Hay una niebla sutil que lo invade todo y que tiene un nombre: Weltschmerz
Esa es la enfermedad que padecemos en estos tiempos, en modo local y en modo global.
El «efecto Weltschmerz» se refiere a un sentimiento profundo de melancolía o desilusión que surge al confrontar las imperfecciones del mundo real con los ideales o expectativas de una realidad más justa y satisfactoria.
Estamos tristes .
Este concepto, originario del alemán significa, literalmente «dolor del mundo». Y es que, hoy, el mundo duele.
Pero hay esperanza porque también existe el concepto opuesto.
La “alegría por el mundo” , Weltfreude. Un sentimiento de apreciación y alegría por la belleza y la bondad de la vida.
Hace unos días , escribía el post “Corred hacia la luz”, en el que intentaba describir las direcciones opuestas que ha emprendido la política versus la ciudadanía.
Tras las inundaciones en #Valencia, solo podemos constatar, desgraciada y dolorosamente, que , efectivamente, transitamos por carreteras diferentes.
En el “día después”, no se ha sabido actuar con la rapidez , la coordinación y la empatía que la situación requería. Y si no hay empatía , la velocidad en la respuesta de ayuda no era negociable.
El intervalo temporal en la toma de decisiones, ha sumado más dolor a una situación extremadamente frágil.
Y en este contexto, han aparecido ellos.
Los #voluntarios anónimos que son luz , en estos días oscuros.Es emocionante ver a la multitud que ha acudido con palas y rastrillos a sacar el barro de las calles, a llevar agua, medicamentos o comida. Son gente normal que transita en esa carretera solidaria.
Después de la rabia y el dolor, llegará la reflexión.
Mientras tanto, estamos en deuda con ellos, por empezar a andar hacia los que lo necesitan…ahora.
«Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo” . Eduardo Galeano.
Sí. Ha sido el mayor éxito de ventas a nivel mundial de un producto de consumo masivo. Supera todas las expectativas. Todo comenzó el Halloween pasado, con la aparición de un disfraz compuesto de una chaqueta y una máscara blanca. De la máscara no se sabe nada, pero la chaqueta —como se descubrió después— otorgaba a quien la vistiera la actitud de la «indiferencia».
La indiferencia es la falta de interés o preocupación ante algo o alguien; es la ausencia de reacción. Esta actitud puede considerarse negativa o positiva, según el contexto. Si lo que hay es una falta de empatía ante, por ejemplo, el sufrimiento humano o la injusticia social, esta actitud es un defecto. En cambio, si mostramos indiferencia ante críticas destructivas o provocaciones, estamos haciendo gala de un gran equilibrio emocional. En ese caso, la indiferencia es una cualidad.
El equipo de marketing encargado de promocionar la chaqueta en medios digitales, redes sociales, medios físicos y convencionales como la televisión y la radio, adoptó un eslogan estoico: «No hay que preocuparse por las cosas que no podemos controlar. La indiferencia es muestra de sabiduría». Lo que pasa es que lo pronunciaba Brad Pitt, y la chaqueta se empezó a vender como churros.
Mi vecino, el que reciclaba hasta el último resto de material orgánico e inorgánico que entraba en su casa, se la compró. Había invertido sus ahorros en placas solares, en un coche eléctrico y en siete cubos de clasificación para reciclar. Jamás utilizaba bolsas de plástico e intentaba gastar la mínima cantidad de agua, siguiendo las recomendaciones del gobierno ante la alerta de sequía… Ahora ya no lo veía en los contenedores con sus bolsas separadas, y llevaba una moto que rugía al arrancar.
Cuando le pregunté por qué se había comprado la chaqueta, me respondió que, aunque él se preocupara por el planeta, era tal la cantidad de seres humanos que no lo hacían que su aportación, tan minúscula, no iba a servir de nada. Así que, mejor ser indiferente. La moto era un sueño de juventud.
«La población tiene la sensación generalizada de que lo que pasa en el planeta escapa a su control. No sirven los sacrificios personales, las grandes manifestaciones, las huelgas, ni las elecciones en los países que lo permiten. Las decisiones las toman otros, por todos los demás. El calentamiento del planeta sigue in crescendo, las guerras no se detienen, la desigualdad económica se hace más extrema, las sociedades se polarizan… Ni siquiera la esperanza en las generaciones futuras detiene esta sensación de que esto ya se nos ha ido de las manos hace tiempo». Me lo dijo tan convencido que casi me la compro.
Vuelve a ser el disfraz más vendido para Halloween.
Este año, el anuncio de la chaqueta es espectacular. La lleva puesta un tal Epicteto, un filósofo estoico, que, mirando directamente a cámara, dice: “No son las cosas las que nos perturban, sino la opinión que tenemos de ellas.»
Pero a mí la chaqueta me da miedo. Yo tengo «opiniones» y me preocupa que controlen mi indiferencia, que decidan a qué estímulos debo responder y quién lo hace. No se lo he dicho a mi vecino, que ya parece de una secta, pero en un acto heroico he pegado un mensaje en el tablón de anuncios de la comunidad y en el ascensor:
«El mundo es un lugar peligroso, no por aquellos que hacen el mal, sino por aquellos que miran sin hacer nada con indiferencia». —Albert Einstein.
De momento, no me compro la chaqueta. Y digo «de momento» porque ya he leído que pronto será obligatoria.
Voy a disfrazarme de elefante rosa iluso, como el año pasado, mientras pueda o hasta que me sea indiferente…
No me preocupa que no funcione la alarma del móvil o el despertador.
Cada día, a las ocho de la mañana ( que ahora son las siete), un vecino/a del barrio prepara un café aromático que se cuela por mi ventana y me despierta.
Dicen que el olfato sigue activo mientras duermes y el mío, detecta la señal para iniciar la rutina matinal.
No sé de dónde viene pero no puede estar lejos.
Es una parte del inicio del día, después viene el sonido de una persiana abriéndose, siempre la misma.
Dentro de poco rato, en prácticamente toda Europa, vamos a realizar el “cambio de hora”. Pasamos al horario de invierno y a las 3 de la madrugada, serán las 2 . Una hora menos que anuncia más oscuridad , días más cortos y , si no fuera por el cambio climático, diría “frío” pero me temo que hará un tiempo más fresco pero no invernal ( que se lo digan al anorak nuevo que tengo en el armario desde el año pasado).
En casa aún tengo dispositivos que no cambiarán de hora automáticamente. El reloj que veo al despertar, el reloj de la cocina y el reloj del horno.
Así que hago una tontería muy tonta : no cambio la hora de los citados relojes solo durante el primer día. Así, cuando despierto , veo la hora y tardo unos segundos en darme cuenta que es una hora menos y siento un gran placer por haber ganado una hora al día. Lo mismo me pasa, cuando miro el de la cocina y mi mente me dice: ¡Eh! ¡Es una hora menos!
Esta sorpresa, en forma de regalo de tiempo ficticio, solo es viable unas dos o tres veces como mucho.Tras las dos primeras, el cerebro ya sabe que el reloj no está en hora y ya no hay sorpresa. Solo el recordatorio que debes sacar el reloj de la pared y mover las manecillas…
Los jerséis que tejía mi abuela, que estrenaba este mes, hoy en día, me provocarían un golpe de calor.
Es la misma fecha pero ya no es el mismo tiempo…
El cambio climático , que algunos aún niegan, ha provocado un desajuste estacional. Un embrollo. Habrá que cambiar el nombre a las lunas llenas y avisar a la cigarra. Esa querida acompañante que ha estado todo el verano haciendo ruido bajo mi ventana y que ya creí difunta o aletargada, sigue con su melodía, en este 22 de octubre. Se le está haciendo largo y no sabe que sufre de desajuste estacional.
Dos direcciones. No sé si diría “opuestas” pero sí que son diferentes.
Una es la dirección de la ciudadanía. Con los problemas reales con los que se batalla día a día. Sanidad, Educación, Vivienda, Atención a los Mayores y a los Dependientes, etc., etc.. Son puntos comunes en los que nos encontramos todos.
Parece mentira que la Ley de la ELA fuera una excepción afortunada de este cruce de caminos , un acto meritorio, casi heroico cuando debería ser lo habitual : que se aprueben leyes que nos beneficien a todos, sin importar la ideología. Eso es la ciudadanía, el conjunto de todos , diferentes, pero con necesidades comunes que nos hacen uno.
La política , los políticos emprenden sendas diferentes a las que transitamos el resto. Se ven en los juzgados, gritan en el Congreso, han perdido la capacidad de parlamentar y, al final, van a lo suyo que no es lo nuestro. El problema es que , en ese camino que cada vez los aleja más del ciudadano , olvidan que su función, su objetivo y su deber es hacernos la vida más asequible, más sencilla e incluso más humana ( de humanidad).
La versión optimista es que hay equipos de gente preparada para gestionar de manera eficiente en la política. Deben estar escondidos o los tienen secuestrados porque es imposible aniquilar totalmente al talento. Tienen que estar en algún sitio.Es como el agua, al final encuentra por donde salir. En algún momento les veremos la cara, emergerán con fuerza y sustituirán a los que van en dirección contraria.
Si los veis o los detectáis, hay que conjurar un “Carol Anne” de Poltergeist . Hay que decirles : “Corred hacia la luz.”
Los estamos esperando…
NB : Esto es un “quejío” en toda regla pero con un tono de preocupación elevado porque pasa en mi país pero también en el mundo …
Esto lo leí en Twitter ( ahora X, pero me gustaba más cuando era Twitter) y cada vez que me pasa, me acuerdo.
El culo de los vasos.
Es un problema común con los vasos que tienen un reborde o base hueca en la parte inferior. Debido a esa pequeña depresión, el agua se acumula durante el ciclo de lavado del lavavajillas y no siempre se seca completamente, quedando atrapada en esa zona incluso cuando el resto del vaso está limpio y seco.
Idea para los fabricantes de vasos, que saben que van a ir al lavavajillas : no hacer un reborde en la parte inferior en la que siempre se acumula agua.
Lo tendré en cuenta cuando vuelva a comprar vasos porque me acuerdo cada vez que los saco del lavavajillas y tengo que ir secando los culos antes de que vayan a la estantería…
La otra cosa tonta, también vista en Twitter, es un truco de cocina. Cuando la mantequilla está muy fría y tenemos que obtener una porción fina y maleable, un truco es pasar un colador de malla, por encima de la superficie.
Esto es una producción de los Estudios PILSXAR, con imágenes generadas con IA.
Tras semanas de preparación, comprando todos los elementos que se indican en foros y webs especializadas habidos y por haber para hacer el Camino De Santiago y, sobre todo, “domando” el calzado que íbamos a llevar para no caer en el error de estrenarlo el día del inicio, hacemos las maletas.
En las “maletas” se genera el primer “Murphy” del Camino. No nos cabe todo en dos maletas de cabina aunque me insistan en dejar algo en casa pero, de verdad, consideré que todo era imprescindible así que , llevamos una maleta grande para facturar e ir en la bodega del avión. Si podéis, siempre en cabina.
Nunca había perdido una maleta y he viajado lo mío pero… esta fue mi primera vez. Una maleta equipada para el Camino. No para unos días de playa , no. Botas y zapatillas de deporte (importante y repito : “ya domadas”) , cortavientos, chubasqueros, mochilas, bastones de senderismo, ropa técnica de deporte, etc, etc.… Todo lo que un urbanita que anda pero hace poco senderismo, se compra para ir al Camino…
En fin , un ratito en el aeropuerto para reclamar la maleta y la perspectiva de que la íbamos a tener en 2,3 o 4 días. Incierto.
Y, entonces, para acabar de rematar, decide llover mucho y acompañar la lluvia con viento… Y, si no, niebla. Con previsión de cuatro días así.
Murphy total.
Desistimos de la gesta y como “Al mal tiempo , buena cara”, nos dedicamos a hacer turismo sin el caminar…Disfrutamos de la gastronomía, el paisaje y la buena gente de la terra galega.
La maleta llegó el día que volvíamos…
Ahí está todo el equipo, intacto.
Lo guardaré porque se ha vuelto a generar un pendiente en la “Agenda de Cosas que Quiero Hacer”.
Vamos a estar unos días de desconexión en este Blog Imperfecto, porque nos vamos a hacer un tramo ( facilito, que conste en acta) del Camino De Santiago.
Desde que hice la reserva , con un objetivo totalmente lúdico, al día de hoy en el que han pasado esas cosas de la vida que te vienen como una gran golpe en forma de ausencia que no has visto venir , estaré caminando , sin tenerlo previsto, con un algo de trascendental, de emocional y de místico .
En esos kilómetros que recorreremos por la bellos paisajes gallegos, estaremos acompañados por los que no están pero si nos acompañan…siempre.
Y espero que me ayuden a conseguir acabar el periplo caminante, llegar a la Plaza del Obradoiro , sin ampollas en los pies y sólo con unas agujetas de más que con el tiempo pasarán.
Como pasa todo en la vida, ¿no?
Nos vemos en unos días.
NB : Le he solicitado a la IA que me proporcionara dos imágenes divertidas, una realista y otra estilo Pixar, de la llegada triunfal a la meta.
La realista.
La de estilo “Pixar”
Coincidiremos que en la “realista” a la IA se le ha ido de las manos…