Capítulo final…o no.

A la historia de mi huerto, le faltaba el capítulo final.

Me sorprendió encontrarme un huerto con tomateras y tomates. Tras las noticias sobre la invasión de cochinilla, nada me había preparado para encontrar aquella explosión de cherrys pero…la alegría inicial duró muy poco tiempo…

Para acabar con la cochina cochinilla, el huerto había sido tratado ( por un voluntario ) con un producto especial que va de muerte ( extermina a las cochinillas) pero no se puede utilizar cuando hay flor y fruto porque los contamina y ya no es aconsejable para el consumo (humano, los insectos se ponían las botas…). El “voluntario” se leyó las “Propiedades” del mejunje, después de haber rociado todas las matas (incluido el pimiento)…Un aplauso, por favor. Tras conocer este dato, decidimos acabar con las tomateras definitivamente.

Ver la cesta de tomatitos y ese pimiento contorsionista que parecía querer abrazarse a sí mismo, nos hizo dudar pero…fui más rápida que ellos en el proceso mental. Me di cuenta que esa era su venganza final: el envenenamiento… Al verlos tan monos, podían atacarme emocionalmente y, por lo tanto, que decidiera comérmelos. Ya nos conocíamos muy bien, los tomates y yo…

Con una sagacidad que me sorprendió  a mí misma, descubrí su plan antes de que fuera demasiado tarde. Pedí refuerzos. Nos pusimos nuestra ropa jardibélica, nos pintamos unas rayas negras en la cara y armados con la tijera de podar y una de cocina, nos enfrentamos por última vez a los cherry diabólicos.

Yo creía que la victoria me dejaría una sensación placentera pero lo que me dejó es una mesa de cultivo semi-vacía ( mención especial al perejil , que sigue ahí y no fue rociado con el tratamiento anti-cochinillas) .

También quedaron  muchas, muchas ganas de volver a experimentar una aventura huerteril. Y, entonces, me enteré que el día 31 de Agosto se producía el fenómeno de la Luna Azul ( que es blanca pero significa que se dan dos lunas llenas en el mismo mes) .Era el momento ideal de plantar esos ajos murcianos que me habían llegado de manos labriegas, llenos de cariño y con la instrucción, precisa, de plantar en luna llena.

Preparamos la tierra ( el perejil estaba encantado) y conseguimos plantas de estevia, cogollos de tudela, cebollas y orégano. Con estos nuevos habitantes del Mi II Ciclo Huerteril ( y los ajos), plantamos a la luz de la luna azul de este mes de agosto… Romántico, queda… Me tenía que haber puesto una túnica vaporosa y acabar bailando la danza de la fertilidad alrededor del huerto pero mejor no pasarse que después, se me rebelan.

Y, sin darme tiempo a reaccionar, el capítulo final de mi huerto urbano , se ha convertido en un aromático y saludable To be Continued…

30 pensamientos en “Capítulo final…o no.

  1. Al menos los tomatitos han tenido una muerte digna :D

    Es el comienzo de otra aventura vegeticida que por supuesto tendrá su pepito grillo diciéndote que eso esta mal…. que los pobres están indefensos….

    Pero en el fondo me alegro mucho.

  2. Lo tuyo con el huerto es tremendo. No sé si es que tienes mucha paciencia o mucho sentido del humor. No sé si hubiera podido soportar tanta “presión psicológica”. Los tomates se ven preciosos en el serillo; una pena, la verdad. Ánimo con los nuevos cultivos.

    Primera noticia que tengo sobre esa luna azul. Es que como vivo en la estratosfera, raras veces me entero de nada. Eso sí: en la estratosfera, la luna es siempre azul. ;)

  3. Que final más triste para los tomatitos con el cariño que les teníamos, a ver si los ajos saben hacerse un hueco en nuestros corazones, pero no invitan tanto al amor incondicional

    • No te lamentes por los tomatitos. Eran monos ( superficialmente) pero tenían una mala leche importante…
      Los ajos… De momento están enterrados así que no dan mucho juego pero cuando se pongan tiernos, verás… ; – )
      Abrazos.

  4. ME DA POR PENSAR SI SIEMPRE QUE SE COMBATE LA COCHINILLA TIRAN LOS FRUTOS, O POR EL CONTRARIO NOS LOS VENDEN Y CONSUMIMOS, Y DESPUES NOS PREGUNTAMOS ¿POR QUE CADA VEZ HAY MAS ENFERMOS DE CANCER?…

    • Yo esta reflexión me la hago cuando paso con mi coche, a la vera de los huertos que hay en los alrededores de Barcelona ( es donde quieren hacer ese casino-Friki) y pienso en toda la contaminación que cae encima de esas pobres lechugas, que después nos comemos…Una vez leí que es más seguro comprar de la envasada, por los procesos de limpieza que les hacen…
      Sí, nos estamos cargando el planeta y , en el camino, nos estamos poniendo enfermos.
      Besos, Bruja de Portobello.

  5. !Oh… By pero si los tomates son buenos seres!… Ahí sobró, con las cochuinillas y el tratamiento -delicada planta- la irrupción del voluntario atrevido… Seguro que lo has inventado para tu gimnasia imaginativa ya con menbrudo tono. Ni quiero imaginar la escena guerrera de amazona en viso vaporoso, tijeras cocineras y cara de soldado del Tercio de la Mar Océana… pero, sí la de los ajos… Oh, la de los ajos la espero con atención y ya albricias de risas blandas
    Suerte, un gran abrazo.

  6. Eres fantástica :)
    Si algún día nos vemos tienes que dejarme hacer lo de “Me tenía que haber puesto una túnica vaporosa y acabar bailando la danza de la fertilidad alrededor del huerto ”
    Tenia tantas ganas de reir que hiciste que se me saltaran las lágrimas de emoción.
    Gracias Pils, gracias por volver :D

  7. Ñics… me estaban callendo bien los tomatitos. Han sabido plantar batalla hasta el último instante. Ha sido una muy buena historia de amor-odio.
    Un saludo desde la sombra…

    • Josmanu,
      No ha habido tiempo para despedidas. La cochinilla es así…
      Habrás estado fresquito , en la sombra, mientras España se freía, eh?
      Un abrazo.
      NB : Te voy a apalabrar cuando menos te lo esperes… ; – )

  8. Jajajajajaja Que buena historia con final feliz (lo digo por la masacre de tomates) Ya veremos que nos cuentas de las buenas hierbas… por cierto alguna falta ahí jejejeje
    Besos infernales!

  9. Que fantástica manera de contar las cosa. Pobre tomaticos, entraba predestinado a parecer de un a forma u otra…… jajaja
    Haber como se dan los ajos azul luneros.
    Abrazos

  10. Oye, y a todos los que hemos ido compartiendo tu odisea verduloide, ¿no nos corresponde al menos uno de esos ‘cherries’ y 1/32 de pimiento?

    Es por seguir polemizando, ya sabes, jjj

    Un besote.

  11. Bravo por el voluntario, por los tomates, el pimiento, por tí y por la luna azul, que aunque blanca es verdad que tenía un halo azul (yo lo ví)
    Besos
    Ana

  12. Pingback: La soledad del ajo. | Non Perfect. El blog imperfecto.

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