Dos nubes, un poco de viento y cuatro fotos…




No hace falta mucho más , para ser espectador privilegiado de una historia de amor…en el cielo.
Dos nubes, un poco de viento y cuatro fotos…




No hace falta mucho más , para ser espectador privilegiado de una historia de amor…en el cielo.
Este fin de semana he sucumbido a mi credulidad en las predicciones meteorológicas que ya creía superada, la verdad. Ante la casi-segura-tormenta que iba a caer en la zona dónde yo vivo, modifiqué los planes previstos.No sólo yo adapté mis actividades a una casi-segura-acción-imposible-en-el-exterior, sino que lo comuniqué a todo mi entorno: va a llover mucho. Tormenta, segura.
El sábado por la mañana, me despierto con un día radiante. Un sol precioso y una temperatura agradable. Ni rastro de nubes en un cielo de un azul denso y brillante…Pero ¿no iba a llover tantísimo desde primeras horas de la mañana? Esto me lo preguntan a mí, que soy la que ha pregonado el parte meteorológico por doquier, aquí y allá…
Así que cuando, a las siete de la tarde, oigo los primeros truenos, me alegro. Cuando se empiezan a hacer más fuertes, más alegría. Después, veo los rayos, en una espectacular tormenta eléctrica que me hace pensar en lo bestial de esa fuerza de la naturaleza. El viento empuja. Salgo con la cámara para intentar captar alguno de esos rayos. Imposible. Nunca estoy preparada cuando aparece esa línea dentada de luz.

Llueve. Primero, unos diez minutos con intensidad. Después, sólo se oye el goteo débil del agua que aún no se ha depositado en el suelo…. Y ya está…
Una casi-tormenta…
No es culpa suya, son predicciones… La culpa es mía que voy y me las creo…
NB : Predecir : Anunciar por revelación, conocimiento fundado, intuición o conjetura algo que ha de suceder.
Mientras fotografiaba esta luna, mis vecinos estaban celebrado una fiesta de Halloween. Veía el titilar de las velas y oía las risas y grititos (se estaban dando sustos) de los invitados. El tiempo, suave y cálido de Barcelona, permitía que estuvieran al aire libre. Muertos de risa.

Confieso que, a eso de las ocho de la noche, al salir a sacar la basura, me ha impresionado ver a una persona disfrazada de Frankenstein (o intentándolo) y, después, ver bajar del coche a uno que conozco que se ha colocado una sábana blanca por encima de la cabeza, agujerada en los ojos. Me ha saludado y he comprobado que no sabía por dónde sacar los brazos…La anfitriona, que siempre va de punta en blanco, ha aparecido con ropa rota, despeinada y maquillada tipo zombie… Ha guiado al fantasma que, ya no tenía bien colocada la zona de visión, e iba dando tumbos.

Si alguien se pregunta por qué Halloween triunfa mucho más que “Todos los Santos”, la respuesta la tiene en la fiesta y las risas…
Espero que el fantasma, haya llegado bien a casa… ; – )
No hay quien se libre de ella. Levantar la vista y ver el inicio de la luna creciente … Siempre igual, esté donde esté.
Siempre preciosa, esté donde esté.
Esta, es italiana…

Parecen las fotos de siempre. Esas de la luna que voy haciendo cada mes…Pero esta vez, en los días de octubre en las que las he hecho, estábamos en un período de banderas : cada día de colores diferentes, únicos o mezclados e incluso, un día de banderas sin color, las blancas… .

Y me he preguntado: ¿Se verán las banderas desde ahí arriba?

He llegado a la conclusión que, las estrellas, ante mi obsesión por ellas, se han puesto de acuerdo para huir de mí… Deben enviarse mensajes estelares : “Cielo de Almería, Cielo del Pirineo de Huesca, Cielo de la Jacetánia, Cel de l’Alt Empordà : cubriros de nubes que viene la pesada!!”

En todos mis tránsitos de ese verano, NO he podido ver el cielo estrellado en lugares en los que –habitualmente- es MUY estrellado…La noche de Las Perseidas, convencí a un amigo que tiene un telescopio, para que lo preparara. Lo hizo por compasión: creo que no veremos nada pero a ver si, más tarde, la cosa mejora. Me lo dijo, sabiendo que no había ninguna posibilidad… Sobre nuestras cabezas, toda la noche, nos cubrió un cielo lleno de nubes…Y en Twitter, mensajes del tipo ¡Qué bonito el cielo de esta noche! ¡Cuántas estrellas! ¡Aprovecha para pedir un deseo!
Eso sí, la luna no se me escapa. Supongo que por volumen y velocidad de traslación, no puede esconderse…


Cuando levanté la vista al cielo y vi esas nubes, me pregunté en qué momento el hombre fue consciente de la belleza. El instante preciso en la humanidad, en que el “Homo” pertinente tuvo conciencia de la belleza…El impacto debió ser brutal…

El cielo ofrece mucha, mucha belleza. Las estrellas, la luna y los planetas en la noche. Las nubes y el color durante el día…En lugares concretos del planeta, la aurora boreal o el reflejo de las nubes y el cielo en un salar, en un mar o en un lago.
O en un atardecer en el Alt Empordà…

Todas esas cosas, crean una experiencia sensorial que produce un sentimiento de satisfacción y placer.
Esa es la definición de belleza…

Un clásico del verano mediterráneo y sus fiestas, es la combinación de pólvora y sales metálicas que pinta el cielo y nos deja fascinados.

Estroncio para el rojo, bario para el verde, cobre para el azul y sodio para el amarillo.


Fuegos artificiales para ir decorando la noche…

Esta vez, la sesión de fotos ha sido confortable.

Ha llovido, la noche está más fresca y no he tenido que lidiar con los mosquitos.

Y he descubierto a Tute ( humorista gráfico argentino) y sus maravillosas lunas…
Mi luna llena de julio, por cierto…


Menos mal que se ha dejado fotografiar, porque ya me estaba mosqueando con sus intentos de no dejarse ver correctamente. La fase lunar que más me gusta, es la creciente y suelo estar atenta para dedicarle unas sesiones de relaxing cup of moon al anochecer, pero, últimamente, la tía se me escapaba. O había nubes, o bruma o yo no tenía mi cámara…
Y el otro día, por la tarde, un momento en el que no suelo mirar al cielo en su busca, me la encuentro allí. Camuflándose entre las nubes, pero…la he visto y…tenía la cámara a mi vera.

Ha habido intentos de fastidiarme la foto con algún #photobomber que otro, pero al final, lo he conseguido.
