Desgraciadamente, desparecieron misteriosamente después de publicar y liberar las patentes de fabricación. 

La situación ambiental era tan dramática que se empezaron a fabricar vehículos de agua para sustituir, totalmente, el parque fósil de la carretera. Al principio, todo fueron alegrías. Llenábamos el depósito con mangueras, en casa o en el garaje. La polución empezó a disminuir y los efectos se hicieron notar rápidamente, pero, ya habíamos traspasado una frontera peligrosa y el cambio climático no se podía revertir. Así que empezaron las sequías, la falta de lluvia y, en consecuencia, las restricciones de agua.

Foto de Giuseppe Famiani en Unsplash

El agua embotellada para llenar el coche se convirtió en un lujo. Mientras eso ocurría, se construían desalinizadoras a toda velocidad. El coche funcionaba solo con agua dulce ya que la sal destruía la tecnología.  Parecía una buena solución: 71% de la superficie de la Tierra está cubierta por este elemento. ¡Bien!, pensamos todos. ¡Qué ingenuos somos!

Foto de James Eades en Unsplash

Sin darnos cuenta, esas plantas que extraían la sal del agua de los mares fueron siendo adquiridas por grandes corporaciones. No lo vimos venir. Era imposible o eso creímos. El agua es de todos, ¿no? Pero aquí estoy, en la agualinera, esperando para llenar el depósito de agua de mi coche mientras escucho la radio. Hablan de algo impensable.

Esta mañana se ha hecho viral un vídeo en el que se ve como se han puesto ¡puertas al mar! No se sabe cómo lo han conseguido, pero, ahí están las extrañas puertas. Muchos gobiernos han vendido sus millas marítimas a las desalinizadoras privadas para paliar la crisis económica… Hago cálculos mentales para ver si llegaré a fin de mes pagando los nuevos precios del agua. Noto el inicio de un ataque de ansiedad y abro la ventanilla para respirar aire que, por lo menos, es más puro que antes.

Algo es algo…

No mezclar.

Yo no soy muy futbolera. Solo me arrimo a la actitud entusiasta, cuando mi equipo va ganando. Es lo que me pasará con el Mundial: si España va pasando de fase, yo me iré acercando a la alegría colectiva. 

El futbol, por eso, ha sido un elemento presente en mi vida. Mi padre era del Barça y, junto con mi tío Luís, era de esas personas que “viven los colores”. Yo nunca entendí esa pasión: mi padre era cirujano pediátrico y no le temblaba el pulso ante intervenciones importantes, pero era un manojo de nervios viendo cualquier partido de su amado FC Barcelona. 

Cuando estaba ya muy enfermo, los partidos del Barça era lo único que le llamaba la atención. En el 2013, el equipo tenía una situación complicada en la Champions. Había perdido contra el Milán (2-0) y tenía que jugar un partido en plan gesta heroica y remontar. Organizamos un visionado de ese partido, todos, en familia y yo le envié un email espontáneo, sin conocerlo a Bernat Soler, un gran periodista deportivo de TV3 y le pedí que nos saludara en la tele. Ese día, el equipo ganó en un milagroso 4-0. El partido fue muy emocionante y Bernat, nos envió un mensaje en el final de la emisión, desde el campo, en directo. Mi padre disfrutó durante el juego y se emocionó cuando oyó a Bernat. Además, me envió un mail al día siguiente, para asegurarse que lo habíamos visto y oído. Lo hizo de corazón y se lo agradezco en el alma. Muchas veces, me acuerdo de ese día.

El fútbol, para todos esos seguidores de fútbol, es sólo fútbol, y no trata de política ni de geopolítica. Los seguidores, buscan esa emoción positiva mientras pelean y ganan. También el sentimiento de comunidad cuando se pierde. Es un deporte que congrega. Sencillo y universal. Mi padre hablaba de su niñez, en la que hacían las pelotas con periódicos viejos, para jugar al fútbol en el patio del Mercado de Sant Antoni, en Barcelona.  Solo hacía falta un poco de espacio y papel.

Foto de Jonathan Greenaway en Unsplash

Así que ha sido una mala cosa mezclar los dos conceptos que se han dado en este Mundial 2023: el futbol y el país donde se celebra. Opino que, cuando en el 2010 se eligió Qatar ya tendrían que haberse puesto en marcha todos los mecanismos para evitar lo que hoy es una realidad. Y más, después del escándalo de la FIFA, pero, ahí están, jugando en medio del desierto. 

A Qatar no sé si le saldrán las cuentas reputacionales porque está en el foco mundial pero más que por el fútbol por todas sus grandes carencias sociales y políticas. Muchas.

Mientras, van jugando las Selecciones: el fútbol sólo es fútbol. 

Ese deporte que emociona, anima e ilusiona. 

Ese deporte que podría jugarse en el País de Nunca Jamás y lo mismo.

Ese deporte que hizo feliz a mi padre durante 90 minutos mágicos cuando nada lo conseguía.

La mezcla no ha funcionado: el futbol sigue conservando su esencia y ya se ha visto que Qatar, si no cambian mucho las cosas, solo sirve para hacer escala en Doha. 

NB: Y mil gracias, de nuevo, Bernat.

El color amable.

Verde. 

Mezclado con cualquier otro color, el verde seguirá siendo verde. No pierde su esencia, tendrá tonalidades diferentes, pero siempre será verde.

Es uno de los pigmentos más antiguos que se conocen. Se extrae del mundo vegetal y ya fue empleado en la prehistoria.

He leído que es el color que mejor percibimos.

Podemos detectar más matices que en otros colores y observarlo de forma prolongada sin que nos moleste. Es más, es un color que serena la vista.

Un color amable que regala la naturaleza.

Ommmm…

La bata blanca.

Si algo tienen las batas blancas de nuestros médicos, como símbolo, con esa ausencia total de color, es un mensaje intrínseco de neutralidad.

La bata blanca es vocacional.

Importantísima.

La bata blanca es apolítica.

No se debe faltar al respeto a la Medicina, a los profesionales sanitarios en su conjunto, a la Sanidad, a la Salud de la población y la política , lo ha hecho. De formas diferentes, unas más dramáticas e ineficientes pero, en general, no ha habido una respuesta , ni acción, ni solución en la esfera política.

En abril del 2020, escribía esto :

Cuando aplaudo, lo hago también por el recuerdo permanente, para no olvidar que , cuando esto acabe, urge revisar como distribuimos los recursos para que nuestro sistema de salud sea sólido, que nuestros médicos y personal sanitario estén bien renumerados, que haya más, que nuestras Universidades ( de las más prestigiosas en este campo) puedan formar e integrar a los nuevos profesionales, que nuestras estructuras no sean deficitarias en tecnología y material.

Seguro que estamos gastando en cosas innecesarias, en burocracia y en ineficacia.

No hay que olvidar cuando esto acabe.

La política se olvida de las batas blancas pero la gente, no.

Y somos muchos.

Foto de Annie Spratt en Unsplash

Intervención.

El momento del paseo por el bosque es realmente especial. El aroma de la tierra, los laureles salvajes y la hierba. El susurro de las copas, el débil discurrir del agua… Si estás concentrado en el baño de bosque, la experiencia te serena , te proporciona una satisfacción tangible de ese conjunto de intangibles de la naturaleza.

Es un sistema lleno de intervenciones del propio sistema : un tronco que se seca y se cae , otro cubierto de musgo, que se inclina buscando sobrevivir.

De repente, te encuentras con intervenciones externas al sistema. En este caso, humanas. Y , mira, te alegras de que sean respetuosas con ese paisaje. Están los Cairn ( del gaélico escocés) aspiracionales aunque leo que “existe en castellano el término morcuero que, según dice el diccionario de la RAE, es un «montón de piedras al pie de los caminos dedicado a Mercurio, que se formaba con las que iban depositando los viajeros en honor del dios».”

También los que hacen algo más artístico.

Encuentro otra intervención humana. No es un morcuero, es una guarrada.

No se han dejado nada al azar: además de escombros, la intervención se corona con una preciosa botella de plástico.

Ojalá el Dios Mercurio actúe en consecuencia…

Acabo con foto sin intervenciones humanas.

Exluna de escarcha.

Me avisan que hay luna llena. Hay nubes pero el espectáculo es precioso. Aunque estemos en el mes de noviembre, hago las fotos con una sudadera de algodón. La temperatura ambiental me permite observarla tranquilamente. Sin tiritar ni tener que moverme para entrar en calor.

Esta vez, se llama la Luna del Castor o la Luna de Escarcha. Todo es por el frío .

Los cazadores sabían que esa era la última luna antes de que se congelaran los lagos para poder ir a capturar castores . Anunciaba, también, las noches de escarcha.

A nuestros antepasados les daba una información bastante aproximada pero, las cosas han cambiado y también van a tener que cambiar los nombres lunares. Ya no sirven. No se congelarán los lagos y no sé que será de los castores. Pronto, la sensación de frío nos asombrará…

Cualquier día, un astronauta activista se pega con pegamento de contacto a la superficie lunar , mientras lanza el contenido de una lata de sopa de tomate ( por el contraste del color rojo con el gris), que claro, flotará en la atmósfera lunar. En vez de la bandera del país de turno, lo que pondrá es una pancarta con el 1’5 ºC.

Será muy espectacular y hablaremos de ello un ratito. Después, seguiremos con nuestras rutinas y el año que viene, si no hay un pirado que ha pulsado uno de esos botones rojos tan peligrosos, las fotos las haré en manga corta, en el mes de noviembre.