Píldoras de otoño.

 

Las primeras píldoras, sirven para reivindicar el otoño. Aunque caiga (de pleno) en la moda Halloweenista, debo admitir que la decoración con calabazas, me gusta. Pero, ojo, calabazas… No hablamos de esas horribles brujas de plástico, o esas calabazas brillantes  con la cara pintada de negro…Hoy, en mi visita al Hiper, me he encontrado una sección de atrezzo para esta fiesta y, oye, ver allí piernas y manos seccionadas, calaveras , gorros de bruja y escobas…Y yo, con el carrito, de camino a la sección de Verduras… Raro.

Pero , la calabaza, da juego.

La vacías y haces una sopita cremosa de otoño y…la utilizas de florero…

Esta es una decoración de otoño propuesta por Martha Stewart.

Otra píldora : un buen ejemplo de arte y reciclaje. De belleza y sostenibilidad. Es curioso como se dan diferentes miradas ante una misma realidad : A mí me dan unas cadenas de bicicleta, usadas y rotas y van a la basura. En cambio, la artista brasileña Carolina Fontoura ,  hace lámparas con ellas.

 

Más arte. La artista americana,Anne Lindberg, realiza sus obras con hilo de algodón egipcio. Hilo, hilo…

El efecto visual recuerda a una nube…

La última píldora va de huerto urbano. He encontrado esta idea, para hacerte un huertito en cualquier rincón y encima, con mucha clase. Sólo hay que ir a una bodega especializada y pedir cajas de madera de vino. Rioja, Ribera de Duero…  No hay límite…  Eso sí, hay que plantar las lechugas…

89 días y 20 horas…

 

Ni te vas a enterar. Pasará, sin que te percates del evento.

Será mañana a las 16:49 . Una hora en la que muchos estarán de tertulia, de siesta, de juegos, de soffing o de lectura o…No avisará. No llamará a la puerta. En el tránsito de un segundo, el que se mece entre las 16:48 y las 16:49, se producirá un cambio de estación y, así, como por arte de magia, habrás dejado el verano atrás… Hará calor, seguro. No tendremos sensación de Otoño…Sólo en el plano astronómico…

Y es que mañana, sábado, a las 16:49, ya será otoño. Nos visitará temporalmente, con un limite de caducidad de , 89 días y 20 horas. Eso es lo que dura el Otoño…

En ese tiempo, los árboles perderán las hojas y el campo se teñirá de colores ocres y rojizos. Nos acostumbraremos a días llenos de nubes y lluvias . Comeremos castañas y NO iremos a buscar bolets ( este año, se da por perdida la cosecha de rovellons ).  Cambiaremos la hora en el reloj ( 28 de Octubre) y los días se acortarán , pero sólo en su aspecto lumínico… Seguirán pasando cosas, a la luz de las velas y las farolas…

Este Otoño nos regalará dos eclipses y unas lluvias de meteoros. La primera será la de Las Dráconidas y más tarde Las Leónidas.

Para aquellos que se conviertan en hombres-lobos ( mujeres , también) y para los que tienen un huerto con ajos y lechugas, nos llegará la primera luna llena el 30 de septiembre y las siguientes el 29 de octubre y 28 de noviembre.

Este es el programa de Festejos del Otoño que, este año, viene cargadito.

Ni siquiera te darás cuenta que ya llega, porque es tímido y muy reservado, hace sol y calor, hay gente de vacaciones y tú aún no te has recuperado de la vuelta al trabajo  pero… mañana,inexorablemente, a las 16:49 , sin hacer ningún ruido, llega este otoño.

Si no apetece, se puede coger un avión, irse al Hemisferio Sur y disfrutar de la visita que allí se espera, a la misma hora, el mismo día. Y es que, en esa parte del mundo, llega la primavera…

Feliz Otoño y Feliz Primavera, pues…

Ya llegan…

NB : Mañana, sábado, a las 16:49 … Sincronizad vuestros relojes. ; – )

Una de música ( y buen rollo)

Playing for Change es una organización sin ánimo de lucro, que me tiene robado el corazón desde que la conocí. En su web, explican el poder de la unión de músicos callejeros de muchos países del mundo, para promover la paz a través de la música y a nivel…planetario.

«Playing For Change es un movimiento multimedia creado para inspirar, conectar y promover la paz en el mundo a través de la música. La idea del proyecto surge de la convicción de que la música desarma las fronteras y nos ayuda a superar nuestras diferencias. Independientemente de nuestros orígenes geográficos, políticos, económicos, espirituales o ideológicos, la música tiene el poder universal de unirnos como habitantes de un mismo planeta. Hemos elaborado un estudio de grabación móvil, usando el material utilizado en los mejores estudios, para viajar a través del mundo y grabar, donde la música nos llevara.»

Del éxito de la idea, surgió una banda que viaja por el mundo y que ya se ha convertido en un proyecto estable.

El próximo día 22 de Septiembre convocan el Playing For Change Day. En 49 ciudades del mundo ( y las que se sumen) hay programados 301 eventos musicales ( y los que se sumen) para recaudar fondos para PFC. En España : Barcelona, Madrid, Murcia y Getxo ( y los que se sumen) .

El sábado, muchos músicos de todo el mundo, tocarán para promover la paz y , también, para contribuir el proyecto Playing For Change para el desarrollo de escuelas y programas educativos, con la música de fondo.

Si no los conocéis, pasaros por su web y disfrutad con el mítico «Stand By me» y si ya los conocéis…también.

En el 2009, actuaron en Madrid. Este es su «One Love».

NB : Visto como esta el mundo, reconforta que haya gente que se exprese en términos de «Positive Change» . Un soplo de aire fresco que espero que os llegue…

 

Alechugamiento.

Dices: “lechuga” y parece poca cosa… pero la lechuga es mucho… Su nombre es Lactuca Sativa L  (aunque lo de Sativa pueda llevar a confusión, hablamos de lechuga, lechuga) y es una verdura que proviene, supuestamente, de Asia. Ya la conocían persas, griegos y romanos y su cultivo remonta a hace más de 2.500 años. Ahí nada. Cuando miro mis Lactucas , pienso que descienden de un gran linaje que esta aquí, mucho antes que el mío . Merecen un respeto.

Y es que el ajo me sigue llamando pero la cosa va lenta. Tras la plantación de las cabezas, sólo ha aparecido un tallito rebelde y, de momento, de los demás, ni rastro. En cambio, los cogollitos de lechuga, han ido creciendo y adquiriendo un tono verde precioso que es una alegría verlos…

Así que , como en esto del huerto voy cambiando de estrategia y estoy  a la espera de la explosión del ajo tierno, me he centrado en la lechuga.  Esta planta, tiene poderes sedantes : favorece el sueño y disminuye la ansiedad. Es por eso que se recomienda consumir por la noche, para facilitar conciliar el sueño. Aporta grandes cantidades de fibra y es muy poco calórica pero para aprovechar las vitaminas y los minerales que contienen las hojas, se deben consumir ( sobre todo) las exteriores. Yo hago justo lo contrario: tiendo al centro , tierno y verde clarito…

Además de propiedades diuréticas y antisépticas, en mi casa la lechuga se utilizaba como colirio natural. Lo hacía mi abuela: hervía unas hojas con unas gotitas de aceite en el agua. Colaba y cuando el líquido resultante se enfriaba, nos lo ponía en los ojos con una gasita…Truquis de abuela, vamos. De los de verdad.

Y si quieres rizar más el rizo, podríamos decir que la lechuga es una verdura “artística” también. Si alguna vez, cortáis el tronco ( yo lo llamo troncho ) como en la foto, se convierte en un estupendo estampador de flores…

Hoy explicaba esto mismo que os estoy contando y me han advertido del problema de la lechuga. Se ve que es absolutamente adictiva y que tiene un poder de infiltración en la mente que te convierte en un ser alechugado. Claro, una que es curiosa, ha preguntado qué significa eso. “No lo quieras saber”, me han respondido- “Creo que ya tienes los primeros síntomas”.

No creo que sea por este paraguas que he estrenado hoy, día de lluvia en Barcelona.

Ni por estos increíbles zapatos que me he comprado esta mañana…

Me he quedado tan intrigada, que al llegar a casa, he investigado en san Google, esto del “ser alechugado”. El resultado ha sido terrorífico.

No sé si mis lechugas controlan mi mente. De momento, parecen pacíficas y amistosas y creo que estoy a salvo del alechugamiento pero, estaré atenta a cualquier cambio. Nunca se sabe como puede acabar esto del huerto…

Voy a cambiarme , que esta noche salgo a cenar y estreno vestido…

¡Qué no! ¿Ya pensabáis que me había alechugado, no?. Que no cunda el pánico : el vestido es este. ; – )

La soledad del ajo.

He cometido el primer error en este segundo ciclo de Mi Huerto aunque, tras una investigación previa a este post, me ha aliviado saber que el fallo es subsanable.

Supongo que el sabio huertano me dio la información correcta y yo la distorsioné y no la recuperé, en condiciones, el día de la siembra. Tiene tela , el fallo de los ajos, ya que me esperé a la Luna Azul de finales de agosto, para liarla ( con numerito esotérico incluido) en el momento de su plantación…

¿Qué cual es el error del ajo?

Hoy, tocaba sesión fotográfica. Este,  es un huerto pacífico y sin elementos hostiles tipo los tomates cherry, (que en paz descansen) pero sí que tiene un punto de divo. Le gustan las fotos, los paparazzi, el público ( ovacionando) y todas esas cosas de los star-system. Así que, dispuesta a complacer , salgo con mi cámara y cual es mi sorpresa al ver que ya han salido tres ajos.

Un momento:  ¿tres?…Tres. Y entonces, reflexiono:1 diente de ajo = 1 ajo tierno . O sea, la producción de ajos tiernos potenciales en este momento es de tres. Tres!

¿Cuántos se sembraron? ¿Doce? Ese es el límite máximo que puede alcanzar mi gran producción : doce ajos tiernos… Busco información y descubro que lo que tenía que haber plantado era la cabeza ( completa) para obtener un manojito de ajetes, de cada una de ellas…

Triste. Ellos acostumbrados a vivir en grupo, apretaditos, montados, juntitos y voy yo y los condeno a la soledad del ajo. Y , además, siguiendo escrupulosamente un marco de siembra de un palmo para alejarlos más.

Lo voy a arreglar, plantando cabezas enteras en los espacios intermedios. Sí, los manojos serán más jóvenes y me arriesgo a un conflicto generacional pero se me rompe el corazón de verlos, ahí, solitos y, además ( para qué vamos a engañarnos) ¿Qué hago yo con doce ajos tiernos? Eso , no me da ni para un revueltito…

Aún estoy a tiempo…

Huerto dulce ( y revolucionario)

En esta nueva fase ( II ciclo) de mi huerto, he plantado lo que da de sí la temporada : los cogollos de Tudela, los ajos, las cebollas, las plantas aromáticas… Pero había una zona, una pequeña parcela que quería dedicar a la Stevia Rebaudiana

La Stevia (también Estevia) es una planta con gran poder edulcorante y una serie de propiedades beneficiosas para la salud.Muy beneficiosas:  Control del azúcar, de la tensión, reducción de la ansiedad,etc … Mágica, vamos.

Llega a mis oídos, por la labor divulgativa de un compañero de trabajo ( hipertenso) que se está tratando hace 3 meses sólo con Stevia ( bajo control médico) y ha reducido sus valores a los normales … Me explicó  que esta planta, actúa como un  “equilibrador” del organismo. Estaba ( y está) encantado…

Mi curiosidad me llevó a investigar a partir de  los datos que me proporcionaron y mis búsquedas en la red. El lugar dónde más información se puede encontrar de esta planta en España , es en la Asociación “Dulce Revolución”. Su fundador Josep Pàmies ya lleva unos años promocionando el uso de Stevia. Si queréis conocer su aventura, os dejo este link a su blog y al artículo que se publicó El Periódico en el 2007. Hay otro artículo que pone los pelos de punta. Muy interesante y… para reflexionar. Aquí.

En mi “investigación” , descubro varias cosas. La primera, es que no interesa promocionar la Stevia,  ya que las propiedades de la planta chocan , frontalmente, con los intereses de los productores ( grandes multinacionales) de edulcorantes artificiales ( no tan buenos para la salud como se pretende). Mucha pasta en juego.

También me entero que la todopoderosa Monsanto , comercializa una Stevia transgénica de la que se han eliminado las propiedades curativas o medicinales , dejando únicamente su valor como edulcorante. ¿?. ¿Qué me estás contando? O sea, pudiendo tener un alimento súper-saludable para la humanidad, lo que hacen es crear un producto con un valor económico X. Esa “X” es lo único que importa. Nada del bien común. La X…Un asco.

Así que plantar Stevia  ( de la buena, claro) ya es , en sí, una acción revolucionaria y de protesta . Preservar la planta original  ( que puede llegar a desaparecer por la polinización de las transgénica)y cuidarse , todo en un mismo gesto.

Mi huerto es una minúscula partícula rebelde en este mundo loco, cruel y egoísta. Pero, ahí está, dulce y revolucionario.

He plantado Stevia .

 

Chubasquero amarillo, botas azules.

Aviso Urgente: Se busca mujer de mediana edad, ataviada con un chubasquero amarillo y unas botas de agua de color azul. Zona Puerto. Paciente del Centro Psiquiátrico Luces. Telef….

Donde yo vivo, llueve muy poco. Tan , tan poquito que no es necesario tener unas botas de agua . Esta se evapora, rápidamente y tamiza la tierra pero no la encharca…Nunca , jamás, he necesitado unas botas de agua así que considero un fenómeno inexplicable , la irresistible atracción que sentí por esas , las de color turquesa… Me sorprendí a mi misma, babeando delante del escaparate de aquella tienda de prendas de segunda mano. Vintage, me corregiría mi hermana…

Cuando entré, decidida a probármelas, un chubasquero de un color amarillo estridente captó mi atención. Era de mi talla y me lo puse, mientras me calzaba las botas de agua. La imagen que me devolvió el espejo del probador, era impagable. Estaba a medio camino entre un pescador y un payaso… Ridícula en esta tierra seca… No obstante sentí que me daba igual y que tenía que adquirir ambas piezas. Lo hice. Es más, salí de la tienda “vintage” con ellas puestas…

De camino a casa, me encontré con una vecina especialmente odiosa, conocida por saber todo de todos y de todo y criticar a destajo a esos todos. Me inspeccionó, observándome de arriba abajo y con voz despectiva me preguntó por qué llevaba un chubasquero. Sin dar tiempo a articular mi respuesta del cerebro a la boca, me oí decir : Por qué me da la gana, señora. La vecina, tiesa como el palo de una escoba, me respondió que me quedaba horrible y que hacia el ridículo, en un día tan radiante. Y me pasó lo mismo. Mi voz se activó y dije : Me da igual lo que tú creas, vecina cotilla. Seguí caminando, haciendo un extraño chof –chof con mis botas de agua y un suave frus-frus con mi chubasquero. Deseé llegar a casa y , como por arte de magia, me encontré a las puertas de mi edificio…

En el rellano de mi casa, me estaba esperando mi hermana. Por la postura defensiva, supe que su visita era problemática. Me acerqué a ella y me lanzó su discursito habitual sobre asuntos domésticos. Su voz me llegaba lejana. Sentía como todo lo que me decía, me resbalaba literalmente…A su inquisitoria pregunta ¿Me estás escuchando? , mi voz renovada la invitó a irse y le confirmó que lo que me estaba diciendo no me importaba ni lo más mínimo. Un pimiento, para ser más exactos.

Ya en casa, recibí varias llamadas telefónicas. Mi ex, mi ex suegra, mi jefe…Quejas, reproches o amenazas…A todos, les indiqué que no tenía ningún interés en lo que me decían. Cada vez que colgaba el teléfono, me invadía un estado de suprema satisfacción.

Me percaté que durante todo este tiempo, no me había sacado el chubasquero…Acaricié el plástico rígido y brillante y pensé que sería una buena prenda para los lluviosos Highlands Escoceses, por ejemplo. Siempre había deseado ir allí. Y, claro, fue abrir los ojos y estar en el centro de un paisaje verde profundo, con unos acantilados preciosos y una lluvia densa que resbalaba por el cuerpo, enfundado en el chubasquero amarillo.

Empecé a andar, sin saber muy bien qué hacer a continuación cuando mi mirada se demoró en mis chorreantes botas de agua…Pensé que en casa, estaría seca y calentita… Y allí aparecí.

Tarde unas horas en darme cuenta … Lo que me ocurría era tan, tan prodigioso que me parecía imposible. ¿Me estaría volviendo loca? Decidí confirmar mis sospechas: Mi ex. Un ser odioso. Sus palabras me irritaban. Todas. Un simple “Hola”. Lo llamé y provoqué su ira. Como era de esperar, su respuesta fue desmesurada y…odiosa . Lo que siempre me dejaba hecha un ovillo, un mar de lágrimas con ataque de ansiedad incipiente, se convirtió en indiferencia. Lo que me decía aquel tipo me traía al pairo.

La segunda prueba fue más divertida . Me imaginé en Nueva York, París y Tokio y…allí estuve.

Así que, finalmente, me di cuenta que el chubasquero me protegía emocionalmente .Lo positivo, lo seguía percibiendo con la misma intensidad pero lo negativo… resbalaba , literalmente. Y, después, estaban las botas. En realidad, un artefacto mágico para tele-transportarse por el mundo…El único inconveniente era que en el lugar al que me trasladaba, siempre, siempre estaba lloviendo pero tampoco era para ponerle pegas al invento.

Hice de mi chubasquero amarillo y mis botas de agua azules, mi uniforme de vida. Sólo me lo sacaba para dormir…

Al final, consiguieron internarme en este lugar. Al llegar , me vistieron con un horrible camisón de hospital pero, tras una semana simulando ataques de pánico, he conseguido que mi terapeuta acceda a realizar las sesiones con las prendas puestas. Cree que estaré más tranquila y relajada.

Se acerca la hora. Oigo a la enfermera . Abre la puerta y deja mi chubasquero y mis botas a los pies de la cama.”En 10 minutos, tienes la sesión con el doctor”. Cierra la puerta.

Ahora , sólo tengo que escoger un destino.

Capítulo final…o no.

A la historia de mi huerto, le faltaba el capítulo final.

Me sorprendió encontrarme un huerto con tomateras y tomates. Tras las noticias sobre la invasión de cochinilla, nada me había preparado para encontrar aquella explosión de cherrys pero…la alegría inicial duró muy poco tiempo…

Para acabar con la cochina cochinilla, el huerto había sido tratado ( por un voluntario ) con un producto especial que va de muerte ( extermina a las cochinillas) pero no se puede utilizar cuando hay flor y fruto porque los contamina y ya no es aconsejable para el consumo (humano, los insectos se ponían las botas…). El “voluntario” se leyó las “Propiedades” del mejunje, después de haber rociado todas las matas (incluido el pimiento)…Un aplauso, por favor. Tras conocer este dato, decidimos acabar con las tomateras definitivamente.

Ver la cesta de tomatitos y ese pimiento contorsionista que parecía querer abrazarse a sí mismo, nos hizo dudar pero…fui más rápida que ellos en el proceso mental. Me di cuenta que esa era su venganza final: el envenenamiento… Al verlos tan monos, podían atacarme emocionalmente y, por lo tanto, que decidiera comérmelos. Ya nos conocíamos muy bien, los tomates y yo…

Con una sagacidad que me sorprendió  a mí misma, descubrí su plan antes de que fuera demasiado tarde. Pedí refuerzos. Nos pusimos nuestra ropa jardibélica, nos pintamos unas rayas negras en la cara y armados con la tijera de podar y una de cocina, nos enfrentamos por última vez a los cherry diabólicos.

Yo creía que la victoria me dejaría una sensación placentera pero lo que me dejó es una mesa de cultivo semi-vacía ( mención especial al perejil , que sigue ahí y no fue rociado con el tratamiento anti-cochinillas) .

También quedaron  muchas, muchas ganas de volver a experimentar una aventura huerteril. Y, entonces, me enteré que el día 31 de Agosto se producía el fenómeno de la Luna Azul ( que es blanca pero significa que se dan dos lunas llenas en el mismo mes) .Era el momento ideal de plantar esos ajos murcianos que me habían llegado de manos labriegas, llenos de cariño y con la instrucción, precisa, de plantar en luna llena.

Preparamos la tierra ( el perejil estaba encantado) y conseguimos plantas de estevia, cogollos de tudela, cebollas y orégano. Con estos nuevos habitantes del Mi II Ciclo Huerteril ( y los ajos), plantamos a la luz de la luna azul de este mes de agosto… Romántico, queda… Me tenía que haber puesto una túnica vaporosa y acabar bailando la danza de la fertilidad alrededor del huerto pero mejor no pasarse que después, se me rebelan.

Y, sin darme tiempo a reaccionar, el capítulo final de mi huerto urbano , se ha convertido en un aromático y saludable To be Continued…

Se acerca el fin…

O eso creo… Alejada y aislada del huerto por el tema de las vacaciones, me llegan malas noticias. Cochinas, sería la palabra adecuada…

Y es que, aprovechando mi ausencia y mis cuidados amorosos, la cochinilla se apoderado de mis tomateras. Por lo que me cuentan, ese insecto vampiresco ha estado chupando la savia de los cherry, que estaban ufanos y contentos al sentirse libres de mí. Sin el peligro de la aprendiz-de-huertana, se distrajeron y bajaron la guardia y la cochinilla algodonosa, como quien no quiere la cosa, se apoderó de los troncos…

Mal asunto. Ramas secas y flojas…Tomates escuálidos. Caídos. Eso me dicen…Mejor que no esté allí para verlo ( y para fotografiarlo) porque ya estoy bastante disgustada en la distancia como para asistir la invasión cochina, en directo.

Supongo que , tras mis batallas tomateras y el haberme ganado el apodo de “tomaticida” y “vegetópata”, pensaréis que es de nivel perverso alto, el regocijarse con esta victoria final: la muerte del enemigo pero, la realidad , es que lo que hemos vivido en ese huerto , es una preciosa historia de amor-odio ( que tiene, también, lo suyo de estrategia bélica) y me entristece que se estén acochinillando. Lo ideal era acabar con una ejecución masiva por acabarse la temporada (las cosas, como deben ser) y no por el ataque de un triste bicho que parece una asquerosa bola de algodón .

Se acerca el fin. Están en tratamiento pero las esperanzas de reactivación son bajas. Muy bajas. Ya me voy haciendo a la idea para cuando yo llegue ( y vea el desastre) la semana que viene.

Ya quedan para el recuerdo, esos últimos tomates que recogimos y que nos han dado alimento en estas calurosas noches. Ayer mismo, hicimos una pasta fresca de verano con los últimos supervivientes del Reino Independiente de mi Huerto.

Estoy triste y ya, sin el puesto nº 1 en el Ranking de Tomaticidio ( arrebatado por la cochinilla , a mis espaldas y esperando que yo me fuera. O sea, a traición).

Ilustro este post con unas fotos que les hice antes de partir. En la primera, los tomates seguían con su acoso al perejil pero , en realidad, se estaban despidiendo antes de ser atacados por la cochinilla (quién se lo iba a decir, pobrecillos).

Esta última es metafórica. Me fascinaba como estaban subiendo hacia el cielo…

 

 

Lunes odioso en peligro de extinción…

 

Se estima que el ser humano vive una media de 4.050 lunes en su vida… De todos los días de la semana es, efectivamente, el más odiado.

De esos 4.050, unos pocos son festivos o nos pillan de vacaciones. Cuando el lunes deja de ir acoplado a la rutina diaria y se sustituye por la rutina ociosa, pierde su carga de odioso y se convierte en un día más… ¿Con lo cabroncete que es el resto del año , lo dejamos irse de rositas cuando estamos de vacaciones? ¿No deberíamos sentir un gran regocijo porque es lunes y… nos da igual?

He pensado que mañana, debería celebrar que es lunes. Que, inexorablemente, lo va a ser y que justamente, es uno de esos en los que el tiempo no juega a atraparte y puedes manejarlo a tu antojo (por lo menos, creértelo). O sea, es un lunes-no-lunes en toda regla. Además, Hay un “además”.

Además, hoy alguien me decía que añora tener “lunes odiosos” después de 8 meses en el paro, buscando trabajo, sin éxito por el momento…Y al paso que vamos, añadía que los “lunes van a ser una especie en extinción” devorados por la crisis económica…Es una visión dramática que me ha hecho pensar que debo agradecer este lunes doblemente: primero porque estoy de vacaciones y segundo, porque disfrutaré de los lunes odiosos en periodo laboral.

NB : Actualizar la fecha

En este punto, ya desquiciada y con mirada vidriosa ( ¿Hablamos de los lunes, no?)me he visto deseando que todo el mundo pueda disfrutar de lunes odiosos en el trabajo…

La frase, analizada objetivamente, tiene miga.

Se me han pasado las ganas de festejos pero , entonces, este domingo nocturno, anárquico y olímpico, me ha recordado que mañana, estaré de vacaciones. Vale, iré a por el lunes-no-lunes-no-odioso…

Aunque, cuando lo pille, le voy a decir cuatro cosas…