Indecisión final.

Tiempo de lectura : 2 minutos

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¿Qué modalidad le interesa? Si no lo tiene claro, tenemos en oferta un bono de sesenta cotidianas y dos trascendentales. A muy buen precio.

No, no hay posibilidad de devolución. El bono no lo permite pero piense que tiene dos años para gastarlo… ¿Las diferencias entre esta oferta y el Bono Premium? Sí, yo le explico. El Bono Premium cuesta casi el triple pero le proporciona tarifa plana en cotidianas y diez trascendentales.

¿Qué si se puede pagar a plazos? Pues me temo que no. Es un pago único.

Sí, puede contactar con nosotros a cualquier hora del día y hacer uso de su bono. No, no hay horarios, esa es una característica diferencial de nuestro servicio. Nunca se sabe cuándo uno va a tener que tomar una decisión. Sí, sirve tanto para las decisiones cotidianas como para las decisiones transcendentales.

En el contrato tiene una descripción de lo que consideramos trascendental y cotidiano. ¿Divorcio? Déjeme que lo consulte: sí, es de las catalogadas como decisiones trascendentales.

Sí, entiendo sus dudas. No somos baratos pero sí que le aseguro que somos la empresa de más calidad en el sector.

Piense que, si hubiese contratado nuestro bono “Decididor Profesional”, ya habría decido si esta es una compra adecuada o no para Ud. Le aseguro que hubiese obtenido un considerable ahorro de tiempo para invertir en su vida y la tranquilidad de haber decido bien. Esas son las ventajas de tener a otros que decidan por Ud.

¿Qué no se decide? De acuerdo, piénselo y lo llamo en dos o tres días…

 

decididor

NB :  Y aquí, «Listener & Cia» otra nueva e interesante profesión…

Los Dragones comemos flores…

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Ya va siendo hora de hacer oficial que los Dragones…comemos flores.
Con tanta difusión de información en las redes sociales, están a punto de descubrir la verdadera historia y quiero ser yo, el Dragón más famoso de todos los tiempos, el que desenmascare a Jordi/Jorge/Gorka/George.

Los Dragones nunca hemos comido personas y menos, Princesas. No nos gusta la carne pero… nos ponemos morados de flores… La famosa rosa que surge de mi sangre (siempre me ha dado un poco de repelús la extraña imaginación de Jordi/Jorge/Gorka/George) no fue más que el producto de un vil robo.

Jordi/ Jorge/Gorka/George allanó mi precioso huerto de flores (lo tengo para consumo propio) y se llevó la única rosa que allí había… Las rosas son las flores más difíciles de cultivar en este planeta de leyendas y yo la tenía custodiada como oro en paño…Le faltaban sólo un par de días para alcanzar su estado óptimo: color rojo intenso, aroma embriagador y pétalos súper aterciopelados…Aún hoy, me relamo pensando en ese festín…

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Cuando Jordi/Jorge/Gorka/George entró en mi morada, me pilló vestido de jardinero, con delantal verde caqui , sombrero de paja y una regadera de color rosa…Con topitos blancos…

A cambio de no descubrir nuestra verdadera pasión por la flores y, así, hacer peligrar la imagen temible de los Dragones (que nos hace ganar una buena pasta en Derechos de Autor y más ahora con Juego de Tronos) dejé que Jordi/Jorge/Gorka/ George se llevará la última rosa de mi jardín y se inventara esa truculenta historia que todos conocéis.

Confieso que me costó muchísimo no hacer frushhhh y freír al Caballerito

Pues eso, que los Dragones comemos flores…Ya está dicho.

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Tengo un par de preguntas…

 

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Llevo un tiempo dándole vueltas a una idea para escribir un cuento (entre 2000 y 30000 palabras, según los expertos) y , poco a poco,  ha pasado de ser una “idea-destello-de-vez-en-cuando” a una “idea-que-incordia-bastante”.

Esa idea me pica… La trama se va dibujando y, también, las palabras. Todo es un proceso interno. No hay mediador. No hay dispositivo. Sólo en mis pensamientos…Después, para que deje de picar, tengo que sacarla. El primer impacto, un caos… Puede ser que me siga picando o que no… Ahí, la historia puede morir o bien, empezar su camino. Depende del nivel de placer que me produzca escribirla…Y si aparece y continua,  ya no pica. Fluye.

Ahora mismo, estoy en el más absoluto caos pero…me pica. Me ha hecho pensar, me ha hecho escuchar mucha música, me ha ayudado a evadirme de la realidad a ratitos…Esta historia, la quiero.

He empezado a hilvanar esa idea que me ronda y he precisado de colaboración. Una mirada que no fuera la mía. El caos, ahora, se titula: “Niños y Niñas, la felicidad no existe” y me gustaría contar con vuestra…mirada.

Son dos preguntas de respuesta breve, en plan lista. Algo sencillito, nada ambicioso…

Querría saber qué os hace felices…

1)      ¿Qué te hace feliz en el día a día?

2)      ¿Cuál ha sido el momento/s más feliz de a) infancia y b) adulto?

Podéis enviarme un mail a pilar@entretazas.com o dejar vuestra respuesta aquí mismo. Sólo si apetece.

Es para un cuento…

Mil gracias!

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Rebeldía (en blanco y negro)

Un cuento para un cuadro de pintura de pizarra y  rotus ( sigo con el blanco)…

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 (Del lat. rebellis).

  1. adj. Que, faltando a la obediencia debida, se rebela (se subleva).

En un jardín marciano del planeta TrES-2b , había unas flores con forma de estrella. A medida que se iban desarrollando, se llenaban de unas esporas redonditas, de un color blanco brillante que contenían altas dosis de felicidad.

jardinmarciano

Al principio, los marcianos que allí  habitaban, esperaban pacientemente que las estrellas se abrieran y liberaran su carga. El aire se llenaba de puntitos relucientes y ellos se alimentaban del preciado manjar.  Pasados muchos años luz, las flores marcianas empezaron a escasear. Los ejemplares que quedaban,  fueron modificados genéticamente para conseguir el control de apertura de la lluvia de felicidad y las dosis empezaron a venderse a precios astronómicos para la economía de los marcianos de a pie…

adhierePero un día, al despertar en su intenso cielo negro, los marcianos infelices por sequía de felicidad se toparon con una gran inundación…Después se supo que una de las estrellas, se rebeló contra el sistema y se abrió, adhiriendo su felicidad contenida a todo lo que encontró en su camino…

rebelde

Desde aquel día, en el jardín marciano, rebeldía es sinónimo de felicidad .

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NB : Lo sé. Cuando cojo los rotus, me incapacito… ; – )

Relato del Mes.

Hay un portal , exclusivamente de relatos, en el que cuelgo todos los textos que voy publicando en el blog. Tusrelatos.com

Es una iniciativa que me gusta mucho. Los relatos están cuantificados en minutos y puedes leer cosas muy buenas, adaptando tus necesidades al tiempo de que dispones.

Ya en el mes de diciembre, seleccionaron los micro relatos “Micro-hechos” como “Relato del mes” en la categoría de breve ( 2 minutos de lectura). Y este mes, me sorprendo con el “Aislados en la Nieve” , también seleccionado.

aislados

En este portal puedes comentar y valorar otros relatos pero no está pensado para interactuar. Quería agradecer esta distinción, las lecturas,  los comentarios y no se me ha ocurrido mejor forma que hacerlo con un relato.

 

Relato del mes

No puedo ocultar la gran satisfacción que me embarga… ¡Relato del Mes! Recibo valoraciones y amables comentarios de los lectores. ¡Tengo lectores! Estoy tan emocionada por el éxito de “Aislados en la nieve” que me he venido arriba y no puedo dejar de pensar en repetir la experiencia.

Para que me pudiera salir un relato de ese calibre, necesitaría poder escribir en una atmosfera de silencio rotundo. Ahora mismo, llevo unos auriculares ergonómicos que tapan completamente mis orejas y estoy escuchando música clásica. Sólo puedo intentar escribir con este tipo de música. El resto, la tarareo, me fijo en las letras, las canto, me despistan… El volumen del iPod está al máximo permitido para que mis tímpanos no sufran demasiado pero, aun así, lo oigo.

Es un sonido continuo. Grave. Monótono. Jodidamente eterno. Se me mete en la cabeza y cobra protagonismo. Lo oigo sobre, por encima, tapando, interfiriendo en  la Tocata y Fuga de Bach.

Ese ladrido. Ese perro. Ese vecino.

Ahora, se me sobrepone el llanto de un bebé. El bebé de mi vecina. La compadezco. Recién llegada del hospital con su retoño…Me la he encontrado en el rellano, ojerosa, desesperada. Cuando el niño por fin se duerme, el perro empieza su concierto ininterrumpido. Y hemos comentado que no es culpa del perro… Cuando su amo se va, se siente sólo, apresado en esa terraza desvencijada y…se queja. Con toda su alma.

Mi vecina lo ha grabado con su iPhone y se lo ha mostrado al dueño del animal pero… cuando él llega a casa, el perro deja de ladrar y argumenta que no puede hacer nada, que será un ratito, que lo siente mucho, que no hay solución…

¿Qué no hay solución?

Yo tengo la solución. Mataré dos pájaros de un tiro, nunca mejor dicho…

Además del silencio, para escribir necesito una motivación y, lo más importante, haber vivido la experiencia. No soy capaz de inventarme nada. Mi imaginación es prácticamente nula…Y quiero, deseo, necesito, otro de esos “Relatos del Mes”.

Con la pensión de viudedad y lo bien arregladita que me dejo mi Pepe, tengo todo el tiempo del mundo para…motivarme y experimentar. Tendré a mi disposición, los ingredientes mágicos que requiero para escribir: el tiempo, el silencio y algo que contar.

Voy a acabar con los ladridos. Definitivamente.

Mataré al vecino y liberaré al perro.

Después, lo escribiré.

NB : Gracias!!!!

 

Las últimas en el planeta…

Ha sido un momento muy intenso. Uno de esos instantes en los que la emoción traspasa la piel y la remueve…

Las tenía en mis manos, manchadas de tierra…Su perfume era maravilloso. El color increíblemente brillante.  Sabía que podían ser únicas. Las últimas en el planeta…

Nada de lo que ocurría en nuestras vidas,  hacía presagiar este triste final. Nadie lo advirtió con la suficiente contundencia aunque todos, todos, sabíamos que podía ocurrir. Tampoco hicimos mucho caso a lo que sí sabíamos y seguimos consumiendo desaforadamente y entre lo que consumíamos, estaba la energía. En poco tiempo, las centrales nucleares pasaron de estar cuestionadas, a proliferar en muchos puntos del planeta. Cada vez éramos más y con más demanda energética.

Y, entonces, un día, uno cualquiera, la naturaleza se activó. Terremotos y tsunamis, recorrieron la corteza terrestre de norte a sur. Ciudades, grandes y pequeñas,  fueron totalmente destruidas y también,  las centrales nucleares. El material radioactivo contaminó el agua del planeta. En quince días, sólo la que provenía de la lluvia no era tóxica.

Las frutas y las verduras dejaron de existir menos en un lugar… Mi pequeño huerto urbano.

La escasa lluvia había permitido que dos zanahorias, sobrevivieran a esa hecatombe mundial. Lo tenía escondido de los humanos hambrientos que deambulaban por las calles. Sabía que tenía que cosechar las dos zanahorias, antes de que lo descubrieran…El peligro era inminente…

Hoy, por fin, ha llegado el día. Cuando he dejado de oír esos pasos que se arrastran por el asfalto, he salido al patio trasero.

Tengo, en mis manos temblorosas, las dos últimas zanahorias de la tierra…

zanahoriasdelplaneta

NB : Zanahoriacida : Hoy he cosechado dos zanahorias de mi huerto urbano. Admito que la cosecha  ha sido un momento emocionante, (porque me esperaba una zanahoria tamaño cacahuete y nos ha salido tipo morcilla. Eso ya es un logro. )

zanahoriamorcilla

Pero por mucha conexión emocional que tenga yo con las zanahorias, me las he comido. Dejadme que os diga que eran súper dulces. Buenísimas. Exquisitas y he pensado : como si fueran las últimas del planeta…

huerto

 

Se buscan voluntarios para El Comando de Resistencia del Año Nuevo…

comandoañonuevo

Ya sé que es duro pero…lo tenemos que hacer. No queda otro remedio.

Ya cuentan por miles las veces en las que nos hemos equivocado. Esta vez, no.

Lo da la tortura suena muy fuerte, lo sé. Espero que no tengamos que llegar a arrancarle  los días, uno a uno pero…Ya se verá. Empezaremos en plan farol pero si no obtenemos ningún resultado, hay que actuar. Cruelmente, si es necesario.

chincheta

No olvidéis que tiene mucha experiencia. Lo ha hecho, una vez y otra vez y nuestra única respuesta ,continúa siendo hacer ver que no pasa nada, hacer una listita de deseos y objetivos, ponernos unos gorritos de papel , comer doce uvas y beber hasta perder el sentido…del ridículo.

Lo tiene fácil. Nos pilla borrachos y de fiesta. Totalmente desprevenidos…

Hay que capturarlo antes e interrogarlo para ver qué intenciones tiene. Si viene a hacer daño, lo retenemos hasta que llegue el siguiente. Sólo podemos dejar pasar al que venga de buena voluntad. No hay más que hablar. Ya nos han jodido bastante.

¿Estáis preparados?

Nos quedan pocos días.

2014-1Hay que interceptar al 2014 y hacerle cantar. Si no nos dice que nos trae, le iremos arrancando horas, después días, semanas y si es necesario, los meses. Uno a uno.

Sólo lo dejaremos pasar si realmente viene Feliz

 

Comando de Resistencia Del Año Nuevo.

Tener buena estrella.

 

tenerbuenaestrella

 

Las estrellas caen del cielo.

Lo decía Mari Trini en su canción ¿Por qué a mí, se me ha caído una estrella en el jardín? Pues mira que suerte. Las estrellas caen y a ella, le cayó en su jardín pero a mí, me ha caído una estrella en medio de salón…No ha roto mi tele ultra plana y ultra grande, de milagro…Se ha precipitado por una claraboya que conservé de la estructura original de la casa. Ha roto ese cristal que siempre está sucio (menos cuando llueve porque no hay forma de llegar a él) y se ha hundido entre cojines.

Hacía un minuto que yo estaba allí, estirada, viendo una comedia de amor. Cuando han interrumpido el momento clímax entre los protagonistas para una serie de siete minutos de publicidad,  me he levantado del sofá para prepararme un chocolate caliente. Esa es mi perdición…o no. Esta vez, ha sido mi salvación.

Ni tiempo me ha dado a calentar la leche. Un gran estruendo, cristales rotos, polvareda…De la impresión, se me ha caído la taza al entrar en el salón.

¡Qué desastre! Miro el cielo a través de la claraboya rota. Es negro profundo. No hay ninguna estrella. ¿Será posible que la única estrella de esta noche , haya caído en medio de mi salón? Sí. Ha pasado. Mari Trini tenía razón.

Mírala. Ahí está, espachurrada en un sofá destruido…

Me acerco a la estrella que aún refulge levemente.

Es hermosa.

Me va a costar moverla y no sé dónde la voy a poner pero no puedo deshacerme de una estrella que me ha caído del cielo…

Algo me llama la atención. En el centro de su cuerpo estelar hay algo escrito. Leo: “Buena”.

Sonrío y me da un ataque de tos (aún hay mucho polvo y cascotes) y mientras me congestiono de tanto toser pienso,  ¿Se puede ser más afortunado?

Tengo una buena estrella en mi salón…

 

NB : Revival. Mari Trini (Una estrella en mi jardín, 1982)

 

 

Odio la Navidad.

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Odio la Navidad.

Cuando lo digo, la gente me mira con cara rara. ¿Cómo no puede gustarte la Navidad, hombre? Es un tiempo de amor y de paz, de regalos, comilonas, encuentros familiares… Y ya pueden venderme la idea más romántica y preciosa de la Navidad que a mí, no me afecta. Sigue sin gustarme.

La odio. Profundamente.

Lo del amor y la paz me produce escalofríos. Es como si el ser humano estuviera programado para amar y estar en paz y armonía esos días del año. Específicamente esos. El resto del año tiene como una especie de carta blanca para ser anodino (ni bueno, ni malo) o un verdadero hijo de puta. Perdonad que sea tan grosero pero no sé cómo expresalo con la contundencia que requiere.

 Cuando estoy concentrado poniendo las luces, suelo crear historias de ciencia ficción que me ayuden a superar el frío y el tedio. Siempre me imagino que los extraterrestres que nos controlan (eso ya os lo explicaré otro día), nos han insertado una especie de temporizador con una serie de botoncitos. Se divierten jugando con nosotros y, en Navidad, nos colocan en el mode Xmas, para que se activen esas características navideñas del amor y la solidaridad.

El que me decía eso de la paz y el amor tiene a su madre internada en una residencia de ancianos a la que no va nunca. Eso sí, en Navidad come con ella.

Yo soy un tipo normal. Amo cada día del año a mi esposa y mi hijo y soy un ser pacífico.

Y…odio la Navidad.

Lo de los regalos me supera. La mayoría de veces son intercambio de obsequios medidos por su valor económico: Yo te regalo tu perfume favorito que me cuesta 60 euros y espero que tú te gastes lo mismo en el mío. La gente acude en manada a los centros comerciales y compra sin ilusión.Son pocos los que invierten su tiempo en regalar de verdad. Se limitan a fijar el dispendio y obvian todo lo que tiene de ritual : pensar en el destinatario, en sus gustos. Buscar lo que crees mejor, encontrarlo y hacer que te lo envuelvan con cariño ( el último regalo que me hizo mi cuñada tenía como envoltorio una bolsa del Carrefour … y eran unos calcetines negros y una bufanda de rayas horrorosa. Yo nunca llevo bufanda.). Es por eso que los días posteriores a las fiestas navideñas, las tiendas saben que tendrán un aluvión de devoluciones. Todo es consecuencia del no querer regalar y , por lo tanto, regalar mal

No puedo evitar en pensar en todo esa superficialidad cuando el camión recorre las calles y, de madrugada, veo todas esas cajas y bolsas amontonándose en los containers de basura la ciudad. Eso sí, papel con papel, plástico con plástico…

A mí, las Navidades, lo que hacen es robarme el tiempo que le regalo, cada día, a mi hijo. Me hacen ir a controlar que todo está en orden y no puedo cumplir mi horario habitual.

 Mi hijo es un precioso niño, gordito y sonrosado que viene de tierras heladas. Hasta los seis años vivió en un centro de adopción y, durante todo ese tiempo, no recibió muestras de afecto ni pudo jugar. Mi hijo no había jugado jamás. Así que, desde que vive en nuestro hogar que ahora es el suyo, le dedicó un tiempo sagrado por la tarde, antes de bañarlo y acostarlo, para jugar a aquello que más le apetezca. No le interesan los juguetes, lo que le gusta es fabricar castillos con cajas de zapatos e imaginar aventuras con los desgastados muñecos de plástico que le regalamos en su primer cumpleaños con nosotros y de los que no se ha desprendido en estos tres de convivencia. Así que lo único que me trae la maldita Navidad es alterar mi ritual sagrado del juego. Mi regalo diario a mi hijo.

¿Cómo no voy a odiar la Navidad?

Por si fuera poco, eso de los encuentros familiares y las comilonas es algo que ya sufro con regularidad en casi todos los momentos del año. Hay festejos para los cumpleaños, los bautizos, las bodas, un par de domingos al mes, en agosto cuando vamos al pueblo y al apartamento de la playa… Lo que me gustaría es que hubiera menos pero es imposible convencer a mi mujer…ni a mi madre, ni a mi cuñado que ya me está enviando mensajes para saber qué vamos a hacer para Fin de Año…En Navidad, la sociabilidad de nuestras familias se multiplica por mil y se convierte en una cadena de eventos alrededor de una mesa que casi se parece a La Grande Bouffe.

Sólo pensar en ello, me dan náuseas y tengo que tener cuidado con eso . Me paso todo el día arriba y abajo con el elevador…

Odio la Navidad.

Y aún más desde el apagón del 2018. Demasiadas Cumbres Internacionales sobre el cambio climático y poco trabajo efectivo para corregir nuestros excesos. Tras la crisis mundial que se inició en el 2009, llegaron los tiempos difíciles. Cuando en el 2016 por fin se vio la luz, se inició una etapa de nueva euforia consumista. Al mismo tiempo, el invierno empezó a ser más extremo y lo mismo pasó con el verano.

En Diciembre del 2018, todas las ciudades del mundo se engalanaron con millones de luces navideñas. Aunque eran portentos del bajo consumo, la tierra superpoblada, se llenó de bombillas de colores que anunciaban la alegría de los buenos tiempos que se avecinaban. Las temperaturas bajo cero hicieron que la población mundial pusiera en marcha sus aparatos de calefacción mientras la otra mitad de ese mundo, sofocado por el calor tropical, hacía lo propio con los de aire acondicionado.

No se sabe por qué, todo ocurrió en el mismo segundo pero lo único que se recuerda es aquel gran puuuufffffff y, después, la oscuridad total.

La tierra se apagó completamente. Era la Navidad del 2018.

A partir de ese momento, mi trabajo en el Departamento de Mantenimiento del Ayuntamiento de Barcelona, sufrió un cambio radical durante la Navidad. Las ciudades tuvieron que racionar el consumo de luz y, a la vez, requerían de iluminación navideña que motivara a los ciudadanos a salir a la calle, a saludarnos y a animarse. Eso de vivir en la penumbra, nos convirtió en seres malhumorados y ariscos…

Si antes me ocupaba de colocar los sesenta kilómetros de iluminación navideña en las 305 calles escogidas por el alcalde y, tras ese faenón, dejar que el susodicho apretara el botón del encendido ahora… Ahora, debíamos acudir diariamente a las 305 calles y encender los sesenta kilómetros de velas que iluminaban la ciudad. Eran velas especiales que duraban todo el mes y que debíamos encender y apagar en ciclos de veinticuatro horas.

Vuelta a las velas. Vuelta al encendido y apagado manual.

Odio la Navidad.

Y odio tener que irme a las 24:00 p.m. en el camión del Ayuntamiento para recorrer Barcelona, soplando las velas. Una a una.

Yo soy el tipo que las enciende y las apaga cada día. 

¿Lo entiendes? ¿Entiendes por qué odio la Navidad?

 

Making Of : Este texto de ficción lo colgué en el 2010 y me inspiraron tres cosas distintas : 1) la de gente que odia la Navidad, 2) la noticia del encendido del alumbrado navideño en Barcelona y 3) las noticias sobre el cambio climático que llegaban de La Cumbre Internacional sobre el Cambio Climático en Cancún. 

Curiosamente, cada año por estas fechas, esta es la entrada que recibe más visitas…

 

 

Dos formas de ver la ristra.

La psicópata

Arrancarlas de su entorno familiar.

Secuestrarlas.

Hacer unas fotos para documentar el delito.

guindillas

Atravesarlas, con un trozo de metal punzante. Ensartarlas.

Colgarlas de una cuerda.

imperdible

Dejarlas abandonadas. Que se arruguen y se sequen.

Después, trocearlas o molerlas…Ya no habrá nada de lo que fueron…

 

La bucólica.

Voy a recoger las guindillas rojas de mi pequeño huerto urbano.Tra,la,la,la,la,,,

Las dejaré en un lugar seco.

Son tan bonitas que no puedo evitar fotografiarlas.

fotoguindilla

Leo que se les pasa hilo por el tallo, con una aguja. Me decido por un sistema más sencillo : el imperdible.

imperdible2

Las ato, en fila y sin que se toquen , con una cuerda roja. Queda muy conjuntado.

Cuando se sequen, las trocearé o las pasaré por un molinillo de madera. Ya tengo preparados dos botecitos de cristal para conservarlas. Y su etiqueta…

guindillasetiqueta

Tengo mi ristra de guindillas!

ristra