Saldrá esta noche.
Y mientras espero, voy a por el sol.
No importa esperar a la luna…
Segunda luna llena del año.
Te llaman la de la nieve.
Habrá lugares en los que seguirá vigente la nomenclatura porque habrán visto estas lunas de febrero en paisajes y montañas nevadas. Donde yo habito, este año, no hay nieve. O muy poca. Las montañas que antes veía nevadas son grises… Tendremos que ir pensando en cambiarte el nombre. ¿Luna seca?
Este mes, te hemos enviado otro aparatejo humano hacia allí. Esta foto, pues, contiene una cosa que no veis, pero está ahí. Se llama Odiseo. Es una nave privada americana de la empresa Intuitive Machines y ha recorrido más de 1 millón de kilómetros para llegar al cráter Malapert A.
Va a estudiar las condiciones ambientales de la atmosfera lunar, en su polo sur, donde hay hielo, para ver como enviar allí a nuestros astronautas. Es un primer aviso de que pronto vamos a ir para allí.
Empezaremos a poner fronteras, a pelearnos por si ese cráter es tuyo o mío, a repartirnos los recursos según el primero que haya llegado y pueda hacer más negocio y no nos importará agotarlos. Ten cuidado, que allí donde vamos y estamos arrasamos.
Al final, luna seca va a ser un nombre adecuado…
Te hemos enviado material nuevo para allí.
La Agencia de Exploración Aeroespacial de Japón (JAXA) ha confirmado que su nave SLIM (Smart Lander for Investigating Moon) se posó con éxito en la superficie lunar el 20 de enero. Parece que no funcionan las placas solares que la deben reactivar así que es posible que te dejemos un poco más de basura terrestre por ahí. Dicen que ya hemos dejado unas 180 toneladas.
A priori, no era esa la intención, pero por ahí están los rovers , robots y sondas activos e inactivos de la NASA, la Agencia Espacial Europea, la Unión Soviética, Luxemburgo, Israel, China…Este último país, ha enviado la primera sonda, Chang ‘e 4, (la 1 ,2 y 3 estarán por ahí, acumulando polvo lunar) a tu cara oculta, la que no vemos. Lo siento, pero parece que se te acaba la intimidad. Ya hemos llegado a esa zona que creías preservada de nuestra mirada. Y supongo que también verás a la Vikram India que te la hemos mandado al Polo Sur a ver si hay agua congelada… Agua.
Aún te escribo, sintiendo que eres nuestra luna, pero al buscar información sobre las sondas, me he encontrado con la “Minería Lunar”. Minerales y elementos valiosísimos a disposición de la codicia terrestre. Ya verás.
Hoy , te cambio el nombre : eres la luna de “¡Qué viene el lobo!”…
Este año, completaremos la ruta en 366 días por lo que tenemos año bisiesto. Me alegro por todos los que cumplen años el 29 de febrero, como mi amiga Mercè, que, además, calcula su edad de cuatro en cuatro años. Es joven de forma totalmente objetiva y eso, no se le puede negar. Las cosas como son.
Además, y si todo va bien, veremos doce veces la luna llena. Y cuatro, serán superlunas. Este año , que está a punto de llegar, quiero hacer una foto de cada luna llena y espero, poder escribir que las cosas, por aquí abajo, están mucho mejor.
Ese es el deseo para el 2024: que nos vaya mucho mejor. A todos y en todos los cielos desde los que se ve la luna.
¡A por esa nueva vuelta al sol!
Foto de Behnam Norouzi en Unsplash
He hecho una foto de la luna en cuarto creciente.
Dice la leyenda que el mejor momento para cortarse el pelo es justo ahora, en cuarto creciente. No hay ninguna evidencia científica, eso ya os lo avanzo, pero hay voces que postulan que, si el magnetismo del satélite influye en las mareas, en las cosechas, en el comportamiento humano y animal, etc. ¿Por qué no en el crecimiento del pelo?
Por casualidad, he ido a la peluquería en cuarto creciente así que le he preguntado a mi peluquera sobre esta cuestión. Me confirma que hay gente que sigue las fases lunares a rajatabla para cortar y sanear el cabello. “No he notado nada diferente, pero si así están más contentos, daño no hace”. Añade, para ampliar mis pesquisas, “que tanto se lo piden en cuarto creciente como en luna llena.” Mi peluquera y yo estamos en el bando de los incrédulos.

Al cabo de un rato, una chica le ha enseñado en el móvil una foto del peinado que quería hacerse. Ha mirado la foto, ha mirado a la chica. “Igual no te va a quedar. Tienes el pelo más fino y no conseguiremos ese volumen si no es trabajándolo mucho”. La chica insiste. Cree que le quedará muy bien. Recuerdo aquel letrero que vi una vez “Esto es una peluquería y aquí no hacemos milagros”.
Es más fácil seguir el rollo lunar que intentar replicar el peinado de la foto. En eso, también hemos estado de acuerdo…
En cajones, joyeros, cajas.
Estrellas que han formado parte de una pulsera, o de un adorno navideño, o de un colgante.
De tamaños y materiales diferentes : nácar, madera, cartón y plata.

Voy recolectando estrellas y seguiré haciéndolo porque necesito más. Las suficientes para crear mi propia constelación.
La llamaré Non Perfect.

Parecía imposible eso de “Te voy a regalar la luna” pero si le cambias el artículo por un indefinido, resulta que funciona.
“Te voy a regalar una luna”

Me han regalado una luna y me encanta.

—¡Corre! —Soltó sin preámbulos, casi sin aliento.
No le hice caso. Estaba a punto de comerme la última patata de la tierra…
El 23 de marzo se anunció, oficialmente, el éxito del primer viaje a un exoplaneta muy similar a la tierra, descubierto tres años antes por los miembros del Proyecto Carmenes en Calar Alto. Unos días antes del anuncio, mi amigo Alf, el que se fue a trabajar al Banco Mundial de Semillas de Svalbard en Noruega, me había enviado un paquete por mensajería urgente.
La caja contenía semillas de Patatas de la Vall de Camprodón y una nota manuscrita. El mensaje era muy breve: «Aprovecha para degustar las últimas.»
Alf sabía que me encantaban las patatas mucho antes de la plaga que acabó con la producción mundial de todo tipo de tubérculos. Se había convertido en un manjar extinto… ¿Por qué me enviaba esas semillas tan valiosas? Todos sabíamos que el Banco de Svalbard estaba fuertemente custodiado… ¿Por qué me instaba a plantarlas? ¿No sabía que era delito?
Y… ¿Por qué «las últimas»?
Tres meses después de recibir ese paquete, estoy a punto de comer una de las últimas patatas del planeta .De las originales, de las de verdad, de las de antes de la gran plaga… La planté y la he cosechado yo misma. A escondidas. Infringiendo la ley…Y, sí, tengo las respuestas a todas mis preguntas.
Nadie pensó que todo iría tan rápido. Por lo menos, ninguno de los seres humanos de base. Nadie creyó los informes de aquellos científicos… Décadas, sabiendo que el crecimiento del planeta no era sostenible. Demasiados carburantes, demasiadas emisiones, demasiado consumo, demasiado plástico, demasiadas personas…
Todo se precipitó…Como cuando algo cae al vacío, sin más parada posible que el impacto contra el suelo…Ese era el camino de la humanidad.
El día en el que se reunieron todos los dirigentes del planeta en una cumbre de urgencia, fue cuando fuimos conscientes que ya hacía dos siglos que hablábamos del “Cambio Climático”… Dos siglos sin hacer demasiado o nada para parar la caída…
Y es que “El Cambio” sucedió de forma gradual. Las estaciones frías empezaron a acortarse, el calor fue aumentado al igual que la ausencia de lluvias. Lo vivimos con una cierta desidia: mejor librarse del frio invierno y vivir nuestras eternas primaveras, abarrotando las playas, surcando los mares en cruceros masivos, visitando ríos que se iban secando y valles que se iban marchitando. La introducción de semillas transgénicas, modificadas para las nuevas condiciones climáticas, tampoco supuso ningún problema. Ya lo estábamos haciendo hacía años… Todo era rutinario, conocido, poco alarmante.
Y la tierra se nos reveló. Las temperaturas subieron y subieron y subieron…
Abro la patata cocida con mucha delicadeza. Le pongo una pizca de sal y otra de pimienta negra, recién molida. Aún conservo un frasquito de aceite de oliva no transgénico que he escondido durante un par de años para una ocasión especial. Esta se lo merece. Vierto un fino hilo del oro líquido sobre la patata…
¡Qué bien huele, por Dios!
Antes de dar el primer bocado, mi vista se dirige al horizonte. El cielo está plagado de luces. Hay muchas…Parecen estrellas fugaces pero son de color rosado y serpentean en un cielo anaranjado. Son las naves del Gran Éxodo desapareciendo de la atmósfera terrestre.
Los que nos quedamos aquí, no sobreviviremos. Los que se van hacia esa nueva tierra, no han aprendido nada.
— ¡Corre! —Mi vecino está ya en las escaleras, con una mochila colgada al hombro. -¡Podemos hacerlo! ¡Estamos a media hora de la base de lanzamiento!- Oigo gritos, pasos, carreras…Todos intentan llegar a las últimas naves con plazas disponibles.
Miro la patata humeante y le digo que me quedo…
Lloro.
Lloro de emoción.
La última patata de la tierra está divina…
Ya ha empezado el verano astronómico.
El verano meteorológico, ya hace semanas que nos acompaña.
Colegios, institutos y universidades también en modo verano.
Las rebajas de verano. Los festivales de verano.
Aunque hay gente, en muchos lugares, que no da la bienvenida oficial al verano, hasta esta noche, la noche de San Juan.
Me incluyo en ese grupo. Estoy preparada para iniciar mi ciclo veraniego.
Feliç #revetlla de Sant Joan, magnífico verano a todos!

Mira ese cielo precioso. ¡Qué azul, por Dios! Lo observo mientras me deleito con mi cappuccino matinal. Está especialmente cremoso y dulce…Mmmm… Me desperezo y sonrío. No me duele nada. Ninguna parte de mi cuerpo protesta como en semanas anteriores: ahora los riñones, ahora el talón, ahora las rodillas…Nada.
En el coche, rumbo al trabajo, suena mi canción favorita en la radio. Canturreo y después, me dejo ir, a voz en grito. Es especialmente liberador.
Sonrío con más frecuencia de lo que es habitual. Mis compañeros de trabajo se sorprenden. Dicen que me ven “radiante”. Y no sé qué será. Nada ha cambiado en mi vida . Me tomó una cerveza en la terracita de mi Bar preferido. Me siento bien bajo el sol tibio de la tarde…
Y en ese estado de deleite rememorativo, me acuerdo de la lluvia de estrellas de la otra noche. ¡Qué preciosidad!
Llovió. La tormenta dejó la noche fresca y un cielo limpio, salpicado de luces… Me puse la chaqueta y salí al jardín. No podía dormir : estaba preocupado por todo y por nada. La vida que pasa. Cosas que no pasan. La rutina.
Me estiré. No me importó sentir la tierra húmeda en mi espalda. La bóveda celeste que pendía sobre mi cabeza me había dejado sin aliento. Y entonces, sucedió. Una estrella fugaz, atravesó el horizonte, dejando una estela larga y preciosa…Me pilló por sorpresa y no puede pedir el deseo que dicen que hay que pedirles.
Pero la noche lloraba estrellas. Y pasó otra: Salud– deseé. Y otra : Salud para toda la familia( por si sólo se había entendido de forma individual). Y pasó una tercera: Amor. Entonces, me di cuenta que tenía casi todas esas cosas y aun así era incapaz de sentirme totalmente pleno. Cuando pasó la cuarta, ya estaba preparado : «felicidad» era muy pretencioso así que me decidí por : «optimismo».
Y entonces, pasó otra estrella fugaz. Esta vez, una estrella imponente, más grande con una estela más perdurable en el cielo. Y sin casi darme cuenta deseé: Quiero ser un vividor.
Me sonrío al pensar en esa noche. ¿Vividor, yo?? Menos mal que esos deseos no se cumplen…
Voy a ir a comprar un poco de pasta fresca. Me apetece preparar una cena especial. El atardecer es espectacular y he pensado que podemos cenar en la terraza…Paseo hacia la tienda italiana que hace poco abrieron en el barrio. No me había dado cuenta antes, pero es un placer pasear por estas calles arboladas…
Qué preciosa ha quedado la tarde…
RAE : Vividor : adj. Que vive.