Diez minutos fantásticos.

Para disfrutar de este post, se necesitan diez minutos . Un tiempo en el que deleitarse con el cuento de José Saramago  : «La flor más grande del mundo».

Un cuento, narrado por su autor, con música de Emilio Aragón y un increíble film dirigido por Juan Pablo Echeverry, en stop-motion , en su versión plastilina,  digno de ver.

Diríamos que este cuento es uno de esos «definitivos» . Y, además,  es para niños y es para adultos. No hay escapatoria.

Reproduzco un párrafo del artículo de El País, que encontraréis en este link.

Ocho meses de trabajo para adaptar el cuento homónimo del genio portugués con técnicas stop-motion. Ocho meses para hacer que la partitura compuesta por Emilio Aragón casara a la perfección con unas postales animadas repletas de simbolismo. Diez minutos para hablar de la importancia de las cosas pequeñas y, sobre todo, de todo lo que nos rodea. Diez minutos para reflexionar sobre la infancia, la naturaleza y la ficción. Porque, ¿qué pasaría si las historias escritas para niños fueran leídas por los adultos? La respuesta, en este cortometraje.

Y, ya, sin más dilación, vienen esos fantásticos 10 minutos.

Enjoy it!

 

 

El autobús dorado que solo veía el abuelo.

Recupero este texto  del 2011…

Es tierno… Para contrarrestar a La Asesina del Pollo … ; – )

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Rogelio Rojo Reja había nacido en el autobús número 27 de la Línea 2 , casi llegando a la calle Balmes de Barcelona. Y digo casi, porque el conductor tuvo a bien parar el autobús, en medio de la calzada , a un semáforo de esa calle y ayudar a la madre de Rogelio a dar a luz ..

Rogelio, que así se llamaba el señor conductor , fue el que sostuvo los delicados hombros de Rogelio Jr y lo giró y estiró y lo sacó del interior de su madre para darle la bienvenida al mundo, en un autobús viejo y desvencijado. El niño lloró como un poseso, inundado sus pulmones del aire que había en el autobús, rodeado de los escasos viajeros que hacían la ruta del 27, a las 5:30 a.m . En aquella mañana fría de invierno, Rogelio se convirtió en una anécdota enternecedora que explicarían a sus hijos y a sus nietos. Siempre recordarían la oscura madrugada en la que vieron nacer a un niño en un autobús…

Rogelio nunca se sintió diferente por haber nacido en un autobús. Desde muy pequeño, había hecho la misma ruta con su madre una y otra vez y sabía el lugar exacto en el que había hecho su aparición estelar en el planeta. Incluso, antes de que desguazarán el autobús , el tío Rogelio, su chofer durante tantos años, había conseguido los dos sillones en los que su madre lo había parido . Los conservaban en el garaje, bien lustrados y brillantes.

El día que cumplía 18 años, Rogelio estaba en la esquina, a unos metros de la calle Balmes ,donde el tío Rogelio había estacionado el vehículo y él había nacido, celebrando su mayoría de edad. Hacía dos años que faltaba su madre y desde su desaparición aquel ritual de ir a aquella esquina y observar la circulación, la calle y a las personas que caminaban había cobrado un sentido diferente. En aquel lugar se sentía conectado a ella…Estaba ensimismado, reflexionando sobre que decisión tomar en su vida en ese momento tan trascendental. Quería estudiar derecho en la Universidad pero también le atraía la Sociología. Estaba hecho un lío. Además, la chica por la que bebía los vientos iba a hacer Psicología y esa facultad estaba en el mismo edificio que la de Sociología y…Sus ojos detectaron un destello. Un autobús ascendía por la calle, en dirección Balmes y el sol incidía en la carrocería de forma que parecía envuelto en un halo dorado. Rogelio lo contempló fascinado y casi se le detuvo el corazón cuando vió cómo el autobús estacionaba en la esquina. No se abrieron las puertas, ni había nadie en su interior. En el lateral que quedaba frente a su mirada, había un gran anuncio de relucientes letras y luces de neón que decía: “Derecho en la Autónoma”. El autobús reemprendió la marcha y se perdió calle arriba mientras Rogelio recuperaba la respiración sabiendo, ya , que iba a estudiar la carrera de Derecho. Y en la Autónoma.

Al año siguiente, el suceso se repitió. Apareció el autobús dorado con un mensaje concreto : «Quédate en España». Y Rogelio rechazó una beca para un intercambio en una ciudad europea que se vio arrasada por un terremoto. El epicentro se produjo en las inmediaciones de la Facultad de Derecho…

Año tras año, Rogelio acudía a aquella esquina el día de su cumpleaños y año tras año, el anuncio del autobús le guiaba en las decisiones que debía tomar . Escogió un trabajo en un bufete pequeño aún teniendo la posibilidad de trabajar en uno de renombre. Al poco tiempo, el gran bufete se vio afectado por un gran escándalo que hundió la carrera de los abogados que allí trabajaban. Su despacho ganó reconocimientos internacionales en temas de Derecho Medioambiental y Rogelio se convirtió en una figura de gran prestigio en este campo. Se casó con una finlandesa, enamorada de la ecología ,aunque a punto estuvo de dejarla escapar…pero el anuncio del autobús le mostró hasta el anillo de compromiso que debía regalarle. Rogelio conoció el amor y tuvo dos niños preciosos, Rog y Elio, que lo hicieron inmensamente feliz.

Vendió las acciones que había heredado cuando se lo indicó el autobús y consiguió una considerable fortuna. Dejó su trabajo en el momento indicado y se dedicó a escribir. El título de su primera novela, basada en una trama de desastres medioambientales que fue best-seller mundial, también fue cosa del autobús…

Pasó el tiempo, sus hijos se casaron y su querida esposa falleció. La pena lo dejó agotado , hasta que el autobús le anunció que volvería a ver a su finlandesa y que estaba bien. Tuvo tres nietos a los que les explicaba la historia de su nacimiento en el número 27 de la Línea 2, a unos metros de la calle Balmes y que lo acompañaban, el día de su cumpleaños, a ver el autobús dorado que sólo veía el abuelo

Rogelio envejeció rodeado de cariño y nunca dejó de acudir a su cita de aniversario. Los niños ya habían crecido y ya no les divertía aquello de estar en la esquina, viendo al abuelo con aquella gran sonrisa y la mirada perdida, mirando algo que nadie podía ver así que llegó un día que Rogelio volvió a ir sólo, sin hijos ni nietos .

Lo vieron feliz cuando los abrazó y se despidió. Nunca más supieron de él.

Los que estaban en aquella esquina , no repararon el aquel anciano de gran sonrisa y semblante sereno, que se esfumó en el aire como por arte de magia. Nadie vio el autobús dorado que se paraba en la esquina, con un gran anuncio que decía : “Bienvenido.” Ni se percataron de cómo Rogelio subía a él y se abrazaba a los viajeros. Su madre, el tío Rogelio y su querida finlandesa…

A unos metros de la calle Balmes, el autobús se perdió en el horizonte…Dejó una estela dorada pero…casi nadie la pudo ver . Los que sintieron aquel destello momentáneo , aseguran que era el autobús número 27 de la Línea 2.

Tengo un par de preguntas…

 

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Llevo un tiempo dándole vueltas a una idea para escribir un cuento (entre 2000 y 30000 palabras, según los expertos) y , poco a poco,  ha pasado de ser una “idea-destello-de-vez-en-cuando” a una “idea-que-incordia-bastante”.

Esa idea me pica… La trama se va dibujando y, también, las palabras. Todo es un proceso interno. No hay mediador. No hay dispositivo. Sólo en mis pensamientos…Después, para que deje de picar, tengo que sacarla. El primer impacto, un caos… Puede ser que me siga picando o que no… Ahí, la historia puede morir o bien, empezar su camino. Depende del nivel de placer que me produzca escribirla…Y si aparece y continua,  ya no pica. Fluye.

Ahora mismo, estoy en el más absoluto caos pero…me pica. Me ha hecho pensar, me ha hecho escuchar mucha música, me ha ayudado a evadirme de la realidad a ratitos…Esta historia, la quiero.

He empezado a hilvanar esa idea que me ronda y he precisado de colaboración. Una mirada que no fuera la mía. El caos, ahora, se titula: “Niños y Niñas, la felicidad no existe” y me gustaría contar con vuestra…mirada.

Son dos preguntas de respuesta breve, en plan lista. Algo sencillito, nada ambicioso…

Querría saber qué os hace felices…

1)      ¿Qué te hace feliz en el día a día?

2)      ¿Cuál ha sido el momento/s más feliz de a) infancia y b) adulto?

Podéis enviarme un mail a pilar@entretazas.com o dejar vuestra respuesta aquí mismo. Sólo si apetece.

Es para un cuento…

Mil gracias!

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Rebeldía (en blanco y negro)

Un cuento para un cuadro de pintura de pizarra y  rotus ( sigo con el blanco)…

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 (Del lat. rebellis).

  1. adj. Que, faltando a la obediencia debida, se rebela (se subleva).

En un jardín marciano del planeta TrES-2b , había unas flores con forma de estrella. A medida que se iban desarrollando, se llenaban de unas esporas redonditas, de un color blanco brillante que contenían altas dosis de felicidad.

jardinmarciano

Al principio, los marcianos que allí  habitaban, esperaban pacientemente que las estrellas se abrieran y liberaran su carga. El aire se llenaba de puntitos relucientes y ellos se alimentaban del preciado manjar.  Pasados muchos años luz, las flores marcianas empezaron a escasear. Los ejemplares que quedaban,  fueron modificados genéticamente para conseguir el control de apertura de la lluvia de felicidad y las dosis empezaron a venderse a precios astronómicos para la economía de los marcianos de a pie…

adhierePero un día, al despertar en su intenso cielo negro, los marcianos infelices por sequía de felicidad se toparon con una gran inundación…Después se supo que una de las estrellas, se rebeló contra el sistema y se abrió, adhiriendo su felicidad contenida a todo lo que encontró en su camino…

rebelde

Desde aquel día, en el jardín marciano, rebeldía es sinónimo de felicidad .

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NB : Lo sé. Cuando cojo los rotus, me incapacito… ; – )

Devolución.

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El año pasado, justo el día de mi cumpleaños, publiqué un post con el título “devolución”. Era un relato sobre un tipo que quiere devolver 20 años de su vida…Es una de las pocas veces que un post se me ha quedado corto, así que amplié la historia para transformarla y enriquecerla y hacerla cambiar de estatus. De relato ha pasado a ser un cuento largo.

En estos dos últimos días, varias personas me han recordado “Devolución” y he visto que no publiqué este cuento ( largo) en el blog, con su correspondiente descarga en pdf, por si a alguien le apetece o…está pensando en devolver unos años de su vida.

DEVOLUCION Bypils

 

NaNoWriMo : espiando…

 

 

Cuento corto entre 100 y 2000 palabras

Cuento, entre 2000 y 30000 palabras

Novela unas 50000 palabras.

He pasado de ser una cuentista a una aspirante de novelista. Aun considerando que tengo una cierta fluidez al escribir, no sabía lo que significaban 50.000 palabras. Pesan. Son muchas y más para alguien acostumbrado a “zanjar” la historia, muchas palabras antes.

Cuando escribí  lo último, “Lo mío con George” , ya lo catalogué de novelita y resulta que era un …cuento. Ese texto, tiene 13.324 palabras (incluyendo el título). Con esto, no quiero decir que el cuento sea menor. A mí me gustan mucho los cuentos y siento que soy más eso, una cuentista (como he dicho al principio) que novelista ( entendiendo «novelista» como el que escribe una novela. Bien o mal…).

El NanoWrimo, me está haciendo sobrepasar, ya, mi límite natural de palabras. Estoy en 20.519 y la historia está llegando al meridiano. Mis ganas (mentales) de acabar ( yo ya sé qué va a pasar y lo tengo apuntado en mi libretita)me desesperan, porque yo ya he visto la película y ahora lo tengo que poner por escrito. Demasiado lento.Lo acabaría con 10.000 palabras pero, esta inicativa-litero-masoquista-voluntaria me está obligando a reconducir, para generar una trama que absorba las 50.000 sin que nadie se aburra. Total, un reto (y eso, me gusta. ; – ) )

Ahora, lo que estoy haciendo es «espiar» en ese mundo ficticio que he creado en «Te voy a llevar al huerto». Esto lo explica Enrique Anderson (escritor y ensayista argentino) en su libro «Teoría y técnica del cuento» (1979):

«Tanto la novela y el cuento invitan al lector al espionaje. En la novela seguimos los pasos del protagonista con un espionaje continuo. Lo vemos andar de aquí para allá, durante mucho tiempo, entremezclado en una muchedumbre, y al protagonista, espiamos desde diversas distancias, desde distintos ángulos. En el cuento, en cambio, el protagonista, arrojado a una singular situación, cobra conciencia de sí: este auto revelación es un cambio, sí, pero termina el cuento antes de que veamos cómo este cambio ha de manifestarse en la conducta futura. Es un rápido vistazo a una persona, no un continuo espionaje.  De aquí que la novela nos produzca la impresión de estar leyendo algo que pasa y el cuento algo que pasó»(pág. 46).

Así que ahora, me encuentro…espiando continuamente…Y a falta de escribir 29.481 palabras de espionaje.

 

 

Una curiosidad : Novela de 50.000 palabras.

 

Ernest Vincent Wright, catedrático del MIT, escribió una novela llamada “Gadsby” (1939) que en sus más de 50.000 palabras no hace uso de la letra “e”. En ningún momento, en ninguna palabra… Al final del relato, no existe un “The End”  sino un inusual “Finis”…Esta técnica es denominada como Lipograma y se caracteriza por omitir una o varias letras del alfabeto.Esta dificultad es directamente proporcional a la frecuencia de la letra omitida… Una de las letras más utilizadas es la “e”.

La novela describe la lucha que sostiene John Gadsby para transformar el pueblecito de Branton Hills en una ciudad símbolo del progreso y de la prosperidad

Si ya es difícil escribir las 50.000, imagínate así…

El libro, aquí.

La pizza.

Mmmm! Me encanta la pizza…

Si has probado la verdadera pizza italiana,  entenderás que es muy difícil rozar el cielo con las pizzas «comerciales».

Pero mira si me gusta  que, incluso, alguna vez , caigo en una llamada para que me la traigan a domicilio. Pero, bueno, son simples apuntes de lo que es una verdadera pizza.

Tengo un amigo que tiene una especialidad en lo de la pizza artesana hecha en casa : se supera con la de ricotta, albaca y tomatitos cherry… Se puede tomar como una indirecta si es el caso…

Pizza . ¿Quien me iba a decir que iba a ser una fuente de inspiración para un relato corto?.

Mi musa… ¿Una pizza?…

Pues va a ser que sí.

Si lo queréis leer, hacer click aquí.